Disfruten este nuevo capitulo c:
Akashi estaba molesto, ese idiota se resistía a irse de la casa a pesar de las veces que le había echado en esas dos semanas, lo peor es que Kōki le pidió que tuviese paciencia, pero no podía con ese imbécil acosando a su pareja, simplemente no.
Habían ya perdido el cambio de ojos, pero esa marca en el cuello de ambos seguía en su lugar.
Furi y él pasaban con nauseas matutinas y por algún motivo estaban sensibles, querían follar pero con ese sujeto ahí dudaban si podrían hacerlo.
-Kōki…
-¿Si, Sei?
-Iug ¿Qué hiciste de comer?
-Sopa de tofu ¿No que era tu favorita Sei?
-Siempre lo fue…hasta ahora, no sé porque ahora me da asco.
-Tenia ganas de comer.
-Estoy seguro de que estas embarazado.
-Yo creo que tú eres el embarazado Sei
-No, el embarazado eres tu Kōki, lo que yo tengo es el Síndrome de Couvade, que es cuando se tienen los síntomas del embarazo, cuando es la pareja la que está embarazada. ¿Por cierto a donde fue el imbécil ese?
Furi sabiendo que hablaba de Fukuda le sonrió un poco a su pareja, la verdad lo entendía un poco, también estaba un poco harto de la insistencia del azabache en hacer un trió con ambos.
-Pues fue a…
-¡Llegue y traje lo que me pediste Furi-chan!-Llego con dos cajas de lo que le habían encargado.
El pelirrojo no pudo evitar rugir al escuchar aquel apodo con el que llamaban a su esposo. Fukuda retrocedió algo asustado y les paso las cajas a Furihata.
-¿Qué es eso Kōki?-Alzo las cejas desconfiado.
-Test de embarazo, tenemos que confirmar.
Tomo una de las cajas que tenia el castaño y sonrió de lado leyendo. Su ojo había cambiado a dorado y Boku había tomado el control, agarro la otra caja y ambas las arrojo con toda la fuerza que tenía hasta que solo se veían como un punto de luz a la distancia.
Lejos de allí una chica de cabello color chicle que se arrepentía de haber ido a tomar con unos chicos para celebrar que su mejor amigo la pantera Aomine por fin tenía una pareja al parecer bastante estable diferente a lo que la mayoría pensaría (Una mujer de pechos enormes y sin nada en la cabeza). Todo había salido bien y la celebración había sido divertida, pero ese día había acabado sin querer metiéndose con uno de los policías y ahora había estado con muchas nauseas, tenía miedo pensar en las posibilidades que podrían sucederle.
-¡Necesito comprobar si estoy embarazada! ¡Necesito confirmar si mis sospechas son ciertas! ¡Riko me va a matar si no le digo!
Unas cajas de test de embarazo cayeron en sus manos cuando las alzaba en ese momento. Quedo sorprendida.
-¡Te amo Kami-sama!
Furihata le gruño indignado al pelirrojo por haber hecho tal cosa.
-Esto no nos sirve.
-¿Por qué Sei, digo Seijūrō?
-Porque en esos test si a un hombre le da positivo solo significa que tienen cáncer testicular. No podemos estar seguros que sea realmente un embarazo, a menos que pienses criar a tu cáncer y ponerle ropita de bebé. "Oh mira mi cáncer de testículo es un lindo niño y será abogado como yo"
Furihata se reía, Fukuda no podía.
-No pensé que te reirías con eso Kōki, nadie se ríe de las cosas que digo porque mi humor es algo negro.
-Pues si me causo gracia.
-Kōki, amo tu risa, me parece tan hermosa.-El león lamió los labios ajenos y le acaricio el rostro-Vamos a una clínica. Es lo mejor en este caso.
-Y comprobaras que tú eres el embarazado.
-No, tú eres el embarazado Kōki.
-Em ¿Pero uno de ustedes es un Alfa? ¿Cómo puede ser posible que estén embarazados?
-Fukuda…mmm no soy Omega ni Alfa-Le explico con paciencia el castaño a su amigo- Creo que ser medio Beta no te hace tener el mismo olfato que los demás, así que te lo explicare: Los Omegas como mi amigo Kuroko tienen un leve olor a Amoniaco ¿Te has percatado de ello?
-¿El chico fantasma? Si, lo he notado un poco.
-Y los Alfas como el tigre que estuvo con nosotros huelen ligeramente a Omelette de huevo ¿Lo has notado?
El otro perro volvió a asentir.
-¿Y yo y Seijūrō a que olemos?
