Hola. Saludos gente que se toma para leer este fic.

Les dejo aquí este capitulo. Espero y lo disfruten.


Carlos Pov.

No había podido dormir en toda la noche, no sabía que era lo que debía de hacer, que debía decir, o declarar, una parte de mi me decía que hablara y otra que saliera corriendo. Para ser honestos la segunda opción era muy atractiva.

La luz del sol se filtraba por mi ventana, mire el reloj que estaba sobre la mesita de noche que estaba a lado de mi cama y marca las 10:00 am. Nunca en mi vida había dormido tan tarde, no quería pararme de la cama, quería seguir durmiendo pero no podía, el estar pensando solamente en Kendall me estaba matando.

Opte por tomar una taza de café, para poder iniciar este nuevo día que en realidad no quería ni empezar.

Cuando iba en el pasillo que lleva directamente a la cocina y pasa por la sala, observe algo que me dejo helado , tenía frente a mí a Kendall totalmente en blanco, al principio creí que era producto de mi imaginación, pero después en el rostro de Kendall se reflejó un gesto de sorpresa por lo que mi tranquilidad desapareció.

Comencé a caminar en dirección hacia lo que creía producto de mi imaginación. Él no se movía y digo "él", por qué cada paso que daba hacia él, me dejaba claro qué no era cosa de mi imaginación lo qué estaba viendo; sino de que tal vez estaba viendo un fantasma. Estiro mi mano para tocarlo en el hombro, pero mi mano lo traspasa.

El me observa con los ojos abiertos y no dudo de que yo también lo esté viendo de esta forma, entonces todo se desvanece a mí alrededor y caigo en un profundo vacío.


Kendall Pov.

¿Ahora que es lo que debo de hacer?

Tenía a Carlos inconsciente en el piso de su departamento, después que se dio cuenta de que yo estaba realmente aquí.

Pero ¿Cómo rayos me pudo ver? Estaba dudando de lo que me había dicho mi protector.

"Okey Kendall, relájate y piensa en que rayos debes hacer"

— ¡Demonios! ¡Que alguien me ayude! Grite totalmente asustado —A ver Knight, que es lo que recuerdas de las clases de primeros auxilios que tomaste en la preparatoria.

1.- Aplicar una inyección. No, eso definitivamente no es lo que debo hacer en estos momentos.

2.- Dar respiración boca a boca. Definitivamente otra cosa que no necesito.

3.- Poner de lado a una persona que se desmayó y colocarle una frazada de agua fría en la frente. Okey, eso es lo que necesito.

Me acerco a Carlos y lo intento poner de lado, pero mi espíritu traspasa su cuerpo. ¡GENIAL!

Me levanto del piso y comienzo a buscar un espejo de mano, para poder tocarlo.

Entro a lo que parece su habitación, y miro algo que me puede ayudar, es un pequeño espejo que esta sobre una mesita de noche. Tomo el estuche y lo abro, al hacerlo noto una pequeña inscripción en el.

"Carlos, mi pequeño tesoro" Mi corazón al ver esta frase siento como se encoge y por un momento dudo en tomar el espejo ya que me parece algo personal pero en este momento creo que eso no importa en lo absoluto. Tomo el espejo y voy directamente a la sala.

Tomo a Carlos por su hombro derecho y lo empujo levemente hacia atrás y lo coloco en una posición de lado. Busco la cocina y creo que está cruzando un pasillo, voy a ella y busco un trapo con el cual mojarlo de agua y ponérselo en la frente, me siento un intruso al pasearme sin permiso por su casa. ¡Por favor, si ya lo conoces sin ropa! Me dice mi subconsciente haciéndome sentir mal.

Encuentro un trapo sobre una mesa, lo tomo y hago malabares para doblarlo con una sola mano y ponerlo en el grifo para mojarlo. Voy directamente hacia Carlos y le pongo el trapo en la frente.

