Ya esta. El final. Fic acabado :( Me da mucha penita... por todo lo escrito y por todos los que me leeis y me dejais tremendos comentarios! Se agradecen muchisisisisisimo! :D ¡Gracias! Soys los mejores!
Si hay alguna falta de ortografía que os haga sangrar las corneas, mil perdones!
Y nada, disfrutad del capitulo tanto como yo!
Beckett se tiró todo el día inmersa en el caso, pero no pudo dejar de pensar una y otra vez en por que Castle había aparecido, dejado su café y desaparecido. Si, había desaparecido completamente... no lograba localizarlo, ni en su casa, ni en el móvil, nada.
Al terminar su jornada laboral, bajó a la Morgue en busca de Lanie, necesitaba hablar con ella con urgencia y poder ordenar todos sus pensamientos.
-¿Que ocurre?-preguntó la forense al ver la cara de su amiga.
-Castle se ha ido.
-¿Qué?
Beckett se sentó sobre una de las camillas metálicas para los cadáveres y suspiró.
-No sé, Lanie... anoche dormí con él.
-¿Qué?
-O sea, en su casa... era la segunda noche...Pero cada uno en una habitación...bueno yo en su cama, pero las dos noches separados.
Lanie se movía por la sala recogiendo varios utensilios mientras escuchaba a su amiga.
-Nos íbamos a dar una oportunidad... o eso creía. Él me la pidió, y yo estaba dispuesta a todo…-Beckett suspiró- y ahora no logro encontrarle.
Lanie detuvo sus movimientos y miró a la detective atentamente.
-Cuéntame todo.
Beckett le contó absolutamente todo, todos los detalles, la cena, las risas, el partido de baseball en la televisión... ellos dos abrazados, cubiertos por una manta como si realmente se tratara de un matrimonio. A medida que Beckett hablaba sus ojos se iban llenando de lágrimas.
-A ver, me estas diciendo que él se comporta así contigo, y esta mañana te encuentras el café frío en tu mesa y ni rastro de él, y que Javi dice que vino, dejó el café y se fue...
Beckett asintió.
-Tal vez pasó algo con Alexis.
-No, él habría avisado.
Lanie hizo una mueca de preocupación.
-Y tú no recuerdas haber hecho nada...
Beckett negó y se quedó pensativa tratando de recordar todo lo que había hecho o dicho con él durante la noche y el día.
-Ayer estábamos bien y hoy... hoy-Beckett abrió los ojos y se mordió el labio creyendo haber encontrado la respuesta a todo- y si… puede...que... él entrara...y... ¿Me escuchara en el interrogatorio?
Lanie hizo una mueca.
-Tal vez está en el Old Haunt escribiendo o desahogándose, por que no pruebas ahí... o en su casa... no te contesta al teléfono pero a lo mejor está allí.
Beckett asintió.
-Gracias Lanie.
La detective salió corriendo de allí y fue directamente al bar del escritor. Si se había enterado de su pequeño secretito comprendía que estuviera molesto, pero... no entendía el motivo por el que había huido, ella creía que si se enteraba, se molestaría por el pequeño engaño, pero no como para de un momento para otro desaparecer del mapa.
Suspiró. Ni siquiera sabía por que había actuado así. Debería haber sido valiente y encarar la situación.
Después de una carrera y un taxi, llegó al Bar. Nada. Cerrado. Tocó la puerta varias veces pero no estaba allí.
Hizo el camino a la inversa y otro buen rato después llegó al loft de Castle.
Golpeó la puerta varias veces obteniendo como respuesta un leve cacareo de la gallina al otro lado.
Beckett se sentó en el suelo del pasillo derrotada.
Llevaba una hora allí, mirando la nada, pensando en ambos, en como se podía torcer todo en cuestión de segundos. Sonrió cuando al otro lado de la puerta escuchó a la gallina hacer ruido.
La botella de Jack Daniels se hizo añicos al impactar contra el suelo. Beckett con torpeza se movió con lentitud. Tal vez había bebido más de la cuenta. Desde que había vuelto a su apartamento después de esperar durante dos horas en la puerta de casa de Castle no había hecho más que recostarse en el suelo de su salón, en silencio, dando tragos cortos al líquido ambarino.
Por otra parte, Castle daba vueltas en la acera mirando al edificio que tenía frente a él. Tal vez él también había bebido más de la cuenta para poder encararla.
Miró su reloj, era tarde. No importaba. No iba a huir más. Siempre… siempre que reaccionaba mal acababa huyendo. Pero nunca más, ya no podía fingir, no podía tragarse su cabreo y no pedirle una explicación. Ahora le tocaba vivir… le tocaba luchar, por ella y por él.
