By: Jαvιιтнα'S
Dιsclαιmєя: Nαяuтσ© Mαsαsнι Kιsнιмσтσ
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†•·.·´¯·.·•Entre Ángeles y Demonios•·.·´¯·.·•†
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La Carta - "¡Boom!"
El cielo ya estaba completamente oscuro cuando volví a casa de Sasuke. Algunas luces del jardín alumbraban la entrada y creí ver la cocina encendida. Seguramente el señor Kreim se encontraba allí cenando algo. Suerte que mi Uchiha la había llevado a cenar fuera esta noche.
Que bien suena eso. "Mi Uchiha". Creo que no me costará acostumbrarme a esto.
Recordé la comida con Tenten mientras me dirigí a llenar la bañera. Al final todo salió como lo planeé, iré con Tenten y Ino al viaje, bueno, solo si la segunda se encuentra lo suficientemente recuperada como para salir del país. Como su médico no haré peligrar su salud en ningún momento y menos por cosas sin importancia como estas. Claro, ellas no podían saber que se trataba más que de un simple viaje al extranjero.
Cuando el baño ya estaba preparado me sumergí en él y pensé en el día anterior. Me sorprendí de como todas las personas con las que me encontraba notaban mi felicidad. Aunque si lo pienso bien, tal vez todo esto es una locura y Sasuke tiene razón. Con esto él estará en un gran problema, yo en peligro y al final las cosas no saldrán como las planeamos. Tengo miedo, lo reconozco. Será difícil y duro para los dos. No sé siquiera si podremos decírselo a sus amigos, pero estoy feliz con solo saber que sentimos lo mismo el uno por el otro. Que ya no soy solo yo la que siente esa calidez cada vez que lo veo aparecer.
Pensando en mi propia felicidad termine cayendo en el sueño.
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Sigo escribiendo la carta. No sé cuándo la acabaré pero cada vez se me hace más difícil encontrar un momento a solas. Las doncellas que me ha puesto mi Lord no me dejan en paz y no puedo sincerarme así.
Con suerte ahora mismo duermen y mi Lord se encuentra en una fiesta. Mi niño ya duerme en su cama y al fin tengo unos minutos de tranquilidad. Es tan triste recordar aquella partida y escribir mis sentimientos, pero más doloroso es pensar en los momentos felices, en los recuerdos que nunca podré olvidar aunque lo intente. Porque aunque intente deshacerme de mi anillo, se me hace imposible, simplemente porque él me lo entrego, solamente porque me recuerda a él.
Las lágrimas caen nuevamente mientras recuerdo aquella noche juntos. Aquellas sonrisas y sus ojos negros centellar bajo la tenue luz de la vela que nos alumbraba en plena noche.
El sonido de pasos subiendo por la estrecha escalera que daba paso a mi habitación me hizo volver a la realidad. Sequé rápidamente mi cara y guardé el pergamino y la pluma en una pequeña caja.
El cabello rubio, casi blanco, del hombre con el que me casé hace tantos años fue lo primero que vi entrar por la puerta. Sus ojos grises me miraron extrañados y con pizca de sospecha.
.- ¿Qué haces levantada a estas horas? - me preguntó serio, como siempre era desde que sospecha de mí. Aunque sus mejillas delataban que había bebido un poco más de lo normal esa noche, sabía muy bien que su personalidad no cambiaría nada.
.- Le esperaba. Antes siempre me pedía que lo hiciera... - intenté improvisar un poco y cambiar el sentido de la conversación. Mi especialidad en opinión propia - ¿qué acaso ya no le gusta que lo haga?
Sabía que con mi mirada de niña buena lo engatusaría y olvidaría completamente nuestras últimas discusiones. Pero, para mi sorpresa y desgracia, no salió como esperaba. Me miró con los ojos entrecerrados y amenazantes, sentí como se creaba un nudo en mi garganta y que un escalofrío recorría mi espalda.