Veo, a Carlos en el piso y me muerdo el labio, el piso no es un lugar muy cómodo y me planteo la idea de llevarlo a su cuarto. Hago un poco de fuerza y cargo a Carlos en mi hombro sin hacer tanto esfuerzo. Creo que el tener fuerza es otra habilidad.

Lo dejo sobre la cama en una posición de lado y con la frazada húmeda en la frente. Lo observo detenidamente, es más atractivo de lo que recuerdo, mis mejillas enrojecen al pensar en aquella noche. Fue normal el que se haiga desmayado, después de verme hoy.

Te tiene miedo. Me dice mi subconsciente, haciéndome sentir peor de lo que ya estaba.

Lo observo de nuevo, y noto unas enormes ojeras debajo de sus ojos.

Esta atormentado, en las noches y es tu culpa. Me dice de nuevo una vocecita.

Okey, mi subconsciente me está torturando, o es que ahora ya tengo una conciencia que me diga todos mis errores.

—Déjame informarte, que llegas tarde. Susurro hacia mí, en un intento de hablar con mi conciencia.

De inmediato me vienen los recuerdos de todas aquellas víctimas, que mate. Recuerdo sus rostros rogándome que no lo hiciera y otros donde estaban lloran o haciendo las dos cosas al mismo me atormenta, no entiendo cómo es que no vi antes todo lo malo que había hecho, solo podía recordar la adrenalina que tenía mi cuerpo cuando, veía los reportajes de un cuerpo encontrado y que la policía buscaba al asesino.

Amaba esa sensación de adrenalina al ser perseguido.

—Soy un psicópata, cuando lo hacía sabía que estaba mal… pero simplemente no podía dejar de hacer lo que amo. Susurro. —A veces, creí que podría encontrar en un bar a alguien que me pudiera amar, pero al darme cuenta de que nadie iba quererme, solo escogía a una persona que me gustara y la violaba; a veces me decía que solo eso haría, pero, cuando llegaba la hora de asesinarlas se sentía… tan bien. Soy un loco… lo sé. Pero como poder detenerme, cuando no tenía motivo de hacerlo.

Carlos se remueve a mi lado.

No sé si hablar con él o correr a esconderme. Según el folleto que leí, tenía prohibido hablar con él. Ningún humano podía saber sobre nuestra existencia, pero como evitarlo ahora que me ha visto

—De acuerdo, me presentare. Pienso para mí. —Así y ¿Que le dirás? Hola me llamo Kendall y soy el que te violo esa noche y que hizo de tu vida ahora un infierno. Susurro

—Qué bonita presentación. En un momento creí haber dicho mis pensamientos, pero me sorprendo al ver a mi protector enfrente de mí. Me mira y sus ojos azules parecen llenos de rabia.

¡Mierda!

Está enojado, y lo está conmigo, pero yo también lo estoy por que no me dijo que podía verme Carlos, o el hecho de que podía… transportar a otros lugares. Por lo que sostengo su mirada.

Él es el primero en romper el contacto visual, para dirigir su mirada a Carlos que esta acostado en la cama. Abre los ojos sorprendido.

— ¿Qué le hiciste? Pregunta

— ¿Yo? Nada, se desmayó porque me vio, ¿Por qué no me dijiste que podía verme?

— ¿Qué?... ningún humano puede ver un alma perdida.

—Pues el de alguna manera sí.

Frunce el ceño y puedo ver como Carlos sigue retorciéndose… a lo mejor está teniendo una pesadilla.

Se arrodilla al borde de la cama y pone la palma sobre su frente. Cierra los ojos y se queda inmóvil.

— ¡Demonios! Dice quitando rápidamente su mano de la frente de Carlos, noto su mano y esta roja. Y el, la agita en el aire como si hubiera sufrido una quemadura.

— ¿Qué sucede?

—No lo sé, simplemente lo toque y me quemaron sus pensamientos… Contesta soplándose la palma de su mano.

— ¿Qué crees que signifique?

