Aquí estoy de nuevo y como me propuse estoy para darles otra parte de la historia, gracias por sus comentarios, me hace muy feliz que estén tan entusiasmadas con la historia como yo, trato de poner algo de contenido y buenos mensajes en mi historia a parte de la parte romántica, y también trato de poner a los personajes un poco más realistas. Si me preguntan por qué no pongo a Ranma y Akane como un par de jóvenes tímidos y recatados como lo son en la mayoría de las historias de los jóvenes japoneses es porque sinceramente la trama de origen no es así, Akane y Ranma siempre han sido únicos y a pesar de todo se han llamado por su nombre sin formalismos ni distancias. Es más, creo que lo único que nos falto ver en la serie fue un beso que los acercara muchísimo con la consecuente salida absurda para volver a estar separados por sus prometidas o su familia. Creo que por eso hago mi versión jajaja para poder sacar esa inquietud de mi mente.

Disfruten


Advertencia:

Lemon inminente.

Nuestros chicos están madurando así que de ahora en adelante nuestros chicos tal vez empiecen a estar esta maldiciendo un poco, lenguaje moderado a fuerte y habrán situaciones subidas de tono. (La clasificación M no fue de a gratis así que sobre aviso no hay engaño) Siempre buscando el sentimiento de emoción, pasión y amor, esperando no caer en lo vulgar… pero yo escribo las cosas como son así que si ofendo a alguien mis más sinceras disculpas, pero no puedo evitarlo me gusta el lemon jjajaja XD. De ahora en adelante les pondré esta leyenda, para tampoco quitarle la sorpresa de la situación en la historia.

Recuerden:

Ranma ½ y todos sus personajes son creación y propiedad de Rumiko Takahashi. Esta historia la escribo sin fines de lucro y mi único interés es practicar mis habilidades de escritura y además homenajear una de mis historias de anime favoritas.

Lo que dicen los personajes entre guiones ( — ) lo que piensan entre la conversación está en comillas (—" pensamiento "—).


CAPITULO 11

Pesadillas Terrenales.

Salí huyendo a la velocidad del rayo. Mi cara estaba roja de vergüenza, casi podía jurar que irradiaba un aura de calor que sería detectada desde el satélite más cercano a la tierra.

Caminé en círculos en las calles de mi barrio pensando y repitiendo en mi mente la forma tan descarada con la que había besado al idiota de mi prometido pero lo único que conseguía era mantener mi temperatura corporal sobre los límites normales. Caminé hasta el parque que quedaba de camino a la escuela y me senté en la banca más alejada del lugar esperando calmar mi pulso, pero era imposible. Seguramente moriría de una taquicardia.

— Con que aquí estabas Akane… — dijo mi amiga Yuca mientras Sayuri me observaba curiosa con mi maletín en la mano. Me sobresalte poniéndome de pie al instante, mis nervios estaban descontrolados — !Aaaah! ¡Menos mal, son ustedes! — trague duro y me senté temblando.

— Calma Akane no me asustes… ¿Pero que es lo que te pasó? Pensamos que te habías regresado a casa porque tú y Ranma habían tenido otra de sus discusiones… — se sentó a mi lado Yuka —Toma te trajimos tus cosas, pensábamos pasar a tu casa de regreso, pero te vimos entrar al parque— Sayuri puso mi maletín en mis manos pero yo solo lo deje a un lado, no quería saber nada del mundo solo quería desaparecer.

— Pero si estas temblando — dijo Sayuri mientras me tomaba del hombro.

—Lo sé, ¿No es una estupidez? — dije tratando de relajarme.

— ¿Pero de que hablas… que te hicieron ahora Akane? — pregunto nerviosa mi amiga yo negué con la cabeza.

— Nada Yuca nada, el problema es... ¡Lo que yo hice!, siento que me quiero morir de la pena — dije cubriendo mi rostro, que empezaba a quemar.

— Suenas como si hubieras cometido un crimen — dijo una de ellas, yo solo deseaba que la tierra me tragara. Descubrí mi cara solo un poco para confesar mi pena.

