Sentimientos revelados.

- Quédate quieta…- dijo Tomoyo con los alfileres en la boca.

- Es que me pinchan- se quejó Sakura.

- Si te mueves, no voy a poder evitarlo.

Sakura se encontraba frente al espejo en la casa de Tomoyo. Usaba un vestido celeste de corte princesa que le empezaba a molestar cuando debía respirar. Su reflejo demostraba pena, puesto que no era muy fanática de los extravagantes gustos de Tomoyo. Observó más allá de su reflejo y vio la caja de los zapatos. Todavía no los había usado, pero les había dolido el solo verlos: altos y en punta. ¡Ouch!.

- ¿Cómo vas con tus líneas?

- Espantosamente mal.

- Si quieres puedo ayudarte.

- Kero me está ayudando un poco. Pero igual necesito practicar…

- Tal vez Shaoran te pueda ayudar…- pero se calló abruptamente cuando analizó lo que había dicho.

- Lo lamento…- susurró arrepentida.

- No te preocupes- le dijo Sakura sonriendo.

- Es verdad. El la hubiera ayudado y por partida doble ya que tenían los papeles protagónicos. Continuó mirando en silencio su reflejo. Se había acostumbrado a no estar más con Shaoran, pero no se pudo acostumbrar a no tener sus labios entre los suyos, sus manos entrelazadas y sus palabras de aliento. De seguro que extrañaba eso más que nada: su compañía. Para cuando Tomoyo levantó la vista, Sakura empapaba su atuendo con pequeñas pero pesadas lágrimas.

- No llores- le decía su reflejo-. No te atrevas a llorar ni por un minuto.¡No lo vale!

- Lo extraño…- se atrevió a decir-. Cada vez que lo veo…Es como mirar el hielo mismo. Es algo tan desconsolador, Tomoyo.

- Ya veras que cuando encuentres a esas criaturas, todo volverá a la normalidad. Veras como todo se arregla…

- ¿Sabes? Últimamente ni eso me alienta. Tengo el presentimiento de que esas criaturas nunca me van a devolver a Shaoran. Por eso he decido que debo olvidarlo.

Sakura, eso es un poco extremista…

- No lo es- sentenció-. Es la única manera de sobrevivir a esta situación. Es hora de empezar a olvidar…

- No creo que sea una mala idea, pero creo que sea efectiva- y lo siguiente que dijo hizo despertar a Sakura-. Al menos a mí no me funcionó…

- ¿Alguien te gustaba? Nunca me habías dicho nada…

- Aún le sigo queriendo. Pero es un amor prohibido.

- ¿Y quién es?

- No te lo puedo decir.

¡Vamos!- le suplicó Sakura.

- Si te lo digo…nuestra amistad sufrirá un cambio.

El rostro de Sakura se quedó tieso y pensativo.

- ¿Te refieres a Shaoran?.

- Por supuesto que no…

- ¿Y entonces?. Prometo que no me enojaré.

Tomoyo inhalo profundamente y lo dijo:

- Eres tú…Sakura.

Y pudo sentir como su rostro se enrojecía y su corazón palpitaba de adrenalina.

- ¿Yo?

- Ajam.

- ¿Acaso las criaturas te afectaron a ti también?

Tomoyo sonrió de alivio, porque esa reacción era demasiada liviana para lo que acababa de decir.

- Nop. Mi cariño hacia ti nació desde el primer día en que te conocí. Y continuó creciendo en el correr de los años. Sólo que nunca me atreví a decírtelo.

Sakura quedó shockeada por unos segundos pero se atrevió a seguir preguntando.

¿Acaso es del estilo de amor que sentía Shaoran por Yukito?.

- No lo creo. Es más bien del amor de chica a chica.- dijo sonriendo con dulzura. Luego de unos segundos, señaló:- No te preocupes…no espero que seamos pareja o mucho menos. Solo que me lo debía a mi mismo decírtelo…

- Wow- dijo ella, susurrando-. Pero te han gustado otros chicos…- le recordó.

- Si, me gustan chicos también. Pero tú fuiste mi gran amor.