-A ninguno de los dos o es como una mezcla rara de los dos olores ¿Qué significa eso?
-Somos otra raza: Mientras los Alfas son como proveedores, protectores y con síndrome de Heracles que no se pueden contener ante sus emociones sobre todo la ira y la sexual y los Omegas que suelen dejarse dominar, ser dependientes, complacientes y algo inseguros con respecto a sus vidas siendo a veces tratados peores que basura, nosotros podemos ser como los Alfas un poco pero podemos contenernos siendo tan racionales como un omega, podemos procrear pero también defender lo nuestro y vivir independientemente, por eso se nos llama una raza superior, la clase S. Yo pensaba que era un omega cuando pequeño, pero pronto me di cuenta que a veces tenia actitudes de Alfa y estaba confundido, luego lo supe.
-Kōki no tienes que explicarle todo, pero te aseguro que el embarazado eres tú.
-No, que tu lo eres.
Se gruñeron un poco.
-Los cachorros serán tan lindos. –Dijo el azabache.-Quiero poder cargarlos.
-A mis hijos no los vas a tocar tu bestia peluda.
-Em, todos acá somos cambiaforma animal así que en resumen todos somos bestias peludas.-Dijo Fukuda.
-¡Ya dejen de pelear por tonterías! Vamos a la clínica a ver si Seijūrō esta embarazado.
-Yo no soy el embarazado Kōki, por cierto me excita como te ves enojado.
El castaño se le tiñeron levemente las mejillas.
-No estaba enojado idiota.
-Y esa cara me excita el doble.
-¡Cállate! Ya sé que el embarazo te afecta pero ¿Podrías decir eso cuando estamos solos?
-Que no soy yo el embarazado, el que estaba en celo hace poco eras tú, por cierto eras demasiado sexy con celo, también me excitabas mucho.
-Estoy empezando a sospechar que el próximo en tener el celo eres tú. –Dijo Furi aun sintiendo la cara caliente.
-¿Vamos al hospital?-Pregunto el otro perro.
-¿Y porque me cuentas esto a mi Aomine-kun?
-Es que necesito tu ayuda Tetsu…No quiero que ese pariente que llego a enterarse por medios externos le haga daño a Kise o me mate por no salir con un felino como mi clan lo dice.
-¿Y cómo quieres que te ayude?
-Que me prestes a tu novio y que finja ser el mío.
-Me opongo rotundamente
-¡Pero Tetsu! ¡Necesito que me ayudes!
-Además creo que Akashi-Kun podría servirte mejor para ello. Puedes fingir que concretaste la unión con él con un tatuaje falso y así te dejaran en paz por bastante tiempo.
-Sabes que mi relación con el enano pelirrojo no es muy cercana y además tiene una doble personalidad que es peor que chucky el muñeco diabólico.
-Pero lo conoces más que a Kagami-kun y te será más fácil fingir.
-La cosa es convencer al enano del demonio y no será fácil.
-Déjamelo a mí.
El lince había salido un poco a comprar unas cosas junto con el perro Terranova, mientras Murasakibara y Kagami trabajaban en pedidos de pastel que debían de entregar. Estaban por volver cuando vieron a cierto rubio que al parecer no estaba muerto.
-Ese tipo…pensé que había muerto en el torneo después de saber que se puso a pelear con los otros metales.
-Si… ¿Qué hacemos? Ahora estamos lejos de la ciudad para defender a los humanos.
-Tendremos que mandar a alguien a vigilar.
-A mi me gustaría pensar que aprendió a valorar más la vida ese Nash Gold.
El lince estaba serio.
-No lo creo, no de una persona tan cruel como él.
Y en efecto Himuro tenía toda la razón, Nash no había cambiado, incluso peor, tenia deseos de venganza sobre todo con un chihuahua que conocía bastante bien, después de todo, el había sido el causante de su casi muerte.
Y luego de un par de horas estaban el trió esperando los resultados de la clínica, los tres algo impacientes.
-Me hice la prueba, pero solo para comprobarte que yo no soy el embarazado Kōki –El pelirrojo hablo convencido.
-¡Pues lo mismo digo! ¿Por qué tengo que ser yo el embarazado? ¿Por qué no puedo ser yo el que tiene ese síndrome raro que dijiste?
-Síndrome de Couvade. Y no lo creo, estoy seguro que el embarazado eres tú.-
Llego un doctor que se parecía bastante al chico de pelo verde Midorima, seguramente seria un padre o un hermano según determino Furi y les hablo de manera firme sosteniendo unos resultados.
