Capítulo 10: Inframundo
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Shirou despertó en su nueva cama, estúpidamente grande para su gusto. Era 'king size'. Levantándose de a poco notó como sus 'hermanitas' la habían desordenado y yacían abrazadas a sus pies.
¿Cuánto se habrán movido mientras dormían para quedar en esa posición?
Examinó su nuevo cuarto. También demasiado grande. Todo perfectamente ordenado gracias a las dos mucamas que atendían ahora la casa, Leysritt y Sella. Habían sido especialmente traídas desde Alemania por su madre. No tenía nada contra ellas, pero no le agradaba que se hicieran cargo de su habitación. Sentía como si no le perteneciera.
Cuando preguntó a su padre como lograron rehacer la casa para convertirla en mansión en menos de dos semanas él solo respondió vagamente:
- El viejo Fujimura. - el abuelo de Taiga, su profesora de inglés y a cargo de su curso.
Su padre solía bromear diciendo que el viejo Fujimura era como un jefe de la mafia. Eso era incorrecto. Shirou sabía bien que Fujimura Raiga era el jefe de la mafia que controlaba la ciudad.
Siempre se preguntó que negocios tenía su padre con aquel hombre, pero en realidad prefería no saberlo. No quería enterarse que su padre era un asesino a sueldo o algo por el estilo.
Miró la hora. 5.47 am
Se vistió y fue a lo que ahora él consideraba su cuarto. El cobertizo en el patio. Era el único lugar que había permanecido intacto en la propiedad, no como las casas de algunos ex-vecinos que habían sido compradas para la ampliación.
En él Shirou podía practicar tranquilamente su magia y también con su Sacred Gear sin ser molestado. De momento no estaba creando espadas. Comenzó a crear flechas.
Cuando notó que en el Rating Game había proyectado un arco y flecha volvió a hacerlo, para estar seguro de que no solo fue suerte. Se sorprendió aún más cuando notó cuan baja era la energía necesaria para hacer flechas respecto a las espadas.
También se dio cuenta que proyectar las espadas era un proceso más complicado y delicado de lo que pensaba. Hasta aquel momento lo había hecho de forma inconsciente y desesperada usando solo la imagen en su mente. Ahora, tras haber practicado con las flechas y otras cosas simples, como un cuchillo de cocina, sabía cuan fallidas eran las armas que proyectaba. Hasta el momento había tenido suerte que ninguna se haya roto mientras la usaba.
Necesitaba comenzar el proceso desde cero. Conocer cada centímetro del arma que proyectaba. Mientras mejor supiera que quería proyectar mejor resultaba el arma.
Estaba bastante concentrado en ello cuando sintió rugir la puerta.
- ¿Otra vez aquí? - le preguntó Kiritsugu mascando el cigarro en su boca.
- No puedo acostumbrarme a esa casa…
- Yo tampoco. - contestó su padre, sentándose en el suelo junto a él sin considerar que ensuciaba su traje. - Pero tú sabes que cuando tu madre quiere algo…
- Lo sé. Solo espero que Illya no sea así cuando grande… Por lo menos no tanto. - aun había tiempo para tratar de corregir a su consentida hermana.
- ¿Otra vez trabajando en esos cacharros? - preguntó el adulto apuntando a varios aparatos descompuestos.
- Se pueden arreglar, en su mayoría. Botarlos sería un desperdicio. Además, no sería malo ser las únicas personas en Fuyuki con un reproductor de VHS.
- Tienes razón. Creo que en algún lugar tengo guardadas unas cuantas películas antiguas. Cuando lo arregles podríamos ver algunas. Si logró recordar donde las dejé…
Shirou sonrió. Era agradable hablar con su padre. Era algo que desde hace poco se había vuelto más habitual. Aquel cobertizo era uno de los pocos lugares donde ambos se sentían cómodos y eran ellos mismos.
- Vamos a desayunar. Tu madre nos matara si llegas tarde a clases.
Extrañaba un poco hacerse cargo de las comidas, pero gracias a ello tenía una preocupación menos y disponía de más tiempo. Además no era inusual tener que cocinar cuando era invocado para sus contratos.
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- Buchou ¿Hay una cocina en este edificio?
- ¿Qué pasa Shirou? ¿Acaso no te gusta como cocinan tus criadas?
- No es eso. Tan solo lo extraño un poco. Creo que cocinar se ha vuelto parte de mi vida en este punto.
La pelirroja rio por lo bajo. Le mostro el pequeño cuarto de cocina que tenían en el edificio antiguo y le prometió acondicionarlo a su gusto, a pesar de la insistencia de su caballero de que todo estaba bien.
