Capitulo 10: "Muñeca de trapo"
El Señor es mi pastor, nada me faltará, no sufriré más y podré ver mi esfuerzo realizado en la libertad de un ser que no tiene porque ser esclavizado, me preparé ahora para mi eternidad, al lado de mis padres y los padres de Luz, ahora que es solo mi alma la que existe y la independencia de una vida, no sucumbiré ante la adversidad, la libertad ha sido dada o ¿no es así?
–Otra vez no estoy muerta –dije con una sonrisa macabra, teniendo todas estas sensaciones en el cuerpo.
Sentí un fuerte mareo, mezclado con dolor en los huesos, mi espalda ardía mucho, tuve que levantar la cabeza para no ahogarme, sentí de que las aguas del cuarto de la corona estaban mucho más tranquilas. Trate de sentarme pero mi equilibrio era pésimo, volví a caer y trague agua, eso hizo que me descontrolara, no quería abrir los ojos, me daba terror saber a que me enfrentaría.
–Guerrera mágica...
Escuche esa voz que en algún tiempo fue familiar para mi, de la que creía que ya no era digna por mi vida de excesos y porquería.
–Ceres...– dije con la cabeza baja y con los ojos cerrados sintiéndome intimidada por la voz de mi guardián.
–¿Por qué no me miras? ¿Es que acaso crees que no eres digna en mi presencia?
–Así es...–dije cerrando los ojos con fuerza y de repente deje de sentir frío, mi dolor físico había desaparecido un poco.
–Hemos visto el sacrificio que has hecho por nuestro planeta...
Al escuchar esa voz si abrí los ojos de par en par, esa no era la voz de Ceres, alguna vez había escuchado esa voz, era Windom el genio de la guerrera mágica del aire.
–Sacrificaste tu vida, cuidaste y diste todo lo que tenias para hacer a mi protegida y al fruto de su vientre feliz, ahora has dado tu vida para que su descendencia no sufra la esclavitud del pilar y el planeta sea independiente.
–Rayearth yo...quiero saber cómo esta Luz...yo quiero saber que paso con ella...
–Todo a su debido tiempo guerrera mágica, es hora de abrir las puertas del cuarto de la corona, mucha gente te está esperando...
Y así las puertas se abrieron y vi a Ana con Luz en brazos, no alcance a verla bien pero parecía que no tenía ninguna herida, se veía en perfectas condiciones, mire al lado de ella y me encontré con la mirada de Iván, lloraba de preocupación, de felicidad de verme bien, lentamente los genios me depositaron en el piso, Guruclef fue el primero en acercarse.
–Estoy tan feliz de que Luz este bien...–dije con dificultad desvaneciéndome frente a ellos, no se quien me tomo en sus brazos antes de que perdiera nuevamente el conocimiento.
El descanso me duro muy poco para mi gusto, empecé a moverme con pesadez y dificultad en la cama, no sabía soñado nada, algo raro en mi, por lo regular mis sueños era muy vividos y esta vez había estado completamente muda en mis sueños, una luz lastimo mis ojos y los tape con fuerza.
–¡Maldición! Cierren esa mendiga cortina –dije fastidiada, tenía una migraña terrible.
–Vamos querida levántate –dijo una voz familiar que serenó mi corazón, la voz de Caldina
–Pero si apenas he dormido un par de horas, no me siento con fuerza para levantarme –dije tratando de incorporarme pero el cuerpo me dolía terriblemente
–¿Bromeas? –dijo divertida –dormiste dos semanas, Guruclef tuvo que hechizarte para que despertaras, todos estábamos preocupados por ti, pero al parecer no te has recuperado.
–¿Cómo esta Luz? –pregunté finalmente después de que mi cerebro se conecto con mis recuerdos
–Ella está en la sala de trono, te están esperando Marina, quieren platicar contigo…
Asentí con la cabeza, trate de levantarme, pero en el intento caí estrepitosamente en el piso, Caldina trato de ayudarme pero estaba completamente agarrotada de los músculos. Supongo que Ráfaga escucho como caí, porque casi de inmediato entro y me llevo en brazos a la sala de trono fastidiando a Caldina porque no pudo cambiarme, pero era lo que menos me importaba, quería saber cómo estaba Luz.
