Muchas gracias por los reviews a: Shieluss, Gabi2801, xSouh, Natsuki Hiroto, Noemitg-chan, Princesssakura13, Nizuke, . Gracias a ustedes Rewrite pasó la marca de los 100 reviews! Lo que significa mucho para mí porque se trata de mi primer fic, espero sigan comentando la historia para saber que me están acompañando en la creación de la misma.

Conociendo que la historia es un ItaSaku, y que esto definitivamente se trata de un LongFic, he decidido indicar que este no es un capítulo ordinario, pues se trata de un paréntesis (muy paréntesis) de la vida de Sakura (en la misma línea de tiempo de los capítulos anteriores). Tengo la necesidad de escribirlo porque no me gusta forzar las historias ni los tiempos de las mismas. No me gustan las tramas haladas de los pelos o los personajes OOC sin motivo alguno.
Otros comentarios al final ¡los dejo con lo que importa!


Los personajes de Naruto no me pertenecen, son obra de la mente creativa de Masashi Kishimoto.

Especial: Examen Chunin

Desde el momento en que oyó la declaración de la pelirrosa, Sasuke no volvió a insistir sobre el tema del rostro de su maestro, claro que no pasó por alto que incluso la misma Sakura parecía haber olvidado el asunto al decidir entrenar por su cuenta. Era estupendo, pensó que así iba a ser capaz de concentrarse mucho más en el entrenamiento con Kakashi y con Naruto, lo que no fue del todo cierto pero al menos lo mantuvieron distraído drenando frustración y evitando ver a la chica, así como a su hermano mayor.

Así pasaron varias semanas, por su parte Sakura volvía de su entrenamiento, toda golpeada, raspada, despeinada y sudada como nunca en mucho tiempo, pedirle ayuda a Shisui había sido una buena decisión aunque esto la dejara en las últimas condiciones. Claro que aunque para él no era un reto igual de grande, debía tener cuidado con la chica pues había aprendido que los jutsus médicos podían causar dolor, especialmente cuando Sakura arremetía con las fuerzas a todo dar y la precisión técnica de los cortes de bisturí. Lo peor que podía pasar era que terminara cortándole un brazo al pelinegro, pero este mismo le había reclamado:

– Si tienes miedo de atacar con todo por hacerle daño a tu oponente, ¡quien saldrá herida serás tú! –le gritó molesto cuando la vio contenerse en los golpes con chakra moldeados como bisturí.

Eso le había sonado mucho a la clase de comentarios que Hinata recibía, pero ciertamente ella nunca había entrenado a ese nivel con personas tan cercanas. De hecho, anteriormente no había peleado a muerte con nadie que no fuese enemigo, incluso sus entrenamientos de otra vida con Tsunade habían tenido un límite, y ella nunca había derrotado a su shishou.

– No te estoy entrenando sólo para examen chunin, Sakura. Te estoy preparando para la vida.

Ya sólo faltaba una semana para los dichosos exámenes. Sus compañeros de equipo habían tomado bien que ella entrenara aparte. Con la condición de que en la última semana trabajaran de nuevo juntos para pulir la sincronización como equipo. Sabía que Kakashi estaba poniendo mucha atención en mantener a Sasuke y a Naruto fuertes y equilibrados. A veces pensaba que tanto cuidarlos, especialmente al pelinegro, podía terminar siendo un daño pues no se le podía tener como una tacita de cristal, de esa forma nunca maduraría.

Sin embargo, decidió que teniendo que verlos al día siguiente, no meditaría mucho más al respecto. La prioridad por ahora, era darse un merecido baño.

En el campo de entrenamiento preferido por el equipo 7, Sasuke y Naruto se despedían de su sensei quien les había hecho agotarse hasta lo último, no sólo peleando entre ellos sino también peleando los dos genin contra el ex-anbu. Una vez el peli plateado se despidió, los chicos caminaron de regreso a la aldea.

– Teme, realmente me alegra que hayas decidido dejar el tema de la misión que nos propusimos –dijo Naruto con alivio.

– Te lo dije antes, estamos los tres en esto, pero corrimos con mucha suerte al no ser pillados por Kakashi en dos oportunidades –dijo el moreno con cuidado– no iba a meter a Sakura en un problema.

– Pero entonces ¿igual le piensas decir? –preguntó expectante el rubio.

– La prioridad es el examen chunin, dobe.

La respuesta del pelinegro satisfizo la inquietud del jinchuriki. En eso era en lo que ellos debían enfocarse, en el examen y convertirse en los mejores ninjas, y en el caso particular del rubio: convertirse en el mejor Hokage.

El día del reencuentro fue bastante demandante pues Kakashi decidió que sólo llegaría diez minutos tarde, y que llegaría atacándolos. Ahora que todos estaban en el campo y que sabían que debían hacer era trabajar en equipo, Sakura puso su nivel al de los otros chicos y peleó de la mano de ellos. La destreza de la kunoichi se vio mucho más suelta que de costumbre, especialmente para los dos genin ¿ella se había estado conteniendo antes? Algo tenía de diferente la chica, entre esas cosas que estaba usando con más confianza su Sharingan, y en conjunto con el pelinegro ponían al Jounin en aprietos como para que él también usara su sharingan prestado.