-Bien comenzare por el joven Furihata Kōki, felicidades tiene tres semanas y media de embarazo.
-¿Qué?-El chihuahua de pelo marrón no lo podía creer.
-Te lo dije, eras tú el embarazado.
-Y ahora Akashi Seijūrō, tiene exactamente las mismas semanas que su pareja.
-¿AH?-El mencionado quedo anonadado.
-¡Eso es maravilloso! ¡Vamos a tener una hermosa familia!-Menciono Fukuda.
-¿Pero cómo puede ser? El celo lo tenía Kōki.-Aun el pelirrojo estaba en shock.
-El celo de un clase S es que de las dos formas puede crear vida, crean una sustancia para ser penetrados fácilmente y queden embarazados con facilidad, al mismo tiempo se crean espermas ultra fuertes que lubrican el miembro antes de penetrar con mucha facilidad y embarazar también no importando si hay celo o no en el otro, es por eso que no solo atraen a Alfas y de su propia clase cuando entran en celo, si no a Omegas y Betas.
-Yo… mmm ¿No hay posibilidad de que se pueda interrumpir el embarazo?
Fukuda y Akashi miraron a Furihata. ¿Era cierto lo que habían escuchado salir por boca de este?
-Kōki ¿Estas pensando en abortar? No te lo permito.
-¡Pero es que aun somos muy jóvenes para tener cachorros! ¡Yo al menos hubiese querido tenerlos un poco después!
-Tienes 19 años, no eres tan joven ni yo tampoco. Kōki es nuestro hijo, nuestra sangre, lo hicimos porque nos queríamos ¿Quieres desecharlo como si fuese basura?-Aun estaba indignado.-Yo aunque estoy un poco en shock no pienso renunciar a aquella vida que está dentro de mí y tu no lo vas a hacer con la que crece en ti.
El castaño parpadeo un poco y asintió, su pareja tenía razón. ¿Por qué había pensado en abortar? Ah sí, porque estaba concentrado en pelear y competir con que no estaba embarazado con su pareja. Se bloqueo tanto al saber que estaba esperando que incluso esa posibilidad de abortarlo se le ocurrió con tal de ganar.
-Furi, eso es feo, no pienses en abortar.-Fukuda le tomo las manos, aunque en ese momento Furihata recién tomaba el peso de lo que había dicho de lo que quizás podría haber hecho. Se sintió asqueroso, repugnante. El no era digno de tener ese hijo que tenía en sus entrañas.
Akashi conversaba con el médico sobre cómo debían cuidarse de ahora en adelante, sabía que habían cosas que eran muy diferentes en un embarazo masculino y a pesar de todo no era fácil pues el cuerpo de un hombre seguía siendo un poco inadecuado para un bebé.
El castaño lagrimeo sintiéndose una mierda, no podía parar, no escuchaba a Fukuda y en todo el trayecto de vuelta Akashi lo ignoró. Lo cual le hizo sentir muchísimo peor. Se encerró dentro de una habitación y lloro amargamente hasta que se quedo dormido.
Cuando despertó busco a su pareja que no estaba, solo estaba Fukuda preparando la cena.
-¿Dónde está Sei? –Preguntó con algo de angustia al otro chihuahua-Necesitaba hablar con su pareja, decirle que había sido un error lo que había dicho, que iba a tener a su bebé, que nunca debió decir algo así.
-Salió y dijo que pasaría la noche fuera. Mañana regresará. – Y el chico pensaba que esta era su oportunidad para conquistar al cachorro- Furi ¿Aun piensas en abortar?
-¡No! ¡Nunca debí pensar en tal cosa! ¡Es mi bebé! –Negó reiteradas veces acariciando el lugar donde creía estar esa pequeña criatura. O quizás era más de una nunca se sabía, quería ver a ese cachorro hijo de su Sei y él, seguramente sería hermoso como su pareja. Y él había pensado algo tan horrible, se sentía lo peor.
-Animo Furi-chan, sabía que querrías tener a ese niño, eres un buen chico-Le sonrió de manera amable- Te preparé la cena, es tu comida favorita.
Furi olio la comida y tuvo que ir a vomitar, últimamente le daba asco esa comida. Fue su favorita en el pasado pero ahora le daba un tremendo asco.
Solo se preguntaba ¿Dónde estaría su pareja?
Akashi había aceptado la propuesta que Kuroko y Aomine le habían dicho, por eso tenía que pasar el día y la noche en la casa de la pantera mientras se hacía pasar por el esposo de este, en realidad solo lo hizo por no querer ver a Furihata, estaba furioso con este. El león bufó, aunque era una casa bastante cómoda como la suya la decoración le parecía espantosa, como si fuese un nuevo rico y no supiera que poner en su casa tenía muchos animales de oro puestos al azar.