Se abrieron las puertas de la sala de trono y encontré a todos ahí, con cara angustiada, no se cual sería mi facha en ese momento, supongo que no era muy buena, no había alcanzado a verme en un espejo y me sentí intimidada. Guruclef creó una silla con magia para mí y Ráfaga suavemente me deposito en la silla, en esos momentos Ana me vio y corrió hacia mí con Luz en brazos, Iván se quedo petrificado y me vio con ojos de dolor, eso me dio mala espina.
–Me sacaste un buen susto Marina ¡no vuelvas a hacerlo! –dijo con lagrimas en los ojos
–Tengo que hacer los necesario para salvar a esta hermosura –conteste mientras besaba la frente de mi nana querida y la abrazaba.
–Eso no será necesario …–se escucho la voz de Ceres en la sala de trono
–Ceres...–dije estrechando a Luz en mis brazos.
–Tu corazón demostró gran entereza, demostró amor, compasión, valentía, nobleza, desinterés, paciencia, has soportado muchas cosas guerrera mágica, te agradecemos este regalo tan preciado que has dado a Céfiro, la fuerza de tu corazón ha dado nuevamente la independencia y madurez que este planeta necesitaba, ni la pequeña ni tu serán los pilares de Céfiro…–dije Ceres inclinándose hacia mí, me quede muda.
–La corona del pilar te pertenece las has ganado con tu corazón y no tendrás la triste obligación de Esmeralda, no tendrás que cuidar de el, ese es nuestro legado, la pequeña, fruto del vientre de la guerrera mágica del fuego y del espadachín de Céfiro quedará bajo tu custodia, deberás protegerla y amarla como lo has hecho hasta ahora…–dijo Windom, respire tranquila, la niña estaría conmigo y yo la cuidaría, le di un beso en su frente.
–Mas sin embargo, el gran Gurú de Céfiro tendrá la obligación de velar su seguridad aquí y en mundo místico donde él será la figura paterna de la pequeña y te desposará, ese es nuestro legado para ustedes…–termino Rayearth, todos se voltearon a ver entre sí y yo no pude mirar a Guruclef, pero si pude mirar a Iván que se veía destrozado.
–Pero….pero…¿por qué asignarle tal tarea si él está bajo toda la obligación de cuidar el planeta? –pregunte tratando de encontrarle algo lógico a este asunto, a mi no me quedaba claro nada de esto, era una locura, ¿entre él y yo criarla? No estaba de acuerdo y al parecer el mago tampoco por la cara de espanto que tenia.
–Es nuestra decisión y deberás acatarla –dijo Rayearth sereno, eso no me basto.
–Yo puedo cuidar bien de ella, no necesita a Guruclef –dije un poco a la defensiva.
–Ella esta bendecida por el planeta y por nosotros, por lo cual necesita de el Gran Gurú para guiarla, así como a ti, ahora que te pertenece la corona, también estas bendecida … – y sin más desparecieron de la sala de trono.
Ya sin poder renegar baje mi cabeza derrotada, Iván se acerco y nos abrazó fuertemente, yo correspondí su abrazo con miedo. ¿De qué me servía estar bendecida? Si mi vida iba a estar condenada a una vida sin amor, llena de dolor y soledad y más con una persona que no tenía idea de cómo era el amor, comencé a llorar desconsoladamente, todos me vieron con tristeza, le pedí a Ana y a Iván que me acompañaran a mi habitación ignorando los comentarios y las preguntas de los demás.
–¡No puedes permitir que te encadenen a eso! ¡No es justo! – gritaba Iván encolerizado por la situación.
–Yo...no sé qué decirte...
–¡Diles que no! ¡Yo puedo ser el padre de Luz! ¿Te ibas a casar conmigo lo recuerdas? –gritaba aun mas furioso...
–¿Por qué no me dejan sola un rato por favor? –dije a Ana y a Iván que no dejaba de dar vueltas como león enjaulado.
Ana asintió y se lo llevo a rastras del cuarto en contra de su voluntad mientras pensaba en mi futuro. ¿Qué pasaría conmigo? Ni siquiera yo lo sabia ¿Desposada de alguien que nunca me amo? Eso no solo me daba miedo, me daba pavor, maldita bendición, yo no debí estar incluida ahí.
Luz permanecía dormida en mis brazos así que, después de todo no era tan malo, tenía su libertad que era lo que me importaba, tenía a Ana a la que amaba como una madre y tenía a Iván...lo tenía a medias, con esto el estaba prohibido para mi, escuche la puerta abrirse, al voltear veo a la persona que menos deseaba ver en estos momentos.
