Capítulo 10: "¿La cita o el Concierto?"
17 de mayo de 1915
Liverpool - Inglaterra
Candy llevaba algunos días visitando a Albert en aquella casa, la que por alguna razón la abuela Elroy tenía en completo olvido. A veces él la visitaba en casa de los Krupp desde que lo había presentado se llevaba muy bien con ellos, conversaban largo rato con el Señor Steven sobre negocios y la industria de la siderurgia. La Señora Maggie creía que era muy joven para ser el padre adoptivo de Candy, se lo comentó a su marido sin que la chica se enterara, para no incomodarla.
Esa mañana se dirigía a ver a Albert, ya que le había ofrecido enseñarle otros pueblos muy hermosos de Inglaterra, solo para que ella se relajara un poco ante la ansiedad, que le producía el pronto viaje a Escocia. Hace unos días atrás la llevó a: Wigan, Rochadle, Blacburn, Preston y Fleetwood. Se divirtieron mucho junto a Charlie, a su lado todo tenía otra connotación, una dulce compañía que le entregaba alegría. Cuando se fue del Hogar de Pony, pasaron solas unas semanas y ella le extrañó en verdad.
Mientras caminaba y pensaba, se desvió del camino habitual perdiéndose, dio tantas vueltas que comenzó a extrañar aquella brújula que le dio a ese perfecto desconocido y al girar dio de frente con el "Britannia Adelphi", el mismo hotel en que se hospedó la noche que llegó a Liverpool.
En un impulso irrefrenable quiso ir, para saber si es que aún seguía hospedado ahí el chico que por una extraña e imperiosa razón le producía tanta inquietud. ¿Quién era en verdad "El Monstruo de la Laguna"? era la recurrente pregunta que se hizo desde que le conoció. Cuando se detuvo ya estaba en el Lobby, con una gran sonrisa en sus labios.
—Buenos Días, Señorita… ¿Se le ofrece algo? —le dijo el botones que la miraba coquetamente.
—Ehh…si… este…Buenos Días… no yo… ¿Usted sabe si sigue ocupada la habitación de…? —le preguntó Candy avergonzándose de esa curiosidad que la llevó hasta ahí.
—Yo a usted la ubico… mmmh…—la miró con detenimiento admirando sus lindos ojos — ¡AHHHH!... ya se… usted era la huésped de honor del Señor Krupp…El dueño de este hotel. Usted pregúntele lo que quiera al Recepcionista - Indicándole a un Señor calvo, con unos lentes como dos fondos de botella y unas orejas enormes. Candy continuó su camino hacia donde le indicaron aun siendo observada por el botones.
— ¿Si?...Buenos días…dígame Señor… Señorita… —le preguntó el recepcionista que hacía el esfuerzo por saber si efectivamente era Señorita o Señor.
—Eh…si quisiera saber si aun sigue ocupada la habitación 606… —con timidez mientras intentaba que aquel miope recepcionista la mirara.
—Si…si…déjeme ver…si… ¿por? —preguntó el hombre, que tenía los ojos enterrados en el libro de registro.
— ¿Podría decirme como es que se llama el Señor de esa habitación? —le dijo ella sabiendo que quizás esa información no se la darían, porque no era de su incumbencia.
—Si, como no…déjeme ver… que dice aquí…—intentó ver aquellas letras que parecían hormigas moviéndose en un salón de baile, no conseguía enfocar —por tener una consideración con usted lo haré…porque esa información no se le da a cualquiera… déjeme ver… lo siento pero soy algo corto de vista —buscando el nombre le dijo por fin —El Señor… Eugene Wasltiwoskien…deduzco que le dirán Yuyin o algo así… jejejejeje —le dijo el hombre con una risa espantosa y acomodándose sus lentes.
— ¡¿QUEEEEEEEEE?! —gritó con decepción ante ese espantoso nombre.
Una mujer que estaba detrás; también recepcionista, verificaba esa información que le fue otorgada a la joven por ese ineficiente recepcionista. Sabía de sobra que siempre se equivocaba, por aquella miopía y astigmatismo que les traía más de un dolor de cabeza a todos. Y para su horror, efectivamente le dio el nombre del Señor de la habitación de al lado. Intentó rectificar el error, decírselo a la chica; pero se fue sin oír que le llamaban y en ese preciso momento salió del elevador Terry.
— ¡Si serás menso!... ¡le diste el nombre equivocado! …—espeto la mujer dándole un manotazo por su estupidez —En esa habitación estaba el Señor Terruce Grandchester…ningún Yuyin… ¿Y ahora que hacemos?- Desesperada al ver al Señor Terruce acercarse en el lobby —… ¡OH!... ahí viene el Señor Grandchester… veré como arreglo eso —la mujer se acercó a Terry tomando valor para decirle lo ocurrido.
—Buenos Días… Señor Terruce Grandchester… ehhh…una señorita lo buscaba hace un rato… —dijo la mujer algo complicada por el error.
—Buenos días… ¿Qué señorita? —preguntó Terry mirando a todos lados, sin ver a nadie.
—Eh…no dijo su nombre…se esfumó —respondió ella, mientras Terry se asomaba a la calle a ver.
—Que raro… ¿Cómo era? —Terry estaba algo intrigado por esa visita inesperada.
—Pues…rubia, delgada… y no se que mas porque la vi de espaldas… fue el recepcionista el que… —no sabía como decirle que se equivocó, porque quizás el joven esperando esa visita.
Terry volvió a salir afuera mirando a todos lados, sin saber a que chica se refería esa mujer, siguió mirando por un buen rato, entro y siguió mirando dentro del mismo Hotel y nada.
Candy estaba a dos negocios mas allá del hotel, se detuvo en una panadería a comprar algo para llevarle a Albert. Sin poder quitarse la mente al Monstruo de la Laguna.
—Si la mucama, me dijo aquella vez que el chico de la habitación 606 era guapo, pues debería serlo…pero si… ¿La camarera tenía un pésimo gusto en cuanto a hombres? —pensó y la realidad es que se sentía muy decepcionada con ese nombre que le dieron en la recepción, era muy feo, sonaba como a un apellido ruso —Si es ruso… ¿Por qué tiene acento inglés? Su voz ronca y desafinada… ¿Entonces que quería decir la G en su encendedor? —se preguntaba y no sabía porque le despertaba tanta curiosidad, porque le daba tantas vueltas a alguien que no conocía, además fue algo grosero con ella.
—A mi me gustan las rubias, pero no recuerdo haber conocido a ninguna este último tiempo —pensaba intentando repasar las mujeres que se le insinuaron mientras estuvo en Londres —Puede ser que como estuve bebido no me acuerde…¿Podría ser Joann?...¿Para que me buscaría a mi?... —pensaba para si, pero lo descartó porque ella estaba enferma en cama - ¿Y si era alguna admiradora que supo que yo, Terry el actor de Broadway estoy por aquí?...¡noooo! no quiero que nadie sepa ni me reconozca… —No le agradaba que se le colgaran tantas mujeres, era divertido, pero no con Susana por ahí.
— ¿Y Señor? —preguntó la recepcionista al verlo meditar en la entrada.
—Pues yo no veo a ninguna chica… ¿Esta segura? —le dijo Terry dudando de la credibilidad de la recepcionista.
—Claro preguntó por el Señor de la habitación 606…y él pues se equivoco al darle el nombre suyo… lo siento…puede preguntarle al botones —la mujer lo llamó para que se acercara.
— ¿Preguntó por la habitación 606?...Mhhh —Terry no podía dar con quien pudo ser la visita fantasma.
— ¿Si?...Buenos Días… ¿dígame? —el botones se presentó con una amplia sonrisa.
—Eh… buenos días… ¿Usted vio a la chica que preguntó por mi?… —dijo Terry algo curioso.
—Ah… ¡uhhhhh!... ¡Quien no!...si era un verdadero Bombón… una chica rubia, pues usted debe saber…acuérdese que era
la misma que le dejó el regalo a usted… ¡Vaya que suerte tiene, amigo!... ¡déme la receta para que caigan así conmigo! —le dijo el botones levantando las cejas y codeando a Terry, ante la mirada espantada de la mujer de recepción que se disculpó por el igualado botones —EH ¡DISCULPE!… —se excusó finalmente ante la mirada asesina de la mujer —la chica rubia… pues es la invitada de honor del Señor Krupp…aquí dicen que es su hija… la verdad que no se, aquí son tan chismosos…tan pendientes de la vida ajena… ¡Ufff! —finalizó el botones comentando lo que no debía y se quedó callado ante la patada que le envió la mujer recepcionista.
— ¡¿QUE?! …¿Pero donde está?... —sin pensarlo corrió afuera a buscarla. Se trataba de la Marciana.
Candy estaba pagando y un hombre tropezó con ella, logrando que por accidente cayeran las monedas al suelo al suelo, se agachó con ayuda de otras personas a reunirlas.
Terry se fue a buscar a la chica, se giró y miró en aquella vitrina de la panadería, unos panes le ocultaban la visión completa; pero aun así no vio a ninguna mujer rubia. Siguió mirando en otra dirección, se apoyó un rato en el vidrio, acomodándose la gorra y se fue porque no pudo ver a nadie con las características de esa chica.
Candy se levantó de recoger las monedas, sintiendo unos inexplicables escalofríos, miró hacia la ventana, sin ver nada en particular, creyó que esa sensación quizás se debía a que estaba por resfriarse nuevamente.
Terry se fue de nuevo al Hotel y al entrar sintió un inexplicable escalofrío, miró hacia fuera, sin ver nada en particular, creyó que esa sensación quizás se debía a que estaba por resfriarse nuevamente.
—Y señor… ¿La pudo encontrar? —interrogó el Botones, anidando en su corazón la esperanza de tener el camino libre con esa hermosa chica.
—No… pero usted dijo ¿Señor Krupp¿El mismo magnate de las siderurgias? —Terry le conocía por nombre, creía haberle oído el nombre a su padre.
—Si… —le respondió el botones algo decepcionado.
— ¿Podría anotarme su dirección? —pidió dispuesto a conocer a esa chica si o si.
—Si como no… —el botones se acercó a la recepción, le anotó lo que pedía. Ya dando por sentado que perdió.
Terry se llevó esa dirección en su bolsillo, esa misma tarde iría. La marciana lo buscó para conocerlo, pensaba que después de todo no le fue tan indiferente y a pesar que le dijo que no era un placer compartir esa noche con él, le quedaba claro que mentía. Con una sonrisa en los labios Terry creía que esa chica debía estar ansiosa por integrar su larga lista en el "Harem de Terry Grandchester", pues él le concedería esa maravillosa oportunidad, por simple curiosidad y no pensaba moverse de Inglaterra sin conocerla, se lo prometió a si mismo.
Los recepcionistas y el botones se miraron entre si, por la expresión de Terry, se reía solo y caminaba con un desplante como si fuera irresistible.
— ¡Mira las burradas que cometes!...darle el nombre que no era a la chica…cuando es obvio que es amor a primera vista… le has arruinado la Boda a ese joven… ¿No te da pena verle esa cara de cordero degollado que tiene? —la recepcionista le propinó un manotazo al miope compadeciéndose de Terry.
—Bueno que no es para tanto… la chica era muy fea… —Murmuró éste que definitivamente no veía bien.
— ¡¿QUE?! Tú estás loco… —le dijo el botones haciendo una mueca —Ya quisiera yo que me siguiera una chica así a mi… era muy hermosa…aparte que ese sujeto no tiene cara de cordero degollado… tiene cara de Sultán… de esos que quieren a todas las mujeres a sus pies… mejor que no la encuentre —respondió con una sonrisa en los labios.
— ¿Y tu sabes como se llama? —interrogó la mujer aun deslumbrada con Terry.
— ¡PUES CLARO!... ¡Candy White Andley!…como olvidar un nombre así de bello, con esas pecas tan sensuales, ese pelo rubio… —describió con precisión sin poder evitar suspirar
—Yaaa…. ¿¡Y HASTA AHORA LO DICES TARADOOOOO!?... ¡QUE PUDISTE DECIRLE ESO AL SEÑOR! —la mujer estaba irritada por ese par de compañeros de trabajo que no hacían nunca nada bien.
—Pero si no preguntó… —musitó el botones, excusándose.
Continuaron con sus labores ya que ese sería el último día de trabajo de los tres, se iban de vacaciones muy merecidas porque trabajar ahí era muy estresante.
