-Fin del capítulo -dijo Hermes-. ¿Quién lee?

-Me toca -dijo...

...Hefesto. Hermes le dio el libro a su medio hermano.

-Capturamos una bandera -leyó. Los semidioses griegos, menos Luke, Thalía y Nico se miraron.

Los próximos días me instalé en una rutina que se sentía casi normal, si no se cuenta el hecho de que estaba teniendo lecciones de sátiros, ninfas, y un centauro.

-Quitando eso, era completamente normal -dijo Percy.

Cada mañana tomé Griego Antiguo con Annabeth, y hablamos acerca de los dioses y diosas en el tiempo presente, que era un poco extraño.

-Demasiado -dijeron los semidioses.

-No, no lo es -negaron los dioses, confusos.

Descubrí que Annabeth tenía razón acerca de mi dislexia:

-Como siempre -gruñó Thalía. Annabeth le sacó la lengua infantilmente. Atenea negó con la cabeza.

el griego antiguo no era tan difícil de leer para mí. Al menos, no más difícil que el Inglés. Después de un par de mañanas, podría tropezar con unas pocas líneas de Homero, sin demasiado dolor de cabeza.

-A mi aún me la causa -dijo Leo.

-Pero porqué tú eres un idiota, Valdez -respondió Piper. Leo hizo un puchero.

-Jasón, dile a tu novia que no me ataque -le pidió a su mejor amigo.

-Piper -dijo Jasón-. No ataques a los niños pequeños.

La sala estalló en carcajadas, y Leo se cruzó de brazos, indignado.

El resto del día, tuve que alternar a través de las actividades al aire libre, en busca de algo en lo que fuera bueno. Chiron trató de enseñarme tiro con arco, pero nos dimos cuenta muy rápido que no era nada bueno con un arco y flecha.

-Ninguno de mis hijos lo es -suspiró Poseidón.

-Menos Orión -apuntó Artemisa-. Él si que lo es.

La sala se quedó en silenció unos instantes. Apolo miraba de Orión a su hermana y viceversa; Afrodita se removía en su trono, claramente incómoda; Orión tenía una mirada de arrepentimiento, y buscaba la mirada de Artemisa; y está le rehuía.

-Disculpe, Lady Diana -empezó Reyna.

-Llámame Artemisa -le pidió está-. No pienses en mi forma romana, por favor -Reyna asintió.

-De acuerdo -dijo Reyna-. En los mitos, ¿no dice que usted mató accidentalmente a Orión, cuando su hermano le reto a un concurso de tiro con arco?

-En realidad es más complicado -respondió Artemisa.

-Déjame explicarlo a mí, Artemisa -todos se sorprendieron por lo formal que sonaba Afrodita, sobretodo sus hijas-. Supongo que todo sabréis sobre la historia de Orión, ¿no? -todos asintieron-. Pues bien. Sabéis que Orión y Artemisa se conocieron, y se enamoraron al instante.

-Sí -respondió Annabeth.

-Pero seguramente no sabríais que mi hijo Eros también estaba enamorado de Artemisa, ¿cierto?-pidió la diosa del amor. La cara de sorpresa de los semidioses le dio la respuesta-. Claro que no lo sabíais. El caso es que Eros estaba enamorado de Artemisa, y por supuesto celoso de Orión. Así que cuando esté hizo un viaje a una aldea cercana para buscar suministros, Eros le hizo enamorarse de una chica, y que está se enamorara de él. Supongo que ya os imagináis lo que ocurrió -dijo Afrodita.

Todos asintieron; Percy y Teseo con una mueca.

-Cuando Eros me "desenamoro" -continuó Orión-. Me di cuenta del error que cometí. Así que rápidamente me fui y me dirigí al mar para tranquilizarme -Poseidón sonrió a su hijo. Apolo tomó la palabra.

-Pero yo vi a Orión salir de aquella casa, y me puse furioso al pensar que Orión había engañado a mi hermana, así que fui a contárselo.

-Yo no quería creer a Apolo -continuó Artemisa-, pero sé que es el dios de la verdad, y que no me mentía. Así que cuando vi a Orión nadando, me embargó la furia, y dispare una flecha en su dirección.

-Yo-dijo Afrodita-, que había descubierto la trampa de Eros, me fui a advertir a Artemisa, pero no llegué a tiempo. Supongo que ya sabréis como acaba la historia.

La sala se sumió en un silencio incómodo, que fue roto por Hefesto.

-Bueno, mejor sigo leyendo.

No se quejaba, incluso cuando tuvo que sacar una flecha perdida de su cola.

La sala rió.

-¿Donde estabas? -quiso saber Bianca.

-Detrás de él -respondió Quirón, divertido. La sala rió de nuevo.

-Es enserio -dijo Percy-. La flecha salió despedida del arco, pasó por encima de nuestras cabezas, haciendo un tirabuzón, y cayó en su cola.

¿Carreras? Tampoco era bueno. La ninfa del bosque instructora me dejó en el polvo.

-A todos nos lo hacen -le consoló Charles.

Me dijeron que no me preocupara por eso. Habían tenido siglos de práctica de huir de los dioses enfermos de amor.

Los semidioses miraron a Dioniso disimuladamente.

Pero aún así, fue un poco humillante ser más lento que un árbol.

-Desde luego -dijo Nico.

¿Y la lucha libre? Olvídalo. Cada vez que me subía a la colchoneta, Clarisse me pulverizaba.

Ares y Clarisse sonrieron con arrogancia.

"Hay más de donde vino, punk," murmuraba en mi oído.
La única cosa en la que realmente destaqué fue en canoa, y eso no era el tipo de habilidad heroica que esperaba ver al chico que había vencido al Minotauro.

-La verdad es que no -reconoció Will.

Sabía que los campistas superiores y consejeros me estaban mirando, tratando de decidir quién era mi papá, pero no tenían un tiempo fácil para eso. Yo no era tan fuerte como los niños Ares,

-Desde luego -dijo Ares.

o bueno en el tiro con arco como los niños Apolo.

-No te preocupes -dijo Apolo-. Si te convierto en mi campeón, serás bueno en el tiro con arco.

-Más te vale que no lo hagas, Apolo -gruñó Artemisa-. El chico no parece malo, y no hay necesidad de su contaminación de tus estupideces.

Apolo frunció el ceño.

Yo no tenía la habilidad de Hefesto con el trabajo en metal— ni lo permitieran los dioses—el método de Dionisio con plantas de la vides. Luke me dijo que podía ser un hijo de Hermes, una especie de joven de todos los oficios, maestro de nada.

Hermes miró fijamente a Percy. A lo mejor el chico era un legado suyo.

Pero tengo la sensación de que sólo estaba tratando de hacerme sentir mejor. El realmente no sabía qué hacer de mí tampoco.

