Perdón por haber tardado.

Muchas gracias a todas las personas que siguen el fic, a las que dejan o han dejado algún reviews y a los que la tienen en alerta y/o favoritos!

En este capítulo conoceremos mejor a algunos personajes y también será el capítulo que inicie algo importante.

En las notas finales están las fichas de la familia Hatake y de los hijos de Kurenai.

Espero que os guste ^^


Capítulo 10: Demasiado diferentes

El tiempo pasó con lentitud para algunos pero demasiado rápido para otros. Ya habían pasado dos semanas desde que Akiko había sido ingresada en el hospital, en el cual continuaba porque los médicos querían asegurarse de que estuviese totalmente recuperada. Por otro lado su familia intentaba seguir con su vida. Ellos sabían la verdad de lo que había sucedido pero intentaban que no se notase que Neji no era precisamente una víctima. No querían que ella recordase nada.

Después de cortarse el pelo Sora comenzó a sentirse más libre y sin saber el motivo acabó hablando más con su escuadrón. Su relación con la primogénita de los Uchiha también había mejorado, ya no era raro para él entrenar con la muchacha o simplemente hablar, lo necesitaba, ya que después de todo ella era una de las pocas personas que sabía la verdad. Sin duda eso le estaba ayudando mucho, ya que a veces sentía que tenía la responsabilidad de mantener a su familia unida y a salvo, sobre todo a sus hermanas. Ya que él se sentía culpable por haberlas "abandonado", después de todo en los últimos años no les había prestado atención, Yumi y él eran unos desconocidos. Pero desde el incidente se habían unido más, ahora entrenaban juntos e intercambiaban unas cuantas palabras, iban poco a poco pero se notaba que su relación estaba cambiando.

Por otro lado la menor de la familia estaba pasando por un momento muy conflictivo. Aún no comprendía muy bien lo que había pasado pero intentaba olvidar lo sucedido entrenando como nunca. A veces pensaba que se estaba pasando pero sabía que si no estaba ocupada su mente comenzaría a pensar y acabaría rodeada de odio y dolor. Pero eso no era lo único que la ayudaba, su equipo también estaba a su lado, nunca había tenido una relación muy cercana a Shizuka pero después de lo sucedido su relación había mejorado. Y por otro lado estaba Yuuya, con él siempre se había llevado bien pero su relación nunca había sido muy cercana. Lo cierto era que desde un comienzo su equipo había sido el que menos unido estaba, pero eso estaba cambiando, ahora sentía su apoyo y se sentía unida a esos dos. Por fin estaba entendiendo lo que era ser un equipo en realidad.

Y Tenten, bueno digamos que ella intentaba llevar la situación lo mejor que podía, era una mujer fuerte pero esa situación a veces podía con ella. Por eso, para olvidar, se estaba mmatando a hacer misiones. Al principio Naruto se negó a darle tantas pero ella se lo suplicó, le dijo que si estaba demasiado tiempo en la aldea el dolor la invadía de tal forma que comenzaba a ahogarse. El hombre vio la desesperación en sus ojos pero también la determinación a intentar superarlo a su manera por eso le pirmitió hacer tantas misiones.

Y en esos momentos en uno de los campos de entrenamiento se encontraban dos jóvenes. Estaban luchando entre ellos, se notaba que eso era un entrenamiento y por sus movimientos se podía saber que ambos le ponían ganas. Aunque al parecer era la chica la que se lo tomaba más en serio, su rostro era serio pero se movía con ferocidad y sus ojos desprendían chispas.

El chico comenzó a hacer sellos, concentró chacra y dijo: "Elemento tierra: garras del demonio". Y puso ambas manos en el suelo, al hacerlo cinco garras surgieron de la tierra y se dirigieron a la chica. Ella sonrió, hizo sellos a gran velocidad y de su boca salieron las siguientes palabras: "Elemento rayo: escudo relámpago". Una especie de corriente eléctrica la rodeo por completo, las garras chocaron contra ella y quedaron destruídas, además usando ese escudo ella golpeó una de esas garras.

Al usar esa ténica la chica de pelo rosa no pudo evitar pensar que ellos ya sabían mucho ninjutsus. Deberían practicar algo en lo que gastaran menos chacra.

