Ambos amigos se encontraban en la habitación de Luka.

Ambos estaban sentados en la cama del mayor.

Adrien había observado toda la habitación, a pesar de su sencillez, le había encantado. Era una habitación muy linda a su manera, solo demostraba la personalidad de Luka. Un chico sencillo que se conformaba con poco, la habitación era un reflejo de su alma, solitaria y en busca de algo.

Luka tocaba su guitarra.

—Puedo conocer bien a las personas y con la guitarra puedo demostrar emociones.

Luka era muy bueno tocando aquél instrumento. Adrien lo había escuchado tocando distintos estilos, le sorprendía la habilidad que tenía, era todo un talento.

Él solo sabía tocar el piano, instrumento que tampoco era sencillo, pero de todas formas era muy bello. Todos los instrumentos tenían su magia.

—¿Cómo sería mi melodía? —preguntó Adrien con curiosidad. Luka lo miró y sonrió ampliamente.

—Me encanta cuando me hacen esa pregunta —admitió sonriente —. Déjame pensar.

Luka cerró sus ojos durante unos segundos, movía sus manos, pero no tocaba ninguna melodía. Adrien solo observaba en silencio. Aparentemente, él necesitaba del silencio.

—Eres un chico tranquilo... —tocó una melodía tranquila, relajante —, pero también eres misterioso —ahora le melodía aumentaba un poco, solo que aún era tranquila —. Eres fuerte, te sientes encerrado —de pronto, la tranquilidad se iba y era lenta, pero después fuerte —. Tienes muchas cosas que decir, es como si fueras a explotar.

Luka continuó tocando. La melodía era muy distinta, los acordes y las notas variaban bastante. Adrien solo parpadeó, algo confundido.

—¿Dices que tengo muchas cosas que decir?

Luka asintió.

—Eres todo un enigma, eres el misterio Agreste —respondió y apoyó la guitarra en su cama —. Por eso es que me agradas tanto, porque eres toda una caja de sorpresas.