-Lo siento -dijo Luke, sin hacer caso a los bufidos de algunos.

-No importa -respondió Percy, abrazando a Annabeth.

A pesar de todo, me gustó el campamento.

Los campistas sonrieron.

Me acostumbré a la niebla de la mañana encima de la playa, al olor de los campos calientes de fresa en la tarde, incluso a los ruidos extraños de los monstruos en el bosque por la noche.

-Eso es a lo que más cuesta acostumbrarse -dijo Chris.

Me gustaba cenar con los de la cabaña once, raspar parte de mi comida en el fuego, y tratar de sentir alguna conexión con mi padre real. No pasó nada.

Poseidón se movió incómodo, y Deméter le somrió.

Sólo esa sensación cálida que siempre había tenido, como el recuerdo de su sonrisa.
Traté de no pensar mucho en mi mamá, pero no dejaba de preguntarme: si los dioses y monstruos eran reales, si toda esta cosa mágica era posible, seguramente había algún modo de salvarla, para traerla de vuelta...

-Aún sigues con eso -se lemantó Hades, mientras Nico, Hazel y Bianca miraban a Percy con preocupación.

Empecé a entender la amargura de Luke y cómo a él parecía molestarle su padre, Hermes.

Luke enarcó sus cejas y miró a Percy. Tal vez había conseguido un aliado. Pero luego retiro ese pensamiento. Estaba seguro de que Percy no traicionaría a los dioses.

Así que bueno, tal vez los dioses tenían cosas importantes que hacer. ¿Pero no podían llamar de vez en cuando, o el trueno, o algo así? Dionisio podría hacer aparecer una Coca de dieta de la nada. ¿Por qué mi padre, quienquiera que fuese, no podía hacer aparecer un teléfono?

-Principalmente porqué soy el dios del mar -respondió Poseidón con una sonrisa-. No el de los teléfonos.

Jueves por la tarde, tres días después de que había llegado al Campamento Mestizo, tuve mi primera lección de espadas. Todo el mundo de la cabaña once estaba reunido en el gran escenario circular, donde Luke sería nuestro instructor.

Hermes sonrió, claramente orgulloso de su hijo.

Empezamos con puñaladas básicas y rápidas, utilizando muñecos con un poco de relleno de paja en la armadura griega. Creo que lo hice bien.

-Lo hiciste bastante bien -le animó Connor. Algunos se sobresaltaron, habían olvidado que Connor estaba ahí, ya que, desde que su hermano se había ido, apenas hablaba.

Al menos, entendí lo que debía hacer y mis reflejos eran buenos.
El problema era que no podía encontrar una espada que se sintiera bien en mis manos.

-Eso puede ser un problema -dijo Aquiles.

O bien eran demasiado pesadas, o demasiado ligeras, o demasiado largas. Luke hizo lo posible para ayudarme, pero estaba de acuerdo en que ninguna de las espadas de práctica parecía funcionar para mí.
Pasamos a un duelo en parejas. Luke anunció que iba a ser mi pareja, ya que esta era mi primera vez.

Los griegos sonrieron a Percy con simpatía. Luke podía ser muy duro.

"Buena suerte", uno de los campistas me dijo. "Luke es el mejor espadachín de los últimos trescientos años."

Hermes y Luke sonrieron con algo de arrogancia, pero pararon cuando Thalía dijo:

-Lo era antes. Ahora es Percy -dijo con evidente orgullo en su voz. Todos asintieron, y Poseidón Teseo y Orión sonrieron.

"Tal vez se va a ir fácil en mí", le dije.
El campista resopló.

-Creo que era Ethan -dijo Chris, pensativamente.

Luke me enseñó golpes, paradas y bloques de escudo a la manera difícil. Con cada golpe, tenía un poco más maltratado y golpeado. "Mantén tu guardia, Percy", decía, a continuación, pegó en mis costillas con la superficie plana de la espada. "¡No, no muy lejos!" ¡Whap! "¡Muévete!" ¡Whap! "¡Ahora, de vuelta!" ¡Whap!

-Me encantan estás onomatopeyas -dijo Frank.

En el momento en que él llamó a un descanso, estaba empapado en sudor. Todo el mundo pululaba por las bebidas frías. Luke echó agua helada en su cabeza, parecía una idea tan buena, que hice lo mismo.
Al instante, me sentí mejor. La fuerza subió de nuevo en mis brazos. La espada no se sentía tan torpe.

-Porqué eres el hijo de Poseidón -susurró Annabeth al oído de su novio.

"Está bien, ¡todo mundo al círculo!" Luke ordenó. "Si a Percy no le importa, quiero darle una pequeña demo".
Genial. Pensé. Vamos todos a ver como golpean Percy.

Luke se encogió ante la mirada que recibió de Poseidón.

Los chicos Hermes se reunieron alrededor. Ellos estaban sorprendentemente sonrientes. Me imaginé que habían estado en mis zapatos antes y no podían esperar a ver cómo Luke me usaba para saco de boxeo.

-Exactamente -dijeron los hijos de Hermes, menos Luke.

-Resulta un poco frustante -se quejó Will. Él había recibido con el "entrenamiento" de Luke. Pero lo peor es que su padre lo había reclamado justo al terminarlo.

Le dijo a todos que iba a demostrar una técnica de desarme: cómo girar la espada del enemigo con la superficie plana de su propia espada a fin de que no tuviera más remedio que soltar el arma.
"Esto es difícil", subrayó. "He tenido que utilizarlo en mi contra. No os riáis de Perc. La mayoría de los espadachines tienen que trabajar años para dominar esta técnica."

-¿No es algo avanzado? -preguntó Hazel.

-Posiblemente -le respondió Atenea.

Demostró el movimiento en cámara lenta. Efectivamente, la espada estrépito fuera de mi mano.
"Ahora, en tiempo real", dijo, después de haber recuperado mi arma. "Seguimos en combate hasta que uno de nosotros se lo quita. ¿Listo, Percy?"
Yo asentí,

-Cuando no -bufaron Annabeth, Thalía, Grover, Nico, Frank y Hazel.

y Luke me siguió. De alguna manera, le impedí conseguir un tiro en la empuñadura de mi espada. Mis sentidos se abrieron. Ví sus próximos ataques. Repliqué. Di un paso adelante y traté un empuje de la mía. Luke desvió fácilmente, pero ví un cambio en su rostro. Sus ojos entornados, y comenzó a presionarme con más fuerza.

-Luke odia perder -comentó Thalía.

La espada aumentó su peso en mi mano. El balance no era correcto. Yo sabía que era sólo cuestión de segundos antes de que Luke me tirara, así que pensé, ¿Qué diablos?
Intenté la maniobra de desarme.

-No creo que te salga -dijo Reyna.

