Los personajes de Naruto no me pertenecen si no a Masashi-Sama...
NOTA: A pedido de Misaki Uzumaki e traido esta última parte!! espero les guste. Ah! y gracias a todos por sus comentarios! No olviden decirme si les gustó.
Outtake
09:30 Horas.
Hinata agarró los trastes de la mesa y se dirigió a la cocina para poder lavarlos. Su vientre ya estaba enorme en sus ocho meses y medio,le costaba trabajo moverse con comodidad. Aún que Naruto le insistía diciéndole que dejara todo para cuando él llegara, a ella le gustaba sentirse útil.
Dejó los utensilios del desayuno y se miró la mano para sacarse el anillo de compromiso que le dió Naruto a la semana de enterarse del embarazo. Con una enorme sonrisa se lo sacó y lo dejó en un platillo y se puso a lavar.
Un fuerte calambre provocó que uno de los platos callera al suelo, haciéndose añicos mientras ella se llevaba ambas manos al vientre. Le costaba respirar y sintió la panza muy dura. La contracción no duró mucho y respirando más tranquila, fue en busca de la escoba para levantar los vidrios rotos. Las contracciones cada vez eran más recurrentes, su obstetra le había dicho que iban a ser normales porque ya podía tenerlo, ya que se podía adelantar o atrasar dos semanas.
Dejó al plato roto en una esquina y volvió a querer lavar, esta vez agarró un vaso y pasó exactamente lo mismo.
—Qu...que ton...ta.– Se quejó en medio de los dolores.
Tomó todo el aire que pudo y lo largo muy despacio, esta vez el dolor fue un poco más fuerte. Cuando quiso agarrar la escoba nuevamente, piso un vidrio que se le encajó en la planta del pie izquierdo.
—¡Aauch!– Se quejó, por el corte y los dolores.
Siceo con una mueca de incodomidad, cuando quiso apoyar el pie en el piso y ayudándose con la pared, cojeó hasta una silla en la comedor. Se sentó respirando profundamente, los dolores habían sesado, pero le ardía el pie. Como pudo levantó el pie hasta la otra silla y lo revisó, el vidrio era pequeño pero lo suficientemente grande para poder sacarlo con los dedos. Con mucho cuidado se lo sacó, cerró los ojos con fuerza al sentir el dolor más fuerte en el pie, pero ya sin el vidrio.
Cojeó nuevamente al botiquín que tenían en el baño y suspiró al ver las manchitas de sangre que dejó al pasar. "Naruto va a enojarse". Se limpió y vendó con algo de dificultad por el abultado vientre, se colocó una anestesia local y ya no le dolía. Caminó lentamente hasta la cocina y barrió los vidrios, decidió dejar los trastes así antes de romper todo, se puso el anillo y fue a preparar todo para bañarse.
El agua caliente la relajó, pero en medio del baño le dió una contracción que le provocó un quejido y le robo el aire. Empezó a dolerle en demasía la zona baja de la espalda, se sostuvo de la pared y cerró las manos en puños mientras intentaba respirar. Cerró la ducha y esperó a que los dolores cesaran, cuando por fin pararon salió, sintiendo todo el cuerpo adolorido. Se envolvió en la bata de baño y tomó su celular, marcó el número de Naruto pero no lo llamó. Sabía que ese día el tenía una importante reunión con el señor Jiraiya, para poner más gimnasios en Konoha y Suna, no quería molestarlo. Pensó en Gaara, pero él también estaría en esa reunión, su hermana Hanabi estaba enla universidad. Sakura y Sasuke estaban trabajndo...
Decidió llamar a Kiba.
—¿Hola?
—Hola Kiba...
—¡Ah Hinata! Justamente estábamos hablando de ti con Shino, pensábamos ir a verte hoy.. ¿Estarás en tu casa?
Hinata no contestó al sentir un fuerte dolor de nuevo, pero el castaño pareció escuchar la respiración agitada de la oji perla.
—¿Hina?¿Todo bien?¿Sucede al...?
