Resumen: Universo Alterno. ¿Qué hubiera pasado si Voldemort hubiera muerto en vez de haber matado a los Potters? Hubiéramos pensado que los Potters hubieran sido una gran familia feliz ¿No cierto? Bueno, no exactamente, especialmente cuando Harry fue seleccionado a Slytherin….

Disclaimer: Ni yo ni el autor/a somos dueñas de Harry Potter, y hacemos esto por distintas razones y no obtenemos ningún tipo de beneficio monetario por hacerlo.


Un Verdadero Slytherin

Capítulo 10 - Lo Explicado y lo Inexplicado

Harry miraba su reflexión en el espejo. Su cara estaba un poco pálida, pero no había nada más serio que eso. Estaba solo en el baño de los hombres, de vuelta en Hogwarts, y necesitaba tiempo a solas, sólo para pensar en algunas cosas que le molestaban.

¿Qué acaba de pasar? Su voz retumbó dentro de su cabeza. Dejé que Dean Tomas me pasara por encima sin siquiera tratar de defenderme. ¿Qué clase de cobarde soy?

Apretó las esquinas del lavamanos, y sus nudillos se tornaron blancos por la presión. Como si estuviera asustado de caer, y esa fuera la única manera de sostenerse. Sin quitar los ojos del espejo, alargó la mano hacia el grifo, lo abrió y permitió que el agua fluyera por el lavabo, hacia abajo. Ahuecó las manos para llenarlas con agua y cerró los ojos al tirarse agua en la cara. Sintió como las frías gotas caían lentamente desde sus mejillas y frente, acariciándolo y haciéndole cosquillas, y distrayéndolo por un corto momento, antes de que volviera a la realidad.

Estaba bastante aturdido por toda la escena que había sucedido antes en Hogsmeade. Había sido aturdido por Dean Thomas, un Gryffindor, un Sangre Sucia (Si se presentaba la oportunidad, le iba a decir esto directo a la cara, sin importar cuántas veces escuchara a Sirius gritándole que se callara. Dean merecía ese título, luego de lo que le había hecho). No sentía nada más que odio hacia él en esos momento, y ahora lo odiaba más que nunca antes. No solo por tener a Ginny, sino también por tratarla como basura.

Harry tocó sus mejillas, tratando de comprobar que todo el asunto era real. ¿Qué me está pasando? ¿Estoy perdiendo la razón? Ginny tenía razón, soy un cobarde. Un cobarde por no defenderme, a mí y a mi honor. ¡Por amor de Dios, soy un Slytherin! Debería haber encontrado mi coraje y haber luchado como un ganador, como habría hecho un verdadero Slytherin, ¡y no no haber hecho algo solo porque Ginny Weasley estaba allí!

"Esa chica no es nada más que problemas", Dijo una voz en su cabeza.

Ya lo sé, y estoy tratando de alejarme de ella, pero... hay algo en ella de lo que no me puedo alejar. Es como un Imán, que me atrae hacia ella cada vez que estoy cerca, Defendió Harry.

"¡Tienes que centrarte! ¡Ella solo te va a causar más dolor! ¿Acaso no es suficiente lo que ya te ha hecho hasta ahora? Nada bueno vendrá de esto. Pero tu sabes que esto tiene arreglo, ¡así que anda, y arréglalo!"

Pero yo...

"Cobarde...", Llamó la voz, susurrando dentro de su mente y burlándose de él.

-¡No soy un cobarde!- Harry no estaba consciente de haberle gritado al espejo. Como la habitación estaba vacía, podía oír la palabra "cobarde" repitiéndose una y otra vez en una serie de ecos.

"Entonces pruébalo", Lo desafió la voz.

Harry dejó salir un largo suspiro, y por un instante consideró pegarle un puñetazo al espejo, pero controló su temperamento. Dándole una última ojeada a su reflejo, captó la mirada en sus ojos. Estaban verde oscuro gracias a la rabia, no el usual verde esmeralda.

-Muy bien.- Dijo mientras dejaba la habitación. -Lo haré.


Harry caminó hacia dentro del Gran Comedor para la cena de Halloween y lo encontró decorado como siempre estaba en Halloween: Habían calabazas flotando en el aire, unas caras espantosas talladas en ellas y velas en su interior, iluminando las mesas de las Casas debajo con su suave y tenue luz. Las mesas estaban llenas con todo tipo de dulces y comidas especiales para el festín, servidas en festivos platos dorados. Chillidos podían ser escuchados arriba de la multitud de estudiantes y profesores, y cuando Harry miró hacia arriba, vio a un conjunto de murciélagos volando cerca del techo encantado.

-¡Aquí estás!- Dijo Blaise cuando Harry se sentó a su lado y se sirvió su primer plato. -Pensé que te lo perderías.

-No me lo perdería por nada del mundo.- Contestó Harry, tratando lo mejor que podía de sonreír. Pensamientos acerca del paseo a Hogsmeade todavía andaban revoloteando por su cabeza, pero pronto estos pensamientos fueron reemplazados por el espíritu de Halloween, que le levantó el animo. -¡Éste Halloween va a ser uno que el colegio va a recordar por siglos! ¿Está todo listo?

Blaise asintió, una sonrisita de suficiencia jugando en sus labios. -Sip, justo como me dijiste.- Chequeó su reloj, y añadió, -¿Veamos si estará justo a tiempo? Oh, debería empezar en 4... 3... 2... 1... - Y terminó la cuenta con un chasquido de sus dedos.

Justo en ese momento, unos silbidos altos y filosos vinieron de la nada, que fueron prontamente acompañados con colas de humo, de muchas formas y colores. Polvos chispeantes cayeron sobre la multitud de expectadores, y algunos de ellos exclamaron "Ohhh" con admiración, mientras por lo menos 15 fuegos artificiales vibraban en el aire, arriba de sus cabezas. Todos estaban hipnotizados frente al magnifico despliegue. Unos minutos después, se hizo el silencio después de que cada uno de los fuegos artificiales explotara con un fuerte CRACK, produciendo todo tipo de formas y figuras; que salpicaron lo que quedaba de polvo alrededor del salón. Tan pronto como hubo acabado, todos los estudiantes en el Comedor rompieron en aplauso. Incluso algunos de los profesores parecieron haberlo disfrutado. Dumbledore era uno de ellos, y el que se veía el que más lo había disfrutado.