—Casi... casi cometo una violación…— murmure con una mirada sombría y mis amigas me vieron con cara de terror. Pude ver como empezaban a sudar de nerviosismo.

— No... no te entiendo amiga — dijo Yuca mientras se alisaba el pelo nerviosamente.

— ¡Necesito hablar con alguien o me morireeee! — dije lloriqueando como la cobarde que soy en estos temas.

— Calma Akane no puede ser tan grave —

— Le toque el trasero…. Lo bese… ¡Dios creo que lo manosee…! y si no hubiera sido porque nos interrumpieron… ¡Quien sabe que hubiera pasado…!— dije atragantándome con mis palabras mientras hacía manotazos de nerviosismo intentando explicar mi osadía muriendo un poco con cada frase.

Ellas estaban sonrojadas pero emocionadas por mi confesión.

— ¿A quien? ¿A Ryo? — dijeron en coro y me pareció ver estrellitas en sus ojos.

— ¡Queeee! Noooo. El no… a Ranma — dije algo confundida.

— ¡Uff! Menos mal— ambas suspiraron y yo las miré sorprendida— ¡¿Qué?! — exigí, necesitaba respuestas.

— Pero es que acaso no son prometidos, esas cosas pasan entre las parejas normalmente, Akane estaba segura de que no eres tan ignorante en cuestiones de chicos— dijo Yuca.

— No lo soy, es que… solo…— dije.

— ¿Solo? — ambas me interrumpieron intrigadas.

— Yo nunca me había sentido así, me comporte como una verdadera descarada, en la azotea de la escuela ¡Por dios un lugar público! ...y las locas me vieron… ¡Por dios quiero morir! ¡Yo que juraba al mundo que nunca tocaría ni por error al estúpido de Ranma! — me levante de pronto con toda la intención de huir — Vamos, si nos damos prisa tal vez alcance a despedirme de mi familia y me pueda encerrar en una cueva para siempre….— gemí y camine en círculos mientras intentaba calmarme.

— Akane por dios, si te veíamos tan madura este mes… no hagas pataletas de niña chiquita que no se va a acabar el mundo — suspiró Yuca algo fastidiada lo pude ver en su mirada.

— Si, ni que se fuera a acabar el mundo por profanar el sagrado trasero de Saotome —

Las dos nos quedamos mirando impactadas Sayuri y en un segundo comenzamos a reirnos de su desvergüenza.

— Ja, ja, ja, ja, ja…. Sayuri eres una boba ja, ja, ja, ja….—

— Eso es amiga relájate un poco, no es para tanto— dijo Sayuri mientras me arrastraba a tomar asiento de nuevo.

— Pero aún así no me siento mejor —

— Akane, te conozco muy bien… ¿Que es lo que realmente te preocupa? Dinos, antes nos contabas tus cosas… — dijo Sayuri con una mirada triste mientras jugaba con sus pulgares.

—Si, antes nos contabas todo, me siento celosa, Ryo ahora es tu único confidente. Pero como resistirse a esos ojos, seguro hipnotizan y te convencen así como el efecto que causan las cobras…— dijo soñadora Yuca.

—Es que… yo… sentí que perdí el control por completo, no sé que me pasó— sentía que me ahogaba a pesar de estar al aire libre pero analicé sus palabras — ¿Cobras?— dije mas confundida que nunca mientras un escalofrío me recorría la espalda recordando a esos reptiles.

— ¡Callate Yuca…! No le hagas caso Akane, a veces se le pasa la mano con la imaginación— dijo avergonzada mi amiga.

— Regresando a nuestro tema, creo que ya se habían tardado, la verdad, se me hacía raro que no se tocaran, se sentía la tensión en el aire—

— ¿Tocarnos?— dije horrorizada, pues que cosas pensaban mis amigas que hacía yo con mi supuesto prometido.

— Si, calma, no me mal entiendas… Me refiero a que no se tomaban de las manos, no se abrazaban como una pareja normal… ese tipo de cosas que reducen la tensión— agrego seria mientras enumeraba los sucesos como aparecían en su mente.

— Pero nosotros nunca hemos sido nada… yo nunca sentí esas cosas… — traté de aclarar pero fue en vano.