—Dejemos el ninjutsu y comencemos con el taijitsu — dijo con una sonrisa.

Se movió a gran velocidad hacia él, lo cierto era que su velocidad estaba fuera de lo normal, pero el chico no se quedaba atrás. Ella dirigió una patada hacia el abdomen del moreno pero él la esquivó. La muchcacha dirigió un puñetazo hacia su rostro pero su golpe fue esquivado otra vez. Frunció el ceño, estaba acostumbrado a que él la esquivara pero siempre le había molestado. Su contrincante estaba a un par de metros de ella. Ambos se miraban a los ojos, la joven sabía que tenía que ser ella la que atacase, ya que si por él fuese podrían pasarse así todo el día. Pegó un salto, dio una voltereta en el aire y se puso detrás del chico, el reaacionó y se giró en posición de defensa, ella lanzó una patada hacia su cadera y después un puñetazo a su rostro, pero esta vez el chico no lo esquivó si no que lo detuvo con su mano. Apretó el puño de su hermana y la atrajo hacia él. La chica lo miró confusa, no entendía ese movimiento.

—Ya es suficiente por hoy, Yakumo — su voz soanaba tranquila

Al decir eso la soltó, la chica lo miró algo molesta, esa frase le había sonado como una especie de orden. El chico ya se había dado la vuelta para irse, cosa que la molestó aún más.

—¿Por qué? — le preguntó — Apenas hemos entrenado — le dijo mientras le cogía del hombro.

—Lo siento pero tengo asuntos más importantes de los que ocuparme — respondió Tasuki de espaldas a su hermana.

—¿Más importantes? Te recuerdo que el examen de ascenso a jounin es dentro de un mes y medio.

—Deja de preocuparte por ascender a jounin y hacerte más fuerte — al decir eso se dio la vuelta para mirarla — Hay cosas más importantes en la vida que entrenar, compórtate como una persona normal de vez en cuando y disfruta de la vida, haz amigos, ríe, se feliz. No te quedes hundida en tu propia oscuridad.

Esas palabras hirieron el corazón de la joven, que él le dijese esas cosas le dolía, le fastidiaba que su propio hermano no entiedese la situación en la que estaba. Le molestaba que le diese lecciones sobre la vida y que la juzgase. Pero lo que le cabreaba es que parecía que a él su actitud le molestase, debería entenderla. El enfado unido a la frustración causó que activase el sharingan por primera vez en meses.

—Yo necesito hacerme fuerte, lo necesito para vivir, es mi destino, mi deber — contestó la chica, su sharingan estaba activado — No tengo tiempo de preocuparme por otras cosas.

—Haz lo que quieras pero no pretendas que yo siga el mismo camino que tú — fue la respuesta de su mellizo.

El sharingan del moreno también estaba activado. Ambos se miraban con rabia, furia y dolor. Entonces Tasuki se dio la vuelta y dijo:

—No soy como tú.

Después de que esas palabras salieran de su boca salió corriendo, estaba enfadado con ella. ¿Es que no entiendes que quiero que seas feliz? Me gustaría que vivieses de verdad, ojalá lo entendieses un suspiro se escapó de entre sus labios, lo cierto era que estaba cansado de la actitud de su hermana además sabía que siendo así ella no iba a solucionar nada y simplemente se iba a hundir más y más en su propia oscuridad. Tal vez debería haberle dicho eso en vez de decirle que no soy como ella Y es que después de decir esas palabras se estaba arrepintiendo. Pero aún así no regresó con ella si no que siguió su camino.

—Sé que no eres como yo y me alegro de eso — susurró Yakumo.

Ella siempre había querido que su hermano fuera feliz. Agachó la cabeza, ella había sido egoísta, hacia tiempo que sabía que solo impedía que su hermano fuera feliz, si había seguido a su lado era porque él era el único que le hacia sonreír, ella solo se había preocupado por su felicidad y no por la de su hermano Al parecer has encontrado a gente que es importante para ti, me alegro porque sé que gracias a eso eres feliz. En en ese momento se sentía como el ser más despreciable y egoísta del mundo. Ella había elegido su propio camino y tenía que dejar que su mellizo hiciese lo mismo. Después de todo ellos eran demasiado diferentes, ella etsaba llena de odio y él de amor. Ella era una asesina y él salvaba vidas. Demasiado diferentes. A veces pensaba que el dolor y el pasado eran lo único que los unía, bueno a parte del amor que sentían el uno por el otro. Pero aún así en esos momentos se sentía más lejos de él que nunca.

