Disclaimer: Todos ellos pertenecen a Cube. Yo sólo juego con ellos. La trama es mía.

Género: Drama

Canción: I told you I wanna die, by Huh Gak.


The bad guy X

.

.

No quiero verlo. No puedo aceptarlo aún. Me siento como un idiota. ¿Por qué no llegué antes? ¿Por qué esperé tanto? Aquellas preguntas se repiten en mi cabeza desde que comenzaste a salir más con él. Mis cálculos no fallan, han pasado dos semanas. Me hablas, me acaricias, me abrazas, pero ya no siento lo mismo. No es que no te ame, sino que es al revés, siento que tú dejaste de hacerlo.

Las paredes parecen querer asfixiarme, si pudiera llorar mis ojos estarían hinchados y rojos de tanto lagrimear. Si el alcohol causara efecto en mí, la botella que tengo en mi mano y las que me rodean me hubiesen intoxicado, pero ni siquiera eso puedo hacer.

El suelo parece ser la mejor cama, quiero irme, pero te amo y eso no me deja abandonarte. Tratar de olvidarte o quizás guardarte como un bonito sueño. Quizás mi corazón este detenido, pero de todas formas siente. Sé que no sabes lo que me provocas, pero no es tu culpa, es la mía, es la mía por no haberte prestado tanta atención.

— ¿Dongie? —quizás el alcohol si me hace efecto, ya que puedo sentir como me llamas — ¡¿Dongwoon? —pareces asustado. Calma, sólo estoy muerto en vida.

Te busco la mirada, tu semblante luce preocupado, pero en tus ojos veo un brillo de alegría. Te sonrió, me hace feliz que tú seas feliz.

—Kikwang…—murmuró en tu dirección. Te arrodillas a mi lado. Tu cara hace un gesto al sentir el fuerte olor a trago. Estiró mi mano para tocar tu rostro, inconcientemente retiras tu rostro. Duele.

— ¿Todavía…—no sé si estaré bien al preguntar, pero de todas formas me arriesgaré —Todavía me amas? —los latidos de tu corazón se aceleran. Es como si te sintieras culpable de algo. Tus ojos ahora tienen un brillo de confusión.

—Claro que te amo —una sonrisa más parecida a una mueca se asoma en tu rostro. Con eso soy feliz. Logro tocar tu suave y cálida piel.

Tus manos se enredan en mi brazo, siento como me jalas para recostarme en tu cama.

—Duerme Dongie —quiero reír, si pudiera dormir lo hubiese hecho por siempre. Cierro mis ojos de forma mecánica para que creas que duermo. Siento sus labios en mi frente y luego un casto beso en mi boca.

—Prometo volver, ahora saldré —la puerta se cierra y sé donde vas. ¿Pero qué puedo hacer? Tan sólo debo sonreír y fingir que todo va bien, porque te amo y verte feliz me hace feliz.

.

.

.

—Hola—tus labios besan los míos con tanta pasión que no puedo saludarte. Te respondo de la misma forma. Tus manos se aferran con fuerza en mis caderas, pegando nuestros cuerpos. Me separo por miedo a que alguien nos vea. Muerdo mi labio, me siento extraño.

— ¿Qué sucede? —me preguntas. Ni yo sé que sucede. Todo ha pasado tan rápido que no recuerdo ni el cómo. Me vuelves a besar, tan sólo me dejo guiar. Mi corazón y mi mente están jugando al mismo tiempo, pero con distintas cartas. Te doy un leve empujón para separarnos. Tus brazos atrapan mi cintura, me apegas más a ti.

—No puedo, Junnie—evitó tu mirada, no quiero sentirme más culpable de lo que ya soy.

— ¿Es por él, cierto? —preguntas un poco molestó. Me alejó de ti. No sé que está pasando. ¿En qué momento ocurrió esto? Siento las lágrimas recorrer mi rostro. Trato de no sollozar, pero me es imposible.

Los brazos de Junhyung me vuelven a rodear, no puedo. No puedo hacerle esto a Dongwoon.

—Yo hablaré con él, le diré lo nuestro. Tú no te preocupes por eso —acunas mi rostro entre tus manos, cierro mis ojos al sentir la punta de tu nariz rozar la mía.

La imagen de Dongie haciendo lo mismo me llega de pronto. Me sobresalto.

—No…—murmuró y deshago el gesto. Sin despedirme de Junhyung me volteó en dirección a mi hogar. Necesito hablar con Dongwoon, si me tengo que arrodillar por su perdón, lo haré.

— ¡Espera! ¡Kikwang! —no presto atención a los gritos de Junhyung. Qué imbécil fui, engañar a Dongwoon, ¿qué estaba pensando? Mis pasos se aceleran más, las ganas de volver a verlo, de abrazarlo, de sentir su peculiar aroma.

Siento como me agarran de los brazos y me voltean con violencia. Es Junhyung, sus ojos están más oscuros de lo habitual, tienen un brillo diferente. Mi pulso se acelera.