— No me mientas Akane, que si hasta casi podíamos ver que echaban chispas cuando estaban en la misma habitación —

— Pero es verdad, nunca lo había besado de esa manera, hasta ahora — me sonroje al máximo.

— Es por eso entonces, creo que ya se habían tardado… estaban a punto de explotar…— dijo mi amiga riendo y casi se evapora toda el agua de mi cuerpo, sentía demasiado calor y vergüenza comenzaba a sentirme angustiada.

— Si ten cuidado, ahora recuperaran el tiempo perdido — tercio Yuca.

— ¡¿Eh!? — dije mas confundida que nunca mientras veía el rostro contrariado de mis amigas.

— Si, no vayas a cometer el mismo error que mis padres, mi mama siempre me pide que tenga cuidado también, es difícil ser una madre joven, y más si tienes planes de ir a la universidad — Sayuri me miró seriamente y yo solo me quede en shock.

— ¿Madre?— me estremecí aterrada, ahora si quería salir huyendo de ahí no me gustaba el curso de la conversación.

— Sayuri eres una exagerada— la interrumpió ella, mientras intentaba recordar como respirar.

— Claro que no, son prometidos y si no fuera por los locos de Nerima ya estuviera casada y estaría regresando a penas de disfrutar de su luna de miel —

La imagen mental de mi futuro me regresó a la mente llenándome de terror, aquella pesadilla donde Ranma y mis hijos luchaban por el desayuno mientras arruinaban mi olla con arroz me atacó de pronto.

— ¡Ah! ¡Nooooo… los gemelos! ¡Los gemelos! Aaggghhh— dije tirando de mis cabellos, cayendo en espiral y recordando mi pesadilla personal, esa de la que siempre he querido escapar… condenándome a un infierno en vida — ¡Ahhh! ¡Si se atreve a tocarme de nuevo… lo matareeee! — dije regresando a la realidad mientras mis amigas se alejaban de mi asustadas por mi reacción.

— Si claro, ¿Y qué pasará si la que termina tocándolo seas tú? — dijo Sayuri riendo ante mi desesperación.

— ¿Ah? — dije sobresaltada e incrédula de las conclusiones de mi amiga.

— Yuca tiene razón, hace un mes tu jurabas que ni muerta te fijarías en él —ahogo una risita pero no logro que me calmara ni un poco.

Me derrumbe en el suelo de rodillas y las lagrimas de vergüenza surcaban mi rostro mientras ellas me miraba riendo.

— No entres en pánico amiga, lo más importante es que ambos se animaron a dar el paso, avanzaron en su compromiso, al fin se han besado — dijo sonriendo yo solo me sentía más angustiada.

— Aun estoy confundida… no sé lo que siento realmente por él — dije agachando mi mirada llena de tristeza.

— Es fácil Akane, si cuando lo besas no piensas en nadie más, significa que realmente estas enamorada— dijo Yuca mientras Sayuri asentía apoyando sus palabras. La mire admirada por su consejo, ella tenía razón al fin todo lucia claro para mí.

—Bueno, ya te veo más calmada, nos vamos para que pienses bien las cosas… y no olvides mis palabras, toma las cosas con calma y si no, cuando menos cuídate — dijo ella guiñándome un ojo.

— Akane, nos vemos — me dijeron antes de dejarme sola con mis pensamientos.


Las palabras de mis amigas me rondaban la cabeza y así que tome de inmediato una decisión.

Camine en silencio durante algunas horas y mis pasos me llevaron a la puerta del doctor Tofú.

Casi siempre las cosas que me pasaban eran ocasionadas por mis indecisiones, y después me dejaba llevar por las circunstancias, con Ranma todo era así, un día estábamos bien al siguiente nos peleábamos a muerte, no podía llegar a simplemente discutir con él y ponerme furiosa por no querer acercarme a él de nuevo ¿En serio podría verlo a los ojos y decirle que no quería que me tocara nunca más, si hacía unas horas prácticamente le estaba dejando ver que me hacía perder la razón?