—Ki...ba.– Le interrumpió ella con dificultad.— Ten..go contrac...ciones..
—¿¡QUÉE!?¿¡YA VIENE EL BEBÉ!?
La ojiperla se alejó el teléfono del oido al escuchar a su amigo gritar. Y respiró con menos dificultades al sentir como se relajaba su vientre.
—Cr...creo que sí... No llamé a Naruto porque tiene una reunión. N..no creó que lo tenga enseguida. Después de todo ésto tarda...
—Ok, ok. ¿Quieres que vayamos para allá?
Hinata sonrió por el nerviosismo de su amigo.
—Se los agradecería mucho.
—Ya estamos saliendo Hinata...
—¡Ah! Kiba..
—¿Si?
—¿N...no me traerías una hamburguesa?
—¡Hinata! Vas a tener el bebé¿y quieres comer?– Lo dijo con un tono de reproche divertido.
—¿Por favor?– Le pregunto con falsa angustia.
—¡De acuerdo!... Para que no salga con cara de hamburguesa..
—¡¡Gracias Kiba eres el mejor!!
—¿Y recién te das cuenta?
Hinata rió mientras cortaba la llamada. Se pudo poner el vestido largo y suelto, aunque le costó ponerse su ropa interior. Se sentó en la silla del comedor esperando a sus amigos mientras se acariciaba el vientre.
—¿Ya quieres salir Boruto?– Sonrió al sentir como su bebé se movió bruscamente bajo su mano.— Eres muy inquieto, de seguro te parecerás a tu papá..– Su vientre volvió a endurecerse, mientras ella respiraba lentamente, aguantando la molestia.
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Una hora y media después el tiembre de la casa sonaba una y otra vez, Kiba se removía ansioso con una bolsa con hamburguesas y papas fritas. Shino estaba igual de nervioso pero no era tan demostrativo.
—Te dije que tendria que haber venido antes...
—Tranquilo Kiba, de seguro le cuesta caminar por la panza
El castaño volvió a tocar el timbre ansioso y golpeó la puerta.
—¡Hinata!¿¡Estás bien!?– No recibió respuesta.—¡¡Al diablo!!
Kiba le dió la bolsa a su amigo que lo vio tomar carrera.
—¿Qué vas a...?– El castaño lo interrumpió al golpear la puerta con su hombro.
—¡¡Mierda!!– Se quejó ya que no movió ni un centímetro a la madera mientras se frotaba el hombro.—¡Debe haber una forma para entrar!
— Deberíamos llamar a Naruto..
—¡No! Hinata dijo que no quería...– Le interrumpió
—¿Y cómo entraremos?– Lo corto el de gafas.
—Busca una ventana sin rejas...– Le dijo mirando a los costados, Shino ni se movió.
—Sabes que Naruto no dejaría ningúna ventana sin rejas.
— Tienes razón..– Susurró su amigo y después de uno segundos volvió a tocar el timbre, sin obtener respuesta de adentro.
Shino se acercó a la puerta y movió el picaporte y la abrió.
—¿¡QUÉ!?– Una gota corrió por la nuca de Kiba, nunca se hubiera imaginado que la puerta estaba sin traba. Pero rápido se borró su semblante de escepticismo al ver a Hinata arrodillada sosteniendose la pansa con la cara de mucho dolor.—¡¡Hinata!!
Ambos amigos corrieron a ella.
—Cre... creo que... ya vi... viene.– Dijo la oji perla con dificultad al tomar la mano del castaño y apretarla con fuerza al estar en medio de una contracción.
Ambos la ayudaron a levantarse con cuidado, aunque ella quedó flexionada hasta que los dolores disminuyeron.
—Debemos llevarte a la clínica.– Le dijo Shino mientras sacaba su celular para llamar a la ambulancia.
La ayudaron a llegar al sofa, pero cuando estaban a medio camino Hinata se detuvo con los ojos como platos, mientras ellos escuchaban como un ruido de agua cayendo.
—¿Qué sucede?– Le preguntó Kiba.
