Nini: Bueno, he estado ausente largo tiempo, asi que para reponer el no haber actualizado, les subire un capitulo hoy y una mañana. Sin más, disfruten. Gracias a Todos!

You are mine

Capítulo 8: Hale

La furia que sentía en ese momento ya no tenía control alguno, y se deleitó de una manera primitiva cuando el árbol cayó por la fuerza aplicada en el zarpazo que antes había dado.

La luna estaba en su punto más alto en ese momento, y cuando vio la etapa del mes en la cual se encontraba no le sorprendió en lo absoluto su reacción con Stiles, y porque sentía que su alfa gruñía ansioso sin poderse contener. Pero no trataba de justificar sus actos.

Demonios, sabía perfectamente que él no provenía precisamente de una familia normal, pero tampoco podía decir con libertad que sus problemas se debían a su condición. Laura le había enseñado desde pequeño que lo que era no influía en lo absoluto a quien era, y claramente que fuera un Alfa no ayudaba de ninguna manera a su mal carácter.

Los Hale.

Su familia y él habían sido uno de los pocos especímenes que habían sobrevivido a la gran guerra, adaptándose de la misma forma al compartir genes con humanos omegas, evolucionando de una manera similar a estos, pero conservando sus características iniciales.

Hace mucho tiempo, antes de la gran guerra, su pueblo y su familia habían sido lo que los humanos consideraban como imposible. Eran una especie ficticia que solo aparecían en películas de terror y cuentos para que los niños se fueran a dormir y se comportaran, una criatura de la cual poder disfrazarse en Halloween y ganar muchos dulces.

Eran lo que se llamaban, hombres lobo.

Derek recuerda perfectamente cómo es que su madre se lo dijo, cuando la luna estaba en lo alto y sus siete años habían sido cumplidos, una noche como esta, donde el bosque de Beacon se encontraba especialmente tranquilo y los únicos ruidos que se podían escuchar eran los ronquidos de los animales diurnos. Sabía que su primera reacción al ver el mundo con sus nuevos ojos fue de esperarse, pero su madre le hizo ver que era completamente normal y previsible. Y en cierta parte, lo era.

Los niños de su familia crecían rodeados de los lobos de la misma, buscando que se adaptaran si resultaban serlo cuando crecieran, y que observaran con sus propios ojos que eran personas normales.

Las jerarquías solo fueron una evolución más que ellos ya tenían.

Derek era un Alfa, al igual que Laura, Peter, y su madre Talia. Eso no cambiaba en lo absoluto solo porque su posición en la manada era similar a la de un beta, pues seguiría teniendo las mismas habilidades y reacciones que su jerarquía dictaba. Los Hale, como las demás familias humanas, tenían un Alfa que era el jefe de la familia, quien tendría que proteger y guiar a los demás, representándolos ante todos, un cabeza alfa. Los cabezas alfa debían de desarrollar su propia manera de crianza y convivencia, y nadie podía contradecirlos.

Talia sabía que sus hijos alfas nunca se someterían del todo ante su poder y estatus, pero tampoco es como si lo esperara, pues ella misma había sido un alfa más mucho antes de volverse la cabeza de la familia, y sabía las complicaciones que tenían los mismos al someterse en el estatus de la manada. Sin embargo, tenía el respeto de los demás alfas, de sus hijos y de Peter, y con eso se conformaba, y aunque no pudiera tener la obediencia ciega que le tenían los demás, sabía que los demás le obedecerían por lo que sentían hacia ella. Era una buena alfa.

Pero ahora, Derek no contaba con su madre repitiéndole que debía de controlarse, y en lugar de ello, su lado alfa, esa incipiente personalidad dentro de él que le dictaba a hacer cosas primitivas siguiendo sus instintos, le gritaba de manera constante que fuera a degollar a quien había tratado de herir a su amigo, además de mostrarle a ese omega rebelde de una buena vez por todas quien mandaba.