– Bien, no es todo por hoy –dijo el jounin evaluando cautelosamente el estado en que se encontraban sus tres estudiantes al tiempo en que volvía a cubrir su Sharingan– pero será todo en cuanto a combate.

Veía que Sasuke era mejor que antes, al igual que Sakura, definitivamente nacer y crecer dentro de un clan daba varias ventajas competitivas a un ninja dedicado. Por su parte, Naruto mantenía el espíritu luchador y valiente, pero sus destrezas carecían del nivel que aún podía alcanzar. Con esto en mente, y pensando siempre en el porvenir del equipo, el peligris se arriesgó a hacer algo nuevo.

– Haciendo la evidente excepción de ustedes mismos, por cuestiones de ego, y de mí, como su capitán; evaluando el desempeño del grupo –el mayor se detuvo para verlos a cada uno con detenimiento y seriedad– ¿quién creen que es el miembro más fuerte del equipo?

Era una pregunta capciosa, pero tenía un propósito para el jounin. Necesitaba que todos fueran conscientes del "problema". Al ver que todos estaban incómodos por tener que señalar a uno de sus dos compañeros de equipos como "el más fuerte", volvió a preguntar– ¿Entonces? ¿Naruto?

– Eh, bueno… hace un tiempo habría dicho que el Teme –al dirigir la mirada a su maestro dio un brinco por el apodo utilizado– digo, Sasuke… pero creo que por el desempeño de hoy… diría que Sakura-chan.

– ¿Sakura? –interrogó Kakashi viendo ahora a la kunoichi.

– Digo que Sasuke-kun…

Por último quedó el mencionado, a quien el peligris únicamente dirigió una mirada expectante por la respuesta.
– Esto debe ser para que mejoremos en nuestras fallas como equipo –contestó con un deje de arrogancia aunque sin burla– por lo tanto no diré que Naruto para hacer como que estamos equilibrados…

– Busco la respuesta sincera, ciertamente no deseo que se cubran las espaldas, al menos no frente a mí que igual sé la respuesta a mi pregunta –contestó resuelto.

– Bien, entonces mi respuesta es Sakura.

– Oigan pero si yo también soy fuerte, dattebayo! –replicó el rubio.

– Pero por ahora, no eres el más fuerte… Sin embargo, eso no significa que no puedas llegar a serlo.

La respuesta de Kakashi mantenía en ascuas a la chica, que mantenía la vista en todos ¿A dónde iba su sensei con todo esto? El distinguir que Sasuke mantenía una postura un poco incrédula la tenía a ella un poco inquieta, ella nunca había querido incomodar con sus conocimientos un poco adelantados al de sus compañeros, al punto en que se descuidó después de un tiempo de haberse formado el equipo, pero como bien decía Shisui "debía estar preparada para la vida", así su cuerpo, su línea de sangre adquirida en la vida reescrita, sus recuerdos como chunin de la cuarta guerra… casi todo parecía estar alineado (a excepción de su tamaño y apariencia de trece).

– Sasuke, Sakura, vengan un momento a mi lado –demandó el peligris, descubriendo de nuevo su ojo– activen su Sharingan cuando se los pida.

Una vez los adolescentes se situaron junto al jounin, que a su vez se movilizó frente al rubio, éste empezó a declarar lo que venía a continuación– Naruto, lo que va suceder no es un genjutsu… pero creo que tú mismo serás capaz de notarlo, después de todo debe ser un espacio conocido para ti.

El ojiazul tenía el cuerpo tenso y una gota rodó por su frente al verse frente a los demás como si de una u otra forma los fuera a enfrentar. Si no confiara en ellos, el instinto le haría salir de ahí… No sólo el instinto, de hecho podía sentir como la entidad dentro de él se encontraba aún más inquieta que su persona.

– ¡Ahora! –exclamó el jounin siendo el primero en conectar el Sharingan con el flujo de chakra dentro del cuerpo del jinchuriki, en el espacio donde este y el kyubi podían comunicarse.

– ¿Qué significa esto? –dijo Sasuke al ver la puerta gigante con el sello puesto en medio y un monstruo de tamaño considerable tras las puertas.

La pelirrosa se encontraba considerablemente sorprendida, nunca había estado en este espacio. Había visto a su amigo transformarse en el zorro de nueve colas de distintas maneras, pero nunca lo había visto como una energía gigante, independiente del rubio y encerrado a su vez dentro del susodicho.

– Esto, es lo que reside dentro de Naruto –dijo el jounin notando al instante su error, que fue mucho más evidente con el rugido del zorro– disculpa… no fue mi intensión ofender al biju de nueve colas, de hecho no estamos aquí para…

– No sé qué pretenden hacer tres usuarios del Sharingan… pero les advierto que ninguno de ustedes tiene el poder de controlarme… –rugió la bestia notablemente enojada por la invasión y por la familiaridad con los ojos que veía.
– Lo sabemos, no venimos a eso, esto es más un espacio educativo –dijo el jounin confiado en que el sello hasta ahora se encontraba en perfectas condiciones.