Ya sólo, Shirou comenzó a trabajar. Quería hacer unos dulces para Koneko. No había hablado mucho con la peliblanca desde el Rating Game y quería compensarla y recompensarla por su participación en el mismo. En otro momento haría algo para Saber. La rubia parecía siempre tener hambre.
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- Koneko-chan… - ¿en qué momento comenzó a usar el 'chan'? se preguntó Shirou.
- Shirou-san. - le saludo la albina en tono neutro.
- Te traje esto… - el plato de daifuku inmediatamente capto la atención de la niña, que se apuró en recibir el presente. - Koneko-chan… - La niña, que comenzó a comer inmediatamente escuchó al pelirrojo con interés. - Muchas gracias y… lo siento.
- ¿Hmm?
- Durante el Rating Game… no pude protegerte.
La niña estaba un poco contrariada por las palabras de su compañero.
- Ganamos. Ganamos y protegiste a buchou. ¿Acaso eso no basta?
- ¿Uh? Entonces ¿me perdonas?
- No hay nada que perdonar. - contestó Koneko mirando el suelo. La chica un poco sonrojada suspiró 'gracias por preocuparte', inaudible para Shirou.
Tras un momento de silencio Shirou volvió a hablar.
- Koneko-chan. Eres fuerte… ¿me puedes entrenar?
- Saber te está entrenando.
- Sí. Con la espada. Pero quiero tener más resistencia física.
- ¿Buchou no se encargaba de eso?
- Lo hace, pero parece muy ocupada estos días. Me gustaría alivianar su carga.
La torre asintió.
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Shirou practicaba magia con Akeno, en una de las habitaciones del edificio del club, dado que el club disponía de todo el edificio para realizar sus actividades.
- Shirou, respectó a las 'lágrimas de Fénix'.
Shirou se sobresaltó, perdiendo la concentración en su entrenamiento. Estaba levitando una piedra, que de inmediato cayó sobre una taza de té, rompiéndola.
- ¿De qué hablas Akeno-san? - preguntó, ignorando el desastre que acababa de hacer.
- De tu flecha.
- ¿Qué flecha?
Akeno se levantó para ir a sentarse junto a Shirou. Lo miró a los ojos, sus caras a una distancia mínima.
- Eres un mal mentiroso, Shirou-chan. Me refiero a la flecha que lanzaste. - Shirou se mantuvo en silencio, por lo que Akeno continúo. - ¿Creaste el arco y la flecha con tu Sacred Gear?
Shirou, resignado, asintió.
- A pesar de que buchou te prohibió usarlo.
Shirou se rasco la cabeza con la mano izquierda.
- En ese momento lo creí necesario… No. Lo hice sin siquiera pensar... Por cierto, estoy seguro que hacerlos me costó menos mana que una espada. - intentó disimuladamente cambiar el tema.
- ¿Puedes explicar cómo le acertaste?
- ¿Uh?
- ¿Cómo le acertaste al vial a tanta distancia?
- ¿Suerte?
- No te creo. De hecho ¿Cómo viste el vial? Estábamos a una gran distancia.
- ¿De qué hablas? Desde que me volví demonio puedo ver claramente a esa distancia y más lejos. ¿No es normal aumentar las capacidades físicas y los sentidos al ser reencarnado?
'No a ese punto.' - pensó Akeno.
- Akeno-san… durante el juego ¿no había viento, cierto?
- No, no lo había. Es normal. Después de todo es una dimensión creada.
- Umm. - Shirou se encontraba sumido en sus pensamientos, pero de pronto espabiló. - Akeno-san ¿alguien más sabe?… respecto a la flecha…
- Creo que no.
- Por favor… no se lo diga a nadie…
- ¿Quieres que guarde tu pequeño secreto? - preguntó Akeno pícaramente. - Tal vez podamos llegar a un acuerdo. - la reina de Rias juguetona se acercó aún más al chico, cuya cara quedo más roja que el color de su pelo.
- A-akeno-san ¿A qué se refiere?
- Podrías decir que mi imaginación es muy… activa.
Saber tocó a la puerta.
- Buchou nos necesita a todos.
- Ara ara… salvado por la campana Shi-rou-chan. No te preocupes, guardare el secreto. - Akeno guiñó el ojo.
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- Haremos un viaje al inframundo. - anunció Rias.
- ¿Por qué? - preguntó Shirou. - Buchou ¿pasó algo?
