¡En esta esquina! ¡Con un talento inigualable para la cocina! ¡Vestida de verde grama! ¡Lita! ¡sailor Júpiter! (la multitud enloquece mientras se oye de fondo la canción de rocky) y una Lita orgullosa salta al ring ¡y en la otra!¡es la mas poderosa!¡dueña del cristal d plata!¡y de muchos insultos por parte de las lectoras!¡de rosa!¡Serena! la otra salta igual ¡que empiece la matazón! Se oye la campanita y ambas comienzan a agarrarse por los moños.
Ejem, digo, hola, dejo esta pequeña mmm coletilla porque es algo de lo que viene mas abajo, espero lo disfruten.
A mi nuevo reviewer ¡muchas gracias por tu review y tu sugerencia! Pero ¡aunque ya la había pensado! lamento decirte que si, será con una de las chicas, me parece mas interesante así ¡descuida! Al final no dejaré nada roto ¡tranquilo!
Espero les guste mucho este capi y traten de no matar a Serena (es en serio o nos quedamos sin prota femenina) y disfruten cuando Díam la pone en su lugar.
¿Quieren mas Diamante y Serena? ¡Pasen por mi perfil y denle un vistazo al resto de lo que tengo para ustedes!
¡Denme ánimo! ¡Con un hermoso REVIEW!
Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo le doy vida a Diamante.
Espiando la relación que quiero destruir
Lita se acercó a la rosa que pisó cuando fue detrás de mi, la miró y recogió, también recogió la caja y con sus ojos verdes convertidos en tenaces esmeraldas, se acercó a Serena, quien se besuqueaba con el yo pasado del rey Endimiun abstraídos en su burbuja temporal, ella tomó a mi princesa por las solapas de la camisa del uniforme tras haberla separado del yo pasado del rey Endimiun halándola por las cascadas de sus cabellos, Serena gritó - ¡que le hiciste a Diamante!¡que le hiciste! Gritó Lita descontrolada –na, nada Lita. Dijo Serena asustada, cuando el yo pasado del rey Endimiun fue a separarla de ella, le metió una patada en el centro de su entrepierna que lo hizo doblarse como una sábana, Lita alejó a mi princesa de esa bestia y la acorraló en la pared.
¡Que demonios hiciste Serena! ¡Por que Diamante llegaba con esa cara de ilusión! ¡Y se fue roto como un pedazo de vidrio! ¡Que le hiciste! ¡Que demonios pasó! Serena gemía y lloraba producto de los batuqueos constantes de Lita - ¡deja de llorar maldita sea! Gritó Lita - ¡no lo se! ¡No lo se! Respondió por fin Serena - ¡anoche iba a salir con Darien! ¡Pero el me dejó plantada! ¡No tenía como regresar a casa y Diamante me encontró por casualidad! ¡Me recogió! ¡Me llevó a su apartamento! ¡Conversamos y nos besamos! ¡Pero nada mas! Lita se quedó sorprendida, generalmente cuando tu dices "me besó" puede hacer referencia a que alguien lo hace, y a ti no te gusta ese alguien y no le respondes el beso, pero cuando dices "nos besamos" aludes a que si te gusta y si le respondiste el beso.
¿lo besaste? Preguntó en tono ahogado - ¡si pero solo como agradecimiento! Dijo ella llorando –no entiendo tu actitud Lita… comenzó cuando la aludida, le volteó el rostro de 2 buenas y certeras bofetadas.
-serás descarada tu…Serena Sutkino…di que lo amas de una maldita vez, el está enamorado de ti, creyó que tu, que tu dejarías al idiota este ¡con todo lo mal que te ha tratado! ¡y tu lo sigues como una perra faldera! Serena retomó su llanto.
¿Por qué dices esas cosas tan feas Lita? Preguntó - ¡porque es cierto! ¡ese orangután te trata como una segundona y tu lo sigues! ¡y Diamante ha sido tan delicado contigo! ¡tan dulce! ¡tan caballeroso! ¡te ama! ¡da su vida por ti! ¡y tu como le pagas! ¡besuqueándote con quien es su peor enemigo! Serena se alzó.
¡por que de pronto te interesa todo lo que pase con Diamante! ¡porque es mi amigo y este! ¡este zopenco fue en tu vida un error mal calculado! Dijo Lita mientras la abofeteaba otra vez, otras 2 bofetadas –si no quieres a Diamante, aléjate de el, no le rompas mas el corazón. Dijo y acto seguido se dio la vuelta hacia el yo pasado del rey Endimiun –y tu. Dijo dándole una patada –toma esto por aprovechado. Declaró dándole otra patada, se acercó a las llaves de la moto y tras prenderla, se alejó de allí para buscarme.