Los tres chicos lo miraban fijamente, a su sensei y al biju detrás de él. Sasuke se mantenía receloso, podía sentir un chakra enorme que provenía de la bestia ¿por esto era que Naruto podía hacer tantos clones de sombras?

– Naruto, sé que eras un niño pequeño cuando tu padre te encomendó ser el Jinchuriki del Kyubi –comenzó el maestro– e imagino que no te llevas particularmente bien con él…

– No ¡No me llevo nada bien con ese monstruo que insiste en que me va a devorar si me descuido!...

– Él no podrá vivir sin un contenedor Naruto –dijo con cuidado la chica recordando momentos muy tensos que vivió en su vida anterior en la cuarta guerra ninja– y una vez que eres un jinchuriki, tampoco podrás vivir sin él…

– Tu chakra niña… se me hace familiar…

La pelirrosa sintió se le erizaban los vellos de la nuca al escuchar al Kyubi decirle aquello. Ella giró el rostro y lo vio directamente… no era posible que los biju recordaran…

– Tu chakra… y el del Uchiha…

– Los dos somos Uchiha –contestó el moreno a la defensiva.

– Si… –rugió la bestia– ya puedo distinguirlo… tu chakra, mocoso, es muy similar al de Madara… y el tuyo… –dijo dirigiendo la atención de nuevo a la pelirrosa hasta que el jounin lo interrumpió.

– Con todo respeto, no quisiera interrumpir los recuerdos de la larga vida que has llevado, Kyubi, pero esto es importante.

Sakura sintió como si la hubiera salvado la campana, no sabía exactamente qué había querido decir el Kyubi con eso de que ella se le hacía familiar. Develar de más nunca había sido parte de lo que ella y su sensei habían acordado, de hecho, del viaje en el tiempo sólo sabían cuatro personas: el Sandaime, Shisui, Obito y Rin. Compartir el secreto con tres de ellos, aún sin develar demasiada información, había sido decisión del jounin; compartir con Shisui fue una jugada de Sakura bajo el permiso del Sandaime, de la cual no se arrepentía pero no se imaginaba revelando esto a alguien más. Valiéndose de la habilidad femenina de distraer, tomó brío para alejar la atención de lo que había dicho el nueve colas.

– ¿Qué hacemos aquí Kakashi-sensei?

– Entender que entre ustedes no hay verdaderas desventajas –al dirigir la vista a sus discípulos puso una mirada de completa concentración y continuó– Dos de los miembros del equipo siete cuentan con una línea de sangre, una que yo comparto como un préstamo de mi mejor amigo, pero que en ustedes aún representa el inicio de sus habilidades. Sin embargo, Sasuke siempre ha mostrado muy buenas destrezas de ataque y estrategia, vienen casi natas; por otro lado, Sakura ha mostrado siempre un impecable control de chakra, lo que la convierte en la ninja médico más joven y talentosa en mucho tiempo, y haciendo un esfuerzo y trabajo de constancia ha mejorado en el ataque al enemigo. No diré quién de los dos es mejor, pero sabemos que Naruto hasta ahora es más fuerza de voluntad que talento innato, sin embargo el biju sellado en su interior representa… un aliado con el cual quizá podrán contar más adelante.

– No cuentes con que ayudaré a estos mocosos, insolente…

Con una velocidad increíble, Kakashi activó el Mangekyo Sharingan induciendo al Kyubi en un letargo como consecuencia de un genjutsu.

– Kakashi-sensei, qué…? –dijo el rubio curioso por ver a su bestia impactada por algo por primera vez.

– Llegará el momento en que tú logres dominar el poder del Kyubi, Naruto –dijo el peligris viendo al chico– pero hasta entonces, debes tener en cuenta dos cosas: no perder el control y contar con tus amigos, eso va con todos –dijo esto último viendo finalmente al pelinegro.

– Qué le ha sucedido al Kyubi –preguntó intrigado el pelinegro por la forma que había tomado el sharingan de Kakashi y por el efecto en el monstruo de nueve colas.

– Digamos que le estoy mostrando –hizo una pausa meditando con cautela sus palabras– unos recuerdos míos que creo pueden ayudar a que el Kyubi colabore un poco con Naruto y no lo amenace con comérselo. Es tiempo de irnos –declaró sacándolos a todos del interior del jinchuriki y regresando sus mentes al campo de entrenamiento.

– Bien, ha sido bastante entrenamiento por hoy –notó que los genin estaban agotados ahora tanto física como mentalmente, aunque la chica parecía -más que cansada- preocupada por el último movimiento que había realizado, era probable que ella captara sus intenciones, de hecho confiaba en eso. Cuando su mirada se encontró con la de la pelirrosa, él sólo asintió contestando a su duda, dejándola tensa y muda– Pueden irse ya.

