Cuantos Cuentos Cuento

Chokehold

Felicidad.


Los 'trágame tierra' de la revista Seventeen que Alice leía sagradamente una vez al mes - ya que consideraba aquella revista rosa y de moda su Biblia personal - no se comparaba con nada a lo que justo en este momento me estaba pasando. Yo y Edward, mirando Vh1 'distraídamente'…

…acostados en la misma cama.

Desde que me puse la camiseta XL de Edward color azul eléctrico como un simple pijama, mis mejillas no dejaban de tener un color rojo fuerte. Odiaba sonrojarme, y lo peor que era una de las personas que se sonrojaban con demasiada facilidad.

Aparte de eso, todo el sueño que había guardado hace un rato, se marcho de mi cabeza como por arte de magia, sé que a la mañana siguiente amanecería como Zombie.

Si tan solo tuviese uno de mis libros…

Exhale aire.

¡Deja de sonrojarte, tonta!. – Me llamo una vocecita dentro de mi cabeza, retumbando como eco en mis sesos - ¡Piensa en otra cosa!.

Jacob.

¡Piensa en otra, otra cosa!

Beso

¡No ahí caso contigo! – Gruño mi voz interior, y después de eso, no escuche nada más que el silencio de mi mente.

Quería dormirme, pero no quería parecer descortés. Esto de dormir con tu…casi mejor amigo no era para nada de mi agrado, aun más cuando el te presto sus boxers para que usaras como pijama. ¡Oh, que maravilla!.

Tierra, con toda la pachamama (3) posible, trágame – Murmure para mi, cuando recordé aquel 'pequeño' detalle de mis shorts.

Otro sonrojo más.

Si algún doctor me viese, no dudaría que yo tendría, por lo menos, cincuenta grados de vergüenza en la cabeza.

Y la lluvia no paraba.

Cerré los ojos en un vano intento de conciliar el sueño. Nada.

- ¿Ed…Edward? – Lo llame, sonrojando aún más.

El apretó 'mute' en el control remoto y se detuvo el documental de 'las mejores 100 canciones de los 90' de Vh1. Se giro y me miro

- No es que yo sea…bueno…no quiero abusar de tu hospitalidad….pero… ¿tienes algún libro?, cualquiera… me sirve hasta…¡De cocina!.

Edward rió con su voz enterciopelada y se levanto de la cama aun riendo. ¿Tengo que comentar que el dormía sin siquiera una polera para cubrí sus perfectos abdominales?.

No, sonrojo, no.

Después de mi cuadragésimo quinto 'trágame tierra', Edward llego con varios libros en sus manos.

- Shakespear – Leyó uno, luego continuo pasando sus libros en las manos y leyendo los títulos… - Cumbres Borrascosas… Hamlet

- Cumbres Borrascosas esta bien.

Me lo entrego y fue a guardar todos los libros. Me acomode mejor en la cama y trate de acomodar la lámpara de noche que estaba a mi lado, obviamente sin estorbar a Edward. Lo abrí y había una pequeña dedicatoria.

Para mi hijo, con todo amor y cariño, Samantha.

Abrí los ojos a más no poder, mis manos temblaron y releí la pequeña cita cinco veces más. El libro era original, de tapa dura, antiguo pero muy bien cuidado, pareciera como si nunca lo hubiese leído. Las hojas estaban en perfecto estado pero olía a viejo, amaba ese olor.

- ¿Lo has leído antes? – Le pregunte a Edward, cuando el volvía a la cama con una sonrisa de oreja a oreja. De repente, solo fue una línea recta sin la menor pizca de vida.

- Nunca.

Me sentí mal.

Leí de nuevo 'con todo mi amor y cariño'. Si Charlie me hubiese regalado, aun que sea, un libro de mecánica en la vida, seguramente lo hubiese leído solo para complacerlo, aun que odiase la mecánica. Cumbres Borrascosas era un libro excelente, o al menos lo consideraba algo más que un Best Seller.

Con todo mi amor y cariño.

Deje de darles vueltas al asunto y cambie de página, empecé a leer sin conocimiento alguno. Leer por leer. Las palabras de Catherine eran ajenas para mí, estaba sumida en mis pensamientos, pero cambiaba de vez en cuando de página para que Edward supiese, de alguna manera, que me encontraba enfrascada con la lectura.