-Espera -le dijo Nico.

Mi espada golpeó la base de Luke y yo retorcido, poniendo todo mi peso en un empuje hacia abajo.
Clang
La espada de Luke se sacudió contra las piedras. La punta de mi espada estaba a una pulgada de su pecho sin defensa.

-Imposible -farfulló Reyna, sorprendida, al igual que Luke. Annabeth sonrió y le dio un beso a Percy. Los héroes del pasado, junto Poseidón, Deméter, Apolo y Hestia sonreían orgullosos de Percy. Hermes farfullaba cosas sin sentido.

Los otros campistas guardaron silencio.
Bajé la espada. "ummm, lo siento."

-¿Para que te disculpas? -preguntó Bianca.

-Es una manía de Percy -respondió Nico a su hermana.

-¿Tiene algo que ver con Gabe? -le preguntó Annabeth. Percy asintió.

Por un momento, Luke estaba demasiado aturdido para hablar.
"¿Lo siento?" Su rostro lleno de cicatrices se rompió en una sonrisa. ¡Por los dioses! Percy, ¿por qué lo sientes? ¡Muéstrame otra vez! "
Yo no quería. La corta ráfaga de energía maníaca me había abandonado por completo. Pero Luke insistió.
Esta vez, no hubo concurso. En el momento en que nuestras espadas se conectaron, Luke golpeó mi puño y envió mi arma arrastrando por el piso. Después de una larga pausa, alguien en la audiencia dijo: "¿Suerte de principiante?"

-Creo que fue Travis -dijo Connor.

-¿Qué he hecho? -preguntó una voz.

Todos se dieron la vuelta para ver entrar a Travis con Katie sujetos de la mano. Afrodita lanzó un chillido, haciendo que Artemisa, que se hallaba a su lado, perdiera un 25% de su capacidad auditiva. Deméter frunció el ceño. No le gustaba la idea de que su hija estuviese con un hijo de Hermes, eran demasiado bromistas. A decir verdad, preferiría a uno de Atenea o de Hefesto. Los de Ares eran muy violentos, los de Apolo muy arrogantes, y los de Afrodita demasiado egocéntricos.

-¿Cuanto lleváis juntos? -preguntó Silena a la nueva pareja.

-Unos quince minutos más o menos -respondió Katie-. ¿Cuanto lleváis leído?

-Un capítulo y medio, tal vez algo menos -respondió Hefesto. Travis gimió y se sentó junto a Connor. Katie se sentó en su regazo. Todos levantaron sus cejas y Katie les espetó:

-¿Qué miráis? Seguir leyendo.

Luke se limpió el sudor de su frente. Él me evaluó con un interés completamente nuevo. "Tal vez", dijo. "Pero me pregunto qué podría hacer Percy con una espada equilibrada…"

-Muchas cosas -respondió Reyna. Annabeth frunció el ceño al notar el orgullo en la voz de Reyna.

El viernes por la tarde, yo estaba sentado con Grover a orillas del lago, descansando de una experiencia cercana a la muerte en la pared de escalada. Grover había corrido a la parte superior como una cabra de montaña,

Grover se sonrojo.

pero la lava casi me había llegado. Mi camisa tenía agujeros quemados en ella. Los pelos de mi antebrazo se habían chamuscado.

-Eso es típico -dijo Charles, indiferentemente.

Nos sentamos en el muelle, viendo a las náyades hacer tejidos de canastas bajo el agua, hasta que tuve el coraje de preguntarle a Grover cómo había ido su conversación con el Sr. D.
Su rostro se puso de un color amarillo enfermizo.

-Supongo que no muy bien -dijo Connor, que miraba de reojo a su hermano y a su futura, o eso esperaba, cuñada.

"Bien," dijo. "Simplemente genial."
"¿Así que tu carrera sigue en camino?"
Me miró nerviosamente. "¿Chiron te-te dijo que quiero una licencia de investigador?"
"Bueno...no." No tenía idea de lo que una licencia de buscador era,

-Para que lo entendáis. Es como ser un héroe para los semidioses -respondió Grover.

pero no parecía el momento adecuado para preguntar. "Sólo me dijo que tenías grandes planes, ya sabes... y que necesitan crédito para completar la asignación de cuidador. ¿Así que la tienes?"
Grover miró las náyades. "El Sr. D suspendió el juicio. Me dijo que no había tenido éxito contigo o todavía no, sin embargo, nuestros destinos siguen unidos. Si tienes una misión y me fui a lo largo protegiéndote, y ambos regresamos vivos, tal vez el habría de considerar el trabajo completo".
Mi estado de ánimo se levantó. "Bueno, eso no es tan malo, ¿verdad?"

Grover negó con la cabeza.

"¡Blaa-ha-ha! Él puede ser que también me haya trasladado a la rama estable de destino de limpieza. Las posibilidades de que tengas una búsqueda... y aun si lo hiciera, ¿por qué querrías conmigo?"

Percy le dio un zape.

-Claro que quiero ir contigo. ¡Eres mi mejor amigo! -le dijo, y Grover le sonrió.

"¡Por supuesto que me gustaría tenerte conmigo!"
Grover miró con tristeza en el agua. "Cestería... Debe ser bueno tener una habilidad útil."
Traté de calmarlo y decirle que él tenía muchos talentos, pero eso sólo le daba un aspecto más miserable. Hablamos sobre el piragüismo y el manejo de la espada por un tiempo, después volvimos a debatir los pros y los contras de los diferentes dioses.

Los dioses los miraron.

Por último, le pregunté acerca de las cuatro cabañas vacías.

Los romanos prestaron atención.

"Número ocho, la plata, pertenece a Artemisa,", dijo. "Ella se comprometió a ser una soltera para siempre. Así que, por supuesto, sin hijos. La cabaña es, ya sabes, honoraria. Si ella no tenía una, ella estaría loca".

-Por supuesto -dijo Artemisa-. Además, mis cazadoras necesitan un sitio donde quedarse cuando van de visita.

-Una pregunta -dijo Leo-. ¿Alguna vez una cazadora se ha enamorado de otra cazadora?

La sala se quedo en silencio, contemplando a Leo. Hefesto ya estaba pensando en intervenir antes de que su medio hermana matará a su hijo; y Jasón pensaba en que poner en la lápida de su amigo. Algo del estilo "Aquí yace Leo Valdez. Semidios que hizo una pregunta estúpida a la diosa Artemisa y murió."

Sin embargó, Artemisa no parecía enojada, sino pensativa.

-Nunca se me había ocurrido -reconoció al final la diosa.

Nadie, excepto cierta diosa del amor, se había dado cuenta de que Phoebe se había tensado al oír la pregunta de Leo.

"Sí, está bien. Pero los otros tres, los que están al final. ¿Esas son las Tres Grandes?"

