No estaba muerta y menos de parranda, solo se me habia perdido la musa. Compesaré con los tres capítulos que tengo escritos.
Rey abrió los ojos y miró su móvil que descansaba en la mesa de noche. Se había quedado dormida. Se levantó de la cama y se vistió con lo primero que encontró. Salió de su casa a toda prisa rumbo al Takodana.
En el camino siguió analizando lo sucedido la noche anterior y el comportamiento de Ben, luego de su tan larga y exagerada negación ante Lando. Se sentía estúpida, en vez de abrirse y ver como respondía él, había creado el efecto contrario. Tuvo miedo, admitió, no estaba preparada para preguntas que no tenían respuesta, aún.
Volvió a mirar su móvil y la aplicación de mensajería donde estaba el mensaje que le había enviado a Ben al llegar a casa. Miró las marcas azules que indicaban que fue leído, pero nunca fue respondido. ¿Le volvería a hablar?
Al llegar la vieja Maz la esperaba, le preguntó si estaba bien y como lo había pasado la noche anterior. Intentó disimular su tristeza y le dijo que bien, que el concierto estuvo espectacular y que lamentaba el retraso. "No te preocupes" le dijo la vieja "A todos nos pasa alguna vez". Luego de eso el día prosiguió con normalidad.
Al mediodía Kaydel se preparaba para llevar la comida de Ben, pero Rey le pidió ir ella en su lugar, por supuesto que sin recibir el pago. La rubia aceptó dándole el paquete y las llaves, después de todo, Ben no le caía muy bien.
Rey se puso el abrigo sobre su uniforme y partió en su encargo. Meditó todo el camino que decir, si disculparse o preguntar que había hecho mal, por si otra cosa afectó a Ben de esa forma.
Golpeó la puerta, acercó su oído, ruido de música y risas llegaron a su oído. Golpeó la segunda y tercera vez, nadie salió. Se puso a buscar la llave para abrir, cuando la puerta se abrió. Ben apareció solo en bóxer, con los ojos desorbitados, una botella en la mano y un cigarrillo entre sus labios.
La miró de arriba abajo, ella le acercó la bolsa de la comida, cuando él intentó tomarla, ella la retiró y le pidió hablar.
-Dame mi comida -Ben sonaba molesto ignorando el pedido de Rey.
-No Ben, hasta que me digas que sucedió.
-Ahí está esa palabrita… No, no, no, no, no ¡NO! -Gritó- Soy el repulsivo Ben y esta chiquilla no me quiere dar mi comida.
Rey le empujó haciendo que entrara al departamento. El olor de las especias llegó a su nariz. La tele estaba encendida y el reproductor también. Ella apagó la televisión y bajó la música.
-No me eres repulsivo -Le miró con fiereza, mientras él se empinaba la botella y tiraba la colilla de su cigarro al piso- No hagas eso…
Se agachó a recoger la colilla y la apagó en el cenicero que estaba en la mesa, dejando la bolsa también.
-Todo iba bien… Una cita que no era cita, canto, baile -Ben hizo un movimiento con la pelvis que en su estado no era muy erótico- Mostrarte un lugar nuevo… Pero a ella le preguntan algo y su cara de asco se ve hasta Dantooine…
-Tu tío me tomó de sorpresa -Confesó- Debí responder de otra forma… Lo lamento… Además, no te encuentro repulsivo.
Rey estaba sonrojada y miraba a su costado, mirar hacía abajo era tentador, pero el bóxer de Ben se lo impedía. Él se acercó a ella. Tomó su mejilla con suavidad y la arrastró hasta quedar de frente. Su aliento incomodó a Rey, que trataba de concentrarse en sus ojos, en sus pupilas dilatadas y las ojeras que le acompañaban.
Ben la observaba como si la pudiera atravesar con la mirada. Fue de un ojo a otro, a su nariz, a su frente, a las pecas que salpicaban la cara de la chica y finalmente a esos labios, que solo eran cubiertos por un leve brillo labial. Se separó de ella, se agachó y vomitó en el suelo, especialmente en sus zapatos.
Rey arrugó la nariz, mientras veía que sus pantis y zapatos eran arruinados por completo. Ben levantó la cabeza, dejó caer la botella al suelo y se limpió con el torso de la mano. Caminó y pisó algo de su propia suciedad yéndose al baño.
Rey se quitó el abrigo, que milagrosamente se había salvado y lo lanzó al sofá. Se quitó los zapatos y las medias y siguió a Ben furiosa. Lo pilló a medio camino del baño y lo arrastró de un brazo metiéndolo a la ducha. Abrió la llave y revisó que estuviera tibia, se quitó el uniforme y se metió bajo el agua con él. Llevaba sostén y calzón, estaban en igualdad de condiciones.
- ¿Qué haces? -Preguntó Ben reaccionando un poco.
- ¿Qué crees? Cuidando a un niño grande que arruinó mis zapatos favoritos.
Tomó la ducha teléfono y le tiró agua a Ben en la cara, este dio vuelta la cara e intentó quitársela a Rey. Ella siguió lanzando el chorro directo a él. Ben la agarró de la cintura y logró mojarla, el enojo inicial se estaba convirtiendo en un juego. Él siguió mojándola, tomó una esponja y el jabón y se agachó.
