Palabra 10: adivina

Ella no creía en esas cosas pero la curiosidad le gano, la teniente iba caminando por una calle no muy concurrida en su día libre pues quería comprar un helado y frutas y vio la tienda de una adivina por casualidad. Así que como no tenía nada que hacer en especial entró, el lugar era como todos esos lugares exotéricos con cortinas, monedas y cosas extrañas. En esas llega una mujer mayor, de apariencia ishbalita que la mira fijamente y le ofrece que se siente.

-¿Qué es lo que quieres saber el día de hoy jovencita?- le pregunta con su voz rasposa la anciana

-no lo sé la verdad, solo entre por curiosidad

-la casualidad no existe, si tú y yo nos encontramos aquí es porque es necesario que haya algo que sepas

Risa sonríe con esas palabras y se pone a pensar en que cosa querría saber ella de una adivina

-¿y cómo funciona todo esto? ¿Solo puedes ver lo que espera el futuro para mi o vas a adivinar mi nombre y esas cosas?

No teniente, puedo saber cualquier cosa que tú quieras saber, claro que tenga que ver con tigo o los que están a tu alrededor

A ella le extraño que le dijera teniente pues no recuerda nunca haber dicho en que trabajaba ni tenía el uniforme o sus armas.

Está bien ¿ él cumplirá su sueño?

Si, ese hombre llegará a la cima.

Risa sonrió y se marchó, no sin antes dejarle la propina a la señora adivina.