Lanzó un kunai con fuerza a un árbol, estaba molesta. Toda esa situación con su hermano le ponía nerviosa. Suspiró, tenía que tranquilizarse, no podía perder el control. Cerró los ojos y trató de pensar en lo mejor para ella, sabía que necesitaba alejarse un poco de su hermano, si no lo hacía acabaría con su relación. Abrió los ojos, los cuales brillaban con decisión. Ya sabía lo que tenía que hacer. Espero que no te enfades demasiado, hermanito pensó antes de levantarse y dirigirse al barrio Uchiha.

En la montaña de los Hokages una chica estaba sentada sobre la cabeza de la gondaime. Su pelo castaño se movía al compás del viento, sus ojos estaban fijos en su aldea y sonreía con tranquilidad al sentir como el viento acariciaba su rostro. Cerró los ojos un momento, quería disfrutar de ese momento al aire libre, después de todo había estado dos semanas encerrada en el hospital. Nunca le había gustado estar en un mismo lugar demasiado tiempo, al principio lo soportó porque no se podía mover pero al recuperarse casi por completo no pudo evitar salir. Dos semanas era demasiado tiempo.

—Por fin te encuentro — sonrió al oír esa voz — Las enfermeras te estaban buscando por todo hospital, Sakura está algo enfadada ¿sabes?

Miró el chico, el cual la miraba serio pero se notaba que no estaba molesto. Ella lo miró y sonrió como una niña pequeña, él no pudo evitarlo y le devolvió la sonrisa.

—¿Cómo me has encontrado? — preguntó con curiosidad.

—Hace unos días me dijiste que tu lugar favorito era éste, que de alguna manera hacía que te sintieses libre.

—Cierto — se levantó y se puso enfrente del chico — ¿Cómo ha ido el entrenamiento?

—Bien pero he discutido con mi hermana — se notaba que estaba algo triste.

—¿Por qué? – él la miró en silencio — Hace dos días prometimos contárnoslo todo, no puedes romper tu promesa tan pronto — dijo fingiendo molestia.

Cuando despertó la primera persona que vio fue ese chico, al principio no sabía quien era pero pronto recordó que era el hijo de Sasuke y Sakura, el chico que acababa de llegar de Kumo. Al parecer él era el responsable de curarle las heridas. Eso le sorprendió, normalmente era Kimiko o Tsunade quien le curaba. Pero no se quejó, le pareció interesante conocer a alguien nuevo. Y al parecer ella era su única paciente así que el chico tenía tiempo. Cogieron confianza con rapidez y gracias a él el tiempo en el hospital se le hizo más llevadero. Ella le habló de su vida y él hizo lo mismo. Aunque ambos ocultaron algunos detalles, aquellos que aún no estaban preparados para contar. El chico sabía que había perdido a su equipo. Ella se enteró de que él perdió a sus padres tres años atrás pero no le dijo mucho más, también le habló de Ryoko, su otra hermana. Pero tampoco le dijo mucho sobre la situación actual de la chica. Pero sobre todo habían hablado de las relaciones actuales, la de ella con sus hermanos y su madre y la de él con su nueva familia y su melliza.

Tasuki le había dicho que su hermana estaba hundida en la oscuridad aunque no le especificó el motivo. Hacía dos días que se prometieron contarse todo, pero habían cosas de las que aún no podían hablar, tenían que coger más confianza.

—Bueno ya te he dicho como es y me preocupa, ella no tiene vida, simplemente entrena. Estoy cansado de que actúe así, no quiero que se destroce todavía más.

—No sé el motivo por el que tu hermana es así pero eres su hermano y al parecer la única persona que le queda, tienes que intentar comprenderla y ayudarla. Sé que es difícil y que estás cansado pero intenta no alejarte de ella, si os separáis eso le hará más daño.