— Ro... rompí fuente.– Le contestó la oji perla con una sonrisa que rápido se borró al sentir otra contracción.—¡¡Aah!!– Se quejó al inclinarse otra vez hacia adelante.
Los dos hicieron una mueca de dolor ya que Hinata les apretaba mucho las manos, pero no dijieron nada sabiendo que el dolor que ella sentía debía de ser peor. Cuando poco a poco se fue relajando la ayudaron a sentarse en el sofa, la oji perla le dijo a Kiba donde tenía guardado el bolso con los papeles, documento y ropa para el bebé y para ella. El castaño corriendo fue hacía alla, Shino había dejado la bolsa a un lado de Hinata mientras llamaba a la ambulancia. Cuando ambos volvieron a verla, la ojiperla iba comiendo la mitad de la hamburguesa.
—¡Hinata!– Kiba entrecerró los ojos mirándola, intentando retarla por estar comiendo antes de tener a su bebé.
—¿Qué?– Preguntó ella inocente, aún que un rubor se apoderó de sus mejillas.
—Nada,– Dijo Shino antes de que le diga algo el castaño.– Come tranquila, ya está viniendo la ambulancia.
—Gracias chicos.– Dijo ella sonriente con un brillo en sus ojos. Ambos amigos sonrieron, ya que la imágen de ver a Hinata con una enorme panza, comiendo una hamburguesa como si no hubiera comido en años, era muy tierna.
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12:25 Horas
Naruto se despidió del señor Jiraiya con un fuerte apretón de manos y una gran sonrisa. El contrato ya estaba firmado y estaba eufórico de que por fin estaba cumpliendo su sueño de tener varios gimnasios. Miró a Gaara sin borrar la enorme sonrisa de su rostro.
—¡Por fin!– Exclamó contentó.— Debo avisarle a Hina.– Sacó su celular del bolsillo y le marcó al de ella.
El celular sonó varias veces, pero nadie contestó. Naruto se extrañó y volvió a marcar, la contestadora volvió a recibir la llamada.
—¿Qué pasa?– Le pregunto el pelirrojo al ver el entrecejo fruncido de su amigo.
— No contesta.– Le dijo al cortar una tercera vez.
—Llamala al de la casa, aveces no lo tiene encima.– Le aconsejo, tratando de tranquilizar al rubio, que cuando se trataba de Hinata se ponía nervioso muy rápido.
Naruto así lo hizo, pero se preocupó más al no recibir respuesta.
—No me contesta Gaara, voy a verla.– Le dijo mientras agarraba su campera para irse.
—De acuerdo, avísame cualquier cosa.
Naruto salió algo nervioso y tomó su bicicleta, pedaleaba fuerte, no estaba asustado pero si preocupado; después de todo Hinata tenía muy grande la panza y se cansaba fácilmente.
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—¿Hina?¿Amor?– Naruto entró a la casa, asombrado de no encontrar a nadie.
Empezó a caminar al baño, para ver si tal vez la oji perla estaba allí. Se asustó al ver gotas de sangre por el suelo y corrió al baño, abriéndolo de golpe. No había nadie allí, entonces fue a la cocina donde vió vidrios rotos en una esquina. Corrió a la habitación, con la esperanza de encontrarla, pero tampoco habia nadie.
—¿Dónde está?– Se rascó la cabeza mientras iba al comedor. Su celular empezó a sonar y contestó sin siquiera ver quién era.
—¿Hinata?
—No, soy Kiba Naruto...
El rubio resopló molesto.— Disculpa Kiba, estoy buscando a...
—Hinata está en la clínica.– Le interrumpió y el rubio abrió los ojos de sobre manera.
—¿Qué?¿Por qué?– Le preguntó nervioso.
— Esta mañana me llamó porque tenía contracciones y fuimos para alla con Shino.– Mientras escuchaba Naruto ya se estaba colocando las zapatillas.—Y cuando llegamos rompió bolsa, ahora le están haciendo los chequeos, pero no creó que tarde mucho amigo.