# 237 Windsor
Liverpool - Inglaterra
Albert estuvo toda la noche pensando como plantear esa idea descabellada, no se oía nada de bien pedirle a una dama que se viniera a vivir con él, es decir, no vivir; pero que saliera ella y Charlie de la casa de los Krupp y se viniera ahí. Después de todo esa era también su casa¿No era acaso una Andley? Tampoco sería tanto tiempo, nada mas mientras preparaban el viaje a Escocia y le acompañaba. Golpearon la puerta y éste se sobresalto, estaba tan concentrado en sus pensamientos, fue a abrir.
—Hola Candy —le dijo mientras la hacía pasar.
—Hola Albert…te compré algo de pan —entregándole la bolsa se instaló en la sala.
— ¡Gracias!…
—Podríamos ir a dar una vuelta por el parque aquí cerca… ¿Qué te parece Albert? —propuso ella.
— ¡Buena idea! en realidad no conocemos por aquí… te he llevado de un lado a otro todos estos días y no hemos dado una vuelta por aquí mismo… ¡Vamos! —sacó una chaqueta y abrió la puerta para que saliera ella primero.
Paseaban por el parque, lleno de: Personas con hijos, parejas de enamorados, amigos; era un día hermoso para sentir la brisa de la primavera. Se sentaron en un banco con la intención de comer esos caramelos que compró Albert, eran los favoritos de Candy; sin embargo le recordaban el día en el zoológico con Terry; pero no quiso parecer mal agradecida, no era muy educado hablarle de él ahora, mejor era no mencionarlo.
Hace días que quería pedirle a Albert irse a vivir con él, le incomodaba seguir en casa de los Krupp, a pesar de que ellos estaban felices con su presencia. Esa mañana salieron a un compromiso en Manchester y no volverían si no hasta la madrugada o quizás en uno días mas. Practicó como abordar el tema sin que se mal interpretara, todos pensaban que era muy joven para parecer su padre, algunos creían que eran hermanos, pareja y eso sonaba muy incómodo.
—Yo… —dijeron a la vez
—Tu primero Candy… ¿Que ibas a decir? —Albert le cedió la palabra con una sonrisa.
—Eh… no… sigue tú que lo mío puede esperar…tu dime —le dio el pase a él.
—Bueno… este yo… pensaba que… para que sigues… Que mejor sería…que mi casa… pero —balbuceo inquieto sin poder hilar la idea a la perfección.
—Eh… yo acepto… ¡ufff!…pensé que no querías —Candy respiró aliviada interpretando esas frases incoherentes.
— ¿Qué cosa aceptas?... ¿Me entendiste algo de lo que dije? —preguntó Albert impresionado por esa telepatía.
—Y si… ¿No quieres que me vaya a tu casa?...es decir, yo y Charlie obviamente —inquirió ella algo angustiada ante la mirada de Albert
—Ehh… jajajajajajaja….si… la verdad que si… —dijo éste divertido por tanta cosa que preparo para decirle y al final salió muy sencillo.
—jajajajajajaja…si vaya que te demoraste…yo creo que hoy mismo puedo ir por mis cosas… pero como los Señores Krupp no estarán hoy, deberé ir a despedirme de ellos después —Candy se veía contenta, disfrutaba de la compañía de su mejor amigo.
—Como quieras… —le dijo Albert también mucho más aliviado.
—¡VAYA!... ¡Hola Señorita Alegría! —una voz masculina los sobresaltó.
— ¡Hola! … ¡Liam¿Cierto? —Candy le saludó muy contenta —Mira te presento a Albert… —le indicó y ambos se saludaron.
—Que bueno encontrarte…justamente venía de dejar unas invitaciones a unos amigos…—batió en sus manos las invitaciones que le quedaban —Esta noche en el Hotel Goldenbridge, un amigo mío… pianista, tendrá su debut junto a otros tantos músicos ¿Quieren ir? les invito a ti y él, es ésta noche a las 21:00 y allí podemos aprovechar de conocernos mejor —entusiasmado les extendió dos invitaciones.
—Gracias…. ¿iremos? —le preguntó Candy a Albert y éste asintió.
—Pues los espero entonces… —apurado guardó el resto de sus invitaciones en un bolso —Sabes ahora debo irme volando… estoy dando clases… bueno nos vemos en la noche, un gusto conocer al novio de la Señorita Alegría…linda chica eh… —le dijo Liam estrechando la mano de Albert que lo miró desconcertado con lo que acababa de decir.
— ¿Eh?...él no es mi…. —Candy no alcanzó a aclararle nada porque Liam se fue corriendo.
Ambos guardaron silencio incómodos por el comentario, ahí estaban otra vez creyendo lo que no era, no podía evitarlo por una extraña razón la gente le gustaba ver a todos en pareja.
Candy le contó a Albert como lo había conocido y días atrás le mostró la caricatura que Liam le hizo. Se reía sin parar de su expresión, para él era el vivo retrato de Candy, le expresó aquella vez que debía ser excelente pintor. Decidieron ir esa noche a lo convenido con el chico, así tendría tiempo para escuchar melodías en piano, le gustaba tanto y le recordaba lo bien que lo hacía Annie.
Siguieron caminando y volvieron a la casa, con la intención de almorzar, ella debía ir por Charlie que prefirió quedarse en casa de los Krupp, jugando con los hijos de los sirvientes. Albert se fue de compras, con la idea de regalarle algún vestido bonito a Candy para esa noche, sabía que era de gustos sencillos; pero quería verla bonita.
Tienda Printemps
Liverpool - Inglaterra
Liz, volvió a la casa algo desmotivada, no podía decidir entre que vestido escoger, le era muy difícil porque aquella tienda Francesa tenía muchas maravillas, los mejores diseñadores de la época. Le rogó a Joann que la acompañara; pero ella no quería porque tenía el cabello todo alborotado al no poder lavárselo por su fuerte gripe que aun la tenía en cama. No la dejó en paz hasta que consiguió que se levantara a pesar de las advertencias de Ben, sobre el reposo absoluto. Solucionaron el problema del cabello ocultándolo en un gran sombrero.
Ya estaban en esa tienda, Liz entró como un rayo directo a los vestidos que le gustaban y comenzó recolectarlos, empujando a Joann para que se moviera de una buena vez y la ayudara en esa misión. Iba arrebatando los vestidos de quien osara a siquiera tocarlos.
— ¡ES MIO!… ¡YO LO VI PRIMERO! —le dijo llevándose el vestido que otra mujer estaba tocando.
—Liz… contrólate… que nos miran como a dos locas —alarmada por el comportamiento de su amiga que ya llevaba más de 5 vestidos en sus manos.
—Bueno una actriz debe andar a la altura de las circunstancias…Esta noche es el debut de mi bombón de chocolate… tocando el pianito ese. Es una lástima Joann que no puedas ir… de verdad ¡Caramba que si! —murmuró Liz, mientras buscaba el otro vestido al que le había puesto el ojo.
— ¿Qué buscas? —preguntó Joann, siguiéndola y ocultándose el cabello en el sombrero.
—Pues el otro vestido… ¡AJAAAA!... ¡ALLA ESTA!... —Chilló indicando al vestido — ¡CORREEE JOAAANN!… ¡TUUUU EEEESTAAAS MAS CEEERCAAAA!… ¡QUITASELOOOOOOOOOOOOO!... ¡AHORAAAA!…. ¡QUE YO LO VI PRIMERO! —le dijo Liz a viva voz, empujando lejos a Joann, que por poco se cae al piso
—AHHHH…voy…voy —dijo ella volando hacia donde su amiga la empujó.
Un joven de cabello largo, rubio, muy bien vestido, de unos 25 años, se sobresalto al escucharla gritar y vio como una chica prácticamente volaba empujada por su amiga para que le arrebatara el vestido a otra mujer. Otras damas también la miraban como si estuvieran locas. Mientras Liz les hacía gestos divertidos, se percató de la mirada de aquel joven.
— ¡UPS! …lo siento… es la desesperación de verse sin vestido… —se silenció avergonzada por esa frase —JAJAJA o sea usted me entiende —le dijo Liz coquetamente al joven rubio muy bien parecido que la miraba sonriendo, mientras ella ya llevaba 7 vestidos en sus manos.
—Lo siento mucho…pero la demente de mi amiga…esa que usted ve allá… —indicó Joann a su amiga que hacia gestos desde la otra esquina de la tienda —Pues esa misma…quiere ese vestido… si usted ama su vida… le aconsejo que lo suelte ¡AHORAAA! —le chilló Joann y la dama algo regordeta, mal humorada que huyó despavorida por el pasillo con el vestido en sus manos — ¡LIIIIIIZZZ!… ¡NO PUDE RECUPERAR EL VESTIDO!… ¡LA MUJER SE DIRIGE POR EL PASILLO A TU IZQUIERDA CON LA MERCANCIAAAAAAA! —gritó Joann, tapándose aun con el sombrero.
— ¡AAAAAAAAADONDEEEEEEEEE CREEEEEE QUEEEE VAAAAAAAAA CON MIIIIIIIII VESTIDOOOO! —le gritó Liz con un rostro desfigurado de la ira, que la mujer en un ahogado chillido lo soltó.
— ¡LOCAAA! —le dijo la mujer muy ofendida y se fue.
— ¡LOCA SERA SU ABUELA! que mal educada…. ¡POR DIOS QUE ESPANTO! Caramba que si… —le dijo Liz, mientras se dirigía al probador, viendo de reojo nuevamente al joven rubio de ojos celestes que le sonrió.
—Tú estás completamente loca… yo me quedo aquí esperando que salgas de probarte esos vestidos —le señaló Joann por lo menos unos 10 vestidos que tenía en la mano y sabía que iría para largo.
—Vaya amiga que tengo… Joann, ven —La llamó con la mano y ella fue —…allá, pero nop voltees todavía…—la pellizcó para que no fuera evidente, tapando el alarido de dolor de su amiga con la mano —Es que allá hay un muñeco que en verdad esta uhhhh, creo que esta vez si que me enamoré hace rato que esta mirándome….creo que he dado por fin con mi media naranja…si… caramba que si… —Liz estaba emocionada indicándole con un gesto que ahora si podía mirar, mientras Joann se sobaba su brazo.
—Ay… ¿Qué?... ¿Muñeco?... ¿Cual? —Joann se empinó a ver —Yo veo a uno medio pelado… ¿es ese Liz?...que gustos tienes…con razón. Siempre dices que has encontrado tu media naranja… y con todos los que has hallado ya deberías hacerte una fábrica de jugo ajajajajajajajajajaja —se burló su amiga y aquel joven también al escucharla, estaba de espaldas a unos metros más allá.
—Que pesada que eres… pero bueno… yo no me refería a ese… —iba a indicar y batió el dedo en el aire —Buuu se esfumó…como todo lo bueno en la vida…dura poco… era rubio de ojos celestes, es algo mayor…pero no importa me gustan así porque son mas: románticos, educados, respetuosos… —suspiró ante la idea —Bueno voy a probarme estos vestidos —y se fue al probador, tomando del brazo a su amiga.
— ¡Hey Liz!… ¿Por qué tendría que quedarme en casa si quiero ir a ver a Joshua?... —comentó Joann muy pensativa.
—Pues porque "TU MEDICO PERSONAL" te ha dicho bien clarito que…debes guardar reposo absoluto —le dijo Liz mientras se colocaba el vestido.
—Pero si estoy aquí… ¿Porque no podría ir al concierto¿Cómo se iría a enterar si él no está invitado? claro que con este pelo tieso… no puedo lavármelo —reclamó Joann mientras de acomodaba su sombrero.
—Mhhhh Joann…Buen punto… creo que tengo la forma de que vayas sin que nadie lo note —le dijo ésta y salió para mostrarle el vestido que a Joann no le gustó, volviéndose a meter para probarse otro.
— ¿Y?… ¿Me vas a decir? —le preguntó Joann curiosa de saber que idea tenía su amiga.
—Si… pero no ahora —mientras intentaba colocarse otro vestido.
Joann, salió del probador y se sumergió a leer mientras esperaba y vaya que esperó. Aquel joven seguía en busca del vestido perfecto; pero no tenía idea de cómo escogerlo no podía decidirse entre algunos modelos. Vio a esa chica extraña que corría de un lado a otro, recolectando vestidos y pensó que tal vez podía ayudarle, al mirarla tenía la contextura similar a lo que él buscaba.
