Disclamer: Los personajes y lugares de esta historia son todos propiedad de la genial Rumiko Takahashi, yo solo los incordio con mi imaginación.
…
..
.
Un Prometido de Verdad
.
..
…
10.
Seré tonto, ¿cómo no se me ha ocurrido antes esto?
Ranma se preguntaba cosas por el estilo mientras saltaba de tejado en tejado de vuelta a su casa. Sonreía, entusiasmado y no se fijaba en nada mientras cortaba el viento a velocidad vertiginosa. Apenas si tardó cinco minutos en llegar al dojo; saltó sobre el muro y cayó de cabeza en el estanque del jardín.
—¡Uah! —exclamó al sacar la cabeza del agua. Vio el reflejo de la chica pelirroja frente a él y sonrió.
Empapado atravesó las puertas correderas del comedor y comprobó que todo había vuelto a su lugar. Descalzo, caminó por el pasillo exterior sin ver a nadie más hasta que le llegó la dulce voz de Kasumi desde la cocina. Se asomó y se encontró a la mayor de las hermanas tarareando mientras cocinaba algo que olía delicioso. Su estómago rugió vacío porque no había desayunado y eso fue lo que le delató.
Kasumi se giró y se sorprendió de verle.
—¡Ranma! ¿Qué haces aquí? ¿Y la escuela?
—He olvidado una cosa —respondió con su aguda voz de chica. Kasumi observó sus ropas y el pelo mojado, pero no hizo ningún comentario. A esas alturas, había preguntas que se volvían innecesarias—. ¿Dónde están todos?
—Como era imposible desayunar aquí, Mikishito los invitó a todos a desayunar fuera —respondió ella—. Han ido al café preferido de Nabiki. La muy pilla se ha saltado las clases para ir…
. A mí no me parece muy bien, pero…
Ranma asintió, apretando un puño a su espalda. Ya estaba el bobo de Mouri haciendo méritos con su dinero.
—Oye, Kasumi… Finalmente no encontraron el documento de nuestro compromiso, ¿verdad?
—No y mira lo que buscaron con ganas… —Bien, estaba seguro de que no lo hallarían, pero no estaba de más asegurarse—. Sería mejor que fueras a secarte antes de que te resfríes.
—¡Claro!
Ranma aprovechó para desaparecer hacia el piso superior. Se metió en el baño en busca de una toalla y acto seguido se dirigió hacia el dormitorio de su prometida, en lugar de al suyo.
Se secó lo mejor que pudo y después abrió el armario de Akane. Durante unos instantes registró con la mirada todas y cada una de las prendas que allí había colgadas. Sus enormes ojos se abrieron y sus finos labios se curvaron formando un pequeño círculo.
No pensé que tuviera tanta ropa se dijo, impresionado. La mayoría de ella nunca se la he visto puesta.
Avanzó un paso y alargó las manos, palpando los vestidos, las faldas, las blusas… Se le hacía raro, y también un tanto desagradable estar allí, rebuscando entre la ropa de su prometida para encontrar algo que ponerse, pero no le quedaba otra opción. El cuerpo de Akane era el que más se asemejaba, de los de aquella casa, al suyo femenino.
Espero que no se enfade se dijo mientras cogía un pequeño vestido color amarillo y se lo ponía por encima del cuerpo ante el espejo.
Ranma frunció el ceño.
De un modo objetivo (o quizás no tanto, debido a su tremendo ego) él era consciente de la increíble belleza de su apariencia femenina. Y esa era la clave de su plan. No importaba lo encaprichado que Mikishito pudiera estar de Akane, porque en cuanto la viera a ella con uno de esos vestidos seguramente lograría que lo olvidara todo.
A Mikishito no podía vencerle a base de golpes, pero podía dejar la tarea en manos de su yo chica. A fin de cuentas, no sería la primera vez que la usaría a ella para engatusar a un adversario y salirse con la suya.
Quizás si era lo bastante simpática, podría conseguir que Mikishito se enamorara de ella y se olvidara de Akane; entonces, simplemente volvería a convertirse en chico y asunto arreglado.
Soy un genio, a fin de cuentas.