—De acuerdo Kiba. Gracias, de verás. Ya estoy saliendo para allá.
Como un relámpago Naruto ya estaba en la bicicleta pedaleando con el corazón desbocado y una sonrisa mucho más grande, pero también preocupado. Eufórico porque nacería el hijo de Hinata y él, pero con miedo por la oji perla.
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Hinata respiraba profundamente acostada en la cama del hospital. Cerraba los ojos con fuerza y removía los pies, intentando aguantar los calambres.
—Tranquila querida, relájate.– Le decía la doctora Tsunade.
La oji perla la miró mal, "¡¡Eso lo dice por que a usted no le duele!!" Quería gritarle, pero se concentró en respirar e intentar hacerle caso.
—¿Don... dónde es... está N... Naruto?– Le preguntó a la doctora apretando los dientes y aferrándose a las sábanas.
— Tranquila, ahora lo importante es el bebé..
—¡Yo qui...quiero a N..Narutooo!– Gritó con lágrimas en los ojos. Los dolores eran casi insoportables y ella necesitaba tener al hombre que amaba y padre de su hijo junto a ella.
—¡No grites!– La reprendió la doctora.
Hinata empezó a respirar un poco mejor, pero seguían sintiendo los dolores aunque menos intensos.
—¡Eso! ¡Respira!– Le aconsejó la doctora mientras se colocaba a los pies de la cama.— Debo revisarte Hinata.
La oji perla asintió con los ojos cerrados y levantando las rodillas, separando las piernas. La rubia le revisó, sintiendo una leve molestia Hinata hizo una mueca.
—¡Bien mami! Vas muy bien.– Le dijo mientras se sacaba el guante y lo tiraba al tacho.— Tienes 8 casi 9 de dilatación. Dentro de poco tendrás a tu bebé entre brazos.
Hinata sonrió al escuchar esas palabras, pero rápidamente se le borró.
— Naruto, quiero que él esté con migo.– Le dijo con angustia.
— No te preocupes Hinata. Ahora les diré que lo dejen pasar cuando llegue.– Le dedicó una sonrisa comprensiva y la oji perla le devolvio el gesto.
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Naruto puso el candado en la bicicleta y corrió a la entrada del hospital. Algo agitado llegó a la recepción, la chica de pelo castaño lo observó algo asustada al ver que él casi se tiraba arriba del recibidor.
—Hi.. Hinata Hyūga– La chica frunció el entrecejo.— Maternidad.
—Tercer piso...
Naruto salió corriendo al ascensor sin esperar otra indicación. Tocó el botón varias veces hasta que las puertas se cerraron. El rubio se removía nervioso y frotaba sus manos transpiradas en los pantalones, mirando como muy lentamente, para él, cambiaban los carteles de los pisos. Escuchaba la típica musica de ascensor y bufó frustrado, ya que esa musiquita lo ponía más nervioso aún.
Cuando las puertas volvieron a abrirse salió y se dirigió al guardia que estaba en la entrada del pasillo.
—¡Hola! Mi mujer vino a tener a mi bebé, de verás.– Dijo sin pensar muy bien las palabras y el hombre sonrió por los nervios palpables del rubio.
—¿Y cómo se llama?
—¿Quién?¿Mi mujer o mi bebé?– Le preguntó señalándose con el pulgar.
Una risa se escapó del hombre.— De su mujer.
— Hinata Hyūga.– Se recargó sobre la mesa a observar el cuaderno que el hombre empezó a hojear.
— Habitación 505, cama 1.– Dijo al encontrarla y cuando levantó la vista el rubio ya estaba corriendo por el pasillo.
—¡Gracias!– Gritó al mirarlo por encima del hombro.
El hombre sonrió.—¡Suerte!
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Hinata vió como la enfermera le sacaba los aparatos que eran para el ultrasonido, escuchó el corazoncito agitado de su bebé mientras tenía contracciones. Una fuerte le atacó mientras llegaba la doctora.
—¿Y bien Hinata?¿Lista para tener a tu bebé?
