Capítulo 10: Vínculos

Dos semanas pasaron desde aquel adiós que a mi me dejó un gran vacío en mi interior. Lamentablemente no pude llevarlo de la mejor forma, varios de los primeros días decidí no salir de mi hogar.

Vivir a base de ramen instantáneo incluso me hizo perder un par de kilo, incluso mi manera de comer disminuyó mucho.

La segunda semana logré componerme un poco mejor y salí a la calle, realicé favores a la comunidad y estuve muy entretenido entrenando con Konohamaru. El para mi era como el hermano menor que nunca tuve, acompañarlo me hacía sentir feliz.

Vínculos. Una palabra que dice poco pero demuestra mucho. Amor, cariño, enojo... en síntesis, sentimientos hacia otra persona. Pude componerme y despejar mi mente de aquellos dolores provenientes de aquella persona que me hizo feliz y triste de a ratos.

Una tarde decidí salir de mi casa para pasear por la aldea. No buscaba nada, solo dar algunas vueltas.

Mientras caminaba, veía a la aldea empapelada con folletos de un festejo; "Gran festival de Konoha". Era dentro de 2 días, y en todos lados, este folleto figuraba.

Juegos, comida, baile, diversión, premios... algunas palabras que describían a este evento organizado por... ¡El sexto Hokage! Me pareció muy raro de Kakashi-sensei, sobre todo porque el siempre fue una persona la cual no demostró su emoción por las fiestas.

Respiré profundamente y pensé: "Kakashi, que diablos se te pasó por la cabeza?".

Mientras tenía la mirada fija en el folleto, escuchaba que alguien se acercaba hacia mi. No pasaron más de 5 segundos que me agarraron el hombro y la voz de un hombre se hizo sonar.

-Hola, Naruto.

Di media vuelta y quedé sorprendido al ver de quien se trataba... Sai. Nunca me lo hubiese imaginado.

Lo miré con una leve sonrisa y continué leyendo el folleto.

-Quería preguntarte si querías ayudarme con mi entrenamiento.

¿Acaso dijo entrenamiento? Que va.. si ya de por si Sai es un chico raro, más raro aún es que a pesar de todo lo que ocurrió el tenga intención de hablarme de buena forma.

-Claro, no hay problema. -afirmé mientras guardaba el folleto en mi bolsillo.

Sin obtener otra respuesta, empezamos a caminar juntos hacia el campo donde el solía practicar sus jutsus y técnicas. Durante ese trayecto, ninguno de los dos emitimos palabra alguna, solamente nuestras respiraciones se oían.

Tras caminar por unos largos minutos, finalmente llegamos al campo de entrenamiento.

-¿Y bien, que debo hacer? -pregunté.

-Esto es así. Yo crearé varios monstruos de tinta y necesito que te defiendas de los ataques de ellos.

Me quedé pensando algunos segundos y respondí con una pregunta.

-Entonces, ¿Cual es tu entrenamiento? Porque parecería que yo estaría haciendo más que tu..

-Tu tranquilo, sé muy bien lo que hago.-dijo con seguridad mientras se preparaba.

Sai sacó su pergamino y preparó su pincel colocándose en posición de ataque.

-¿Estás listo, Naruto?

-¡Adelante! -grité con entusiasmo.

-Ninpou: Choujuu Giga!

Rápidamente, un montón de monstruos de tinta comenzaron a salir desde su pergamino, desde dragones, tigres y osos, hasta lobos y pájaros. Quedé sorprendido por la gran cantidad de dibujos, se notaba que Sai había mejorado mucho, principalmente su velocidad para dibujar y su chakra.

Los monstruos comenzaron a acercarse y tras defenderme de los primeros dos, ya sentía que tenía tres de ellos a mis espaldas. No iba a ser algo fácil.

Tras unos segundos vi que la situación comenzaba a complicarse y decidí activar mi Modo Kyuubi para poder ganar velocidad. Sufrí varios golpes durante el "entrenamiento", pero dominé la situación de forma dentro de todo, prolija.

Cuando parecía que tenía todo dominado y solo quedaban algunos de ellos, me llevé un gran susto.