-No -gruñó Hades-. No lo son.

Grover se tensó. Nos acercábamos a un tema delicado. "No. Uno de ellos, la número dos, es de Hera", dijo. "Eso es otra cosa de honor. Ella es la diosa del matrimonio, así que por supuesto no iría en torno a los asuntos de los mortales. Ese es el trabajo de su marido.

-¿Qué quieres decir? -espetó Zeus.

-No te pongas así -le regañó Hera-. Sabes que es verdad.

Cuando decimos los Tres Grandes, nos referimos a los tres hermanos poderosos, los hijos de Cronos. "

-¿Y qué pasa con nosotras? -preguntaron Hestia, Deméter y Hera.

"Zeus, Poseidón, Hades."
"Bien. Ya sabes. Después de la gran batalla con los Titanes, se adueñaron del mundo de su padre y sortearon para decidir quién tenía qué."
"Zeus consiguió el cielo", me acordé. "Poseidón el mar, Hades el Inframundo."

-Con trampas y engaños -gruñó Hades, mirando mal a sus hermanos, que se habían puesto a silbar y miraban en otra dirección.

"Ah-huh."
"Pero Hades no tiene una cabaña aquí".

-Ahora si -susurró Nico para el mismo. Bianca y Hazel miraban a los dioses con los ojos entornados.

"No. Él no tiene un trono en el Olimpo, tampoco. El tipo hace lo suyo en el Inframundo. Si él tuviera una cabaña aquí..." Grover se estremeció. "Bueno, no
sería agradable. Vamos a dejarlo así."

-¿Qué quieres decir con eso? -gruñó Nico. Grover se estremeció.

"Pero Zeus y Poseidón—ambos tenían, como, el trillón de niños en los mitos. ¿Por qué sus cabañas están vacías?"
Grover cambió sus cascos, incómodo. "Hace unos sesenta años, después de la Segunda Guerra Mundial, los Tres Grandes acordaron que no señor, no más héroes.

-No lo cumplieron -dijo Hera, mirando mal a su marido/hermano y hermano.

Sus hijos eran demasiado fuertes. Ellos estaban afectando el curso de los acontecimientos humanos demasiado, causando demasiadas matanzas.
Segunda Guerra Mundial, ya sabes, que era básicamente una lucha entre los hijos de Zeus y Poseidón, por un lado, y los hijos de Hades por otro.

-Como no -dijo Hades-. Se alían para darme el Inframundo. Sus hijos se lían en contra de los míos.

Los hijos de los Tres Grandes que habían en la sala se miraron.

El equipo ganador, Zeus y Poseidón, hizo a Hades jurar con ellos: no más aventuras con mujeres mortales. Todos ellos juraron sobre el río Styx. "

-Tiene gracia que sólo Hades lo haya cumplido -dijo Perséfone, sonriendo a su marido.

Un trueno retumbó.
Le dije: "Ese es el juramento más serio que se puede hacer."

-Sí -respondió Atenea.

Grover asintió.
"Y los hermanos cumplieron con su palabra—¿no niños?"
La cara de Grover se ensombreció. "Hace diecisiete años, Zeus se cayó de la carreta. Había una estrella de televisión con un gran peinado esponjoso de los años ochenta—él no podía ayudarse a sí mismo. Cuando su hijo nació, una pequeña niña llamada Thalía...

-Siete años más tarde nació mi hermano -murmuró Thalía, sin quitar la vista de Jasón. Aún no creía que él fuera su hermano pequeño, pero cada vez tenía más sospechas de ello.

bueno, el río Styx se toma en serio las promesas. Zeus bajó fácil porque él es inmortal, pero se trajo un terrible destino en su hija. "
"Pero eso no es justo. No fue culpa de la niña. "

Thalía le sonrió a su primo.

Grover vaciló. "Percy, los niños de los Tres Grandes tienen más facultades que otros mestizo. Ellos tienen un aura fuerte, un aroma que atrae a los monstruos. Cuando Hades se enteró de la niña, no estaba muy contento con Zeus por romper su juramento. Hades dejó a los peores monstruos salir del tártaro para atormentar a Thalía.

-¡HADES! -rugió Zeus, levantando su rayo maestro para arrogarselo a su hermano, pero esté no le hizo caso.

-Lo siento, Thalía -se disculpó con su sobrina.

-No pasa nada, señor Hades -sonrió la chica. Luke bufó.

Un sátiro fue asignado para ser su guardián cuando tenía doce años, pero no había nada que él pudiera hacer. Intentó acompañarla aquí con un par de mestizos,

Luke y Annabeth se tensaron, recordando el día de la "muerte" de Thalía.

ella se había hecho amiga. Casi lo hicieron. Tenían todo el camino hasta la cima de esa colina".
Señaló a través del valle, al pino donde había combatido el Minotauro. "Todos, las Tres Bondadosas fueron detrás de ellos, junto con una horda de Perros del Infierno. Estaban a punto de ser invadidos, cuando Thalía le dijo a su sátiro que mantuviera a los otros dos mestizos fuera de peligro mientras ella detenía a los monstruos. Ella fue herida y cansada, y ella no quería vivir como un animal cazado. El sátiro no quería dejarla a ella, pero él no pudo cambiar su mente, y tenía que proteger a los demás. Así que Thalía hizo su postura final sola, en la cima de esa colina. Como ella murió, Zeus se compadeció de ella. Él la convirtió en ese pino. Su espíritu todavía ayuda a proteger las fronteras del valle. Es por eso que la colina se llama la Colina
Mestiza".

La sala se quedó en silencio. Antes de que nadie pudiese hacer algo, Zeus arrogó su rayo a Hades, quien apenas pudo evitarlo.

-¿Qué haces? -rugió Hades, encarándose a su hermano pequeño.

-¡Fuiste tras mi hija! -gritó Zeus, arrogando otro rayo. Y ambos comenzaron a pelear. Los demás dioses, menos Hera, se apresuraron a proteger a los semidioses de la ira de esos dos; pero antes de que pudiesen hacer algo, Poseidón golpeó el suelo con su tridente. Un terremoto sacudió el lugar, y una ola gigante se estrello contra Zeus y Hades.

-¡TRANQUILIZAROS! -rugió Poseidón, de tal manera, que ni siquiera Zeus se atrevió a contradecirle-. ¿NO VEIS QUE PODÉIS MATAR A NUESTROS HIJOS? -luego se calmó un poco-. ¡Si tenéis que discutir algo, hacedlo esta noche! -Poseidón se giró a los otros dioses-. Podéis sentaros.

Todos volvieron a sentarse, sin atreverse a cuestionar las ordenes de Poseidón. Decir que estaban sorprendidos sería un eufemismo. Hasta Atenea lo estaba. Nunca habían visto a Poseidón actuar así.