Le resultó imposible decidir qué atuendo le quedaba mejor, así que se decantó por el vestido más corto que vio. Usó un lazo para ajustarse la prenda a la cintura, pues la suya era más estrecha que la de Akane y tuvo que dejarse varios botones sin abrochar a la altura del pecho pues le quedaba tan apretado que apenas podía respirar. Se calzó unos zapatitos del mismo color que encontró y salió, satisfecho, de la casa sin que Kasumi lo viera.
. .. … .. .
Sabía perfectamente cuál era la cafetería preferida de Nabiki pues alguna vez le había mandado a él mismo a comprarle bollos o bombones como pago por alguna deuda contraída con ella. Así que Ranma llegó enseguida, aunque antes de entrar se asomó por la enorme cristalera hacia el interior y no tardó en dar con la mesa que aún compartían Mouri, Nabiki, su padre y su tío Soun.
De nuevo, la imagen le hizo rechinar los dientes de pura ira.
Allí estaban esos tres traidores compartiendo deliciosos postres y risas con el tipo que aspiraba a quitarle a su prometida. Qué barato se vendían… ¿Por un maldito desayuno? Prácticamente solo les faltaba lamerle los zapatos.
En fin, tendría que esperar.
Cruzó a la calle de enfrente y semi escondido tras la marquesina de un autobús, esperó alrededor de cuarenta y cinco minutos a que su familia saliera del establecimiento. Tuvo que soportar que coches le pitaran y comentarios bastante soeces de algunos tipos que pasaban cerca de él. Lo cierto es que Ranma había escogido un vestido demasiado ligero para el tiempo que hacía, así que llamaba bastante la atención.
En más de una ocasión, olvidando que ahora era mujer, estuvo a punto de liarse a mamporros con alguno de esos groseros, pero no podía despistarse. Debía estar muy atento.
Por fin, los Tendo y su padre salieron. Los tres iban muy felices, frotándose las barrigas y aun riendo. Ranma los ignoró una vez que desaparecieron por la esquina y se abalanzó hacia la puerta de la pastelería. De nuevo, algunos de los comensales masculinos giraron la cabeza cuando él entró, pero Mikishito tenía la nariz pegada a unos papeles esparcidos por su mesa.
Ranma respiró hondo, adoptó su expresión más risueña y encantadora, abriendo bien sus adorables ojos y caminó directo hacia el susodicho. Se plantó a su lado, pero el otro siguió con la vista baja.
—¡Hola! —saludó, alzando bien su voz chillona. Levantó sus manos fingiendo emoción cuando el chico al fin la miró—. Eres Mikishito Mouri, ¿verdad? El heredero del grupo Mouri.
—Ah… así es.
—¡Qué emoción conocerte! ¡Soy una gran admiradora tuya!
—¿Ah, sí?
—¡Oh, sí! ¡Desde siempre! —Ranma sonrió tratando de parecer a la vez tímida y entusiasmada—. La verdad es que yo siempre he estado secretamente enamorada de ti y hasta hoy no me he atrevido a decírtelo — Se balanceo como si estuviera muerto de vergüenza, exhibiendo sus piernas. Incluso imitó ese gesto que había visto hacer a Ukyo en la escuela—. Debe ser cosa del destino que te haya encontrado en este lugar.
—¿Y eso por qué?
—¿Por qué, dices? Bueno, um… —Ranma se exprimió el cerebro en busca de una respuesta—; pues porque, porque… ¡Ah! ¡Hoy he soñado contigo!
—¿En serio? ¿Y qué pasaba en tu sueño?
—¿Qué? —Aturdido, Ranma, palideció. ¡¿Y eso qué más da?! Se tocó la cara, nervioso y soltó una risita—. Pues… tú y yo caminábamos cogidos de la mano y… luego me perseguías por un campo de flores y… al final, me pedías matrimonio.
—Vaya, ¿en serio? —Ranma captó el interés dibujado en las pupilas del chico y se emocionó pensando en lo fácil que iba a ser aquello.
—¡Oh, sí! Te ponías de rodillas y yo te decía que sí —Siguió mintiendo sin control—. Y después éramos increíblemente felices por el resto de nuestras vidas.
—Vaya, suena muy agradable.
—¡¿Verdad que sí?!
—¡Claro que sí!
—¡Estupendo! Entonces, ¿me pedirás en matrimonio?
—¡Claro que no!
