10.- TE DIGO AMOR
Amor
te digo amor
y suena diferente.
Amor que he pronunciado
en
eso se convierte,
y voy más lejos…
Ella soltó una ligera risa. Llevaban varios minutos en la misma posición, mirándose sin decir nada.
¿Qué? – Pregunto el ojiverde, con las mejillas arreboladas
Nada, es solo que… sigues siendo Harry – Respondió con una sonrisa apacible
Hermione se arrojo a sus brazos como siempre acostumbraba hacerlo, ¿acaso era cierto que algo había cambiado? Podía sentirlo en el ambiente, en su respiración entrecortada y en la electricidad que recorría cada poro de su piel sensibilizándola fuera de cualquier parámetro. Casi podía tomar su aroma entre sus dedos y guardarlo en su bolsillo.
Aun le confundía su cercanía, se sentía tan extraña y hermosa al mismo tiempo, tan… natural. Acaricio su cabello con una sonrisa en el rostro, era como si sus movimientos fueran siguiendo el guión de una película con final feliz, no importaba lo que sucediera sabia que todo terminaría bien. Fue entonces que casi inconscientemente la tomo por la barbilla, haciendo obligatorio el contacto ocular. Ese invisible lazo que los vinculaba de un modo tan ajeno al terrenal que mas que hablar era volverse uno, ver, oír, pensar y sentir en el cuerpo del otro.
La siguiente jugada era demasiado predecible.
Amor
que todo entiende
y da todo un sentido.
Amor y punto.
Amor,
¿por que creía que te había perdido?
Sus labios se tocaron de un modo tímido, la consciencia total de lo que hacían lo volvía radicalmente distinto a aquel primer y arrebatado encuentro. La sucesión de acciones, de sensaciones y respuestas era de esperarse, nunca seria suficiente, el tiempo jamás alcanzaría para saciar ese afán de conocimiento mutuo que los envolvía.
El tiempo se detuvo en aquel beso para no volver jamás
Allí estaba. Recargada en su hombro. Tan real y fantástica a la vez. Suspiro ruidosamente, aquellos días habían sido un sueño del que no quería despertar.
Y hoy llegaba Ron. Aun ardían en su cabeza las palabras del pelirrojo "Se lo que es, y sino sales por ella en este instante habrás perdido tu oportunidad".
Amor
de mis pecados dale a la tormenta.
Que nadie sepa
Cueste lo
que cueste
duela lo que sienta,
pero así es la vida.
Me
cierras tantas puertas
tantas otras me abres
y no hay salida
sea lo que quiera
pase
lo que nos pase…
No sabia como decirle lo que estaba pasando, de hecho ni siquiera sabia como decírselo a si mismo, o a ella. No es como si necesitaran etiquetas para algo que siempre había estado ahí. Sin embargo, a pesar de esa sensación de novedad podía vislumbrar una comodidad y alegría incomparables, como si hubiera sido hecho específicamente para eso.
Poso su vista hacia ninguna parte y la acerco mas a el, a compartir su calor, aun sin perturbar su apacible sueño. Ya habría tiempo después para preocuparse por los demás.
Cerró su maleta con algo de dificultad antes de percatarse del espeso silencio que llenaba la habitación.
¿Sucede algo? – Pregunto Ron hacia una agachada Luna sentada en su mesita de noche
No, ¿Por qué habría de pasar algo?
Pues… estas muy callada – La miro escrutadoramente, desde sus brillantes zapatitos plateados hasta su enredado cabello rubio. Sus ojos lo esquivaban ligeramente, hasta el advirtió que esa no era una buena señal.
No
se, no se, no se
cuanto sabes de mi,
pero dejo que puedas
y
permito que me lleves
poco importa lo que hagas de mi.
No se,
no se, no se
que es lo quieres de mi.
Me cuestionas, me
estremeces que me arrastres o me
eleves lo importante es lo que
hagas de mi…
Luna bajo de la mesita con un gracioso salto y le dirigió la sonrisa más convincente que pudo ofrecer. El respondió con una mueca al tiempo que se cruzaba de brazos.
Sabes que puedes decirme
No es nada, en serio
Bueno, como quieras – Ron soltó un bufido para después tomar su maleta y salir de la habitación seguido de la joven. Se detuvo en el umbral, a esperarla después de los apresurados pasos que le aventajaba, relajo su expresión y volvió a hablarle, ya mas tranquilo – Puedes visitarme cuando quieras, Luna, no creo que Harry y Hermione tengan problema con que estés allí
Ella abrió y cerro la boca varias veces, como queriendo decir algo que el no alcanzaba a entender. Fue entonces que el advirtió la necesidad de escuchar lo que fuese que quisiera decir, la curiosidad lo carcomía. Quería oírlo de sus labios.
El pelirrojo sintió una agradable sensación formarse en su estomago cuando ella le regalo la primera sonrisa sincera de la tarde, mas no encontró comparación alguna cuando ella se arrojo a sus brazos y le beso en la mejilla.