Me quedé mirando el pino en la distancia.
La historia me hizo sentir hueco, y culpable. Una niña de mi edad se había sacrificado para salvar a sus amigos. Se enfrentó a todo un ejército de monstruos. Junto a esto, mi victoria sobre el Minotauro no parecía mucho.

-No te menosprecies, Percy -le dijo Annabeth, quien seguía algo asustada.

Me preguntaba, si hubiera actuado de otra manera, ¿podría haber salvado a mi madre?
"Grover", dije, "han ido realmente los héroes en misiones al Inframundo?"

"A veces", dijo. "Orfeo. Hércules.

Zoë gruño.

Houdini."

-¿Houdini? -preguntó Frank.

-Hijo de Mercurio -respondió Hermes, parpadeando a su forma romana durante unos instantes.

"Y alguna vez han regresado a alguien de entre los muertos?"
"No. Nunca. Orfeo se acercó... Percy, no estás pensando seriamente—"
"No", mentí.

-Sí -respondió la sala.

"Me estaba preguntando. Así que… ¿un sátiro se asigna siempre para proteger a un semidiós?"
Grover me estudió con cautela. Yo no lo había convencido de que realmente había dejado excluida la idea del Inframundo.

-No lo hiciste -confirmó Grover.

"No siempre. Vamos encubiertos a un montón de escuelas. Tratamos de olfatear a los mestizos que tienen los ingredientes de los grandes héroes. Si se encuentra uno con un aura muy fuerte, como un niño de los Tres Grandes, alertamos a Chiron. El trata de mantener un ojo en ellos, ya que podrían causar realmente enormes problemas".
"Y me has encontrado. Chiron dijo que pensaste que podría ser algo especial".
Grover parecía como si lo acabara de conducir a una trampa. "Yo no... Oh, escucha, no pienses así. Si fueras—ya sabes— nunca jamás te permitirían una
misión, y yo nunca conseguiría mi licencia. Tú eres probablemente un hijo de Hermes. O tal vez uno de los dioses menores, como Némesis, el dios de la
venganza. No te preocupes, ¿vale? "

-Némesis, dios de la venganza -reptió Hefesto-. ¿Enserio, sátiro?

-Fue un error -se disculpó Grover.

Afrodita miraba a su marido sorprendida. Había notado una fuerte energía de amor cuando Hefesto había pronunciado el nombre de Némesis.

"Así que es eso, ¿no?" pensó con una sonrisa pícara.

Tuve la idea de que estaba tranquilizándose más a sí mismo que a mí.
Esa noche, después de la cena, había mucho más entusiasmo del habitual.

Los griegos sonrieron. Sabían a que se debía eso.

Por fin, llegó el momento de capturar la bandera.
Cuando los platos estuvieron fuera, el caracol sonó y nos quedamos todos en nuestras mesas. Los campistas gritaron y aplaudieron cuando Annabeth y dos de sus hermanos corrieron en el pabellón con una bandera de seda. Era aproximadamente de tres metros de largo, gris brillante, con una pintura de una lechuza encima de un árbol de olivo.

Atenea sonrió.

Desde el lado opuesto del pabellón, Clarisse y sus amigos corrieron con otra bandera, de idéntico tamaño, pero de un rojo llamativo, pintado con una lanza ensangrentada y una cabeza de jabalí.

Ahora fue Ares quien sonrió.

Me volví a Luke y gritó por encima del ruido, "¿Esas son las banderas?"

-No, no lo son -respondió Travis, quien se frotaba su pierna, que se había quedado dormida. Katie y Connor reían entre dientes.

"Sí".
"¿Ares y Athena siempre lideran los equipos?"
"No siempre", dijo. "Pero a menudo".

-Para no decir que casi siempre -dijo Silena-. Desde que estoy en el campamento, recuerdo que Apolo sólo ha liderado cinco veces, Hermes dos y Hefesto una. Afrodita no siquiera ha liderado.

-Si participarais... -dejó caer Zoë.

-Yo participo -dijo Piper-. Suelo aliarme con Zeus -Jasón besó a su novia.

"Así que, si se captura otra cabina, qué se hace— ¿pintar la bandera?"

-Sesos de algas -dijo Annabeth, negando con la cabeza.

Él sonrió. "Ya lo verás. En primer lugar tenemos que conseguir uno."
"¿De qué lado estamos?"
Él me dio una mirada socarrona, como si supiera algo que yo no hice.

Percy se estremeció. Estaba seguro que, con esa mirada, Luke se refería al perro del infierno que había aparecido.

La cicatriz en su rostro le hacía parecer malvado en la luz de las antorchas. "Hemos hecho una alianza temporal con Athena. Esta noche, tenemos la bandera de Ares. Y vas a ayudar".
Los equipos fueron anunciados. Athena había hecho una alianza con Apolo y Hermes, las dos grandes cabañas.

Apolo y Hermes chocaron sus manos.

Al parecer, los privilegios habían sido comercializados—los horarios de ducha, los horarios de tarea, los mejores espacios para las actividades—con el fin de ganar apoyo.

Atenea asintió. Tener buenos aliados era importante.

Ares se habían aliado con todos los demás: Dionisio, Deméter, Afrodita, y Hefesto. De lo que yo había visto, los niños atletas de Dionisio eran realmente buenos, pero sólo había dos de ellos.

-Ahora sólo hay uno -murmuró Clarisse.

Los niños de Deméter tenían el filo con habilidades naturales y otras cosas al aire libre pero no eran muy agresivos.

-Y tú decidiste coger a cierta hija de Deméter -Travis miró de reojo a su novia-, y hacerla agresiva.

-Exactamente Stoll -sonrió Percy; al igual que Deméter y Katie. Está última le dio un beso a Travis en la frente.

Los hijos e hijas de Afrodita no estaban demasiado preocupados. En su mayoría permaneció sentado fuera de cada actividad y comprobando sus reflejos

en el lago y su cabello y los chismes.

Piper y Silena rodaron los ojos ante la actitud de sus hermanos.

Los niños de Hefesto no eran bastante bonitos, y sólo había cuatro de ellos, pero eran grandes y fornidos por trabajar en el taller de metal todo el día.

-¡Leo, eres un fenómeno! -rió Jasón.

Ellos podrían ser un problema. Eso, por supuesto, a la izquierda la cabina de Ares: una docena de los más grandes, más feos, más violentos hijos en Long Island, o en cualquier otro lugar del planeta.

-¡EH! -gritaron Ares y Clarisse ante la risa de los demás.

Chiron clavó sus pezuñas en el mármol.
"¡Héroes!" , anunció. "Conocen las reglas. El arroyo es la línea divisoria. Todo el bosque es juego justo. Todos los objetos mágicos son permitidos. La bandera debe ser destacada, y no deben tener más de dos guardias. Los presos pueden ser desarmados, pero no pueden ser consolidados o

amordazados.