Como sino tuviera cosas suficientes en que preocuparme, pensó Sakura mientras comenzaba un angustioso camino al colegio sin su enamorada Tomoyo.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOOOOOOOO

Shaoran.

Si algo era cierto, era que Shaoran nunca se había percatado lo útil que podría ser Meiling en esos momentos. Había estado tan preocupado con los trabajos de la secundaria que no había tenido tiempo de hacer las tareas de la casa. La comida, el aseo, la ropa; todo iba por manos de Meiling.

Otra ventaja que tenía en Meiling era descargar su soledad. Desde la ruptura con Sakura, ya casi le dirigía la palabra en la clase. Y sin ser por ella o sus compañeros, no tenía a nadie más en Japón. Esas semanas, Meiling había sido su amiga, su confidente y su compañía. Tanto así, que muchas veces se sorprendía de cuanto la echaba de menos.

Esa tarde, luego de hablar con Sakura, Tomoyo pasó a hacer la prueba del traje de Shaoran. Y lo que vio la desconcertó de gran manera.

Ambos se comportaban como si fuera tal cual una pareja. Se agarraban de las manos, se daban miradas tiernas y tenían su propio lenguaje. No existían las típicas miradas de exasperación dadas por Li para Meiling. Y ella no presionaba en alguna idea jamás porque Shaoran se convencía al instante.

Frente al espejo, ella colocaba los alfileres para señalar lo que debía ampliar y lo que debía quitar. Shaoran la obsevaba por el espejo, un tanto desconcertado. Tomoyo no se caracterizaba por estar cabizbaja y, cuando lo hacia, siempre era por algo relacionado con Sakura. Se lo mencionó a Meiling cuando ella fue al baño. Y la pregunta no se hizo esperar.

Oye…Tomoyo. ¿Acaso te ocurre algo?

Tomoyo quiso concentrarse más en su costura en orden de poder disimular mejor. Evidentemente, no lo logró porque segundos después se encontraba llorando en un mar de lágrimas. Con voz ahogada, contó la revelación dada, sorprendiendo solamente a Li.

- Yo ya lo sabía desde hace tiempo- le reveló Meiling-. Pero pensé que había terminado.

Ojala. Pero siempre estuvo ahí…solo que yo no lo lograba definir.

¿Y tu como sabías?- preguntó desconcertado Li.

- Era demasiaaaaaaado cariño el que le tenía a Sakura. Es de ese cariño que solo se le tiene a la pareja. ´

Es una locura…- señaló Tomoyo-. Pero es lo que siento.

Un tanto más animada y repuesta, Tomoyo se retiró a la preparatoria dejándolos solos. Shaoran se quedó pensando por unos minutos en lo que se había dicho. Lo invadió un deseo latente y decidió hacer un movimiento.

- Meiling…- suspiró-. Se que no he sido la mejor persona del mundo contigo. Y tú…tú siempre estás aquí conmigo. Siempre estuviste de mi lado, inclusive cuando te traté mal…

Yo también era una malcriada…

- Pero ya no lo eres- le dijo el sonriendo, mientras se acercaba más a ella y le sujetaba sus manos-. Te has vuelto una mujer hermosa.

Sujetando ahora su rostro, posó sus labios sobre los de ella. No se resistió, porque tanto como Tomoyo quería a Sakura desde siempre, ella también quería a Shaoran desde siempre. Y, por más que fuese inadvertida, esa era su oportunidad de estar con él.

Llegaron al colegio de la mano. Cada compañero de la clase notó el detalle y todos quedaron impresionados. Le atribuyeron la culpa de la ruptura a su secreta relación con Meiling. Claro está, que no sabían el pequeño detalle de la existencia de las criaturas.

OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO OOOOOOOOOOOOO

Tomoyo.

