Capítulo 10
Me quedé observando la inmóvil puerta de la habitación de Tom, esperando escuchar algo: gritos, sollozos, cualquier cosa, pero no se oía nada. Evalué mis posibilidades: podía quedarme ahí parada como una idiota, esperando alguna señal de vida por parte de los gemelos, o bien podía tratar de escuchar la conversación ¿Escuchar o no escuchar? Mmm… Analicé cuidadosamente la situación, ¡bah! ¡Escuchar!
Aproveché mis silenciosos movimientos creados gracias a los años de danza clásica, y me acerqué a la puerta de la habitación, apoyé mi oído en la cerradura y me dispuse a escuchar… ¿Para qué? Me había olvidado de un pequeño detalle: yo no hablo alemán, ¡Qué estúpida! Sólo pude decifrar unas pocas palabras sin sentido. Genial. Perfecto. Grace, sos increíble, para la próxima aprendo alemán.
No tuve más opción que regresar a la habitación de Bill y esperar. No sé que hora era, al mirar por la ventana vi la noche, una noche oscura con luna nueva y sin estrellas. Realmente, casi nunca miro el cielo, pero cuando lo miro, es deprimente, nunca entendí como es que hay gente que se divierte tanto contemplando esa inexistente belleza, para mí la única estrella que valía la pena apreciar estaba en la habitación de enfrente, tratando de arreglar un problema que yo misma causé, y hay solo una explicación para eso: no sirvo para nada.
A medida que pasaba el tiempo, mis ojos se fueron cerrando, sumiéndome en un suave y débil sueño que nunca recordé. Me desperté de golpe cuando sentí la puerta cerrarse, aún estaba oscuro fuera, me levanté de la cama para observar a quien yo pensaba era Bill, pero para mi sorpresa, era su réplica quien había perturbado mi sueño.
Gracie… Perdón, no quise despertarte… —Me dijo el chico, bajando la mirada.
Emm… No, Tom, no hay problema — Respondí tratando de esbozar una sonrisa: ¿desde cuándo Tom me llamaba de esa forma cariñosa? ¡¿De qué me perdí, mundo?!— ¿Qué necesitás?
En realidad, Grace, vengo a disculparme… —Dijo acercándose a mi— Tienes que entender, Bill nunca antes estuvo así… Enamorado… Y yo… Sólo estoy acostumbrado a ser el centro de la vida de mi hermano… Es decir… Nunca lo "compartí", no sé si me entiendes…
Tom, de verdad… No hace falta, si acá hay alguien que estuvo mal, esa fui yo… Si no hubiese sido por mí, ustedes dos no habrían discutido de esa forma, no se habrían lastimado así —Admití avergonzada, no me reconocía ¿Desde cuándo yo me echaba la culpa, si siempre fue más fácil culpar a otros? No entendía por qué hablaba de esa forma, tan… ¿Apenada?
No, Grace. Si yo no hubiese sido tan egoísta nada hubiese pasado. Soy yo el que tiene que entender que Bill tiene una vida fuera de mí.
No pude responderle, realmente nunca había pensado todo de esa forma. Jamás había visto a alguien así: Tom estaba decidido, justo como yo. Me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo de solo pensarlo. Aquel Tom era la réplica de mi propia personalidad.
¡Tom! ¿Me querés explicar por qué nos llevamos tan mal de entrada? — Dije con una risita, él rió conmigo por primera vez.
Entonces, ¿asunto resuelto, cuñadita? —Me preguntó, yo me limité a sonreír y a asentir levemente, tratando de ordenar mis pensamientos dentro de mi dormido cerebro. Tom me dedicó una última sonrisa amistosa y se retiró de la habitación. Cuando abrió la puerta, se escucho un golpe: un chico muy alto y con unas preciosas rastas negras había caído al piso.
Emmm… ¡No estaba escuchando, lo juro!— Se defendió Bill, yo estalle en risas al igual que Tom, quien negó con la cabeza y ayudó a su hermano a levantarse.
A ver si creces, hermanito —Dijo Tom riendo.
Claro, vos nunca escuchaste una conversación, Tomi…—Respondió Bill, su hermano no le contestó, se limitó a saludarlo y a entrar en su habitación.
Nuestras miradas se clavaron en Tom hasta que entró en su habitación, luego Bill entró en la nuestra y cerró la puerta. Yo lo recibí con una sonrisa mientras él se acercaba a mí.
Supongo que arreglaste las cosas, ¿no? — Le pregunté al ser más hermoso del mundo mientras éste se acostaba a mi lado.
Si, tenías razón, Gracie…—Me dijo él, acariciando mi cabello— Sólo debía aceptar lo que él me puede dar, pero hablamos y descubrimos que ambos habíamos cometido errores…
Te lo dije, Bill… Ustedes se quieren demasiado como para pelearse de esa forma —Dije, abrazándolo.
Si… Tenias razón…—Respondió él, con su voz cargada en dulzura, acto seguido me separó suavemente de su cuerpo, sólo para fundir nuestros labios en un largo beso— Gracias, Gracie… Gracias—Me susurró él cuando nuestro beso finalizó. Mis ojos se abrieron de golpe, por causa de la sorpresa. Nunca nadie me había dado las gracias por nada, y yo nunca había creído merecerlas.
Mi expresión fue reemplazada por una sonrisa cuando el acarició suavemente mi rostro, después de todo, era Bill quien estaba logrando esos nuevos sentimientos en mí, estaba logrando un cambio radical en mi personalidad, cambiándome a mí misma, cambiando mi vida. Esa noche me olvidé que al día siguiente deberíamos separarnos y dormí abrazada a su cuerpo, preparada para soñar con aquel que tenía a mi lado(N/A: by Your side (L)).