-Eso no tiene nada de divertido -se quejaron Ares y Clarisse. Frank miraba a su padre, preguntándose si de verdad Marte era su padre. A lo mejor tenía que pedir una prueba de ADN. Luego recordó que los dioses no tenían ADN.

No está permitido matar o mutilar. Serviré como árbitro y médico del campo de batalla. ¡Ármense! "
Abrió las manos, y las tablas de repente estaban cubiertas con equipo: cascos, espadas de bronce, lanzas, escudos de metal recubiertos de cuero de buey.

Ares babeaba con la descripción.

"Whoa," dije. "¿Se supone que realmente tenemos que usar estos?"

Los semidioses se palmearon la cara, mientras los dioses reían y Percy se sonrojaba.

Luke me miró como si fuera tonto.

-No te culpo -dijo Perseo.

"A menos que usted desee conseguir ser ensartado por sus amigos en la cabaña cinco. Aquí—Chiron pensó que estos se ajustarían. Estarás en la patrulla fronteriza."

-Odio estar ahí -murmuró Percy.

Mi escudo era del tamaño de un tablero de la NBA, con un caduceo grande en el medio. Pesaba alrededor de un millón de libras. Podría haberme deslizado en la nieve bien en él, pero esperaba que nadie esperara seriamente que yo corriera rápido.

-Creo que tendrías que haberle dado uno más pequeño, Quirón -dijo Aquiles.

-Quería que estuviese a salvo -respondió Quirón-. Pero creo que tienes razón. Era demasiado grande para él.

Mi casco, como todos los cascos en el lado de Athena, tenía una pluma de pelo de caballo azul en la parte superior. Ares y sus aliados tenían plumas rojas.
Annabeth gritó: "¡Equipo azul, adelante!"
Nos animamos y sacudimos nuestras espadas y la seguimos por la ruta de acceso a los bosques del sur. El equipo rojo nos gritó insultos, mientras ellos se dirigían hacia el norte.

-El típico juego de captura la bandera -dijo Charles.

Me las arreglé para mantener el paso de Annabeth sin tropezar con mi equipo.
"Hey."
Ella siguió la marcha.

-Oh, ¡rechazo! -gritaron los Stoll.

-Lo siento -murmuró Annabeth. Percy le sonrió y la besó.

"Entonces, ¿cuál es el plan?", Le pregunté. "¿Tienes algún objeto mágicos que puedas prestarme?"
Su mano se desvió hacia su bolsillo, como si temiera que yo hubiera robado algo.

-Annabeth, no es un hijo de Hermes -dijo Rachel.

-No lo sabía en ese momento -se defendió la chica.

"Sólo vigila la lanza de Clarisse", dijo. "Tú no quieres esa cosa tocándote. De lo contrario, no te preocupes. Tomaremos la bandera de Ares. ¿Luke te ha dado tu trabajo?"
"Patrulla Fronteriza, lo que sea que significa."
"Es fácil. Párate por el arroyo, mantén a los Rojos fuera. Déjame el resto. Athena siempre tiene un plan."

-Traducción: deja que los rojos te apalizen, mientras nosotros nos llevamos la gloria -dijo Apolo.

Ella siguió adelante, y me dejó en el polvo.
"Está bien", murmuré. "Me alegro de que me quieras en tu equipo."
Era una noche cálida y pegajosa. El bosque estaba oscuro, con luciérnagas dentro y fuera de vista. Annabeth estacionada junto a un pequeño arroyo que
gorgoteaba sobre unas rocas, luego ella y el resto del equipo se dispersaron en los árboles.
De pie allí, solo, con mi gran casco azul de plumas y mi escudo enorme, me sentí como un idiota.

-Eres un idiota -dijo Clarisse.

La espada de bronce, al igual que todas las espadas que había intentado hasta ahora, parecía mal equilibrada. La empuñadura de cuero se puso en mi mano como una bola de bolos.

Poseidón frunció el ceño.

No había manera de que nadie realmente me atacara, ¿no? Quiero decir, Olimpo ha de tener problemas de responsabilidad, ¿cierto?
A lo lejos, el caracol soplaba. Oía gritos y alaridos en el bosque, el tintineo del metal, niños luchando. Un aliado de plumas azules de Apolo corrió delante de mí como un ciervo, saltó a través del arroyo, y desapareció en territorio enemigo.

-Seguramente era Daniel -dijo Will, recordando a su hermano, que había caído en la Batalla de Manhattan.

Genial, pensé. Voy a perder toda la diversión, como de costumbre.

-No creo -dijo Annabeth.

Entonces oí un sonido que envió un escalofrío por mi columna vertebral, un gruñido bajo canino, en algún lugar cerca.

Los que estaban en el campamento en ese momento, menos Luke, se tensaron. ¿Percy había oído antes el perro del infierno?

Levanté mi escudo instintivamente, tuve la sensación de que algo me acechaba. Entonces, el gruñido se detuvo. Sentí la presencia en retirada.
En el otro lado del arroyo, la maleza explotó. Cinco guerreros Ares llegaron gritando y gritando fuera de la oscuridad.
"¡Al agua con el pringado!" Clarisse gritó.

-Sí -dijo Teseo, con una sonrisa maliciosa-. Al agua con él.

Sus ojos de cerdo feo brillaban por las rendijas de su casco. Blandía una lanza de metro y medio de largo, la punta metálica de púas parpadeo con luz
roja. Sus hermanos tenían sólo el estándar de emisión con espadas de bronce, no que eso me hiciera sentir mejor.
Atacaron a través de la corriente. No hubo ayuda a la vista. Podía correr. O podría defenderme de la mitad de la cabaña de Ares.

-Prefiero que corras, la verdad -dijo Poseidón.

Me las arreglé para eludir el primer niño, pero estos tipos no eran tan estúpidos como el Minotauro.

-A veces dudo de ello -dijo Leo.

Me rodearon, y Clarisse me empujó con su lanza. Mi escudo desvió el punto, pero sentí un hormigueo doloroso en todo mi cuerpo. Mis pelos de punta. Mi brazo protector estaba insensible, y el aire quemado.

Zeus, Thalía y Jasón levantaron las cejas.

Electricidad. Su estúpida lanza era electrizante. Me caí hacia atrás. Otro tipo Ares me golpeó en el pecho con la culata de su espada y golpee la tierra.
Podrían haberme dado una patada, pero estaban muy ocupados riendo.

Ares gruñó.

-Craso error -le dijo a su hija-. Puedes regodearte después de vencerlo.

Clarisse asintió y Percy soltó un gemido.

"Dale un corte de pelo", dijo Clarisse. "Agárralo del pelo".