¿Qué habían hecho los padres de Edward para que merecieran tanto odio por parte de su hijo?.¡Pobre señora Cullen!, como estará sufriendo ahora que su hijo ni siquiera leía los regalos que ella le hacia con tanto cariño.

O al menos, eso mostraba su magnifica letra.

Cerré el libro de golpe, otra vez me había enojado mentalmente con Edward sin que el se diera cuenta. Deje Cumbres Borrascosas encima de la mesita de noche, desarme la goma que tenia atrapada mi cabello y rápidamente callo encima de mis hombros, me di media vuelta y apague la luz.

- Buenas noches – gruñí.

Edward no se movió, eso me enojo más.

- ¿Bella? – Me llamo, apretando 'mute' de nuevo a la televisión.

- ¿Qué? – Dije, pesadamente.

- ¿Te pasa algo?

- Tengo sueño.

Cerré los ojos con fuerza y cuando los abrí todo estaba oscuro. La tele estaba apagada y la lámpara de la mesita de noche de Edward también lo estaba, luego escuche su voz ronca.

- Buenas noches

Y sin más se acostó al otro lado.

¿Cómo no se podía dar cuenta?

Encendí la luz y Edward se dio media vuelta.

- ¿Por nunca has leído el libro? – Lo rete.

Edward puso los ojos en blanco.

- No es de mi gusto…

- ¡Te lo regalo tu madre…!

- Duérmete Bella.

Bufe con rabia y apague la luz, me acomode entre las sabanas y el mullido cobertor, pero Edward encendió su luz rápidamente.

- ¿Cómo sabes quien es mi madre?

Su pregunta me tomo de improviso… como todas las que me hacia.

- Eso no importa…

- ¿Cómo lo sabes? – Pregunto molesto.

- Estoy cansada Edward, hablemos mañana…

Aún así, me tomo de los hombros y me obligo a mirarlo.

- Hablemos ahora…

- Hace un rato tú no querías….

- Ahora si…

- Vi un cuadro en el taller de Jasper y el me dijo eso… Fin de la historia.

- ¿Te contó solo eso?

- ¿Qué crees tu?

Lo desafié con la mirada, en un vano intento en que cayera en mis redes como yo caía siempre en la suyas. Sentí como me penetraba con su mirada, a pesar de la poca luz que había en la habitación.

- Esta bien… - Murmuro, luego de un rato.

- ¿Esta bien que?

- Sé que Jasper no hablaría más de la cuenta.

Aquello me molesto de sobremanera. Entonces, ¿el podía esconderme cosas a mi?.

- Como quieras – Respondí de mala gana, tome las frazadas de la cama y me gire en dirección a la pared.

- No te enojes, Bella – Murmuro él apagando la luz.

- ¿Quién esta enojada? – Murmure bajito, refunfuñando.

- Te escuché – Advirtió Edward.

M sonroje, pero gracias a Dios, edward no me miro.

¿Esto se iba acabar así?, ¿siempre el ganando?

Encendí la luz y me di media vuelta, Edward puso los ojos en blanco.

- ¿Por qué no me cuentas…lo que les paso a tus padres?

- No quiero hablar de ello – Dijo fríamente.

- Si, pero todo el mundo, de una manera bastante extraña, sabe… menos yo. – respondí con ironía.

- Nadie sabe.

- ¡Pero todos tiene una idea! – Lo encare.

- Baja el volumen Bella – Pidió despacio.

- ¿Es que cuesta tanto confiar en mi?

- No es un tema de confianza – Afirmo, con una pequeña sonrisita en el rostro. Cínico.

- ¿Entonces…?

- Prometo que te contare todo, con lujos y detalles, pero ahora, no.

- ¿Por qué ahora no?

- Es media noche, Bella – Murmuro fastidiado.

- ¿Y que tiene?, ¿acaso tienes un hechizo que en media noche no puedes abrir la boca?

- Ya te advertí, Bella – Dijo sin mas paciencia, se acerco a mi, muy cerca de mi rostro – Hoy no, y es mi ultima palabra.

Me percate que se había acercado a mi para poder apagar la lámpara que estaba al lado de mi mesita de noche. Cuando hubo realizada la acción, los dos no nos movimos, nos contemplamos en la penumbra, sin mucho que mirar, de verdad.