Cuando Harry miró hacia la mesa de profesores, podría haber jurado que Dumbledore le asentía con una pequeña sonrisa. Harry nunca hablaba con el Director más que cualquier otro estudiante debería, pero sus padres estaban en buenos términos con él. ¿Cómo supo él que yo era el responsable? Espero no meterme en problemas por esto...

A pesar de ello, Harry no pudo evitar reírse junto a Blaise luego de que todo terminara. Estaba planeado que la mayor parte del polvo cayera justo encima de la mesa de Gryffindor. Lanzando una mirada furtiva hacia Ron Weasley, Harry lo vio tosiendo una pequeña nube de polvo brillante, y se puso a reír incluso más fuerte.

Blaise suspiró con satisfacción. -Ahhh... Gracias, Harry, por convencerme a hacerlo. Merlín sabe cuán aburrido puede ponerse este colegio a veces, incluso alrededor de las festividades. Todos necesitamos un poco de acción, y una risa o dos de tiempo en tiempo.

-¿Dime, cuántos habían?- Preguntó Harry. -Parecía como si hubieran menos de quince.

-Tienes razón, catorce. Conté dos veces. Creo que perdí uno cuando se me cayó la bolsa. Lo siento.

-¿Se te cayó la bolsa? ¡Eres un torpe!

-Lo sé, lo siento, pero creo que alguien chocó conmigo mientras hablaba con Pansy, provocando que se me cayera la bolsa. Fue extraño, en todo caso, porque no vi a nadie cerca de Pansy.

-Bueno, puede que sólo te pusiste nervioso alrededor de ella, así que lo imaginaste. Todavía no me has dicho exactamente qué fue lo que paso con ella. De todos modos, todavía perdiste uno, así que me debes 10 sickles por él.

-Está bien, te pagaré luego.

-Ooh, mira.- Dijo Harry repentinamente, apuntando en la dirección de la mesa de profesores, donde en la orilla derecha estaba sentado Filch, al parecer muy furioso ante la mugre que los Fuegos Artificiales habían dejado alrededor del salón. -Creo que no dormirá por días solo por esto.- Blaise se rió con disimulo.

-Dios, qué mal que Draco no estuvo aquí para verlo.- Blaise dijo con otro suspiro. -¡Lo habría amado!

Harry miró a su alrededor y cayó en la cuenta de que era verdad, Draco estaba ausente. -¿Donde está?

Blaise se encogió de hombros con indiferencia. -En la sala común, supongo.

-¿Qué está haciendo ahí?- Harry preguntó con confusión, frunciendo el ceño.

-Evitando estar aquí, por supuesto.- Cuando eso no pareció tener sentido o responder la pregunta de Harry, Blaise continuó, -Lo hace todos los años en Halloween. ¿Acaso nunca lo has notado?

Harry estaba en shock, escuchando éstas noticias. ¿Todos los años? ¿Cómo podía ser que Draco hubiera logrado evitar Halloween por los últimos seis años sin que Harry lo notara? ¿Cómo es que nunca había hablado de ello? ¿Y que decía eso de Harry, que se suponía que era su mejor amigo? Nunca se había enterado, ni había notado la reacción de Draco a Halloween como Blaise lo había hecho. ¿Era Harry tan egocéntrico que no le prestaba atención a su mejor amigo?

-¿Hablas en serio?- Preguntó. Blaise asintió. ¿Pero por qué?

-No lo sé. Supongo que no le gusta tanto Halloween. Es por eso que no le pregunté esta mañana si quería venir a Hogsmeade con nosotros.

-Ha estado un poco extraño últimamente, ¿no crees?

-Supongo.- Blaise se encogió de hombros nuevamente.

Harry se levantó de su asiento, ya sin apetito, o con ánimo para el festín. -Vamos.

-¿Qué? ¿Adonde?- Blaise estaba desconcertado.

-A ver si está bien. Ven, tomaremos algo de las cocinas después.- Respondió Harry.

Reacio a dejar el festín (o a su plato de pie de manzana), Blaise se unió a Harry y juntos dejaron el salón. Por alguna razón, Harry podía sentir como alguien lo miraba mientras se iba, pero eso en realidad no tenía mucha importancia en esos momento. Lo único que ocupada su mente era lo que pasaba con Draco. La mente de Harry estaba tan ocupada en tratar de pensar y entender qué era lo que haría que Draco escapara la fiesta de Halloween todos los años, que ni siquiera se dio cuenta (o le importó) que el delegado acababa de pasarlos en su camino hacia el Gran Comedor desde los jardines. Harry y Blaise sólo se apuraron hacia las mazmorras.

La sala común de Slytherin estaba vacía, solo habían dos chicos de segundo año hablando cerca de la chimenea. A Harry ni siquiera le importaba la razón por la cual estaban allí ,y no en el Gran Comedor, disfrutando del festín como todos los demás. Bueno, todos menos Draco, a quien encontraron en su dormitorio.

Algo sospechoso estaba ocurriendo, Harry lo podía presentir. Encontraron a Draco en una situación muy extraña. Draco estaba asomándose por una ventana abierta, cerca de su cama. El aire de la helada noche de la temporada soplaba hacia adentro de la habitación, y un par de velas se apagaron. Draco parecía a punto de escaparse de la habitación. Con el sonido de la puerta abriéndose, se congeló, y retrocedió lentamente de la ventana, pero sin girarse hacia ellos.

Caminó hacia adelante de nuevo y cerró la ventana, dejando que la pieza se llenara de calor de nuevo. -¿Qué está pasando? ¿Por qué no estuviste en el festín? ¿Por qué estabas tratando de escaparte por la ventana? ¿Y por qué mi baúl está abierto?- Dijo al notar que su baúl había sido arrastrado de debajo de su cama, y se encontraba abierto. Se apresuró a ver lo que había pasado.

Su ropa, libros, y otros objetos personales estaban todos desordenados adentro. No era el desorden que Harry dejaba atrás normalmente, era peor. Botellas de tinta rotas habían manchado un par de zapatos y unos cuantos pares de ropa interior; varias páginas de su libro de Transfiguración habían sido arrancadas, y algunas prendas de vestir se habían salido del baúl y yacían en el suelo, como si el baúl hubiera explotado, y entre ellas se encontraba el más importante y personal objeto de todos: la capa de invisibilidad de su padre, que había robado justo antes de volver al colegio.

