Mas cansado que nunca, Ace llego hasta la puerta de su habitacion compartida con Louie.
Louie... la pequeña Louie, que no hacia mas que darle quebraderos de cabeza. No sabia si la odiaba, o la queria mucho, la verdad, siendo la situacion en la que se encontraba cada vez mas extraña y desconcertante.
¿Era el quien estaba haciendo las cosas mal, como habia dicho Marco? ¿Era Louie que lo habia embaucado sin darse apenas cuenta, al igual que ocurrio, posiblemente, con Lafayette?
Ace no lo sabia y, como ya hasta le dolia la cabeza de darle tantas vueltas a lo mismo sin encontrar ni una misera respuesta (Pero ni una pequeñita ¿Eh?), decidio echarle la culpa al mundo.
La culpa no era suya, ni de Louie, ni de Marco, ni de Merian. Era del mundo, que estaba mal hecho.
Asi que resoplando un poquito, Ace metio la llave en la cerradura para abrir la puerta, notandose con unas tremendas ganas de tirarse en cualquier parte y echarse a dormir durante varias, largas y numerosas horas.
Mañana se solucionaria todo. Todos sus problemas desaparecerian y Ace recuperaria su vida pirata en plena y total libertad.
Y, extrañamente, parecia que se estaba engañando a si mismo para ser feliz con el futuro y antes tan deseado "mañana".
No era hora de seguir pensando, si no de dormir.
Con cansinismo, Ace abrio la puerta, topandose para su sorpresa con una total oscuridad. La habitacion tan solo estaba iluminada por la luz lunar que provenia de la ventana, abierta ahora de par en par. Ace no recordaba haberla dejado asi.
¡Mierda!
Sus temores se hicieron reales cuando comprobo, velozmente y aun desde la puerta, como lo que debia ser una improvisada cuerda de sabanas y alguna que otra cortina, seguramente, se encontraba atada al los barrotes metalicos de las ventanas abiertas.
Notando no sabia si furia o una terrible preocupacion porque la niña y su torpeza la hubieran hecho caer y hacerse daño (Era un segundo piso, pero una caida desde ahi podria tener consecuencias fatales para alguien como Louie), Ace recorrio en dos rapidas y freneticas zancadas la habitacion en penumbra, casi lanzandose por la ventana y asomando medio cuerpo.
Ahi estaba ella, que debia haber acabado, ahora mismo, de bajar por su cuerda creada mediante cualquier cosa atable de la habitacion.
-¡EH!- Grito, molesto, decepcionado y dolido secretamente, provocando que ella diera un respingo en plena calle de Liberty, iluminada por las farolas para elevar la cabeza con apuro. Evidentemente, Louie no iba a quedarse alli, tranquila para ser capturada de nuevo, abriendo los ojos como platos en cuanto comprobo su identidad y lanzandose a la carrera veloz a traves de la calle. -¡ESPERA! ¡EH!- Pero Louie no espero ni un segundo, y Ace no pudo mas que soltar una exclamacion de furia. -¡Mierda!- Notando no sabia muy bien que sentimiento, Ace se dio la vuelta como una centella, cogiendo su sombrero naranja de encima de la mesa por puro instinto y, como no, saliendo a traves de la puerta con velocidad pasmosa.
No pudo evitar, durante el trayecto, descargar su furia contra la pobre puerta de la habitacion, que recibio un monstruoso puñetazo que casi la saca de sus goznes.
-¡Maldita sea!-
(Cambio de escena)
Corriendo, corriendo mas y mas, corriendo todo lo deprisa que sus piernas le permitian, Louie recorria las calles nocturnas en plena madrugada de Liberty sin un rumbo fijo.
Mucha escapatoria sabia que no tenia, porque Ace ya la habia visto y, seguramente, hubiera salido en su busca freneticamente. Sin embargo, desesperada, Louie continuo corriendo como una loca.
Nadie parecio fijarse demasiado en ella que, al fin y al cabo, en Liberty pasaba de todo, y llego incluso casi a chocarse con algun que otro borracho haciendo eses, no teniendo reflejos para esquivarla. Pero Louie no tenia tiempo de disculparse, mucho menos para detenerse, no pensando en nada mas que en huir.
Huir y ser libre, ser todo lo que quisiera ser, vivir, pero vivir de verdad.
Asi que, desesperada, Louie continuo corriendo todo lo deprisa que podia.
-¡Espera!- Era la voz de Ace, Louie ya podia reconocerla facilmente. Sin embargo, en lugar de detenerse y acortar las cosas, Louie trato de aumentar el ritmo, a pesar de que sabia que el no solo corria mas, si no que tenia buena resistencia. -¡Maldita sea! ¡Detente!- Parecia realmente enfadado, o dolido, o algo similar. Louie no lo sabia, ni pensaba quedarse a comprobarlo. Estaba cerca.
Estaba cerca, y a Louie le entraron unas terribles ganas de empezar a llorar.
Pero se contuvo y trato de acelerar el ritmo sin conseguir mucho.
No se dejaria atrapar, no iban a alcanzarla. Esta vez no. Louie huiria, huiria y correria hasta que se quedara sin piernas, hasta que pudiera ser libre, ser todo lo quisiera ser y vivir, pero vivir de verdad.
Cuando sintio la mano fuerte de Ace agarrandola del antebrazo, todo se vino abajo.
-¡Estate quieta!- Louie se rebelo, tirando sin conseguir nada mas que aquel agarre opresor se apretara. -¡Estate quieta te digo!- Louie, viendo que no tenia el poder suficiente para deshacerse de el, simplemente, decidio encararlo.
-¡No!- Combativa y desesperada, Louie tiro otra vez, pero ahora de frente y lo mas firme que podia. Iba a llorar. Terminaria llorando de un momento a otro, como hacia a menudo. -¡No voy a volver a casa!- Grito con fuerza, y su voz chillona y aguda arraso con casi todos los pocos curiosos que, viendo como la cosa era seria, al parecer, comenzaron a continuar su camino.
-¡Me lo prometiste!- Ace se sentia engañado, dolido, furioso y decepcionado, que era lo que mas daño hacia de todo.
-¡No puedo volver a casa!- Louie tiro mas fuerte sin conseguir nada, rebelandose contra el agarre y no consiguendo mas que Ace la sujetara mejor y de ambos antebrazos. -¡No puedo volver!- Entonces Louie comenzo a llorar, como solia hacer a menudo, sacudiendo la cabeza negativamente un par de veces. -¡Me morire! ¡Me morire si vuelvo ahora! ¡No puedo volver!-
-¡Me lo prometiste! ¡Y no puedes andar por ahi, de noche, tu sola!- Ace se encontraba extraño, perdiendo el control de si mismo y zarandeando a la pobre chiquilla un par de veces, buscando desesperado llamar su atencion y que despertara de una vez por todas. Que abriera los ojos ¡Dios Santo! El mundo no era un lugar bonito. -¡No puedes hacer locuras como esta, Louie! ¡Me lo habias prometido!- Y el, tan idiota, habia confiado en ella y sus palabras.
-N-no lo entiendes... - Louie parecio resignarse, habiendose caido al suelo de no ser porque Ace la estaba agarrando. Llorando lo mas silenciosa que podia, la pequeña Louie volvio a negar con la cabeza. -No entiendes nada... Mientras quieras devolverme a casa ¡Te engañare!... y volvere a engañarte, y volvere a engañarte... Siempre te engañare mientras pretendas devolverme a casa... -
-¡Dios! ¡Estas loca! ¡Siempre haces cosas demasiado temerarias para una maldita chiquilla como tu!- Agarrandola fuerte y notandola tironear todavia de vez en cuando, resistiendose todo lo que la pobre pudiera, Ace le grito sin pensar demasiado en lo que decia. Las cosas ya se habian descontrolado, ahora si. - ¡No puedes corretear por ahi tu sola, de noche, en sitios como este!- Ace la zarandeo una vez mas al ver que ella no le estaba mirando, provocando que Louie no tuviera mas remedio que alzar la cabeza y establecer aquel contacto visual directo que, ahora mismo, se volvio completamente combativo entre ambos. -¡¿Quieres que te maten, o te violen o a saber que cosas? ¡Parece que lo andes buscando!-
-¡No soy una niña!- Dispuesta a discutir por fin, Louie le encaro, orgullosa y firme.
-¡Pues deja de actuar como una!- Ace solto uno de los antebrazos de Louie, dispuesto a continuar con aquella extraña batalla. Era raro, Ace estaba acostumbrado a terminar discusiones a golpes y mamporros, no a gritos y argumentos irracionales por el enfado... Asi que, hablo sin pensar ni sentir. -¡Solo eres una maldita niña mimada acostumbrada a que todo el mundo gire a su alrededor! ¡Si yo fuera tu padre, no te casaria con aquel energumeno! ¡Te encerraria en tu puñetera habitacion para que no pudieras hacer barbaridades nunca mas!-
Sorprendentemente, Louie le dio una bofetada.