Estaba sentado en mi auto, en frente de un acantilado, de brazos cruzados y todavía llorando un mar, la sangre con la que había manchado el volante había secado ya, pero me dolían las manos, claro, comparado con el corazón, era un dolor menor, seguía llorando, sollozando como una criatura, cuando alguien tocó mi ventanilla, no le hice caso.
-Díam, ábreme la ventanilla. Dijo Lita, solo atiné a descorrer los seguros del auto, ella abrió mi puerta y cuando sentí su toque, me aferré a ella como un náufrago a la orilla, como si ella fuera lo único que impedía que me lanzara al mar y terminara de una vez y para siempre, con lo que debió terminar, con mi vida, solo nos quedamos abrazados no se por cuanto tiempo, luego, como si fuera yo un niño pequeño, de la mano me llevó al asiento del co piloto, me sentó allí y sacó mi botiquín de primeros auxilios –mira nada mas, como te has lastimado. Con cuidado y delicadeza, me quitó las espinas de las palmas, limpió, desinfectó y vendó mis manos, cerró mi puerta y tras montarse ella en mi puesto habitual y encender el auto, se puso en marcha enfiló hacia su casa, no tenía idea de que Lita condujera, recuerdo estar en automático cuando entré a una sala verde pistacho –es el color favorito de mi abuela. Dijo Lita mientras me sentaba en el sofá verde bosque, me quedé mirándome las manos por lo que a mi me pareció una gran eternidad, noté la mano de Lita en mi hombro.
-mamá decía que el te y las galletas son buenas para el corazón. Dijo Lita –no se si las galletas lo sean. Dije por fin con voz ronca, ella secó mis lágrimas y eso me hizo volver a aflorarlas, yo siempre había consolado a todo mundo, había sido la columna de todo aquel que necesitara alivio, consuelo, confort y ahora, que estaba carcomido por la herida de mi pecho, alguien me servía de soporte y ¡quien lo diría! Una de las sailors que se me opuso con fiereza, Nix si tenía formas raras de unir a la gente, ahora esa chica de cabellos marrones y ojos verdes, aparte de Zafiro y junto o con Vergerite y Rey habían constituido mi estrecho círculo de confidentes, ella siguió secando mis lágrimas hasta que por ese día, no me quedó mas que llorar, tomé la taza de te y una galleta.
- ¿de que quieres hablar? Preguntó –tu quieres saber que pasó con ella. Dije, no podía siquiera pronunciar el nombre de mi princesa, ni sus apodos, eso era como un cuchillo que atravesara mi garganta en 2 –lo que quieras decir, está bien. Dijo Lita que sonrió con afecto, comencé hablando de cuanto detestaba a los enamorados, como odiaba las flores, los corazones y los cupidos, admití que ese odio nació desde que me vi relegado a que mi amor no me hiciera pero ni un guiño afirmativo, le dije a Lita que yo sabía que mi princesa me amaba, solo que ella aún no se daba cuenta, le expliqué que soy bueno leyendo miradas y que aunque ella, no se de cuenta que es así, así es, ella me ama pero no sabía por que se empeñaba en seguir con la bestia esa, le confesé que había pensado en controlarla, le dije que en este momento no lo quería hacer, porque generar una guerra inútil no tenía sentido, y entre una cosa y otra, terminé llorando otra vez y relatando lo que ocurrió la noche pasada, Lita lloraba en silencio conmigo mientras yo, hablaba y hablaba.
-no puedo hacer mas por ti, que darte mi apoyo y prestarte mi hombro y decirte que si quieres hipnotizarla ahora, tienes todo mi apoyo. Asentí –muchas gracias. Fue lo único que pude decir, ella se levantó - ¿A dónde vas? Pregunté –a hacerte un poco de caldo de pollo, eso ayudará a tu pena. –muchas gracias Lita, pero no tengo hambre. Dije –vamos D. dijo ella, me sorprendí - ¿Por qué no me has dicho Díam? Ella me miró seria –porque como lo inventó ella, pues, pensé que podría molestarte. Negué.