—Ehhh…disculpa… —tocó con su dedo índice el hombro de la joven y ella volteó a verlo con una amplia sonrisa — ¡Hola!... yo quería saber si puedes ayudarme a comprar un vestido —le pidió aquel joven a Liz que estaba dejando los vestidos que no le gustaron en los colgadores.
— ¿Qué?... ¿Que te ayude?… ¿Un vestido como para quien?… ¿Para que?… es decir… no entendí —balbuceo nerviosa, de cerca era mucho mas atractivo. Se detuvo a mirar sus manos a ver si se veía algún enlace.
— ¿Qué pasa con mis manos?...las estas mirando…este… —dijo el guapo joven, muy incómodo por las inspección de Liz.
—Ehhh…no yo solo… ¡lindas manos!…es que estoy aprendiendo la quiromancia… —se justificó con lo primero que se le vino a la mente.
—Ahhh... está bien… ¿Podrías ayudarme a escoger bien? Bueno… es que no se que regalarle a mi… ¡HERMANA! —le dijo el joven con una hermosa sonrisa.
—Ahhh… ahora si eso cambia la cosa… —murmuró Liz suspirando a sus espaldas
— ¿Qué?... ¿Qué es lo que cambia? —interrogó el joven sin comprender y siguiéndola
—Bueno que cambia si es una hermana o "la esposa"… o lo que sea a quien le vas a regalar el vestido… —le dijo entre muecas divertidas —Porque para tu sepas… que¡NO HAY PEOR TRAGEDIA PARA UNA MUJER… que no le sepas la talla o cual es su color favorito! —chilló alzando el dedo índice como si estuviera dando una cátedra —Verás…sería un CRIIIIMEEEN a la autoestima de una Lady, regalarle un vestido dos tallas más grandes… porque le estas diciendo¡OYEEEE ESTAS GOOORDAAAAAAAA¿Me entiendes? —inflando sus mejillas siendo muy expresiva en lo que le estaba comentando. El joven se reía divertido, mientras seguía las clases de moda con la linda chica —Mira por ejemplo…. Esto…—tomó un vestido de variados colores —¿Qué es esto?... ¡UN ESPAAAAAANTOOOOOO!...¡SON LÍNEAS HORIZONTALES!... eso hace ver a cualquier chica linda y esbelta como¡UNAAAAAA BALLEEEEEEENAAAAAA!... —chilló nuevamente se dirigió a otro vestido —Y para ejemplificar el color… un color que una Lady deba usar… los colores más pálidos para el día —se colocó sobre el rostro un suave vestido mantequilla y pestañeó coqueta —Los colores más fuertes para la noche… —se colocó sobre el rostro otro de color morado y levantó sus cejas —¡PERO ESE ROJO JAMAS!... —le indicó aterrorizada un espantoso vestido de rojo fosforescente con plumas —Porque con eso… le estarás diciendo: Lo contrario a una dama… ¿Me entiendes? —Susurró pestañeando sobre el rostro del joven que sonrió.
—Ehhh si… ¿Qué te parece ese? —le enseñó el que sostenía en sus manos, con cierto miedo ante la mirada crítica de esa experta en moda
—Esoooo…mhhhh… eso dice a gritos: "soy una pava"… —imitó una voz que le causó gracia al apuesto joven que disfrutaba de su compañía —A menos que tu hermana lo sea… podría ser —le dijo Liz continuando con las miradas en los vestidos.
— ¿Y este?... yo lo encuentro bonito… es romántico —Comentó el Joven indicando el vestido de corte princesa.
—Eh… ¿romántico?… bueno ¿Que no era para tu hermana¿Para que diablos quieres que tu hermana se vea romántica? — ese comentario despertó suspicacias en Liz que no le quitó la vista de encima.
— ¿Y este?… combinaría con sus ojos… ¿Eso ayuda o no? —interrogó dubitativo
—Mhhh… ¿Los tiene verdes como los míos?... —Liz pestañeó acercándose al Joven que la miró algo nervioso.
Joann que la vio en eso, se escondió mas en su sombrero y en su libro, muerta de la vergüenza, estaba coqueteándole al tipo melenudo sin ningún reparo.
—Ehhh… ¿y este? …¿Podrías probártelo?…para imaginar como le quedaría —pidió el Joven con esa sonrisa dulce característica que a Liz la convenció sin grandes esfuerzos.
—Bueno… bueno… que conste que lo hago porque me has caído bien… —suspiro desapareciendo con el vestido para probárselo.
El Joven se quedó esperando afuera de los probadores, entretenido con esa chica, al rato apareció Liz con el vestido puesto, se le veía muy bien. Ella le hizo una reverencia que le causó gracia.
—Y… ¿Lo vas a llevar? —preguntó Liz dando una vuelta con el vestido para que lo admirara bien.
—Ehhh… si…te queda lindo… es decir le quedaría lindo a mi… hermana —musitó el Joven algo incómodo, no era bueno ante las conquistas y era obvio que esa niña le estaba coqueteando.
—Bueno me parece… oye…has escogido bien… me has ganado con los gustos… —dijo palmoteando su brazo con confianza admirándole de mas cerca —Espero que sepas escogerme como tu señora —Musitó finalmente embobada con el atractivo de él.
— ¿Qué dijiste?... no escuche lo ultimo —preguntó algo confundido.
—No nada… —le dijo Liz y se desapareció para cambiarse.
Le entregó el vestido y aquel joven le agradeció mucho, dándole un beso en su mano que a Liz simplemente la derritió. Era el hombre ideal que ella buscaba, era: guapo, educado, gentil, linda sonrisa, lindos ojos, alto y bien vestido. Se alejó mientras veía otras cosas. Liz seguía en las nubes y se acercó a Joann
—Bueno… creo que no me alcanza para lo que yo quiero —suspiró resignada mirando a su alrededor.
—Ahhh ya me lo imaginaba…cuando has hecho tu al… —fue interrumpida por su amiga que la jaló tirándola al suelo.
—Joann mira quien esta ahiiiiii… —musitó arrastrándose por el suelo de la tienda, le indicó para que mirara.
— ¿Quién es esa? —dijo Joann, al ver a una mujer y un hombre, fue jalada nuevamente por Liz que la botó al suelo.
El joven que seguía en la tienda, las vio que se arrastraban por el suelo, que una se asomaba y la otra la obligaba a esconderse. Eran en verdad algo extrañas.
—Son ellos… es decir es ella… ¡la yegua! —Liz continuaba escondida detrás de uno de los vestidos.
— ¿Cuál yegua? —Joann que también estaba escondida no entendía nada.
—La tarada…esa que insultó a Susana… y que por su culpa metieron preso a Joshua… —aclaró Liz refiriéndose a Neil y Elisa que estaban en esa tienda.
—Ahhhh…. ¿¡QUEEEEEEEE!? …. ¡ESA ME LAS PAGA AHORA!…. ¡AQUÍ! —chilló Joann y todos voltearon a verla; pero Liz la tiró al suelo de nuevo, no permitiría que la avergonzara pegándole a esa loca delante de ese atractivo pretendiente.
—¡¡¡Cállate!!!…. Que no es el momento… así que vamos a salir de aquí… tu primero y te vas derecho a la librería de la izquierda…me oíste —le ordenó Liz a Joann, mientras se deslizaban gateando.
Se arrastraron por el suelo, intentando que Elisa y Neil no las vieran. Pasaron ante el Joven que las miró riéndose de las cosas locas que hacían esas dos. Conocía a una, la chica que le ayudó con el vestido… pero la otra ni idea quien era.
Al llegar a la puerta se levantó Joann y Liz la empujó lejos para que saliera de una vez, ella quedó más atrás y salió a la par con aquel joven que llevaba el inmenso paquete con el vestido usándolo para ocultarse.
— ¿Tienes algún problema?... ¿Te estas escondiendo de alguien? —preguntó el Joven algo extrañado y riéndose.
—Eh…nop… solo…ya me voy… fue un placer… ¡Caramba que si!... adiós —dijo ella corriendo y sacando a su amiga de la librería de un brazo. El joven se quedo viéndolas.
Ben que iba pasando reconoció a Joann, fue muy claro cuando le dijo que debía hacer reposo absoluto y obviamente al verla entendió que no le hizo el menor caso.
— ¡Joann!... ¡Que haces en pie! —chilló Ben estacionando su auto.
—¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAHHHH!!! —gritaron ambas por el susto.
—No te equivocas… no soy Joann…estas confundido… adiós —le dijo Joann imitando otra voz y hundiendo su cabeza en el sombrero
— ¡COMO QUE NO!... mi linda princesa…te reconocería donde fuera que tu vayas… ¡VEN AQUIII! —le dijo Ben riéndose de las cosas que hacían esas dos juntas, se alegró al pensar que de alguna forma Joann volvía a ser como antes.
—Vamos…. ¡CORRAAAAAAMOOOOOOS¡HUYEEEEEEEEEE! POR LA IZQUIERDAAAAAAAAA —le gritó Liz a Joann.
El joven las miro riéndose y preguntándose ¿Quien de las dos sería Joann? … la del vestido o la del sombrero tierno. Ben se subió a su auto nuevamente y se fue. Mientras veían que ambas chicas corrían y se perdían en la esquina.
Residencia Krupp
St Helen – Inglaterra
Candy ya estaba arreglando las últimas cosas en la maleta lista para irse de la casa de los Krupp, tenía el carruaje esperándola afuera, que el mismo Albert dispusiera para que llevara sus cosas hasta su casa. Charlie tardaba más de lo usual, estaba despidiéndose de todos los animales que tenía la Señora Maggie, en especial del potrillo. Klin hacía también lo suyo, no quería irse, estaba amurrado y no se dejaba sacar del hueco de un árbol.
— ¿Pero que les pasa a ustedes dos?…que no quieren irse… ¿Les quedó gustando la vida de ricos o que?…. —mientras arreglaba la maleta en el carruaje con la ayuda del cochero.
—Pero Candy ni nos despedimos de los Señores Krupp —dijo Charlie algo molesto.
—Y bueno… ya vendremos mañana a hacerlo —ella estaba apurada, debía ir arreglarse luego.
Se subió en el carruaje y éste comenzó a andar. Klin le arrojó al suelo unos dulces, que ella le ofreció teniendo que agacharse para recogerlos. Cuando un auto a gran velocidad dobló en la esquina, asustando a los caballos y dejando a Candy con la cara completamente enterrada en el suelo del carruaje.
— ¡AAAAHHHHH! …¡QUE SUCEDE!... pero… ¡AOUCH!...mi nariz… —se lamentó ella tomando su nariz con un pañuelo.
—Disculpe, un demente que tenia prisa se nos cruzó —le dijo el cochero que reanudaba la marcha.
— ¡APRENDEEEEEEEEE A CONDUUUUUCIR ANIMAAAAAAAL! —chilló Candy por la ventana, mientras se apretaba la nariz por el dolor del golpe.
— ¿EH? … ¿Y quien será esa loca que grita como si estuviera en una feria libre¿A quien le dirá que aprenda a conducir? Mhhhh…tal vez son ideas mías —dijo algo extrañado Terry y se detuvo a mirar; pero el carruaje se perdió alcanzando a ver una mano agitándose en el aire —Al parecer esa loca se refería a mi…. ¿Animal?….¿yo?… Jajajajajajajaja
Terry siguió su camino en aquel Rolls Royce último modelo era la envidia de muchos, realmente volaba, era una suerte tenerlo porque la casa de los Krupp quedaba algo retirada de Liverpool. Llegó a la dirección que tenía apuntada en el papel, estaba frente a la mansión, donde supuestamente vivía la marciana, aquella chica que "conoció" en el Hotel Britannia Adelphi ¿Qué sería ella de los Krupp? Pensaba que su padre los ubicaba perfectamente; pero como a él le importaba poco sus negocios y riquezas nunca le prestó atención.
No entendía que estaba haciendo ahí, esa imperiosa curiosidad que lo trajo, nada mas para saber como era la chica, ya casi no le dejaba pensar en otra cosa; pero ya había llegado al lugar y no costaba nada bajarse del auto y averiguar de una buena vez. Se detuvo a pensar… ¿Bajo que nombre la buscaría si ni siquiera lo sabía? No podía llamarla: Marciana, porque creerían que estaba completamente desquiciado. Se bajó y justo salía de aquella casa una sirvienta.
