Scorpius Malfoy

La selección sería sin duda el mejor día de la vida de Scorpius aunque él no lo sabía, después de que sus padres lo despidieran en el andén no pudo dejar de fijarse en cierta niña pelirroja que por lo visto aun era muy pequeña para ir a Hogwarts, que estaba con su padre un hombre con lentes y sus hermanos le parecía familiar, esa niña le producía una sensación rara en el estomago, como mariposas, pero tal vez eran los dulces que el comió de mas, si eso debía ser una indigestión o algo por el estilo, después del viaje, llegaron a Hogwarts y se montaron en los botes, pasaron por el vestíbulo, vieron a un hombre de cara redonda y simpática, les explico las reglas de los puntos y todo eso, pasaron por el comedor estaba nervioso, y empezaron a llamar a los alumnos, hasta que lo llamaron a él:

-Malfoy, Scorpius- lo llamo el profesor y se dispararon los murmullos y susurros, llego al taburete y se sentó y el profesor le puso el sombrero

-ohh… un Malfoy a ver si, eres valiente pero inteligente y culto te preocupa que te juzguen sabes muy bien que todo lo que tu padre y abuelo está mal no compartes las ideas de las sangre pero sin duda eres fiel a la tradición, así que eres digno de ser un ¡Slytheryn!- grito la voz que Scorpius supuso que era del sombrero.

Scorpius estaba alegre de pertenecer a la casa de su padre él quería seguir con la tradición para que su padre estuviera orgulloso de él y así fue porque Draco Malfoy hasta le compro una lechuza propia que llamo Lith.

Se dirigió a la mesa de Slytheryn bajo las miradas de todos pero contento hay vio al hermano de la pelirroja que también estaba en su casa que se convirtió en su mejor amigo al pasar los años. Esos años serian sin dudas los más divertidos y alegres de Scorpius.