- Buenas noches.

Fue la última respuesta que obtuve de Edward, se dio media vuelta y acomodo las frazadas cerca de su hombro.

Copie su gesto tratando de quedarme dormida.

Pero sin lograrlo.

Muchas dudas acudían a mi cabeza y la usurpaban con las distintas definiciones que tenia acerca de Edward. Alguna eran demasiadas empalagosas, como que era dulce, tierno, cariñoso, caballeroso. Pero en otras, demasiado sobre protector e incluso celoso. Sin mencionar gruñón y un tanto Freak. Pero su frikismo me agradaba, es más, era tal el punto que me gustaba. Era un toque que solo él tenia.

Acomode mejor la cabeza en la almohada y respire resignada. Hoy no podría dormir, ni siquiera sabia para que lo intentaba sabiendo que mi resultado seria nefasto. Cerré los ojos, por últimas vez trate de forzar a Morfeo que me estrangulara con un maldito sueño. No funciono.

Abrí los ojos lentamente, daba igual los esfuerzos que hiciera esta noche, si me quedaba dormida, seria única y exclusivamente porque mi cuerpo ya no aguantaría más el cansancio y me despertaría en la noche del día siguiente, sin contar que seria en altas horas de la noche.

Sentí como Edward, ya dormido, se acomodaba en su mullido colchón, al que yo era la 'invitada de honor' a su pieza. Yo me quede inmóvil, cuando el puso uno de sus brazo alrededor de mi cintura y me abrazo.

No sabía si estaba dormido o tenía el mismo nivel de insomnio que yo. Pero su abrazo pareció casi intencional. Con el tiempo, me percaté que su boca rozaba algunos de mis cabellos, y en vez de sentirme alterada por la invasión de mi pequeña libertad, me sentía relajada y segura. Nadie podría entender aquello.

Mucho menos yo.

En pocas palabras. ¿Me sentía segura al lado de un chico quien me sicopateaba con su camarita a cada milésima de segundo?.

Concordé en la última cosa antes que Morfeo escuchara mi plegaria.

La locura se pega.

.

.

Mi cansancio era tal, que mi subconsciente no me permitió soñar nada aquella noche. Algo que agradecí eternamente. Renée me había contado, hace mucho tiempo – Cuando apenas tenia diez años – Que hablaba en sueños. Ósea, que aparte de todos mis defectos – Patosa, sonsa, ñoña, fea, estupida…y la lista seguía – Hablaba en sueños. ¿Podía existir una persona menos imperfecta que yo?.

No sabia si mis 'palabritas' se hubiesen acabado en un lapso pequeño de ochos años, posiblemente no. Aun que no estaba segura si hablaba en sueños o no. Pero era mejor agradecer que lamentar.

Desperté con una luz grisácea, dando a entender que el cielo seguía ennegrecido por las nubes. El sonido volvió a mi odio y escuche el pequeño caer de las gotas, chocar contra la ventana, supuse que había frió al estar tapada hasta las narices con los kilos de sabanas que tenia Edward en su cama.

Su brazo seguía en mi cadera.

¿Edward seguiría durmiendo?

Mire el reloj de la mesita de noche y casi se me cae el alma.

14:55 P.M.

Bueno, de todas formas, me esperaba algo parecido. Pero no de Edward.

Me revolví un poco más en las sabanas, dispuesta a dormirme de nuevo, pero un fuerte apretón en la cadera me dijo lo contrario. Con pereza mire de reojo y vi a Edward…¡Vestido!.. Trate de hacerme la dormida de nuevo.

- ¡Hasta que hora vas a dormir Bella! – Suspiraba Edward, distraído, hablando consigo mismo.

- Sh… - Dije levemente.

- ¡Hasta que despiertas!, ¿Sabes que hora es?

- No me interesa.

- Por supuesto que no.

- ¿Es que hoy es el Emmet's Day? – Gemí con espanto. Mi pobre y debilucho cuerpo no estaba preparado para estar parado afrente de la Wii tratando de jugar xBox contra un grandullón de la W.F.

- Para nada, es más, puedes dormir lo más tarde que quieras. Carlisle es liberal respecto al horario y esta en su…trabajo, Esme esta dando clases de Yoga en Port Angeles, casi siempre vuelve a la hora del crepúsculo.