Ranma sintió que uno de los tirantes del vestido se le caía por el hombro debido a la impresión. El idiota de Mouri le seguía sonriendo como si no acabara de rechazarle de un modo atroz.
—¿No? ¿Por qué no?
—Porque yo ya estoy prometido —explicó sin problemas. Volvió a bajar la cabeza y le hizo un insultante gesto con la mano—. Ahora, márchate por favor. Me distraes.
Ranma parpadeó, totalmente descolocado. Ningún chico la había rechazado nunca con su forma femenina. ¡Era imposible! Todos caían rendidos a sus pies con tan solo sonreír un poco y exhibir sus curvas perfectas. Pero si hasta el bobo de Ryoga caía siempre en sus engaños cuando se disfrazaba de chica (y tampoco es que se esforzara demasiado en el disfraz).
¡¿Cómo era posible que ese estúpido millonario la ignorara de ese modo?!
El odio por su orgullo herido empezó a hacer vibrar su cuerpo, pero se dijo que debía controlarse. Aquello no tenía que ver con él, lo estaba haciendo por Akane. Para salvarla.
Bien, su primer plan había fallado. Pero él era un chico de recursos y no iba a darse por vencido tan fácilmente.
—Muy bien, Mikishito Mouri, has pasado la prueba —Le dijo, deshaciéndose de su expresión risueña y todo lo demás. Apoyó una mano en los papeles que él chico leía y le obligó a alzar la mirada—. Solo quería comprobar hasta qué punto eres fiel a Akane.
—¿Tú… conoces a mi ángel?
—Conozco a Akane —replicó Ranma. Sentía retorcijones cuando Mouri la llamaba así—. Soy su prima, Ranko.
. Me preocupaba que estuvieras jugando con ella, pero veo que eres un tipo de fiar.
Mouri sonrió automáticamente. Recogió todos los papeles y la invitó a sentarse con él; se comportó del mismo modo servicial y galante que con el resto de la familia; incluso le propuso invitarle a lo que quisiera. El orgullo de Ranma le habría impedido aceptar nada que viniera de él… cualquier otro día que no se hubiera saltado el desayuno.
La joven pelirroja pidió helados, bollos, chocolates y se los zampó todos casi sin respirar.
—Así que la prima de Akane —murmuró Mikishito recorriéndola con la mirada—. No os parecéis mucho.
—Ya… —Masticó a toda velocidad y tragó sonoramente—; pero estamos muy unidas.
—¿Cómo hermanas?
—¡No! —respondió Ranma en un impulso, pero rápidamente rectificó—. Digo sí, hermanas, eso.
—No te había visto hasta ahora…
—¡He estado de viaje con mis padres! —Una vez que dio fin con todos los manjares que había pedido, Ranma suspiró y apoyando los codos en la mesa, decidió cortar aquella conversación de raíz e ir a lo importante—. Mira Mikishito, lo que a mí me preocupa es que puedas hacer daño a mi querida prima.
. Crees que la quieres, pero no la conoces mucho. Y si una vez que te cases con ella, descubres cosas que no te gustan y la abandonas…
—¡Jamás haría algo así!
—¡Ya! —Gruñó Ranma, molesto. Entonces sonrió, maquiavélicamente—. Solo para que estés seguro, yo voy a contarte cómo es de verdad Akane Tendo.
La charla se prolongó veinte largos minutos en los que Ranma no se dejó ni un solo detalle de la complicada y violenta personalidad de su prometida. No solo le contó lo bruta, marimacho, malhumorada y desconfiada que podía llegar a ser. Le habló de sus palizas, de su temible mazo, de la espada de madera que escondía junto a su cama y de la cantidad exageradamente enorme de ladrillos que la chica era capaz de romper con una sola mano.
Pero no se detuvo ahí. Estaba decidido a ir a por todas.
Le habló de lo nefasta que era Akane para cualquier tarea manual; ya fuera coser, decorar árboles de navidad… ¡Y la cocina! Akane no cocinaba, envenenaba la comida y te apaleaba si te atrevías a criticarla. Le habló de la manía que tenía la chica de dormir abrazada a un cerdito que había adoptado de mascota e incluso le comentó que la chica ni siquiera sabía nadar. ¡¿Quién no sabía hacer algo tan sencillo?! ¡¿Y su miedo absurdo a los fantasmas?! ¡Y sus celos! ¡Era terriblemente celosa! ¡Insoportable!