Sin esperar que los jóvenes consultaran cualquier interrogante con él, el jounin desapareció en una nube de humo.

– Ese Kakashi… –dijo el rubio– cómo nos deja así luego de hacer que este endemoniado zorro los conociera… De verdad lo siento chicos –bajó la cabeza con preocupación– sé que debí compartir esto antes, pero también sé que los adultos me odian precisamente por esto…

La genin miró comprensiva, se acercó a su amigo y le puso una mano en el hombro para reconfortarlo y hacerle ver que ella no dejaba de estar ahí– No seas tonto, eres el mismo, eres nuestro amigo –ella se giró al pelinegro para confirmar su apoyo.

Este aún se hallaba confundido por todo lo que ocurría, había visto al dobe como alguien inferior a él en muchos sentidos, ahora podía sentir ciertos celos por la fuerza que contenía y miedo porque lo superara.

– ¿Sasuke? –dijo la pelirrosa con preocupación disimulada.

– No dejaré que me superes, Naruto –dijo con arrogancia, y por un momento el corazón de la kunoichi se encogió ante sus palabras– como tu amigo me aseguraré de siempre ser la persona que quieras superar.

No podía dar crédito a sus oídos ¿era posible que Sasuke tuviera madurez para aceptar a Naruto como su rival oficialmente? ¿Esta rivalidad de amigos realmente los podría mantener unidos? Ella vio al pelinegro y pudo ver que no era el mismo chico que había conocido en su vida pasada, como todo Uchiha se trataba de un joven llevado por sentimientos mucho más fuertes y apasionados que los de cualquier persona normal, pero era un chico amado y rodeado por todos los que parecía importarle a él.

Al distinguir que sus palabras arrogantes venían acompañadas de una sonrisa y un gesto ligeramente relajado, la chica no pudo evitar botar dos lágrimas… o más. Al comienzo los chicos no entendieron, no necesitaban entenderla, era una chica y ellos apenas unos críos. Ella retuvo el aliento y haló al pelinegro para que se acercara más a ella, los abrazó en simultáneo sin lograr con mucho éxito contener el llanto por el panorama optimista frente a ella. Ahora que el examen chunin se acercaba, podía estar segura que no todo estaría así de calmado por siempre, pero disfrutaría el momento.


Para la primera fase del examen, la genin sólo debía confiar en sus compañeros como la vez pasada. Ahora sabía que más allá de la puntuación o del examen escrito, lo más relevante en la prueba eran las habilidades ninja para obtener información. Aun así, decidió hacer la mitad de la evaluación con su cerebro, y la otra mitad con su sharingan, no había manera de que los centinelas la atraparan "sólo aquellos que fueran lo bastante tontos como para ser descubiertos no merecían estar ahí" había dicho el evaluador.

Primero, se concentró para localizar a los participantes falsos que conocían las respuestas. Durante la faena le dio mucha molestia saber que Naruto y Hinata habían sido pillados comunicándose. "Cálmate, Sakura… esto seguramente fue así la vez anterior… confía en Naruto", se dijo, aunque la respuesta de su Inner sólo la dejaba más inquieta "¡Pero cómo es que Hinata se arriesga así si él aún es un baka!". No tenía caso preocuparse por sus amigos, pero de la misma forma en que podía ver los movimientos de sus compañeros, la pelirrosa procuró recoger información sobre sus posibles contendientes en las siguientes fases del examen.

Claro… esta vez, Ino tuvo que buscar a otro participante que le diera las respuestas –la chica sonrío con satisfacción cuando expulsó de su mente a la Yamanaka– Sin rencores, pero no te lo pondré fácil tampoco, cerda…


– Yaaaaaaahuuuuuu! –Iba gritando Naruto al salir de la academia– ¡No lo puedo creer! ¡Pasamos juntos la primera etapa del examen!

– No teníamos otra opción sino hacerlo juntos o reprobar juntos, usuratonkachi… –dijo serio el pelinegro.

– ¡Ya estamos mucho más cerca de ser Chunin! –el rubio ignoró olímpicamente el comentario antipático de su compañero– Y yo… ¡de ser Hokage!

La Uchiha soltó una risa suave, pero al instante recordó que debía pasar por el Hospital para buscar el antídoto que había estado fabricando a partir de las muestras de sangre que le había tomado a Itachi.

– Chicos, nos vemos mañana para la segunda fase, debo pasar por el hospital… Ja ne! –se despidió sin demoras y tomó rumbo unas calles más cerca.

La estadía en el Hospital de Konoha fue breve. Mientras transcurrían los entrenamientos más fuertes y el examen chunin, la genin tenía más espacios para ausentarse del hospital, pero aprovechaba el privilegio de que la conocieran para ingresar cada vez que quería aunque no estuviera de turno. Tomó las muestras de antídotos nuevos del laboratorio y pidió que siempre tuvieran un abastecimiento del mismo.