El chico asintió y se quedó pensativo. Lo cierto era que se arrepentía un poco por lo que le había dicho a su melliza. Pero sabía que tenía razón, ella no podía seguir así y mucho menos pretender que él fuese como ella. Pero Yakumo siempre me ha protegido, nunca me ha permitido matar a nadie, ella no quiere que siga su camino. He sido un idiota al decírle eso cuando sé que es mentira pero me pone nervioso que se destroce así la vida. Suspiró e intentó relajarse.

—Tienes razón, cuando vuelva a la casa de Sasuke y Sakura hablaré con ella. Cambiando de tema, será mejor que regresemos al hospital, todavía estás débil.

—Vale — la chica le sonrió tiernamente.

Se dirigieron al hospital con paso tranquilo, ya que ella no podía moverse con demasiada rapidez. Por suerte no estaban demasiado lejos. Cuando llegaron las enfermeras riñeron a Akiko. Nada más entrar en la habitación apareció Sakura y le dijo que no volviese a hacer eso, que era peligroso. Ella se disculpó. La doctora simplemente suspiró y se fue.

—Te prometo que un día te contaré lo que nos pasó a Yakumo y a mí, el motivo por el que ella es así.

—Y ese día yo te contaré lo que pasó el día que perdí a mi equipo hace seis meses.

Y ambos se sonrieron porque sabían que llegaría el día en el que podrían abrir sus corazones por fin. Y es que ninguno de los dos había hablado de forma profunda sobre ese tema. El chico porque no tenía a nadie con quien hablarlo, ya que no pensaba nombrarle ese tema a su hermana. Ella se había negado a hablar del tema con sus amigas y su familia, no quería llorar delante de ellos, tenía que ser fuerte.

En el lago de la aldea Kyoko estaba sentada en el pequeño muelle. Habían un par de barquitas que eran balanceadas por el viento. Los pies de la chica estaban sumergidos en el agua, le gustaba esa sensación. Estaba observando su reflejo, examinando sus ojos, sus facciones y sobre todo su pelo. ¿Por qué no me parezco en nada a mamá? Mis ojos son parecidos a los de ella pero tienen el toque azul de papá, por lo demás soy totalmente diferente. Creo que solamente me parezco a mamá cuando estoy delante de Yuuya. Pero a parte de eso soy más parecida a papá aunque siempre me han dicho que soy más lista y menos escandalosa. Si se viera desde fuera se daría cuenta de que tenía rasgos parecidos a los de su madre. Además sus ojos eran la mezcla de los de sus padres, al igual que su personalidad. La chica observó su pelo. Me parezco más a la abuela Kushina, al menos tengo el mismo color de pelo que ella. Eso era lo que le decía su abuela Tsunade, echaba de menos a esa mujer. Ojalá vuelvas pronto, abuela deseó la chica.

La verdad es que le encantaría que ella estuviese a su lado en esos momentos, sentía que la necesitaba. Y es que ella la comprendía, al parecer le recordaba tanto a su abuela que sentía que estaba de nuevo con Kushina. Además a la pelirroja le gustaría que la entrenase, que le enseñase a utilizar la fuerza bruta que la hizo famosa. Sabía que eso también se lo podía pedir a Sakura, pero si aprendiese algo como eso sería para usarlo en el examen de ascenso a chunin, tenía que usarlo como un arma secreta. Y sabía que si era ella quien le enseñaba Obito se enteraría y eso era lo que menos deseaba y más aún después de su pelea. Estaba dolida, sentía como si le faltase una parte de ella misma.

Dos días después de discutir se habían vuelto a ver, en un entrenamiento, la situación fue tensa y dura, realmente se le hacía difícil no poder tratarlo como siempre lo había hecho. Por otro lado el chico había sacado su lado frío y no la miró ni una vez, cosa que hizo que se molestase.

Tanto su sensei como Yayoi notaron que algo pasaba ahí, Tamaki no dijo nada, no era de los que se metía en los asuntos de sus alumnos. Por otro lado su amiga le hizo prometer que hablarían del tema, con todas. Desde ese día había huído de todo eso pero al parecer ya no podría seguir esquivando más el tema, ya que había quedado en ese lugar con sus mejores amigas.