Tres monstruos salieron debajo del suelo, cada uno con un papel bomba. No tuve tiempo de reaccionar y solo pude llevar mis brazos a posición de defensa. Cuando parecía que iban a explotar, pensé que Sai había montado todo esto como una trampa para vengarse de todo lo que había sucedido.

El sabía que yo era más fuerte, pero el aprovechó su ventaja; era más prolijo para luchar, es decir, tácticamente mejor. No podía esperar a que los papeles exploten para desmayarme y aparecer en la cama del hospital, había caído en su trampa.

-Maldición, ¡lo sabía! -exclamé.

Cuando parecía que iban a explotar las bombas.. nada ocurrió. Cada papel explotó lanzando una lluvia de serpentinas y gusanos de goma.

-...

Miré a Sai y este largó una sonrisa.

-Gracias Naruto, eso es todo.

-¡¿QUE DIABLOS TE PASA, ACASO ESTÁS LOCO!? -grité con mi cara exhaltada.

-Esto es lo que quería probar. En una lucha mano a mano con un enemigo, si lanzo muchos monstruos el enemigo se preocupara por focalizar a cada uno, perdiendo de vista a los que atacan por debajo de la tierra. Aún tengo cosas que mejorar, como la contención de mi chakra. He gastado demasiado y se que aún puedo invertir menos por un mejor resultado. -explicó.

Había sido muy inteligente ya que su estrategia había funcionado perfectamente conmigo. Fue admirable.

-Ahora yo te pregunto, ¿por qué me elegiste a mi, y no a otro? -consulté.

-No fue por nada en particular, si no más bien por una cuestión de comodidad, Fuiste el primero que encontré..

Mi cara de póker se hizo presente en mi cara tras oír su respuesta, porque yo creía que me había montado una venganza o algo así por lo sucedido con Ino, a pesar de haberme pedido perdón.

-Gracias, Naruto. ¿Como van tus cosas? -preguntó

Otra vez en estado de shock. Si bien nos habíamos peleado bastante últimamente, aproveché la situación para mantener un buen vínculo. De todas maneras yo sabía que lo de Ino era historia. No tenía razón para llevarme mal con él.

-¡Bien! Por suerte, en unos días tengo una misión así que aprovecho mis días libres para entrenar y descansar.

Me sonrió levemente y comenzó a guardar sus cosas.

-¿Como estás tu?¿Como van las cosas con Ino? -pregunté inocentemente.

-Bien, aunque podría estar mejor. ¿Ino? Hace días no la veo. No sé que le sucede, últimamente ha actuado muy extraño.

-¿Extraño?¿Por qué?

-Ella solía estar bastante deprimida dentro de su casa y ahora la veo muy contenta. Se toma su tiempo para trabajar en la florería y entrenar en un campo junto a su padre. Lamentablemente estas cosas hacen que nos veamos menos tiempo, pero estoy feliz por ella y que se encuentre bien.

Comencé a pensar en ella y no pude evitar sonreír. Que más da.. si ella era feliz, yo también.

-Entonces Ino no actúa extraño. Solamente ha salido adelante por su bien. -dije.

-Conmigo no es la misma persona. -respondió Sai mirándome fríamente.

Miré hacia el suelo y no pude evitar decirle:

-¿No crees que algo estás haciendo mal?

Rápidamente el me miró y entendí que lo que dije, estuvo de más. Esperaba algún insulto o algo, pero no ocurrió.

-Quizá tengas razón, Naruto. No he sido muy bueno con ella..

Lo miré y por dentro pensé: "Y no. Definitivamente no lo has sido si he tenido un breve amorío con ella mientras estuvo contigo".

-¿Que podría hacer? -consultó.

Pensé que esta podía ser mi oportunidad para echar a perder su relación, pero... no quise. Ya no quería meterme en terreno indebido y además sabía que no era la forma de recuperar el vínculo con ella. Preferí ser mejor persona y darle algún consejo a él.

-Mira.. yo creo que debes ser más atento con ella, preguntarle como está, acompañarla, aconsejarla... ser un buen novio. El amor no está en lo material, el amor viene en los gestos que tienes con una persona.

Me sentí un psicólogo hablando de esa forma con él.

-Tienes razón, hoy la veré a la noche, gracias Naruto. -cerró mientras estrechaba su mano derecha para saludarme.

-No hay de qué, galán. Después me cuentas que ha sucedido, ¿ok?