—Eh… ¡Hola!… ¿Puedo hacerle una pregunta? —Terry acomodaba la forma de plantear la pregunta incómodo, no tenía la menor idea de cómo se llamaba la Marciana que fue al Hotel.
— ¿Si?...dígame Señor… ¿Que se le ofrece? —le preguntó amable la mujer con unos lentes que parecían el fondo de dos botellas, intentando en vano cerrar la reja.
—Eh… Ésta es la casa de los Krupp…y yo quisiera saber… ¿Como es que se llama la hija de él? —Terry que intentaba que la mujer lo mirara.
— ¿La hija? … Mhhhh…es que yo soy nueva… recién comencé hoy…pero tal vez usted se refiera a esa chica rubia… —vaciló; pero recordó a la chica que vino por sus cosas hace un rato.
—Eh ¿Rubia?... supongo… ¿No están los señores Krupp? —interrogó Terry pensando en hablar con ellos.
—Nooo salieron y no llegan quien sabe hasta cuando…
—Bueno entonces… ¿Cómo es que se llama esa chica rubia de la que me habla? —le preguntó Terry definitivamente seguro que se trataba de la Marciana.
—A ver… déjeme pensar… no tengo muy buena memoria —dubitativa quiso refrescar su memoria —….creo que era: …Chantelarien Whialdelewins…Si así mismo —finalizó la mujer convencida de ello, no era buena para memorizar nada y mucho menos un nombre.
— ¡¿QUEEEEEEEEEE?!... PERO… ¡COMO!... ¿No lleva el apellido Krupp? —abrió los ojos como platos, completamente decepcionado de aquel horroroso nombre. Él pensó que definitivamente la chica venia de otra galaxia
—Pero bueno… ¿Que clase de pregunta es esa?…si no lo lleva, es porque debe ser ilegitima… —susurró la mujer
Terry, pensaba en lo que esa mujer decía, tenia sus dudas al respecto. ¿Como era posible que alguien cometiera un crimen así llamando a su hija de esa forma? Se respondía sus interrogantes sacando como conclusión que: De seguro la madrastra de la Marciana, le puso ese nombre, como era una hija ilegitima de su marido y que la madre de ella probablemente, murió al nacer. Eso tenía lógica, porque a raíz de eso explicaba el carácter de la chica, tan amargada, histérica, miedosa. Pero también pensaba que si era todo eso ¿Cuál era la fijación que tenía él con conocerla?
Siguió ahí parado intentando entender algo y finalmente decidió dejarle una nota. A pesar de que sabía que esa noche tenia un compromiso con Joshua y los demás…. Por lo menos Susana no iría porque estaba enferma e igual le pidió que fuera él solo, eso facilitaba las cosas. Escribió la nota con la letra que él comúnmente no usa, para que la chica le entendiese perfecto y se lo dio a la sirvienta.
Se subió al auto, se colocó un gorro y estaba por marcharse; pero el fantástico auto no partía por mas que intentaba estaba muerto.
—Mhhhh… ¿y ahora que hago?.. Se supone que esta cosa debería funcionar —Terry maldecía esa suerte, teniendo que tenderse en el suelo bajo el auto a arreglar el desperfecto.
Un carruaje se detuvo un poco mas allá, de el se bajó Candy que había vuelto a la casa de los Krupp, se le habían quedado unos papeles muy importantes. Se detuvo por un instante volviendo a sentir ese escalofrío, miró a todos lados, había un auto y alguien arreglándolo. Corrió para entrar a la casa y sin querer azotó la reja, que sonó muy fuerte.
Terry que estaba concentrado en silencio intentando arreglar el desperfecto saltó del susto, golpeándose la nariz.
—¡AOUCHHHH!….pero… ¿Que fue eso?… —se apretó la nariz con un pañuelo y miro a todos lados, sintió nuevamente esos escalofríos, solo había un carruaje detenido y prefirió terminar luego con el arreglo del auto.
Candy subió las escaleras apresurada a buscar lo que se le había quedado, detrás venía una sirvienta, que apenas y veía bien. Intentaba detenerla y solo la alcanzó ya cuando estuvo metida en la habitación.
— ¡Señorita Chantelarien!… ¿Que hace aquí nuevamente? —le dijo la misma mujer que atendió a Terry
— ¿Qué? …jajajajaja…. No… yo me llamo: CANDICE —corrigiendo su error.
—Ah… ¿no?… ¡ups!...este… creo que cometí un error —le dijo mientras la seguía.
— ¿Qué cosa?... ¿Que dice? —Candy revisaba si estaban todos los papeles ahí en ese sobre.
—Tome esto lo trajo un joven… es bien feito si…pero bueno, usted sabrá… tiene como una joroba y el pelo es un espanto… ¡Por Dios! —Le entregó el papel de Terry
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Querida Marciana:
Supe que estuviste vuelta loca buscándome en el Hotel, pues no se hable más y veámonos en la cafetería París esta noche a las 22:00, queda en la calle Winstochild 345. No faltes así saldrás de dudas sobre mi magnetismo y si estas interesada en integrar mi Harem; pues podría ser ésta tu noche de suerte.
Firma tu Monstruo favorito
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— ¿¡QUEEEEEEEE!?…. Vino este monstruo… se enteró de que fui a buscarlo… ¡Que vergüenza!... que se habrá pensado ese Monstruo —gritó Candy impactada al leer la sugerente nota.
— ¡AHHHH¿Cuál monstruo? Donde… —exclamó la mujer alarmada y mirando a todos lados.
—No… me refiero a... Eugene Wasltiwoskien… Yuyin…que aquí me dice que me invita a una cafetería…lo siento en verdad pero yo no voy… ¿¡QUE SE HABRA CREIDO ESE SINVERGUENZA!?... ¡QUE YO SOY QUEEE!... —espetó indignada —Pero es mi culpa por haber ido hasta allá… mmmmhhhh… hoy tengo un compromiso en el Hotel Goldenbridge… así que no voy a ningún lado con ese —dijo finalmente Candy muy molesta por lo que escribió ese monstruo en la nota.
—Mhhh no se…pero supongo que es ese…oiga ese hotel es muy lindo… vaya que en verdad los conciertos que ofrecen ahí son una maravilla….yo vivo al lado de ese hotel y de allí se puede escuchar la música —le dijo la mujer emocionada.
Candy volvió a pensar en que la camarera le dijo que era guapo; pero su opinión podría ser un error. Ella lo recordaba por su voz ronca y fea, su nombre no le hacía honor tampoco y ahora esa nota
— ¿Que se habría imaginado que soy yo? …una de esas chicas fáciles solo porque fui a buscarlo al Hotel. Fue un error ir… ¡tonta! —se recriminaba —Ahora el tipo me invita a una cafetería; pero tengo un compromiso con Albert y Liam, no puedo dejarlos plantados…mhhhh…Definitivamente no iré —salió de su meditación, encontrando lo que buscaba y salió rápidamente, subió al carruaje, éste comenzó a andar lentamente.
Klin estaba muy molesto con Candy e intentó hacer las paces dándole un caramelo gigante, el mapache lo lanzó lejos por la ventana y ella alcanzó a esquivarlo; sin embargo el caramelo siguió su trayecto aterrizando de lleno en la cabeza un Señor que estaba de espaldas a su auto.
— ¡KLIN!… ¡OHHH! …le lanzaste el dulce a ese señor… cochero apúrese —le dijo Candy enterrada en el carruaje para no ver la molestia del Señor.
— ¡AAOUCCCH¡PERO QUE DEMONIOS PASA!...¿QUE ES ESTO?… ¿un caramelo gigante?...—miró a todos lados y vio el carruaje con un chico sacándole la lengua —Claro de seguro vino de ese carruaje y de ese mocoso malcriado —al ver que el chico seguía burlándose gritó —¡APREEEEENDEEEEE A CRIAAAAAAR A ESEEEEEE ENGEEEENDROOOOOO MAL EDUCADOOOOO QUE LE GUSTAAAA LANZAAR CARAMELOS POR LA VENTANAAAAAA….¡RIDICULAAAAAAAA! —Chilló Terry, sosteniendo el pañuelo en su nariz.
— ¿Eh?... que grosero… ¿ya viste Klin?… te llamó Engendro... estarás castigado… ¡Que hombre mas histérico¡Charlie ya deja de sacarle la lengua al Señor! —dijo Candy molesta con Klin.
Terry se subió a su auto, dejando el caramelo encima del asiento. Se sobó su cabeza que le dolió mucho, a pesar de que tenía la gorra eso no evitó el impacto. Emprendió el viaje hacia Liverpool contento por que esa noche por fin saldría de la duda.
Candy iba hacia la casa de Albert, dudando aun si ir o no a la cita del Monstruo de la Laguna, no podía estar en dos lados al mismo tiempo, a menos que fueran a horas distintas o que el Concierto terminara antes para poder ir a la cafetería.
—Señor cochero… ¿Dónde queda la calle Winstochild 345¿La cafetería Paris? —le preguntó Candy para salir de las duda.
—Ahhh es una calle donde hay mucho comercio… Mhhh… Para que se ubique esta a tres cuadras del Hotel Goldenbridge ¿Lo ubica? —le pregunto el cochero
— ¿¡QUEEEEE!?... ehhh…si…si esta mañana lo vi —musitó, ese día Albert le mostró donde quedaba el Hotel del concierto al que fueron invitados.
El monstruo de la Laguna la invitó a un lugar y ella debía estar en otro, ya se había decidido a ir al concierto…pero la cita con Yuyin era una cafetería a tres cuadras de ahí. Se quedó meditando largo rato.
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Llegó la tarde, cada uno en sus preparativos, pensamientos y arreglos para asistir a esa velada. La noche cayó sobre Liverpool mas rápido de lo que esperaban.
Candy estaba muy nerviosa tenía dos compromisos que le llamaban mucho la atención. Albert le regaló un hermoso vestido así que no podía dejarlo plantado, se recogió el cabello y se colocó perfume, pensando en el monstruo de la laguna. Albert al verla, pensaba que realmente la chica que le ayudó tenía buen gusto. Frente a sus ojos Candy lucía un hermoso vestido de suave color mantequilla, corte imperio, con delicados bordados de flores con hilos de seda, en el ruedo una cenefa de eslabones entrelazados con lentejuelas doradas, en su escote redondo lucía un collar de diamantes que relucían con la luz de la luna, parecía un ángel y sus ojos resaltaban más aún.
—Te ves hermosa Candy —le dijo Albert con una gentil sonrisa.
—Gracias…tu también te ves bien… —al observarlo estaba muy bien peinado, perfumado y lucía un distinguido frac con una corbata de seda italiana - Ya podemos irnos —dijo Candy algo avergonzada y echando al bolso la nota del monstruo de la laguna.
Terry silbaba mientras se arreglaba, pensaba y alucinaba con aquella cita, escogió el traje mas elegante, debía impresionar a la marciana para convencerla de integrar su Harem, se reía solo ante esa idea, esperaba de verdad no haberla espantado; pero albergaba la idea de que ella debía ser una chica liberal y moderna ya que fue quien lo buscó primero. Definitivamente no iría a lo convenido con Joshua, le explicaría cualquier cosa después, que se sintió mal o cualquier excusa.
Con Susana no tenía problema, le trajo unas flores y se durmió, porque estaba algo resfriada, quizás el ir a ver a Joann se había contagiado…. ¡Que bueno! Era todo lo que podía exclamar sus pensamientos.
Se despidió de ella y se fue en su auto hasta aquella cafetería, iba algo temprano pero los nervios no le permitían seguir ahí.
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Liam discutía con Liz, que le obligaba a colocarse corbata, ella sería su compañera en esa velada. Le preguntaban a Joann; pero ella simplemente seguía escribiendo y no les prestó la menor atención.
—Joann…ya sabes…te estaré esperando por la puerta de atrás del hotel… y te pones eso… —murmuró Liz, pasándole una peluca de cabello negro, la misma que uso Joshua.
— ¿Y esto me voy a poner? … —reclamó; pero la escondió al ver a Liam.
—QUEEE TE COLOQUEEEES ESAAAAA CORBATA TE DIGOOO …pero que necio eres Liam —reclamaba Liz que estuvo lista después de 2 horas en el baño y otras dos horas en la habitación de Joann planeando la forma en que ella podría ingresar sin ser vista.