-¿Revisaste mis cosas?- Harry sintió como su cara se acaloraba al empezar a subir su temperamento. -¿Acaso tomaste mi capa de Invisibilidad, Draco?

-¡No! Vaya, contén tus preguntas,¿quieres? Puedo explicarlo.- Respondió Draco, ahora finalmente mirando a Harry.

-Entonces escuchémoslo.- Demandó Harry. -¡No tenías derecho a usar esa capa! ¡Ni siquiera es mía! Mi padre me matará si sabe que la tomé. Ni siquiera yo la he usado todavía, así que qué te da el derecho de revisar mis cosas y tomar lo que quieras? ¡No te la mostré para que pudieras usarla sin preguntarme! ¡Nunca ni siquiera dije que podías usarla!

-¡Harry! ¡Déjalo hablar!- Interrumpió Blaise, tratando de calmarlo.

-Bien. Sigue, Draco, habla.

Draco se recostó en su cama y ajustó los cojines detrás de su cabeza para poder mirar mejor a Harry. -No estaba tratando de escaparme. Solamente abrí la ventana para que entrara un poco de aire fresco.

-¿Y mi baúl? ¿Qué estabas buscando?

-Solo una pluma y una botella de tinta. Necesitaba escribir una carta desesperadamente, y acababa de usar toda la tinta, y mi pluma se quebró, y no podía encontrar una de repuesto. No pensé que te importaría si pedía prestada una de las tuyas.

-No, por supuesto que no me importa.- Dijo Harry, ahora más calmado, pero todavía curioso y en busca de respuestas. -¿Para quién era esa carta que escribiste?

-Era para, si debes saberlo, mi madre. Me envió una carta diciendo que se había sentido un poco enferma esta semana, y me preocupé, así que le respondí con una lechuza. Siento haber dejado tu baúl hecho un desastre. Aquí, déjame arreglarlo.- Sacó su varita y pronunció un hechizo. Los contenidos del baúl de Harry volaron hacia adentro de nuevo, y todo estaba limpio y arreglado otra vez.

-¿Así que... no usaste mi capa?- Siguió Harry, después de haber empujado su baúl nuevamente bajo la cama.

-No. ¿Para qué? ¿Qué haría con ella? ¿Caminar alrededor del colegio y matar del susto a los de primero?

-¡Esa podría haber sido una gran broma de Halloween!- Dijo Blaise con emoción. -¡Deberías haber visto lo que hicimos antes en el Gran Salón!

-Pensé haber escuchado unas cuantas explosiones.- Respondió Draco con suavidad. -¿No bombardearon el Comedor, o si? Porque si lo hicieron, espero que por lo menos unos cuantos Gryffindor hayan sido perjudicados.

Draco no sonaba como si estuviera bromeando. Incluso cuando hablaba o bromeaba acerca de hacerle daño a Gryffindors como siempre hacía, su tono era distinto. Harry pensó que estaba muy extraño. Esta conducta calmada no iba con Draco. Nunca hablaba así porque sí, siempre tenía que haber algo que le molestaba o irritaba, pero no ahora. Harry pensó que preguntaría por su conducta más tarde, después de enterarse de todas las respuestas a sus preguntas.

-¿Draco, por qué no estabas en el festín?- Continuó investigando.

Draco se encogió de hombros. -No estaba de humor.

-¿Oh, así que no has estado de humor como para asistir al festín de Halloween por los últimos seis años?

Draco parpadeó una vez, aparentemente confundido. -¿De qué estás hablando?- Preguntó con el nuevo tono suave de su voz.

Harry estaba empezando a sentirse enojado de nuevo. Ya estaba cansado de los juegos mentales de Draco. -¡Sabes perfectamente bien acerca de qué estoy hablando! ¡No me mientas, Draco! Blaise me dijo que siempre has evitado la cena de Halloween, no es cierto? Pienso que ha llegado el momento de que nos digas lo que te está molestando.

-Si, ¿qué está pasando?- Añadió Blaise.

Por un minuto, nadie habló. Harry esperó una respuesta, pero Draco solamente los miró con los ojos como cuchillas.

Levantó la cabeza para mirarlos y susurró, -Está bien, se los diré.- Les señaló que se sentaran, y ellos se sentaron en la cama más cercana a esperar a que hablara de nuevo.

-Han pasado quince años...- Empezó, pero no añadió nada mas. Harry estaba a punto de abrir la boca y incitarlo a que continuara, pero Draco levantó una mano y siguió, -Desde que mi padre juró vengar la muerte del Señor de las Tinieblas. ¿Qué tonto es esto, no? Hoy se cumplen exactamente quince años. Puede que suene un poco estúpido, pero cada año en Halloween, me siento y rezo por que no haga nada por completar su promesa, la promesa que significa que está detrás de tu padrino y tus padres.- Le dijo a Harry. -Ahora, no sé cuando va a actuar, pero estoy seguro que eventualmente, lo hará. Y porque el Señor de las Tinieblas fue asesinado un 31 de Octubre, pienso que es en ese momento cuando mi padre atacará. ¿Cuándo, exactamente? De nuevo, realmente no lo sé. Por eso es que me aíslo, porque estoy preocupado por las acciones que pueda tomar, y ruego porque mantenga un bajo perfil. No porque me importe su seguridad, pero por la de tus padres. Me importan sus vidas, Harry, y no quiero que sufras por perderlos. Le mande cartas a mi madre diciéndole que lo convenza de no hacer nada, pero nada es definitivo. Ella me dice que él empieza a juntar poder, a reunir más Mortífagos que no han sido condenados para unirse a su misión. Está seguro de que eso es lo que el Señor de las Tinieblas hubiera querido que ellos hiciesen.

Harry no tuvo oportunidad de responder. La puerta de su habitación se abrió con estrépito nuevamente, y dos personas se encontraban paradas en la entrada. La primera, un niño bajo, que Harry había visto antes en la sala común. La segunda no era otra que el Profesor Snape, y se veía lívido. Harry nunca lo había visto viéndose más amenazador que en ese momento.

-¡Aquí esta, profesor!- Chirrió el niño de segundo.