Al salir, el sol estaba por ponerse, tomó rumbo hacia el barrio Uchiha sumida en sus pensamientos y paseando por los sitios más solitarios que podía encontrar. La segunda fase era un momento que se hacía imposible olvidar, pero que era muy desagradable recordar pues fue a partir de ese punto que la sensación de poder y la búsqueda del mismo se apoderó de Sasuke gracias al sello de Orochimaru. No tenía muy claro cómo enfrentaría ahora ese nuevo reto, pero estaba determinada a que ella ya no se quedaría esperando por que Naruto o Sasuke fueran en su auxilio. Sintió que su corazón bombeaba su sangre más rápido de lo normal y apretó los puños con fuerza como preparándose para una pelea, si tenía la oportunidad, asesinaría a Orochimaru.

– ¿Algo de la primera prueba te hizo enojar? –dijo una voz grave y agotada que salía de las sombras de un callejón.
La genin reconoció la voz pero esto no hizo que se sobresaltara menos – Itachi-kun… me asustaste…

El joven apenas asomó el rostro a la calle cuyas sombras mantenían su presencia, si no oculta, al menos escondida a pocos metros de la kunoichi.

– Nunca te había visto de anbu… –dijo casi en un susurro. Notó al joven vestido de negro con la armadura gris, guantes y las guardias de metal.

No tuvo tiempo para contestarse si el joven estaba por partir a una misión o estaba volviendo de una. Al verlo recostado del muro al comienzo de la calle pudo divisar que algo estaba mal, dos segundos después el pelinegro se deslizó hasta llegar al piso y cerró los ojos con fuerzas como si soportara un dolor muy agudo.

– ¡Itachi kun! –exclamó corriendo hacia él.

– Disculpa… no estabas en casa… –dijo con dificultad– necesito tu ayu…

– ¡¿Qué te sucedió?! –demandó preocupada al llegar junto al anbu, si él estaba herido ella debía actuar pronto, pero no veía rastros de sangre por ningún lado.

– Veneno –dijo escueto– una aguja…

Ella no lo dejó proseguir, buscó recostar su espalda por completo en el muro y activó el chakra curativo en sus manos para rastrear el veneno.

– ¿Fue del mismo atacante de la vez pasada? –preguntó rápidamente al notar el patrón de conducta que tenía el veneno en el organismo del joven. Al ver que el chico dudaba si darle o no la información, ella se enfureció– ¡Te lo estoy preguntando como tu médico, Itachi Uchiha!

– S-sí… fue el mismo sujeto –digo con voz cansada, por su frente corrían las gotas de sudor y sus ojeras se mostraban más marcadas que de costumbre.

– Veamos si esto funciona –la pelirrosa tomó con prisa los antídotos del porta kunai en su cadera y procedió a inyectarle en el antebrazo– debería funcionar…

No se dio cuenta en qué momento el sol había terminado de ocultarse y ambos habían quedado atrapados por la oscuridad del callejón a pocas veredas del barrio donde residían.

– Vamos a llevarte al hospital, ahí podrás estar en observación.

– Nada de hospitales –dijo tratando de sonar firme y haciendo un esfuerzo por ponerse de pie, cosa que la pelirrosa impidió.

– No puedes… –dijo tan terca como él.

– El Hokage… debo reportar… –dijo antes de ser vencido por el estrés físico de haber sido envenenado y la necesidad que tenía su propio cuerpo por un momento de sanación.

La kunoichi lo tomó del hombro y lo levantó, tuvo poco tiempo para decidir a dónde llevarlo: si lo llevaba a su casa, su padre quizá querría indagar sobre la misión o su condición de salud antes de que el anbu pudiera reportarse ante el líder de la aldea; si lo llevaba al hospital, habría muchos curiosos y rumores. "Por situaciones como estas es que deberían haber más médicos ninja en los escuadrones anbu" pensó. Resuelta y tranquila, pues podía ver que el antídoto estaba haciendo el efecto deseado, decidió llevarlo a su propia casa.


Era muy difícil estar en sus zapatos en ese momento, realmente difícil. Había recostado al pelinegro en la habitación de su hermano, aprovechando la ausencia de éste, y aunque el anbu se en la condición de paciente, ella no podía evitar verlo como una adolescente ve a un joven adulto muy apuesto. Habían pasado aproximadamente tres horas desde que había llegado con el pelinegro a cuestas haciendo uso de su fuerza sobrehumana, así como de su habilidad para evitar a otros habitantes del barrio. Le tomó más de media hora asegurarse que el Uchiha no tuviera más heridas serias, le descubrió el torso, sanó gran parte de los golpes y cubrió con vendas algunos sitios donde era mejor dejar al cuerpo sanar por su cuenta. En lugar de vestirlo de anbu como estaba antes, tomó una franela de su hermano y lo vistió, no sin antes sentirse como la ninja médico menos profesional del mundo al sentirse torturada por la bella inconsciencia del hombre.

Después de esperar a la distancia que el joven reaccionara por su cuenta, decidió acercarse para acomodar la almohada, algunos mechones rebeldes y escanearlo de nuevo. El antídoto parecía estar actuando de forma correcta, y pensó que posiblemente le tomaría media o una hora despertar, cuando vio removerse al joven y sentarse de golpe.