Y Ace, confuso, no pudo mas que sentir el impacto y el quemazon de la mejilla despues del golpe, habiendo sido su cabeza girada levemente por la fuerza de su mano que, aunque pequeña, fue suficiente para desconcertarlo un tanto.
Poco a poco, perdido y habiendose quedado los dos en silencio, es mas, parecia que toda la calle se habia quedado en silencio, Ace regreso la mirada sobre Louie.
La muchacha, aun con la respiracion entrecortada y lagrimas en los ojos, casi mas sorprendida que el por haber actuado de aquella manera, que nunca jamas habia golpeado a nadie, mucho menos en la cara, le observaba con una expresion consistente en una amalgama de emociones. Se debatio entre la confusion, la ira, la tristeza y la culpa para, finalmente, adoptar un extraño sentimiento que Ace no supo identificar correctamente.
Con una expresion igual de extraña, perdido, Ace se llevo una mano a la mejilla golpeada, que ya no dolia, pero quemaba como si su mente quisiera recordarle que habia actuado mal.
Fue entonces cuando Louie y su ahora mirada indescifrable se acerco rapida hasta el, abrazandose a su cuello sorpresivamente para, con ansia atrasada, besarle en los labios.
Dejando de pensar en nada ni de analizar nada, olvidandose de quien era Louie y de quien era el mismo, de la esposa de kairouseki, del Comodoro JeanPierre y del Capitan Lafayette, olvidandose, incluso, de lo que era ser un pirata o de lo que era una niña mimada, Ace le correspondio con el mismo ansia.
Entonces, Ace comprendio perfectamente lo que Marco habia querido decirle... Y supo tambien que estaba perdido y que ahora, definitivamente, no tendria corazon para devolverla a casa.
Supo, tambien, que aquella chavalita iba a complicarle la vida y, sin embargo, mientras la besaba como un loco en plena calle, se sintio perfectamente. Con problemas futuros de por medio, y todo, se sintio perfectamente. Como si el tambien se hubiera sumergido en aquel mundo de fantasia de Louie, donde todo salia bien, donde merecia la pena arriesgar el cuello por un momento de alegria y donde los finales felices estaban a la vuelta de la esquina.
No calculo cuanto tiempo exactamente duro pero, cuando fue suficiente para ordenar las emociones y curar las ganas que habia causado el tiempo, al parecer, Louie se separo un poco, aun abrazada a su cuello.
-No quiero volver... - La expresion de Louie volvio a contraerse un poquito, empezando a llorar otra vez a pesar de que parecia estar luchando por no hacerlo. Desesperada, se lanzo hacia el de nuevo, abrazandose con fuerza para esconder la cabeza en su pecho. Estaba llorando.
-Lo se... - Ace trago saliva, seguro ya de que estaba perdido. Y como estaba perdido, no le quedo mas remedio que corresponder el abrazo, acogiendola el mismo bajo su proteccion. Fue algo agradable y ¿Para que negarlo? Esperanzador. -Y no vas a volver.- Sintiendose a salvo, segura y con las emociones en cuanto al tan nombradito comandante colocadas, Louie se escondio aun mas.
Ace la dejo llorar, acariciando su melenita castaña para que se desahogara. Penso, raramente por la situacion, que le quedaba bien el cambio de estilo. No sabia a que venia eso, pero ¿Que mas daba? Lo penso solo, y punto.
Entonces, Ace sintio algo frio rozandole el cuello, justo en la garganta, a la peligrosa altura de su nuez. Con un tiempo bastante lento de reaccion debido a causas evidentes y a que tenia a una querida personita aun llorando entre los brazos, Ace bajo los ojos hasta el lugar donde notaba un frio casi metalico.
De casi metalico nada. Aquello era un maldito sable, y Ace trago saliva con fuerza para, preocupado y confuso, recorrer el filo del arma hasta dar con el portador de la dicha. Quizas fueran ladrones...
-Quitale las manos de encima.- La voz gruesa, ronca y aspera le llego hasta los oidos, la expresion firme y asesina, peligrosa, de Lafayette hizo que Ace se mordiera el labio inferior con apuro. ¡Mierda! ¡¿Era en serio? ¡¿Que diablos hacia ese ahi? Louie, por su parte, dio un respingo, girando la cabeza de su escondrijo para, con total horror, contemplar al que supuestamente seria su futuro marido. -¡Vamos, pirata!- Blandio el sable peligrosamente, y Ace, el pobre, no pudo hacer mas que obedecer, levantando las manos como el delincuente buscado que era.
-Eh... ¿Que hay?- Sonando hasta simpatico, Ace miro a Lafayette sin moverse ni un milimetro, no fueran a rebanarle la garganta.
-¡Ah!- Louie dio un saltito, habiendose alejado de el un par de pasos para, con expresion molesta y sin ningun miedo, dirigirse hacia Lafayatte. -¡Dejalo en paz!- Incluso sorprendido por el tono de voz de Louie, el bruto Capitan giro la cabeza sin soltar el arma, observandola incredulo.
-¡Pero pequeña Louie, es un delincuente!- Lafayette queria ver y creer lo que se le antojaba, el pobre.
-¡No es un delincuente!- Entonces Louie analizo al quieto y amenazado de muerte Ace algo insegura, chasqueando la lengua. -Bueno... quizas un poco si... - Al fin y al cabo, era un pirata ¿No? -¡Pero es buena persona!-
-¡Oh, pobre pequeña!- Con lastima incluso, Lafayatte se llevo una mano a la boca, sujetando todavia aquel maldito sable con la misma firmeza que al principio, el muy condenado. -¡Te ha embaucado!- Definitivamente, Ace estuvo del todo seguro de que, aquel cromañon y bruto capitan, creia que Louie era como a el le daba la gana.
-¿Como es que tan pronto nos vemos, capitan?- Sonando con su mejor cinismo y simpatia, Ace decidio que era hora de usar la astucia para enterarse mejor de las cosas.
-Cierra la boca, pirata... - Lafayette dejo de sonar lo mas amable que tuviera permitido, dirigiendose hacia Ace completamente amenazante y furioso. Le odiaba y, ahora que los habia visto juntos, le odiaba aun mas, eso seguro.
-Claro, claro, capitan... es solo que... - Pero Ace no era de amedrentarse facilmente, pareciendo igual de tranquilo como quien charla con un amigo de toda la vida sin sables de por medio, evidentemente. - ... crei que el trato era que yo la llevaria con vosotros... No que su "ilustrisima"... - Ace era orgulloso y chulo hasta en las peores situaciones, mas aun cuando se trataba de Lafayette. - ... vendria personalmente a buscarla.-
-¡Tu mision debio de ser cumplida hace mucho! ¡¿Que diablos has estado haciendo con ella, eh? ¡¿Eh?- Ace casi se lo imagino olfateandole cual perro cazador. Asi que, por eso no habian llamado ni una sola vez a pesar de su tardanza. ¡Le habian traicionado! ¡Maldita sea! Tenian que salir de esta como fuera.
-¿Yo? Eh... - Ace no sabia muy bien que decir, buscando mil y una cosas que le hicieran bajar la guardia. -¿Visitar los destinos turisticos de la ciudad?- Casi buscando ayuda en el propio Lafayette, Ace se encogio de hombros. Por su parte, desesperada por Ace y su falta de razonamiento, Louie nego con la cabeza frenetica.
-¡No juegues conmigo, pirata! ¡Este es tu fin! ¡Moriras en la horca!- Louie dio un gritito de terror ahogado y Lafayette dejo escapar una risita casi esquizofrenica que provoco que, confuso y casi compasivo, Ace le mirara.
Entonces Ace vio su posible salvacion. Le necesitaba fuera de su cuello para poder batallar con el minimamente.
Decidido, le dirigio a Louie una miradita significativa, la cual dio un pequeño respingo en cuanto se percato de ella.
-Corre.- Fue lo unico que dijo.
-¿Que?- Confusa, Louie cuestiono.
-¿Que?- Igual de perdido e incredulo, Lafayette tambien pregunto.
-¡Que corras, maldita sea!- Ace no podia creerse que, de verdad, fueran tan lentos de reaccion.
-¡Ah!- Obediente y no cuestionando sus palabras, que razon tendria mas que ella en una situacion limite que Ace, seguramente, ya hubiera vivido, Louie se dio a la carrera hacia la direccion contraria.
-¡Oh, no! ¡Espera, pequeña Louie!- Lafayette parecio olvidarse de Ace durante unos segundos fatidicos, retirandole el sable de la garganta para prepararse y salir tras ella velozmente. Eso si que no se lo iba a permitir.
