Enredado en las palabras
Adronitis: La frustración de saber cuanto tiempo lleva llegar a conocer a alguien. Propuesta por SkuAg
10.
A veces se preguntaba si estaba mal no entender las respuestas, o las preguntas, o ambas. Se preguntaba si lo haría alguna vez en ese mundo distorsionado que nada parecía al anterior. Wormmon lo observaba todo en silencio y algo se sentía terriblemente fuera de carácter, aunque no podía estar seguro si era solo su deseo, si era un pensamiento al que quería aferrarse o un vestigio de realidad. Él no se parecía al niño que había conocido tiempo atrás, cuando fue llamado al Mundo Digital pero... Él seguía siendo Ken.
En un tiempo dorado pensó que podía ser dulce, gentil para siempre. Fue casi instantáneo, ese cambio retorcido. Fue tan sorpresivo que Wormmon había pensado que no había conocido a Ken lo suficiente y que debía aceptar las facetas más oscuras que encontraba en él porque seguían siendo compañeros. Él estaba dispuesto a ello, aunque no sabía si podía comprenderlo.
Caminó hasta encontrarlo, a mitad de camino. Estaba feliz de verlo, a Ken. Ellos se habían separado después de... Ryou, Osamu.
Pero sus movimientos no desprendían la dulzura de antaño y sus ojos... sus ojos...
A Wormon le dieron miedo los ojos turbios de Ken, tan llenos de oscuridad.
Recordaba a medias las palabras que le había dicho a su compañero, palabras sobre su bondad tan pura y tan clara. En sus memorias se sentían como advertencia y se preguntó si era su culpa, si podía luchar contra el peso que suponían. Se preguntaba qué había causado que una bondad tan luminosa se oscureciera tanto.
Ojalá pudiese recordar más de ese pasado que tenían en común. Se sentía brumoso, por momentos. Estaba seguro que encontraría la respuesta si tan solo...
—¿Ken-chan...?
Vio que su ropa cambiaba, creando nuevos datos. Azul y blanco, amarillo también. El gris se había marchado.
—No me llames así.
No podía dejar de encogerse ante el repentino cambio en el tono de su voz. Ken nunca le había hablado así antes. Era como si no lo hubiese conocido en absoluto durante sus instantes preciados, esos momentos juntos. No podía dejar de preguntarse si había estado equivocado y ese niño, que antes lo sostenía con suavidad, en realidad estaba mostrando su verdadero rostro.
No, él no es así. Él no es así...
En el vidrio de sus gafas recién formadas, Wormmon vio su reflejo decepcionado. Ken, con el cabello más desordenado que nunca y los ojos escondidos detrás de un muro negro, estaba irreconocible.
¡Gracias por leer!
