CAPITULO 8
"UN ENCUENTRO INESPERADO "
Sin más percances el viaje en tren fue muy agradable, claro después del interrogatorio de Albert sobre el famoso DR. Michael Gerard la plática fue amena mientras les explicaba que estarían una noche en New York y en la mañana siguiente tomarían el barco rumbo a Londres. De pronto Candy sintió como el tren iba aproximándose aquella ciudad; sintió un frio que la envolvía y cayo su conversación para envolverse en su mundo de tristeza mirando la ventana como si la escena del ultimo día en esa ciudad volvía a su memoria, donde su corazón se partía y una lagrima corrió por su mejilla sin darse cuenta.
De pronto sintió como una mano tibia y cálida limpiaba esa lagrima de su rostro y la acercaba a su pecho en un audaz movimiento- tranquila pequeña; estoy aquí nunca lo olvides- sacándola de sus pensamientos- ya no estás sola-.
Si lo sé, gracias- volteo y le regalo una sonrisa y se acurruco en su pecho sin importarle que la tía abuela observaba toda la escena, pero esta vez sin recriminaciones sin con una melancolía de verla en esa tristeza.
Hija no sé lo que haya pasado y solo tu corazón sabe lo que siente- se acerca a ella- pero te diré una cosa que me dijo mi madre hace mucho tiempo "las mujeres Andrew siempre hemos sido muy fuertes y valiente" así que Candice no me decepciones hija- tomo su mano entre las suyas.
Lo prometo tía abuela, no llorare más- y le dio una sonrisa.
Mientras el tren iba arribando a la estación del tren Candy comenzaba a ponerse más fría y angustiada y dejaba ver una cara de dolor y angustia que de inmediato tomo el control de la situación la tía abuela- recuerda Candice eres todo una Andrew y no hay miedo para nosotros"- Candy asistió.
Como todo un caballero William bajo del tren y enseguida extendió su mano para ayudar a la tía abuela y acto seguido a Candy; como acto seguido Candy se aferró al brazo de la tía abuela para sorpresa de todo era un abrazo de una hija a su madre, la tía abuela se sintió muy cómoda y esbozo a ver a Candy en esa posición " así hija, así debió ser desde un principio" esbozo una sonrisa y le dijo- vamos hija solo es una ciudad, unos recuerdos y nada más, los demonios se enfrentan con la cabeza en alto- tocando dulcemente su mano sin soltar el agarre- y si eres una Andrew cabeza arriba y una sonrisa que nadie vea tu miedo- esto le dijo en un susurro en su oído, Candy hizo lo que su tía abuela le aconsejo y de volvió una sonrisa.
Albert al ver aquella escena dio un suspiro de alivio y de alegría al ver a las dos mujeres más importantes de su vida como debió de haber sido siempre como una madre protegiendo y aconsejando a su hija, así que se acercó rápidamente a ellas- nos vamos mis damas- ellas asintieron y fueron de la mano de Albert a la salida de la estación del tren, mientras ya George había buscado el transporte.
Estaremos hospedados en el Hotel Woldarf Astoria por esta noche- así que acomodados en una de los dos coches presidieron a viajar para el hotel.
En otro punto de la ciudad un joven vestido de café con pantalones en corte inglés, un saco recto, con la camisa blanca y corbata negra tomaba un carruaje.
¿A dónde señor? Decía el chofer.
Al hotel Waldorf Astoria por favor- decía Terry quedando absorto en sus pensamientos "solo espero que Robert, no se moleste por las vacaciones inesperadas y que mi madre haya podido hablar con Susana"- mientras se aproximaba a su destino.
El destino juega varios juegos macabros y ahora sin duda alguien movía los hilos; los primeros en llegar fueron los Andrews. mientras Albert confirmaba y esperaba recibir las llaves y joven llegaba en ese instante.
Sr. Andrew permítanos un momento, vendrán los botones para llevar el equipaje a sus habitaciones-decía el gerente.
Está bien- respondió con una sonrisa seria
- oooH Albert olvide el abanico que me regalo la tía abuela en el coche- dijo Candy buscando en su bolso.
Iré por el Srita- dejo rápidamente George.
Descuida George yo iré por el- dándole una sonrisa mientras Albert y la tía abuela daban indicaciones a los botones sobre el equipaje y salía rápidamente para alcanzar el choche.