- Hm… - Murmure somnolienta.

- Con razón Renée dijo que querías dormir. ¡Te pasas durmiendo todo el día!

Gruñí grogui

- Pues, la verdad, mis vacaciones perfectas se trata de solo dormir. Y digamos qué – Dije, con voz demasiado cansada – Estos días no he tenido ni un solo día de descanso. Gracias a cierta… persona y su cámara paranoica.

- ¿Me tengo que sentir identificado?

No conteste, me envolví en las frazadas y cerré los ojos, Edward aflojo el agarre de mi cintura pero seguía ahí.

- Ah, si, Bella – Llamo, pero no me di vuelta – Respecto a tu habitación.

¿Por qué simplemente no me dejaba dormir?

- ¿Qué pasa?

- Vas a tener que esperar un día más, quizás dos.

Me desenvolví completamente y me gire, por primera vez, para ver a Edward, estaba vestido tan… el. Un pequeño suéter plomo, con una camisa blanca, y unos pantalones negros. Andaba con calcetines.

- Veras – Murmuro, mirando el techo – Si no te has dado cuenta, la lluvia no paro en la noche. La casa de nuestro querido cerrajero se inundo y tiene problemas para venir. Emmett trato de arreglar la puerta – Sonrió – Bueno, en realidad, la violo en un intento desesperado y nada logro. Si tenemos demasiada suerte, mañana podrás entrar a tu habitación.

- ¿Y si no? – Murmure, con un pequeño dolor en mi garganta.

- Tendrás que dormir acá dos noches más. – Murmuro feliz.

- Creo que podré…

Deje la frase inconclusa y de repente me extraño la repentina paz de la casa. Sin los gritos de Emmett, la maquina costurera de Alice, los chillidos – actuados – de Rosalie… era bastante extraño. Parecía que la habitación de Edward era la única…con cuerda.

- ¿Dónde están los demás?

- Salieron…dijeron algo de 'Port Angeles', no le entendí demasiado bien a Alice, pero estoy completamente segura que se refería a 'compras'

- ¿Jasper y Emmett?

- Fueron esclavos y obligados por Alice a acompañarla.

- Supongo que Rosalie…

- Si, también fue 'Elegida' – Rió por su comentario – Yo me quede por que no te podía dejar sola.

Aquello fue lo más tierno que escucharon mis oídos. Di gracias por estar tapada hasta la nariz con la santa y bendita cubrecama. Me di media vuelta y fingí dormir.

- No duermas tanto, después te va a salir caspa por dormir demasiado.

- Ja, ja. Si no te has dado cuenta, no tengo nada más que tu…'pijama'.

- Oh, no – Dijo Edward, mientras se levantaba de la cama, me di media vuelta y me senté encima de esta, Edward camino hasta una silla cercana a su cama, de ahí tomo unas prenda de vestir, que no distinguí con anterioridad – Alice ya se encargo de tu…vestuario

- Debí suponerlo.

- No tienes más razones para seguir en la cama como enferma

- ¡Estoy enferma! – Grite, poniendo voz nasal, Edward rió y se acostó de nuevo al lado mió. Tome la sabanas en mis manos y la puse a la altura de mi flequillo. Edward, con un solo dedo, saco el pedazo de tela de mis manos y mostró toda mi cara.

- Anda, vete a vestir.

- ¡Agh! – Murmure, resignada.

Me destape y una onda polar se apodero de mi cuerpo, casi corrí hacia la silla y tome las cosas rápidamente, luego, con la misma velocidad, me adentre al baño de Edward. Cerré la puerta de golpe, y mi primera impresión de aquel cuarto fue…su olor, el mismo olor de Edward.

Era un tanto más pequeño que el mió, o casi del mismo porte. La ropa la tenia entre mis manos y la mire detalladamente. Una camiseta simple y unos vaqueros, nada fuera de lo común, por ahora.

- ¡Eres libre de usar el baño! – Me grito Edward, desde la habitación.

Suspire y empecé a desbotonar la camiseta XL de Edward.

.

.

Estaba enfrascada con los últimos capítulos de Hamlet mientras todos los Cullen se encontraban jugando con la maquinita de de Emmett. La Wii, tocando Guitar Hero.