—Tengo tres hipótesis…1.- Es un alma atormentada, 2.- Esta es la persona a la que ayudaras a cumplir su objetivo y solo tú puedes ver sus pensamientos o 3.-Es ambas

— ¿Qué? Contesto totalmente sorprendido.

— ¿Por qué no lo intentas? Me dice.

—Yo…. No sé.

—Hazlo. Me ordena y noto una cierta nota de amenaza. Por lo que me acerco a Carlos y con timidez toco su frente.

Al principio noto una ligera punzada de calor, pero no es molesta, después observo diferentes recuerdos alrededor de mi hay uno que me llama la atención y pongo atención.

Hay un niño moreno, agarrado firmemente de la mano de una mujer, la cual tiene un cigarrillo en la boca y viste provocativamente. La mujer observa a todos lados y suspira frustrada.

— ¿A quién buscamos, mami? De inmediato reconozco su voz, es la de Carlos.

Pero la mujer no contesta.

—Mami, tengo hambre. Sigue sin contestar la mujer. Por las mejillas del niño corren unas lágrimas, y se agarra fuertemente su estómago.

Tiene hambre. Mi estómago se hace un nudo al ver tal cosa.

Un hombre sale de la oscuridad y se acerca a la mujer.

—Tengo lo que querías. Dice, su voz es brusca y gruesa.

—Aquí está el niño. Dice ofreciendo a Carlos con el señor.

—Dijiste que tenía 4 años, el parece de 6.

—Dije que creía que tenía 4 años, no es mucha la diferencia.

—De acuerdo, toma. Dice dándole un paquete de color negro.

El hombre toma a Carlos y el comienza a patear. — ¡Mami, mami!... ¡No me dejes, prometo no volver a pedirte de comer, no me dejes!... ¡No me… —el hombre le tapa la boca y se va caminando hacia abajo, de la calle.

Ahora Carlos está sentado en un auto, en el copiloto.

— ¿Cómo te llamas? Le pregunta el hombre.

—Car… Carlos. Contesta sollozando.

—Tranquilo… veras que te llevare con una buena familia…

Después de eso lo siguiente que veo es borroso.

Entonces aparece otro recuerdo y Carlos está sentado en una estación de policía, el hombre de hace unos momentos está hablando con un grupo de policías al que le da órdenes y la madre de Carlos está sentada en un escritorio con las manos esposadas llorando, pero Carlos tiene la mirada perdida.

Un hombre se acerca a él y le toca el hombro.

—Hola, ¿tienes hambre? Carlos no responde.

—Ven, acompáñame.

Toma la mano de Carlos y lo lleva a una sala de color blanco, le ofrecen una hamburguesa y un refresco.

—Toma, es para ti.

Carlos no responde y comienza a comer rápidamente.

Mi estomago, se vuelve a hacer un nudo, el ver a Carlos comer así de rápido, eso es una muestra de toda el hambre que tenia.

—Vaya, tenías hambre. Dice el hombre abriendo ligeramente los ojos, en muestra de que esta sorprendido y yo también lo estoy

—¿Desde cuándo no comías algo?

—No recuerdo. Es todo lo que contesta.

Después veo breves recuerdos, de Carlos llorando y su mama con él. Otros de el en una casa hogar, siendo maltratado por unos niños… todo ese dolor se junta y lo único que hago es buscar una forma de librarme todo aquello. Entonces hago la única cosa que encuentro racional para aliviar aquel dolor…

Grito.


Hola, chic s. Perdón por no haber actualizado antes, pero es que he estado muy, muuuuuuuyyyyy ocupada.

Estuve en temporada de proyectos, y después de exámenes. Por lo que a veces no dormí NADA. En serio, no estoy jugando.

Y he estado de un humor, de para que les cuento.

Pero ya pude actualizar y he aquí este hermoso capitulo, que para mi parecer es mi favorito hasta ahora. He mejorado, según yo e.e, pero todo es gracias a ustedes.

Por favor, dejen sus rewiews. Con sus criticas y/o consejos. Son bienvenidos

Janeth