—Claro, para que tanto arreglo si voy contigo… —dijo Liam recibiendo el manotazo de Liz
Joshua corría de un lado a otro viendo sus partituras, nervioso por su debut. Supo de las buenas críticas en los diarios de Liverpool, el llegar a ese hotel a tocar fue la mejor decisión que pudo tomar.
Por fin se fueron todos, despidiéndose de Joann, que seguía en cama, mejor que los otros días. Continuo escribiendo deseándole con un fuerte abrazo que a Joshua le fuese bien; había preparado mucho tiempo aquel tema que le llamo: "Nonni" en honor a su madre, era realmente hermoso.
Los miró por la ventana y corrió a arreglarse lo más que pudo, colocándose esa peluca negra y maquillándose. Se miró al espejo y se rió en verdad cambiaba mucho y no se veía nada de mal con ese vestido de color celeste con aplicaciones de pedrería sin mangas y escote redondo, se puso sobre éste una mantilla y un collar con una piedra única de zafiro, hacia el juego perfecto con el color de sus ojos. Se fue corriendo en medio de la noche deseando poder llegar a la hora.
Hotel Goldenbridge
Liverpool - Inglaterra
La noche esperada…
El hotel comenzó a llenarse, las personas presentaban su invitación y eran dirigidos a un salón especial muy amplio con mesas y una pista para bailar. En el escenario colgaba un lienzo con los nombres de todos los concertistas en su mayoría pianistas y violinistas. Todos tendrían su espacio para tocar un tema de su creación y para el cierre tocaría una banda para alegrar la noche, para que la gente bailara en aquella pista espaciosa e iluminada románticamente. Era un show en beneficio de los heridos en la Guerra y quizás por eso tuvo tanta propaganda.
Joshua estaba listo, debía dirigirse al salón donde estaban los demás concertistas. Vestía de etiqueta y era el único chico de color; pero definitivamente el mejor pianista de todo ese grupo, se había ganado el respeto y admiración por eso.
Liz y Liam se fueron a sentar a la mesa que les fue asignada, estaban bastante cerca del escenario, les ofrecieron algo de beber, pero ella no tomaba así que solo le trajeron un jugo.
—Liam… no vino Terry ni Susana… Les diste la invitación ¿No? —interrogó Liz a Liam que comía feliz un canapé
—Ehhh…siii…pero Joann dijo que Susana estaba resfriada… así que quizás no venga —respondió con la boca medio llena
—Que nerviosa estoy… —susurró Liz moviendo sus piernas sin parar.
— ¿Y eso?… si no vas a tocar nada…ni podrías…. Jajajajajaja… —se burló u guiñó un ojo para que no se molestara - Es Joshua el pianista…de verdad tú si que eres extraña —le replicó Liam mientras se comía algo más de esa bandeja de bocadillos.
—Es…empatia…eso, por eso estoy nerviosa… que vas a saber tu insensible —recriminó ella y se levantó para ir a abrir esa puerta que le prometió a Joann, debía estar por llegar.
Miró a todos lados y se fue por un pasillo, se dirigió a la cocina del Hotel y le abrió la puerta. Ahí venía justamente Joann corriendo y si que estaba irreconocible.
—Vaya…. Que te ves bien…casi te pareces a mi…claro que con ojos azules —alabó su amiga riéndose
—Bueno ya vamos… ¿Por donde es? —preguntó Joann mirando a todos lados.
Se fueron ambas al salón y Joann prefirió ir en otra mesa alejada del resto, para no ser vista con esa peluca. Liam no se percató de nada seguía comiendo y Joshua estaba tan nervioso que corría de un lado a otro.
— ¡AHHHH!... Mira quien llegó ahí…Joann…. ¡ES BEN!... —dijo Liz asustada al verlo y escondiéndose detrás de la cabeza de otra persona.
— ¿¡QUEEEEEE!? …. ¡Rayos!... ¿¡Pero que diablos hace ESE MENTIROSOOOOOO AQUIII!? —Joann que también se agachó para no ser vista
—Oh, oh… Joann…. Vas a tener que inspirar hondo y exhalar… —la tomó de los hombros y inhaló con ella —vota esa energía así…vamos respira conmigo… —le pidió nuevamente Liz, muy asustada de la reacción de su amiga, porque Ben no venía solo
— ¿Qué dices?...que pasa… ¡NO ME DIGAS QUE ESE MENTIROSOOO VIENE CON ALGUIEN¿Su hermana? —preguntó Joann que estaba debajo de la mesa.
—Ehhh…yo no diría que es una hermana…digamos que viene de la persona que mas daño te hizo… —respondió ella sin saber como decirle lo que veía.
— ¿¡QUEEEEEEEEEEEE!? …. ES ESA BESTIAAA DE ¡KRISTIN WHEELOCK!... —se levantó para ver y no podía creer lo que sus ojos veían — ¿QUEEEE RAYOS HACE CON ELLA AQUÍ?…. ¡LE SACAREEEEE LOS OJOS AHOR — no alcanzó a decir más porque Liz la silenció con un canapé en la boca
—Ay Joann… ¡cállate!… yo te ayudaré a vengarte de esa… pero no ahora —le dijo Liz y se fue dejando sola mientras Joann comía sin parar de la rabia.
Liz corrió donde Liam, le indicó que mirara con quien vino Ben y éste casi se ahoga con un canapé.
— ¿Qué hace aquí? …esa no es…Kristin Wheelock… oh oh…arderá Troya cuando se entere Joann —comentó Liam mientras se echaba a la boca tres canapés de una sola vez.
—Yo no se como pudo venir con esa yegua a un concierto de Joshua… hay que ser muy cara dura… —murmuraba enfurecida por solidaridad femenina —No pudo escoger a otra que no sea esa cretina, mala persona, desquiciada, arrogante, tarada, estúpida, engreída…. —dijo Liz, recordando uno de los tantos episodios del Colegio Saint Patrick, que esa chica originó, con el único fin de hacerle daño a sus dos mejores amigos, Joann y Joshua.
—Liz… se dirigen hacia acá… cambia la cara… no hagas show…te lo pido…te lo ruego —imploró mientras se limpiaba con una servilleta, estaba nervioso temiendo a la reacción de Liz.
A la mesa se acercó Ben con Kristin, la chica odiosa que vestía mejor que ninguna, de cabello castaño, que venía pegada del brazo del chico.
—Buenas noches… Liz…Liam… —les saludó Ben con una sonrisa
—Buenas noches a ambos —dijo Liam levantándose de la silla para saludarlos a los dos y miró a Liz que se quedó ahí sentada.
— ¡ERAN BUENAS NOCHES HASTA QUE LLEGO ESAAAAAAA HIENAA!… ¿Como eres tan cara dura para aparecerte en la tocata de Joshua, cretina? … después de lo que le ocasionaste ¿O QUE ESTAS DESMEMORIADA? —dijo Liz enfurecida, mientras Joshua se percató de la presencia de esa chica y de la forma en que le hablaba; pero no le importó le gustaba que su amiga fuese sincera.
— ¡Que grosera y rencorosa eres Elizabeth Lamberth!… —dijo la chica con una mirada arrogante —Vine con Ben… yo tenía las invitaciones para venir por OTROS concertistas…. No solamente a ver a Joshua… así que no se de que hablas —finalizó ella tomando del brazo a Ben.
—Liz… por favor… cálmate… por cierto no le digas nada a Joann…yo seré el que le... —pidió Ben algo alarmado por las miradas de ambas.
— ¡UPS!...pero eso ya es demasiado tarde… yo que tú me voy comprando un féretro —susurró Liz y se fue pidiéndole al pianista que tocara la marcha fúnebre.
La pareja se sentó mas allá, mientras miraba extrañado a Liz, no entendía que quiso decir con que era tarde, Joann no estaba porque él mismo le dijo que guardara reposo; además eran solamente amigos, ella no tenía derecho de reprocharle nada.
Candy y Albert llegaron al salón y divisaron a Liam. Lo saludaron y los invitó a sentarse con ellos. Liz seguía cuchicheando con Joann, que no apartó los ojos de Ben y esa hiena que tenía por acompañante. No podía creer que fuera tan mentiroso, le dijo que si ella no iba pues él tampoco y ahora aparecía ahí como si nada. Liz iba de una mesa a otra. Esta vez estaba con Joshua que prepara su repertorio.
— ¿Quiénes son ellos? —interrogó Joshua a Liz, indicándole la mesa de Liam y sus acompañantes
— ¿Quiénes que? —Volteándose a ver, mientras tomaba un poco de agua — ¡PFFFFFFFFF!... ¡NOOOO!… ¡QUE SUERTE LA MIA! …. ¡HUUYYYY!... ahí esta…. —Liz emocionada mientras Joshua se limpiaba el agua que ella misma le escupió.
— ¿Qué cosa?... los conoces —Joshua continuaba limpiándose con un pañuelo la cara.
—Bueno a ese muñeco, si…Joshua acabo de encontrar a mi media naranja —dijo Liz triunfante y se acercó a la mesa de Joann
—Mira que tengo suerte… allá está el muñeco —murmuró Liz a Joann.
— ¿De cual muñeco me hablas? —respondió furiosa mientras no apartaba la vista de Ben.
—Ay…pero que memoria la tuya… Liam está con el joven de la tienda de esta mañana…mira —obligándola a ver
—No veo nada de acá…están de espaldas… —se levantó a ver —Ah diviso su pelo…es el melenudo ese que viste en la tienda…ya —dijo Joann y se sentó a pegar su vista a Ben con Kristin que estaban unas mesas mas allá, conversaban muy animadamente y reían disfrutando de la compañía. Joann seguía come que come de la rabia.
Liz corrió de nuevo a la otra mesa a saludar, no iba a perder esa oportunidad por nada del mundo.
— ¡Buenas noches! —dijo con un tono de voz seductora y voltearon los tres a verla. Solo uno la reconoció de inmediato.
—Ehhmm… ella es mi amiga Elizabeth Lamberth… —dijo Liam avergonzado por la cara de coqueta que ésta colocaba.
—Un placer señorita Elizabeth… ya la vi esta tarde…me llamo: Albert —le dijo Albert sonriéndole recordándola perfectamente.
—Mhhh si…ya lo conozco… un gusto Albert —respondió ella muy melosa dándole la mano y él le dio un beso
—Ella es… Candice White Andley —se saludaron ambas con mucha educación.
—Su hermana —dijo Liz recordando lo vivido en la tarde mientras se sentaba al lado de Liam.
— ¿Eh?... ¿No son novios? —interrogó Liam estaba confundido.
—¿QUEEEE?… eeeeh…no ni a lo primero y no a lo segundo —respondió Candy algo avergonzada y ante la mirada de odio de Liz que era muy evidente que estaba interesada en Albert
Comenzó el concierto y no pudieron seguir aclarando nada. Liz miraba de rabillo a aquella chica, mientras pensaba en lo que dijeron no era ni la hermana ni la novia… ¿Que vendría siendo?
Candy, tenía aun en su bolso la dirección de la cafetería, pensaba que podría ir a darse una vuelta ¿Pero como? Aun no eran ni las 22:00, si terminaba el concierto antes de esa hora podría.
Albert, estaba muy incómodo, pensaba que Elizabeth creyó que Candy era su hermana y no lo era, quien sabe que cosas se figuraba de él, no quiso mentirle; pero era algo complicado entrar en detalles. La miró y se notaba ofendida.
Joann, seguía mirando a Ben y Kristin, un joven le pidió permiso y ella dejó que se sentara, sin prestarle la menor atención, porque estaba enfurecida viendo como ella le hablaba al oído.
Era el turno de Joshua, en medio de un absoluto silencio tocó su melodía en aquel piano, Liz comenzó a emocionarse delante de los demás, sabía que eso lo compuso pensando en su madre, recientemente fallecida. Fue tan espectacular la melodía, el piano vibró en la venas de las personas al punto de que todos se emocionaron y ovacionaron al chico, entre ellos: Liz, Liam y Joann que olvidó por completo que debería estar en silencio.
— ¡MUYYYYYYYYYY BIENNNN!…¡MAGNIFICOOO!...¡ESEEEEEEE ES MII HERMANOOOOO! —Joann estaba emocionada y aplaudía como loca de pie.
Todo el mundo volteó a verla, por la efusividad de la joven y Ben pareció reconocerla; pero al ver que su cabello era negro, quedó con la duda y comentó que al parecer Joshua tenía una fans. Liz con su cara de terror apareció en un dos por tres ante ella obligándola a agacharse en la mesa.