Alice y Rosalie se turnaban el micrófono, ya que Rosalie solo cantaba – pero claro, con una voz como la suya ¿Quién no querría cantar? – pero Alice también tomaba prestada la guitarra de Edward. Emmett, por su lado, se manejaba en todos pequeños instrumentos. Era bastante chistoso verlo con la guitarra colgando de su brazo. Parecía un juguete, en realidad eso era. En cambio a Alice, le quedaba colgado por lo bajita que era.

A jasper no lo sacaba nadie de su batería y la verdad es que se manejaba bastante bien en aquellos cuatro mini-platillos de juguete, y Edward jugaba a ser contra bajo y a veces, cuando Emmett le gritaba, hacia de guitarra.

Yo solo estaba absorta a todo su bullicio leyendo atentamente el libro, pero era mi excusa barata para no jugar con Emmett, ya que me pediría si o si que tocara la estupida guitarra de juguete – manoseada – o que pasara adelante con el micrófono en la mano.

Eso ni pensarlo.

Luego de releer por tercera vez consecutiva el ultimo capitulo de la novela, cerré el libro, sin otra pequeña excusa para jugar el maldito juego de Emmett. Aquello fue el peor error de mi vida, pues justo, Habían terminado de tocar Livin' On A Preayer, de Bon Jovi. Obviamente en versión femenina, ya que Rosalie se lucio con su voz.

Hubo un gran murmullo entras las canciones para elegir.

- ¡Esa Emm, por favor, te lo suplico! – Gritaba la pequeña de Alice.

- ¡Por Dios Alice, esa la tocamos como cinco veces! – Repetía el hermano mayor, cambiado las canciones con vehemencia, supe con toda certeza que ya había dado vuelta el juego apenas salio.

- ¿Por qué no dejamos que Bella Juegue? – Replico Rosalie, con una pequeña sonrisita en su rostro - ¡Que ella cante!.

- ¡Si Bells, por favor! – Grito Emmett, dándose media vuelta para mirarme – Y te prometo que no será difícil.

Rosalie se rió fuertemente.

- No…gracias…lo van a echar a perder conmigo como cantante.

- Es solo un juego, Bella – Replico Jasper.

Pero, para Emmett, era como una vida. ¡No solo un estupido juegote de consola!

- Por favor, Bells – Murmuro Emmett, rogándome con los ojos.

¡Rayos!

- Esta bien – Repuse, con los ojos en blanco, levantándome de mi pequeño sitio 'autista'.

- ¡yo elijo! – Grito Alice, sacando la guitarra de las manos de Edward, dejándolo como espectador, ya que Rosalie tenia el bajo, ella también podía mandar.

- ¡Esta! – Chillaron las dos al mismo tiempo.

Missery Bisnees – Paramore.

¿No había una más fácil?

Trague con dificultad.

- ¡Ponla en Hard! – Grito Rosalie, malévola.

Algo me decía que no le caía muy bien a Rosalie.

- Pero… - Murmuro Jasper.

- ¡En Hard! – Grito Rosalie, colérica.

Mis manos empezaron a sudar. Alice empezó a tocar los primeros acordes con un poco de torpeza, aún así con 'Easy'; pero la canción de todas formas era difícil, demasiado rápida, quizás.

Vino el bajo y luego la voz, ni siquiera cante cuando la voz de fondo empezó y perdieron.

- ¡Bella-tienes que cantar!

- Yo dije que iban a perder conmigo

La sonrisa de Rosalie no podía ser mas grande

- Solo canta, da lo mismo la pronunciación, pero trata de que sea en el tono.

¡BF!, me sabia la canción de principio a fin, lo que me preocupaba era el tono.

- ¿Estas lista? – Pregunto Jasper.

Me limite a Asentir.

Emmett y Alice se gritaron uno a otro mientras peleaban por la pequeña guitarra, mientras Rosalie y Edward se pasaban el bajo sin problemas. Esta familia era lo más cambiante que existía en las familias de Forks. Después del ultimo grito de Alice, y la risa de Emmett, me quedo claro quien había ganado.

Los acordes ahora eran más profesionales, pero claro, si se trataba de Emmett., en cambio Edward lo seguía al mismo ritmo sin perderse de ninguna nota, y Jasper no se quedaba atrás, solo faltaba que yo abriera mi estupida boca y cantara en el tono, nada difícil claro que no.