-La decoración de tu casa es horrible Daiki-Dijo sinceramente el de ojos heterocromaticos.
-¡Tsk! Calla que tú estabas viviendo en ese cuchitril con ese chihuahua.
-No hables de mi esposo, ni de nuestro nidito de amor con tu sucia boca o hare que cierres la boca para no volver a abrirla en tu vida.
A la pantera no se lo tuvieron que decir dos veces, cuando cambiaba al Akashi de ojos cambiados siempre había que temer pues tenía reacciones inesperadas.
El pelirrojo se tuvo que bañar y cambiar por ropas que oliesen a la pantera, lo cual le hizo sentir nauseas en verdad, extrañaba el olor agradable de su chihuahua en la piel. No debería extrañarlo tanto después de lo que dijo. Ya hablaría las cosas y lo follaría duro de paso por hablar tanta estupidez, pero no quiere tratarlo mal. Maldita sea no sabía porque tenía tantas ganas.
La persona que era pariente de Aomine ("Ahomine" según el pelirrojo) al parecer era una especie de tío abuelo. Bien sabia que al parecer todos los parientes más cercanos de este habían desaparecido o muerto, pues a las panteras les gusta la independencia y no se sabe mucho a donde van a parar.
Akashi fingió en un buen papel ser el esposo de Aomine, incluso que el bebé que esperaba era de este, el de piel bronceada quedo sorprendido pues no sabía que el pelirrojo estaba embarazado, al ver la cara de idiota que ponía el otro le puso le dirigió una mirada feroz que le hizo guardar cualquier comentario respecto al asunto.
Esa fue la peor noche para el moreno.
Akashi despertó con antojos, pero no de cualquier cosa. Si no de Omelette de arroz, la comida favorita de su pareja, se lo sirvieron, pero todas las veces decía que ese no sabía como debería saber el Omelette, que estaba salado, que tenía un mal sabor, pero era porque quería el que cocinaba su Furihata. No quería otro. Quería el que preparaba este. Lo peor era que todo esto lo decía a gritos tirando las cosas de manera histérica al de piel bronceada. Realmente necesitaba a su cachorro.
Ni Aomine ni su pariente pudieron dormir en paz aquella noche.
Por otro lado un azabache acababa de ser despertado en mitad de la noche.
-¿Qué pasa Furi-chan? ¿Quieres que hagamos cositas?-Dijo lo ultimo esperanzado.
-Quiero Frutillas con crema ¿Puedes ir a comprar? Iba a ir yo pero hace frío, le puede hacer daño a mi embarazo.
-Pero Furi-chan son las cuatro de la mañana y está nevando ¿Dónde crees que hayan frutillas a esta hora y con este clima?
-Sei si me lo conseguiría.
-Porque el es millonario ¿No?
-¡NO ME IMPORTA QUIERO FRUTILLAS CON CREMA! –Gruño de manera agresiva.
-Furi, cálmate mira como está nevando.
-ME IMPORTA UNA MIERDA QUIERO UN TARRO DE FRUTILLAS CON CREMA, VETE A COMPRÁRMELAS.
-Furi tu embarazo es lo que…
-¡MI NIÑO Y YO QUEREMOS COMER FRUTILLAS! MALDITA SEA ¿NO LO ENTIENDES? ¿QUIERES QUE TE LO DELETREE?
-Pero…
-¡AHORA! ¡VETE DE UNA VEZ! ¿QUÉ NO QUERÍAS CASARTE CONMIGO? HAZ UN PUTO ESFUERZO Y CÓMPRAME FRUTILLAS –El otro chihuahua retrocedió hasta una pared asustado por la actitud agresiva del cachorro. No sabía si era peor morir de frío o quedarse allí soportando la ira del joven castaño que no parecía amainar su furia.- ¡NO QUIERES COMPLACERME! ¡ERES MALO! ¡TU TAMBIÉN ME ABANDONARAS COMO SEI! ¡NADIE ME QUIERE PORQUE SOY PATÉTICO Y SOBRE TODO FEO!
-Furi tú no eres…
-¡SI SOY FEO Y PATÉTICO POR ESO NADIE ME QUIERE! ¡POR ESO SEI ME DEJO! ¡Y AHORA ESTOY CON UN IMBÉCIL QUE NI SIQUIERA ME VA A COMPRAR UNAS FRUTILLAS!