— Na...Naruto.
— El bebé no puede esperar Hinata. Ven, baja a esta silla, te llevaremos a la sala de parto.
La oji perla tenía ganas de llorar, no tanto por las constantes contracciones, si no por el miedo de que Naruto no llegara. Con un gran esfuerzo se movió de la cama al borde, y la doctora la ayudó a sentarse en la silla. Cuando Tsunade la volteó para la puerta, ésta se abrió de golpe mostrando a un transpirado, colorado y agitado rubio. La oji perla abrió los ojos de par en par y sonrió ampliamente, pero una punzada en su bajo vientre le hizo mostrar una mueca de dolor.
—¡Hinata!– Naruto llegó a ella con dos grandes zancadas, se colocó en cuclillas y acarició su mejilla con una expresión llena de ternura, amor y preocupación.—Ya llegué amor.– Le susurró.
La oji perla con lágrimas en los ojos lo miró detenidamente, tomó la mano de él que tenía apoyada en su mejilla y cerró los ojos. Sintiendo reforzada sus fuerzas y la calidez que sólo Naruto podía darle. De repente un fuerte dolor la invadió, mucho mas fuerte de lo que había tenido antes.
—¡Aah!– No pudo evitar gritar.
—¿Qué sucede?– Escuchó a lo lejos la voz llena de pánico de su rubio, pero ella se aferró a los brazos de la silla y por instinto empezó a pujar.
—¡¡YA VIENE!!– Gritó Tsunade.
A lo lejos sentía el movimiento de la silla que se movía rápidamente, la mano de Naruto sobre la suya, mientras intentaba respirar y no dejaba de pujar. Pudo ver de reojo a sus amigos, Kiba y Shino, parados cerca de la sala de partos con preocupación por los gritos que a veces se les escapaba a la oji perla.
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Naruto tuvo que separarse de Hinata, mientras a ella la colocaban en la cama de parto. Hicieron que se lavara las manos y le colocaron lo mismo que tenían los medicos, en el cuerpo y en la cabeza. Cuando llegó a la oji perla de nuevo, ella pujaba con fuerza, todo su rostro transpirado y totalmente colorado por el esfuerzo.
Naruto se quedó a un lado de Hinata, sin saber que hacer y con los ojos como platos. Hinata se relajó y recargó la cabeza en la cama, ladeó el rostro a él y sonrió. Aún que ésta fue algo desganada, por el cansancio de su cuerpo, Naruto pudo apreciar el brillo en sus ojos. Tomó su mano, queriéndole transmitir sus fuerzas a su cansada mujer.
—Ite, ite..– Se quejó cuando ella volvió a cerrar los ojos y empezó a pujar otra vez, ya que le apretó la mano de tal forma que sintió que los huesos se les iban a quebrar.
—¡¡BIEN HINATA!!¡BIEN!¡¡SIGUE, SIGUE!!– Le gritaba la doctora que estaba por donde saldría su hijo.
Naruto sentía su corazón golpear contra su pecho de una forma descontrolada y fuerte. Miraba a Hinata e imitaba su respiración sin siquiera darse cuenta. La oji perla gritó cuando la contracción paró y una enfermera le puso un pañuelo humedo en la frente.
—¡Bien Hinata! ¡En la próxima saldrá!¡¡Puja con todas tus fuerzas!!
Naruto sonrió al escuchar a la doctora decir eso, miró a la oji perla esperando encontrarla con una sonrisa, pero ella negaba con la cabeza llorando.
—No... puedo más..– Susurró Hinata.
—Vamos amor, sólo un poco mas de verás.– Le dijo el rubio mientras le pasaba el pañuelo por la cara.
Hinata lo observó y cuando él le sonrió, ella también lo hizo. Entonces pasó, la contracción más fuerte la golpeó y empezó a pujar mientras le apretaba mucho más fuerte la mano. Naruto no se quejó, sólo miraba a la doctora que le susurraba "Puja" a Hinata una y otra vez. La misma enfermera le colocó una manta blanca en el pecho de la oji perla y el rubio sintió que el piso se le movía cuando pudo ver la cabeza saliendo. Si no fuera porque Hinata le provocaba mucho dolor en la mano, se hubiera desmayado al ver la cantidad de sangre que cayó al suelo.