- ¡Ahora! – Gritó Emmett, desesperado para no perder el juego.

Me despabile y atine a decir lo primero que había en la pantalla, luego de hablar un poco la canción, comencé con el ritmo dos palabras antes del coro para empezar con el Whoa.

Trate de cantar un poco alto, y ni siquiera sé si lo hacia relativamente bien, el silencio que otorgaban todos no me daba una muy buena opinión de mi capacidad bucal, aparte que lo único que detallaba en la canción era el riduoso sonido del choque que hacia Emmett cuando apretaba fuertemente las teclas de su diminuta guitarra.

Cuando todo acabo, mis manos sudaban contra el pequeño micrófono y todos se quedaron en silencio. De cobarde no quise darme vuelta.

- Eso… - Murmuro Emmett, cansado, sudando a gota gorda tirándose encima de un sofá - ¡Estuvo genial! – Grito emocionado.

Recién hay me di media vuelta después de ver un 90 por ciento de aprobado junto al micrófono.

Alice parecía sorprendida, Rosalie solo se limitaba a gruñir, Jasper estaba sonriendo, algo asi como dándome apoyo, Edward también estaba sorprendido, y Emmett tenia una enorme sonrisa sentado-acostado encima del enorme sofá en donde yo estaba antes.

- Bella, ¿Por qué nunca nos dijiste que cantabas? – Pregunto Jasper, curioso. Siempre era él quien hacia esa clase de preguntas.

Rosalie salio pifiando de la habitación

- ¿Yo, cantar? – Sonreí a Jasper – No canto Jasper, bueno, ósea si, como todos. Pero no…no tengo el potencial como para hacerlo un estilo de vida…¡Agh! – Me confundí con mis propias palabras – Dejémoslo en que nunca he cantado para un publico. ¿Vale?

- ¿Por qué no? – Pregunto, de nuevo, curioso.

- Por que…no tengo una banda, no canto bien, me da vergüenza, ¡Puede que con lo torpe que soy me tropiece con un cable de alguna mala instalación de algún concierto!

- Oh, vaya – Exclamo Jasper.

Después de eso, solo salio de la habitación con paso ligero sin darle importancia a nuestra pequeña conversación. Observe la habitación y me percate de que estaba sola con Edward, otra vez. ¿Cómo se habían evaporado los demás tan rápido, que ni siquiera llegue a sentir sus pasos cuando salieron de la habitación?

Para mi suerte, Esme apareció detrás de la puerta principal, con olor a incienso y agotada.

- ¡Hola Chicos! – Saludo la dulce mamá - ¿Cómo están?

Me limite a contestar ya que Edward era el mudo acá.

- Hola Esme, bien gracias. ¿Y tú? – Le pregunte por cortesía.

Ella sonrió y me dio una extensa charla de su día – junto con unos muy buenos ejercicios de yoga, y una leve indirecta de que mi postura era chueca – a mi y a Edward.

Cuando nos soltó, ya había pasado una hora y Edward estaba medio adormilado. Por la puerta de la cocina apareció la sonriente Alice de la mano con Jasper, cada uno con un baso de Coca-cola.

- ¡Alice, querida! – Saludo Esme, después de dar una extensa charla sobre lo que significaba Yoga, y solo reteñí la poca información de que el nombre era de un ideal del hinduismo.

- Hola mamá – Saludo Alice.

En ese pequeño dialogo, punce el brazo de Edward levemente, el se sobresalto, ya que estaba medio adormilado. Le indique el piso de arriba mientras Esme estaba ensimismada hablando con Alice, el asintió sobre mi propuesta bostezando. Jasper vio mi escenita y no paro de reírse cuando subía con Edward hacia su habitación.

Cuando entramos, todo estaba en silencio, y volvimos de nuevo a la paz.

- Parece que tienes sueño – Le dije, mientras el se quitaba los zapatos con la punta de sus pies.

- Hm… - Murmuro él, sin mucho animo -. Esme es muy buena para hablar.

- Créeme, no le hace competencia a Renée…

Mis pensamientos se quedaron en blanco. Mi móvil se había quedado en mi habitación, y no había podido entrar a esta. Desde ayer que no le enviaba un Email a mi madre.