-¡Eh, Capitan!- La voz de Ace llamandole jocosamente provoco que, en seco y furioso por no poder dividirse como las amebas, Lafayette se detuviera y se girara de nuevo hacia el. Sable en ristre, el viejo Capitan se debatia entre a quien obedecer: si al deber, o al corazon. Bueno, al deber o al placer de aniquilar a aquel chulo y arrogante muchacho que, ademas de pirata, era un roba-prometidas. -¿En serio quieres saber lo que he estado haciendo con ella?- La sonrisa picara y el elevar las cejas dos veces significativas por parte de Ace, fue suficiente para que Lafayette se lanzara a la batalla.
Los celos, a menudo, ciegan hasta al mas estirado de los estirados.
(Cambio de escena)
Lafayette maldijo su suerte altamente entre refunfuños, improvervios y palabrotas que escandalizarian hasta al mas macarra de la peor calle del mundo.
El caso era que, como muchacho de buenos reflejos, Ace resultaba escurridizo igual a una maldita salamandra, no pareciendo dispuesto a enfrentarse con el capitan directamente.
Ace no tenia tiempo, nervioso por dentro por ir tras la pequeña Louie, que se habia dado a la fuga segundos antes, llegar a la posada y marcharse todos de alli como alma que lleva el diablo.
Sin embargo, el maldito e inflexible Lafayette no parecia dispuesto a dejarle fugarse tan facilmente. Ya debian llevar como treinta incansables segundos de ataques de sable y esquives veloces de Ace.
-¡Maldito seas!- Furioso y rojo de colera, que parecia a punto de estallar (Ademas literalmente), Lafayette se le echo encima con un sablazo letal hacia el cuello que, gracias al cielo, Ace evito casi haciendo el pino puente. El cerebro y cuerpo de Ace estaban trabajando freneticamente, tratando de buscar la salida hacia la direccion que la muchacha habia tomado. Sin embargo, el mismo Lafayette se lo impedia, usandose a si mismo y sus ataques histericos de colera como barrera. -¡Te cortare la cabeza y la colgare de una estaca!- Ante la idea, Lafayatte parecio aliviarse, pensando Ace casi con lastima cual seria su estado mental.
-¿Sabes? Eso no es muy educado de tu parte.- Ace estaba bastante desesperado, pero no pensaba permitir bajo ningun concepto que Lafayette, su ahora rival por excelencia en diversos campos (Rival romantico, tambien) se percatara.
-¡A la horca!- Con un grito de furia que casi le revienta los timpanos al pobre Ace, Lafayette volvio a lanzarse al ataque, esta vez tratando de acertar a la parte alta de las piernas ¡Esa si que podia ser una zona peligrosa! ¡Que poca solidaridad masculina! Sin embargo, como habia hecho con todos los ataques anteriores, Ace lo esquivo sin demasiada dificultad, saltando facilmente para evitar el sablazo fuerte, muy fuerte, pero no demasiado rapido. Lafayette, en su furia, estampo el arma metalica en el cubo de basura junto a ellos, provocando que se encasquillara alli durante unos segundos. Furioso, colerico y habiendo perdido los estribos, el violento capitan tironeo bajo la mirada divertida de Ace, que estuvo a punto ¡Pero a puntito solo! De poder darse a la fuga. Por desgracia, Lafayette libero su arma lo suficientemente rapido, volviendo a colocarla en ristre para, amenazante, permanecer en posicion de batalla nuevamente.
Durante un par de segundos, ambos hombres se quedaron en silencio, observando el sable con los ojos sorprendidos al descubrir, Ace con gracia y Lafayette con horror, que esta se habia convertido en una especie de pincho moruno de basura y demas residuos.
-¡Mira por donde!- Resuelto, Ace sonrio de oreja a oreja, comprobando de reojo como una buena cantidad de gente trasnochadora se habia acercado, contemplando la extraña batalla como si fuera un espectaculo. Esto se estaba volviendo hasta divertido. -¡Al parecer, la basura llama a la basura!- Una carcajada general se hizo eco entre el improvisado publico.
Lafayette no podia sentirse mas humillado y, evidentemente, su odio hacia Ace aumentaba progresivamente.
-¡Te borrare esa estupida sonrisita de tu cara!- Otro intento de cortarle en dos fue vano, dando un Ace que comenzaba a pasarlo bien un saltillo facil hacia atras. -¡Sere yo mismo quien te cuelgue! ¡Y te vere... - Trato de nuevo cortarle el cuello, agachandose Ace y estrellandose el sable contra la pared del comercio mas cercano. - ... morir en primera fila!- Lafayette comenzaba a cansarse, jadeando sus maldiciones, pero no por ello sonando menos peligrosas.
-¡Mi querido capitan!- Gracioso, Ace extendio sus brazos, fingiendo una falsa expresion de preocupacion. -¡No estas ya en tus años mozos para andar con estos trotes!- Lafayette, cada vez mas iracundo y con la cara que daba mas miedo (Menos a Ace, que le resultaba gracioso) trato un nuevo ataque facilmente esquivado. Sin embargo, con tanto evitamiento, Ace se percato preocupado secretamente de que se estaba alejando cada vez mas de su camino.
-¡Callate mocoso!- Amenazante, Lafayette blandio su sable casi en la cara de Ace.
-La edad es lo que tiene, su "ilustrisima".- Nueva carcajada general, pero Ace le dedico a Lafayette una miradita significativa y su sonrisa maliciosa de turno, dejandole saber que el no se estaba refiriendo a la burla por su torpeza actual. No, se estaba refiriendo a Louie.
Eso lo enfurecio aun mas.
Casi con ira animal, gruñendo y maldiciendo constantemente, Lafayette ataco de nuevo hacia las piernas, y Ace lo esquivo de la misma forma que antes. Esta vez, se hizo un aplauso general de los curiosos, provocando que Ace, en su divertimento, sonriera y les dedicara una merecida reverencia teatral.
-¡Arrogante mocoso!- Pero Ace fue mas rapido y, aprovechando la posicion, golpeo con el talon mediante una patada al fuera de control capitan, acertandole en plena nariz. Quejumbroso, el pobre hombre se llevo las manos a la cara un par de segundos, notando como la zona comenzaba a sangrar ligeramente y a hinflamarse. Ace no le habia dado muy fuerte, pero si lo suficiente para alejarle un par de pasos hacia atras y, como no, entretenerle unos segundos.
Ahora era el momento preciso de darse a la fuga.
Ya estaba Ace a punto de despedirse burlonamente y echar a correr, cuando un gritillo corto, pero agudo y chillon, que podria taladrar los timpanos si estabas temerariamente cerca, resono a traves de la calle y, seguramente, de toda la isla.
Era un gritillo de raton. Es decir, que era de Louie sin ninguna duda.
En seco, tanto Ace como Lafayette se detuvieron, rebuscando con la mirada, serio el primero por fin, a traves de la calle nocturna y festiva iluminada por las farolas. Pero Ace no vio nada y, apurado, comenzando a preocuparse de verdad, queriendo dirigirse hacia el lugar de donde habia provenido el sonido, se giro hacia Lafayette para comprobar si aun podia darse a la fuga.
Extrañamente, Ace se desconcerto enormemente cuando, con una sonrisa demoniaca y psicotica incluso, Lafayette le miraba tan tranquilo, con el sable ahora guardado en su envoltura.
Fue en ese momento que Ace sintio un golpe seco y tremendamente fuerte sobre la cabeza, por la espalda, resonando un ruido estruendoso de metal macizo a traves de toda la calle, aun mas fuerte que el grito.
Y Ace se desplomo inconsciente sobre el suelo.
(Cambio de escena)
Cuando Ace se desperto, se dio cuenta de que no estaba caminando, volaba.
Por subrrealista que pareciera, los pies de Ace no pisaban el suelo, pero se movia, ademas hacia delante, golpeandole el sol en la coronilla debido a que aun tenia la cabeza gacha. Penso durante unos extraños y serenos segundos que, quizas, estuviera muerto, y por eso el sol brillaba tanto, que la luz se le hacia de pronto celestial y hasta blanquecina.
Sintio una resistencia fuerte sobre los brazos... ¿Los piratas iban al cielo? No lo sabia, pero el infierno no debia ser, porque no notaba la presencia del diablo por ninguna parte.
Su cabeza sufrio un cortocircuito que le devolvio a la realidad y lo recompuso.
¡El no iba a morir solo por un golpe en la cabeza! Por mucho que aun le doliera, el muy maldito...
Veloz, Ace abrio los ojos.
¡Oh, pues si que era el infierno!
Se encontraba en un barco, y no en un barco comun, si no en un puñetero, enorme y terrorifico (para el esas cosas si daban miedo... bueno, respeto.) buque de la marina, analizando aun algo desconcertado su alrededor. Firmes y fuertes, como si se tratara de la mision mas importante de sus vidas, dos jovenes marines le sujetaban con eficacia bajo los hombros, descubriendo Ace el porque habia sentido aquella resistencia en los brazos y el porque creyo volar. Lo estaban llevando a cuestas y, frente a el, un pequeño grupo de mas soldados y dos figuras, al frente, lideres de la manada, orgullosas guiaban el grupo a traves de la cubierta enorme hasta Dios sabe que lugar terrible.
