Buenas!

Como estoy medio complicada, subo uno más de esto antes de demorar más semanas. Quería subirlo antes, pero me está costando el cierre.

Espero que les guste este capítulo y probablemente vuelva con alguno la primer semana de febrero.

Gracias por las reviews, follows y alerts.

Vichyta: perdón por demorar en las actualizaciones, por lo menos ya se acabó el drama, drama, drama. Espero que te guste este capítulo y gracias por la review! Besos!

Saludos!

Lore


Pensando demasiado.

Era uno de esos días hermosos. Con un sol en lo alto, calentando cada minuto y otorgando sombras hermosas. Pero Santana López, pensaba que no debía disfrutar la belleza del terreno aunque sus ojos buscaban constantemente las hojas en los árboles, las formas de las pocas nubes que estaban en el cielo, las inclinaciones de los árboles. Pensaba que no debía disfrutarla, porque en ese momento, en algún lugar del cementerio comunitario de Lima, en una fosa común, estaba siendo enterrado el padre de su hijo.

Rachel, mientras tanto, había desaparecido rumbo a quien sabe donde a hacer quien sabe que cosa y eso la estaba volviendo loca.

Por un lado, desde hacía tres semanas, desde el día que se enteró de la muerte de Finn ella se había liberado de ciertas cadenas, y se había vuelto mucho más física con la diva. Si es que eso quería darle a entender algo a Rachel.

Saber que Finn ya no podía seguirla por el país, o golpearla, había dejado libre un pájaro que Santana pensaba que hacía mucho tiempo había volado. Había comenzado a sentir calor en el corazón, nuevamente, después de tanto tiempo de sentir terror en cada célula de su cuerpo. Por lo tanto, quería reparar el daño que se había hecho a si misma. Una noche, de esas en las que le pidió a Rachel que se quedara a dormir con ella, Santana le había preguntado si era posible superar tan rápido lo que Finn le había hecho y tener ganas de estar con otras personas. Pensó por un momento en que estaba siendo obvia, pero por supuesto, Rachel no había entendido su pregunta y respondió.

"Creo que no. Finn abusó de ti, pero es obvio que no aplastó tu espíritu. En el momento en que viste la oportunidad de huir, lo hiciste, para salvar tu vida y la de Francisco. Eso quiere decir que por suerte, tu espíritu se mantuvo lo más intacto posible en esa situación. Y con respecto a lo de pensar en estar con otras personas, bueno, me parece que está bien. No estás con nadie hace 9 años, San. Solo te pediría que comiences a elegirlas mejor o que por lo menos me dejes investigarlas antes". Para cuando terminó de hablar, Santana la miraba sorprendida porque no había entendido, realmente lo que ella quiso decir.

Pero mientras los días pasaban, ella se relajaba cada vez más en la casa de los Berry en Lima. Rachel la había dejado ahí, para que estuviera con Francisco, mientras se daban los últimos detalles a un caso cerrado y archivado, dejando a Finn Hudson, como lo que realmente era. Una persona vil y egoísta, que ambicionaba un dinero que no tenía pero que había robado.

Carole Hudson había logrado un permiso especial para asistir al funeral de su hijo, contaron algunas personas, que mientras veía como el ataúd descendía hacia la tierra y ella juraba venganza en contra de Santana, Rachel y Noah, una persona se le había acercado. Esa persona, era, sin embargo, el verdadero asesino de su hijo y el encargado del cementerio, quien era además la otra persona presente, escuchó cada palabra dada entre ellos. Y dijo, que Carole dejó de llorar, cuando Russell Fabray le dijo que si a Santana y a su hijo le llegaba a suceder algo, él sabía donde encontrarla.

Dicen que nunca habían visto a una persona tan ansiosa por volver a prisión como vieron a Carole Hudson ese día.

Santana suspiró bajando las escaleras de la casa de los Berry, y yendo hacia la puerta. Rachel se había ido hacía una semana atrás. Había escuchado, por Leroy, que hoy iba a regresar y traía novedades.

Santana quería saber que novedades. Saber si le afectaban a ella o no.


Rachel, mientras volvía manejando a Lima, sentía la necesidad de frenar y vomitar a un costado de la ruta. No sabía bien por que. Quizás porque se iba a animar a preguntarle algo a Santana que no estaba segura si la otra mujer iba a aceptar o no.

No iba a negar que a pesar de los 9 años que pasaron separadas, de lo que sucedió con Finn y con Santana, ella había dejado de sentir cosas por quien alguna vez había sido su mejor amiga. Pero ahora, ahora Santana no tenía a nadie en quien apoyarse a pesar de que el mayor peligro de su vida había pasado, marchándose a tiempos pasados junto con la muerte de Finn.