La sensación de estar en la cuerda floja emocional con él ya se me había hecho costumbre, tanto que casi alucinaba que llegando a casa me llamaría de nuevo "marimacho tabla de planchar" y que nunca se casaría con una niña boba como yo. Pero la realidad es que nuestro acercamiento ya no tenía marcha atrás, al contrario, parecíamos acercarnos cada vez más a pasos agigantados.

Las chicas tenían razón, ya no podía darme el lujo de hacer pataletas infantiles. Hasta ese momento parecía que estábamos juntos y la realidad es que me dejé arrastrar por mis sentimientos y tal vez lo seguiría haciendo.

¿Y si mañana nos odiáramos de nuevo? Yo no podía confiarme, tenía que pensar las cosas con la cabeza fría, yo había estado planeando mi futuro este último mes con cariño y con optimismo. No me dejaría arrastrar por el caos que siempre acompañaba a mi prometido si es que quería ser realmente feliz con esta nueva situación. ¿Qué sentiría yo, si las cosas cambiaban y tuviera que seguir atada a el por tener un hijo de él en mi vientre? Solo por dejar que las cosas avanzaran sin control.

De una cosa estaba realmente segura, no condenaría a un hijo mío a sufrir las consecuencias de mi caótica relación con Ranma. Me arme de valor y entre al consultorio, no dejaría en manos de nadie más mi futuro.


Cuando llegue a casa pude notar que estaban ahí los zapatos de Ranma, Nabiki y Ryo e inmediatamente me tensioné. Pero me calme un poco al llegar al comedor y ver solo a Nabiki y Ryo tomando té. Al parecer me esperaban.

— Ey Akane, pensamos que no ibas a llegar a cenar, nos tenias preocupados — dijo Ryo algo aliviado al verme entrar.

— Yo no estaba preocupada, ya le expliqué a Ryo que siempre es lo mismo cuando pelean — dijo Nabiki despreocupadamente mientras comía una papita frita.

— Es que pasé a ver al doctor Tofú de camino a casa — dije un poco más tranquila y busqué a mi prometido con la mirada.

— Oh Cielos, Akane ¿Te sientes mal? — interrumpió mi hermana Kasumi y me sobresalte un poco al no escucharla llegar a mi espalda.

— No, no es nada Kasumi, no te preocupes, es más, el doctor te envía saludos — al girarme a verla pude ver que llevaba el botiquín en las manos.

— ¿Dónde está? — Le pregunte, aunque casi podía adivinar donde, le quite el botiquín de la manos y ella sonrió agradecida, seguramente estaba demasiado atareada con la cena.

— En el dojo, llegó como hace cinco minutos — contesto sonriente — Les avisaré cuando este lista la cena —

—Gracias— me giré a ver a mi hermana y a mi amigo, ellos me veían curiosos.

— Ryo no me mires así, después de la cena platicamos — dije riendo, mientras ambos se relajaban. Aunque Nabiki tenía esa mirada de negocio seguro.


Cuando entré al Dojo pude verlo tirado hecho una piltrafa sobre la duela del salón. Estaba recostado sobre su espalda con los ojos cerrados. Estaba lleno de arañazos y moretones. No hice ningún ruido pero estaba segura de que me detectaría rápido. Se levantó sobresaltado al notar mi presencia y pude ver en su rostro un gesto de sorpresa y felicidad.

— ¡Regresaste! —

— ¿Por qué no habría de hacerlo? — pregunte sonriendo sinceramente.

— Huiste rápido, pensé que estabas furiosa…— dijo algo triste.

Me senté a su lado y abrí el botiquín para empezar a curar sus arañazos. Tome un algodón con desinfectante y lo pasé suavemente por su mejilla, él me miraba de una forma en la que fácilmente podía ver su curiosidad por saber que estaba pensando.

— Estaba demasiado avergonzada— dije sin más sonrojándome sobremanera, sentía el calor que irradiaban mis mejillas. El también se sonrojó al comprender la situación pero guardo silencio dejándome avanzar en mi labor. Recorrí todas sus heridas y coloque algunas banditas.

— Te dejaron hecho un guiñapo — sonreí levemente, no quería herir su orgullo, regresé a curar su rostro pero no me sentía capaz de hacer contacto visual.