¡Renée debería estar histérica!

Seguramente llamaría a Esme y…

- ¡Bella! – Se escucho un grito de espanto desde el piso de abajo, de repente la voz de Esme no me pareció tan agradable como hace unos minutos.

Edward despertó de repente y me miro fijo, me sonroje.

- ¡Tu madre al teléfono!

Trague dificultosamente.

Mire el teléfono con preocupación, Edward me miraba a mi y luego al teléfono, hizo esta acción varias veces, mientras yo solo podía mirar el teléfono de la mesa de Edward y sin mover apenas un músculo.

- ¡Contesta! – Me grito Edward.

Me sobresalte y me gire a él, me miro y me sonroje de nuevo, camine torpemente hacia el teléfono y lo levante.

- ¿A…Alo? – Pregunté, con voz titubeante.

- ¡Bella Swan! – Rugió la voz del otro lado.

De golpe cerré el teléfono y corte la llamada, me gire a Edward que seguía asombrado.

- ¿Me prestas tu baño un momento?

Edward asintió con la cabeza y los labios levemente abiertos.

Corrí hacia el baño, para mi suerte el teléfono era inalámbrico, no se demoro mucho en tocar el típico ring, ring y retumbar entre las paredes del baño personal de Edward. Tome una larga bocanada de aire, tratando de juntar todo el valor de mi cuerpo y conteste.

- Mamá, antes que todo, no me raptaron los ovnis – Murmure rápidamente.

- ¡Isabella Merie Swan!, ¿Dónde diablos te has metido? – Pregunto.

- Estoy bien, tranquila, ¿Por qué no disfrutas de tu luna de miel?, ¡estoy perfectamente aquí!, ¡Ve hacer un hermano para mi con Charlie!

- ¿Qué maneras son esas de responderme, Isabella!

- ¡No me dejas un solo día de mi vida en paz, mama!

- ¡Es por que me preocupo por ti!

- ¡Y no sabes cuanto lo aborrezco!, soy mucho más madura que tú, y no necesito que te preocupes por mi por estar lejos solo unas cuantas ciudades más.

Renée callo.

- Lo siento mamá, pero la verdad es que me sacas el último grado de paciencia que tengo cuando estoy contigo. Me sentiría mejor cuando yo te diera mi pequeña visión de las cosas que tu sonsacárselo a Esme, no creas que no sé que no hablan por las noches las dos.

Renée se mantuvo en silencio

No tenia nada más que decir. Respiraba agitadamente.

- ¿Bella? – Llamo mi mamá, con voz temblorosa.

¡Oh rayos!, ¿Por qué justamente yo tenia que ser tan bocazas?

- Discúlpame hija, yo….

- Olvídalo.

Escuche un leve gemido por el otro lado. De dolor. Puro dolor. Y luego la línea se corto.

No tuve clemencia ante el teléfono, lo tire al piso y caí junto con el. Encarame mi espalda en el respaldo de la tina de Edward y me contemple patéticamente en el espejo y un sollozo se asomo por mis ojos.

¿Qué clase de mounstro era?

No me percate cuando unos brazos me estrecharon, no me importo quien era, pero la sensación era fantástica. Con el cansancio, ajetreo de todos los días, y para rematar el de este, me quede dormida junto con aquellos brazos.



Notas Autora:

+ ¡Wi!, no saben lo feliz que estoy, aprobe el examen de matematicas que era el que más tenia miedo, aun que fue batsante Cuek, ya que mantube la nota. xD. Pero al menos no la baje.

+ He, bueno, dejando a un lado mi 'emoción' quisiera decirles que en mi profile tengo un pequeño Summarry de todas las historias que pienso subir a F.F., de paso, me dicen cual les gusta más para que la suba. Sinceramente todas tienen capitulos avansandos - algunas más que otras - Pero sinceramente creo que me gustan todas por igual. Si tiene tiempo por parfavor pasensen :) (aparte que renove mi Profile)

+ ¡Muchas gracias a!:

marietta93vlc

x.-KTa-.x

HiK-Y

LaviDx

Tephy XD

Lizzhy

¡Muchas gracias a todos ustedes!

(POR MIS LE HARIA UNA ESENA CONeDWARD EN LA CAMA Y SIN DORMIR :O)