-Gracias, McNeil, lo puedo ver perfectamente por mí mismo.- Dijo Snape con frialdad. -¡Potter, venga conmigo a la oficina del Director en este momento!- Ordenó.

-¿Q.. Qué hice?- Tartamudeó Harry.

-Como si no lo supiera.- Respondió el profesor. Harry intercambió una mirada con Blaise, que se veía tan asustado como él. -¡Ahora, Potter! ¡No tengo toda la noche solo para ti!

Harry tragó saliva, aterrorizado. Todo lo que había hecho era tratar de traer más diversión a la escuela. Se levantó de su cama y siguió a Snape hasta la oficina de Dumbledore, que solo había visitado una vez antes, en su primer año, cuando sus padres habían tratado, infructuosamente, de convencerlo para realizar una segunda selección de casa.

-Sus padres han sido avisados, y pronto estarán con nosotros.

-Pero, señor, no entiendo.- Dijo Harry con confusión. -¿Por qué tengo que ir a la oficina del Director? Sólo lo hice por diversión.

-¡Lo hice por diversión! Me preguntó qué dirán sus padres cuando descubran que su hijo es un Mortífago. El hijo de dos Aurores, el escándalo...

-¿Qué?- Gritó Harry. -¡Como se atrev-

-Píldoras ácidas.- Dijo Snape en ese instante. Habían alcanzado la gárgola del segundo piso. -Si fuera tú, no terminaría esa frase, Potter, ya te encuentras en suficientes problemas.

Subió por la escalera de caracol, ahora revelada detrás de una muralla después que la gárgola se hubiera apartado. Harry lo siguió silenciosamente, aunque furioso por dentro. ¿Cómo se atrevía Snape a llamarlo un Mortífago?

Snape no tocó a la puerta de roble, perteneciente a la oficina de Dumbledore, sino que entró sin esperar una invitación. Harry entró con timidez.

-Gracias, Severus, por tu generosidad en traer al señor Potter hasta aquí. Siéntate, Harry.- Dumbledore dijo con calma, gesticulando hacia una de las sillas frente a su escritorio. Habían otras sillas ahí. Harry supuso que las otras dos estarían pronto ocupadas por sus padres. Se dejó caer en la del medio.

-¿Profesor, por qué estoy aquí?- Se atrevió a preguntarle Harry a Dumbledore.

-Harry, me temo que no hace mucho se nos presentó una grave situación, pero no te puedo decir más que eso, no hasta que se nos unan tus padres. Fue difícil, por no decir casi imposible, contactarlos- El corazón de Harry se saltó un latido frente a tales palabras- Pero los encontramos en el Ministerio, luego de haber recibido una llamada de emergencia del trabajo. Deberían estar aquí en poco tiempo.- Harry se relajó de nuevo al comprobar que Lucius Malfoy no les había hecho daño, y que ellos estaban bien. A pesar de que a veces no se llevara bien con ellos, todavía le importaba su seguridad.

Harry, Dumbledore y Snape esperaron a que sus padres llegaran. Ninguno de los otros dos dijo algo mientras esperaban. Snape se encontraba en la parte de atrás de la habitación, contemplando los instrumentos plateados de Dumbledore. Harry bajó la cabeza, tratando de no mirar a ningún lado en particular, y sintiendo como Dumbledore lo miraba. Dumbledore parecía muy divertido, mientras golpeaba los dedos contra el escritorio, como distracción, o tal vez para llamar la atención de Harry, él no lo sabía. Aparte del sonido de los dedos de Dumbledore tecleando en un mismo ritmo, había una lechuza afuera, en el helado viento nocturno, que ululaba con somnolencia.

La Profesora McGonagall entró silenciosamente en la habitación cinco minutos después, acompañada de James y Lily Potter, que parecían bastante preocupados. Sin estar seguro por qué, Harry estaba asustado de mirarlos a los ojos, así que mantuvo la cabeza baja.

-Profesor Dumbledore.- Llamó McGonagall, causando que Dumbledore levantara la vista, como si no hubiera notado que habían entrado desde un principio. Se levantó de su asiento y fue a saludar a los padres de Harry con un estrechón de manos.

-Albus.- Lo saludó James, sacudiendo la mano del viejo profesor, como también hizo Lily.

Por el rabillo del ojo, Harry notó como Snape mostraba una fea mueca de desprecio, presente desde que sus padres habían entrado a la habitación. No era ningún secreto que él los detestaba, a ellos y a Sirius, desde sus años de Hogwarts.

-James, Lily, por favor siéntense.- Les pidió Dumbledore.

James y Lily tomaron los asientos vacantes a ambos lados de la silla en la que se encontraba Harry. Harry sentía ahora como el coraje suficiente se había reunido dentro de él como para finalmente mirarlos. Primero miró a su padre, sentado a su izquierda, pero James no lo miró, si no que contempló a Dumbledore como si estuviera esperando el veredicto. Harry se volvió a ver a su madre, pero ahora ella había bajado la cabeza, y retorcía las manos en su regazo, incómoda. Se sintió desilusionado. Sus padres ni siquiera trataban de mirarlo a la cara. Se preguntó qué era lo que Dumbledore podía haberles dicho para hacer que actuaran con tanta intranquilidad a su alrededor.

No pudo soportarlo más. Las palabras simplemente brotaron de su boca.

-¡No soy un Mortífago!- Exclamó.

Lily jadeó, llevándose una mano a la boca, mientras ella y James se giraban al mismo tiempo para mirarlo con interrogación.

-Bueno, nadie dijo que lo eras, Harry.- Dijo Dumbledore.

-Él lo hizo.- Dijo Harry, mirando a Snape. Se sintió un poco extraño, hablando sobre su Jefe de Casa de esa manera, pero Snape había empezado.

James se levantó de su asiento y se acercó lentamente a Snape, quién se enderezo. -Aquí vamos de nuevo, Snape. Mil estudiantes en este colegio y tú tienes el descaro de ir directo hacia mi hijo y acusarlo sin ningún tipo de pruebas. ¿Acaso estamos de vuelta a tener doce, eh? Pensaba que como te habías convertido en un profesor respetable de este colegio, habías madurado, pero ¿acusar a un estudiante de tu propia casa de ser un Mortífago? ¿Mi hijo? Esta vez has caído realmente bajo.