-ya me acostumbré a que todo mundo al que quiero me diga Díam. Ella asintió –de acuerdo. Dijo, la seguí por un momento hacia la cocina –si quieres, quédate en el sofá, ve algo de tele. Dijo ella, obedecí como un infante y cuando la prendí, me arrepentí al instante, romance, asqueroso romance por todas partes –que asco. Dije apagando la tele y acurrucándome en el sofá, no se cuando me quedé dormido.
Cuando desperté los zapatos (mis zapatos) estaban al lado del sofá, tenía una manta sobre mi y Lita estaba sentada del otro lado comiendo su caldo y viéndome dormir.
¿Por qué no me llamaste? Pregunté –porque te veías con tanta paz, que me dio pena despertarte. Respondió, asentí - ¿Qué hora es? –las 7 de la noche. Respondió ella, me senté, al lado de la sopa, había un jugo de durazno y una jarra de agua, bebí como un sediento y luego, me dediqué al caldo, era verdad, el calor del caldo hizo el intento de arreglar mi pobre corazón y si bien, no lo curó (lo único que podía curarlo era lo que precisamente lo apuñalaba) si lo dejó como aturdido –debería irme a casa. Dije después de terminar la sopa y el pan, Lita había hecho un delicioso pastel de chocolate con fresas que ni pude ni quise rechazar, me ofrecí a lavar los platos esa vez, y luego de convencerla que estaría bien, regresé a casa, donde solo encontré al silencio y a juguetón, Zafiro no estaba – bueno juguetón. Le dije a mi perro –solo somos tu y yo. Asentí mientras seguido por el can, me iba a mi habitación.
Zafiro estaba con Vergerite caminando a la luz de la luna, se confesaban sus sentimientos, reían y se miraban como si no hubiera nadie mas en el planeta.
-sabes Zafiro. Dijo Vergerite –yo te lloré mucho cuando el gran sabio te mató. El la miraba –mi querida Vergerite, lamento haber hecho que tu alma sufriera sin justificación. Ella sonrió –lo bueno, es que estás aquí. Dijo mientras le acariciaba a el la luna y la mejilla, Zafiro sonrió -que estás aquí conmigo mi hermoso Zafiro. El le sonrió mientras le tomaba la cara.
-para ti siempre. Murmuró mientras se acercaba mas y mas para besarla, pero en ese momento, una de las farolas, se transformó en un demonio, Vetsite y mi pequeño hermano no perdieron mas tiempo, ambos aparecieron sus trajes de guerreros y comenzaron la lucha, ambos eran fuertes, pero el demonio no se dejaba amedrentar por eso y seguía lanzando sus ataques –envoltura del amor. Dijo mientras salían de sus manos, una especie de hebra plateada que envolvió a Vetsite, ella forcejeaba.
-no, no Zafiro ¡no! Gritaba, mi hermano miró al demonio –muéstrame, tu corazón puro. Dijo con voz gutural, pero cuando iba a mostrarle la estrella negra, una tiara lo detuvo.
Espera un poco ¡no dejaré que le arruines las noches de hermosa luna a los amantes que se expresan sus sentimientos! ¡Soy una sailor scout! ¡Que lucha! ¡Por el amor y la justicia! Mi princesa hizo su pose - ¡soy sailor moon! ¡Sailor moon te castigará en el nombre de la luna! Y acto seguido, se lanzó a combatir al demonio con puños y patadas, Kaolinette apareció.
-esta niña si es molesta, acábala mientras yo reviso su corazón. Serena peleaba con el demonio –no ¡no te acerques a el bruja! Gritó, Kaolinette rió.
-impídelo mocosa. Dijo - ¡fuego de Marte! ¡Enciéndete! lanzó Rey - ¡burbujas de mercurio! ¡Exploten! lanzó Amy para envolver en una neblina a Kaolinette - ¡cascada de Venus! Lanzó Mina hiriéndola –que niñas tan molestas ¡acábalas! Ordenó mientras Rey se lanzaba por la bruja de Kaolinette, todas se dedicaron a pelear, hasta que, una a una, las sailors fueron atrapadas.
-si te acabo a ti, todos los guerreros se rendirán ¡muere sailor moon! En ese instante, la rosa roja de la bestia se vio, mi princesa sonrió - ¡tuxido mask! Dijo –no dejaré que toques al ser por el cual la luna tiene su resplandor. Dijo el y se lanzó en contra de Kaolinette, pero la bruja, hizo crecer sus uñas y se las clavó en el pecho – ¡nooooooo Dariiiieeen! Chilló mi princesa, Kaolinette sonrió.