— ¿Qué haces?...Ben te quedó viendo… y Liam pensó que le decías hermano, por que de seguro eras Norteamericana…ya que así se llaman allá a los amigos… —le dijo Liz debajo de la mesa con Joann
—Bueno se me escapó… es que tocó tan lindo… —murmuró muy emocionada. Liz volvió a la mesa de Albert.
Terminó la presentación de los demás y apareció Joshua en la mesa, siendo presentado. Albert le felicitó por su composición y conversaron sobre los estudios en Francia, que pretendía seguir en Estados Unidos. Hablaron mientras de fondo tocaba una banda invitando a las personas a bailar.
Había ya unas personas en la pista, Joann vio con el rostro desfigurado como Kristin obligó a salir a Ben a bailar. Pensaba como en el colegio decía que no le gustaba bailar porque según no sabía y ahora lo veía muy bien con esa tipa. Enfurecida agarró al tipo que se sentó a su lado.
—Usted… ¡venga!… ¡VAMOS A BAILAR!… ¡MUEVASEEE! —ordenó Joann ante la cara de espanto del joven que accedió obligado.
Albert invitó a Liz, que estaba por ir a ver a Joann nuevamente para evitar que cometiera alguna locura y no pudo negarse, la vio bailando con ese tipo y cada vez se acercaba más a donde estaba Ben.
—Eh… ¿tu "amiga" no se molesta? —preguntó con ironía mientras bailaba esa pieza con Albert
— ¿Qué?... no… ¿Por qué? Si solo estoy bailando —respondió con inocencia Albert fascinado bailando con Liz ese vals de Strauss, que le gustaba mucho.
—Ya veo… la cosa liberal —susurró Liz algo molesta.
— ¿Qué?... no te escuche…
—No… nada… —le dijo esta mientras veía que Liam sacó a Candice
— ¿Y tu que haces?...estudias, trabajas… —preguntó Albert para que el silencio no fuera incómodo.
—Eh soy actriz… estudie en Francia e Italia…
— ¿Si?...con razón… jajajajaja —rió Albert recordándola como la conoció esa tarde
— ¿Con razón que?... —sin entender porque se reía.
—Eres algo divertida… lo digo por lo de la tarde…cuando tu y tu amiga gateaban por el suelo escondidas de algo o alguien, tus caras y gestos para graficarme lo del vestido… y cuando le decías a tu amiga que habías encontrado a tu media naranja, ella te respondió que así como ibas podrías colocar un fabrica de jugo jajajajajajajaja —Albert se rió de buena gana.
— ¿QUEEEEEEEEEEEE?... ¿tu has visto y escuchado todo eso?… ¡Que horror!...vaya oído fino que tienes eh… —dijo ella avergonzada.
Joann seguía bailando con el desconocido y se acercó a Ben, cuando éste la miró casi por reconocerla ella enterró la cabeza en la solapa del joven, que estaba fascinado. Cuando le quitó la vista de encima, Joann aprovechó de darle un puntapié a Ben.
— ¡AAAAAAAAHHHHHHHH!…. ¡UUUUUUHHHHH! —gritó Ben pensando que fue Kristin quien le había pisado.
— ¿Qué pasa?... —dijo ella extrañada
—Pero… vaya… ¿Que eres una mula?... ¿O que?… me has pegado fuerte —le dijo Ben adolorido
— ¿Queeee?…. Yo no te he pegado… yo estudie Ballet por casi 5 años…así que se bailar estupendamente —replicó respingando la nariz ofendida.
— ¡HABRA SIDO EN UN ESTABLOOOO RIDICULAAAA! —le gritó Joann fingiendo la voz y se alejó con el sujeto con el que bailaba
—jajajajajajajajajajajajaja….en todo caso yo creo que debió de ser… —Ben rió de aquel comentario, intentó ver quien era; pero la chica se fue.
Kristin se dirigió indignada a sentarse y Ben fue detrás de ella a pedirle disculpas, que no era su intención ofenderla, ella se hizo de rogar y finalmente volvieron a la pista de baile.
Liz y Albert seguían bailando, ella guardó silencio, incomoda de haber sido escuchada cuando hablaba de él, preocupada de que se habrá imaginado que era ella. Albert lo intuyó y se decidió a terminar con el silencio.
—No te sientas incómoda por lo que dije… me has hecho reír mucho, tú y tu amiga esta tarde…además yo tengo una amiga muy parecida a ustedes… Candy —le dijo sonriéndole para que no se sintiera mal.
— ¡¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?!... ¿¡QUE DIJISTE!?...¿COMOOOOOOOOO? —le dijo ella colocando los ojos como dos platos.
— ¿Candy?...ya la conociste…Candice White Andley… Candy… ella…bueno tu amigo Liam la conoció en el barco cuando venía a Inglaterra… —la miró extrañado al ver su reacción —jajajajajajajajajaja ¿Pero porque esa cara? —Rió al ver las distintas caras que colocó en cuestión de segundos.
—No puede ser lo que estoy pensando… ¡noooo! … —musitó Liz sin poder salir de su asombro.
— ¿Qué dices?...este… ¿estás bien?... —preguntó ya preocupado y Liz lo guió bailando al lado de Liam y Candy
— ¡CAMBIOOOOOOOO DEEEEEE PAAAAREJAAAAA! —gritó Liz y agarró a Liam obligándolo a bailar con ella
— ¿¡Que demonios haces…Liz!?... —reclamó Liam que no entendía la urgencia de ella
— ¡CALLATEEEEEEE!… —chilló en su rostro —Tú eres el responsable de todo… anda al baño de varones y espérame ahí… ¡AHORAAAAAA!... —se dio media vuelta dando con Joshua y chilló — ¡Y TUUU SACA A ESA CHICA QUE ESTA CON ESE JOVEN A BAILAR YAAAAAAA! —le indicó a Joann que bailaba con el desconocido, ambos chicos obedecieron a regañadientes.
Liz les dio una amplia sonrisa a Candy y Albert que la miraban preocupados de la reacción que esa chica tenía, en verdad era algo extraña. Albert terminó por reírse, consideraba que era muy divertida.
— ¿Qué le pasa a esa chica? —dijo Candy a Albert
—No tengo la menor idea… la conocí hoy y al parecer es así de extraña al igual que su amiga —le dijo Albert y siguieron bailando.
Joann que estaba lista para darle un puntapié a Kristin esta vez, fue sacada a bailar por Joshua, por orden expresa de Liz, por supuesto no la reconoció.
— ¡Te has salvado!… ¡CRETINAAA!… —murmuró Joann a Kristin, imitando una voz.
— ¿Qué?... ¿A quien le dices cretina? … —Ben que pensó que fue Kristin la miró extrañado.
— ¿Yo?... ¿Que cosa?...yo no tengo ese vocabulario… Por Dios Ben… —dijo Kristin espantada y abrazando mas a Ben.
— ¡CLARO QUE NO TIENES ESE VOCABULARIO, SI CON SUERTE LEES UN DIARIO! —le Gritó Joann imitando una voz
—ajajajajajajajajajajaja —volvió a reírse Ben del comentario
—Pero bueno… ¿Quien es esa que se mete?… ¿La conoces Ben? —muy molesta buscó con la mirada a esa entrometida chica.
—Eh…no tengo la menor idea de quien es… —respondió Él ya más serio y aguantándose la risa, continuó bailando.
Miró buscando a la chica, estaba convencido de que eran palabras de Joann, la reconocería donde fuera; sin embargo aun no estaba seguro. Intentó verla mejor, pero no pudo y al moverse un poco más vio que de ese cabello negro, se asomó una trenza de color rubio cobrizo. Se sonrió y siguió bailando con más efusividad con Kristin.
Cafetería Paris
# 345 Winstochild
Liverpool - Inglaterra
Terry había llegado antes de la hora establecida en aquella nota; pero ya eran las 21:30 horas. Como todo caballero inglés, no dejaría esperando a una dama, bajo esa premisa se apresuró a sentarse, miró a todos lados buscando si la veía, estaba colmado de personas; pero nadie que fuera mujer y de cabello rubio. Llamó al mesero y pidió un café con un pastel porque ni tiempo de comer le dio el salir así de apresurado. Debería inventar alguna excusa, porque no iría por ningún motivo sin conocer primero a la Marciana, al concierto en el Hotel, a pesar de que estaba cerca, no se movería de ahí, en cualquier momento podría llegar.
Esperó pacientemente creyendo que la chica se hacia esperar, quizás porque necesitaba de arreglarse mas de lo necesario para salir y se rió de ese pensamiento cruel de su parte. Como era posible que tuviera a Susana ahí en el Hotel, supuestamente ella vendría siendo su amiga o prometida… obligado por las circunstancias dejando a quien amaba… Candy. Y ahora no estaba con ninguna de las dos, estaba con el corazón y mente puestos en una desconocida que le robó toda su atención, se sentía un canalla; pero no podía evitar esa atracción.
Volvió a ver su reloj y ya eran las 22:25…seguía pensando que la chica era impuntual, de seguro era norteamericana, mejor era desistir si ya no llegó era porque no le dio la gana ¿Se habría molestado por la nota¿La habría espantado con su efusividad? Le había colocado que si acaso querría ser parte de su Harem, ahora estaba arrepentido y que fue un error de su parte colocar eso y que tal vez por eso no se presentó. ¿Se habrá figurado que era un psicópata? Pagó la cuenta y salió triste de no poder verla y sin percatarse chocó con una mujer.
— ¡AAAAHHH!…oiga fíjese —reclamó la mujer de anteojos
—Usted… es la sirvienta de los Krupp —la reconoció Terry contento de verla
—Ehhh si… ¿Y usted es?…déjeme recordar… es… el individuo que buscaba a la chica de esa casa ¿no?... ¿o eso fue ayer?… —dijo la mujer que no lograba recordarlo.
—Ehh si era yo… y fue hoy… dígame una cosa… ¿Le dio la nota a la chica que le dije? —preguntó ansioso, Terry
— ¡Y claro!… la leyó y todo; pero dijo que no pensaba ir…porque tenía que ir al concierto ese del Hotel Goldenbridge…
— ¿¡QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!? —Terry corrió hacia el Hotel desesperado.
— ¡Oiga¡Espere!… —gritó la mujer —Bueno le iba a reconocer que me equivoqué en el nombre… que la chica se llama: CANDY WHITE ANDLEY…. Uffff con lo que me costó memorizar el nombre… pero bueno —viendo como Terry corría.
Terry pensaba como no se le había ocurrido invitarla a ese dichoso concierto, ahora ella estaba ahí, si tenía suerte podría verla y salir de la duda. Corría desesperado con la intención de llegar lo antes posible.
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Liam se fue al baño de varones muy preocupado por la reacción de Liz, ella agarró a Joann y Joshua y los obligó a que la siguieran. Casi le arrancó la peluca que Joann tuvo que arreglar. Entraron los cuatro al baño de varones.
— ¡¿QUE ES LO QUE TE PASA A TI!? … —Chilló Liam a Liz completamente enardecido.
— ¡MIRAAA TU CALLATEEE!… —le gritó Liz indicándole con el dedo.
— ¡JOANN!... ¡ESTABAS AQUÍ! —dijeron a la par Joshua y Liam sorprendidos al verla sacarse la peluca
—Ahhh entonces escuchaste como toque el piano…. ¿Como estuve? —preguntó emocionado Joshua a su hermana.
— ¡PERFECTOOOO! …si te oí…yo…fui la que grito ¡ESEEEEEE ES MI HERMANOOO! —chilló feliz ella abrazando a su hermano.
—AAHH YAAAAAAAAAAA… ESO PARA DESPUES…EN CUANTO A TIIIIIIII… —le dijo indicando a Liam con desprecio - ¿COMO ES POSIBLE QUE CONOCIERAS A ESAA Y NO NOS HAYAS DICHO NADA A MI Y A JOANN¿AHHHHHHH?...
— ¿DE QUE HABLAS?... ¡NO ENTIENDO NADAAAAAAAA!…—gritó Liam sin entender de lo que ella hablaba.
— ¿Qué es lo que dices?... —interrogó Joann arreglándose el cabello y pensando en como bailaba Ben con Kristin.