Snape parecía a punto de sacar su varita y lanzarle un maleficio a James en ese mismo instante, pero antes de poder lograrlo, Dumbledore llamó, -Caballeros, por favor, no hay necesidad de pelear. Estamos aquí porque hay algo que todos necesitamos resolver. Nadie está acusando al joven Harry de nada.- James se dio la vuelta y se sentó de nuevo.

-¡Por supuesto que no!- Dijo Lily, furiosa, e inconscientemente colocando su mano sobre la de Harry en un gesto reconfortante. La pequeña demostración lo hizo sonreír. -No hay ninguna posibilidad de que mí Harry-

-Lily, querida, no he explicado nada todavía. ¿Podría hacerlo ahora, por favor?- La interrumpió Dumbledore. Lily asintió. -Pero primero que todo, Severus, Minerva, ¿podrían ser tan amables de dejarnos a nosotros cuatro solos?

-Indudablemente.- Respondió McGonagall, y junto a Snape dejó la oficina.

Dumbledore volvió a mirar a los Potter y fue directo al grano. -Alrededor del término del gran festín de Halloween esta noche, tuvimos un espectacular despliegue de fuegos artificiales obra de nadie más que de nuestro Harry. Incluso si fue realizado sin permiso, no será castigado por levantar los ánimos del colegio. Todos lo disfrutaron. Estuvo bien planeado y le doy las gracias a Harry por hacerlo, incluso si la intención fue jugarnos una broma.

-Sin embargo, unos minutos después, Harry y sus amigos dejaron el festín. ¿Por qué? No lo sé- Harry estaba a punto de explicar adonde habían ido Blaise y él, pero Dumbledore sostuvo una mano en alto y continuó. -Un Prefecto vino hacia mí en ese momento, aparentemente horrorizado, y me dijo que la Marca Tenebrosa había aparecido sobre el castillo- Los tres Potter soltaron ruidos de sorpresa -Así que tratamos de permanecer con calma, para no alarmar al resto del colegio. El staff de profesores y yo nos dirigimos hacia afuera, y allí estaba, en brillante verde, pero no era la típica Marca Tenebrosa, se veía un poco diferente. El profesor Flitwick sugirió la idea de que era otro fuego artificial, y en efecto la vimos desaparecer unos segundos después. Y es por eso que estamos aquí, ahora.

-Pero yo no lo hice. Fui de vuelta a mi dormitorio, puede preguntarle- Harry se apuró por explicar.

-Harry, no pienso que seas responsable de esto.- Dijo Dumbledore con calma. -Aunque esa no sea la razón por la que los llamé hasta aquí esta noche, si pienso que el fuego artificial que fue prendido afuera solía pertenecerte.

En ese momento, algo pareció tener sentido. -Perdí uno, en Hogsmeade. Alguien debe haberlo tomado. Debe haber sido un estudiante. Y es fácil cambiar la forma que crea, dice cómo hacerlo en la calcomanía que lleva pegada.

-Estoy de acuerdo.- Opinó Dumbledore. -Un estudiante lo hizo, pero, ¿quién, exactamente? Esta persona debe ser alguien cuyo objetivo era asustar, advertirnos de algo, pero adivino que, debido a que esta persona es demasiado joven como para unirse a los Mortífagos, falsificó la Marca. Si fue por cuenta propia, o bajo las ordenes de otros, espero que pronto encontremos la respuesta.

-Todo esto está muy bien, pero entonces, ¿por qué estamos aquí si Harry no es culpable? Dijo que había otro asunto.- Dijo James.

-Pues, la razón está conectada con este incidente. Asumo que es una señal de que algo está a punto de suceder, y como todos sabemos lo que pasó hace quince años, debemos prepararlos para lo peor.

Harry no sabía si mencionar lo que Draco acababa de decirle acerca de su padre. ¿Querría Draco que lo contara? Era bastante personal, ¿no? Y metería a su padre en Azkaban, además de que Draco podría meterse en problemas. Pero sin embargo, eso era lo que sus padres siempre habían querido hacer, encerrar a Lucius Malfoy en Azkaban, y si no decía nada, algo imprevisto podría sucederles.

¿Qué es lo que elegiría? ¿Sus padres? ¿O su mejor amigo?

Por fortuna, cuando Dumbledore habló de nuevo, Harry ya no se encontraba en un dilema.

-Se rumorea que los Mortífagos están allá afuera, tratando de reunir poder nuevamente. Quiero que ustedes dos sean cuidadosos. Si sienten que es necesario, vuelvan a esconderse.- Le dijo a James y a Lily. -Y, por supuesto, Harry esta a salvo aquí, eso es, hasta las vacaciones, donde Remus lo cuidará hasta que se reúna con ustedes.

Por supuesto, Pensó Harry, yo también estoy en peligro. Voldemort estuvo a punto de matarme quince años atrás, y si Lucius Malfoy quiere vengar su muerte, eso significa que no sólo Sirius y mis padres están en peligro, también lo estoy yo.


Después de que Dumbledore hubiera terminado con la reunión, Harry se despidió nuevamente sus padres y retornó a su dormitorio.

Era mucho después del toque de queda y todos ya estaban durmiendo, por lo que Harry no quería molestarlos. Les diría lo que había pasado mañana, si preguntaban, que seguramente lo harían.

Tuvo problemas para dormir esa noche. Su mente se revolvía entre imágenes de Lucius Malfoy apuntando una varita a su corazón, y un rayo de luz verde explotando de la punta. Se despertó varias veces esa noche y chequeó alrededor de la habitación, asegurándose de que el único Malfoy allí era su mejor amigo.

Cuando su mente no pensaba en la muerte, sueños de Ginny Weasley la ocupaban. A veces llegaban a un corredor vació, y ella lo miraba con disgusto y horror, y justo entonces él se daba cuenta de que tenía la Marca Tenebrosa tatuada en su mano. Y, a veces, estaba de vuelta en la calle principal de Hogsmeade, y ella se agachaba sobre él de nuevo, pero se reía de él por rendirse ante una pelea con Dean, como una gallina.

-No soy un cobarde.- Murmuró Harry mientras dormía, cuando por fin logró hacerlo.


Al fin estaban entrando en el mes de Noviembre. A la mañana siguiente, Harry se despertó con los ojos hinchados, consecuencia de su falta de sueño.