—Buenos días — se giró al oír esa voz.

Era Shizuka, la muchacha se sentó a su lado mientras se colocaba las gafas de sol. Ellas no eran muy cercanas pero la pelirroja sabía que la morena era de confianza además sus consejos siempre eran buenos. Después de todo era la que mejor analizaba las situaciones, la más objetiva de todas.

—Buenas.

—¿A qué viene esta reunión? Yayoi no me lo quiso explicar.

—Es una larga historia, cuando estemos todas os lo explicaré.

—De acuerdo — la chica miró el lago — Recuerdo que una vez Yayoi tiró a Kiyoshi al agua porque se enfadó con él y Yuuya tuvo que tirarse a sacarlo porque el otro no sabía nadar.

La Aburame sonrió, se podía apreciar la nostalgia en su voz. Kyoko soltó una carcajada, recordaba aquel día, hacía ya unos cuantos años. Fue una de esas mañanas en la que todos se reunían ahí para jugar, el pelirrojo le dijo algo a la Yamanaka y ésta, molesta lo empujó al lago. La cara del niño al caer al agua había sido muy divertida, aunque el hijo de Sai tuvo que tirarse para sacarlo, y es que su amiga no había pensado en la posibilidad de que él no supiese nadar. Ese hecho le sirvió para burlarse de él numerosas veces. Esos eran buenos tiempos, cuando no teníamos preocupaciones, cuando éramos niños pequeños que solamente jugaban y veían los entrenamientos como un juego más, por lo menos yo.

—¡Bueno días!

Las dos se giraron al oír ese grito, sabían perfectamente quien era. Yayoi era sin duda la más escandalosa de todas y también la más mandona, algo que había heredado de su madre. Pero sin duda era la que las unía a todas. Mucha gente entendía mal a esa chica y no la soportaba, de hecho cuando eran más pequeñas la Yamanaka no se llevaba bien con Obito ni con Kiyoshi. Pero con el tiempo ambos chicos la conocieron y se dieron cuenta de cómo eran en realidad. Con el moreno se llevaba bien aunque a veces era demasiado pesada con él. Y con el pelirrojo siempre estaba discutiendo, sus peleas formaban parte de su rutina.

Le devolvieron el saludo y la chica se sentó al lado de la pelirroja y la miró fijamente. La Uzumaki la ignoró al principio pero al pasar un par de minutos ya se le hizo imposible.

—Ya te he dicho que os lo iba a contar todo así que deja de mirarme fijamente, cuando lleguen las demás os diré lo que pasó.

—Lo sé, pero estoy preocupada — la chica puso cara de molestia.

—Ten algo de paciencia, Yumi y Hitomi no tardarán en llegar — habló Shizuka.

La morena suspiró y se tumbó sobre el muelle. Su mirada se quedó fija en el cielo, del mismo color que sus ojos. Ella no era para nada paciente y sus amigas lo sabían, siempre le habían dicho que tenía que saber esperar, pero ¿qué querían? sus padres no eran para nada pacientes. Además a Kyoko le gusta esperar tan poco como a mí, lo cierto es que en muchas cosas somos parecidas pero a la vez tan diferentes en otras.

—Perdón por llegar tarde.

Miraron a la persona que acababa de saludarlas, no era otra que Yumi, la cual estaba acompañada por la Nara. Ambas se dirirgían con rapidez hacia ellas. Yayoi se sentó, una sonrisa estaba dibujada en su rostro, por fin sabría qué le pasaba a su amiga.

Las recién llegadas saludaron. Hicieron un círculo para poder hablar mejor, ya que todas querían saber que le pasaba a la pequeña Uzumaki, ya que estaba diferente. La Hyuuga se alegraba de estar con sus amigas, las necesitaba más que nunca y le dolía no poder decirles la verdad. Después de lo sucedido con su padre sus amigas le habían apoyado mucho. No sé que habría hecho si ellas no hubiesen estado conmigo Además ahora estaba mucho más unida a la Aburame, y es que siempre había tenido más relación con su prima y con Obito, además de Yayoi y es que era imposible no volverse cercana a ella.

