Disculpen la tardanza. Aquí está la continuación al último capítulo que subí que sería el 9. Tuve que salir de la ciudad por lo que me ausenté del Internet y me fue imposible continuar pero prometo que la historia será actualizada frecuentemente para aquellas personas que gustan de leerla. Gracias por los reviews :D


El momento del abrazo duró demasiado para Rin. Se sentía feliz, contenta, después de tantos años existía una prueba fehaciente de que su Señor de verdad la apreciaba, estaba tan feliz. Una sonrisa comenzó a dibujarse en su rostro mientras que lágrimas de felicidad corrían por sus mejillas. Se sostenía de las mangas de Sesshomaru, quien posaba su mentó sobre la cabeza de Rin.

-Amo…- se escuchó a lo lejos.

Kazuki e Itsuki se encontraban boquiabiertos al umbral de la puerta. Sesshomaru soltó delicadamente a Rin y mantuvo una mirada desafiante hacia ellos como de costumbre. Rin sonrojada avanzó hacia la puerta y salió.

-Disculpe la interrupción…- dijo un incómodo Hazuki mientras intentaba aparentar no haberse percatado de la escena –una nekumusume desea verlo, señor-

-Háganla que pase- dijo Sesshomaru indiferente mientras regresaba a su lugar sobre los cojines.

-Se rehúsa a venir hacia acá, amo. Dice que no permanecerá en el mismo lugar que un ser humano-

Sesshomaru sólo gruñó y casi empujando a sus sirvientes salió del lugar. Sabía que se trataba de Haruka, ¿pero qué era lo que quería?, ya le había dejado en claro que no volvería a buscar con propósitos recreativos. No esperaba que fuera a buscarlo a su región, le resultaba patético su intento por desear estar con él de nuevo.

Los sirvientes del salón central observaban a Sesshomaru mientras se encontraban de pie pegados hacia la pared. En medio del salón se encontraba la desvergonzada de Haruka con esa cínica sonrisa en su rostro. Cruzada de brazos mientras comía una manzana observaba a Sesshomaru mientras se aproximaba al centro del salón.

-¿Creías que iría hasta tus aposentos de rey, Sesshomaru?- preguntó Haruka con gesto sarcástico –Jamás me acercaría a un lugar donde se encuentre un humano. ¿Todavía está aquí, cierto?, puedo percibir su pestilente olor como si estuviera frente a mí-

Sesshomaru la miraba con desprecio mientras que su ceño se fruncía ligeramente.

-Espera… tú eres el que hueles a humano. ¡Vaya!, resulta que el temido General Perro sucumbe ante un ser humano… si se enteraran todos los demonios de esto, ¿qué crees que dirían?-

Rápidamente las manos de Sesshomaru es abalanzaron sobre el cuello de Haruka quien dejó caer la manzana que sostenía entre sus manos. El daiyoukai la elevó por encima del suelo mientras que la nekomusume hacia intentos por zafarse de la fuerte presión que se ejercía sobre su cuello.

-Si vienes a mis dominios a insultarme no voy a permitir que sigas intentando burlarte de mí, escoria- musitaba Sesshomaru mientras que la youkai agitaba sus piernas rápidamente. De pronto, la soltó y ésta cayó pesadamente sobre el suelo.

-Eres un imbécil- dijo Haruka sobándose el magullado cuello –Vine a advertirte-

Sesshomaru soltó una sonrisa desdeñosa hacia ella –Yo no necesito nada de ti-

La nekomusume se puso de pie mientras recogía la manzana que había dejado caer y comenzó a sacudirle el polvo.

-Vaya, si que tienes un servicio mediocre- masculló Haruka observándolo fanfarronamente.

Sesshomaru no reaccionó ante el comentario y decidió marcharse.

-No, espera, ya, ya, te diré a qué vine… idiota- esto último lo dijo en voz baja –Escuché que un poderoso demonio anda rondando por todas las regiones-

-¿Y eso a mí por qué me debe importar?-

-Pues, ya que tienes en tu protección a un ser humano debe de interesarte su seguridad… ¡ja!, digo esto considerando ese hediondo olor que llevas en tu ropa, de serte indiferente esa despreciable ni le permitirías estar en tu palacio- dijo dándole una enorme mordida a la manzana.

-No me interesa. Lárgate-

Sesshomaru abandonó el salón dejando a Haruka en el centro del lugar. Una vez que se retiró los sirvientes se marcharon sin siquiera dirigirla hacia la salida. La nekomusume se encontraba genuinamente aborrecida de que su antiguo amante o sería, ¿compañero recreativo?, se mezclara con humanos. Se sintió sucia por unos segundos.

