Mica: Otra vez Kara-Neko para ustedes. Espero que les guste y cuando menos se den cuenta, los otros tres Matsuno faltantes se enteraran de este gran secreto. Y no olviden que si quieren algo en especial, solo díganmelo y daré mi mejor esfuerzo. Disfrútenlo, los quiero y ¡adiós! ^_^

PD-1: La letra de esta manera son pensamientos.

PD-2: ¡Felices vacaciones d Julio!


Ida al parque

-¿Por qué estamos aquí, brothers?- pregunto Karamatsu con curiosidad, una gorra azulada ocultando perfectamente las orejas del mismo color. Choromatsu, Osomatsu y él caminaban con tranquilidad, directamente al parque.

-Porque Jyushimatsu, Ichimatsu y Totty están en casa…y tú no querías que se enteraran de esas- Oso señalo su propia cabeza.

-Cierto- sonrío enormemente.

-Además, esos instintos felinos se están mostrando más de lo normal- hablo Choro pensativo. –Solo tenemos que mantenerte tranquilo y tener…- algo faltaba. –He…Osomatsu…- el mencionado, que miraba a su alrededor con desinterés, le prestó atención. –¿Dónde está Karamatsu?-

-Eres un siego, él está justo…ahí…- su sonrisa confiada desapareció al ver que su hermano no estaba caminando a su lado. –Mierda…-

-Tenemos que encontrarlo- empezaron a correr, mirando a su alrededor frenéticamente. –¿Cómo es posible que se haya ido tan pronto?- el de verde se rasco la cabeza, deteniéndose al llegar al parque pero sin encontrar rastro de su hermano mayor.

-Oye Choro- el de rojo se le acerco después de despedirse de una chica. –Una señora me dijo que lo vio pasar por aquí hace poco-

-Significa que no debe estar muy lejos- murmuro empezando a caminar junto al mayor, ambos mirando minuciosamente a su alrededor…hasta que…

-No puede ser…- ambos tenían los ojos totalmente abiertos. –¡KARAMATSU!-

-¡Nya!~- ahí estaba el mencionado, acostado como si nada pasase en una de las rama del árbol más alto del parque.

-Baja de ahí ahora mismo- ordeno el de rojo pero el otro simplemente lo ignoro, lamiéndose el dorso de la mano. –¡¿Estas sordo o qué?!- gruño al no ser escuchado.

-Espera…- Choro suspiro después de notar un detalle. –Sus ojos son los de un gato…su instinto felino se habrá activado pero…¿Por qué?-

-Allí tienes tu respuesta- apunto hacia un costado, donde se podían ver a mucho perros con sus dueños. –Tenemos que bajarlo-

-No me digas- Oso rodo los ojos. –La gente ya está empezando a murmurar-

-¡Karamatsu, vuelve!- grito Choro al ver como Kara bajaba de un salto del árbol y aterrizaba ágilmente, empezando a correr. Lo persiguieron, esquivando gente y animales que se les cruzaban, incluso saltaron algunas bancas pero terminaron perdiéndolo de vista. –C-Creo…que la p-próxima vez que…Totty me invite a correr…me lo pensare…dos veces- Choro respiro agitadamente, intentando recuperar el aliento.

-¡¿Cómo pudimos perderlo?!- Oso se revolvió el cabello.

-Amm…¿brothers?- se voltearon de golpe, viendo a Karamatsu sentado en un rama, con las piernas colgando y una bebida en las manos.

-Karamatsu…- los sextillizos de verde y de rojo suspiraron de alivio. –¿Qué haces ahí?- se le acercaron.

-No lo sé- negó con la cabeza, confundido. –Recuerdo haberme subido aquí pero no sé porque…no podía controlarme- se encogió de hombros, sorbiendo un poco de su bebida.

-¿Y de dónde sacaste eso?- Oso apunto el vaso.

-Unos amigos míos me la dieron- tomo un poco más. –¿Quieren un poco, brothers?-

-No, gracias…te queremos aquí…lejos del árbol…de todos ellos- Karamatsu enarco una ceja pero les hizo caso, bajándose de un salto y sintiendo como sus hermanos lo agarraban de las manos, empezando a caminar y alejándolo de los árboles, empezando su camino hacia la casa con tranquilidad.

-Les…les cause muchos problemas, ¿verdad?- a pesar de la gorra, ambos sabían que las orejas del chico estaban caídas y eso significaba una sola cosa: tristeza.

-No, no…tranquilo Karamatsu- Choro le acaricio el cabello, teniendo en cuidado de no tirar la gorra. –Todo está bien…solo…-

-Solo estábamos preocupados, desapareciste de la nada y nos costó encontrarte- continuo Oso acaricio también la cabeza de su hermano con una gran sonrisa. –Por suerte no te paso nada- llegaron a la casa, Karamatsu sacándose la gorra al verificar que no había nadie y moviendo las orejas, suspirando de alivio.

-¿Creen que se irán pronto?- pregunto sentándose junto al mayor, sintiendo la mano de este yendo directamente a su cabello.

-No lo sé- rio el de rojo.

-Pero te ayudaremos en lo que podamos- sonrió Choro sentándose del otro lado. –Para eso están los hermanos-

-¡Gracias!- sonrío enormemente, las orejas azuladas levantándose al instante con ánimo. –¡Son los mejores!…¡Los quiero mucho, nya~!-

-¡K-Kawai~!- fue único que paso enseguida por las mentes de los sonrojados Osomatsu y Choromatsu.