Cuando ya no se le ocurrieron más puntos negativos de su prometida, Ranma cayó y se recostó sobre el asiento agotado. Los había soltado todos muy deprisa con la idea de que parecieran mucho más numerosos, pero se sintió satisfecho.
Con eso debía ser suficiente. ¿Quién querría casarse con la chica que él acababa de describir?
—Ya lo ves, Mikishito, esta es la auténtica Akane —Le dijo, con una sonrisilla victoriosa—. ¿Puedes asegurarme que serás capaz de aceptar este sinfín de defectos sin salir huyendo? Porque de lo contrario, es mejor que abandones ahora.
—Todo eso carece de importancia para mí —respondió el chico, recostándose también—. Son solo cosas que pulir. Ya se solucionará tras la boda.
—¡¿Cosas que pulir?! ¡¿Lo dices en serio?! —Ranma golpeó la mesa con los puños. ¡Debía estar tomándole el pelo! Después de lo que había oído… No, tenía que insistir. Debía lograr su objetivo—. ¿Y su aspecto? ¿Te parece lo bastante atractiva? Es un marimacho nada guapa, sin pecho, con las piernas gordas y el cuerpo robusto de un hombre.
. No me mientas, ¿no caerás rendido ante la primera chica guapa y femenina que pase ante ti y dejarás a mi pobre prima?
Pero Mikishito se encogió de hombros.
—Yo la encuentro bella como un ángel —contestó. Entonces, alargó las manos y acarició las de Ranma que del susto se golpeó la espalda contra el respaldo—. Ranko, se nota que eres muy buena prima por preocuparte tanto por Akane. Te daré un lugar especial en la ceremonia para que puedas disfrutar también de nuestra felicidad.
Pero, ¿qué dice este idiota?
Ranma resopló y aguantándose las ganas de propinarle un puñetazo, apretó los labios en una sonrisa.
—Gracias Mikishito… —murmuró. ¿Y ahora qué? ¿Qué más podía hacer? ¡¿Cómo podía ser que después de todo ese tipo siguiera tan convencido de que conseguiría su objetivo?! ¡Le ponía enfermo!—. De todos modos, me han dicho que vuestra boda aún no es segura…
. A fin de cuentas, mi prima ya está prometida.
—Ah, sí, bobadas sin importancia.
—¿Bobadas? ¿Con que sí? —Ranma empezó a ponerse rojo por la ira que reprimía—. Pues me han dicho que si ellos no rompen su compromiso…
—Lo harán.
Ranma escondió sus manos bajo la mesa, le temblaban de odio.
—Pues no he visto a Akane muy convencida… —Siseó
Mikishito sacudió su cabeza.
—Lo sé, ella no lo romperá —admitió, sorprendentemente—. Es evidente que está realmente enamorada de Saotome.
Las manos de Ranma se soltaron y su cabeza casi cae sobre la mesa por la impresión.
—¿Eh?
—Bueno, ya te habrás dado cuenta siendo su prima, ¿no? —Ranko parpadeó sin poder moverse—. Sí, lo admito. En estos momentos no hay duda de que Akane ama a Ranma Saotome con todas sus fuerzas… Ella sabrá por qué —Mikishito se encogió de hombros—. Me di cuenta en seguida. La primera vez que hablé con ella le ofrecí todo lo que se me ocurrió y ella no vaciló un instante.
. Y ahora que los he visto juntos… El modo en que le mira, es demasiado evidente.
Ranma sintió que todo el cuerpo se le ablandaba, perdiendo las fuerzas. El corazón se le aceleró y en su mente apareció el rostro de Akane, más grande y brillante que nunca. ¿Podría ser verdad? ¿Ella le… quería tanto? Recordó la bonita sonrisa que había esbozado la chica yendo de su brazo esa misma mañana.
¿Será… verdad?
En fin, él conocía de sobra los efectos que tenía lo que él llamaba "el encanto Saotome" en las chicas, pero pensaba que justamente Akane era inmune a él.
—Por el lado de Akane no se puede hacer nada —continuó Mikishito, ajeno al aturdimiento de su compañera. Su rostro femenino estaba más rojo que su pelo y había aparecido una estúpida sonrisilla en sus labios—. Tengo que atacarle a él. A Saotome.
—¿Qué?
