10. Trato

—No me vengas con… —murmuró Ikki, Aioria le cubrió los labios con los dedos para evitar que continuara.

—La situación es la siguiente: o consigues la armadura o Jango se la queda y se vuelve un terrorista como antes no se ha visto… tú necesitas la armadura, como te dije… alguien vendrá aquí, yo sé en dónde está y también se cuál es su técnica… yo te ayudo… y tú me ayudas a mí, con algo muy simple —dijo tronando los dedos como si de un truco barato de magia se tratara, después le miró serio.

—¡Já! ¿Por qué habría de interesarme tu ayuda? —inquirió con cierto mohín de burla.

—Porque a pesar de todo… tú quieres ser fuerte, quieres encontrar justicia aunque tú mismo no la tuviste… y porque a partir de hoy, lo que hagas va a desencadenar muchas cosas… porque eres un caballero… —contestó—. ¿Trato hecho?