—Habla.

La hija del Hokage suspiró ante la orden de su amiga. Cerró sus ojos, volvió a abrirlos y entonces comenzó a contarles lo que había sucedido con Obito. No se dejó nada, sabía que ellas, sobre todo su compañera de equipo, querían saberlo todo. Sus amigas mostraron sorpresa sobre todo al principio pero luego sus rostros cambiaron a la molestia, bueno en Hitomi muy leve y no estaba muy segura de lo que pensaba Shizuka.

Cuando acabó de hablar su prima la abrazó, el dolor en la voz de la Uzumaki era palpable y a la chica le había partido el corazón. Sabía que ella quería mucho al Uchiha y no entendía por qué el había actuado de ese modo.

—¿Por qué no hablas con él otra vez? — preguntó Hitomi.

Se notaba que estaba triste y es que ella siempre lo pasaba mal con las peleas de sus amigos, incluidas las de su hermano con Yayoi. La pelirroja sonrió con ternura a su amiga, sabía que quería que arreglaran las cosas porque así ella ya no lo pasaría mal.

—No creo que sea posible — fue su respuesta.

—¿Por qué no? — miró a la Hyuuga — Sabes perfectamente que eres importante para él, no podéis permitir que vuestra amistad acabe así — Kyoko se quedó callada — ¿Qué pensáis las demás? — preguntó mirando a la Aburame y a la Yamanaka.

La verdad es que les sorprendía que la hija de Ino aún no hubiese hablado. La chica las miró y se asustaron, se notaba que estaba molesta.

—¡Voy a matar a Obito por idiota! — gritó por fin — No tratéis de detenerme, soy la más rápida y puedo olerlo a gran distancia.

—¡Yayoi, estate quieta! — Yumi la cogió del brazo — No creo que debamos meternos en ésto, es un asunto entre ellos dos.

La chica con el olfato increíble miró a su compañera de equipo y mejor amiga. La otra se sorprendió, sabía lo que significaba esa mirada. Así que simplemente asintió. La hija de Tenten también lo entendió y la soltó. Salió corriendo a gran velocidad, silbó y pocos segundos después su perra apareció a su lado.

—¿Estás segura de ésto?

—Sí, sé que ella necesita hablar con él y tal vez entienda mejor la situación, sé que no ha asimilado lo que he dicho, le vendrá bien hablar con ese chico.

Ese chico, sin duda está dolida pensó la Hyuuga, luego miró a Shizuka, ella aún no había hablado. La de las gafas notó su mirada, sabía que tenía que hablar.

—Obito ha actuado mal pero creo que lo que le pasa es que le duele ver que has cambiado — la aludida fue a protestar pero ella alzó una mano para que se callase — No lo niegues, estamos en la edad de cambiar, de madurar, todas nosotras lo hemos hecho. Si no fíjate, Yayoi te ha pedido permiso, Hitomi ha sido la primera en hablar, yo lo estoy haciendo más de lo normal y Yumi se ha mantenido más serena de lo que lo hubiese hecho antes además te ha dado un buen consejo. Puede que él esté equivocado pero tal vez lo pasó es que expresó mal sus sentimientos.

—Tú siempre tienes razón.

—Estoy con Kyoko pero ¿qué quieres decir sobre que se expresó mal?

—No estoy muy segura de ésto, pero tal vez él sintió que vuestra amistad estaba cambiando, que te estabas alejando de él, que estabas cambiando demasiado rápido, que ya no eras una niña y se sintió confuso y molestó. Tal vez eso provocó su enfado y cuando alguien está enfadado pierde el control sobre sus palabras. Date cuenta de que cuando te fuiste él intentó arreglarlo al menos un poco.

Las demás callaron. Sin duda la capacidad de análisis de Shizuka era superior a la media. Además era observadora y sabía que palabras tenía que decir. Siempre había sido así pero ahora que era más mayor esa capacidad había aumentado. La pregunta era: ¿hasta que punto seguiría mejorando eso? Seguramente si seguía así superaría incluso a su padre.

—La próxima vez que tenga un problema hablaré contigo — dijo su compañera de equipo.