Se vistió rápidamente, y dejó la habitación antes de que cualquiera de sus compañeros de cuarto pudieran tener la oportunidad de preguntarle qué había pasado la noche anterior. Le diría a Blaise y a Draco cuando preguntaran, pero no ahora, además de que él estaba seguro de que lo último que quería era llamar la atención hacia sí mismo.

Cuando entró en el Gran Comedor, un grupo de estudiantes se encontraban reunidos alrededor de la Tabla de Anuncios. Habían colgado un nuevo letrero, que decía:

¿Cómo probar que no eres un cobarde?

¡Muy fácil! ¡Sólo únetenos este Sábado 6 de Noviembre, para el nuevo y mejorado Club de Duelo!

¡Todos los estudiantes de Sexto y Séptimo año son bienvenidos para venir y unirse!

Los estudiantes de primero a quinto año podrán venir como observadores.

¡Los esperamos!

El letrero se estaba burlando de él. Era cómo si los profesores supieran como se sentía en el momento, y habían decidido burlarse de él.

Decidió irse de la Sala Común rápidamente, antes de que alguien pudiera inundarlo con preguntas indeseadas.

-Ah, ah, ah... No tan rápido, Potter.- Dijo alguien desde atrás, antes de que Harry hubiera logrado escapar.

Harry se giró para ver a Theodore Nott parado al otro lado de la Sala Común, con los brazos cruzados y las cejas levantadas.

-¿Con prisa hacia algún lado?- Preguntó Nott, sonando interesado.

-Solo al desayuno.- Respondió Harry con una sonrisa. Sabía lo que quería, pero no iba a decírselo. -No comí mucho en el festín, anoche.

-Eso escuché. También escuché que...

-Sabes, Nott, si me importara, de verdad querría escucharlo, pero no lo hace, así que anda a chismear con el resto de las niñas, ¿quieres?

Y se fue, sintiéndose bastante satisfecho con su respuesta.

Pero Theodore no dejó el tema caer. Cuando entró en el Gran Comedor para el desayuno, se sentó al lado de Harry. -Sabes, hay rumores por ahí que dicen que tú, el bueno del viejo Harry Potter, finalmente se decidió, y se unió al Lado Oscuro.- Susurró.

Justo entonces, otras cuatro personas llegaron a sentarse en la mesa, alrededor de Harry. Draco y Blaise quedaron sentados frente a él, ambos pareciendo muy satisfechos con ellos mismos, mientras que Crabbe y Goyle se reían por lo bajo al sentarse a su lado.

-Sólo en tus sueños húmedos, Nott.- Respondió Harry, sonriendo a pesar de si mismo.

-Vamos, Harry, ¿De qué fue esa escena con Snape anoche, cuando vino y te llevo a ver a Dumbledore?- Preguntó Blaise. -La gente andaba comentando algo acerca de como tú habías conjurado una Marca Tenebrosa. ¿Tal vez te gustaría entrar en detalles sobre este asunto?

-Emmm... No en este minuto, no.

-No puede ser, mira a tu alrededor, Harry. Ya todos lo saben, todo el mundo te mira.

Harry miró alrededor del Comedor. Personas de verdad le estaba arrojando miradas sospechosas, mientras susurraban entre ellos, como si no estuvieran mirando.

-Blaise, estuve contigo prácticamente todo el día, ayer. ¿Cuándo, posiblemente, podría haber encontrado tiempo para salir y conjurar la Marca Tenebrosa?

-Técnicamente, no estuviste conmigo todo el día de ayer.- Corrigió Blaise.

-¿Oh, de veras? Bueno, si yo me uní al Lado Oscuro, tu también lo hiciste.- Dijo Harry, apoyándose en el respaldo del asiento y doblando los brazos.

-¿Qué se supone que signifique eso? Tu sabes que yo no...

A Harry ya no le importaba que Nott, Crabbe, Goyle, y probablemente toda la Casa de Slytherin y la gente de alrededor estuviera escuchando; tenía que decirlo.

-Relájate, Blaise. Lo único a lo que me refiero es que la Marca sólo era un Fuego Artificial. Alguien, que no soy yo, lo activó, no era la verdadera Marca. Fue por eso que me mandaron a ver a Dumbledore. Él pensó, no, me equivoco, Snape pensó que era mío. Es por eso que tu eres igual de malo que yo.

-Yo... qué...- Tartamudeo Blaise, perplejo.

-Lo sé.- Sonrió Harry. -Ahora, ¿me pasarías el jarro del café, por favor? No quiero quedarme dormido en clase.


-No tenía idea, ¿está bien? Ahora, déjame sola, Ron, ¡o te lanzaré un hechizo Mocomurciélago!- Gritó Ginny, saliendo a trompicones de la Sala Común de Gryffindor. Trató de cerrar de un portazo el retrato de la Dama Gorda, pero Ron logró salir a tiempo. La Dama Gorda exclamó, indignada, pero a Ginny no le importó. Ron, sin embargo, trató de disculparse por la conducta de su hermana, para luego ponerse en movimiento de nuevo y salir corriendo tras ella, sin prestar mucha atención a las amenazas de Ginny.

-Lo juro Ginny, si te pillo cerca de ese tipo una vez más, le diré a mamá y estarás de vuelta en la Madriguera , llorando, ¡dónde Errol será el único que te escuchará llorar! ¡Y eso cuando no este inconsciente!

-Dije que de acuerdo, ¿no?- Respondió con rabia. -Lo último que necesito en este momento es un Mortífago en mi vida.

-Bien. Porque no le vas a hablar, o a mencionar su nombre de nuevo, y si te encuentro incluso tratando de mirar en su dirección... ¡O sea, eso es todo! ¡Se terminó!

-¡Está bien, lo tengo! ¡Ahora vete!

Se escabulló rápidamente dentro del cuarto de baño de las chicas, un lugar donde podía permanecer lejos de Ron. Y Ron, sin otras opciones, tuvo que quedarse afuera y esperar a que ella saliera, para poder seguir molestándola acerca del tema.

En ese momento, Hermione llegó desde una esquina. -¿Y bien?- Preguntó. Ron se encogió de hombros, desvalido. -Sabes, yo no creo que realmente lo haya hecho...