-Oye tú- le dijo a Itsuki quien se encontraba rondando por el corredor –guíame hasta la salida, ¿qué no se les enseña en este lugar a tratar con los invitados?-

Itsuki hastiada de las actividades tan pesadas del día se dirigió hacia ella sin dirigirle una palabra ni gesto amable. Lo único que quería era disponerse a descansar una vez servida la cena.

-Tu amo sí que es un imbécil- refunfuñaba Haruka.

-Hmpf… no lo dé por hecho- contestó Itsuki. A pesar de que sabía que su amo no era el más considerado y amable sabía perfectamente que era todo menos un imbécil.

-Vaya que le eres fiel a un patrón tan prepotente. Qué agallas- dijo Haruka lanzando la manzana hacia el piso –Se rehusó a obtener información sumamente importante para proteger sus Tierras… sí que es orgulloso-

Ya habían salido del palacio, sólo recorrían el jardín central que daba a la salida de la fortaleza.

-Escucha, mi amo realmente sabe proteger sus dominios. No por nada la familia Taisho ha sido protectora y dueña de estos lugares por tantos años así que le pido que no subestime las habilidades de mi amo-

Haruka negaba con la cabeza hastiada de tanta terquedad –No entiendes. Una amenaza se acerca. Tu amo peleó con un demonio llamado Jyoroumaru hace algunas horas… la aparición de ese bastardo no es más que una simple provocación, es absoluto que conozcan la raíz de ese demonio-

Itsuki no se inmutaba ante tal declaración, sabía que si ese tal demonio era capaz de reter a su amo, no debía ser un ser desconocido, simplemente consideraba que la nekomusume sólo quería llamar la atención.

-Pft… aquí todos son demasiado buenos para el resto del mundo. Escucha… si tú amo decide pensar un poco dile que Jyoroumaru será una amenaza gracias a su resurrección- dicho esto la nekomusume desapareció dando un gran salto. Itsuki permaneció observando durante unos segundos y regresó al castillo.

.-.

Rin fue hacia el establo para darle la carta que había escrito para Kagome y posteriormente re-escrito para que Ah-Un la entregara. Dándole indicaciones vio como su amigo partió para hacerle un gran favor. De regreso a su habitación se encontró con Itsuki quien la observaba extraño. Rin ya sabía por qué, sin embargo, tenía mucha pena para hablar de ello así nada más.

Sin advertencia alguna, Itsuki tomó a Rin del brazo y la llevó al cuarto de servicio a toda velocidad. Las sirvientas se encontraban poniéndose su ropa para dormir mientras que la joven sirvienta daba palmadas al suelo para que se sentara junto a ella.

-¿Qué hacías abrazada del Señor Sesshomaru?- preguntó Itsuki casi gritando.

Todas las sirvientas dejaron de hacer sus actividades, incluso algunas semidesnudas se acercaron a escuchar la plática sin vergüenza.

-Yo no lo abracé…- contestó Rin sonrojada.

Todas las sirvientas rieron menos Itsuki quien dirigía una mirada seria hacia Rin.

-¿Entonces él te abrazó?- preguntó pasmada.

-No seas mentirosa, humana- dijo una de las sirvientas en tono de burla.

-Cállate, Reika- gritó Itsuki irritada –ni siquiera tienes una vaga idea de lo que significa que un hombre te abrace así que no opines al respecto, insulsa-

La sirvienta se mantuvo callada y las demás imitaron. Itsuki mantenía su insistente vista hacia Rin quien observaba hacia el suelo. Creía en las palabras de la joven, no tenía por qué mentir, además crearse falsos escenarios la lastimaría, reconocía que Rin no era un ser ignorante por lo que suponía que estaba consciente de que las mentiras no le llevarían a nada bueno.

-Oye, y, ¿cómo pasó eso?-

-No lo sé… de pronto me sostenía en sus brazos. Fue tan extraño Itsuki… comencé a expresarle indirectamente sobre mi tristeza cuando dejó de visitarme a la aldea y él se disculpó…-

-¡¿QUE EL AMO SE DISCULPÓ?- las bulliciosas sirvientas estaban verdaderamente impresionadas. Parecía una historia totalmente fuera de la realidad, ya que su amo siempre había sido un ser insensible e indiferente ante las demás criaturas… y de pronto le comienzan a brotar sentimientos.

-Bueno… es obvio que el amo tiene su corazón- dijo Itsuki pensativa –pero es curioso que exprese lo que siente, eso es lo impactante-

-Ay no… el amo…- se lamentaban algunas sirvientas ya que varias tenían fantasías con ser ellas quienes derritieran el corazón del frío daiyoukai además de que no perdían el tiempo en imaginarse como las señoras del Oeste.

-Ya cállense escandalosas. Rin, no vayas a tomar las acciones de amo como algo más…-

-No- respondió Rin rápidamente.

