Realmente no se cuanto tiempo hemos pasado en esta posición, estar en contacto con su cuerpo es un bálsamo para mi alma destrozada, el tiempo se detiene estando juntos, él ha dejado de llorar, yo no pude reprimir las lágrimas, pero ahora los dos estamos más calmados, sintiéndonos él uno al otro.
Mis piernas empiezan a entumirse y creo que sus brazos están pasando por lo mismo, suspiro hondo y pongo todo mi esfuerzo en sacar a relucir la poca fuerza de voluntad que me queda para apartarme un poco de él y poder deshacer el agarre.
-Gracias preciosa- dice él visiblemente más relajado aunque aún tiene la mirada triste, se que se esfuerza por darme una sonrisa
-Peeta… no tienes nada que….- es lo que alcanzo a decir antes de qué él se acerque a mí para besar la comisura de mis labios, el contacto me estremece e involuntariamente cierro los ojos y entreabro un poco la boca, él se aparta y yo me siento vacía inmediatamente al no sentirlo cerca de mí, yo lo veo alejarse un poco y abro los ojos como si fueran dos grandes platos, el hambre que sentí alguna vez, regresa aun más fuerte que antes, no estoy segura si podré reprimir las ganas de besarlo…
-no sé qué haría si no te tuviera…
Tengo que morderme el labio para no echar a perder el momento con un arranque de romanticismo, no puedo besarlo, no ahora, él tuvo un episodio hace apenas unas horas, no sería coherente de mi parte hacerlo, le haría daño a él y a mí también.
-pero me tienes…- digo yo antes de volver a abrazarlo, es suficiente si no me aparto de él ahora mismo mandaré al caño los episodios y hare caso a mis instintos primitivos- parece que se acerca una tormenta- digo yo, para cambiar de tema, y pensándolo bien era cierto, al parecer se avecinaba una bastante fuerte, por mucho que me pesara tenía que irme- creo que es hora de que me vaya-dije separándome un poco de él.
-te acompaño, mi padre está en tu casa…- dice él sonriéndome, su sonrisa esta vez, era sincera y mucho más tranquila que la anterior, sus ojos había vuelto a ser del color azul cielo que tanto me gustaba…
-está bien, vamos entonces…
-espera- dice él subiendo rápidamente, supongo que a su habitación, en cuestión de segundos estaba de nuevo en la sala, con dos suéteres, uno negro y otro color verde… - ten esto, hace mucho frio afuera y tu no traes nada que te cubra-es cierto, había salido tan rápido de mi casa que ni siquiera había tenido el cuidado de cubrirme con algo, él me tiende el verde, mi color favorito, y yo lo sostengo por un rato, en verdad hasta en eso piensa, él es simplemente perfecto, le agradezco y me lo pongo, mientras intento inhalar lo mas que puedo el olor a Peeta que el suéter desprende, al terminar de ponérmelo, el me mira enternecido, la prenda me queda hasta la mitad del muslo y mis brazos pueden caber dos veces a lo largo y a lo ancho… el contiene una gran carcajada y yo lo miro de una forma algo graciosa creo, porque inmediatamente empieza a reír… - te queda muy bien el verde- me dice entre risa y risa…
-hay si ja ja, muy gracioso, vamos ya… - le digo yo haciendo ademanes para salir de la casa y haciendo un puchero como si me molestara, pero la verdad es que no hay nada más maravilloso que escucharlo reír… aunque sea porque parezco un saco…
-si si, ya vámonos Preciosa- al abrir la puerta nos encontramos con que sus hermanos ya iban llegando, ellos nos miran como si hubiésemos estado haciendo muchas cosas, y yo me sonrojo rápidamente al imaginarme que pensaron ellos, nos saludamos cortésmente, mientras Peeta les dice que él y su padre regresan en un rato.