- Es por el compromiso... - comentó Saber, casi en tono de pregunta.
- Exactamente. El compromiso será oficialmente anulado y estaremos presentes. - explicó Rias.
- Será la primera vez para Asia y Shirou. Perderán su virginidad. - rio Akeno, sonrojando a los aludidos y a Saber.
- ¿Llegaremos ahí con un circulo? - preguntó Shirou con curiosidad.
- No. El utilizar círculos entre el mundo humano y el inframundo está restringido. Usaremos la ruta oficial.
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El sequito de Rias se reunió en la estación de trenes. Shirou aún seguía intrigado por el método de viaje a utilizar.
¿Se podían comprar pasajes al inframundo?
Rias indicó un elevador. Ella, Asia y Shirou subieron a él con su equipaje.
En el acto Shirou distinguió un pequeño destello rojo en un círculo mágico hasta aquel momento invisible.
El elevador comenzó a descender.
Bajo la estación había otra estación. Era bastante grande y estaba vacía.
Inmediatamente vieron un tren carmesí con el emblema de los Gremory. No había que ser un genio para adivinar que era un tren privado de la familia de Rias.
Shirou ya casi no se sorprendía por la cantidad de lujos que comenzaban a formar parte de su vida. Aunque ello no significaba que se sintiera a gusto con ellos.
El conductor, un amable anciano y naturalmente un demonio los recibió con una sonrisa y les rogó que le dejaran cargar su equipaje.
En principio Rias se subió a un carro aparte. Aquel estaba reservado para los 'grandes demonios' (o demonios de alto rango, la nobleza, los de sangre pura). Pronto el tren avanzaría a través de los pasajes subterráneos.
Tras media hora Rias y el conductor aparecieron en el vagón ocupado por los lacayos de chica de cabello carmesí.
- Asia, Shirou, por favor acérquense. Antes de entrar al inframundo deben registrarse. - dijo Rias. El conductor les ofreció una pequeña máquina.
- Por favor, acerquen su mano.
Ambos pasaron su mano por sobre la máquina que hizo un pequeño 'bip'.
Luego el resto del séquito haría lo mismo, para terminar con Rias y el conductor.
- Todos debemos identificarnos antes de acceder al inframundo. - explicó la pelirroja. - Es para prevenir cualquier 'accidente'.
- Si me disculpan, debó ir a preparar el 'traspaso'. Por favor, siéntanse libres de utilizar las instalaciones a su antojo.
El amable hombre se refería a los distintos vagones, como por ejemplo el vagón comedor y el vagón dormitorio.
- Buchou, con su permiso voy a retirarme a dormir por unos momentos. - Rias asintió. Antes de abandonar el vagón Akeno, seductora, guiñó un ojo a Shirou.
'Le encanta molestarme.' Pensó simplemente el aludido.
Saber también se disculpó y pidió permiso para retirarse al salón comedor.
'Siempre tiene hambre.' ¿Tendrá que ver con la cantidad de mana que produce y utiliza?
De pronto el tren se remeció por unos segundos.
Ya no estaban en el oscuro túnel, sino en un campo soleado.
Esta vez a Shirou si se le cayó la cara de asombro.
- ¿Um? ¿Puede ser que esperaras un espacio cavernoso?
Sí. Eso era exactamente lo que Shirou esperaba. Después de todo, por algún motivo se le llama inframundo.
- Buchou ¿Estamos en la superficie nuevamente?
- No. Ya llegamos al inframundo. Sí, este tiene su entrada bajo tierra y sí se trata de un espacio cerrado. Pero más bien nos encontramos en una realidad alterna. El inframundo ha sido mágicamente acondicionado para hacer la vida de los demonios lo más placentera posible. Aun así, muchos aun prefieren el mundo humano. Como uno de los 32 clanes sobrevivientes el terreno del inframundo de los Gremory es bastante grande.
Durante el transcurso del viaje Rias explicó a sus nuevas piezas un poco más acerca de los clanes y de la vida del inframundo, mientras disfrutaban del paisaje correspondiente al territorio de su ama.
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El tamaño de la mansión le resultaba intimidante.
Era tal vez diez veces el tamaño de su nueva casa.
Rias fue recibida de forma ostentosa por un gran grupo de demonios empleados por los Gremory. Todos estaban alegres de recibirla.
'Los Gremory deben ser buenos amos.' Su experiencia con Rias lo reafirmaba.
Asignaron habitaciones a cada uno.
Al igual que la mansión, las habitaciones eran gigantes.
'Me sentiría más cómodo montando una tienda en la habitación.'