-así que eres débil a la hipnosis sailor moon. Dijo mientras sacaba un péndulo - ¡no! ¡Yo no! ¡Déjame! gritó Serena pero en cuanto, el péndulo bailó ante sus ojos, se quedó mirándolo fijamente –ahora llama al cristal de plata y mata a las sailors. Rey gritó.
- ¡no Serena! - ¡Serena despierta! Gritó Mina –es imposible, nadie puede despertarla con las simples palabras, tiene que usarse poder, ni ella misma puede despertarse ¡no posee defensa natural! Exclamó Amy - ¡Lita! ¡Socorro! gritó Rey - ¡Diamante! ¡Auxilio! gritó Mina desesperada.
Dormía, cuando la imagen de la pelea y el ataque a mi hermano me despertaron - ¡Zaaafiiiirooooo! Grité empapado en sudor, no perdí mas tiempo y me vestí con mis ropas de príncipe, cuando aparecí en casa de Lita, ella estaba con su bata verde parada en el espejo mirándose la cara d perplejidad, el la miró y ella lo miró a el.
-no hay tiempo. Dije–debes transformarte, tenemos prisa. Ella asintió y salió corriendo de la sala, solo esperé por 5 minutos.
-andando. Dijo Lita, la tomé de la mano y desaparecimos, mi princesa había cambiado por ordenes de la bruja entaconada a sus ropas de princesa de la luna, alzaba el cetro con majestad mientras la energía del cristal de plata se expandía y hería a las sailors, al yo pasado del rey Endimiun y a mi hermano junto a Vetsite, las sombras habían sido heridas y su sangre se veía por el alrededor, al aparecer, Lita corrió hacia Kaolinette –yo me encargaré de ti. Le dije a mi princesa quien me miró con su mirada en trance.
- ¡mátalo! Ordenó Kaolinette mientras esquivaba los puños y las patadas de Lita, mi princesa me empezó a lanzar rayos y yo a responderlos de inmediato, la batalla era fuerte y tenaz, cuando la hube debilitado y Lita hubo liberado a las demás del apresamiento, entre las 4 derrotaron al demonio, por mi parte yo, lancé un rayo negro desde mi cristal a mi princesa que la hizo despertar a la par que regresaban sus ropas de sailor moon.
-que ¿Qué pasó? Pe, pero ¿Qué hago con el cristal de plata? Diamante ¿me salvaste? Preguntó mirándome, me había acercado a Zafiro y había regresado su corazón-no confundas las cosas sailor moon, yo vine por mi hermano, tu ya tienes lo que quieres. Dije mientras miraba a Zafiro despertar.
-hermano. Dijo –ya iremos a casa Zafiro. Dije, me acerqué a las sombras, encontré a 2 sangrantes chicas, una de cabellos rubios cortos y otra, de cabellos azules, apliqué mi poder curativo a las chicas que abrieron los ojos –hemos sido curadas por el cristal de la familia de la luna negra. Dijo la rubia mirándome, asentí.
-muchas gracias Alteza. Dijo la de cabello agua marina, me sonrió, por alguna razón su sonrisa se me hizo familiar y no pude evitar regresarla –muchas gracias príncipe Diamante. Dijo la de cabello agua marina.
- ¿Cómo me conoces? Jamás nos hemos visto. Dije, ella negó –tu no lo recuerdas, pero nosotras si sabemos quien eres. La rubia asintió, tomó mi mano y la besó en el inequívoco gesto de lealtad nemesiano –nosotras estamos contigo. Dijo, asentí, otra vez, intentaba dolerme la cabeza - ¿Por qué no se han presentado con su princesa? Pregunté, la de pelo agua marina respondió:
-porque aún no es el momento, no te rindas, las estrellas te tienen deparado lo que quieres, lo que pasa es que ella está confundida y cree cosas que no son verdad. La miré extrañado - ¿de que hablas? Pregunté –no tiene importancia. Dijo la rubia –ten fe, después de todo, tu siempre consigues lo que quieres. Dijo, tomó la mano de su compañera y ambas desaparecieron, miré a las 5 sailors que discutían, la bomba de esta tarde fue diestramente lanzada por Lita, pero ignoré la discusión donde yo era el centro de la conversación, tomé a mi hermano del brazo, a Vetsite igual, le hice una inclinación de cabeza leve a Lita y desaparecí.