Tal vez si fuese más como ella podría llevar mejor esta situación, sin duda tengo que madurar, tengo que crecer. Miró con envidia a la morena, tendría que fijarse más en ella y aprender todo lo posible.

—Puede que tengas razón pero es demasiado tarde, han pasado dos semanas y no pienso ir detrás de él. Si de verdad se arrepinete que venga y me pida perdón.

Sus amigas no intentaron contradecirla, habían visto en sus ojos la determinación que tanto la caracterizaba. Eran conscientes de que no iban a poder convencerla además después de todo esa era su decisión, ellas ya le había dicho lo que pensaban.

Obito, te echaré de menos pero tal vez ésto sea lo mejor para los dos. Tal vez nuestra amistad tenía que terminar de todos modos, después de todo somos demasiado diferentes. Se puso la mano en el corazón y miró hacia el cielo, sus amigas la miraron con curiosidad, no entendían ese gesto por parte de su amiga. Tú siempre tendrás un lugar en mi corazón Y justo en ese momento se dejó caer al lago. Hitomi ahogó un grito. Las otras dos corrieron al borde y suspiraron al ver que su amiga estaba nadando, tan tranquila. Prometo que cuando salga de aquí ya no habrá dolor en mi corazón, te veré como mi compañero de equipo y no como al amigo que me destrozó.

Una joven de unos quince años de edad caminaba por las calles de su aldea, estaba paseando, cosa muy común en ella. Su cabello castaño claro estaba recogido en una coleta alta dejando algunos mechones delanteros sueltos. Sus ojos brillaban con intensidad, como siempre, tenía la cabeza bien alta. Más de uno la miraba, eso era algo a lo que estaba acostumbrada, siempre llamaba la atención, aunque no como su amiga Tsunade, eso era insuperable. Ese día estaba relajada, era el primero desde lo que le sucedió a Yami. Pero su instinto le decía que esa tranquilidad no iba a durar mucho.

—Hola mujer sin atractivo — saludó una voz a su lado.

Ya decía yo que esta tranquilidad no podía durar mucho. Pasó de largo, ignorando a la persona que le acababa de hablar. El chico la miró con una sonrisa en los labios, esa era la reacción que ella tenía siempre que lo veía. La cogió del brazo para que no se alejara más de él.

—Solo era una broma, Kimiko — dijo aún sonriendo.

—Suéltame Kyo — ordenó ella con tono firme.

—Tranquilízate — le dijo al mismo tiempo que la soltaba.

De repente el chico tuvo un mal presentimiento y sintió un escalofrío, sin duda iba a pasar algo malo. Y justo en ese momento ambos escucharon: ¡Kyo-kun! Seguramente la mitad de la aldea lo escuchó porque eran muchas chicas las que lo habían gritado al mismo tiempo.

Los dos se giraron para ver como un montón de chicas corrían hacia su dirección. El chico cogió a su compañera de equipo del brazo y salió corriendo.

—Kyo suéltame — le ordenó, molesta.

—No, si te suelto les dirás hacia que dirección me he ido y me cogerán — fue la respuesta de él.

La chica se calló al ver que había adivinado su plan.

Siguieron corriendo un rato por las calles, moviéndose a gran velocidad, se metieron por callejones para despistar a sus perseguidoras. No supieron muy bien cómo pero acabaron en el bosque. Se adentraron un buen trecho, cuando vio que ese sitio era seguro el chico se detuvo.

—¡Salvado! — exclamó.

Soltó a la hija de la rubia más escandalosa de la aldea. Se tiró al suelo y sonrió aliviado. Casi todos los días le tocaba hacer carreras de ese estilo, aunque no solía llevarse a alguien con él.

—Estas cosas te pasan por ser un ligón — se sentó a su lado — Si no ligaras con todas las chicas ellas no te perseguirían a todas horas.

—¿No será que te molesta que con la única que no ligo es contigo? — preguntó Kyo.

El chico se levantó y miró a la chica de forma seductora. Kimiko tenía que reconocer que él era atractivo, sus ojos eran preciosos y sabía como volver loca a una chica pero no le gustaba. Esa actitud de rompecorazones fastidiaba todo lo demás, y encima era un irresponsable al que no le importaban los entrenamientos. Ni los sentimientos de sus compañeras pensó eso con gran amargura.