–El que tenga que pasar mi vida contigo infelizmente no te da el derecho de entrar a mi habitación – dije con amargura.
–Vengo a hablar de Luz…–dijo nervioso, voltee mi cara don desdén y le di la espalda.
–Habla –dije en forma grosera, el suspiro.
–Estoy confundido con la decisión de los genios, no creo que sea lo mejor el que yo sea la figura paterna de Luz.
–En eso te doy toda la razón, tú la querías esclavizar a ser el pilar de Céfiro y ahora te ponen como protector de ella ¡qué irónica es la vida! –dije con sarcasmo.
–¡Yo jamás quise eso de corazón!
–¡Eso no lo demostraste! –grité furiosa y la bebe despertó llorando, suspiré profundamente y la mecí tiernamente, se calmo y me vio con sus hermosos ojos, sentí un tirón en la espalda.
–Estas sangrando…deja que te cure –dijo acercándose a mí, no puse resistencia ¿Qué caso tenia? Ninguno, atada a esta persona de por vida, lo que me daba alivio era que ya tenía casi 1000 años y con un poco de suerte se moriría rápido, me reí maliciosamente ante mi pensamiento.
–¿De qué te ríes? –pregunto con el seño fruncido, tal vez había leído mi mente, no se…pero me seguía riendo.
–De nada de tu incumbencia –dije más seria, aguantándome las ganas de carcajearme.
–Tu recuperación ha sido muy lenta, el cuarto de la corona te dejo muy dañada…estoy preocupado –dijo poniendo su mano en mi espalda.
–La he pasado mal ¿recuerdas? Cuando intente suicidarme, cuando tuve el accidente en coche y ahora esto y créeme el cuarto de la corona duele demasiado –dije mientras me ponía una pócima.
–Si lo sé, te ha tocado pasarla mal, lo lamento.
–No tienes porque, sencillamente ese es mi destino y punto y si me disculpas estoy cansada ¿podrías retirarte?
–No puedo irme, tengo que estar aquí ¿lo recuerdas?
–Iván es mi prometido, el debe de estar aquí, yo me voy a casar con él, no te necesito.
–¡Tienes que acatar las órdenes de los genios! –dijo molesto.
–Si va a ser así, me largo de Céfiro y no nos vuelven a ver nunca, ya le di independencia a este mugre planeta ¿qué más quieren? ¿fastidiarme la vida? Lárgate Guruclef, no quiero discutir.
–Yo no puedo hacer nada para retenerte, pero los genios si…¡no seas necia Marina por favor! –manoteaba y perdía el control, muy pocas veces lo había visto así.
–¿Por qué quieres acatar las órdenes? ¿Por qué son simples ordenes? Para estar con alguien debes de amarlo –dije sin poder voltear a verlo
–Recuerdo que hace tiempo cuando estabas más chica deseabas una familia, ya la tienes, ¿no estás feliz con eso? –dijo con ojos esperanzados, me dieron ganas de golpearlo, deje a la bebe en la cama y le di la cara, la más molesta y desgarradora.
–Por supuesto que siempre quise una familia, mi sueño era casarme y tener hijos ¡pero no así! ¡Yo jamás quise las cosas así! ¡Yo siempre quise enamorarme, casarme y tener hijos! ¡Jamás lo desee de esta forma! ¡No de la desgracia de perder a mi mejor amiga y a su esposo que eran como hermanos para mí! ¡No una niña que no es mi hija y menos con un hombre que no me ama! –dije esto último con un gran nudo en la garganta, las lagrimas empezaron a brotar de repente y no pararon, me tape la cara con la manos para mi vergüenza, estaba muy dolida, de repente mi espalda volvió a sangrar.
–Sigues sangrando, déjame curarte –se acerco con dulzura.
–No me toques…–dije llorando sin consuelo.
–¡No puedes huir de tu destino Marina! –dijo enfrentándome, lo mire con odio.
–Esta vez si...mi corazón no lo aceptara, podrás desposarme pero jamás...escúchalo bien...¡Jamás tendrás mi corazón nuevamente! –grite cuando entro Iván con violencia a la habitación y se le fue a golpes al mago.