El chico despertó cuando oyó su nombre y la palabra "atacar".
—Él no la ama a ella. Eso también es evidente —Siguió hablando—. Sospecho que solo le sigue el juego con la farsa del compromiso para quedarse con el dojo de la familia. Creo que su padre y él no tienen donde caerse muertos.
—¡Oye, espera un momento!
—¡Y eso me viene de perlas! —Mouri ni se inmutó—. Me libraré de él haciéndole una oferta que no pueda rechazar.
—¿Y crees que eso funcionará?
—Ayer ya le sugerí algo, pero por supuesto delante de Akane y su familia se hizo el digno y lo rechazó —Le explicó, muy convencido—. Así que esta vez iré a verle a solas. Le haré creer que es una conversación entre hombres y le haré una propuesta en firme, pero... me las arreglaré para que Akane lo escuche todo.
. Cuando vea a su prometido renunciando a ella por dinero se le romperá el corazón.
—¿Y eso no es bastante… cruel? —inquirió Ranma, apretando los dientes—. Creía que mi prima te importaba.
—¡Claro que me importa! Pero Ranko, es necesario que sea así para que pueda olvidarse de él lo antes posible y empezar a amarme a mí.
Ya había oído suficiente. Si seguía oyendo los desvaríos de ese idiota no podría soportar las ganas de partirle la cara allí mismo y destaparía su estrategia. Además, parecía que Mikishito había congeniado bien con Ranko; quizás le viniera bien mantener el engaño por si necesitaba sacarle más información sin que se diera cuenta de que era él.
—Te deseo mucha suerte, Mikishito —Le dijo, poniéndose en pie y forzando una sonrisa más antes de que la cara se le partiera por la mitad debido a la tensión—. Yo solo quiero que mi prima sea feliz y seguro que lo será más a tu lado que… junto a Ranma.
La garganta le ardió al decir semejante cosa, pero el otro quedó encantado. Incluso trató de estrecharle la mano, pero la pequeña pelirroja le esquivó con gracia y se alejó de él. Desde la puerta de la pastelería volvió el rostro y agitó la mano hacia él, que le devolvió el saludo.
—Idiota —masculló Ranma—. Gracias por contarme tus planes.
Siguió sonriendo hasta que la puerta de la cafetería se cerró a su espalda con un alegre tintineo. Estaba deseando regresar a casa para quitarse ese horrible vestido y volver a ser un hombre, pero solo pudo avanzar unos cuantos metros antes de que una voz estridente le distrajera y le hiciera pararse de nuevo.
—Eres tú… ¡Mi diosa de cabellos de fuego!
Ranma dio un respingo. Había reconocido esa empalagosa voz pero tuvo que mirar para asegurarse. Al otro lado de la calle, con una enorme y transitada carretera de por medio, Kuno le sonreía agitando su espada de madera.
—¿Qué demonios…? —murmuró Ranma, espantado—. ¡¿Tú no deberías estar en la escuela?!
—¡Yo siempre estoy donde tú estás! —respondió el chico a pleno pulmón, logrando que el resto de los viandantes les miraran—. ¡El destino nos reúne una y otra vez!
—Imbécil…
La gente que tenía a su lado empezó a cuchichear y soltar risitas, disparando los nervios de Ranma junto con su mal humor. Se puso nervioso, con aquel aspecto y el vestidito corto de Akane se sintió de pronto vulnerable, así que trató de darse la vuelta para huir, pero tras él había ya un buen grupo de personas esperando para cruzar la carretera que le impidieron el paso.
Kuno se percató de sus intenciones y empezó a agitar los brazos con más fuerza.
—¡Espera, amor mío! ¡Ya casi estoy contigo! —Se puso a chillar. Varias mujeres mayores le miraron y Ranma se puso rojo sin querer por la vergüenza.
—¡Cállate, imbécil! —Le chilló inútilmente.
—¿Qué? ¿Quieres que vaya contigo?
—¡No, no! ¡Déjame en paz!
—¡¿Qué no puedes esperar más?! —Kuno cerró los ojos como si estuviera demasiado emocionado y después, los abrió con la intensidad de un loco para clavarlos en Ranma—. ¡Aguarda, diosa mía, voy hacia ti!