Afuera el clima está bastante feo, los rayos empiezan a caer junto con grandes gotas de agua helada, a pesar de que nuestras casas están muy cerca, al llegar a la mía estamos un poco húmedos y tiritando de frío, nos apresuramos a entrar, y rápidamente se puede sentir el calor de hogar, nos sorprendemos al escuchar risas y más aun cuando nos damos cuenta que su padre con ayuda de Prim, están poniendo la mesa mientras mi madre prepara un poco de chocolate caliente y sirve unos panes que me imagino el Sr. Mellark ha traído, Prim nos ve y nos sonríe
-Vaya hasta que por fin llegan los estuvimos esperando pero como no venían y el hambre se empezaba a apoderarse de nosotros, empezamos a preparar la cena, por suerte llegaron a tiempo- dice Prim sumamente entusiasmada
Al parecer le encanta la idea de que los Mellark se empiecen a convertir en más que amigos de las Everdeen, de hecho a mí también me resulta bastante agradable e indispensable la compañía de estos sujetos, el entusiasmo de Prim nos contagia y Peeta y yo nos apresuramos a ayudarles a poner la mesa mientras el padre del chico del pan ayuda a mi madre con las tazas de chocolate y el pan caliente.
La cena es realmente agradable, los Mellark acompañados de Prim son una bomba de tiempo, las bromas, las risas, todo es tan maravilloso, creo que realmente podría acostumbrarme a esto, había olvidado lo que es que una figura masculina se siente a compartir los alimentos contigo, tu hermana, que procure a tu mamá como si fuera una muñeca de cristal, una figura ¿Paterna?, si podría ser así, yo se que nadie jamás podrá reemplazar a mi padre, pero el Sr. Mellark se parece tanto a Peeta, definitivamente ellos tienen un no sé qué, que no sé, tendrías que estar loco para no encariñarte con ellos, hasta el mismo Gale me ha dicho que si no es porque es Peeta Mellark hasta podría llegar a considerarlo un amigo, pero esos son casos extremos, aun así quiere decir que en el poco tiempo que convivió con Mellark, Hawthorne no pudo resistirse a sus encantos y me atrevería a decir que hasta le cayó bien.
Al terminar la cena hay un apagón, mi madre va por velas junto con Prim, mientras el Sr. Mellark limpia la mesa, Peeta y yo lavamos los platos y las tazas, alumbramos la estancia con velas y es entonces cuando nos percatamos que el cielo se cae a pedazos, salimos al pórtico a ver y la tormenta es tan fuerte que ni siquiera divisamos el camino a la casa de Peeta, y la lluvia simplemente parece que no tiene ninguna intención en parar, definitivamente no podemos dejar que nuestros invitados de honor se vayan bajo la lluvia, así que les pedimos que se queden hasta mañana o por lo menos hasta que la lluvia se calme un poco, ellos aceptan y por suerte hay línea telefónica, así que hablan a casa de Peeta para saber cómo están sus hermanos y para avisarles que no llegaran hasta que la lluvia haya cesado.
Es un poco egoísta, pero al parecer el cielo se ha puesto de mi parte, pasa aproximadamente una hora, y la tormenta lejos de terminar, empeora, Prim se ha subido a su habitación, es entonces que mi madre les ofrece el cuarto de huéspedes, nos deseamos buenas noches y cada uno se va a su respectiva recamara, pasan una horas y aunque Peeta está cerca de mí, no puedo pegar el ojo, nunca me imagine ser tan dependiente de alguien pero Peeta se ha convertido en una especie de droga para mí.
Bajo las escaleras sigilosamente, con cuidado para no despertar a nadie, pero no creo que haga falta, la lluvia esta tan fuerte que apenas escucho mis propios pasos, llego a la sala y enciendo la chimenea, hace bastante frio así que he bajado con mi edredón y no me he quitado el suéter de Peeta, solo para quitarme el sostén, es una forma de sentirme protegida por él, creo que fue una mala idea ponerme un short corto, pero es que en mi habitación no había tanto frío, me siento en un sofá que es un poco pequeño como para que me acueste, pero tiene una linda vista, desde los primeros juegos no sé porque pero me encanta ver como la lluvia cae por la ventana, no, a decir verdad si sé porqué es porque me recuerda a la cueva, y como pase días enteros solo abrazada a Peeta.