La primera figura lider la reconocio rapido. Era Lafayette, sin duda, cuya espalda le saludaba como diciendole "Eh, te he ganado." y la segunda, enorme e imponente, que caminaba vigorosa y energeticamente, le costo un poco mas reconocerla.
En uno de sus brazos, como si la pobre fuera un saco de patatas, tan diminuta al lado del otro, se encontraba Louie, que pataleaba presa y sin escapatoria.
Ahora Ace ya sabia quien era. Era el Comodoro JeanPierre. ¡Oh, mierda! ¡De verdad que le habian traicionado!
El descubrir su desdicha y mala suerte le hizo emitir un gruñidito molesto.
-¡Ah! ¡Se desperto!- Dando un respingo sorpresivo que casi les hizo caer a los tres, uno de los marines que cargaba con el a cuestas le dirigio una mirada de panico. Si no fuera por la esposita y el maldito Comodoro, que llevaba a la pobre niña, ademas de que le dolia la cabeza como mil demonios, Ace se habria librado facilmente. Sin embargo, no podia largarse solo de alli y, ademas, seguramente si no habian zarpado ya lo harian pronto, resultando que al mar, precisamente, Ace no podia precipitarse.
Ante el grito de uno de los soldados rasos que cargaban con el, todo el puñetero grupo se detuvo en seco, girandose sobre los pies para analizarle curiosamente.
-¡Ey!- Ace no pudo decir nada mas como saludo, sintiendose observado y el maldito centro de atencion de todo el buque marino.
-Ey... - El otro marine que cargaba con el, instintivamente, correspondio a su saludo.
-¡Es el mismisimo diablo!- A gritos, Lafayette volvio a desenvainar su sable, deseando, al parecer, cortarle la cabeza antes de tiempo.
-¡Tranquilizate, Lafayette!- Con aquella estruendosa voz que Ace habia querido olvidar y movimientos energicos, el Comodoro JeanPierre, cargando con una hija que no dejaba de oponer resistencia, mostro su autoridad.
-P-pero... ¡Merece la muerte!- Amedrentado pero incredulo, el siempre fiel a su superior, Lafayette, le dirigio una mirada casi suplicante a su Comodoro.
-¡Obvio! ¡Como todos los piratas!- A gritos como todo lo que decia, el Comodoro JeanPierre asintio un par de veces seguras y reflexivas.
-¡Bien!- Feliz como un niño en navidad, Lafayette se dirigio de nuevo hacia el preso Ace, deseoso por quitarle la vida a aquel desgraciado que no solo le habia robado a su nunca conseguida Louie si no que, encima, se habia burlado de el desde el primer momento.
-¡Ah! ¡Dejalo en paz, animal! ¡Bruto! ¡Desconsiderado!- Louie se revolvio sin conseguir nada, gritando deseperada al capitan que, ignorando cuanto lo odiaba Louie, que era mucho mas bonito imaginarse lo que queria, continuaba mirando amenazante al pobre Ace.
-¡Sin embargo... - Antes de que Lafayette llevara a cabo su mayor deseo actual, el Comodoro elevo un dedo al cielo con autoridad, provocando que el desdichado capitan se detuviera en seco. - ... por muy pirata que sea, somos gente civilizada! ¡Y merece un juicio justo!- Ace no daba credito a nada de lo que estaba viendo y escuchando.
-¡Si, Señor Comodoro JeanPierre!- Sin embargo, el resto de marines debian ver la situacion como normal, asintiendo firmes a su Comodoro y todos a la vez. Definitivamente, la marina estaba cada vez mas chalada, penso Ace.
-Pe-pero... - Lafayette iba a protestar, perdiendo toda la ilusion. Por desgracia, su superior no le dejo.
-¡Ya sabeis como funciona esto, soldados!- Gritando aun mas si es que era posible, como si fuera a llevarse a cabo un momento cumbre de enorme importancia en la historia, el Comodoro JeanPierre se retiro teatralmente parte de su gabardina blanca con su mano libre. -¡Se dicta la sentencia que cada uno cree conveniente! ¡Si uno, tan solo uno, lo cree inocente, entonces deberemos reconsiderar la acusacion y debatirla largamente!- Ace penso que era ridiculo y que lo tratarian de ahorcar, mutilar o decapitar igualmente. Como si no conociera a los marines...
-¡Culpable! ¡Culpabilisimo! ¡El mas culpable de los culpables!- Loco de colera y frenetico, Lafayette contesto el primero mientras pateaba el suelo del buque.
-¡Culpable!- Obedientes y fieles seguidores como borregos, todos los marines de bajo rango presentes gritaron su sentencia al unisono.
-¡Culpable!- El Comodoro JeanPierre, a pesar de que debia ser el juez, se dejo llevar por la emocion, dictaminando el tambien su sentencia.
-¡Inocente!- La pobre Louie pataleo bajo el agarre opresor de su padre, esperanzada ante la idea de salvarlo aunque fuera por un tiempo mas largo.
-Oh, tu opinion no cuenta, querida.- Seguro de si mismo, como si estuviera diciendo lo mas razonable del mundo, el Comodoro JeanPierre le dirigio a su hija una mirada compasiva.
-¡¿Que? ¡¿Por que no?- Incredula, que aun a dia de hoy le sorprendian las locuras de su padre, Louie cuestiono cada vez mas histerica.
-Es evidente que sufres de estres post-traumatico.- Creyendose sus ridiculas palabras, el Comodoro JeanPierre asintio. Evidentemente, todos los demas lo imitaron, incluso en la maldita expresion de la cara.
Era lo mas estupido que Ace, observandolo todo como quien contempla un partido de tenis, habia visto en su vida.
-¡Eso es ridiculo!- Enfadada, Louie pataleo mas fuerte sin lograr ni soltarse un apice del agarre de su padre, que la mantenia junto a su costado y sobre el suelo.
-Tranquilizate, pequeña Louie... todo se arreglara.- Lafayette le hablo como quien calma a una mascota ¡Era lo que le faltaba! ¡Ella no era un maldito gatito!
-¡No me da la gana! ¡A callar todo el mundo!- Boquiabiertos y anonadados, que debia ser que nadie la habia visto nunca asi, furiosa y desesperada, la casi siempre atolondrada y dulce Louie grito. Incluso Ace no pudo evitar quedarse boquiabierto de sorpresa. -¡El me gusta! ¡Me gusta ¿Vale?- Dirigiendose tanto a su padre como a Lafayette, Louie continuo, y Ace no pudo evitar sonreir algo orgullosito. -¡Me gusta mas que tu, que vas mandando que ataquen a los demas por la espalda a martillazos!- Con un cabeceo indicador, señalo al desconcertado y sorprendido Lafayette, el cual dio un respingo como si le hubieran provocado una descarga electrica. Ace ya sabia ahora lo que le habia hecho perder el sentido. -¡Y que tu!- Y el acabose llego cuando Louie señalo ahora y miro combativa a su padre.
-¡¿Que yo?- Dolido, incredulo y lloroso, el Comodoro JeanPierre se llevo la mano al pecho de manera teatral y energica.
-¡Si!- Louie no se compadecio lo mas minimo.
-Pe-pero yo... ¡Soy tu papa! ¡Tu papi!- JeanPierre no daba credito, llorando desconsolado y dolido, igual al actor principal del drama mas lacrimogeno de la historia. - ... ¡Eres mi Luli!-
-¡Señor Comodoro JeanPierre!- Ante la escena que se desarrollaba frente a ellos, el resto de marines parecio al borde del llanto, llevandose la mayoria una mano al rostro para mantener la dignidad... Dignidad que Ace consideraba irrecuperable despues de semejantes situaciones y dialogos.
Louie iba a decir algo mas, pero la mano rapida de su padre se lo impidio, tapandole la boca y ocasionando que la pobre no emitiera mas que ruiditos agudos.
-¡Oh, Luli!- Repentinamente, el Comodoro parecio recompuesto, riendose a carcajada limpia. -¡Que muchachuela! ¡Seguro que pronto te recuperaras del shock que te ha provocado el secuestro!- Nada. Que aqui todos veian, creian y oian lo que les convenia. -Si no ¿Como podrias decirme algo tan terrible? ¿A tu papi? ¡Imposible!- Y los demas marines no parecieron muy convencidos, pero decidieron asentir por la seguridad de su puesto. -Esto me recuerda a cuando... cuando murio mi querida esposa... - El Comodoro JeanPierre produjo un cabeceo pesimista de cabeza, y Louie pataleo tratando de hablar aun mas fuerte sin conseguir nada. -¡Fue una horrible tragedia! ¡Que malas son las enfermedades, los virus! ¡Malditos enemigos microscopicos contra los que ni un Comodoro puede batallar!- Y dale con las escenitas teatrales de tragedia griega...