El chico salió corriendo en mitad del tráfico ante las miradas de asombro y los gritos desesperados de los espectadores que trataron de impedírselo. Kuno no hizo caso, pasó trotando por medio de la calzada sin mirar ninguna otra cosa que no fuera la hermosa pelirroja que le observaba, perpleja, desde el otro lado. Los coches iban y venían a su alrededor, le pitaban con furia, pasaban zumbando rozándole por muy poco.
Quiso la suerte que Kuno se librara de la embestida de todos ellos, pero no del tremendo golpe de una bicicleta de reparto que zigzagueaba entre el tráfico y que no logró esquivarle. Se estampó contra el chico y lo tiró al suelo. Kuno se quedó plantado en el asfalto, con huellas de rueda de bici en su cara y las piernas y los brazos extendidos como una estrellita de mar tiesa en la arena. Pero sosteniendo una gran sonrisa a pesar de todo.
El semáforo se puso verde y la gente cruzó.
Algunos se acercaron al chico, preocupados o simplemente curiosos; nadie prestó atención, sin embargo a la pequeña pelirroja que pasó corriendo de largo junto al chico y se largó a toda velocidad sin mirar atrás.
¡Hola a todos! Ya está aquí el nuevo capítulo, espero que os haya gustado. Además ayer mismo acabé de escribir el capítulo 20 de esta historia y estoy emocionada porque muy pronto la habré acabado (eso espero). De nuevo, muchas gracias por todas vuestras reviews que me animan todos los días.
Marisol Salinas: ¡Muchas gracias! Bueno, eso del matrimonio aunque resolvería todos los problemas, no sé si pasa ahora mismo por la mente de Ranma, jajaja. Y lo de la familia… en fin, ya sabemos cómo son, jajaja. Pero nunca se sabe. Jajaja, si algo más de eso se verá, romance (aunque sea fingido al principio), así que espero que te guste como sigue la historia. ¡Gracias por comentar y muchos besos!
Haruri Saotome: ¿Tú qué crees? ¿Se le resbalaron? Jajajaja, seguramente no. En el manga siempre me sorprendía que las prometidas (y también Kodachi) fueran tan violentas con Ranma como si nada, aunque pensándolo bien Akane era la primera en esos temas. Pues ya ves cuál era el plan genial de Ranma, veremos a ver ahora como responde Mikishito cuando le haga su propuesta… ¡Besotes y gracias por seguir apoyando esta historia! Nos vemos
Maritza559:¿Verdad que ya se echaba en falta que no apareciera alguna de ellas? Aunque con Mikishito ya hay de sobra, en algún momento tenían que aparecer (y eso que aún no saben nada de lo que se cuece en el dojo). Ya ves que Ranma tramaba algo bastante sencillo, pero muy típico de él, jajaja. Bueno en cuanto las peleas, nunca se sabe lo que pueda pasar porque estos dos hasta por el motivo más tonto se ponen a chillar como locos. ¡Gracias por el comentario! Espero que te haya gustado el nuevo capítulo. ¡Muchos besotes!
Nancyricoleon:¡Hola! Jajaja, reconozco que estoy poniendo a Ukyo bastante más insoportable de lo que se mostraba en el anime, pero igualmente quedó bien, ¿no? Sí, yo también creo que era Ranma sobretodo el que fomentaba esas cosas, porque era incapaz de decidirse por una prometida, siempre hacía como que con él no iba nada. Siempre quise ver en el manga que tomara esa decisión, la verdad… ¡Gracias por comentar! Espero te haya gustado y nos vemos ^^
Caro:¿Cómo hombre de honor? Sí, supongo que sí. Por fin se va dando cuenta de lo que tiene que hacer si no quiere que su prometida acabe casada con otro. ¿Que qué hará para que Akane se sienta cómoda con su cuerpo? Pues aún no lo he pensado, yo creo que las mujeres debemos sentirnos bien con nosotras mismas sin depender de un hombre que nos diga si somos guapas o no y eso es justo lo que Akane necesita. Lo que no quita para que Ranma siga siendo amable con ella, claro. ¡Muchas gracias por comentar de nuevo! ¡Besos!