No sé para que demonios le pedí que me cuente si realmente no me interesaba. Ya me imaginaba a Sai diciéndome: "Si, me he arreglado con Ino y hemos tenido sexo gracias a ti, Naruto". Maldición.

Él se dio media vuelta y se fue caminando hacia la aldea. Yo me senté en el suelo y miré el cielo por un rato.. hasta que rápidamente comencé a respirar y sentí mi hedor. Parecía que había corrido tres maratones juntas. Caminé algunos minutos hacia el río y decidí darme un baño.

Me quité la ropa y me metí a nadar un poco. Estuve algunos minutos hasta que escuché ruidos de shurikens y kunais. Salí del agua, me vestí y me acerqué al lugar de donde provenían los ruidos. Me llevé una gran sorpresa.

Después de dos semanas, allí volví a verla, entrenando con su padre lanzamientos de armas y Taijutsu. Permanecí sentado arriba de un árbol observándolos, quedé asombrado con los movimientos nuevos que había aprendido, su agilidad, resistencia y presición habían crecido mucho.

Me alegré mucho por ella, ya que se notó una gran mejoría en su técnica.

Verla luchar me tenía completamente entretenido, que lindo era volver a verla. Aunque sea de lejos, estuve presente un rato en donde ella estaba, y me hizo muy bien.

Luego de un rato, se abrazó con el padre y entre abrazos y carcajadas, comenzaron a caminar hacia otro lado. Logré escuchar muy poco de lo que hablaban, pero me bastó ese poco para entender que él estaba contento de su progreso.

Bajé del árbol y caminé hacia la aldea de regreso a casa, ya casi era de noche y necesitaba descansar, el entrenamiento con Sai me había dejado muy agotado.

Con las manos en los bolsillos y caminando lentamente por la ciudad, escuché un gran grito que me llamaba.

-¡Narutooo, hola Naruto!

Di media vuelta y me encontré con la mamá de Ino saludándome desde la puerta del supermercado. Le sonreí de lejos y me acerqué a saludarla. Hablamos algunos segundos y me contó que a la noche cenarían todos juntos en familia, con Sai. Que él había sido quien propuso la cena familiar.

Pensé unos segundos y me alegré de que Sai haya entendido el mensaje que le quise dar, realmente comenzó a darle más importancia a Ino y lo demostró con la organización de esta cena. La madre me preguntó si quería ir a cenar y rápidamente contesté que no. Se lo agradecí, pero yo sabía que no debía estar en ese lugar. Nunca más.

La saludé cariñosamente y me fui hacia mi casa para cocinarme algo e irme a dormir. Al llegar, me bañé y me puse mi pijama para luego de comer poder irme a dormir. Raramente no tenía ganas de comer ramen, así que me preparé unos filetes con algo de arroz que tenía en el refrigerador.

Cuando comencé a cocinar, escucho que alguien toca la puerta de mi casa.

-¿Quién es? -pregunté desde la cocina.

-Yo, ábreme. -respondió Shikamaru desde el otro lado.

Fui a abrirle la puerta y ahí estaba él, parado y vestido de manera casual.

-¿Que haces aquí? -cuestioné.

-Estaba aburrido en casa y decidí venir a visitar a mi amigo. ¿No puedo? -respondió con ironía.-¿Puedo pasar?

-Pues claro, hombre. Tu tienes acceso vip a esta casa. -le dije entre risas.

Shikamaru se sentó en la mesa de la cocina y yo continué cocinado.

-Oye, ¿te quedas a cenar? -le pregunté.

-No lo sé, ¿es mucha molestia? -me respondió con dudas.

-¡Para nada! Pásame otro filete, que si no no van a alcanzar. -le dije.

Shikamaru me agradeció y luego me alcanzó la carne para que yo continué cocinando.

-¿Así que ahora reconstruyes parejas?

Su pregunta me incomodó un poco, principalmente porque no sabía como demonios se había enterado.

-Si, he decidido ser buena persona. ¿Como te enteraste?

-Hoy estuve con Ino luego de su entrenamiento y Sai se acercó a decirle que a la noche cenarían juntos con sus padres. Ella se emocionó mucho y le preguntó a él por que ese lindo gesto. Yo no tuve la necesidad de escuchar su respuesta, ya que supe claramente que ese lindo gesto venía de ti.