Sus garras se clavaron de nuevo en la corteza del árbol caído, y rasgo un par de veces más antes de caer desplomado en el suelo, jadeando y apretando los dientes, tratando de controlar la sensación parecida a una punzada que le quería obligar a clavar sus colmillos en algo. Sus garras todavía estaban largas, y tuvo que clavárselas en los muslos para no levantarse. Cerró sus ojos gruñendo.

—Contrólate, Derek…—la familiar voz de su hermana menor llego a sus oídos, sorprendiéndole, haciéndole abrir los ojos y encontrarse con la mirada llena de determinación de Cora frente a él—. Debes de controlarte.

Isaac estaba al lado de ella, mirándole con la misma determinación en sus ojos azules, y pudo distinguir la figura de los gemelos detrás de ambos, conversando en voz baja.

—¿Qué… demonios… hacen aquí? —pregunto con dificultad, apretando la mandíbula y sintiendo como sus colmillos se clavaban en su labio inferior. Saboreo el sabor de su sangre un segundo después.

Cora le frunció el ceño, e Isaac solo se cruzó de brazos, tratando de mantener calor y hablando por arriba de la bufanda azul marino que cargaba.

—Laura nos dio permiso de venir—se encogió de hombros—. Dijo que debíamos de ir asistiendo a la escuela aquí, y que tenías suficiente espacio en tu casa para alojarnos a todos. Es para adaptarnos.

—No estoy muy conforme con ello—gruño bajo su hermana, comenzando a caminar hacia Ethan y Aiden, los gemelos, quienes estaban hablando con Malia, su prima hija de Peter.

—¿Mi madre? —pregunto Derek, exigiendo una explicación.

Los chicos no podían salir de la casa Hale sin el permiso de su Alfa. Todos lo sabían, por lo que no le sorprendió que Isaac sacara un permiso firmado de su abrigo, y mucho menos que estuviera manchado de una sustancia oscura que olfateaba como chocolate. Suelta un bufido con obvia molestia.

Adolescentes.

—Ella accedió—dice una voz a lo lejos, y se gira de inmediato, pues esta venia de sus espaldas.

Una chica cae a sus pies, y al contrario de lo que dicen las novelas juveniles, eso carece de gracia total. Los zapatos de tacón grueso, los cuales son botas, se da cuenta, provocan un golpe en el suelo que levanta tierra y suena como si una vaca hubiera caído, y a su vez una figura rubia se incorpora, lanzando su cabello ahora desordenado sobre los hombros y sonriendo de manera petulante. Erika Reyes, la reconoce de inmediato. Una beta que hace unos meses se había unido a su pequeña familia.

—Hola primito—saluda la chica, y siente de inmediato como los brazos delgados de la rubia le rodean. Se separa lo bastante rápido como para no incomodarle—. Tía Talia ha decidido que sería lo ideal el venir antes de tiempo, para conocer a nuestros compañeros de clase.

—Estoy completamente seguro que solo vinieron a hacerme la vida imposible—se lleva la mano a las sienes, sobándoselas unos minutos.

—Claro que no, Der—suelta Cora, con burla.

—¿Cómo puedes pensar eso de nosotros? —Isaac es el siguiente en mostrarse indignado, apuntándose con el dedo y mirándole. Se gira a ver a los gemelos—. Puedo creer eso de ellos, pero no de mí—hace un ademan despectivo con la mano hacia ambos, quienes pos su parte le gruñen—. Pensé que era tu favorito

—Ese puesto es obviamente mío—replica Erika, cruzándose de brazos.

—Por dios, que yo soy su hermana—esta vez fue Cora.

—¿Y? —Pregunta Isaac, colocándose al lado de Erika con una sonrisa ladina—. Eso no tiene nada que ver.

—Estamos perdiendo el tiempo en lugar de explorar el nuevo hogar—gruñe con fuerza Malia, acercándose junto con los demás al círculo que habían formado de manera inconsciente.