-¡No! -chilló Annabeth-. Me encanta su pelo -murmuró al notar la mirada de todo el mundo. Grover, Thalía y Nico se echaron a reír.

Me las arreglé para llegar a mis pies. Levanté mi espada, pero Clarisse golpeó a un lado con su lanza como chispas. Ahora, ambos brazos se sentían aturdidos.
"Oh, wow," dijo Clarisse. "Tengo miedo de este tipo. Mucho miedo."

-Ahora si que te da miedo, ¿verdad, Clarisse? -le preguntó Will burlón. Está rodó los ojos.

"La bandera esta por ahí," le dije. Quería sonar enojado, pero me temo que no salió de esa manera.
"Sí," uno de sus hermanos, dijo. "Pero veras, no nos importa la bandera. Nos preocupamos por un tipo que hizo que nuestra cabaña pareciera estúpida".

-Lo hacéis solos -dijo Nico, poniendo los ojos en blanco.

"Lo hacen sin mi ayuda", les dije.

Nico abrió los ojos alarmado.

-¡Dioses! ¡Pienso como Percy! -chilló, asustado.

-Nico, lo hemos perdido -"lloró" Thalía. Percy fulminaba a ambos primos con la mirada.

Probablemente no fue la cosa más inteligente para decir.

-Nunca dices nada inteligente -dijo Rachel. Percy hizo un mohín.

Dos de ellos llegaron a mí. Me giré hacia el arroyo, traté de levantar el escudo, pero Clarisse era demasiado rápida. Su lanza se clavó fijamente en mis costillas. Si no hubiera tenido puesto un peto de armadura, habría sido un kebab de pollo. Como estaba, el punto de electricidad casi conmocionó los dientes fuera de mi boca. Uno de sus compañeros de cabaña deslizó su espada al otro lado de mi brazo, dejando un corte de buen tamaño.

Quirón miró a Clarisse, quien se puso a silbar el himno americano.

Al ver mi propia sangre, me mareaba—caliente y frío al mismo tiempo.
"No mutilaciones," Me las arreglé para decir.
"Oops," dijo el tipo. "Creo que perdí mi privilegio de postre".

-¿Ese es el castigo? -preguntó Hestia, incrédula-. Pueden matar a Percy, ¿y sólo se quedan sin postres?

-Creo que tendría que cambiar el castigo -pensó Quirón en voz alta.

-¡Tienes que cambiar el castigo! -le exigieron Hestia y Deméter. Quirón asintió, asustado.

Él me empujó hacia el arroyo y aterricé con un chapoteo.

-No -dijo Ares, mientras que la mayoría de la sala lo miraba con sonrisas burlonas.

Todos rieron. Pensé que tan pronto como se fueran a través de ser divertido, me iba a morir. Pero entonces ocurrió algo. El agua pareció despertar mis sentidos, como si hubiera tenido una bolsa de gominolas de mi mamá.

-Vaya comparación -resopló Jasón.

Clarisse y su compañeros de cabaña entraron en el arroyo para llegar a mí, pero yo me quedé a su encuentro. Yo sabía qué hacer. Balanceé la superficie lisa de mi espada en la cabeza del primer tipo

-Adam -dijo Clarisse.

y golpeé su casco limpiamente. Le pegué tan fuerte que podía ver sus ojos vibrar cuando se desplomó en el agua.
Feo número Dos y Feo número Tres vinieron hacia mí.

La sala rió ante los motes.

-Mark y David -dijo Clarisse.

Tiré un golpe fuerte en la cara de uno con mi escudo y usé mi espada para cortar la pluma de cola de caballo del otro tipo. Ambos respaldados rápido. Feo número Cuatro

-William -suspiró Clarisse.

no se veía realmente ansioso de atacar,

-Normal, no creo que sea masoquista -dijo Hazel.

-Pero con un hijo de Ares nunca se sabe -apuntó Bianca,

pero Clarisse se estaba acercando, la punta de su lanza con crujiente energía. Tan pronto como ella empujó, cogí el eje entre el
borde de mi escudo y mi espada, y lo partí como una ramita.
"¡Ah!" gritó. "¡Idiota! ¡Tú aliento gusano!"

La sala estalló en carcajadas.

Probablemente hubiera dicho algo peor, pero yo le pegaba entre los ojos con la culata de mi espada y la envié tropezando hacia atrás fuera del arroyo. Entonces oí gritar, gritos eufóricos, y ví correr a Luke hacia la línea fronteriza con la bandera del equipo rojo levantándola en alto.

Ares resopló mientras que Atenea reía por lo bajo.

Estaba flanqueado por un par de tipos Hermes para cubrir su retirada, y unos pocos Apolos detrás de ellos, luchando contra los niños Hefesto. La gente de Ares se levantó, y Clarisse murmuró una maldición.
"¡Un truco!" -gritó-. "Fue un truco".

-Y el más viejo de todos -dijo Annabeth desde su sitio, en los brazos de Percy.

Se tambaleó detrás de Luke, pero ya era demasiado tarde. Todo el mundo se reunió en el arroyo cuando Luke corrió en territorio amigo. Nuestro lado estalló en aplausos. La bandera roja brillaba y se volvió plata. El jabalí y la lanza fueron sustituidos por un gran caduceo, el símbolo de la cabaña once.

Hermes y sus hijos aplaudieron.

Todo el mundo en el equipo azul tomó a Luke y comenzaron a llevarlo alrededor sobre sus hombros. Chiron galopó hacia fuera de los bosques y sopló el caracol.
El juego había terminado. Habíamos ganado.

-¡Sí! -gritó Leo.

-Pero si tu eres de Hefesto -le dijo Charles.

-¿Y? Voy con Percy -respondió Leo.

Yo estaba a punto de unirme a la celebración cuando la voz de Annabeth, justo a mi lado en el arroyo, dijo: "Nada mal, héroe".
Miré, pero ella no estaba allí.
"¿Dónde demonios has aprendido a pelear así?" -preguntó ella. El aire brillaba, y se materializó, con una gorra de béisbol de los Yankees, como si acabara de quitársela de la cabeza.

-Es que me la acababa de quitar de la cabeza, Sesos de algas -dijo Annabeth.

Me sentía enojado.

Annabeth sonrió dulcemente a su novio.

Ni siquiera estaba nervioso por el hecho de que ella sólo había estado invisible. "Tú me pusiste", le dije. "Me pusiste aquí porque sabías que Clarisse vendría después de mí, mientras que a Luke lo enviaste por el flanco. Lo tenías todo calculado."
Annabeth se encogió de hombros. "Te lo dije. Athena siempre, siempre tiene un plan."

-Y normalmente sus planes acaban con alguno de mis hijos recibiendo todos los golpes -masculló Poseidón, mirando a la diosa.