—¡Ya está preciosa!– Le dijo la rubia, mientras maneobreaba para terminar de sacar a su hijo.
Hinata dejó de pujar, pero siguió mirando a la doctora, Naruto ahora apretaba con fuerza la mano de la oji perla con los ojos abiertos de par en par al ver la cabellera fina y rubia. Sintió como su corazón se apretaba de una forma muy dolorosa y los ojos se le nubladan con lágrimas. Contuvo la respiración, mientras la doctora metía un artefacto en la boca de su pequeño bebé y las lágrimas les cayeron por las mejillas al escuchar el primer llanto de su hijo. Hinata empezó a temblar y a llorar, hipeando y sonriendo al escucharlo también.
— Un hermoso varón.– Les comunicó cuando dejó al bebé sobre el pecho de la reciente madre y lo cubrió con parte de la manta.
Naruto miró a su familia con una enorme sonrisa, mientras intentaba limpiarse con la manga las lágrimas que brotaban sin cesar. Hinata, con grandes bolsas bajo sus ojos, abrazó al pequeño y besó su cabecita entre risas y llanto; el rubio creía que nunca la había visto tan bella. La doctora le propuso cortarle el cordón a Boruto y aún que estaba temblando lo pudo hacer. La partera sacó la plasenta de Hinata con unos leves quejidos de ella, pero la flameante madre no dejaba de sonreir y acariciar al pequeñín.
Unos doctores agarraron al pequeño rubio y la enfermera ayudó a la ojiperla a bajar de la cama de partos. La llevaron de nuevo a la habitación en la silla de ruedas, mientras Naruto acompañaba a Hinata, pero sonreía al escuchar los gritos de su hijo, tenía muy buenos pulmones.
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Una semana después
Naruto abrió los ojos de golpe al sentir de nuevo el llanto de Boruto, sintió los movimientos de Hinata pero la detuvo.
—Voy a ver yo..– Le dijo en medio de un bostezo.— Puede que sea el pañal.
La oji perla sonrió agradecida de poder dormir un poco más. El rubio se levantó con algo de pereza y arrastrando los pies llegó a la cuna.
—Boruto, ¿Qué sucede campeón?– Una vez que el bebé escuchó la voz del padre dejó de llorar y unos ojos tan celestes, como los de él, lo miraron. Naruto lo tomó en brazos y sonrió al sentir el pequeño cuerpo de su hijo.— Eres malo, debes dejar dormir mas a mami...– Le susurró mientras lo acunaba. Revisó el pañal y éste estaba seco, asi que siguió mesiendolo hasta que el pequeño se durmió.
Naruto lo observó detenidamente, le gustaba verlo dormir, era relajante hasta para él. Boruto era rubio y tenía unos grandes ojos celestes igual que él, tan sólo que su piel no era del mismo tono, era uno intermedio entre su papá y mamá. Naruto puso su dedo índice en la mano chiquita y ésta por reflejó la apretó, sus labios se curvaron en una sonrisa y sintiéndose preso de la ternura que le provocaba el pequeño, le depositó un beso en la frente. Con mucho cuidado de no despertarlo volvió a ponerlo en la cuna, lo observó unos cuantos minutos más y luego volvió junto a Hinata, a la cama. La abrazó por la espalda y la acerco a él, sintiéndose agradecido con la vida por darle a la oji perla y a ella por darle a Boruto. Cada hora que pasaba junto a su familia se daba cuenta que no era nada sin ellos y su felicidad radicaba en esas dos personas que amaba con locura. Escondió la cara en los cabellos de Hinata que tenía un poco más largos y los olió, sintiendo como su cuerpo reaccionaba, ya que hace unas semanas que ya no hacia el amor con su mujer. Pero no le importaba esperar, asi que haciendo caso omiso a su deseo, cerró los ojos para dormirse profundamente.