Candy miraba distraída buscando aun en su bolso aquel abanico, mientras un joven de traje al mismo tiempo ensimismado en sus pensamientos. De pronto un choque irremediablemente se llevó acabo y un bolso cayo. Destino¡, coincidencia¡ o hilos del destino?
Disculpe Srita venia distraído- mientras el joven se agachaba ayudar a la joven ya que sus cosas habían caído.
Una voz familiar hizo ruido en sus pensamientos-lo siento iba distraída yo también- recogiendo sus cosas.
Un instante paso, una mirada solo eso faltaba para volver a verse.
-tu? Dijeron al unísono.
Terry quedo paralizado con un labial en sus manos mientras observaba esos ojos esmeraldas, esa cara de ángel; ¿esa dulce mirada, un silencio- Candy eres tú? - fue lo único que alcanzo a decir antes de perderse en esos ojos. - si Terry soy yo- ella igual se había perdido en esos ojos sus ojos, esa fragancia era el su único amor, a la persona que menos pensaba que encontraría.
-discúlpame? Dijeron juntos antes de soltar una carcajada.
- lo siento iba distraído? - guarda silencio mientras ya de pie quedo perdido en aquella figura, no solo era un ángel sino era su ángel envuelta en una figura de una mujer delicada y sensual, su rubio cabello recogido en una pequeña parte y su cascada caía en su espalda, figura perfecta y dios unos labios en un rosado que incitaban a un beso, donde? ¿Como? ¿Su ángel se había convertido en una mujer y estaba ahí delante de el de pronto volvió de sus pensamientos- pero que haces aquí? Candy aun muda ante lo que observaba esos ojos, ese porte era "su Terry", pero ahora más gallardo y fuerte, Terry ya era un hombre en minuto de silencia- bueno yo yo- se puso nervioso ella solo se perdió en sus ojos.
Un guapo rubio observo todo y se apresuró a detener esa escena, para salvar a su pequeña; no podía creerlo su más grande miedo se hacía realidad, era el mismo Terry Granchester con su princesa tenía que ayudarla.
Viene con nosotros- se acerca el rubio interrumpiendo, Candy solo lo volteo a ver.
Hola Albert¡ amigo que gusto verte¡- dijo Terry extendiendo la mano mientras una rubia daba las gracias a Dios por su oportuna intervención.
-hola Terry sí que es pequeño el mundo amigo- estrechando su mano- mira que encontrarnos con el mismísimo Terry Granchester-
Sonrió apenado- si heme aquí, pero que se diga del Magnate sr. William Albert Andrew en persona- haciendo una caravana y soltando una sonrisa.
Jajaja- riendo ambos.
¿Sí que mira que el destino y esta ciudad es chica, yo vengo a una entrevista con mi director- volviendo a ver a Candy embobado- pero y ustedes?
Estamos por salir de viaje- se vuelve en una cara seria- llevo a Candy a pasar unas vacaciones conmigo a Escocia.
Terry se pone serio igual- así que van los dos a escocia? - mirando más fijamente a Albert mientras Candy volteaba a ver a Albert por lo que había hecho.
¿Si – muy seguro – tu querido Terry como esta Susana? - diciendo esto y acercándose a Candy tomando su cintura.
Golpe bajo para él- bien gracias- viéndolo con una cara de pocos amigos.
Pues "nosotros" nos retiramos a descansar- dijo Albert girándola sin soltar su cintura, cuando de pronto voltea Albert y le dice- fue un placer verte.
En ese momento Terry se aproxima toma la Candy de Candy y la voltea para verla a los ojos- espero que podrás platicar antes de que partas- la mira suplicante – sería un honor q aceptaras tomar él te conmigo como en los viejos tiempos- y deposita un beso en su mano.
Ante la reacción Albert- será un placer aceptar tu invitación-
Claro con gusto después de tomar él te con Candy- viéndolo arrogantemente- será un placer tomar una copa con "un viejo amigo".
Mientras un joven se quedaba observando como su bello ángel se retaba en los brazos de su mejor, una Candy seguí sin salir de su estupor mientras en su interior una batalla comenzaba al igual una gran rivalidad se iba gestando entre unos viejos amigos.