No podía seguir haciendo ver que no pasaba nada. No podía mirarla a los ojos y mentir, y decirle que iba todo bien cuando en realidad todo va mal y sólo deseaba podérselo gritar.
Poderle gritar que la amaba. Poderle gritar que lo sabía. Poderle gritar sin más. Desahogarse con ella delante.
Sólo había dos opciones, estar juntos o estar separados para siempre. Solos. Cada uno por su lado sin más, pero debía saberlo ya… no podía retrasarlo más.
Subió las escaleras del edificio de Beckett, agarrándose a la barandilla para no trastabillar, estaba algo corto de reflejos, una cancioncilla sonaba en su cabeza, como si se tratara de Rocky y la canción "Eye of tiger" que le animaba hasta llegar a la meta: hasta la detective.
Ahogado llegó hasta el descansillo y se llevó una mano al pecho. Respiró pesadamente y se tomó el pulso.
Golpeó con los nudillos la puerta y esperó. Hacía tiempo que esperaba.
Beckett abrió la puerta al otro lado, apoyándose en ella.
-¡Castle!
Sus ojos, algo entrecerrados se abrieron ante la sorpresa.
Castle dio un paso al frente. Beckett se echó a atrás.
-Estuve todo el día…buscándote.
Castle cerró la puerta tras él, entró al salón y vio la botella rota en el suelo, al lado de la mesa. Con la mirada buscó a Beckett cerciorándose que estaba bien.
Beckett se acercó a él.
-¿Qué ocurre?
Castle se quedó callado, llevó una mano al bolsillo y apretó. Tomó aire y la miró.
-¿Por qué te fuiste? ¿Por qué no respondías a mis llamadas?
-Siéntate.
Beckett frunció el ceño y sin decir nada se sentó en el reposabrazos del sillón, algo tensa. Lo miró esperando una respuesta a sus preguntas.
-Estuve allí.
-¿En el interrogatorio?
Castle negó y tras unos segundos confuso, asintió.
-Entonces… lo sabes.
Castle asintió.
-¿No me vas a decir nada? Solo… dime algo-pidió Beckett. Su silencio era más doloroso que cualquier cosa horrible que pudiera decirle.
Castle tomó aire y valor. Cerró los ojos unos segundos y volvió a mirarla.
-Todo este tiempo… lo recordabas-fue escueto, no encontraba las palabras justas para decirle todo lo que sentía y era algo que siendo escritor, odiaba.
-No…no estaba preparada.
-Beckett. No.
Beckett alzó una ceja, confusa.
-Castle, no estaba preparada…en aquél momento…tenía miedo… aun tengo crisis…aun tengo pesadillas del día del cementerio y ni siquiera tu 'te amo' me salva de ellas.
Beckett se levantó al decirle eso, quedando pegados. Castle la tomó de la mano.
-No, no sigas mintiéndome.
-¿Qué?
-Fui a Atlantic City.
-¿Qué?-Beckett dijo casi ahogadamente. Abrió la boca y ningún sonido escapaba de ella. Se había quedado muda.
-No sabía donde ir, necesitaba beber…y soy tan patético que necesitaba ir dónde tuve la mejor noche de mi vida contigo.
Beckett se mordió el labio.
-Cual es mi maldita sorpresa cuando… cuando me entero que no sólo me engañaste todo este tiempo… el tiempo que te había dado… si no estos días…estos mejores días de mi vida a tu lado…
-Castle.
-¡YO TE ESPERABA! ¡TE DEJABA TU ESPACIO!
-Rick…
-¡ME MENTISTE!
EL grito de Castle dolió. La mareó, tanto como la bebida que corría por sus venas. Era incapaz de mirarle. De no sentirse apenada, él tenía razón.
-Me mentiste Kate… estaba funcionando y…
-Sólo quería seguir a tu lado.
Castle sacó el papel que certificaba que seguían casados del bolsillo de su vaquero, lo arrugó y lo tiró al suelo. Una lágrima resbaló por la mejilla de Beckett. Miró la mano del escritor dónde reposaba un anillo.
-Bastaba con decírmelo. Lo he llevado siempre conmigo.
Beckett negó llorando.
-Dímelo-presionó el escritor-dímelo…-él también estaba apunto de llorar. Desesperado. Miró la mesa, y al lado de la botella había un anillo idéntico al que apretaba en la palma de su mano.
La habitación estaba en silencio. No apartaban la mirada el uno del otro. Sus corazones latían con fuerza.
-Dímelo-repitió Castle.
-Te necesito…-susurró.-Te…amo.