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6 Meses después
Hinata vió con una sonrisa como Naruto intentaba darle la primera papilla a Boruto y no pudo disimular la risita que salió de sus labios al ver la cara de frustración del mayor, al ver que el chiquito escupía todo.
—Boruto debes comer, de verás.
El bebé balbuceaba, mientras la papilla salía por la comisura de sus labios. Sus bracitos se movían freneticos hacía arriba y abajo, golpeando la mesita frente a su silla para comer. Naruto volvió a intentar y Hinata seguía sonriendo al ver que el padre abría la boca cuando le acercaba la cuchara al bebé. Boruto dejó que le pusiera la comida en la boca, pero la escupió en su manito para golpearla contra la mesa, salpicandose a él y a su frustrado padre. Naruto miró con un puchero a la oji perla, al no lograr que el bebé comiera nada.
— Eres un inútil, idiota.– Le dijo Gaara que compartía la mesa con ellos.
—¡Inténtalo tú si crees que es tan fácil, de verás!– Le gritó el rubio mirándolo de mala manera.
El pelirrojo se levantó de su asiento y se acercó, sacándole de mala manera el platito y cuchara. Cargó un poco en la cucharita y la acercó a la boca del bebé.
— Di aaah Boruto.– Le dijo Gaara y cuando el pequeño abrió la boca le dió la cucharada de papilla.
La risa de Naruto no se hizo esperar cuando vió, que efectivamente, el bebé escupió todo. Gaara sólo bufó molesto, al haber perdido y dejándole la papilla al rubio se volvió a sentar. Naruto le dejó el plato con papilla en la nesita de comida de Boruto y mientras él metía las manos allí, el rubio mayor miró a la oji perla.
—¿A qué hora viene Hanabi amor?
— A la tarde, sale de la universidad y viene a cuidar a Boruto.– Le contestó con una sonrisa.
Naruto terminó su almuerzo y se levantó. Dándole un beso en la frente del bebé y luego dándole otro en los labios de Hinata se despidió.
—Bien, cuídate preciosa.– Le susurró cerca de los labios para después depositarle otro beso un poco más fogoso en los labios.
—¡No cuenten dinero frente a los pobres! Degenerados...– Susurró Gaara, con un leve rubor en las pálidas mejillas.
La pareja se separó y rieron algo nerviosos.
—¡Cuida a mamá Boruto!– Le dijo a su bebé, pero él ni lo miró al estar jugando con la papilla.
Naruto junto con Gaara salieron al gimnasio y Hinata se volvió a su hijo, que era más papilla que bebé.
—¡Bien!– Suspiró.– Hora del baño Boruto...
El pequeño rió al tirar el plato al suelo.
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Naruto esparcía besos en el cuello dulce y suave de su amante, sobando con una de sus manos el pecho abundante sobre la ropa. La habitación estaba a oscuras y sólo era apenas iluminada con la luz de la noche que entraba por la ventana.
El rubio podía escuchar los leves ronroneos de Hinata por sus caricias y ansioso por sentir más, bajó la mano al muslo desnudo, subiendo poco a poco la mano por abajo del camisón. Amaba la suavidad de su piel y sentirla estremecer bajo su cuerpo. Una corriente de electricidad viajo por su cuerpo al sentir las delicadas manos de la oji perla en su abdomen, intentando sacarle la remera que los estorbaba. Naruto se dejó hacer y volvió a atacar los labios de Hinata con lujuria y pasión, queriendola devorar. Empezó a frotar su cadera con la de ella, desesperado por hundirse en lo más profundo de su cuerpo.
Hinata cortó el beso, al tirar la cabeza hacia atras y gemir un poco más alto. Naruto le sacó el camisón de un sólo movimiento y no pudo evitar gruñir al ver los turgentes pechos de su mujer, con los pezones altivos clamando por su atención. Sin hacerse rogar, el rubio fue a por ellos, lamiendolos hasta que se endurecieron dolorosamente. Sintió las cálidas manos de ella en su cabeza, apretandolo contra su cuerpo y una sonrisa torcida se dibujó en sus labios para después tomar con toda su boca y chuparlos con avidez. Hinata gimió alto y frotó todo su cuerpo contra él, mordiéndose el labio, fue bajando una de sus manos hasta encontrar la prueba de la excitación del rubio y acariciarlo sobre la ropa.