—Tienes razón, hay que irnos—apoya Ethan, por primera vez en la discusión. Aiden a su lado solo miro a todos antes de asentir con la cabeza.

—¿Y qué demonios estamos esperando? —replica el otro gemelo, comenzando a caminar hacia el bosque.

—¡Silencio! —gruñe Derek, autoritariamente como solía hacerlo cuando se encargaba de cuidar a los revoltosos de la familia, y de inmediato los adolescentes se callan, mirándole expectante. Frunce el ceño, dedicándoles una mirada significativa antes de dirigirse con paso rápido y pesado hacia un roble, donde, con fuerza, coloco sus garras y trazo una sola espiral.

Cuando se mudó de New York hacia Beacon Hills, no se le paso por la cabeza ni una sola vez que tendría que lidiar con sus primos en el pueblo, y que estos querrían recorrer cada uno de los metros de bosque que rodeaba el pueblo hasta las montañas. Mucho menos que su madre considerase que debían de "adaptarse" y la panda de hormonales primos que tenía se mudaran con él. Sumándole un nuevo problema a su lista interminable, como si no tuviera suficiente con los que ya tenía antes.

Así que no pierde tiempo, y marca el lugar de partida, antes de lanzarse corriendo por el bosque traviesa, sintiendo como los demás reaccionan de inmediato y le siguen, corriendo y dando lo mejor de ellos para alcanzarle.

La adrenalina de repente corre por sus venas, y da unas poderosas zancadas antes de notar que Cora, la más rápida de los chicos, le alcanza y se pone a su derecha, flanqueándolo como si fuera el alfa de la manada—aunque de cierto modo lo es en esos momentos, por ser el único responsable de esta—, y sabe que Isaac está a unos pasos de rebasarles a ambos, y Erika probablemente este a su lado, sonriendo con la cabellera rubia en el rostro.

Sonríe.

Aunque el constante rostro de un omega no desaparece por completo.

.

—¿Cómo es que siempre consigues lo que quieres, Scott? —pregunta Stiles, caminando distraídamente por la plaza comercial de Beacon y buscando con la mirada la tienda favorita de su mejor amigo.

Viste una camiseta celeste que dice "Chico glamoroso", de color rosa chillón, todo por el muy maldito de su mejor amigo, que Stiles sabía que no merecía ese título después de esto, le pidió que salieran, y explícitamente grito frente a sus padres que vistiera la camiseta que le había regalado por el día de los inocentes sino quería que el innombrable ceño fruncido, léase Derek mato Hale, supiera de la foto detrás de su puerta.

—¿Qué demonios es esto? —había preguntado Scott hace dos hora, observando con atención la foto de Derek de su armario, la cual tenía ya unos cuantos alfileres clavados en los ojos y unos anteojos falsos al estilo Charles Chaplin.

—Hmmm—balbuceo Stiles, buscando una excusa, pero la verdad era que no imaginaba ninguna que fuera lo suficientemente convincente—… ¿Una manera de liberar estrés?

Scott negó con la cabeza.

—Tienes un problema serio, amigo.

Y ahí están, en el centro comercial de Beacon, Stiles con una camiseta ridícula y Scott con una gran sonrisa que claramente decía humillo a mi mejor amigo. Como si fuera algo que necesitara un premio. Cosa que realmente no podía ser nunca.

Stiles suelta un suspiro, antes de mirar a Scott, quien se ha detenido para ver un puesto de helados.

—Supongo que solo tengo buena suerte—dice este, mientras se relame los labios y sus ojos se agrandan con deleite al ver un barquillo de chocolate con caramelo derretido en promoción.

El chico de lunares frunce el ceño cuando unas chicas le miran con una sonrisa, antes de que lean su camiseta y se rían de él. Demonios.

—¿Sabes que esto es tu culpa? —se queja, poniendo sus manos en sus bolsillos y bufando, viendo como Scott recibe su helado—. Oh sí amigo. Tú me hiciste nerd, soy nerd por asociación. Si no hubieras sacado diez en química esto no hubiera pasado.