-Eh... Señor Comodoro JeanPierre... - Uno de los marines jovenes junto al comodoro lloroso, el mas valiente, supuso Ace, o el mas inocente, dio un pasito lateral para acercarse a su superior. - ... por si no lo recuerda... su mujer se largo... - Trago saliva algo amedrentado, observando como el Comodoro le escuchaba con cara de circunstancia. - ... se convirtio en una temible capitana pirata, y le envia a su hija una carta semanalmente rogando por que se una a su tripulacion... - Ace estaba cada vez mas desoncertado e incredulo. Asi que, lo de escaparse de casa debia ser genetico ¿No?
Un silencio largo y tenso se apodero de todo el buque.
-¡Ah!- Finalmente, el Comodoro JeanPierre se recompuso rapido, volviendo a la llantina exagerada. -¡Que tragedia! ¡Que tragedia la de su muerte!- Con mirada asesina repentina, el marine enorme observo al joven soldado que, temerario, se habia atrevido a decir aquello. -¿Verdad?-
-S-si señor... Que tragedia... - Tembloroso, el pobre muchacho no pudo reaccionar de otra manera.
-¡Tienes buen corazon!- Asintio aun en llanto, sorbiendo por la nariz para tragarse las lagrimas e hinflarse cuan enorme era. -¡Pero no es momento de sentimentalismos y nostalgia! ¡Tenemos una sentencia que dictar!- Firme y orgulloso, estruendoso, el Comodoro JeanPierre anuncio sin dejar de tapar la boca de su hija.
-¡A LA HORCA!- Como un maniaco, Lafayette dio un paso al frente casi saltando, señalando a Ace amenazadoramente. Curioso, el Comodoro le observo.
-¿La horca, Lafayette? Bueno, veo que no hay ninguna queja... - Como respuesta a las palabras de su padre, Louie trato de gritar sin lograr nada nuevamente.
-Yo me quejo. - Ace hablo despues de un largo silencio, tan sincero como era siempre.
-¡Exacto, ninguna queja!- Ignorando a los dos jovenes olimpicamente, el Comodoro JeanPierre rio jocosamente. -Pero ¡No tenemos horca, capitan!- Incredulo de pronto y con los ojos abiertos de par en par, el bipolar comodoro observo al dictador de sentencias actual.
-¡No importa! ¡Se construye una!- Eran hombres de recursos. -¡Solo necesitamos un par de palos de buen tamaño y una soga!- Y casi relamiendose, Lafayette contemplo al pobre Ace que, con un escalofrio, respondio a la mirada con miedo. Bueno, miedo no, con respeto. A Ace nada le daba miedo, solo respeto.
-¡Sentencia dictada, entonces! ¡Zarpemos!- Teatrero y vigoroso como era a pesar de la edad, el Comodoro JeanPierre se estiro con todo su tamaño, solemne, provocando que los demas marines asintieran y comenzaran a dispersarse, obedientes, de aqui para alla. Excepto la pequeña escolta de Ace, evidentemente, cuyo lider era el propio Comodoro. -¡Mientras se construye la horca, al calabozo con el!-
Vale... Ace ya estaba convencido de que, nunca mejor dicho, se encontraba con "la soga al cuello".
(Cambio de escena)
Solo le faltaba un traje a rayas con sombrerito a juego y la armonica de turno para parecer, completamente, uno de aquellos presos arquetipos que salian en las peliculas antiguas.
Ace ya se veia tocando canciones nostalgicas mientras se encontraba obligado a permanecer alli, entre rejas y sin libertad, resignandose a su suerte y convirtiendose en el tipico ladronzuelo pillo que trataba de embaucar a cada carcelero nuevo sin conseguir engañarlos.
Por desgracia, Ace ni siquiera tenia una armonica para, al menos, entretenerse. Ademas, tampoco sabia tocarla y, vistas las prisas de Lafayette por colgarle de una soga, Ace penso que tampoco tendria tiempo de aprender, la verdad.
Solo tenia su sombrero (Y Ace se alegraba por ello. Menos da una piedra ¿No?), una enorme argolla metalica alrededor del tobillo que lo dejaba corretear nada mas que por la celda y ¡Sorpresa! La esposita maldita de kairouseki habia sido sustituida por una completa, nueva y resplandeciente, unidas ambas entre si no fuera Ace a tratar de hacer algo malo.
Tampoco tenia traje a rayas, evidentemente, encerrado desarmado y con lo puesto ademas de con aquellas cadenas donadas tan amablemente por sus captores.
La celda no era demasiado grande, mas bien pequeña, aunque tampoco diminuta y, al menos, tenia una ventana que aunque fuertemente enrejada, daba directamente con la cubierta e iluminaba el interior con el sol de altamar. Ace nunca habia visto un calabozo justo entre las estancias de la cubierta del buque, pero razono que no era mala idea pues, asi, lo tenian mejor vigilado. Debia haber mas de una mazmorrilla como aquella, pero estaban, sin duda, vacias.
El sonido de martilleo proveniente del exterior, asi como la risa lejana pero psicotica de Lafayette, le hizo saber a Ace que el mismisimo capitan estaba supervisando la construccion de su horca. Y a saber si no estaba martilleando tambien...
Viendose solo y algo apagadillo, la verdad, Ace instintivamente se llevo las manos al cuello para rodearselo con disgusto mientras observaba la ventana desde su posicion.
-Auch... - No pudo evitarlo y, como tampoco nadie le estaba oyendo, Ace produjo aquel quejido por no encontrarse precisamente agradado con la sentencia.
Podrian haberle regalado la armonica, al menos. Para que le hiciera compañia. Ni siquiera el vigilante valia de entretenimiento, teniendo en cuenta que el marine se encontraba dormido en su silla. Eso si era como en las peliculas.
Suspiro cansado y tratando de relajarse, que seguro encontraba la manera de salir de esta (Si, Ace era muy optimista), llegando a la conclusion de que buena noticia era que las rejas de su prision no fueran del mismo material que sus esposas. Si hubiera sido asi, ademas de aburrido, apagadillo y cansado, encima estaria mareado.
Un ruidito proveniente del exterior sono cercano, desde la ventana, analizando Ace rapidamente que alguien estaba chistandole desde fuera. Facilmente por lo pequeño de la "acogedora estancia", Ace casi se lanzo hasta alli, deseoso por recibir compañia para aplacar el aburrimiento y la terrible amenaza de muerte por la horca.
-¡Hola!- Cuando vio que se trataba de la pequeña Louie, Ace no pudo evitar sonreir de oreja a oreja, agarrandose a los barrotes como pudo por las malditas esposas. Ante su animado saludo cuyo volumen no habia sido muy secreto, la verdad, Louie analizo los alrededores con cautela. Sin embargo, a Ace le resulto un poquito ridiculo, teniendo en cuenta que se encontraba en medio de la cubierta a pleno sol y que, seguramente, ya la hubiera visto mas de uno.
-Hola... - Como con pena, Louie suspiro el saludo, bajando la cabecilla un segundo tristonamente para, nuevamente, dirigirle una mirada igual de tristona.
-Oh, venga ¿Que pasa?- Extrañamente, Ace se encontraba mas en su salsa en un calabozo marine que entre posadas, cazas de niñas y juegos de chicuelas estafadoras.
-Es por mi culpa... - Louie parecia llorosa, agarrandose ella al borde sobresaliente de la ventana y acercandose un poquito mas. -Lo siento.- Parecia sincera y, a Ace, su carita de pena no le gusto nada.
-¿Por que? ¿Por esto?- Sonando casi incredulo, Ace elevo sus manos para mostrarle a ella sus esposas opresoras, consiguiendo otro suspirito triste y melancolico. -¡Bah! ¡He salido de cosas peores!- Pero Ace no recordaba haber llegado a caer en el calabozo de nadie con cadenas y todo. Ahora, ya tendria alguna hazaña mas que narrar, por lo menos. Eso, si salia con vida, claro. -Soy un peligroso y buscado pirata ¿Lo recuerdas?-
-Si... - Louie suspiro de nuevo, mirandole con penita y los ojos llorosos.
-¡Vamos, pequeño raton!- Ace, extrañamente, era hoy el animado y optimista (Durante toda su aventurilla, habia resultado ser Louie la unica que se lo pasaba en grande.) ajustando el agarre sobre los barrotes para acercarse un poco mas. -No estes triste por esto.-
De puntillas para poder estar mas cerca, Louie se contemplo los pies melancolicamente un par de segundos, decidiendo que preferia mirarlo otra vez en lugar de andar pendiente de sus zapatos. En cuanto se encontro con la expresion animada y sonriente de Ace, que tanto contrastaba con el ambiente sombrio de la celda, Louie no pudo evitar imitarle, contagiada por el entusiasmo sin sentido.