-¡No te atrevas a ponerte de su lado, Hermione!

-No lo estoy. Solo estoy diciendo que no es algo que él haría.

-Oh, es verdad, lo había olvidado. ¡Lo conoces tan bien!- Dijo Ron sarcásticamente, y Hermione puso los ojos en blanco. -Ese Slytherin... Mortífago... Bastardo... ¡Imbécil!- Ron gritó repentinamente, haciendo que un grupo de chicas que acababan de salir del baño, gritaran. -Lo siento.-Dijo, avergonzado.

-Ron, no te pongas así. Ella está bien. Te dijo que estaba bien cientos de veces esta mañana. Eres demasiado protector. Ella puede cuidar de si misma muy bien, es una bruja poderosa.

Ron la ignoró y empujó ligeramente la puerta del baño, espiando hacia dentro. No había signo de Ginny, y el cuarto estaba en silencio. Si estuviera llorando, la escucharía.

-No la puedo ver.- Se quejó Ron.

-Oh, estoy segura de que nada le ha pasado. ¿Que va a hacer, ahogarse en el excusado? ¿Saltar por la ventana? Es demasiado baja, Ron. Además, no está loca.- Dijo Hermione.

-¡Definitivamente sí está loca cuando esta alrededor de ese Potter!- Argumentó Ron, mirando adentro del baño de nuevo.

-Si de verdad lo quieres saber, ya se fue.

-¿Qué? ¿Cuándo?- Ron parecía sorprendido.

-Alrededor de cuando gritaste "imbécil". Vi como se iba con todas las otras chicas.

-Genial, ¿entonces por qué estoy aquí, espiando hacia dentro de un baño de las chicas y perdiéndome el desayuno? ¡Me muero de hambre!- Dijo Ron, marchando hacia el Gran Comedor.

-Bueno, fue bastante chistoso ver como la gente te miraba raro, ¡pensando cómo el Prefecto de Gryffindor era un pervertido!- Trató de contener la risa.

-¡Hermione!- Gritó Ron, pero esto sólo hizo que ella se riera más fuerte.


Desafortunadamente para él, Ron no pudo encontrar su apetito una vez que hubo llegado al Gran Comedor. No importaba lo alto que su estómago se quejara, él seguía apuñalando su tostada con el tenedor, sin comerla. No podía quitarle los ojos de encima a Harry Potter, quién estaba sentando en la mesa de Slytherin, riéndose con sus amigos.

-¡Ya está bien, PARA!- Le dijo Hermione, llevándose su tenedor. -¡Vas a terminar haciendo un hoyo en el plato!

-¡Míralo! ¿Qué es lo que podría ser tan divertido? ¿Cuándo es que dijeron como servir a un mago malvado muerto podía ser una risotada?

-Deja de pensar en ello, Ron, me estás volviendo loca con todas tus divagaciones.

-No, mira, lo que me molesta es que incluso cuando la gente se enteró de lo que era, no fue expulsado del colegio. ¡Te apuesto sólo por la sonrisa en su cara de que ni siquiera le dieron un castigo! Y míralo, ¡siempre teniendo que ser el centro de atención! Pensar que tiene tanta influencia sobre la gente. Tal vez tiene a Snape y a Dumbledore bajo el Imperius, o les borró la memoria, para así poder salir de esta como un inocente. Te apuesto que no hay un solo pensamiento inocente en su mente.- Se quejó.

-¡Ron!- Ladró Ginny. -Déjalo, ¿quieres? ¡Hermione, no sé como puedes soportarlo!

-¡Cállate, Ginny! Tú quédate fuera de esto.- Le advirtió Ron. -¿Por qué estamos todos enojados hoy, en todo caso?

-¿Acaso Hermione no te lo dijo?- Ginny miró a Hermione, expectante. Ron siguió su mirada y se quedó mirando a Hermione, confundido.

-¡Oh, verdad! Lo siento, ¡se me escapó de la cabeza!- Dijo Hermione mientras palmaba su frente. -Emmmm, Ginny y Dean rompieron ayer.

-¿Lo hicieron?- Preguntó Ron, mirando de nuevo a su hermana.

-Sip. Tuvimos esta enorme pelea, aparte de que no estaba funcionando de todas maneras, y él era tan irritante, así que terminé con él.

-¡Gracias a Dios!- Ron suspiró y se echó contra el respaldo de su silla. Captó las miradas confundidas y furiosas de Hermione y Ginny, y rápidamente agregó,- Emm... Me refiero a que, no era bueno para ti. Te dije desde el principio que no salieras con él. Lo conozco, y no parecía ser serio acerca de su relación. Te dije que no iba a aprobar a-

-No vas a aprobar a nadie.- Explotó Ginny, parándose de su asiento y preparándose para irse.

-Bueno... eso... ¡eso es porque me importas!

-Seguro, Ron. Yo te importo, así que decidiste llevar las riendas de mi vida por mí. Me dices adónde ir, qué hacer, con quién salir... Perdón, me refería a con quién no salir, y de quién no puedo hablar e incluso a quién no mirar! Bueno, ¿sabes qué? ¡Estoy harta! Sólo soy un año menor que tú. ¡Soy una Prefecta, y una persona madura! Ni siquiera mamá me dice qué hacer ahora, ¿así que por qué lo haces tú?

-¡Porque alguien tiene que disciplinarte un poco!- Le contestó Ron.

-¡Lo dices como si fuera una rebelde, como si no escuchara nada de lo que tú u otras personas me dicen, y eso no es verdad! ¡No necesito que tomes mis decisiones por mí, Ron! Si de verdad te importo, ¿qué te parece si la próxima vez que salga con alguien, no dirás nada, sólo aceptarás mi elección?

-¡De ninguna manera!- Protestó, pero justo entonces Hermione le pegó en el estómago con el codo, bajo la mesa. -¡Auuu! ¿Por qué diablos hiciste eso?- Miró a Hermione y ella sólo levantó las cejas, tratando de transmitir algo. -Oh, está bien.- Finalmente le dijo a Ginny, mientras se sobaba el costado del estómago.

La rabia en la cara de Ginny fue reemplazada por una sonrisa. -¿De verdad?- Preguntó, creyendo a medias que lo que había escuchado era verdad.

-Si, ¡siempre y cuando no sea ese Mortífago de Potter!