—No te irás a ningún lado —su voz sonaba más ronca de lo habitual. Su boca apenas se abría, noté su cuerpo tenso.

—Déjame, no sé en qué estaba pensando cuando te besé —me debí haber callado. Su mano se posicionó rápidamente en mi cuello. No podía respirar, intentaba quitarla pero apenas podía.

El dolor al caer de espaldas al suelo nadie me lo quitaba. Junhyung se situó a mi lado en cuclillas. Tomó mi mandíbula con fuerza y me forzó a verla a la cara.

—Te vas a arrepentir de esto—y como era habitual, desapareció a toda prisa.

.

.

.

Maldito Novato, maldito novato, maldito novato. Era lo único en lo que pensaba mi mente. Mis nudillos estaban más pálidos, la fuerza con que los apretaba hubiese hecho polvos los huesos de Kikwang.

Y toda esta mierda era culpa de una sola persona. Iba tan rápido que para los humanos era imposible verme, tenía que llegar lo antes posible a la casa que compartía de vez en cuando con Doojoon.

Al llegar pude percibir otros aromas. Mi sed creció aún más y la rabia en mi cuerpo también. Golpeé la pared con fuerza, sacando un trozo.

Abrí la puerta y la cerré con la fuerza mínima, para no destrozarla. Mis ojos se enfocaron rápidamente en Doojoon, estaba en un sillón con una copa de vino.

— ¡Casi lo maté en frente de muchos! —le grité dándole un golpe en su mano, provocando que la copa estrellara con la pared.

— ¿Qué te sucede? —preguntó sorprendido. Tomé el cuello de su chaqueta y lo elevé del sillón, su rostro estaba a centímetros del mío.

— ¡Es por tu estúpido plan, los cuales nunca funcionan! —le grité colérico, podía sentir como su cuerpo se tensaba automáticamente —¡Si no fuera por tu estúpido plan de tratar que otras personas lo alejaran del novato, esto hubiese sido más sencillo!

— ¿Sencillo? Pues lo dudo. Y ese es tu maldito problema, dudas de todo. Eres un gran cazador, pero mírate, ni un adolescente puedes matar ahora. Todo por un puto fetiche, ¿matarlo cuando esté excitado?—me empujó lejos de él y se volteó dándome la espalda.

Seguí, no me detendría hasta que soltara todo lo que tenía acumulado.

—Mi plan era perfecto…—comencé a hablar, pero me interrumpió, volteando en mi dirección. Sus ojos estaban más brillantes que antes.

—Exacto. Era, porque nunca pudiste enamorarlo. Porque no sabes cómo hacerlo. Nunca has sabido bien cómo tratar a la persona que amas —soltó un bufido. Cruzó sus brazos sobre el pecho. Y se sentó nuevamente en el sillón. Su mirada se posó en la ventana.

—Claro que no sé cómo amar, si nunca he tenido a nadie que me ame— no pude identificar si había sido un suspiro o un sollozo lo que había brotado por sus labios.

—Yo lo hago, yo te doy siempre mi amor—su mirada seguía fija en la ventana. Pronto comenzaría a llover.

—No lo haces, o sino nunca traerías a esas putas a la casa. Como la que está en el baño ahora —en un abrir y cerrar de ojos ya tenía a la chica semidesnuda en el suelo. Estaba algo borracha — ¿Ves? —con un certero golpe con mi codo, había acabado con su existencia.

—Pero como siempre tienes mejores cosas que hacer, que ayudarme.

— ¿Qué no te ayudo? —murmuró irritado —¡Siempre te estoy ayudando! ¡Aunque no lo puedas ver!

— ¡Deja de meterte en lo que no te incumbe! ¡Maldita sea! —golpeé una pared nuevamente para no lastimar a Doojoon.

— ¡Me entrometí porque tenía miedo! —gritó con sus ojos brillando. Escondió su rostro luego de que yo notara que lo estaba viendo en esa faceta. Sus manos pasaban a través de su cabello con desesperación.

— ¿Miedo a qué? —pregunté sin entender nada.

— ¡Miedo a que en ese maldito plan te enamoraras de él, miedo a que me dejaras por ese humano, miedo a quedarme solo, miedo de perder a la única persona…!—su voz se fue apagando, jaló de su cabello, levantó su cabeza y fijó su vista en mí —a la única persona que amo…

La sala quedó en silencio. No había nada más que pensar. Rápidamente me situé a su lado y lo atraje hacia mí en un abrazo, mis manos peinaron su cabello. No quería que se siguiera lastimando y para eso había una sola solución.

Se acabo el juego. Mañana será el fin de todo esto —besé su frente, tratando de calmar los sollozos que brotaban de sus labios.

.

.

.


Holi ;_; espero que les haya gustado. Gracias por sus RR. Quedan dos capítulos. SIN epilogo. Besitos.