Entró al salón con el corazón palpitando a mil. Había tenido muchas emociones por un día. Y eso que recién comenzaba. Les entregó los distintos vestuarios a los respectivos compañeros y se quedó en un rincón con Chiharu, Naoko y Rika. No tardó mucho para que Takashi se acercara a decir alguna mentira acerca del cuento de Cenicienta. Segundos después, observaron como Chiharu le propinaba un golpe y como Rika se acercaba a la puerta porque la esperaba Terada. Volvió a entrar segundos más tarde.

- ¿Y cómo va todo con él?- le preguntó Tomoyo, intentando despejar su mente.

- Muy bien- le susurró ella, observando que los otros tres estaban ocupados.

Otro que amor prohibido e indecoroso el de estos dos. Desde siempre, ella entendió lo que sentía Rika por el profesor. Claro está, que pensaba que era algo pasajero. Al contrario de serlo, ella estaba profundamente enamorada y no había nada que pudiera detener ese sentimiento. Poco a poco, se fue acercando a su querido profesor. Y tanto insistió, que el ya no la vio más como una niña y comenzó a ser de interés. Pero claro que eso no opacaba el gran drama que conllevaba el hecho de que ella fuese menor que él. Eventualmente, pudieron concretar su interés y hacia seis meses que estaban juntos.

Sólo Tomoyo sabía esto porque su madurez le permitía no escandalizarse y no andar diciendo por los rincones lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, no pudo de dejar de encontrar gracioso, que se repitiera la misma historia que alguna vez habían vivido los padres de Sakura. La vida podía ser curiosa…

Y hablando de curiosidades…vio ingresar a Sakura seguida por Shaoran y Meiling. La observó en busca de algún dejo de tristeza y notó que no se había percatado de la situación. Levantó su mirada y la clavó en ella. Se paró en seco, la bajó de nuevo y se sonrojo.

Por favor, no te des vuelta.

Por evitarla a ella, se dio vuelta. Y vio algo mucho más incómodo. Observó como Shaoran la miraba con indiferencia y como Meiling bajaba su rostro sumamente avergonzada. Después de todo, Sakura era su amiga.

Y como para no hacer la situación suficientemente incomoda, toda la clase prestó su atención en ellos. Era como un maldito espectáculo que nadie desea vivir pero que todos quieren ver. Para alegría de todos, pronto llegó el profesor para dar por comenzado el ensayo.

Lo que le había dicho Sakura esa mañana no era mentira. Ella estaba siendo tan fría que hasta el propio Li lo notó. Se notaba desde como se dirigía a él, hasta como le ordenaba o retaba. Y esa no eran cosas típicas de Sakura, menos dirigiéndose a él.

- Li, en está parte tu debes ser más encantador. No puedes decir solamente: ¿Dónde está la princesa?

- Deberías ser más demostrativo. No se trata de pararse y simplemente decir unos diálogos. Queda muy frío.

Por partes, lo ignoraba completamente.

Tú debes de estar acostada- le señaló una vez.

Haz la escena sin mí.

Cuando el profesor vio la tensión en el aula, dio por terminado el ensayo. Sakura recogió sus cosas con brutalidad mientras que Tomoyo se acercaba a ella. Juntas se encaminaron hacia la puerta, donde Meiling estaba apoyada en la puerta, cabizbaja. Sakura se detuvo frente a ella y con sumo rencor le dijo entre dientes:

Creí que eras mi amiga.

Giró sobre los talones y se fue.

Sakura…- le susurró ella, intentando tranquilizarla.

Estoy bien- le dijo ella.

Lo siento tanto- dejo escapar.

Y eso la hizo detener. La observó y la abrazó aliviada.

- No debes sentir nada. Yo soy la que he sido sumamente egoísta. Gracias por estar para mí siempre…

Tomoyo sonrió, aliviada. Más allá del amor platónico, Sakura seguía siendo su mejor amiga. Ambas caminaron a casa de Sakura con los brazos entrelazados.

Aquí les dejo otro chapter. Miren si seré buena, que me quedé hasta tarde terminándolo teniendo que trabajar al otro día.

Gran capítulo gran! Se destapó Tomoyo!

Espero que les guste mucho…déjenme muchas reviews así me dan fuerzas para seguir publicando.

Mil gracias por leerme Aknuk