— ¡AHHHH YA SE!… TE REFIERES A CANDY…ES ELLA ¿NO? —dijo Liam muy natural e indicando con el dedo a Liz
— Ehhh…yo tengo una duda… ¿Liz estas celosa?...ehhh… ¿Hay algo entre ustedes que yo no me he dado cuenta? —inquirió Joshua muy confundido
— ¿¡QUEEEEEEEEEEEE!?…. ¡NUNCAAAAAAAA!...DIOS ME LIBREEEE —dijeron a la par Liam y Liz. Mientras Joann y Joshua miraban algo confusos.
— ¡JOAAAAAAAANN! …VEN…ESCUCHA ESTOOOOO —le gritó Liz para que se acercara a ella.
En ese momento entró un hombre al baño y vio a Liz y Joann entre medio de los chicos, mirando espantado de que hacían esas dos damas encerradas ahí.
— ¡OIGAAAAAAAAA¡UUUUSTEEEED!... ¡SALGAAAAAAAA!… ¿QUE NO VE QUE ESTA OCUPADOOO? —le chilló Liz empujando al hombre para que saliera.
—Ehhh…oiga este es el baño de Hombres…y yo vengo… al baño… —respondió el hombre que venía apurado
— ¡USTEEEEDDD ESTA EQUIVOCADOOOOO!… —chilló Liz al hombre mientras Joann le coloco la peluca que ella traía a Joshua
— ¡MIREEEEEEEEE BIEN!… —lo volteó para que mirara - ¿QUE NOO VEEEEEEEEE?… ¡SON TRES MUJERES!... Y CONMIGO… ¡CUATRO!... ¿Qué ahora no sabe sumar?... ¡POR LO TANTO ES UN BAÑO DE MUJERES!… ¡PERO SEÑOR VAYA AL OCULISTAAAAAAA CON URGENCIAAAAA.! —ordenó ella muy exasperada
—Eh… Señor… el baño el que usted necesita esta al lado…vamos vaya —Joann riéndose de la exageración de Liz, empujó fuera al pobre hombre.
—Ohhhh…lo siento señoritas… ¡Que vergüenza! —se excusó el hombre y se fue al baño de al lado
— ¡AAAAAAAHHHHH!… ¡UN PERVERTIDOOOOOOOO! —gritaron las mujeres del baño de al lado.
— ¿Bueno y nos vas a explicar o que? —reclamó Liam sentándose en el lavamanos a esperar.
— ¡CLAROOOO! … mira esa chica de ojos verdes, que se hace llamar: Candy, es…. la GRAN CULPABLE DE QUE SUSANA SUFRIERA ESE PROBLEMA EN EL TREN… AQUEL DIA EN QUE A JOSHUA SE LO LLEVARON PRESO… ¿cierto Joann? —contó Liz mientras intentaba unir cabos sueltos en su mente.
— ¿QUEEEE?... ¿CUAL CANDY?... —preguntó Joann que no prestaba atención.
— ¡AAAAHHHH!…. ¡USTEDES ME SACAN DE QUICIO!… ¡SON TAN LENTOS!… ¡JOANN DEJA LOS CELOS PARA DESPUES!…. —la zamarreó para que reaccionara — ¡RECUERDAAAAAAAAAA! —obligando a Joann a pensar.
— ¿QUEEEE?... no me digas que ella es la "yegua" que tu mencionabas… —dijo impactado Joshua
—Noooo…si serás… esa yegua se llamaba Elisa o lisa…La chica de la que hablo y está afuera tiene o tuvo algo que ver con Terry… y Terry esta ahora con Susana… —dijo Liz intentando dilucidar las cosas.
—AHHHHHH….ES ELLAAAA… La que mencionó esa loca que dejó encerrada a Susana en el baño…. —concluyó Joann recordando lo que Elisa le dijo a Susana que la puso tan mal.
—No entiendo nada de nada… ¿Que tiene que ver Terry y Susana?…YO TE PUEDO DAR FE QUE ESA CHICA, CANDY ES: UNA MUJER MUY LINDA, NOBLE, DIVERTIDA, BUENA PERSONA… ¡NO ES NINGUNA VILLANA!... —Liam defendió con vehemencia
— ¡VAYA!… ¡SE NOS ENAMORÓ EL PINTOR!… —ironizó Liz con una mueca de desagrado.
—Tu estás así de enfurecida…porque quieres el camino libre para tener al melenudo ese, que viene esta noche con Candy ¿no?... —se cruzó de brazos mirando la reacción de Liz — ¡TODOS HEMOS SIDO TESTIGO DE CÓMO LE COQUETEAS¡Que descaro!... —reclamó con autoridad Liam a Liz.
—Pero… que culpa tiene ella… yo ni se como es... —interrumpió Joann, aquellas miradas asesinas de los dos.
—Mira lo que fue o no fue… es o no es… yo creo que a ninguno de los tres nos incumbe… para no herir a nadie ni meternos donde nadie nos llama… dejemos esto aquí…Nadie hace ni un solo comentario ni a Terry, ni a Susana, ni a Albert y menos a Candy —concluyó de forma madura, Joshua.
— ¿Ves?... ¡CHISMOSAAAA!… Joshua está una vez mas en lo correcto… esto muere aquí y puntooo… si no sabes la historia completa ¡PARA QUE TE METES! —con una mueca se bajó y se arregló el traje.
—Hombres… les pestañeas y caen rendidos… ¡COBARDES!… ¡TRAIDORES!…—le dijo Liz molesta.
—Yo estoy de acuerdo con lo que dice Joshua…mal que mal, Terry esta con Susana y no con Candy… ¿Cuál es el problema?... mejor no nos metamos donde nadie nos llama —expuso de forma serena Joann calmando a Liz.
—Joann, por lo menos ven a verla —le dijo Liz apurándola a que se colocara la peluca y salieran.
Candy se excusó con Albert y se fue al baño de mujeres, había un alboroto afuera porque un Señor se equivoco de baño. Tuvo que esperar un poco y al sacar su bolso, se acordó de la cita con el Monstruo, si tenia suerte podía ir a ver en ese rato.
Y en ese momento… el ya usual corte de luz en todo el Hotel. La gente se comenzó a colocar nerviosa y Candy aprovechó para salir por la puerta de atrás. Usando el encendedor con la gran G que llevaba para ir a darle un vistazo al Monstruo y así se dirigió a la calle de la cafetería.
— ¡AAAAAHHHHH! …. Hay noooo otra vez —Liz se agarró del brazo de Liam
—Liz… tranquila… es un corte momentáneo…eso espero —le dijo Joann intentando guiarse en esa oscuridad.
—Que malos recuerdos me trae todo eso —dijo Liz asustada
— ¿Qué?... ¿Por lo del calabozo?... ¡PFFFF!... pero Liz si yo estaba muy bien… el policía aquella vez me trató muy bien —respondió Joshua mientras daba con la puerta.
—Vamos Liz…. Suéltame… que miedosa eres… yo pensé que eso ya se te había pasado —reclamó Liam que sentía como ella lo apretaba del miedo.
—Ayyyy noooo como crees… vamos; pero no me sueltes eh —rogó abrazándose a él.
—Joshua… ¿Donde estas? —preguntó Joann que no lograba ver nada.
— Aquí…toma mi mano —le dijo Joshua a Joann, extendiendo su mano para guiarla.
Llegaron al supuesto salón y todo el mundo estaba a oscuras. Había gente gritándose como enajenada; por el miedo. Otros gritando para llamar a las personas extraviadas y otro tanto pidiendo velas e intentando calmar a los histéricos. Últimamente pasaba mucho eso y era oportuno para los ladrones robar en esas circunstancias.
Terry, llegó cansado al Hotel y vio que en toda la cuadra se cortó la luz; pero aun así siguió el rumbo con la firme resolución de dar con la Marciana. Entró y al subir unos peldaños pensó en como le hubiese gustado tener ese encendedor que le dio a la chica, de seguro ella lo sabría aprovechar. Él llevaba la brújula en su bolsillo, casi era un amuleto, le daba buena suerte, por lo menos hasta ese minuto.
Llegó al salón y todo estaba oscuro. Dudando por donde diablos buscar si estaba todo en penumbras y las personas gritaban por el susto. Tendría que llamarla por el nombre, no tenía otra opción porque lo único que sabía era que era rubia; pero media Inglaterra lo era.
— ¡DONDE ESTAS CHANTELARIEN WHIALDELEWINS! …. ¡QUIIIIIEEEEENN A VISTOOOOOOO AAA CHANTELARIEN WHIALDELEWINS!... —gritó Terry en pleno salón
— ¿Quién es ese demente que llama a un tal Chantelarien Whial no se que?...que manera de chillar… ¿¡QUE TE CREES QUE ESTAS EN UNA FERIAAAAA!? —Chilló Liz tocando a la persona que estaba a su lado — ¿Liam?...ehhh ¿Eres tu? —dijo al ver que nadie le respondía.
—Eh…no… jajajajajaja…soy Albert… ¿Qué decías sobre una feria? —le dijo él riendo.
— ¡UPS!… Lo siento… no veo nada… me sentare aquí…. ¡AAAAAAAAAHHHHHHH! —Liz se sentó en el espacio que creía que había una silla; pero ya no estaba y cayó al suelo.
— ¡UPS!… no pensé que la ibas a ocupar —le dijo la voz de Kristin riéndose de ella.
— ¡TENIAS QUE SER TU ALIMAÑAAAAAAAA¡LOCAAAA! … espera que llegue la luz… y ya veras —amenazó Liz mientras era ayudada por Albert, que no paraba de reírse.
—La chica esa no te soporta parece —le dijo Albert y la ayudo a sentarse ya conteniendo la risa.
—Eh… gracias por tu amabilidad…—Sobando su trasero adolorido —Es verdad ¡ESA COSA QUE VES AHÍ!…. bueno si es que la puedes ver… ¡ES LO PEOR QUE HA PISADO ESTE MUNDO EN DECADAAAAAAAS! … si yo te contara... Me encontrarías la razón… pero para que…. eso en otro momento —Liz suspiró de solo imaginar su rostro, a pesar de no ver nada.
— ¿Liz?... ¿Donde estas?… —dijo Joann tocando a alguien que no sabia quien era.
—Si…aquí estoy… ¿No viste lo que me hizo esa hiena? —le reclamó ella a su amiga
—Eh…. Nop….no veo nada… ¿Te refieres a Kristin? —preguntó Joann intentando acercarse más y hasta lograr sentarse.
—Y claro….yo creo que ya es tiempo que le des su merecido Joann… ¡Vamos que yo te ayudo! —alentando a su amiga.
— ¡DONDE ESTAS…. CHANTELARIEN WHIALDELEWINS! …. ¡QUIIIIIEEEEENN A VISTOOOOOOO AAA CHANTELARIEN WHIALDELEWINS!... —gritó Terry en pleno salón continuaba en su búsqueda, mientras avanzaba sin ver nada.
— ¿Y quien es ese demente que grita? —preguntó Joann
—Y yo que se…hace rato que esta con lo mismo…. ¡YA DEJAAAAA LA GRITADERAAAAAA ENFERMOO! —chilló Liz levantando su mano en calidad de reclamo.
—ENFERMAAAA SERAS TUUUU LOCAAA… ¿QUE TE IMPORTA SI NO TE ESTOY LLAMANDO A TI? —le gritó Terry irritado por ese metiche.
—¡¡¡Que tipo mas grosero!!!… ¿oíste Joann? …¡Que falta de respeto! Caramba que si... ¡POR SUERTEEEE NO ME LLAMO ASI, QUE NOMBRE MAS HORRIBLEEEEEEEE! —respondió Liz enfurecida.
— ¡DONDE ESTAS…. CHANTELARIEN WHIALDELEWINS! …. ¡QUIIIIIEEEEENN A VISTOOOOOOO AAA CHANTELARIEN WHIALDELEWINS!... —gritó nuevamente Terry y obviando lo que le gritó esa loca.
Terry creía que quizás la chica se fue por lo oscuro que estaba todo, mucha gente optó por irse. Él debería hacer lo mismo. Pensaba mientras salía a la puerta ¿Si ella fue ahora a la cafetería y él estaba aquí perdiendo el tiempo buscándola¿Si la Marciana estaba allá creyendo que le dejó plantada? Nada perdía con ir a ver nuevamente y echó a correr; pero esta vez optó por cortar camino para llegar más rápido. Eran tres cuadras.
Candy corría como loca por las calles debía por lo menos ver el rostro de ese chico, tenía una curiosidad que no le permitía estar tranquila. Llegó a la cafetería y como estaba oscuro no sabia como hacerlo para ubicarle si no sabia como era, debería llamarle por el Nombre
— ¿ALGUIEN VIO A YUUUUUUUUUUYIIIIIIIIN¡NECESITO UBICAR A EUGENE WASLTIWOSKIEN! —gritó Candy en aquel café.