– ¡Tranquilo! –dijo sujetándolo con suavidad por los hombros– tranquilo…

– Sakura –sonó confundido al mencionarla y examinar el sitio– ¿Cuánto tiempo ha pasado?

– Apenas tres horas desde que te traje. Tu cuerpo necesitaba descanso y ya el antídoto está terminando de hacer su trabajo –trató de notar profesional, pero en fondo sonaba preocupada por él.

El pelinegro suavizó el gesto al tiempo en que se sentaba en la cama y sin perder nada de tiempo formó unos sellos e invocó a uno de sus cuervos, seguramente con un mensaje. Al terminar, se puso de pie y tomó sus cosas junto a la cama dispuesto a retirarse.

– Gracias, disculpa las molestias ocasionadas.

La kunoichi no respondió nada, sólo negó con la cabeza. El seguía de misión y ella no iba a estorbarle en sus asuntos, afortunadamente pudo sanarlo a tiempo, lo que le recordó:

– Si vas enfrentarte al mismo adversario, hay más del antídoto que te di en el laboratorio del hospital, lo sinteticé a partir de tu muestra de sangre anterior –explicó sin necesidad de aclarar que el que llevaba encima lo pensaba tener de reserva durante el examen.

Él asintió como agradecimiento y añadió– espero no darte más problemas con eso. Éxito en la segunda fase, cuídate –se despidió dándole un ligero toque en la frente, como solía hacerlo con su hermano menor.

Sin esperar respuesta, se marchó y dejó a la pelirrosa sola, con un sentimiento cálido en el pecho. Si algo había aprendido de vivir con los Uchiha era que las palabras no siempre eran sus mejores amigas, pero las miradas eran las mejores aliadas para transmitir lo que pensaban y lo que sentían.


A pesar de que había previsto tomar una ruta diferente, a pesar de haber hecho lo posible por evitar revivir el mismo momento, había cosas que el destino simplemente se negaba a cambiar. Allí se encontraba ella, con la adrenalina corriendo ardientemente por todo su cuerpo, su sharingan -ahora de tres aspas- activado, sus puños cargados de chakra dispuestos a romper y derribar todo aquello que se le atravesara.

Sasuke se encontraba cerca de ella, también con su Sharingan -de dos aspas- activado, se veía un poco más agotado que la pelirrosa, lo cual atribuía a que la chica podía ir curando sus heridas en medio de la batalla. Por otra parte, Naruto se encontraba en el estómago de una serpiente gigante que se lo había llevado a una ubicación desconocida dentro del Bosque de la Muerte.

De verdad la confianza que tenía Sakura en Naruto parecía infinita, o quizá enfocarse únicamente en su adversario le parecía más inteligente. Sasuke no entendía por qué, pero veía a Sakura muy distinta, de hecho podía distinguir un aura casi asesina en ella. Él había reconocido que su oponente no era una persona ordinaria, y que tenía una sed de sangre que le parecía hasta sádica, pero ver a su compañera dispuesta todo contra alguien desconocido le parecía confuso, sumado al hecho de que le inquietaba que el rubio tuviera un paradero desconocido por los momentos.

– Sasuke-kun, no dejes que se te acerque por nada del mundo… este tipo –lo miró fijamente pasarse la lengua por el mentón mientras le devolvía la mirada a ella y al pelinegro– es escurridizo como una serpiente y nos tiene como presa.

– Me preocupa Naruto, Sakura… –mencionó.

– Ya que vimos lo que estaba dentro de él, podemos tener la seguridad de que el Kyubi no lo dejará morir.
Vieron cómo de nuevo el cuerpo de su oponente se descomponía en decenas de serpientes que brotaban desde sus extremidades. El pelinegro arremetió con shurikens y la pelirrosa lo acompañó con un katon housenka no jutsu en los espacios que dejaban abiertos las armas de su compañero.

– Bien ¡espero que no me hayan esperado demasiado, dattebayo! –gritó el rubio desde un árbol a quince metros de altura, despidiendo chakra naranja desde su ser.

Después del ataque de los dos genins, parte del rostro del ninja estaba derretido y podía verse su verdadero ojo izquierdo, con el que vio al genin de ojos azules.

– Ya veo por qué te has librado tan fácil de esa serpiente… –lejos de mostrarse intimidado por la desventaja, estaba emocionado– vaya grupo el que está hechos ustedes…

Los miraba como un platillo delicioso que además lo entretenía de la mejor manera. Al comienzo había fijado su atención en el chico Uchiha, pues sabía de su linaje y parecía el recipiente ideal para ser su próximo cuerpo; más la chica que le recordaba mucho a su excompañera cuando era un ninja de la Hoja le había dado la grata sorpresa de estar determinada a matarlo más un cúmulo de habilidades inesperadas para una mestiza Uchiha, porque con ese cabello era imposible que fuese del linaje puro del clan.