He perdido la noción del tiempo, pero supongo que han de ser como las tres de la mañana, me pierdo nuevamente en mis recuerdos, en casi todos el protagonista es mi chico del pan, estoy tan ensimismada en la lluvia, en el fuego, en mis pensamientos que ni siquiera me doy cuenta que el culpable de mi insomnio está parado en el portal que divide el comedor de la estancia, sonrió al verlo, y aunque no lo vea se que el también ha sonreído, hago ademanes para que se siente a mi lado y el empieza a avanzar hacia donde yo me encuentro, gracias a la luz de la chimenea, puedo ver esos hermosos ojos y sus largas pestañas, él se acomoda rápidamente a mi lado, como dije hace bastante frío así que lo invito a meterse dentro del edredón conmigo, él solo sonríe y asiente, en cuestión de segundos nos acomodamos, él se recarga en el respaldo del sillón, enredando sus piernas para que no queden al aire, yo me acurruco a su lado acariciando su enorme pecho y el pasa un brazo por encima de mis hombros y lo acomoda en la cintura, con su otra mano juega con mi cabello…
-a ti también te gusta ver la lluvia caer por la ventana? –digo yo con la vista en la ventana
-me encanta… me trae muchos recuerdos… sabes?
-si lo sé, creo que no eres el único que recuerda cosas con la lluvia…
-Kat… me puedes contar otra vez la historia de cómo conseguiste la cabra de Prim?- sonrío, estaba más que claro él también recordaba nuestros días en la cueva, suspiro hondo para continuar
- Ésta es la verdadera historia de cómo conseguí el dinero para la cabra de Prim, Lady. Un viernes de mayo por la noche, el día antes del décimo cumpleaños de Prim, Gale y yo nos fuimos al bosque en cuanto acabó el colegio, porque yo quería recoger lo suficiente para comprarle un regalo a mi hermana…
Esta vez decidí contarle la verdadera historia, sin omitir ningún detalle, después de eso platicamos y reímos un rato mas, estaba por amanecer, a pesar de que aun llovía podía vislumbrarse una hermosa alborada, nos quedamos en silencio, no un silencio incomodo, pero silencio al fin y al cabo, hasta que él decidió romperlo…
-Katniss… - dice él pausadamente
-Uhmmmm?
- En la cueva… hubo un beso- hace una pausa y yo empiezo a ponerme nerviosa- un beso que fue para mí y no para el Capitolio, un beso verdadero, un beso que disfrutamos… ¿Real o no Real?...
Trago saliva pero estoy dispuesta a contestarle la absoluta verdad.
-Muy Real… - digo yo algo ruborizada mirándolo fijamente a los ojos, mientras él sostenía mi mirada…
Sentí como el empezaba a inclinarse, el me iba a besar y era un momento simplemente perfecto, no tengo pensado poner objeción alguna, su aliento lo siento cada vez más cerca, los segundos que él tarda en inclinarse hacia mí se me hacen eternos, así que decido ayudar un poco a que sea menos torturante y yo empiezo a acercarme a él, nos vemos a los ojos pero en cuanto nuestras narices se rozan nuestra mirada va directamente hacia nuestro único objetivo, los labios del otro, el hambre que hacía unas horas se había apoderado de mi, se había vuelto a formar y esta vez la necesidad que tenía de mi Peeta me quemaba por dentro… iba a ser perfecto… simplemente el más maravilloso de los besos…
-Buenos días! Veo que ya están muy despiertos….
No puede ser, todos los días se despierta tarde y justamente hoy tenia que arruinar el momento, no podía estar más salada, que hacia mi madre a estas horas ya levantada?, un instinto asesino se empezaba a apoderar de mí, claramente se podía notar la furia y la frustración que tenia contenida en esos momentos, la mirada de Peeta solo denotaba decepción, mucha decepción…
Jajaja por favor no me maten, prometo que el primer beso será uno apasionado y mucho mejor! O al menos eso intentaré, jajaja ni siquiera tenía pensado escribir este capitulo, pero es lo que se me ocurrió a la mera hora, tengo más o menos una idea de la continuación del fic, pero voy avanzando conforme se me ocurren las cosas, se supone que el episodio de Peeta seria mas corto y este otro cap no lo tenia en mente, pero realmente me gusto, espero que a ustedes también les haya gustado!
RECUERDEN VOTAR! MTV!
Gracias nuevamente por los reviews, disculpen si no les contesto pero apenas y tengo tiempo de escribir el fic, si quieren pueden seguirme en twitter (adriianna2011) y preguntarme cosas, es mas fácil que les conteste ahí… :D un beso! Los quiero mucho!