Tocaron a su puerta.
- Shirou-nii.
- ¿Pasa algo Asia?
- E-estas habitaciones me dan nervios.
- A mí también. Son demasiado grandes. ¿No crees?
Asia asintió y se acercó tímidamente a Shirou.
Ambos se sentaron en la cama.
- ¿Alguna vez imaginaste que estarías en una casa tan grande?
- No. - negó Asia.
- ¿Alguna vez pensaste que estarías en el inframundo?
Asia quedó con la boca abierta. Como católica siempre intentó estar en la gracia de Dios. Ir al infierno era una idea inconcebible.
El muchacho acaricio su cabeza suavemente.
- La vida está llena de sorpresas. - suspiró.
La rubia se relajó y se apoyó en el pelirrojo.
- Sí.
La vida era a veces difícil, pero tenía sus recompensas. Hermosas y gratas recompensas.
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Rias insistió que cada uno vistiese el uniforme del colegió para la reunión con los Phenex.
Ellos fueron los últimos en entrar en el salón donde se llevaba a cabo.
En este les esperaban los padres de Rias. Por parte de los Phenex se encontraban el padre y cabeza de familia, la madre y la hija menor, Ravel. Grayfia estaba presente como testigo.
¿Por qué Riser no estaba también?
Rias comenzó por pedir disculpas por los inconvenientes y presentó a su séquito.
Tras unas cuantas formalidades se presentó el contrato de compromiso y el contrato que anulaba al anterior. Decía:
Por el presente se informa que por mutuo acuerdo el contrato de compromiso entre Rias Gremory y Riser Phenex queda anulado.
La firma de Riser ya estaba en él. Rias lo firmó. Luego lo hicieron Lord Gremory y Lord Phenex. Por último Grayfia los reviso, firmo como testigo y se comprometió a presentarlos y encargarse del resto de los trámites.
Shirou notó el alivió en Rias.
Entonces Lord Gremory tomó la palabra.
- Por favor, todos, retírense ahora. Aún tengo pendientes con Lord Phenex.
Ante aquellas palabras todos se retiraron dejando solos a los jefes de familia.
- Lord Phenex. Siento que esto haya terminado de esta forma. La unión de nuestros clanes era algo que realmente esperaba.
- Creo que simplemente no estaba destinado a ocurrir. De hecho, agradezco que tu hija venciera a Riser. A él le hacía falta experimentar la derrota. Estaba absolutamente convencido de que el poder de los Phenex es absoluto. Por lo mismo estoy feliz de que mi hijo pudiese aprender esta lección. Además agradezco que esto ocurriese en privado y en manos de tu hija. En cuanto a nuestros clanes, tal vez más adelante… uno de tus nietos y uno de los míos…
- Me agrada, me agrada… pero debemos esperar a tener más nietos…
Ambos rieron.
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En un nuevo salón Lady Gremory y Lady Phenex hablaban a gusto mientras esperaban que se sirviese la cena.
Shirou solo quería salir de ahí. No le agradaban las situaciones demasiado formales. Notó que Asia se sentía de la misma forma. Pero el resto de sus compañeras no mostraba incomodidad alguna.
- Ha sido un tiempo, caballero-san.
- Tú eres… la pieza de Riser.
- Soy Ravel Phenex, hermana de Riser y su alfil. - la susodicha quedó esperando, pero dado que Shirou no hablaba… - ¿Qué acaso no sabes que es de mala educación no presentarte?
- Eeeh… Lo siento. Soy Emiya Shirou, caballero de Rias Germory-sama.
- Entonces. Quiero saber en qué pensabas aquella vez. - la chica iba directo al grano.
- Lo siento… ¿De qué hablas?
- Del juego. Quiero saber que pensabas cuando atacaste a mi hermano.
Ravel no lograba entenderlo. En su mundo el fuerte siempre subyuga al débil. No había que pensarlo dos veces. Por eso consideraba fuerte a Rias, que venció a su hermano en un juego justo.
Pero aun así, por si solo Riser debía ser más fuerte. Rias desde un principio debió subyugarse ante él, pero jamás lo hizo.
Tal vez alguien no es realmente fuerte por sí mismo. Tal vez la verdadera fuerza depende de la gente que te rodea.
En esa ocasión, de no ser porque la chica del Twilight Healing protegió a aquel chico del ataque de su hermano. De no ser porque el pelirrojo se enfrentó a Riser, aun sabiendo que perdería, tan solo tratando de desgastarlo y poder ganar tiempo para su ama… Phenex se habría impuesto.