Castle se abalanzó hacia ella. El brazo del escritor rodeó la cintura de la detective atrayéndola a ella, rozando sutilmente con sus dedos la espalda, subiendo su camisa. Sus labios atraparon los suyos en un beso demandante, ansioso, casi torpe, abarcando al máximo. Necesitaba morir en esos labios, besándola, necesitaba demostrarle lengua contra lengua en una batalla hasta quedar sin oxigeno todo el amor que le procesaba, todo lo que había esperado se desvaneció mientras entre caricias se hacían uno.
Beckett dio un leve brinco enroscando sus piernas alrededor de Castle, este bajo sus manos hasta el trasero de ella, agarrándola de las nalgas, pegándola más a él, demostrando como su excitación crecía poco a poco bajo sus pantalones.
Las manos de Beckett se enredaban en el cabello de él, sin dejar de besarse, ambos con los ojos cerrados, luchaban por besarse apenas separándose para poder respirar. Kate acarició la nuca del escritor y echó su cuello hacia atrás excitada cuando sintió los dientes de él rasgar en su cuello, en el punto exacto en que su pulso palpitaba con fuerza, desbocado así como su corazón, así como la sangre de él se concentraba en un único punto de su cuerpo, haciéndole saber a Beckett que estaba más que listo para ella.
Entre tropiezos, y chocando contra la pared, sin separarse, se movían en dirección a la habitación de ella, devorándose mutuamente, acariciándose, despojándose de la ropa. Beckett se deshizo de la camisa de él antes de llegar a la habitación.
Castle apretaba con fuerza sus manos en la baja espada de ella. Se separaron levemente y se sonrieron con ternura, olvidándose por un segundo del fuego interno latente que esperaba por ser apagado a base de caricias menos tiernas.
Beckett vio la mirada de él más oscura, perdido en su lujuria la depositó en la cama con cuidado, mientras desabrochaba con torpeza su cinturón. Kate alargó sus manos ayudándole, rozando sutilmente el bulto que formaba su erección.
Castle gimió al sentir como la mano de ella se colaba entre sus boxers, liberando su miembro al mismo tiempo que le despojaba de toda prenda, dejándole desnudo.
Jugando con sus dedos, la separó de su propósito y se recostó sobre ella, con cuidado, sin dejar su peso, besándola en sus hombros al mismo tiempo que le quitaba la camiseta.
Sonrió mordiendo su hombro, acariciando con sus manos el vientre de la detective y desabrochando sus pantalones.
Dos segundos después, ambos yacían en la cama, desnudos, piel con piel.
Se inclinó levemente para apagar la luz del velador. Beckett rodeó su mano en la muñeca de él, deteniéndolo.
-Quiero verte en todo momento-dijo su musa, excitándolo en sobre manera.
La ropa descansaba en el suelo, las manos casi con vida propia acariciaban toda piel que a su camino encontraban. Los labios de Castle apretaban los pezones de ella, endureciéndolos, haciendo que Beckett gimiera sintiendo como su erección rozaba su pubis.
Empapada en placer, no podía aguantar más. Castle la miró, esperando una respuesta que llegó a modo de mirada. No necesitaba más. Se deslizó con lentitud, con su mano en la cadera de ella, haciendo presión, sintiéndose pleno en el interior de ella.
Beckett arqueó su espalda, henchida en placer mientras gemía sintiendo como Castle embestía un poco más, llegando al máximo. Ambos quietos, se miraron, sonrieron, se besaron, acariciaron y se amaron en silencio.
Kate alzó su pierna hasta la cadera de Castle clavando su talón en el trasero de él, agarró con su mano el bíceps de él y se irguió clavando sus dientes en la clavícula de él mientras él embestía una y otra vez en un ritmo lento pero seco, sintiéndose cada vez más cerca del orgasmo.
Castle jadeaba, inclinó su cabeza buscando los labios de Beckett, abrió los ojos clavándole la mirada a ella. Beckett gimió ronco demandando un ritmo más alto. Castle aceleró sus embestidas hasta llegar a la cúspide del éxtasis al mismo tiempo que su musa. Todos sus músculos se contrajeron, sus cuerpos se tensaron, se abrazaron, sudados, con su cabello revuelto y húmedo, tan húmedo como todo su ser después de llegar al clímax gritando uno el nombre del otro.
Castle salió de ella, cejándose caer con cuidado, su cuerpo se ladeo y apoyó su rostro en el pecho de ella, ambos respiraban agitados, completamente perdidos, a merced del placer y tratando de recuperar el ritmo normal de su corazón, intentando que el raciocinio volviera todo en calma.
Se acariciaban entre suaves besos en silencio hasta que un buen rato después, Beckett se removió para taparse con las sábanas, acomodándose esta vez ella, en el pecho de él, dándole un tierno beso justo en el esternon.
Unas cuantas horas después, y tras haber repetido dos veces más su encuentro hasta el amanecer, habían salido a desayunar y habían ido a casa de Castle, dónde de nuevo habían caído perdidos en la tentación.