-No tiene sentido. ¿Como sabes que fui yo y no otra persona? -le dije con la ceja levantaba e impresionado por su acertada deducción.

-Simple. Hoy los vi caminando juntos por las calles de Konoha. Supuse que Sai te había consultado algo al respecto. Además se que tu jamás le recomendarías algo malo a alguien, sea quien sea. -llevó su mano a su bolsillo y sacó sus cigarros-¿Te molesta si fumo?

-No hay problema, pero cerca de la ventana por favor. No quiero que quede olor. -le dije.

Aún no lograba salir de mi asombro, Shikamaru realmente tenía una mente brillante. Tras ver que le dio una pitada a su cigarro, dirigió su mirada hacia mi y me dijo:

-¿Sabes que ella te extraña, verdad?

-Ya, no digas tonterías. -corté al instante.

Realmente ese tipo de cosas no me ponían de buen humor.

-¿Que, el amor se te fue, galán? -bromeaba el estratega.

-Que más da, si ella me quisiera realmente me lo demostraría y no te enviaría a ti a mi casa a decirme estas cosas. -cerré con enojo.

-No te confundas, yo vine aquí a visitarte, no a decirte nada. Las cosas que te digo son cosas que hablé hoy, por la tarde con ella.

-Antes de que Sai vaya y la invite a salir, así que da igual.

-No. Después de eso.

Cierto nerviosismo comenzó a recorrer mi cuerpo y no sabía como manejar la situación. Una gran chispa de interés comenzaba a florecer en mi cuerpo y yo caía nuevamente en esa adicción llamada amor. Terminé sin emitir ninguna palabra al respecto por un rato.

Terminé de cocinar y coloqué los platos en la mesa, serví la comida y rápidamente me habló.

-Que bien se ve.. -se alegraba Shikamaru.

Le agradecí y brevemente le pregunté:

-¿Que te dijo Ino sobre mi?

-Ah, ¿Ahora quieres saber? -dijo, desafiante.

Me sonrojé un poco, pero la realidad era que si, quería saberlo.

-Bien. Mira en realidad no hemos hablado mucho de ti. Solo me ha dicho dos cosas.. la primera es que te extraña. Y la segunda... -comenzó a llevarse comida a la boca y paró de hablar por unos segundos.

Me quedé mirándolo fijamente esperando que me diga la segunda. Realmente estaba muy tenso y moría de ganas de saber la segunda cosa. Pero se ve que Shikamaru comenzó a no tener ganas de hablar, así que decidí apurarlo.

-¿La segunda...?

-¡Hmph!-gesticulaba mientras se limpiaba los labios con la servilleta-La segunda... es que tenía ganas de verte. Pero jamás tomaría la iniciativa después de haberte dejado.

Dejé los cubiertos sobre la mesa y me recosté sobre la silla, largando un suspiro largo.

-Sabes Naruto, yo creo que no deberías darle importancia.

Lo miré asombrado, si no debía darle importancia, ¿por qué demonios me lo estaba contando?

-No entiendo, entonces.. ¿por que me cuentas estas cosas? -pregunté.

-No lo sé... -decía mientras masticaba- quizá tu querrías hacer algo al respecto. Sentía que debía decírtelo para que tu pienses y actúes por tu cuenta.

-No... no entiendo. -dije con voz rara.

-Mira Naruto, Ino no se ha portado bien contigo. Ella me cuenta estas cosas y sabe que no puede estar sin Sai. Tu le gustas, pero creo que debes respetarte a ti mismo. Y en el caso de que ella te quiera...

-Que me lo demuestre. -dije sin titubear.

-Exacto. Debes pensar primero en ti mismo, luego en los demás. Por más egoísta que suene, si tu sales con Ino ahora, lo más probable es que se vean, pasen la noche hablando o teniendo sexo y finalmente ella vuelva a la casa diciéndote lo mismo que antes, que esto no corresponde.

Me asombraba la seguridad del relato de Shikamaru, se notaba muy atento a las cosas que decía y sentí que realmente se estaba preocupando por mi.

-¿Por qué te preocupas así por mi?