-No quiero que te ejecuten... - Enfurruñada de pronto, Louie colo una manita a traves de los barrotes, comenzando a acariciar con la yema del dedo el puente de su nariz. - ... ni a ti, ni a tu bonita nariz, comandante.- Ace ya estuvo seguro de haber logrado el proposito de animarla tanto a ella como al ambiente. Quizas Marco tenia razon y en realidad, si, era demasiado bueno.
-Vaya, gracias... - Ace no pudo evitar olvidarse un poco de donde estaba para centrarse en la compañia, cruzandose de brazos como mejor podia sobre el saliente de la ventana que daba al interior de la celda. -Y ¿Tu que, niña? ¿Te dejan andar a tus anchas por ahi?- Extrañado y esceptico, Ace elevo una ceja, analizando el rostro de Louie que, de mejor humor, continuaba de puntillas y agarradita a su saliente correspondiente.
-¿En un buque como este? ¡Claro!- Con un mohin infantil, Louie analizo los alrededores una corta vez, bufando molesta al final. -Aqui pueden vigilar a una todo lo que quieran... ¿No ves que esta lleno de soldados?- Suspiro resignada, empezandole a dar lo mismo que la vieran haciendo visitas al atrapado pirata o no. A fin de cuentas, Louie siempre hacia lo que le daba la gana. -¡Ah! ¡Lo olvidaba!- Dio un saltito repentino, cambiando su expresion por una de sorpresa para llevarse, esta vez, una sola manita a la mejilla en su pose conocida. La otra mano estaba ocupada agarrandose al borde de la ventana enrejada. -¡He recibido una carta!- Con una sonrisa bastante divertida, Louie le conto aquella noticia.
-¿Ah, si?- Ace no sabia que diablos tenia de importante aquello, asintiendo igualmente para que Louie continuara hablandole y prestandole su grata compañia.
-¡Si!- Louie, despues de un animado asentimiento, se llevo un dedo pensativo al menton, mirando reflexivamente al cielo. -Bueno... en realidad, eres tu quien debio haberla recibido... y ni siquiera se si es exactamente una carta... Tampoco la he recibido por correo... - La sorpresa de Ace no pudo haber sido mayor, comenzando a acostumbrarse a los vaivenes mentales de Louie y a su falta de capacidad para centrarse en algo fijo y no en mil cosas a la vez.
-¿Para mi? ¿Una carta?- Mas que curioso, Ace se inclino mejor sobre la ventana, casi tocando los barrotes metalicos y macizos con la frente.
-Aja.- Louie asintio, volviendo a sonreir radiante en cuanto lo vio tan interesado. -Una nota informativa, mejor dicho.- Contenta, la muchacha comenzo a rebuscar en el bolsillo de sus pantalones apretados, no pudiendo evitar pensar Ace en lo que habria dicho su padre, escandalizado seguramente, cuando hubiera visto a su hijita con indumentarias atrevidas. -¡Aqui esta!- Como quien encuentra un tesoro, Louie le mostro lo que parecia una nota algo arrugadilla y doblada en un par de pliegues. -Ten, la encontraron mi papa y los suyos en la posada, dentro de la habitacion de Merian... - Ace, en cuanto oyo el nombre, cogio el papelito precario veloz como un rayo, tragando saliva y temiendose lo peor ¿Habrian encontrado a Marco? ¿Estaria, en realidad, encarcelado junto a el en alguna celda contigua y no se habia dado ni cuenta? O, peor aun, ¿Le habrian, directamente, enviado a Impel Down?
Tembloroso e imaginando mil destinos horrorosos para su pobre amigo y compañero que casi le dieron ganas de llorar como una colegiala, Ace desdoblo aquella nota, estando a punto incluso de romperla debido los nervios.
"Querido Ace:
Me marcho con Merian unos dias por ahi. Te agradeceria enormemente que no me buscaras, ni me llamaras, ni ninguna histeria parecida, teniendo en cuenta que se cuidarme solito y volvere pronto.
Cuidate y vigilate los nervios (Un infarto a los 20 años seria demasiado preocupante)
Marco
(P.D. : Repito: No me busques para matarme ni trates de llamarme porque no me vas a encontrar. No eres mi mujer.)"
Con una sonrisa falsa y congelada, notando unas enormes y crecientes ganas de asesinar a Marco, Ace arrugo el papel en un puño tenso.
¡¿Capturado? ¡Y un cuerno! Marco se habia dado a la fuga antes de que ningun marine entrara en la puñetera habitacion. Era un tipo sorprendente... Cuando creias que ya habia hecho todas las locuras irracionales posibles y que, por tanto, la cosa se quedaria ahi, Marco siempre demostraba que podia superarse a si mismo en lo que respecta a hacer cuanto se le antojara sin tener a los demas en cuenta.
¡Maldito Marco!
-¿Has visto? ¡Se han largado!- Divertida, Louie dio un saltito, suspirando de pronto soñadora mientras miraba al cielo. Ya imaginaba a Merian en plena escapadita aventurera y romantica en su estado mas puro, disfrutando del viento y la velocidad como copiloto de una moto macarra conducida por Marco. Atravesando carreteras aridas, deteniendose en bares de moteros y camioneros para tomar cervezas, apostar, buscar camorra y jugar al billar... Quizas incluso se hiciera un tatuaje... ¡Que envidia! Louie tambien queria ir de copiloto en una moto conducida por un Ace con chaqueta de cuero para abandonarse a una vida errante y peligrosa, pero libre y ¡Estaba segura! interesante y divertida. Sin un hogar fijo, sin respetar a las autoridades, burlandose chula y mal hablada de los policias de carretera que trataran de detenerlos por ir a demasiada velocidad... ¡O por haberse atrevido a robar alguna cartera! ¡O por pelearse en algun sucio bar de dudosa reputacion!
-¡Eh!- Adivinando que la cabeza de Louie se habia largado de viaje, volando a traves de su imaginacion, que ya estaba empezando a conocerla bien, Ace chasqueo los dedos sonoramente. Como respuesta, Louie dio un respingo sorprendido, despertando ligeramente de su ensoñacion. -¿No te preocupa?-
-¿Ah?... - Aun confusa, Louie tardo un poquito en situar los pies sobre la tierra finalmente, atando cabos para poder responder a su pregunta. -No... ¡Claro que no!- Feliz, Louie nego energica con la cabeza, no sabiendo Ace si debia sonreir tambien o reprenderla por su falta de sentido comun. Bueno, por la falta de sentido comun de todos los que habian sido sus compañeros de viaje durante aquellos dias tan complicados, la verdad. -¡Pero la envidio!- Quejumbrosa, Louie produjo un breve lloriqueo protestante de niña caprichosa, dando incluso una patadita sobre el suelo. -¡Seguro que se lo andara pasando en grande! Ademas, tengo el numero de su Den-den Mushi portatil y... - Entonces, Louie dio un respingo repentino que hizo que Ace incluso llegara a preocuparse, sobretodo teniendo en cuenta como habia cambiado, asi de pronto, la expresion de la muchacha. Con los ojos como platos, la boca abierta e incredula de si misma, Louie permanecio en silencio.
-¿N-Niña?- Confuso y no sabiendo si debia chasquear los dedos de nuevo para despertarla, que no parecia buena idea esta vez, teniendo en cuenta que la divagacion que la chiquilla estaba llevando ahora no le resultaba del mismo tipo que la anterior, Ace cuestiono temblorosamente. -¿Estas bien?-
Pero Louie no le estaba escuchando, llevandose ahora e igual de sorpresivamente una manita reflexiva hacia la barbilla para, como quien esta tratando de descubrir un horrible crimen, elucubrar en su mente extraña y trabajadora.
-Eso es... - Susurrante y, claramente, para si misma, Louie asintio con la cabeza, escapandosele una sonrisita picara que Ace ya conocia. No solia ser señal de buenas noticias.
-¿Que estas tramando?- Preocupado y analitico, Ace se apego un poquito mas a las rejas metalicas para encararla mejor.
Louie, dispuesta a contestarle, parecio animada, feliz e incluso impaciente, abriendo la boca para...
-¡Oh, no pequeña Louie!- Para ser interrumpida abruptamente. Cerrando los ojos con fuerza y adoptando una expresion desagradable, como si aquella voz le produjera un dolor de cabeza intenso, Louie se giro hacia la persona que habia gritado histericamente. Corriendo igual a si la muchacha fuera a caer fulminada en cualquier instante, Lafayette llego hasta el lugar de su visita con expresion urgente. -¡Alejate de ahi, pequeña!- La cogio de los hombros sin que la pobre pudiera reaccionar a tiempo, alejandola de la ventana no muy delicadamente. -¡Es peligroso!- Ace se sintio como un leon encerrado en el zoologico, no pudiendo evitar adoptar una expresion molesta para dejar escapar un gruñidito de disgusto ante la presencia del capitan. Ademas, justo en el peor momento. -¡No le comas la cabeza a la niña!- Amenazante, Lafayette le señalo varias veces furiosas, provocando que Ace chasqueara la lengua, molesto.