— ¿Qué?...que esto no es una panadería para comprar Hallullas… ¡Por Dios! —dijo un Anciano que escuchó Hallulla en vez de Yuyin.
— ¿ALGUIEN VIO A YUUUUUUUUUUYIIIIIIIIN¡NECESITO UBICAR A EUGENE WASLTIWOSKIEN! —volvió a insistir y nada.
Candy se angustió, era muy tarde para poder encontrar al chico, de seguro se aburrió de esperar era algo tarde. Se estaba por ir, porque nadie respondió a su llamado. Cuando a la salida chocó con una persona.
— ¡Ahhh!…. Por Dios fíjese... —dijo la mujer que llevaba una vela.
—Hola…usted es la nueva sirvienta de los Krupp ¿Cierto? —le dijo Candy a la mujer
—Ehhh siii… ¿La conozco a usted? —la mujer se acercó con la vela a Candy
—Ehhh siii… me vio esta tarde… soy Candy….
—AHHHH…usted…sabe que hace un rato atrás estuvo el muchacho ese…el que le dejó la nota —contó la mujer.
— ¡¿QUEEEEEEEEEEEEE?!...¿Y donde se fue?...
—Pues yo le dije que usted fue al concierto ese en el Hotel Goldenbridge…así que se fue volando para allá…y yo le iba a decir que … —le dijo la mujer y no alcanzó a decir mas porque Candy salió corriendo desesperada al Hotel —¡Vaya con esta juventud loca!…. ¡Corren de un lado a otro!... y no la escuchan a una… luego se quejan… ¡nahhhh!…mejor me voy a dormir —la Mujer se encogió de hombros y se metió a su casa.
Candy corría en dirección al Hotel; pero siguió el mismo camino que hizo al principio, tenía miedo de perderse. No sabía porque buscaba a ese monstruo; por qué sentía tanta pena de no poder verlo. Pensaba que era casi la misma angustia y frustración que sintió cuando no pudo ver a Terry aquella vez en Chicago. Ahora corría en busca de otra persona, de otro hombre que le quitaba el sueño y le despertaba una gran curiosidad, tal vez estaba olvidando por fin a Terry.
Terry corría en dirección a la cafetería; pero siguió un camino mas corto, ya sabía orientarse mucho mejor. No sabía porque buscaba a esa Marciana; por qué sentía tanta pena de no poder verla. Pensaba que era casi la misma angustia y frustración que sintió cuando no pudo ver a Candy aquella vez en Chicago. Ahora corría en busca de otra persona, de otra mujer que le quitaba el sueño y le despertaba un gran curiosidad, tal vez estaba olvidando por fin a Candy.
La gente comenzó a irse del Hotel, Liz seguía esperando junto a Albert en vano por la llegada de la luz, desde allí podía ver entre unas escasas velas a Kristin pegada a Ben.
—Mira esa cretina… está agarrada a Ben como una lapa —dijo furiosa Joann a su amiga.
—Con el corte de luz la muy hipócrita se ha aprovechado….vamos Joann aprovecha tu también —le susurró Liz alentándola a marcar su territorio.
— ¿Qué aproveche que? … —le dijo Joann mientras veía que Ben no hacia el menor esfuerzo por librarse de esa chica.
—¡¡¡Hiena hipócrita!!!… ya veré como me las paga…aun me duele el trasero por la caída —reclamó Liz sin darse cuenta que no lo estaba pensando si no diciendo.
— ¿Qué…que cosa te duele? —le dijo riendo Albert
— ¡AAAAAAHHHH!… ¿Quién dijo eso? —gritó Joann, agarrando del brazo a quien creía que era su amiga.
—Yo…Albert… al que usted… señorita…. Eh ¿Joann? tiene sujeto del brazo —le dijo Albert conteniendo la risa, había escuchado sin intención toda la conversación de las dos chicas.
—Oh…lo siento creí que era Liz… mucho gusto soy Joann —dijo ella sin ver nada le dio la mano.
—jajajajajajajajajaja…. mucho gusto también… —rió Albert sin verle la cara a la chica le recibió la mano —Tu Liz decías que te duele… ¿Qué cosa? —le volvió a preguntar
—Eh…. No nada… que decía que duele el alma… tener que irse… y el baile estaba tan entretenido —dijo Liz saliendo del paso.
—Ah… si en verdad… tú que estabas tan bien… dando a conocer tus nuevos pasos de bailes…con parejas distintas jajajajajajajaja —dijo divertido Albert, no podía evitar reírse con esa niña era demasiado chistosa.
— Mhhh ...¡LIAAAAAAAAAM!...¡JOSHUAAAAAAAAAAAA!...¡DONDEEEEEE SE HAN METIDOOOOO! —gritó ella dejando a Albert con el tímpano pegado.
— ¡Acá!… no tienes para que chillar…Liz por favor… pensaran que estas loca —espetó molesto Liam.
— ¡Pfffff!…que mas da si nadie me ve la cara… con esta oscuridad…. Mmmmm…buen punto —dijo Liz con su clásica sonrisa y dando un chasquido con sus dedos.
—Liz… ¿Qué vas hacer?... eso de "buen punto" lo dices cuando algo viene a tu mente —dijo Joshua ya imaginando que algo se trae entre manos.
— ¿Joann sigues ahí no?… —preguntó Liz
—Y claro… ¿donde mas voy a ir? —le dijo Joann algo triste.
—Usted…señor Albert… venga conmigo… necesito su ayuda…no podrá decir que no, porque le ayude a comprarle el vestido a su…."HERMANA"… —lo obligó a ponerse de pie —y tú Joann…también vienes conmigo…tengo una excelente idea —le dijo Liz y los tomó a ambos del brazo.
—Ehhh… bueno… ¿Que es lo que tenemos que hacer? —dijeron a la par Joann y Albert y Liz se les acercó comentando lo que debían hacer.
Liz y Joann, tomaron una gran cantidad de pasteles, los llevaron a la mitad del camino en un carrito. Con especial delicadeza el pastel más grande lo colocaron al centro, era de Frambuesa, el tipo de pastel que Kristin no podía comer por ser alérgica; pero como no corrían peligro de eso porque vivía en dieta, sabían que a lo más tendría ronchas en el rostro. Liz corrió a darle la señal a Albert en medio de esa oscuridad, donde no se veía nada de nada.
—Eh… ¿Señorita Kristin Wheelock?… —interrogó Albert a la joven que estaba con Ben en medio de esa oscuridad
— ¿Si?... ¿Quien me llama? —dijo la chica.
—Soy yo… el botones del hotel… eh creo que a usted se le quedó algo en el baño —dijo Albert haciendo pasar por el Botones del Hotel
—Ohhh… si probablemente… voy… pero no veo nada —tanteando en el aire.
—No se preocupe es derecho por ahí —dijo la voz de Albert guiándola por el brazo.
Joann se acercó a Ben y sin poder contenerse fingiendo una voz, lo odiaba por ser tan cara dura de ir a ese lugar con la chica que mas la hizo sufrir.
—Señor… esto es para usted… —le dijo Joann imitando una voz.
— ¿Qué cosa es para mi? —preguntó Ben sin ver nada.
— ¡ESTOOOOOOO! —y le lanzó un jarro completo de agua encima.
—Peroooo…. ¡Que es lo que te pasa a ti! —le gritó Ben enfurecido casi ahogado en ese litro y medio de agua.
Liz y Joann se reían de lo que le hicieron a Ben, ahora venía directo a ellas la hiena que no veía nada ayudada por Albert.
—Ay señor no veo nada… —murmuró la coqueta Kristin
—No se preocupe… es por ahí…siga camine —Albert estaba arrepentido de hacer eso; pero le debía el favor.
—Hola….Kristincita… ¿Estas perdida? —le dijo Liz imitando una voz dispuesta a vengarse.
—Eh… ¿Quién dijo eso? —interrogó la inocente chica.
—Yo…déjeme que la ayude señorita…tan sola… aquí… en medio de la oscuridad —apareció Joann imitando la voz de una anciana.
—Ay gracias, anciana… que amable… ¿Por donde? —preguntó la confiada Kristin
—Déjeme que le ayude un poco mas… —la voz imitada de Liz se acercó a ella.
Joann y Liz, con toda la fuerza unida la empujaron hacia delante, la frágil y delgada Kristin voló y aterrizó en medio de esa bandeja de pasteles.
— ¡AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH!….. (CRUNCH PLAAAAF CRAAAASHHH)
El ruido se hizo insoportable y todos miraron a ver que pasaba, cuando llegó la luz. Ahí estaba la chica de pies a cabeza llena de pastel de todos los sabores en todo su exclusivo vestido, en el suelo, lloraba de rabia, porque muchos se rieron.
Liz y Joann corrieron a su mesa. Liam y Joshua se retorcían de la risa, en verdad esa chica se merecía eso y más. Albert estaba muy avergonzado por la ayuda que les prestó para hacer esa travesura; pero afortunadamente nadie lo vio. Ben contuvo la risa e intento ayudarla pero la chica volvía a caer encima de los pasteles, llorando y maldiciendo a todos.
Terry llegó a la cafetería; pero ya estaba cerrada por el corte de luz. Ahí se quedó por un rato cansado de correr de un lado a otro en busca de esa Marciana. No pudo conocerla. Se dirigió a su auto derrotado y se alejó en esa noche de locos.
Candy llegó al Hotel y miró a todos lados, la gran mayoría de las personas ya se estaban yendo. Afuera se encontró con Albert. Se notaba que el corte de luz trajo algunos problemas, porque un chico cargaba a una muchacha con el rostro hinchado y lleno de ronchas, tenía el vestido embetunado de pasteles.
—Candy… ¿Estabas hace mucho rato acá? —preguntó Albert ayudándola a colocarse la mantilla en su espalda.
—No….yo salí hace poco del baño y anduve perdida… con el corte de luz… —sonrió agradeciendo el gesto de Albert.
—Vamos a despedirnos del resto…
—Liz… voy a ir a ver a Joann apenas deje a Kristin —murmuró Ben a ella y miró de reojo a la chica que estaba más allá.
— ¿QUEEEEEEEE?…. ¡Eh! …NOOOOO…no seria decente…es muy tarde —intervino Liz en vano por que Ben ya se iba
— ¡Ahhhhh! …tengo que irme antes de que llegue….Adiós —Joann corrió como loca por la calle
—Eh… nosotros veníamos a despedirnos… ¿La que corre allá no es tu amiga? —indicó Albert sonriendo porque siempre las veía huyendo, escondidas o corriendo.
Se despidieron en medio de esa noche tan peculiar, llena de confusiones, de encuentros y desencuentros. Liz, Liam y Joshua siguieron su camino hacia su casa, riéndose aun de lo que le sucedió a Kristin.
Joann seguía corriendo como loca, antes que Ben llegara a la casa y supiera que no guardo reposo, lo tendría la semana completa retándola como a una niña pequeña.
Albert se fue con Candy y al recordar a Liz se reía solo. Candy lo miraba extrañada; pero no le quiso interrumpir, pensando que fue una noche muy agotadora. Terry siguió en su auto, amargado de no poder conocer de una buena vez a la Marciana
—Y pensar que estuvimos tan cerca… ¿Por qué cuesta tanto conocerte Marciana? —pensó Terry mientras seguía el rumbo en esa agradable noche…
—Y pensar que estuvimos tan cerca… ¿Por qué cuesta tanto conocerte Monstruo de la Laguna? —pensó Terry mientras seguía el rumbo en esa agradable noche…
Continuará…
Notas: Sorry pueden lanzarme tomates por este nuevo desencuentro entre la Marciana y el Monstruo… pero dicen por ahí que la mejor parte viene al final jajajajaja. Si hay que culpar a alguien, cuelguen al miope del Hotel y a la empleada nueva de los Krupp. Se que algunas personas están esperando el encuentro entre Terry y Candy; pero eso necesitará de una ayuda extra por parte de terceros ¡Paciencia please!
Era un episodio que intenté hacerlo cómico… porque ya que me han pedido que haga algunos mas con ese estilo. Gracias a los que se toman la molestia de leer y agradecería que me dijeran ¿Qué les ha parecido hasta ahora la historia?
Ladyzafiro