Ella se quedó quieta ante la sorpresa. Él comenzó a lavar sus pies y luego subió, las manos de Ben en sus piernas la petrificaron, miró hacía abajo y le vio arrodillado limpiándola mientras sus ojos se elevaban a verla. El tiempo pareció detenerse, el agua seguía corriendo sobre su piel y las manos de él se seguían moviendo con habilidad. Subió por sus muslos, luego a sus caderas, su vientre, su espalda. Estaba hipnotizada viendo como él la tocaba con pasividad, como si ambos lo necesitaran.
El pelo de Ben estaba estilando y algunos mechones le cubrían la cara, ella con su mano desocupada los llevó hacía atrás. Él se fue levantando, sin despegar sus manos de ella y le quitó la ducha de la mano. Rey temblaba, pero no de frío, se fijó en sus ojos que de a poco volvían a la normalidad, pero no perdían la intensidad. Él cerró la llave sin perder su contacto y se quedaron allí, contemplándose casi desnudos.
-Ben ¿Estás vivo? -Sin previo aviso, Hux apareció en el baño- Oh lo siento.
El pelirrojo salió y Ben le acercó una toalla a Rey, tomando una para si mismo. Se envolvió y salió a hablar con su amigo. Rey se quedó allí, todavía temblando al recordar las inmensas manos de él tocándola de esa forma. Suspiró mordiéndose el labio. Recordó que debía volver al Takodana.
-Hux… Yo…
-Otra vez ebrio, mira este desastre… Pensé que te iba a volver a pillar como aquella vez… -Hux estaba alterado- Y esa chica… ¿Tendrá que soportar tu autodestrucción?
-No… Hux, déjame pasarle ropa limpia y arreglo esto…
Ben se dirigió al baño, pero Rey no estaba allí. Abrió la puerta del dormitorio y la vio. Estaba sentada en su cama, el pelo mojado sobre su rostro, se veía hermosa, por un instante la imaginó envuelta en sus sabanas, el pelo revuelto y no pudo evitar que una sonrisa se apareciera en su rostro. Cerró la puerta tras él, acercándose y sentándose junto a ella.
-Debo avisarle a Maz que tardaré un poco -Rey suspiró frustrada- Mi abrigo está en tu sofá.
-Quédate -Pidió Ben.
Rey le miró incrédula, pero esos ojos de cachorro no mentían. Le pedían que se quedara y sabía el Creador que ella lo deseaba con ganas, pero un día de descuento afectaría seriamente sus finanzas.
-Necesito el dinero -Rey miró a la pared para no vacilar ante esa mirada otra vez.
Ben tomó su móvil que convenientemente estaba en su mesa de noche. Buscó en la agenda y marcó el numero de Maz ante la cara de sorpresa de Rey, mientras le contestaba, le hizo un gesto de silencio poniendo su dedo sobre sus labios.
-Tía Maz… (Ben ¿Rey llegó con tu pedido?) Si, está aquí… (¿Pasó algo?) No me siento muy bien, ella me va a cuidar… (Eso corre por tu cuenta) Si, le pagaré el día yo… (Debiste avisarme antes que te sentías mal) Lo siento… (Bueno cuídate entonces) Claro… (Y cuida a Rey, devuélvemela para el lunes) Te lo Prometo… (Te quiero Benny) También te quiero… (Adiós) -Cortó la comunicación y miró a Rey con una amplia sonrisa- Solucionado… Te pasaré algo que ponerte. Echaré tu ropa a la secadora.
-No debiste hacer eso, vivo cerca…
-Pero no puedes salir desnuda por más que desearía ver eso -Sonrió mientras buscaba una camiseta de su cajón, Rey sentía su cara arder- Toma, esta te quedará bien… Espérame aquí.
Ben desapareció rumbo al living, mientras Rey contemplaba la enorme camiseta. Se quitó la toalla para sacarse la ropa mojada, se puso la camiseta que le quedaba bajo el muslo, cerca de la rodilla. Recogió su ropa interior mojada y la envolvió en la toalla. Mientras se puso a curiosear por el cuarto de Ben.
Afuera Ben discutía con Hux, que ya había limpiado y echado la ropa sucia a la lavadora. El pelirrojo estaba de brazos cruzados frente a Ben.
-Me agrada la chica, pero esto -Señaló a Ben- No es un espectáculo que ella deba contemplar.
-Estoy bien ahora, estamos conociéndonos y creo que puede haber algo…
- ¿Haber algo? Estaban casi desnudos en la ducha -Susurró el pelirrojo mirando a la puerta cerrada de la habitación- Tres segundos mas y los descubro haciendo quizás qué.
-Hux, soy un hombre adulto, ella me gusta y por algo no ha salido arrancando, te prometo que haré las cosas bien -Ben puso la mano en el hombro de su amigo- Ahora vete y te prometo que te compensaré.
-Bien -asintió derrotado- Cualquier cosa me llamas y recuerda que me debes una más.