-Porque eres un gran amigo, ¿quizá? -se levantó de la mesa con el plato en la mano, al que luego llevó al lavabo.- Además, me gusta su pareja. Creo que son tal para cual.

No pude evitar soltar una sonrisa y lo miré. Nuestras miradas con sonrisa conectaron algunos segundos y logró entender lo mucho que se lo agradecía.

-¿Te quedas al postre?

-Si. -mirando el reloj- pero que sea rápido, porque en 15 minutos debo estar en casa.

Preparé rápidamente dos cafés y corté un budín casero que Sakura-chan me había regalado hace unas semanas. Nos quedamos hablando un rato y finalmente Shikamaru se fue. Antes de irse, nos dimos un gran abrazo, típico de amigos que te dicen que todo estará bien, y principalmente que cuando todo parezca negro, ellos te ayudarán a llegar a la luz.

Lavé los platos y luego me dirigí al baño a orinar y lavarme los dientes. Luego, me recosté en mi casa y comencé a mirar el techo, pensando en todo lo que Shika me dijo. ¿Que debía hacer? Si bien moría de ganas por verla de nuevo... el tenía razón.

No valía la pena verla para que todo vuelta a terminar "mal" como antes. Así que tomé la elección de que todo siga así tal cual como estaba, ella con su novio feliz y yo... felizmente solo.

No pasaron más de cinco minutos que alguien tocó mi puerta. Miré el reloj y eran... ¡las 22:36! Realmente me estaba yendo a dormir temprano a lo que yo frecuentaba acostarme. Me levanté de la cama, tomé un vaso con agua y volvieron a tocar la puerta.

-¡Ya voy, ya voy! -grité con enojo.

Me acerqué a la puerta y al abrir, me encontré con una gran sorpresa..

-¡Iruka-sensei! ¿Qué te trae por aquí?

-¡Buenas noches, Naruto! Vengo a avisarte que mañana por la mañana tengo un taller de prácticas para Genin y me falta un voluntario.. quería saber si te interesaba venir.

-¡Pues claro! -respondí con una sonrisa de oreja a oreja.

Me gustaba mucho vincularme con las futuras generaciones ya que me hacían acordar a mi cuando era chico y volvía a encender la llama de mi interior, haciendo referencia a mi voluntad de fuego.

-¡Perfecto! Sabía que podía contar contigo -respondió alegre Iruka- Te espero en la academia a las 7 de la mañana. -volteó y dio media vuelta dirigiéndose hacia la salida.

-¡¿QUÉEEEEE?! ¡¿Es en serio?! ¡¿Siete de la mañana?!

-¡No te arrepentirás! ¡Adiós Naruto! -exclamaba elevando su brazo y saludándome a lo lejos.

La verdad al principio me dio mucha flojera, pero la visita de Iruka me hizo pensar en otro tipo de cosas. Había sido un lindo día, el entrenamiento con Sai, el breve encuentro con la mamá de Ino, la visita inesperada de Shikamaru y luego la propuesta de Iruka para formar parte de un lindo evento de enseñanza el día de mañana.

¿Muchas casualidades? Creo que eran los vínculos que me rodeaban que, tan solo en un día me habían hecho sentir muy querido y habían podido solventar un poco aquel vacío que la chica de ojos celestes me había dejado.

La propuesta de Iruka me había quitado un poco el sueño y aunque al otro día debía madrugar, me preparé un sandwich de jamón y queso y salí hacia el pasillo a contemplar la luna.

Una pieza redonda que brillaba en el cielo de manera continua y con mucho furor. Me hizo acordar a aquella noche al lado de la cascada donde por primera vez había besado a Ino. Maldición, cada momento, cada lugar y cada sonido... me hacían recordarla y extrañarla. Hoy, la rubia era el más fuerte de mis vínculos.

Contemplé la luna y me quedé mirándola fijamente... Después de pensar tanto en mis vínculos y principalmente en el que tenía con ella, no pude evitar cerrar la noche pensando..

"Ino.. ¿en que estás pensando en este momento?"


•He vuelto, y con muchas ganas de escribir.

•Este capítulo se ha basado un poco en la gente que acompaña a nuestro joven protagonista, el próximo ya vuelve con más acción e.e

•¡Espero que les haya gustado! Siento la demora

RamiroUzumaki, dattebayo!