Ginny pareció considerarlo por un largo segundo antes de sonreír de nuevo. -Bien.- Dijo, y se marchó.

-Va a encontrar una rendija en nuestro acuerdo, estoy seguro.- Murmuró Ron, mordiendo su tostada sin siquiera notarlo. Harry había desaparecido del Comedor, y ya era tiempo de que comiera algo.

-Tal vez.- Respondió Hermione. -Pero recuerda, prometiste no meterte en su vida amorosa. Déjala ser. Si llega a equivocarse, déjala sufrir sola, no hagas esa equivocación por ella. Necesita aprender cómo manejar su vida. Ahora vamos, dale una última mordida a esa tostada porque tenemos Transfiguración ahora.


Harry recordó que había dejado su libro de Transfiguración atrás, en su dormitorio. Una vez que lo hubo recuperado, dejó las mazmorras sin prisa, incluso a pesar de que la campana acababa de sonar, porque sabía que McGonagall le quitaría puntos incluso si llegara un minuto tarde, porque siempre estaba allí antes de que sonara la campana. Así que se tomó su tiempo.

Habían unas pocas personas a su alrededor que se apuraban para llegar a tiempo a clase, la que probablemente era con Snape, porque doblaron en la esquina que daba a la sala de Pociones. Pronto, el corredor estaba desierto de nuevo, la única persona caminando por ahí era él, aunque, ni un minuto más tarde, escuchó pasos de nuevo.

Cuando estaba a punto de tomar las escaleras que guiaban de vuelta al Gran Comedor, se dio cuenta de que la chica que acababa de bajarlas estaba parada justo en frente de él. Le lanzó una rápida mirada. Su pelo rojo descansaba en sus hombros, y sus delgadas manos sostenían los libros con seguridad al frente de su cuerpo. No podía creer lo raras que se estaban volviendo estas consecuencias.

-Permiso.- Dijo, tratando de pasar, sin siquiera registrar quién era, pues estaba apurada.

Harry agarró su brazo instintivamente, para evitar que siguiera avanzando. Los libros cayeron a sus pies y ella se puso rígida ante el contacto. -Espera.- Dijo él.

Sus piernas se congelaron, su respiración se entrecortó y hasta los latidos de su corazón parecieron parar cuando ella escuchó su voz. Tragó saliva con dificultad, y todo lo que quería hacer en ese momento era correr lo más rápido posible. Trató de tirar su brazo fuera de su mano, pero él la sostuvo con fuerza, así que se rindió, pero no se volvió a mirarlo. -Yo... emm...- Empezó, tratando de encontrar algo apropiado que decir, pero su boca estaba seca y no era capaz de formar palabras completas.

Todavía sosteniendo su brazo para que no pudiera escapar, algo que él sabía que haría el mismo segundo que la soltara, Harry dijo, -Dile que me encontraré con él el Sabado, en el Club de Duelo.

-¿Decirle a quién?- Preguntó ella, sin hacer contacto con sus ojos.

-Ese idiota de tu novio, el señor Thomas. Dile que venga si es que no está asustado.- Dijo con frialdad, recordando la forma en que Snape hablaba usualmente. Debe ser una cosa de Slytherin, pensó.

-Lo siento, pero no puedo hacer eso.- Le respondió ella con la voz ronca.

-¿Y por qué es eso?- Al fin él dejó caer su cabeza hacia un lado para echar un vistazo a su rojo pelo.

-¿Puedes dejarme ir, por favor?- Dijo ella, obviamente deseando cambiar el tema. -La campana sonó cinco minutos atrás, estoy realmente atrasada para Pociones.

-¿Y? Eres una Prefecta...

-Eso no significa que puede llegar tarde a clases. Además, quiero llegar a tiempo, pero por tu culpa...

Trató de nuevo de soltarse, pero no lo logró. -Por favor déjame ir.- Pidió, su voz un poco temblorosa. -¡Por favor!

Al fin lo miró. La mirada en sus ojos era de súplica, asustada. Aquí estaban en un corredor vacío, solos, tal cual como en su sueño. Ella lo miraba asustada porque pensaba que era un... pero no era un Mortífago.

-¿No me tienes miedo, o sí?- Preguntó con el ceño fruncido, a pesar de que sabía de que realmente si lo tenía. No había otra manera de mirar la situación. Al entender lo que había hecho, rápidamente dejó ir su mano, y justo como había predecido, ella se agachó a coger sus libros instantáneamente. -No soy lo que tú crees que soy.

Ella se levantó del suelo lentamente y lo miró a los ojos de nuevo. No tenía que decir nada, él ya lo sabía.

Asintiendo una vez con la cabeza, Harry se fue alejando de ella y subió las escaleras, pensando todo el camino a clase que de alguna manera debía probar que él no era el culpable.


A.N:

Gracias, gracias, gracias a Nat Potter W, MRS Taisho-Potter, MarianitaCullen, Awase Kagami Ayumi, anatripotter, Skuld Dark, greed 212, gadi23, vico, fronfis, jessicadu, Feche, Asuka Potter, dany16, Carter86, Black Andro y franlo, ¡Si no fuera por ustedes no sé que haría, todo su apoyo me asombra! :D Ojalá les haya gustado el capítulo, si es que todavía siguen con la historia, porque de verdad me demoré demasiado en actualizar esta vez. ¡Lo siento! Decir todas las razones sería poner una lista interminable, y muy aburrida, jajajaj. Ahora espero poder subir otro mucho más rápido de lo que me demoré con este.

Respondiendo a la pregunta de anatripotter, la verdad es que no lo sé todaví verdad que son muy largos, pero me pone nerviosa separar un capítulo, porque a pesar de que serían más fáciles de leer, en esencia estaría alterando la historia. ¿Qué opinan?

Siento que te hayan dolido las muelas, Skuld Dark, pero creo que a todos nos ha pasado alguna vez :).

Para MRS Taisho-Potter que me llamó malvada, ¡la verdad es que sí me sentí un poco malvada al dejarlo ahí!

Para fronfis, toda la razón, a mi opinión, el problema más grande del mundo de los magos son los prejuicios...

¡De nuevo, gracias a todos los que dejaron comentarios! Son mi motivación :D

Y Draco actúa cada vez más extraño...

No olviden apretar este botón, justo aquí abajo.