—Pero si tu sacas diez en todo—replica el de ojos oscuros, comenzando a comer su helado y retomando la marcha a su destino.

—Eso es diferente, Scott. Nadie saca diez con Harris, a excepción de Lydia. Pero ella es linda e inteligente, así que es obvio que pueda hacerlo.

—Tu lógica es extraña, Stiles—niega con la cabeza, mirándole con una sonrisa.

—Pues es la lógica que tengo. Además, es genial, Scott.

.

Derek no puede estar más que fastidiado.

Su familia, o una parte de ella, llevaba dos horas en Beacon hills. Solo DOS horas… y ya quería asesinarlos de una manera cruel y despiadada para que nadie les encontrara jamás. Aunque para ello tendría que saber dónde esconderlos… detalles irrelevantes.

Los ve ir de lado a lado alrededor de todo el centro, mientras él y Malia, quien al parecer tiene el suficiente sentido común, o en todo caso, la inocencia a lo que se abre ante ella, para no parecer un adolescente. Aunque lo sea. Eso Derek puede aceptar, y puede aceptar el hecho de Erika comentándole a Isaac que la bufanda que compro es muy mona, pero no es temporada aun; puede aceptar el hecho de Cora ir a la tienda de videojuegos y arrastrarlos hasta ahí solo por un control remoto nuevo; puede aceptar también que Ethan y Aiden solo quieran ir a las tiendas de autopartes, aunque no hay ninguna en ese centro comercial; lo que no puede aceptar, es la cara confundida que ponen las mujeres de su familia cuando, como en una mala broma del destino, Scott y Stiles aparecen del lado contrario.

Su alfa inmediatamente recuerda el aroma del pequeño omega, quien no ha reparado en su presencia y sigue charlando con McCall de alguna cosa insignificante—porque definitivamente a Derek no le importa de qué están hablando—; y siente el gruñido crecer en su garganta al ver como el otro alfa se toma bastantes libertades con Stiles.

El gruñido bajo de Cora le saca de su propia rabia, y antes de que se dé cuenta, Erika ya ha caminado hacia ambos jóvenes, en una maniobra que definitivamente Derek no le ha mostrado.

Se tensa de inmediato, viendo como el omega y el alfa adolescentes se muestran sorprendidos por la atención de Erika, y observa claramente como Stiles se sonroja con fuerza ante algo que ha dicho su prima, alzando la cabeza de inmediato y encontrando su mirada. Miles de cosas llenan su estómago, creando una sensación tan mala como una infección estomacal, como nauseas, subiendo por su esófago rápidamente y alojándose en su garganta formando un nudo. Isaac le toma del brazo, llamando su atención.

—¿Quién es él, Derek? —pregunta, señalando a Stiles.

Derek tiene que carraspear para poder deshacerse del nudo en su garganta.

—Un alumno—responde gruñendo, acercándose a los adolescentes, siendo seguido por sus otros familiares.

Scott sonríe ladinamente al verle.

—Hola, Profesor Hale—saluda, con aparente ánimo, y Erika alza una ceja ante ello—. ¿Qué lo trae por aquí?

—Compras, señor McCall—responder de manera seca, mirando al medio latino y sin dejar que su mirada se cruce con el omega.

—¿Compras? —La voz de Stiles llega a sus oídos tan sarcástica como la recordaba, y dirige su mirada hacia el otro chico, quien le mira con una sonrisa ladina y las manos en los bolsillos—. Pensaba que lo suyo era cazar lo que comiera y obligar a niños a coser su ropa.

—Y yo pensaba que lo tuyo era quedarte en casa de ermitaño y grata sorpresa me he llevado en encontrarlos aquí—bufa, sintiendo la sonrisa de triunfo querer formarse en su rostro al ver la expresión enojada de Stiles. Erika le manda una sonrisa y una ceja alzada—. Veo que ya conocieron a mi prima, Erika Reyes.