–¡Detente Iván! –grité desesperada
Mientras Iván se estaba golpeando a diestra y siniestra a Guruclef sin importarles que estuviera Luz ahí, grite, los jale, trate de separarlos pero en el intento Iván me soltó un golpe y caí como costal de papas encima de un buro, mi espalda empezó a sangrar más y eso me enfureció, ¿Cómo no pudo fijarse Iván que me había soltado un golpe? Guruclef vio y trato de acercarse a mí , pero Iván lo tomo de la túnica y lo aventó contra la pared, ¿Por qué no usaba su magia para inmovilizarlo? Creo que el desgarriate que estaban causando se escuchaba muy fuerte ya que entro Ráfaga e inmovilizo a Iván, Guruclef corrió hacia mí, vi su cara golpeada y me sentí fatal. Ana entró y se quedo en shock, tomó a la niña para consolarla.
–Te golpeo mucho, ¿por qué no lo inmovilizaste? –pregunte viendo su cara completamente
–No podía…me merecía esos golpes –dijo con una sonrisa torcida –aún tengo que pagar por muchas cosas Marina.
–¿Qué rayos te ha pasado? ¡Él es el gurú de Céfiro! –dijo Ráfaga tomándolo fuertemente de los hombros
–¡La quiere para él! ¡Siempre lo supe! ¡Maldito cobarde! –gritó furioso, mientras Ascot y Paris entraban a la habitación.
–Si no te has dado cuenta Iván…golpeaste a Marina –dijo el Gurú tranquilo.
Iván no lo creyó pero cuando vio mi nariz sangrando y cuanto sangraba mi espalda, corrió hacia donde estaba pero Ascot lo detuvo.
–Lo siento Iván pero ya no te puedes acercar a ella, ella esta bendecida por Céfiro y la has lastimado, quedas desterrado del planeta por siempre, no puedes acercarte a ella, le pediré a una de las chicas que te regrese a mundo místico.
–Marina ¡Marina por favor perdóname! ¡Jamás quise lastimarte! ¡Lo juro! ¡estaba cegado por los celos! Por favor comprende….–dijo en tono de suplica.
No quería voltear a verlo su golpe me recordó a todas las porquerías que me hacia Águila y me puse a llorar, tal vez era mejor que estuviéramos separados un tiempo, ya lo habían desterrado.
–Ya déjala…no la lastimes más –dijo Ascot tomándolo del hombro.
–¡Tú no tienes el poder para desterrarme! ¡Eres un simple mago aquí! –gritó Iván en contra de Ascot.
–Pero yo si –dijo Paris serio, –Llévatelo Ráfaga y que no regrese –finalizó muy serio.
–¡Marina por favor! ¡Diles que no! ¡No puedo dejarte aquí! ¡No con ese desgraciado! –gritaba mientras Ráfaga lo sacaba a rastras junto con Ascot, yo seguía callada.
Paris me vio con un dejo triste, sabía lo que sufría, por todo lo que había sufrido y se veía en sus ojos que le había dado tanto coraje el golpe que se le había salido a Ivan que prefirió correrlo.
–Los dejamos solos…–dijo Paris, haciendo ademan a Ana de que saliera.
–Paris…gracias – dije aún en el piso.
–No tienes porque…no quiero perderte –dijo acercándose a mí y dándome un beso en la frente, salió con Ana y la bebe y cerraron la puerta.
–¿Cómo te sientes? –pregunto Guruclef muy angustiado.
–Me duele mucho la espalda…la nariz no tanto–dije un tanto confundida.
Me cargo del piso y me recostó sobre la cama boca abajo, la pijama estaba muy sucia, llena de sangre así que con magia la quito, realmente no me importaba mucho, traía un short abajo y estaba boca abajo, así que no se veía nada.
–¿Por qué sigo sangrando de la espalda? –pregunte confundida, me habían curado infinidad de veces y al parecer mi cuerpo.
–La magia del cuarto de la corona es mortal para cualquiera, incluso para mí, me sorprendió que sobrevivieras, pero tu fuerza de voluntad lo hizo posible –dijo en forma amable.
Aunque no contesto de forma directa mi pregunta desistí de preguntar más, no era el momento. Mientras me curaba, su roce cálido se sentía bien, como en mucho tiempo no me sentía a pesar de la herida. Debía estar agradecida, Luz tenia libertad, aunque seguía sin gustarme lo del matrimonio arreglado.