Elena Bronte: ¡Gracias! Desde el principio no quería caer en el cliché de un Ranma demasiado celoso y bocazas que deja tirada a Akane por culpa de su orgullo, lo que yo quería era mostrar que por una vez no le quedaría más remedio que confiar en ella y ayudarla si es que quería salvarla. De lo otro ya vimos mucho en el anime. ¡Desde luego! Mouri va de la tontuna a lo siniestro, pero esa era mi intención. ¡Absolutamente de acuerdo contigo, loco de atar está el pobre! Yo creo que lo del contacto físico y eso se ve súper claro en el manga, más que en el anime. Dejando a un lado que Ranma nunca reacciona cuando Shampoo o las demás se le echan encima, hay partes en las que incluso cuando Akane le abraza, el chico se queda como clavado sin animarse a reaccionar y siempre me pregunté por qué. Tiene que pasar casi todo el manga para que al final sea él el que haga algo, pero no nos dan una explicación y por eso traté de imaginar por qué sería en esta historia, aunque solo es mi opinión ¡Espero que te siga gustando! ¡Gracias por tu comentario! ¡Bye! ^^
Loverpanda:Sí, la verdad es que sí. Pero, ¿qué historia sería esta si no aparecieran las prometidas de Ranma y algún pretendiente de Akane? Se irá complicando más la cosa, pero espero que os siga gustando y os mantenga intrigados hasta el final ¡Muchas gracias por seguir apoyando esta historia!
Akanitacuri:¡Pues ya ves! Ranma siempre tiene ideas bastante extrañas, aunque en parte le ha salido bien para averiguar lo que trama Mouri, jejeje. Ahora a ver si sabe aprovechar la ventaja o vuelve a meter la pata. Gracias por comentar y espero que te haya gustado el capítulo nuevo. ¡Nos vemos, un abrazo!
Lapocho:¡Hola! Sí, supongo que ya iba siendo hora de que alguna de las prometidas locas de este chico hiciera acto de presencia en la historia, jajaja. De nada, trato de hacerlo lo antes posible para que no tengáis que esperar demasiado ¡Gracias por seguir leyendo! Besotes.
Nicobethshiper27:¡Me alegra oírlo! Intentaba que esa parte fuera lo más cómica posible. ^^ Pues claro, las prometidas están siempre por medio, era cuestión de tiempo pero es cierto que aún ni siquiera saben lo de Mouri… ¡Habrá que esperar a ver cuándo se enteren! ¡Gracias, me esfuerzo cada día para que os siga gustando! ¡Muchas gracias por tu apoyo en cada capítulo! ¡Besos!
Akanita87:No pudo ser al día siguiente pero aquí está ya el capítulo nuevo. ¿Qué te pareció? A menudo Ranma usaba su lado femenino para resolver sus problemas, así que me pareció indispensable añadirlo en esta historia. ¡¿A qué sí?! Akane debería enfrentarse más a ellas, pero en el anime siempre la tomaba con el pobre Ranma cuando eran las otras las que se le echaban encima. Incluso había momentos en que se llevaba bien con ellas, jajaja. ¿Tortolitos? Jajaja, bueno están en ello. ¡Gracias por escribirme! ¡Hasta el siguiente capítulo!
Ivarodsan: ¡Hola, bienvenido a la historia! ¡Y gracias por comentar y leer! Tu comentario me ha gustado mucho. Sí, yo quería centrarla, en un primer momento, en que fuera romántica y cómica (al estilo del manga) pero lo cómico me cuesta y se me va por todos lados, jajaja, así que llevas razón. Cuando se me ocurrió el tema de la historia la verdad es que me imaginé que habría cientos de historias con un argumento parecido, aunque lo cierto es que yo no había leído casi ninguna. La idea de poner super celoso a Ranma era muy divertida, pero más allá de eso no se me ocurría como continuar y mucho menos como acabarla, así que me decanté por un prometido que le encantara a todo el mundo y fuera perfectísimo, pero que a Akane le horrorizara tanto como la idea de perder a Ranma y que así juntos, contra toda la familia, pelearan contra él. Aunque no del modo habitual… ¡Así que estoy encantada de que te esté gustando! ¡Qué ilusión! ¡Y espero que te guste el final que tengo preparado, aunque aún queda para llegar eso! ¡Gracias por leer y por ese pedazo de comentario! Nos vemos por aquí, ¡besotes!
¡Besos para todos! De nuevo os agradezco todos vuestros comentarios y el apoyo que me dais. Espero que os siga gustando la historia