-Y si lo hago ¿Que?- Chulesco y arrogante, Ace sonrio de manera maliciosa. -¡Oh, no me lo digas! ¡Me ahorcaras!-
-¡Vamos, pequeña Louie! No deberias andar en compañias que no te convienen... - Pero Louie, como respuesta al colerico y celoso capitan, simplemente se libro del agarre sin mucho cuidado, caminando un par de pasos dignos hacia el frente para, con la cabeza bien alta, darle la espalda y cruzarse de hombros. Tras la sentencia de Ace, a Louie le desagradaba todavia mas.
Desconcertado y perdido, que de temas amorosos no sabia el pobre, mucho menos de como tratar a las jovencitas, Lafayette observo la espalda de la niña con carita de pena para, despues, girarse hacia Ace con odio malamente contenido.
Como respuesta, Ace nego con la cabeza, fingiendo una exagerada decepcion ante la falta de atencion femenina que recibia el capitan por parte de Louie.
Ya iba a lanzarse nuevamente al ataque mas por celos que por la burla, cuando, extrañamente, decidio tratar primero de agasajar a la muchacha enfurruñada.
-P-pequeña Louie... - Tan encandilado como estaba el desdichado desde que el mundo era mundo, Lafayette dio un par de pasitos rapidos temerosamente hasta la chiquilla, que se limito a revisarle de arriba a abajo con desden, con su ahora expresion disgustada y con su firme cruzamiento de brazos. -No te... enfades... conmigo... - El pobre señor (No era un chavalito, precisamente) por mas que tratara de sonar amigable o dulce nunca podria lograrlo, siendo siempre un perro de presa curtido y preparado para la guerra. Para la guerra y no para encantar a muchachitas, mucho menos a muchachitas como Louie. -Es ese pirata, que me enciende.- Excusandose de una manera incluso inmadura, Lafayette señalo hacia un Ace indignado con un movimiento indicador de sus manos grandes y cayosas.
-Cuando no es el, sera otro.- Digna y suficiente, enfurruñada, Louie agito su cabecilla en un movimiento con graciosa chuleria. -Siempre andas mandando encerrar a todo el que se acerca a mi... - Ante las palabras de la niña, Ace analizo cuan alta seria la cantidad de pobres muchachos que, como el pero sin delito alguno, habrian tenido que lidiar con las paredes de la prision y con la furia del capitan.
-¡Si no eres mia, no eres de nadie!- En un impulso, que el pobre carecia de auto-control, Lafayette dijo aquella exclamacion fatidica adoptando incluso su posicion firme de militar.
-¡Ah!- Indignada ya del todo, Louie se le encaro, deshaciendo el cruzamiento de brazos para, tensa y mas que molesta, posicionarlos a ambos costados con los puños cerrados por el enfado. -¡Yo no soy un mueble, ni un electrodomestico!- Ace, por su parte, escuchaba atento y entretenido, aun asomado entre las rejas de la ventana.
-¡Claro que no! ¡Pero de alguien tendras que ser!- Defendiendo su filosofia, que hasta llego a darle pena al espectador Ace debido a su evidente falta de entendimiento a la replica de Louie, Lafayette parecia incredulo y confuso.
-Obviamente... - Louie asintio, cruzandose de brazos digna nuevamente. -De mi misma.- Altiva y segura de si misma, la pequeña Louie le dirigio una miradita autosuficiente. -Que mi papa comparta contigo esa mentalidad no significa que sea buena.- Louie se aflojo un poquito, ganandole la partida, a pesar de todo, su lado amable y compasivo, que siempre solia relucir a menudo.
-¡Oh, pequeña Louie! ¡Tu solo eres una niña aun!- Enternecido y condescendiente, Lafayette se acerco un poco mas a la muchacha que, queriendo guardar siempre las distancias con el capitan, se alejo un pasito cauteloso. -Necesitas un hombre maduro, decente, que te defienda y proteja de este mundo cruel que... - Pero la chiquilla lo interrumpio, molesta.
-Y si asi fuera, que no es el caso, no serias tu.- Ace comenzo a admirar con algo de gracia lo orgullosa que Louie podia llegar a ser cuando se trataba de su valia, viendo, sin embargo, curiosamente como aquella muchachuela agradable siempre, realmente debia perder los estribos con el capitan. -Tengo derecho a hacer lo que quiera y a casarme con quien yo quiera... -
-Pero niña ¿Como me dices eso?- El Capitan se acerco a Louie un poco mas, logrando, nuevamente, que ella mantuviera la distancia separatoria.
-Te he dicho ya miles de veces que no quiero casarme contigo... no puedo hacerlo... se lo he dicho a papa... a ti... ¡Y no me haceis caso! ¡Haceis lo que os da la gana! ¡No soy un caballo de carreras que pueda venderse o algo asi!- Louie, la pobre, parecia a punto incluso de llorar de rabia, provocando que Ace se mordiera el labio inferior con disgusto desde su celda. Comprendio, entonces, que quizas Louie no era de las que se casaban... O que seria de aquellas mujeres que se casaban una y otra vez, buscando siempre una nueva vida pasados tantos años determinados. El mismo se sintio culpable, aunque no supo exactamente porque, pero como hombre no pudo evitar cargar un poquito del delito sobre sus hombros, tambien. El hecho de haber querido devolverla a casa a toda costa hacia apenas 24 horas contribuyo en gran medida. -Lafayette, no eres para... para mi... - Louie se calmo un tanto, habiendo descargado parte de la furia y no queriendo terminar por lloriquear desesperada.
-¡Pero ¿Por que?- Escandalizado, el capitan cuestiono, incredulo. Ace llego a la conclusion de que semejante conversacion la habrian tenido millones de veces.
-No me dejas hacer nada, consideras sospechoso a todo aquel que se acerque a mi, no te gusta que salga de casa, ni que diga las cosas que digo, ni que haga las cosas que haga... Vamos, que no me dejas ser como soy yo... - Louie, mas tranquila, asintio convencida de lo que estaba diciendo. -Ademas ¡Me das miedo!- Amedrentada de pronto, Louie se alejo un pasito cauteloso mas.
-¡Pero niña! ¡Si hasta te he regalado una alianza con diamante, y todo!- Eso era cierto, pero Lafayette no comprendia que Louie no era de las que podian comprarse. Al fin y al cabo, se habia criado rodeada de lujos y, aun asi, ella preferia escaparse y vivir corriendo precariamente de bar en bar que continuar de la misma manera sombria y aburrida.
-Si... se la envie a mi madre en la ultima carta... - Habiendose perdido de pronto de la conversacion, Louie miro al cielo, recordando claramente aun a dia de hoy el presente caro y ostentoso que habia decidido regalarle a su madre, actual pirata.
-¡¿Que? ¡¿Por que?- Incredulo, no pudiendo reconocer como veridico lo que estaba escuchando, Lafayette cuestiono a voz en grito. Lo mas divertido de todo habia sido confesar semejante noticia al estilo de Louie, es decir, como si fuera algo comun y que pasaba diariamente. Al menos, eso considero Ace.
-¿Por que?- Confusa, Louie le dirigio una miradita extrañada, como si Lafayette proviniera de otro planeta. -Porque a ella le gustan esas cosas ¿No? A las mujeres pirata les gustan las joyas.- Louie hablo dejando claro que, para ella, en su mundo privado y excentrico, acciones y razonamientos semejantes eran lo mas normal del mundo.
-¡Pero era para ti!- Lafayette aun no salia de su horror y su asombro, pensando en la gran suma de dinero tirada por la taza del vater sin mas.
-Si... pero es que, yo no la queria... Es decir, era bonita ¡Y te lo agradezco mucho!- Nuevamente, el lado inocente y amable de Louie gano la partida. - ... pero no iba a sacarle ningun uso. No me agradan las joyas ostentosas ¡Aunque si fuera capitana pirata seguro me encantarian!-
-¡Que barbaridad!- Lafayette no sabia si enfadarse, o desmayarse, llegados ya a estas alturas.