Al día siguiente, me desperté por un olor a panqueques recién hechos, con leche condensada estaban rellenos, olía a café y a jugo de naranja, cuando abrí mis ojos a la luz de la mañana y al olor que inundaba mis fosas nasales, me encontré a mi hermano sonriéndome.
-buen día dormilón. Dijo –Ho, hola Zafiro, hay demasiada luz para ser las 6 de la mañana. El me miró con pena –en realidad es la 1 de la tarde. Lo miré con los ojos como platos - ¿quequé? Pregunté –así es. Dijo Zafiro –estabas tan cansado que te dejé dormir, desactivé tu despertador y preparé un día de solo chicos, ya sabes, desayuno y luego iremos a hacer deportes, lo que te gusta. Lo miré.
- ¿Por qué haces esto? Le pregunté –porque Amy me contó muy enfadada lo que pasó con sailor moon, porque me imagino que estás destrozado y porque soy tu hermano y es mi derecho y mi deber ayudarte. Me sonrió mas cálidamente si era posible.
-tu siempre me levantaste, siempre velaste por mi, deja que yo lo haga por ti, aunque sea en los aspectos de tu corazón. Diosa, jamás me habían dicho algo así, sonreí y asentí, me dediqué a mi desayuno en silencio mientras Zafiro me contaba de su universidad, de sus clases y de todo en general, luego, me arreglé y salimos a hacer deportes, tennis, natación, karate, bolos, futbol para 2, en fin, algo entretenido, cuando regresamos a casa, miré un ramo de jazmines en la puerta, miré a Zafiro con extrañeza –esto no es mío, a mi me gustan los lirios. Dijo, me acerqué al ramo y lo tomé como si fuera una serpiente, cayó una nota, la leí inmediatamente.
Porque siempre parece que digo todo para romperte el alma, porque aunque no lo parezca me importas y porque solo quiero lo mejor para ti, déjame disculparme con estas flores.
Con amor.
Hermosa.
Miré a Zafiro, apreté la nota en mi mano –dale esto a la chica de la limpieza. Dije –pe, pero hermano. Dijo Zafiro –no quiero nada de sailor moon. Dije aunque seguía teniendo la nota en la mano, cuando me percaté, la rompí en mil pedazos –no quiero nada que me recuerde a ella. Mi hermano asintió y se alejó con las flores, sospechaba que las guardaría, quizás, me arrepentiría mas tarde, solo quizás, me dediqué a leer mientras Zafiro hacía lo propio, el teléfono sonaba y sonaba y ya obstinado del aparato, le lancé un rayo obscuro que lo calcinó.
¡hermano! ¡el teléfono no tiene la culpa de tus problemas! Exclamó Zafiro indignado –mañana compraré otro. Dije mientras seguía con mi libro.
Al día siguiente, ya me sentía un poco mejor, pero solo un poco, fui a mis clases con total normalidad y en la salida, no me esperaba ninguna sorpresa, me decidí por fin a sabotear la relación de mi princesa con el yo pasado del rey Endimiun –si no eres mía, no serás de nadie mas. Dije en mi silencioso auto y los siguientes días, me dediqué con todas las fuerzas de mi alma a ser el punto de la discordia entre ellos, mandé malos sueños para el, donde salía lo que había pasado en el apartamento, eso los hizo discutir, hice que mi princesa lo encontrara en la cama con una amiga, el hipnotizado claro, pero ella no lo sabía, hice que encontrara una ropa interior femenina en el nuevo auto que el se compró tras el extravío que Lita le hizo a su moto y de verdad hice, hice, hice e hice, pero ella siempre lo disculpaba –maldita sea. Dije ya derrotado, pensaba seriamente en matar a ese estorbo de mi felicidad, esa noche, ya no podía resistir la ausencia de mi princesa, así que con mi traje de príncipe y todo desaparecí de mi apartamento y aparecí en su dormitorio, que hermosa estaba con esa piyama verde manzana –no hay duda de que mi corazón está conectado a ti, como la sangre lo está a la vida. Dije, me senté en su cama y suavemente la tomé en mis brazos.
-te he extrañado tanto, hermosa, tanto, todos estos días han sido un suplicio sin ti. Le acaricié el rostro y los cabellos, todo con delicadeza, saqué mi ojo hipnótico –besa al príncipe Diamante. Le ordené con suavidad –al príncipe Diamante. Respondió ella abriendo los ojos y me dediqué a mi madrugada de besos robados y respondidos por mi amor, y aunque arrebatara el momento, igual era amor.