Además de todo el ajetreo de la semana.

Primero, pasó dos días declarando completamente todo, solo para lograr sacarse de encima al FBI. Después, tuvo que soportar las preguntas referidas a Quinn, quien había enviado a uno de sus secretarios porque se había enterado que la estaban buscando. Cuando las respuestas del secretario de la rubia no satisfacieron ni a la policía ni al FBI, Quinn decidió volar. Eso si, ahora tenía algo con que defenderse, ya que sin quererlo, Rachel logró enviarle un mensaje a Russell quien envió, a su vez, un mensaje a sus perseguidores con una copia grabada de la supuesta conversación que él y Quinn tuvieron la noche antes de que entrara a asesinar a Finn.

Para el ojo entrenado de Rachel, además de sus conocimientos sobre la rubia, la conversación la había sorprendido, ya que la dejaba libre de culpa y cargo. Pero el FBI y la policía, creyeron lo que escuchaban ya que no se habían dado cuenta del pequeño movimiento en el rostro de Quinn que había demostrado la sorpresa causada.

Y después, Rachel pasó tres días encerrada en el departamento, junto a Noah, tratando de decidir si aceptar o no la propuesta que le había hecho la Oficina Federal de Investigaciones.

Suspiró al ver el cartel de "Bienvenidos a Lima". No sabía como iba a reaccionar Santana ante la noticia y si quería aceptar la propuesta que Rachel estaba dispuesta a hacerle. Santana no estaba sola, Francisco estaba con ella. Y la policía se había encariñado mucho con el pequeño López.


"¿Qué están haciendo?" preguntó Santana entrando en la cocina de los Berry, en donde su hijo y los padres de Rachel estaban cubiertos en harina y salía humo del horno.

"Comprobando científicamente el porque Rachel nunca quiso que nosotros cocináramos" dijo Hiram riendo.

"Hoy viene Rachel" dijo Francisco corriendo hacia su madre para abrazarla.

"Nu – uh" dijo Santana poniendo una mano para frenar a su hijo. "Te adoro, eres la luz de mi vida, pero esta ropa es limpia y observa el estado catastrófico en el que te encuentras"

"Pero... estoy cocinando para Rachel" dijo Francisco y Santana sonrío.

"Te quiero más por eso, pero aún así no vas a ensuciar esta ropa" dijo la latina mientras su oído registraba el motor de un vehículo frenando frente a la casa.

"¡Llegó!" gritó Francisco saliendo hacia la calle. Santana lo siguió, segura de que la policía no iba a abrazarlo con la suciedad que tenía encima, pero se sorprendió al ver que si lo hizo y Francisco sonreía cada día más como ella solía hacerlo, alguna vez.

"Te extrañé, pequeño" dijo Rachel dejando un beso en la cabeza del niño.

"Te estuvimos haciendo panqueques" dijo Francisco y el rostro de la policía lo dijo todo.

"Oh, Dios. ¿Tengo que llamar a los bomberos?" preguntó Rachel mirando a Santana quien negó con la cabeza. "Gracias a Dios"

"¿Qué novedades hay? Aparte de las que ya me contaste." preguntó Santana mientras caminaban hacia el interior de la residencia. Rachel y ella se habían mantenido en contacto, a través de llamadas teléfonicas, mensajes, etc. a cada segundo del día. Santana había pensado en un momento que estaba acosando a Rachel si no fuera porque la diva le respondía lo más rápido posible. Y si estaba ocupada, le enviaba un mensaje diciendo que la llamaba en cuanto terminaba.

"Tendríamos que hablar, a solas." dijo Rachel seriamente y Santana se quedó preocupada por las palabras.

"De acuerdo" alcanzó a decir antes de que la policía entrara en la cocina y empezara a retar a sus propios padres por haber intentando encender el horno. Ni que decir, como los reto cuando quemaron los panqueques.

"¿A quién se le ocurre encender un horno para hacer panqueques?" preguntó Rachel saliendo de la cocina y frenándose al frente de la latina.

Santana río, algo que todavía le resultaba desconocido, pero lo hizo al fin.


Después de pasar unas horas en compañía de los Berry y de Francisco, quien estaba maravillado porque Rachel le había traído un bate de beisbol y un guante, y habían estado jugando afuera entre los dos, Santana se dirigió al sótano a esperar a la policía, quien seguramente la iba a ir a buscar ahí.

Desde que descubrió ese lugar y después de que lo limpiaron de toda la búsqueda de Santana en el país, ella se había enamorado de ese pequeño espacio. Sentía como que ahí abajo era donde mucha gente había demostrado lo preocupada que había estado por ella.

"Sabía que ibas a estar acá" dijo Rachel entrando y mirando a Santana quien tenía la vista fija en la mesa.