Ella abrió y cerro la boca varias veces, como queriendo decir algo que el no alcanzaba a entender. Fue entonces que el advirtió la necesidad de escuchar lo que fuese que quisiera decir, la curiosidad lo carcomía. Quería oírlo de sus labios.
Definitivamente Luna Lovegood cambiaba todos sus esquemas.
Simplemente no quería abrir los ojos. Tenía un rato ya que Harry se había levantado del sillón, dándole la oportunidad de acostarse en toda su extensión y arropándola con una manta antes de salir del cuarto. Quería seguir durmiendo, pero el sueño la había abandonado bastante atrás, no obstante lo que no podía quitarse era ese placentero efecto que Harry parecía impregnar en ella cada que se acercaba. Era consciente de su incapacidad para ponerlo en palabras, le había bastado con verlo a los ojos para que el mundo fuera en una sola dirección: Hacia el.
Amor
de mis amores
y con esto ya acabo.
Así de claro.
¿Amor
donde estuviste,
amor donde has estado?
¿Qué mas daba si el sentimiento era mudo? La falta de un sentido solo sensibiliza los demás, podía sentirlo en cada una de sus células, su cuerpo se lo demostraba a cada instante, deslumbrándola con cada nuevo detalle, con cada lección aprendida en ese corto tiempo. Y estaba más que dispuesta a profundizar en el tema.
No hace falta decir las cosas en voz alta cuando se puede hablar con la mirada.
Volvió a acurrucarse, intentando recuperar la somnolencia perdida cuando escucho pasos en el recibidor. Se levanto con desgana solo para encontrarse a su otro mejor amigo frente a ella, solo pudo leer en Ron una especie de sobrecogimiento que no supo interpretar.
Se acerco a el, ligeramente nerviosa ante su sorpresa manifiesta, y, haciendo a un lado su creciente incomodidad, le sonrió con el gozo de encontrar algo que se cree perdido. El pelirrojo le regreso una sonrisa nerviosa antes de bajar su equipaje y posar una mano en su hombro.
Amor,
querido amor
así se dan las cosas,
que no te mientan,
ni
todos son espinas ni todos son rosas…
No quiero sonar grosera, pero… ¿No estabas viviendo con George? – Ron rodó los ojos, arremedándola expresamente, ante lo que se gano un ligero golpe en el brazo y una risa ligera
No me paga lo suficiente – Bromeo – Además de que el examen se acerca y tu eres la única persona que conoce todo lo que no aprendí en estos años – Hermione frunció ceño con fingida indignación antes de girar el rostro y encontrarse con unos desconcertados ojos verdes
¡Ron! Creí que llegarías después – Exclamo el pelinegro, denotando un atisbo de molestia casi imperceptible
Al parecer no soy bienvenido – Se burlo el pelirrojo
No… es solo que dijiste que te mudarías la próxima semana
¿Harry, en que día crees que vives? Dije eso la semana pasada
El ojiverde se asombro, no era común que perdiera la noción del tiempo de modo tan radical. Volteo a ver a la castaña y ella solo subió los hombros arguyendo ignorancia. Ron carraspeo ligeramente para hacerse notar, su irritación era ostensible, sin embargo solo tomo su maleta y se adentro en la casa mientras hablaba de forma aparentemente animada.
No
se, no se, no se
cuanto sabes de mi,
pero dejo que puedas
y
permito que me lleves
poco importa lo que hagas de mi.
No se,
no se, no se
que es lo quieres de mi,
me cuestionas, me
estremeces que me arrastres o me
eleves lo importante es lo que
hagas de mi.
Harry y Hermione compartieron una mirada angustiada antes de seguirlo.
El silencio empezaba a pesarles más de lo imaginado.
Cerro la puerta tras ella mientras se reprochaba su actitud. Había sido muy evidente su sentir, a pesar de sus intentos para ocultarlo.
No podía recriminar la actitud de Ron, después de todo se había inquietado al advertir lo que le sucedía. Una parte de ella deseaba no haberse conformado con el buen talante del pelirrojo. Una parte de ella deseaba haberle dicho la verdad. Una parte de ella deseaba estar en otra parte.
Una parte de ella deseaba ser más valiente.
El quería ser su amigo. Ella no sabía lo que quería, solo sabia que algunos títulos no bastan.
Hay
amores que vienen y van,
no vuelven a darse en la vida.
Érase
una vez la historia de una herida.
Hay amores que abundan, amor,
amor que se lleva la vida.
Érase una vez que fui lo que
quería
Estaba demasiado Ron-Weasley-zada como para retractarse. Sonrió ante el término que surgió en su cabeza, a veces es diferente lo que se dice de lo que se piensa. Bien podría ser el caso.
Exhalo con agrado. Solo había que tener fe. El amor es paciencia, el amor es bondad… amor es perder la cabeza lentamente.
Y ella lo sabía perfectamente.