Por otro lado, ella pudo haber detenido al alfil y al caballo. Pero su hermano nunca había necesitado ayuda pues su sola presencia siempre fue suficiente contra cualquiera. Por eso no lo hizo.
¿No quiso proteger a su hermano? No, no se trataba de eso.
¿Asumió que aquellos chicos eran amenazas menores? Sí. Pero había algo más profundo.
Ella nunca tuvo intención de ganar o dar la victoria a su hermano, las daba por sentado.
Tampoco su hermano le pidió nunca nada. Ella solo había llegado a completar las quince piezas.
Aquel tema no había dejado su mente.
- Lo dije aquella vez. Peleé por Bu… por Rias-sama.
- Entiendo que pelees por tu ama. Pero dejando todo lo demás de lado, para ti ¿era realmente importante ganar?
- ¿Para mí? - Shirou pensó en ello profundamente, con los ojos cerrados y los brazos cruzados. Ravel le hacía una pregunta complicada. - Mmmm. No lo sé. Ahora no puedo explicarlo bien, pero si algún día doy con la respuesta te la daré encantado… - decidió, asintiendo a su propia declaración.
Ravel dejó escapar una leve risa. Al parecer el tema tampoco era simple para él. No era la única…
Había tenido intención en preguntar cuándo, pero lo haría en otra ocasión. A pesar de la cancelación del compromiso su padre y Lord Gremory aún tenían una gran variedad de 'negocios'. Por tanto era muy probable que volviese a ver a ese chico en algún momento. Si para entonces ella no había encontrado su propia respuesta tal vez él sí.
Así que dirigió su atención a Asia que había escuchado la conversación, un tanto sobrecogida.
- Asia Argento, portadora de Twilight Healing. Para cuando volvamos a enfrentarnos en un Rating Game seré mejor alfil que tú. - declaró.
¿Estaba diciendo que eran rivales?
Asia sonrió.
- Haré mi mejor esfuerzo.
El mundo realmente había cambiado para Asia. Nunca imagino ir al infierno por voluntad propia. Nunca imagino ser una demonio. Nunca se imaginó llevando una vida normal, viviendo en una casa, yendo a la escuela, haciendo amigas. Nunca imagino que habría personas que la viesen como una igual, como Illya y, ahora, Ravel. Nunca imagino llegar a ser tan feliz.
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Capítulo 10: 'Sona Sitri/Shitori Souna' (SS)
(m) Me alegra anunciar que hoy contamos la presencia de Sona Sitri ¿o Shitori Souna?
(SS) Cualquiera de los dos está bien.
(m) ¿Qué piensas de la historia hasta ahora? ¿Te ha gustado?
(SS) No ha estado del todo mal. Pero conociendo al autor no puedo esperar algo mejor que esto. Al parecer te has esforzado.
(m) Uh. Eso fue un golpe bajo. Souna ¿Qué piensas de Shirou?
(SS) (Se sonroja) ¡Dijiste que no hablaríamos de eso!
(m) Tras tu comentario cambie de opinión.
(SS) (No levanta la vista)
(m) Disculpa, disculpa. No te molestaré más. Cuéntame ¿por qué hasta la aparición de Shirou tanto tú sequito como el de Rias contaban solo de mujeres?
(SS) Eeeemm. No conozco los motivos de Rias, pero no creo que sea sexismo o algo así. Ella trata a hombres y mujeres por igual. En cuanto a mi… esto…
(m) Bueno, sabemos que intentaste invitar a Shirou.
(SS) (Tan solo asiente)
(m) ¿No te molesta tener tan pocas apariciones en la historia?
(SS) No tengo problemas con ello. De hecho sé que he aparecido mucho más que otros personajes y agradezco el siquiera haber aparecido. Me da un poco de lastima el que no aparezcan Kiba y Gaper.
(m) Y también Ise…
(SS) (Se queda en silencio con expresión neutra)
(m) Umm. ¿Algún otro comentario?
(SS) Creo que es justo explicar mis inconvenientes con como ha sido dirigida la historia. Y es que hasta el momento no tiene género. ¿Es drama, acción, romance? Hay demasiados cabos sueltos y cuando parece que por fin hay rumbo, este se pierde al capítulo siguiente.
(m) Pero… ¿No da eso más suspenso?
(SS) Suspenso e intriga no significan nada si no logras mantener interesada a la audiencia.
(m) En fin. Souna, muchas gracias por tu presencia y tus (casi demasiado) honestas opiniones.
(SS) Ha sido un gusto.