-Menos mal… es posible que el amo sienta un profundo agradecimiento por ti por haberlo asistido hace ya más de doce años… pero sabes que él nunca se mezclaría con los humanos…-

Rin sabía perfectamente a lo que Itsuki se refería. Los sentimientos de su amo eran como un bosque profundo al cual poca gente podía entrar. Con espinas y obstáculos, llegar al centro sería imposible ya que la inmensidad de su corazón era tal que muy difícilmente algo saldría de allí. Su señor era libre, jamás podría ser de nadie, nunca se ataría a un sentimiento, muchos menos por una humana.

-Rin… no me malinterpretes. El amo es obvio que se preocupa por ti es sólo que no pasará de ese sentimiento, ¿sabes?, si bien, él te cuida como si fueras una hija-

También era algo que ya le habían dicho con anterioridad y ella misma lo había pensado, sin embargo, le costaba trabajo definir qué tipo de cariño sentía hacia su señor, si ella no lo sabía entonces no había razón para intentar descifrar el de él.

-Está bien Itsuki, comprendo lo que quieres decir y lo acepto- dijo Rin intentando no mostrar esa tristeza que de pronto invadió su corazón –Sé perfectamente que el Señor Sesshomaru es así. Desde niña lo he sabido y en aquella época andaba a su lado sin que eso me afectara porque yo sabía que en el fondo él se preocupaba. Creo conocerlo, Itsuki, creo entender sus gestos, su mirada, su tono al hablar pero cuando sus acciones son totalmente ajenas a las del señor que he conocido todo este tiempo me resulta totalmente desconcertante- al decir esto las sirvientas exclamaban como si Rin estuviera haciendo un enorme insulto –Vaya, no que me molesté- dijo rectificando sus palabras –es que, es confuso que el señor Sesshomaru de pronto se comporte así… después de doce años. ¿Por qué ahora?, ¿por qué no se mostró así cuando era niña… cuando necesitaba más atención y afecto?- se cuestionaba Rin en voz alta.

Todas escuchaban atentas pero no se atrevían a dar su opinión. Itsuki observaba compasiva a Rin. Pensaba que su estancia le traería sufrimiento si su amo seguía comportándose de esa manera.

-Tal vez porque en aquel tiempo estabas satisfecha sólo con su compañía. Debido a que en los últimos años sentiste abandono por parte de mi amo, tal vez esperas más de él, como si desearas que te compensara por el tiempo perdido- opinaba Itsuki seriamente mientras que las demás sólo asentían con la cabeza –y el amo para complacerte te proporciona con actos humanos… sabes que él jamás lo haría de otra forma, ¿cierto?- Rin asintió –Es comprensible que el amo se sienta endeudado contigo y que de esa manera pague por la culpa que siente… es la lógica que consigo obtener- puntualizó la joven sirvienta.

-¿Entonces crees que esa muestra de afecto fue a la fuerza?- inquirió desanimada.

-Bueno, no, si no quisiera no lo haría, sabes que el amo es orgulloso Rin. Sólo trato de explicarte el trasfondo emocional del amo… no quisiera que tuvieras problemas por eso-

Rin asintió y se puso de pie. Itsuki angustiada de haberla ofendido tomó de su mano desde el suelo observándola compasivamente.

-Espero no haberte provocado mal, yo sólo quiero ayudarte- especifico la amable Itsuki.

-Lo sé. Estoy consciente de que eres bien intencionada… te has convertido en una amiga y ustedes…- refiriéndose a las demás –… gracias por escucharme. Creo que debo irme, realmente no deseo discutir más sobre el asunto-

-Pero…-

-Está bien, no te preocupes. Todas estas cosas que hemos hablado ya las había pensado anteriormente, no es necesario que te sientas con temor de haber causado dolor con tus palabras y teorías, más daño me provocaría no escucharlas…-

Rin salió afligida del cuarto de servicio, ya que a pesar de estar consciente que su señor seguramente efectuó esa muestra de cariño hacia ella sólo porque le tiene agradecimiento, se sentía triste. Cuando éste la abrazó no pudo evitar sentir una plena felicidad invadiendo todo su cuerpo, algo que jamás había sentido durante toda su vida.

"Estos pasillos son largos y cuando están vacíos lo son aun más" pensaba Rin "tal vez es egoísta pero pensar que así será durante toda mi vida me resulta inexplicablemente triste… ¿qué es lo que me pasa?, ¿por qué no puedo volver a aceptar al señor Sesshomaru así como es…? Sé que tiene un buen corazón oculto entre toda esa frialdad que proyecta pero aún así, a pesar de entenderlo, quisiera más… ¿qué pasó con aquella simpleza de mi infancia?"