— Estaban furiosas — dijo algo fastidiado — pero todo termino como siempre, aunque Ukyo me dio más problemas — yo me estremecí un poco al escucharlo tanto que presione un poco más el algodón contra su mejilla.

— Estuvo llorando todo el tiempoooo… ¡aauuch! — se quejó y sin pensar me acerque a soplar sobre su mejilla para aliviar su ardor. Al darme cuenta de mi acción lo mire asustada. La cara de mi prometido estaba roja en extremo.

— Lo siento — me disculpe y continúe con mi curación, pero el enmudeció por algunos minutos.

— Di algo, me pone de nervios tu silencio…— dije, podía escuchar el latido de mi corazón en mis oídos.

— No sé qué decir, no quiero arruinarlo… me siento muy feliz de que estés aquí y que no estés enfadada — dijo y mi corazón dio un vuelco. No pude evitar sonreír.

— Listo, ya esta… ¿Algo más? — dije sin mirarle mientras guardaba el material en el botiquín medico y cerrándolo.

— A excepción del labio roto y el esguince del hombro, no hubo más daño del usual — dijo sonriendo.

— Menos mal — dije suspirando aliviada mientras me disponía a levantarme de mi lugar. Pero el agarre en mi brazo me lo impidió, me estremecí en un escalofrío, me sentía extraña a su tacto. Ahora entendía el comentario de mis amigas, realmente no estaba acostumbrada a que Ranma me tocara.

— Akane… — dijo nervioso, yo solo tragué duro intentando calmar mis nervios. Me soltó rápidamente y pude ver sus dudas al darse cuenta de su acción, miraba nerviosamente las puntas de sus dedos — discúlpame… no quise… yo… —

— No, no te preocupes… ¿Qué pasa? — dije algo nerviosa pero al parecer el estaba ensimismado analizando el que me había tomado del brazo — ¿Ranma? — lo llame pero él me miró preocupado.

— ¿No estás molesta porque las locas nos hayan sorprendido en la azotea, verdad? ¿Estamos bien? — dijo en un murmullo. Y no pude evitarlo, sonreí, realmente estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para no hacerme enojar con sus estúpidas frases hirientes y me conmoví. Al fin podía notar que comenzábamos a dejar nuestros antiguos vicios. Y ahora me tocaba a mí poner de mi parte.

— Estamos bien…— dije y le di un ligero beso en la mejilla, lento y sin prisas. Pude sentir como su cuerpo se estremecía y como su mano sujeto casi con miedo mi mejilla en un roce muy leve. De repente en un parpadeo, me atrapó en un abrazo.

— Después me golpeas… solo déjame abrazarte… — dijo nervioso en mi oído, y yo no pude aguantar una carcajada sincera.

— No… ya no… a menos que te pases de listo, prometo no volver a golpearte…— reí, pero la voz de Kasumi nos hizo separarnos de inmediato.

— ¡Ranma, Akane… es hora de cenar….! — dijo mi hermana y la cara de mi prometido se transformó a una de fastidio.

— Siempre tan oportunos todos… y para colmo Ryo se invitó a cenar ¿verdad? — dijo molesto y yo solo lo fulmine con la mirada.

— Ranma, es mi amigo y no me hagas cambiar de opinión acerca de mi promesa — él se estremeció y no dijo más me levante y le di la espalda él se levantó tras de mi sin decir nada.

— Vamos… debes tener hambre… — me gire a verle y él se veía molesto — No dejarás que cene sola con mi amigo ¿verdad? — le sonreí y le guiñé un ojo.

— ¿Y dejarle una oportunidad para que te conquiste? Eso ni pensarlo… — El sonrió algo avergonzado, y yo le hice la competencia con mi sonrojo.

— Va-vamos… — dije antes de que ambos partiéramos al comedor.


Hola ¿Que les pareció? Estos chicos están aprendiendo a llevarse mejor ¿No lo creen? Pero no esta del todo escrito todavía les va a costar dejar de lado sus viejas costumbres, pero mientras tanto nos divertiremos con el proceso. Muchas gracias por leerme y espero verlos pronto con otra entrega. Hasta Pronto :D