Ahora, en una batalla que había superado las expectativas que tenía, a la fórmula se le había sumado el jinchuriki del biju de nueve colas, estos chicos peleaban con él de tal manera que pensaba que su decisión de aparecer en los exámenes chunin había sido la más acertada. Lo difícil estaba en escoger a su próximo recipiente, el único que no le causaba interés era el zorro porque no era la clase de poder que buscaba, y entre los dos ojinegros quien resultaba ser la víctima más sencilla era el joven Sasuke.

El Sannin expulsó de su cuerpo una cola de serpiente gigante que mandó a volar al rubio que se había lanzado hacia él segundos antes, la chica mandó un violento golpe a la superficie del suelo en donde se hallaban e hizo que perdieran el equilibrio y las rocas en el aire cubrieron la ubicación exacta de su oponente, por lo que se acercó al Uchiha. Sin esperarlo, tras el Uchiha, una cabeza de pelo largo y dientes afilados se aproximaba a toda velocidad con la vista fija en el cuello.

– ¡SASUKE! –gritó impetuosa la chica, que estando tan cerca del moreno lanzó su brazo lleno de chakra al cuello de este para protegerlo.

El Sannin, que pensó que el movimiento era netamente defensivo, no identificó que el chakra acumulado en la extremidad de la pelirrosa estaba moldeado a manera de bisturí y se dirigía como una katana hacia su alargado cuello de serpiente, desprendiendo la cabeza de su cuerpo en segundos, mandándola tras la kunoichi.

– ¡Sasuke, Sakura-chan! –exclamó el rubio llegando hacia ellos– ¿se encuentran bien?

– ¿Sakura? –se acercó el moreno a su amiga, que había caído de rodillas tras el último golpe. Habían mantenido la pelea pareja junto a Orochimaru y todo se debía a que ella realmente nunca le dio margen de que este se acercara a ellos. Había agotado su reserva de chakra, pero sobre todo le había puesto los pelos de punta ver a ese ser cerca de morder a Sasuke.

– Estoy bien, Sasuke-kun –dijo esto, pero cuando fue a levantarse, no notó que bajó la guardia y de la cabeza que yacía en el piso a tres metros tenía de un momento a otro una enorme lengua rodeándole el brazo para impulsarse hacia ella.

El moreno se congeló pues se había quedado desarmado, y lanzar pergaminos o jutsus de fuego podrían lastimar a la joven. El rubio se encendió en un grito, pero no llegaría nunca a tiempo. La Uchiha solo tuvo por reflejo lanzar un puñetazo al sádico rostro que se le venía encima, pero el ninja renegado lo esquivó y en fracciones de segundos se encontraba marcando el brazo de la kunoichi con su sello, para luego soltarla sonriendo por todo instinto.

– ¡Ahhhhhhhhhhgggg…!

En un abrir y cerrar de ojos, la cabeza y el cuerpo del ninja ya se encontraban unidos a una distancia prudente de los más jóvenes.

– Ha sido interesante conocerlos a los tres, pero me temo que no los volveré a ver, o al menos no a todos ustedes –siseó burlón.

– ¡¿Qué le hiciste, mal nacido?!

– Lo que hubiese querido hacerte a ti, Sasuke-kun, pero la furia de tu amiguita me dejó en claro que ella tiene razones para buscar más poder.

La chica fue cayendo pesada junto al moreno, y justo a tiempo el rubio llegó a ella para evitar el golpe.

– ¡Maldito, te vas a enterar! –rugió el chico con ojos rojos y mejillas marcadas por los gruesos bigotes de zorro.

– Adiós –dijo el hombre mientras desaparecía en la oscuridad del bosque.


Mientras la chica estuvo desmayada por la mordida del sello, sus amigos no se despegaron de su lado sino para lo mínimo. Para el momento en que había aparecido Orochimaru, ellos ya habían derrotado a un equipo haciéndose de los pergaminos del cielo y la tierra que les darían pase a la tercera fase del examen chunin, por lo que tenían un día para llegar a la torre junto a los evaluadores. El pelinegro estaba indignado por no saber qué hacer o cómo ayudar a la pelirrosa, ellos no tenían conocimientos médicos y siempre se mantuvieron confiados en que si alguno salía herido, Sakura estaría allí para solucionar. "Ella es muy práctica, mamá" había dicho cuando hicieron grupo, ahora se daba cuenta que también era vulnerable y que se había lastimado protegiéndolos, especialmente a él. Recurrieron a lo básico, usaron vendajes -que guardaba la kunoichi- como compresas húmedas para bajar la fiebre. Verla sufrir les angustiaba a niveles indescriptibles.

Naruto por su parte, manejaba de peor manera la frustración y anduvo de un lado a otro como león enjaulado.
– La idea es pasar lo más desapercibidos posible, a este paso abrirás un hueco en la tierra y mostrarás nuestra ubicación al resto de los equipos –dijo el moreno en tono bajo pero serio.

Su amigo lo miró molesto, pero el Uchiha entendía que su enojo era por la situación, así que decidió no hacerle guerra con la mirada y se fijó en la pelirrosa, que se mostraba como batallando en sueños. Al cabo de un rato decidieron hacer turnos, y el primero fue para el moreno. Fueron horas de estar en compañía de la noche justo a los sonidos de la inquietante y amenazadora naturaleza.