Apenas habían tenido tiempo de hablar, tan sólo de dar rienda suelta a la pasión que tanto tiempo habían mantenido bajo raya y de disfrutar mutuamente del cuerpo del otro. La primera vez había sido rápida y demandante, mientras que las otras habían disfrutado conociéndose, haciéndolo al mismo tiempo con ternura.
Ésta vez, Beckett resurgía bajo las sábanas de la cama de él mientras Castle aun respiraba agitado.
-Dios, Detective…
Beckett sonrió acomodándose a su lado y sonrió, acarició su mano y miró la alianza que estaba dejando el dedo verde a Castle.
El rostro de él se tornó serio.
-¿Qué ocurre?
-Nada.
-Castle no hagas eso…-suspiró-comunícate, no te lo guardes, no nos guardemos más cosas.
El escritor asintió.
-Pensaba que creo que deberíamos formalizar…casarnos…
-Ya estamos casados.
-No, no en ese plan…en plan…bien hecho.
Beckett sonrió y le hizo una mueca. Se sentó a horcajadas sobre él y besó su nariz mientras pegaba su frente a la de él.
-Si. Pero no ahora.
Castle posó las manos en las caderas de ella y asintió.
-Estamos casados…-suspiró Beckett sintiendo como en el fondo aun le daban pánico esas palabras- pero… algún día lo haremos bien… pero no quiero…anular esto…que tenemos.
Castle sonrió y la besó.
-A la tercera va la definitiva, señor Castle.
Se besaron durante un buen rato y vio como Castle no dejaba de rascarse el dorso de la mano.
-Ok, quítate ese anillo barato o te saldrá un sarpullido-dijo Beckett mientras se quitaba su anillo y lo tiraba por la cama, ayudando a que Castle se sacara el suyo.
-Te compraré otro…de los buenos-dijo acariciándola.
Beckett asintió.
-¿Vivirás conmigo?
-¿Y con la gallina?-Beckett negó-Ni de coña…
-No puedo deshacerme de ella…es como mi hija…
-Si Alexis supiera-murmuró la detective.
Castle suspiró. Y se relajó, decidiendo mentalmente que no sabía como iría su relación pero que disfrutaría de cada etapa que debían pasar sin precipitarse.
-¿Deberíamos decirle a los chicos…?
-Bueno es que…ellos…-Beckett lo miró, casi como fuera un sospechoso en un interrogatorio.
-Lo saben ¿no?
Castle asintió lentamente.
-Me chantajearon.
Beckett se rió sin poder evitarlo.
-Ok…Lanie también lo sabe…
-¿Hay alguien que no lo sepa?-dijo Castle casi con fastidio, celoso de esa nueva intimidad que tenía con Beckett y que deseaba que durase un poco más.
Beckett se encogió de hombros tranquila, casi sorprendida de lo tranquila que estaba.
-¿Qué te parece si te preparo algo de comer?
Beckett se movió sobre él y asintió contenta.
-Me iré a duchar mientras. –se levantó completamente desnuda, al igual que el escritor y se miraron unos segundos antes de separar sus caminos, dudando si seguir su instinto y perder la cordura un buen rato o seguir con sus planes fijados.
Por una vez ganó la segunda opción, Castle fue a la cocina mientras Beckett se metía en el baño.
Unos minutos después, Beckett salió del baño pues no encontraba una toalla, y se extrañó al no escuchar un solo ruido, si quiera la gallina que hacia rato estaba correteando. Avanzó y entró al despacho dónde Castle se encontraba inclinado sobre su escritorio, con la cabeza apoyada en sus manos y sus codos pegados a la madera.
El escritor miraba fijamente a la gallina inmóvil pero intranquila mientras su pecho se hinchaba ante el esfuerzo.
Beckett se acercó a su lado.
-¿Que haces?
-Esta poniendo.
-¿Eh?
-Un huevo, shhh.
Finalmente, el huevo salió cayendo en el escritorio haciendo un pequeño ruidito y Castle aplaudió emocionado.
-¿Has visto? ¡Es el primero!
-¿Significa eso que eres abuelo?-dijo con mofa.
-No-Castle rió- Ya tenemos para comer.
Beckett lo miró horrorizado.
-No hablas en serio.
-Tan en serio como que te amo-dijo agarrándola por la cintura y besándola ante el cacareo de la gallina.
Beckett sonrió contra sus labios, abrazándolo también y le quito el huevo de las manos.
-¿Siempre?
-Siempre-Castle acarició la nariz de Beckett en una tierna caricia, y sin soltarse, fueron hacia la cocina.
FIN
Gracias de verdad por estar ahi hasta el final, no te olvides de dejar un comentario contandome tus opiniones!