-Oh, Lafayette... si me hubieras regalado otra cosa... Una cajita de musica, un animalito... - Pensativa, imaginando mil y una cosas maravillosas, e incluso magicas, que le agradarian como regalo, Louie entrecruzo las manos tras su espalda. Repentina, Louie se giro sobre sus propios pies, mirando al desconcertado y al borde del desmayo capitan para, con ojos brillantes, mostrarle su graciosa y peculiar sonrisa. -¡O un libro! ¡Un libro nuevo hubiera sido maravilloso!-
-Libros, libros... ¡Ya estamos otra vez con los libros!- Lafayette estaba comenzando a perder la paciencia, no pudiendo el pobre, por mas que tratara, comprender a la pequeña Louie. Ace ya habia decidido que, si no podias comprenderla, cosa bastante comun y excusable, simplemente, lo correcto seria dejarla ser. Al fin y al cabo, la gracia de Louie se encontraba en eso ¿Verdad? En que tenia la cabeza en las nubes, el corazon en los libros y las ilusiones mas subrrealistas posibles. -¡La señorita que se case conmigo no necesita estudiar, pequeña Louie!- Con orgullo, Lafayette hinflo su pecho de soldado leal, elevando un dedo solemne hacia el cielo. Sin embargo, a pesar de la seguridad del capitan, Ace estuvo a punto de estamparse una mano en la cara, doliendole hasta a el semejante cagada. (Si, era una cagada como una casa, admitamoslo). -Ademas, no es correcto que una muchacha sepa mas que su marido... - Ace sabia que el pobre hombre no estaba hablando con malas intenciones pero, asi, no solo no podria conquistar a Louie, si no a nada minimamente femenino ¡Era el mayor inepto que habia visto en el arte de la seduccion!
-Mal, mal... Muy mal... - Ace chasqueo la lengua, negando con la cabeza nuevamente decepcionado y hablando bajo, pero de manera suficientemente audible para detener la conversacion. -¡Eres el peor conquistador que he visto nunca! Y mira que he recorrido mundo ¿Eh?-
-¡¿Como te atreves?- Con los celos que se lo estaban comiendo vivo por dentro asi como cada vez mas humillado por las burlas de Ace, Lafayette desenvaino su sable. -¡Mocoso arrogante, demonio!- Louie dio un gritito cuando vio el arma y Ace, por su parte, permanecio tranquilo. Tranquilo tanto por estar seguro de que Lafayette no era rival para el ni en las peores condiciones como por, tras los barrotes de su jaula, saber que poco podria hacer nadie con un sable desde el exterior.
-No soy mujer pero, si lo fuera ¡No te tocaba ni con un palo!- Sincero y dispuesto a divertirse un rato, que humillar al capitan ahora seria mucho mas sencillo, Ace espero la reaccion tras sus palabras.
-¡Maldito seas! ¡Moriras, mañana mismo moriras! ¡Aplaudire y reire mientras te asfixias, te lo juro!- Pero, maldita sea ¿Como no iba la pequeña Louie a sentir miedo de semejante energumeno, que no controlaba sus amenazas ni frente a su supuesta amada?
-¡Oh, vamos, capitan!- Frunciendo el entrecejo, Ace fingio molestia, agarrandose a los barrotes con mayor seguridad. -Yo no tengo la culpa de ser mas joven, mas interesante, simpatico, muchisimo mas liberal... - Analizo al capitan de pies a cabeza, desdeñativo, como quien observa algun charco de barro en medio del camino. -Y, desde luego, mucho mas guapo.-
-¡Te voy a... - Pero Ace lo interrumpio, dejandose llevar por la diversion de humillarlo.
-Eh, Louie.- La chiquilla, al escuchar su nombre pronunciado con una ligera melosidad, se giro sobre sus pies, observando ahora al encerrado Ace para dedicarle, instintivamente, una sonrisa graciosa. -Eres preciosa, y lo digo sinceramente.- Louie no pudo contener una risita pequeña, recogiendose parte de la melenita castaña tras la oreja algo mas animada ahora. -¿Ves que facil?- Como si todo hubiera sido una leccion didactica, Ace indico hacia la pequeña muchacha, aun un poquito encandilada, (Ace, hasta ahora, no le habia dedicado ningun piropo. Su ilusion era comprensible.) con un gesto de la mano antes que Lafayette estallara de colera. -Ella, ahora, es mas feliz que antes ¡Y sin gastar un centimo!-
-¡Tu, rufian!- Temblando de la ira, que ya no le cabia mas dentro del cuerpo, Lafayette le señalo firme y con la expresion roja debido al enfado, amenazandole. -¡Si no te corto en rebanadas, es porque se que mas sufriras colgando de la horca!- Dejo escapar una de sus risitas malevolas y psicoticas tras imaginar, seguramente, la imagen de Ace falleciendo por asfixia.
-¿Sabes que la mayoria de los condenados a la horca mueren casi al instante porque se les rompe el cuello?- Ace estaba dispuesto a llevarle la contraria incluso cuando se trataba de su propio fallecimiento.
-¡Pues tu, mocoso insolente, seras de la minoria, entonces!- Como el peor villano de una pelicula en blanco y negro, ese tan tipico de sombrero de copa y monoculo que ata a la doncella en apuros a las vias del tren, Lafayette aspiro ruidosamente aire por la nariz, observando a los ojos de Ace con todo el odio del mundo. -Te lo aseguro.- Cualquier otra persona, ante semejante amenaza mortal dictada por semejante "caballero" terrorifico, hubiera temblado de panico. Sin embargo, Ace, temerariamente, lo consideraba un tipo ridiculo, para ser sinceros. Ya habia abierto la boca para dirigirle una nueva contestacion burlona cuando, igual de furioso, Lafayette agarro a la pequeña Louie de la cintura, comenzando a cargar con ella.
-¡Eh! ¡Quitame las manos de encima!- Louie no cabia en si de su asombro ¿Que diablos tenian todos los hombres con los que se topaba, ultimamente, con cogerla cual pequeña mercancia? Para colmo de males, esta vez, quien habia decidido portar con ella no era otro mas que el mismisimo Lafayette, y a Louie le hacia menos gracia que nunca. -¡Bajame!- Pataleo, se retorcio, pero nada. ¡Malditos todos los hombres y sus abusos de fuerza! ¡Maldito su pequeño tamaño! Enfurruñada, Louie termino bufando molesta.
-¡Dejala tranquila!- Ace se sintio dolido en lo mas hondo, contemplando sin nada de gracia como Lafayette habia cogido, sin ningun permiso, a la muchacha al vuelo. Solo el podia hacer eso. Para los demas, accion como aquella estaba mas que prohibida. -¿Sabes? ¡Eres un maldito cromañon!- Ace no recordaba ser un tipo celoso, pero quizas, a fin de cuentas, si lo fuera.
-De eso nada... - Pero el capitan, sabiendose con el poder ahora, se regodeo del gusto ante la expresion nada animada ya del pirata, ignorando las idas y venidas de una Louie que se resistia sin obtener la libertad. -¡No permitire que sigas contaminando su fragil mente... - Louie no pudo evitar detenerse, observando a Lafayette con expresion incredula. - ... ni que te aproveches de su ingenuidad!- Vale, Louie ya estaba convencida del todo. Lafayette estaba bastante equivocado con su persona y, eso, hacia mas dificil aun el desenamorarlo. Si el pobre supiera lo que se le ocurria a aquella cabecita loca... -¡No le hables, ni la mires!- Amenazante, Lafayette le señalo, provocando que Ace tuviera ahora unas enormes ganas de tirarle algo a la cabeza. -¡Ni siquiera tienes derecho a pensar en ella!- Digno y altivo, el capitan, se dio la vuelta sobre sus propios pies en un movimiento tenso y exagerado. Movimiento de gran soldado.
-¡Eh! ¡Espera!- Pero, evidentemente, Lafayette no iba a hacer caso de las ordenes de Ace.
-¡No te soporto! ¡Cada vez te soporto menos!- Por su parte, Louie grito quejumbrosa como la niña caprichosa que era, luchando en vano.
-Los condenados a muerte no tienen derecho a nada.- El viejo e inflexible capitan hablo mas para si mismo que otra cosa, asintiendo convencido de espaldas al prisionero asomado a la ventana.
Y de esta manera, entre quejas del pobre Ace, pataleos de la pequeña Louie, y pasos firmes del capitan, Lafayette se la llevo.
(Fin del capitulo)
Holaaaaaaaaa! Aqui Maddy ^^!
Que decir? Cada vez me salen mas largos los capitulos D=! Pero bueno, supongo que eso da un poco igual, mientras alguien tenga paciencia para leerlos enteros, todo ira bien XD
Decir que estamos empezando a llegar al final de la historia, pequeñas roedoras lectoras mias (Y espero que algun roedor macho tambien XD). Ya nos quedan tan solo uno, dos (Como muchisimo tres) capitulos mas.
Estoy disfrutando de lo lindo con este fic, y ya ando preparando otro mucho mas serio, sombrio y lacrimogeno (Ace para protagonista 4 ever). Ya dije anteriormente lo bien que se me dan los dramones ju ju ju ju Pero siempre romanticos yeih!
Un besazo enorme, gigante y colosal ¡Y mil gracias a todos por vuestros reviews o como se escriba! ¡En verdad me hacen feliz feliz feliz y animan a escribir!