"Dijiste que querías hablar y vi que me mirabas cada cierto tiempo con algo difícil de entender." dijo Santana levantando la mirada y fijándola en la de Rachel quien asintió y se sentó al frente de ella.

"Me hicieron una propuesta" fueron las cuatro palabras que la policía pronunció y esperó que el silencio trajera el resto. Aunque supiera que eso no iba a suceder. "Es en Washington. En la Academia Nacional de Policía"

Santana reaccionó ante esto.

"¿Tienes que mudarte a Washington?" preguntó triste.

"Noah también" dijo Rachel

"Oh..." comenzó a decir Santana levantándose para salir del sótano. Tenía que pensar. No podía ser que por fin la encontraba y por era libre de Finn y Rachel se iba.

Una mano la detuvo, y a pesar que algún recuerdo malo flotó a la superficie de su mente esperó.

"Quiero que vengan conmigo" fueron las palabras que poco a poco entraron en la mente de Santana.

"¿Qué voy a hacer allá?" preguntó triste. No tenía ninguna cualidad especial, por lo que ella sabía. Salvo huir.

"Puedes estudiar algo. Algo vamos a encontrar. No quiero perderte de vista nunca más, Santana. No quiero alejarme de Francisco. Si me dices que no quieres venirte conmigo, rechazo la propuesta sin dudarlo dos veces. Quiero quedarme a tu lado, ayudándote a superar el dolor." dijo la policía sincera.

Santana se dio vuelta y la observó. Rachel tenía los enormes ojos marrones llenos de lágrimas y Santana no podía entender que era lo que había pasado por la mente de su mejor amiga y sin dudarlo, la persona que dejó todo por encontrarla, durante los años en que ella estuvo desaparecida. Nunca perdió las esperanzas con ella.

"¿Qué tan buena es la propuesta?" preguntó la latina

"Muy buena" fue la respuesta de Rachel, que para entonces, quería limpiarse las lágrimas que caían por su rostro pero no podía soltar la mano de Santana. Como no la había querido dejar ir aquella vez hace 9 años atrás.

Santana asintió y con la mano que tenía libre logró limpiar algunas de las lágrimas cayendo por las mejillas de la policía. Quería decirle que todo estaría bien, que vería como haría.

"No quiero que Francisco extrañe a tus padres" dijo la latina en voz baja. Son como unos abuelos para él. Son hombres con los que se siente a salvo.

"Ellos pueden venir con nosotros, San. Papá puede pedir un traslado" dijo Rachel. "Ellos me lo propusieron"

"¿Lo sabían?" preguntó la latina, quien de alguna forma logró entrelazar sus dedos con los de la policía.

"No, lo sospecharon." dijo Rachel. "Antes de irme el otro día, me dijeron que sea a donde sea, si quiero que vengas conmigo y dices que si, ellos también viajarían con nosotros. Ellos quieren ya a Francisco como su nieto, a pesar del poco tiempo que llevamos conociéndolo."

"¿Me lo dejas pensar?" preguntó Santana

"Si." dijo Rachel soltando finalmente su mano y dando un paso atrás.

Santana, antes de subir las escaleras, se acercó a la policía y le dio un beso en la mejilla.


Rachel estaba pensando una vez más en ella, y no sabía como hacer para entender el porque. Caminó hasta la habitación de Francisco, quien estaba en la cama leyendo un libro que había encontrado unos días antes. Cerró la puerta despacio y comenzó a contarle a su hijo lo que Rachel le había dicho.

"Vamos" dijo Francisco.

"¿Estás seguro?" preguntó Santana

"Tu quieres ir." dijo el niño

"Si, pero no quiero seguir moviéndonos por todos lados." dijo Santana suspirando.

"Pero esta vez no sería para escapar de él, ¿o si?" preguntó Francisco. Santana sabía muy bien que su hijo iba a vivir toda su vida con el temor de que Finn apareciera de nuevo, a pesar de que ahora ya no estaba físicamente en el mundo.

"No, es para acompañar a Rachel"

"¿Y Rachel dijo que si decías que no se quedaba con nosotros?"

Santana sonrió tristemente. Sabía que su hijo adoraba a la policía y ella también, pero no podía seguir dictando las decisiones de Rachel. Durante 9 años cada decisión que Rachel tomó siempre involucró la búsqueda de Santana y su hijo.

"¿Quieres conocer Washington?" fue la pregunta que Santana le hizo a Francisco en vez de darle una respuesta.

El niño sonrió y abrazó a su madre.

"¿Puedo ir a decirle a Rachel yo?" preguntó tímidamente.

"Déjame decirle a mi" dijo Santana. Le dio un beso en la frente y salió de la habitación buscando a la policía.