El chihuahua omega se puso un abrigo y salió, pero más que nada para no escuchar a Furihata gritar, realmente el castaño daba miedo.
Otro más que no pudo dormir bien y por poco casi muere.
Mientras otro espectador fantasma se había quedado vigilando a Furihata, viendo en silencio el espectáculo, se puso unos tapones para no escuchar los gritos y dormir, al menos la persona que el mismo Akashi le pidió vigilar estaba bien. Se dispuso a dormir. Aunque ese tipo Akashi con el ojo dorado le advirtió que sería la última vez que se quedaría allí, ya lo había visto antes y advertido que se fuera, pues ahora solo era para vigilar que el otro perro no tocara a su esposo.
El peligris durmió intranquilo pues a su mente acudieron recuerdos con el otro fantasma peliceleste, como se conocieron en una competición, de el más bajo le había ganado a pesar de todo, de cómo habían empezado después de eso a hablarse y descubrir que ambos al parecer eran uno de los pocos que eran del mismo clan pero de distintos apellidos, de cómo se habían enamorado…
Y de cómo le había perdido cuando Kuroko supo de la personalidad fría del peligris cuando uno de sus amigos estuvo en peligro, decepcionándolo con su indiferencia. El peliceleste no quería alguien así en su vida.
Pero el peligris si que quería a Kuroko, era la única persona que podía comprenderlo realmente.
A las 9 de la mañana un Fukuda más muerto que vivo le trajo Frutillas y crema a Furi quien dijo que había encontrado en la despensa en un lugar algo escondido. El omega se quiso pegar un tiro y decidió que ese día se iría de la casa del castaño, no creía ser capaz de soportarlo así todo el embarazo.
Lo que no sabía este, es que en parte había sido un poco del plan del castaño para que se fuese.
A las doce y después de que Fukuda se fuera con la excusa de que "Creo que esto del trío no funcionara" llego Akashi a la casa desesperado por ver a su esposo, la verdad había estado desesperado por verlo. El chihuahua descansaba un poco deprimido aun, pero al sentir un aroma que ya conocía fue inmediatamente a ver a su amado ambos al verse se abrazaron y se besaron con intensidad, se necesitaban demasiado.
-Sei, perdóname, yo si quiero tener a mi bebé, nuestro bebé. No me dejes solo de nuevo-Lo abrazo no con demasiada fuerza para no hacerse daño.
-Eso es lo que esperaba oír. Aunque así no fuese te hubiese convencido.-Se volvieron a besar desesperados, hambrientos del otro, no querían separarse nunca más y terminaron haciendo el amor una vez más
Una vez ambos desnudos y acariciándose el pelirrojo le dijo a su pareja.
-Cariño, debemos mudarnos a mi mansión ¿No crees? Ambos estamos en una situación delicada tenemos que tener lo mejor para cuidarnos por nuestros futuros cachorros.-Acaricio sus labios para luego darle un dulce beso.
El cachorro miro a su pareja de manera cariñosa-Sei…-Se apego mas a este-Si, creo que tienes razón. Hagámoslo.
Se besaron con mucho amor e iban a entregarse de nuevo a sus necesidades animales cuando un celular hace un sonido de mensaje, era el de Akashi. Este lo toma y lee rápidamente.
-Mi padre, quiere que preparemos las cosas de la boda.
-¿Eh?
Días después…
Lejos pero no tan lejos de allí, dos personas paseaban por la ciudad Sakura, algunas personas los veían algo extrañados porque se les hacían conocidos, otros mostraban sus respetos porque sabían que eran importantes, otros los miraban raro, porque estaban seguro de haber visto sus caras en otro lado. Uno de ellos estaba tranquilo, siguiendo al el que se veía más decidido que saco la voz de pronto.
-Vamos a separarnos.
-¿Te quieres divorciar?
-No, no entiendes, me refiero a tomar rutas distintas.
-¿Te molesta estar conmigo?
-No es eso –Resoplo un poco molesto por tener que rebelarle lo que tenía planeado-Quería sorprenderte con un regalo ahora que vinimos de visita a esta ciudad.
-Eres tan lindo.
-Solo para ti.
-Yo también haré lo mismo.
-No es necesario.
-Cualquier cosa llámame y no escojas el primer hotel barato que encuentres.
-Sí, lo haré, no soy idiota.
Dudaba un poco de su esposo, a pesar de que él era el emperador del país vecino era muy torpe y el siendo su pareja tenía que guiarlo… Solo esperaba que todo saliese bien.
Quien diría que estas personas entrarían en la vida de nuestros protagonistas.
Continuará…