Naruto dejó la tarea de saborear los senos para sicear apretando los ojos con fuerza.
—No puedo esperar más.– Le susurró el rubio con la respiración agitada, llevando una mano al sexo de su amada.
Se desiso de las bragas y gruñó al tocar los labios y comprobar que estaban muy mojados. Acariciando con suavidad, para esparcir toda su humedad, introdujo unos de sus dedos sintiendo palpitar a su miembro, protestando. Hinata gemía bajo él y metió una de sus manos dentro del pantalón y boxer, tomado a su erección para acariciarlo con delicadeza.
—H.. Hinata– Gimió el rubio y perdido en las sensaciones se sacó todas las trendas.
Se acomodó entre sus piernas, acercando su sexo al de ella y de una sola estocada se introdujo a su cuerpo, ambos gimieron fuerte.
—Hinata... como te... amo. No...te das... una idea...– Jadeo el rubio mientras empezaba el vaivén de sus cuerpos, devorando nuevamente los pecho de la oji perla.
—N.. Naruto...
Un fuerte llanto de la habitación contínua detuvo todo movimiento. Naruto escondió el rostro en el hueco del hombro de Hinata, los dos con la respiración agitada y los cuerpos calientes, conectaron sus miradas y sonrieron.
—Y..yo voy– Susurró la oji perla.
El rubio salió dentro de ella y se acostó boca arriba, mientras Hinata se volvía a poner el camisón e iba a la habitación de su hijo. Una sonrisa nació en sus labios y suspiró, con la idea de que cuando se vuelva a dormir Boruto, seguirían con lo que había interrumpido.
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3 meses después
Hinata se miró en el espejo de cuerpo entero, tenía un vestido blanco con detalles rosas su cabello estaba levantado en un elegante peinado y un leve maquillaje en su rostro. Sonrió algo nerviosa y se volvió cuando la puerta se abrió. Su madre Hana y hermana Hanabi entraban con una gran sonrisa.
—¡Estas hermosa Hina!– La elogió su madre que llevaba un vestido gris y su hermanita no dejaba de sonreír con los ojos vidriosos.
Hinata también los tenía, por fin había llegado el día. Dos mes atrás, había salido inocente del jucio por la muerte de Toneri y ahora se casaría con el padre de su hijo y el hombre que amaba más que a su vida. Las emociones estaban a flor de piel y con pasos algos torpes salió de la habitación para subir al auto e ir al registro civil.
Tomó a su hijo en brazos y le dió un tierno beso en la cabeza, sintiendo la paz que siempre anheló, la seguridad que siempre quiso y la felicidad que desbordaba todo su ser.
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—¿Nervioso Dobe?
Naruto miró a Sasuke que tenía en brazos a su ahijada Sarada y sonrió algo tenso.
—Mas o menos..– Susurró.
Entonces vió entrar a la sala del registro a su futura esposa y sintió como todo vestigio de nervios desaparecía para ser sustituido por una inmensa calidez. Su mujer era hermosa y sentía una gran opresión en el pecho cada vez que veía que ella le sonreía, como lo estaba haciendo en ese momento. La sonrisa del rubio se agrandó mucho mas al ver que traía en brazos al hijo de ambos, que cada día que pasaba se parecía más a él.
Su familia.
Sus ojos se llenaron de lágrimas al fin sentirse completo y esperaba que en un futuro, no muy lejano, tener una pequeña beba parecida a Hinata...
. • " • . FIN . • " • .
NOTAS: OOOH AMÉ ESTE BONUS!!! Espero que les haya gustado, no olviden dejarme sus comentarios.
Saluditos!!!
Nos leemos!!