No supo cuánto tiempo pasó, pero fue muy entrada la madrugada que se percató que su amiga lo miraba confusa.
– Sasuke... q-qué sucedió –digo suave, con la voz agotada y aun así intentando al menos sentarse.

– Deberías descansar un poco más, en un rato despierto al dobe –él trató de sonar relajado, pero verla débil lo hacía sentir culpable. Se aproximó hasta quedar más cerca de la chica, la iba a tomar de un brazo con el fin de que volviera a acostarse cuando ella misma se sujetó haciendo una mueca de dolor– Ese bastardo, te mordió y dejó una marca particular, parece un sello…

Ella dirigió la mirada a su antebrazo, al sitio donde el ardor se hacía casi insoportable, y vio el sello maldito: la marca de los discípulos de Orochimaru. Sabía que era consecuencia de ser imprudente, de no haber sido más lógica al momento de la pelea… aún le faltaba mucho por aprender, claramente. Más al ver la expresión de preocupación de Sasuke, supo que había hecho lo correcto, estaba aliviada por él.

El moreno notó la mirada cálida de la pelirrosa y sintió cómo el estómago se le encogía de golpe, sonrojándose de forma imperceptible.

– Disculpa por preocuparte, Sasuke-kun.

– No… Ni se te ocurra disculparte –dijo incómodo y bajó la mirada– ya me siento bastante mal porque nos hayas defendido de esa manera.

Ella no dijo nada, sabía que el momento le debía estar costando mucho al chico, si no lo conociera de dos vidas diría que hasta estaba apenado. Con la confianza que la amistad les permitía, se recostó en el hombro del pelinegro.

– Ustedes hubieran hecho lo mismo –resolvió, durmiendo casi al instante.


Para las preliminares de la tercera fase, el equipo de Kakashi había llegado parcialmente agotado, más no perdieron tiempo en reunirse con su sensei para informar lo ocurrido en el bosque de la muerte. El peligris se mostró tranquilo ante el reporte del grupo y llamó a Sakura para reunirse en un espacio aparte.

– ¿Cómo te encuentras? –preguntó en aparente calma.

– En términos generales bien, el dolor no ha cesado pero…

– Sakura no puedes ser tan intrépida, pudiste haber muerto. Ya al menos sabíamos que Sasuke podía sobrevivir al sello maldito –el jounin mostraba su enojo in crescendo, tras la máscara era muy difícil saber el grado de enfado, pero sus ojos y el tono de voz daban a entender que no se encontraba nada satisfecho con la situación.

– Pero…

– Tomaste un riesgo que pudo ser fatal para ti –dijo con severidad y resignación– afortunadamente también sobreviviste a la marca de Orochimaru, pero tendré que sellar su poder para que puedas continuar el examen. Hay cosas que deben seguir su rumbo.

– Iba a ser Sasuke de nuevo. Orochimaru no quitaba la vista de él –dijo por toda explicación, dando a entender que honestamente no la lamentaba sus decisiones.

– Que todas las desgracias caigan sobre ti no tiene por qué ser la solución a los problemas.

– Sé que puedo con esto, Kakashi-sensei.

– Dilo después que veas las consecuencias, espero que tengas razón –cerró los ojos momentáneamente, resignado por la testarudez de su alumna– Vamos a bloquear ese sello.


Ok! Lo primero es volver a agradecer y motivarlos a que sigan dejando reviews! Yo no sé si ustedes cuentan los caracteres como yo, pero de hecho SÍ voy haciendo los caps más largos que los anteriores. Sé que quieren más, bueno, escríbanme más muajajajajajaja.

Gracias a quienes me han escrito en apoyo a mi tesis, son lo más bello que existe…

Respecto al tema Sasuke Vs. Itachi… no sé cómo lo ven, pues tengo la impresión de pocas que me dicen o: "qué fastidio", o "me emociona"… A lo que me siento en la responsabilidad de responder en público que: es algo que va a fluir de forma natural, Sasuke desde pequeño veía a Itachi como su ídolo o como su meta, que estén sus padres y otros familiares vivos, -en mi humilde y mundana opinión- hace que la competencia en Sasuke, siga aún más viva. Con Naruto es diferente porque precisamente son sus vidas las que Sakura y Kakashi están intentando cambiar. Creo que en esta entrega eso queda un poco más claro.

Por otra parte ¿Qué puede ser de una historia de aventura, con tintes románticos, sin drama o complicaciones?
No sé cuántos capítulos tome el resto de la historia. Trataré de acelerarla todo lo que pueda, sin embargo esto no quiere decir que le quede poco. Tampoco sé cuándo voy a actualizar, pero lo haré… chill.

"Mi tema es la memoria, aquel anfitrión alado que se cernía a mi alrededor una mañana gris, durante la guerra. Estas memorias, que son mi vida -porque no poseemos nada con certeza, excepto nuestro pasado" -Evelyn Waugh.

Between White and Black