Lo cierto era que en la academia el chico la perseguía, le pedía citas y le decía lo guapa que era, eso todos los días.

Cuando la familia de Kimiko se enteró las reacciones fueron diversas. Ino se rió al recordar que ella hacía lo mismo que Kyo con Sasuke. Kiba se molestó al pensar que el hijo de su sensei fuera detrás de su querida hija. Kei dijo que mataría a eese chiquillo. Tal vez lo hizo y por eso él dejó de hacer esas cosas.

—Eso no ocurrirá nunca. Lo que me molesta es que me hayas traído corriendo hasta aquí, además ya sabes que tu actitud me irrita — respondió ella. Estaba molesta.

—Es que si no les hubieras dicho donde estaba.

—Lo que no entiendo es porque ligas tanto con ellas y luego huyes — eso era algo que siempre le había confundido.

—Solo ligo con ellas para pasar un buen rato. Es un simple entretenimiento que hago cuando me apetece y ahora no me apetecía — sonrió arrogante.

Una sonrisa se dibujó en su rostro. No podía evitar sentirse orgulloso al pensar que podía ligarse a todas las chicas menores de edad de la aldea. En realidad no a todas pero a él siempre le gustaba ser optimista. Lo cierto era que no le importaba enamorar a una chica y después hacer con ella lo que quería aunque a veces se había sentido raro después de eso. Su madre estaba molesta por su actitud, su padre decía que era culpa suya porque a su edad él era igual.

Por otro lado la Yamanaka lo miró con asco, su actitud siempre le ponía nerviosa. Muchas veces le había dicho que esas chicas eran personas y que tenía que tratarlas bien y no usarlas. Pero él seguía haciendo lo que quería.

Se levantó de golpe. Pero antes de irse le dirigió una mirada llena de desprecio a su compañero de equipo.

—Eres lo peor.

—¿Y ahora que he hecho?

Pero ella no respondió al confundido chico, siguió su camino. Nunca entenderé a quien se le ocurrió ponernos en el mismo equipo, está claro que nunca nos vamos a entender, después de todo somos demasiado diferentes.


¡Gracias por leer!

En el próximo capítulo veremos que decisión ha tomado Yakumo y también lo que le dirá Yayoi a Obito. Además de muchas cosas más, ya que será muy largo.

Aquí os dejo las fichas:


Nombre: Taro

Apellido: Hatake

Padres: Hatake Kakashi y Mitarashi Anko

Edad: 19 años

Rango: jounin

Forma escuadrón con: Hyuuga Sora, Rock Taichi y Nara Tetsuya

Físico: Su pelo es plateado como el de su progenitor, los mechones de la parte delantera le llegan por la barbilla y por detrás un poco por encima de los hombros, sus ojos son de un color café bastante oscuro. Mide 1'80.


Nombre: Takeshi

Apellido: Hatake

Padres: Hatake Kakashi y Mitarashi Anko

Edad: 16 años

Rango: chunin

Forma equipo con: Aburame Soichiro y Uzumaki Arata

Físico: Su pelo es morado claro, el peinado es parecido al de Kakashi pero algo más corto, sus ojos son muy parecidos a los de su madre, solo que algo más oscuros. Mide 1'77


Nombre: Tamaki

Apellido: Sarutobi

Padres: Sarutobi Asuma y Yuuhi Kurenai

Edad: 23 años

Rango: jounin

Su equipo es: Uzumaki Kyoko, Uchiha Obito y Yamanaka Yayoi

Físico: Su cabello es azul oscuro, lo lleva corto, su piel es morena, sus ojos son idénticos a los de su progenitora, lleva perilla. Mide 1'87


Nombre: Kyo

Apellido: Yuuhi

Padres: Yuuhi Kurenai y Jun

Edad: 15 años

Rango: chunin

Forma equipo con: Nara Hikari y Yamanaka Kimiko

Físico: Su pelo es azul celeste, lo lleva un poco por encima de los hombros, muchas veces se lo recoge en una coleta baja, sus ojos son rojos, idénticos a los de Kurenai. Mide 1'74