–¿Sabes Marina? Podemos estar juntos pero como amigos o compañeros velando por la felicidad de Luz, si es lo que tu deseas, si no quieres que tengamos ningún interés romántico.
Amigos ¿podríamos ser amigos? No era una idea tan loca y descabellada, era mejor a fingir que éramos un matrimonio, con esas solitarias noches deseando a otra persona, tal vez para el pasaría igual, no lo sabía, pensé que extrañaría a Iván pero seguía sumamente dolida por el golpe, me recordó a como me trataba Águila, perdió completa y absolutamente los estribos…por primera vez le tuve miedo.
–Me parece bien…–dije contestando automáticamente.
–He terminado …–dijo antes de convocar un hechizo para vestirme nuevamente –ahora déjame arreglarte la nariz– comento tomando con sus manos mi rostro, le agradecí con una sonrisa tímida.
–Te dio un buen golpe, creo que te rompió la nariz –dijo molesto –esto te va a molestar un poco –confeso mientras tomaba suavemente mi nariz con su mano, sentí cuando la acomodo y me dolió horrible, no pude contenerme y grite de una forma que hasta lo hice brincar del susto.
–Disculpa si te dolió pero tenía que acomodarla, bebe esto y dormirás de inmediato, te ayudara a sanar tus heridas –dijo dándome una poción.
–No te preocupes, se que lo tenias que hacer y gracias por la poción –dije tomándola de inmediato y recostándome.
–¿Si pensabas de verdad casarte con él? –me pregunto sacándome de mi ensueño.
–Si…–conteste sin dar más detalle.
–¿Entonces qué harás? –preguntó nuevamente.
–No lo sé, pensé que Iván sería lo mejor para Luz pero no estoy segura, con el tiempo sabré que hacer, por el momento no lo quiero ver, por cierto…gracias por curarme.
–No tienes que agradecer –dijo sentándose en la cama y quede profundamente dormida.
La poción que me había dado realmente me había hecho descansar, me sentía protegida y el cuarto se sentía cálido, estaba muy tranquila, las heridas casi no las sentía, me dejaban descansar sin ser una incomodidad para mi, caí en un profundo sueño muy pacifico, casi de inmediato empecé a soñar que estaba recostada en un cuarto que no era el mío, un cuarto muy amplio, muy elegante, exquisitamente acomodado, sin nada fuera de lugar, aun que seguía acostada del lado podía ver con facilidad el escritorio con papeles perfectamente acomodados, tarde en reaccionar pero ya había estado en esa habitación antes, esa habitación era la de Guruclef. Sentí un brazo alrededor de mi cintura y me tense, aún seguía débil de las heridas que tenia así que me voltee acostada.
–¿Clef? ¿pero qué demonios hago aquí? –dije confundida –debería de regresar a mi habitación.
–Shhhh…–dijo muy quedito mientras me acercaba a él y me besaba, me quede en shock.
Todo lo que pensé que lo había olvidado, todo lo que juraba que lo odiaba y que no lo soportaba era una vil mentira, mi corazón jamás había dejado de amarlo, su roce se sentía tan cálido, tan bien, quise patearme a mí misma, quise decirme que era una imbécil, quise decirle que no era mejor que Águila o Iván pero no pude, mi carne fue débil y aunque más tarde pagaría por mi pecado al haber caído en sus redes nuevamente, mis sentidos, mi piel y mi corazón disfrutaban el tacto de sus labios sobre los míos, me sentía su muñeca de trapo.
Cuando sintió que correspondí su beso , se acerco más hacia mi para besarme con ternura, respondía a sus besos de forma natural y sin respuesta lógica, tome su cuello y lo acerque para profundizar más el beso, estaba fascinada, cuando me di cuenta, el ya estaba encima de mi acariciando mi cuerpo, yo respondía a sus caricias temblando de los nervios, todo era tan repentino, hasta que se incorporo al lado mío.
–Quiero que esto sea con calma, no quiero presionarte, ahora descansa…mi amor –dijo dándome un apasionado beso y acariciando mi mejilla, cerré mis ojos con como si fuera a volver a dormir.
Me desperté de golpe bañada en sudor y completamente sonrojada, prendí la luz y pude ver que estaba en mi habitación, me deje caer pesadamente sobre la cama.
–¡¿Qué rayos paso? –me dije a mi misma –jamás volveré a verlo igual –concluí mientras el sueño me vencía nuevamente.
Estaba perdida.