Stiles miro a la rubia, sonrojado, mientras Scott asentía con la cabeza.

—Definitivamente—responde el alfa, con una sonrisa—. No sabía que tuviera una prima.

Un carraspeo nada disimulado se escuchó en su espalda, y frunció el ceño al saber quién lo había provocado. Como pensaba, Isaac no perdió tiempo en acercarse junto a los demás, sonriendo ladinamente.

—Soy Isaac. Otro primo—sonrió, mirando a Derek con las cejas alzadas. Mala señal—. ¿Y quién son ustedes, chicos?

—Derek no debió de hablar sobre nosotros, no somos de su agrado—Stiles le sonríe de igual manera, mientras él reprime rodar los ojos. Omegas, piensa con desagrado—. Al parecer sonreímos demasiado, y no se lleva bien con la gente que tiene sentido del humor. Soy Stiles.

—El desesperante—agrega Derek, cruzándose de brazos.

—No soy desesperante—se queja el menor, mirándole con el ceño fruncido, y él no puede evitar sonreír burlón—. O al menos nadie me lo ha dicho.

—Eso es porque no le has preguntado a tu padre.

—Gracias por presentarnos—suelta Ethan, y Derek borra su sonrisa, recordando sus desgracias una vez más. Ethan mira a Scott con duda, sin sonreír—. Soy Ethan.

—Yo Aiden—dice el susodicho, gruñendo por lo bajo.

—Y yo soy Cora—su hermana se adelanta, gruñendo con fuerza en dirección a Scott y Stiles—. Ahora dime, ¿Por qué demonios hueles a mi hermano?

.

Sus mejillas se sienten calientes, y tiene que evitar mirar como Scott se deshace en carcajadas estruendosas para tratar de no lanzarse encima y golpearlo. Demonios, piensa, creyendo que solamente necesitaba ducharse para quitar el aroma a Alfa macho súper desarrollado que Derek había desprendido—el cual se había quedado adherido en su piel como si fuera una pulga chupasangre empeñada en poner incomodos a los demás—; aunque aparentemente, y como Scott había tenido la decencia de no decirle que seguía apestando, eso no había funcionado.

—Eso es porque Stiles es presidente de la clase, lo que hace que convivamos más—escucha como Derek gruñía con fastidio—. Lamentablemente para mí.

—¿Qué demonios quieres decir con eso? —Bufa él, mirándolo con una ceja alzada y sintiendo como el calor disminuye de sus mejillas.

—Que eres un imán de accidentes, además, te equivocaste dos veces en los formularios que te pedí que llenaras.

—¿Y cómo esperas que los llene correctamente si están mal impresos? —rueda los ojos, cruzándose de brazos—. No es mi culpa que la impresora este defectuosa. ¿Quién en su sano juicio tiene una impresora defectuosa? Son malas para la salud, y pueden causar cáncer si el aparatero explota y llene a los demás de tinta. Demandaremos al estado si es que le da cáncer a la pobre señora Figgins (¿Qué culpa tiene ella de ser una secretaria de secundaria?). Las condiciones de la escuela son deplorables.

Derek frunce el ceño, mientras que Scott sonríe divertido, acostumbrado a la incontinencia verbal de su mejor amigo cuando está nervioso.

—Como sea—gruñe el Alfa de cabello negro, tomando a Cora del brazo e indicando con una señal a los demás que le sigan.

No giran atrás cuando escuchan como Stiles exclama indigando, una vez más, que no es culpa suya, pero si lo hace cuando Erika detrás de él se rie de manera nerviosa.

—¿Qué? —espeta, girándose con las cejas alzadas en cuestionamiento.

—Sería un gran Hale, Der—sonríe de lado—. De hecho, también seria un exelente Batman.

Y Derek tiene que evitar gruñir al olfatear las feromonas del aire, las cuales, está completamente seguro que Erika es la responsable.

Pero es que Stiles es adorable.

Y Catwoman necesita un Batman.