-Por supuesto -Rodó los ojos- Ponlo en la lista.
Hux se despidió saliendo no muy convencido. Ben buscó en la cocina, refresco, maní, frituras y cereal. No tenía mucho, pero en caso de algo, el delivery del sector era impecable. Buscó el abrigo de Rey y lo llevó también.
Entró al cuarto, Rey sostenía un cuadro en su mano y le observaba con fijación, como si tratara de absorber información de la foto que estaba en aquel marco. Ben dejó las cosas sobra la cama y se le acercó. Se dio cuenta entonces que era su foto del ejército.
-Eras muy joven -Dejó el portarretrato en su lugar.
-Tenía veinte años… Ha pasado un tiempo -Se quedó tras Rey a una distancia prudente- Se me ven enormes las orejas.
-Creo que son adorables -Rey medio giró la cabeza en dirección a él, enseñándole su bella sonrisa.
-Si quieres te puedes tirar en mi cama un rato, encender el televisor o ir al living conmigo -Tomó la ropa de Rey- Llevaré esto a la secadora.
-Gracias, me quedaré aquí ¿Todavía está Hux?
Se sentó en la cama, Ben negó con la cabeza y salió de allí. Rey se cubrió las piernas, no llevaba ropa interior y a pesar de que la camiseta cubría bastante y Ben la había visto casi desnuda, se sintió cohibida. Tomó el control y encendió, busco en la aplicación de películas algo que ver. Vio entonces su abrigo sobre la cama y buscó su móvil. Un mensaje de Finn le hacía saber de su preocupación, meditó un instante y respondió "Estoy bien. Volveré a casa en cuanto Ben se sienta mejor. Trae mi bolso a casa por favor. Gracias. Emoticón de beso"
Ben volvió y se sentó junto a ella, llevaba un pantalón deportivo y una camiseta. Rey le miró mas que nada para comprobar si seguía ebrio o si se estaba reponiendo. Se acomodó en la cama mientras sacó unas frituras y abrió una lata de refresco. Rey le imitó y puso una serie de comedia. Necesitaba distender el ambiente, mientras esperaba que alguno de los dos hablara primero.
- ¿Qué hiciste después de lanzarme dentro del Uber? -Rey no se contuvo.
-Me fui por allí…
Rey le observó, manteniendo la mirada persistente de Ben. Seguía luciendo cansado, ya no arrastraba las palabras y olía menos a alcohol.
-Deberías dormir -Comentó Rey tomando una lata- De hecho, creo que ambos deberíamos.
-Si, me parece bien -Él quitó la bandeja y se acomodó- Lo de anoche no fue lo que dijiste, si no, como lo dijiste… Creo que pensé que las cosas podrían ir bien, pero a la primera, tu cara de asco salió a flote.
- ¿Qué dices? -Rey se sintió avergonzada, entonces miró a Ben quien la imitó y se dio cuenta lo mal que se vio- Oh…
-Somos amigos, pero sé que puedes sentir esta tensión que se presenta cada vez que estamos cerca…
Rey guardó un silencio respetuoso, mientras intentaba expresar lo que ella misma sentía. Lo de Ben no solo había sido un berrinche como lo pensó en un momento, si no que ella derribó las expectativas que se estaban forjando. Él le gustaba, se estaba haciendo demasiado obvio y definitivamente, sabía que ella era de su agrado para él.
-Nunca he estado con alguien… Una pareja -Rey se confesó y un nudo se hizo en su estómago- Solo he tenido un par de citas que no acabaron bien… No sé cómo funciona todo esto…
Ben la miró impactado, estaba seguro que podía haber una fila completa de chicos esperando que ella aceptara salir con ellos. Era hermosa, joven, la experiencia sería algo que obtendría con el tiempo. Él podría enseñarle. Pero ella era distinta, Ben sabía de su pasado, una ventaja que ella no tenía. Era el momento de sondear los sentimientos de Rey y demostrar en algo los suyos propios.
-Me gustas Rey, mucho -Ben se sentó y la quedó mirando- No tengo la experiencia que se espera en un hombre de mi edad, tampoco sé como funcionan estas cosas… Pero me gustaría que aceptes salir conmigo, si es que así lo quieres.
Ella le miró con la boca abierta y los ojos al borde del llanto. No era miedo, era sorpresa, pero tenía miedo. Se acercó a él y le contestó.
- ¿Salir?
-Si, solo eso… Conocernos, divertirnos… Ver como funcionamos, no voy a obligarte a nada y puedes esperar cincuenta citas si quieres para que te bese…
Ella arrugó el ceño. Claro que no quería esperar cincuenta citas, de hecho, ni siquiera quería esperar un minuto más, deseaba besarlo, tocarlo y probar todo lo que se había negado desde la adolescencia. Pero si él quería esperar por una señal, también debía respetar su decisión.
Se miraron a los ojos, esperando la respuesta del otro, mientras se concentraban en las pecas y lunares, en los ojos avellana de Rey, en los dorados ojos de Ben, en la mueca que solía hacer el con la boca en vez de maldecir y ese gesto de torcer la boca que hacía ella.
-Si Ben, saldré contigo.