"Un plan para que me pulvericen".
"He venido tan rápido como pude. Estuve a punto de saltar, pero..." Ella se encogió de hombros. "Pero no necesitabas ayuda." Entonces se dio cuenta de mi brazo herido. "¿Cómo te hiciste eso?"
"Herida de espada", dije. "¿Qué te parece?"
"No. Era una herida de espada. Mírala".
La sangre se había ido. Cuando el corte había sido enorme, había una larga marca blanca, e incluso que se estaba desvaneciendo. Mientras observaba, se
convirtió en una pequeña cicatriz, y desapareció.
"Yo-Yo no lo entiendo", -dije.

-¿Tú cuando entiendes algo? -preguntó Nico con burla.

-Cállate, di Angelo -le espetó Percy, sonrojado.

Annabeth estaba pensando duramente. Casi podía ver la caja de cambios girando. Miró hacia abajo a mis pies, luego a la lanza rota de Clarisse, y dijo,
"Sal del agua, Percy."
"Que-"
"Solo hazlo."
Salí del arroyo y de inmediato me sentí cansado. Mis brazos empezaron a entumecerse de nuevo. Mi adrenalina me dejó. Casi me caí, pero Annabeth me
tranquilizó.
"Oh, Styx", maldijo. "Esto no es bueno. Yo no quería... pensé que sería Zeus..."

-¿Por qué yo? -preguntó Zeus.

-¿Enserio lo preguntas? -le pidió Hera, incrédula.

Antes de que pudiera preguntarle qué quería decir, escuché ese gruñido canino de nuevo, pero mucho más cerca que antes. Un grito desgarrado a través del bosque.
La animación de los campistas murió instantáneamente. Chiron gritó algo en griego antiguo, que me daría cuenta, sólo más tarde, yo había entendido
perfectamente: "¡Listos! ¡Mi arco!"
Annabeth sacó su espada.

Annabeth hizo una mueca. Odiaba pelear con espada.

Allí, sobre las rocas, justo por encima de nosotros había un perro negro del tamaño de un rinoceronte, con ojos rojos como lava y colmillos como puñales.
Estaba mirando directamente hacia mí.

-No -gimió Poseidón. ¿Por qué su hijo tenía esa suerte?

Nadie se movió excepto Annabeth, quien gritó, "¡Percy, corre!"
Trató de pasar por delante de mí, pero el perro era demasiado rápido. Saltó por encima de ella—una sombra enorme con dientes—y así como me golpeó, como me tambaleé hacia atrás y sentí sus garras afiladas rasgando a través de mi armadura, había una cascada de sonidos, como cuarenta piezas de papel que se arrancan una después de la otra. Desde el cuello del perro surgió un grupo de flechas. El monstruo cayó muerto a mis pies.

-Gracias a Lee -dijo Will-. Nos quedamos petrificados. El fue el primero en atacar.

Por algún milagro, yo todavía estaba vivo. Yo no quería mirar debajo de las ruinas de mi armadura rallado. Mi pecho se sentía caliente y húmedo, y yo
sabía que estaba seriamente cortado. Otro segundo, y el monstruo me hubiera convertido en un centenar de libras de carne de delicatessen.
Chiron se acercó a nuestro lado, el arco en una mano, y el rostro sombrío.
"Di inmortales!" Annabeth dijo. "Ese es un perro del infierno de los Campos de Castigo. No... No se supone que..."
"Alguien lo llamó ", dijo Chiron. "Alguien dentro del campo."
Luke se acercó, la bandera en la mano olvidada, su momento de gloria se había ido.

-Pobre -dijo Hestia, mirando con simpatía a Luke.

Clarisse gritó: "¡La culpa es de Percy! ¡Percy lo convocó!"

-Por supuesto Clarisse -dijo Percy, sarcásticamente-. Convoque a ese perro del infierno y le dije que me atacara.

-Bueno, estaba enfadada -se defendió Clarisse. Chris la abrazó.

-Lo que tú digas -le susurró al oído.

"¡Cállate, niña!", le dijo Chiron.
Vimos el cuerpo del perro del infierno fundiéndose en la sombra, empapando el suelo hasta que desapareció.

"Estás herido", Annabeth me dijo. "Rápido, Percy, métete en el agua".
"Estoy bien".

-Otra respuesta típica de Percy -resopló Thalía.

"No, no lo estás", dijo. "Chiron, mira esto."
Yo estaba demasiado cansado para discutir. Di un paso atrás al arroyo, el campamento entero estaba a mí alrededor. Al instante, me sentí mejor. Podía sentir los cortes en el pecho cerrando.
Algunos de los campistas con voz entrecortada.
"Mira, yo-yo no sé por qué", dije, tratando de disculparme. "Lo siento ..."

La sala rodó los ojos.

Pero ellos no estaban viendo mis heridas sanar. Estaban mirando algo por encima de mi cabeza.

-Parece que lo has reclamado, tío P -comentó Apolo a Poseidón.

-Tras lo que ha pasado, no creo que pueda seguir ocultando el hecho de que es mi hijo -dijo Poseidón.

"Percy", Annabeth dijo, señalando. "ummm ..."
En el momento en que levanté la vista, el signo ya estaba desapareciendo, pero aún podía ver el holograma de luz verde, hilado y reluciente. Una lanza con tres puntas: un tridente.
"Tu padre", Annabeth murmuró. "Esto no es realmente bueno".
"Está decidido" anunció Chiron.
Todos a mi alrededor, los campistas comenzaron a arrodillarse, incluso la cabaña de Ares, aunque no parecían contentos.

-No lo estábamos -reconoció Clarisse.

"¿Mi padre?" le pregunté, perplejo.
"Poseidón", dijo Chiron. "Agitador de la Tierra, Atraedor de Tormentas, el Padre de los Caballos. Salve, Perseus Jackson, Hijo del Dios del Mar".

-Aquí acaba -informó Hefesto.

-Vaya forma de acabar -dijo Leo.

-De acuerdo -dijo Zeus-. Dos capítulos más y cenamos.

Travis miró a su novia.

-Katie, ¿te importa levantarte un minuto? Se me han dormido las piernas -le pidió Travis.

-No -dijo Katie con una sonrisa, antes de ocultar su cara en el cuello de Travis. Esté soltó un gemido de frustración, mientras su hermano reía.

-No tenía que haber tomado la apuesta -se quejó.


Hola gente,

décimo capítulo.

Tal como os prometí he actualizado el martes. Tomadlo como regalo de Navidad, XD

El mito de Orión y Artemisa lo he cambiado un poco, de manera que Eros quede como un capullo. Ese tipo me cae mal, sobretodo después de leer la Casa de Hades.

¡FELIZ NAVIDAD! *aunque falte un día, XD

Se despide,

Grytherin18