.- Duérmete – me ordenó. A veces extraño al hombre cariñoso y amable que era antes de que alguien le dijo que yo,antes de casarme con él, me había visto con alguien más. Asentí con la cabeza y me dirigí a la cama. Sentí la puerta cerrarse con un portazo, las velas apagarse y como un peso hundía la cama por el lado contrario. La respiración acompasada del hombre a mi lado me indicó que ya dormía profundamente y yo podía dejar salir todo lo que sentía.
Las lágrimas volvieron a correr desde mis ojos hasta desvanecerse en la almohada blanca en la que estaba apoyada. Releí en mi memoria la carta y lo único que quedo en mi cabeza fue un nombre y las dos palabras que había pronunciado tantas veces en la última década.
.- Sasuke... te extraño...
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Desperté sobresaltada. Un nuevo sueño de Ashley, pero esta vez había algo extraño. La tristeza que sentí fue tan grande que aún tenía el vacío en mi pecho. Y ahora Sasuke no estaba con ella. Hace años que no estaba con ella... ¿Qué podría haber pasado entre ellos para que se separaran? ¿Y por qué se tuvo que casar con ese hombre? Parecía mucho mayor que ella, y no creo que por decisión propia haya cambiado a Sasuke por el Lord, como ella le llamó.
Aquí hubo gato encerrado y quiero saber que fue lo que pasó. Lástima que aún no me siento preparada como para preguntárselo directamente a Sasuke.
El tic-tac del reloj hizo que me preguntara cuanto tiempo había dormido. Al menos fue menos de lo que pensé, solo una hora, aunque el agua ya comenzaba a sentirse fría. Era mejor que me vistiera sino cogería un resfriado.
Salí de la bañera y me dirigí a mi habitación. Me vestí pensando en la carta que escribía Ashley, estoy casi segura que era para Sasuke. Aunque me pregunto si se la logró entregar o hacer llegar. Además habló de un niño, tal vez tuvo un hijo con aquél Lord. Aunque eso de las doncellas no lo entendí del todo.
Me encantaría hablar con Sasuke de ella, pero no sabría como empezar. Sasuke, ¿me hablas de tu ex novia Ashley Baker? Sí, aquella con la que estuviste hace tanto tiempo, a la que le regalaste el anillo que aún llevas puesto y a la que dejaste luego. Me sonaría un poco tonto decirle eso, aunque tal vez termine haciéndolo así.
Intentando sacarme de la cabeza a aquella mujer, ordené un poco mi armario. Tenía el mayor desorden que había visto. Comencé por los vestidos; desde el otro día que vino Suigetsu tengo todos mal puestos y algunos hasta en una posición que no se si se podría decir doblados. Seguí con las faldas y los pantalones; lo típico, como no sé que ponerme por las mañanas me pruebo como tres pantalones y luego me decido por el primero y los demás quedan allí ya que no tengo tiempo para ordenarlos.
Cuando estaba por los zapatos, me dí cuenta que ya había pasado media hora. Intente darme prisa pero cuando estaba por acabar me di cuenta que faltaba el par del día en el que me dormí en el jardín. Supuse que estarían en la habitación de Sasuke. Sí, porque recuerdo que cuando me levanté caminé descalza hasta mi habitación donde me cambié.
No quería entrar como fisgona a su habitación, pero él volvería dentro de una hora o un poco más y yo necesitaba buscar esos zapatos. Supongo que también era solo una escusa y que en realidad lo único que quería era volver a ver su habitación. Me encantaba, aquél toque Sasuke en todo, y el aroma extraño, pero que aún así me hacía suspirar, propio del demonio.
Abrí la puerta con cuidado de no hacer ruido, inconscientemente no quería que nadie supiera de que había estado allí. Aquél olor me hizo sonreír, indescriptible. Miré un momento detrás mío antes de cerrar la puerta con sumo cuidado. Observé rápidamente la habitación, la gran cama en la que había dormido aquella noche parecía como si invitara a estirarme, pero Sasuke se daría cuenta en seguida. Busqué mis zapatos con la mirada pero no los encontré. Miré dentro del armario donde no había más de un cuarto de lo que yo tenía.
Va a ser que tiene razón y tengo demasiada ropa.
Abrí uno de los cajones de abajo, donde pensé podría tener sus zapatos. Pero cuando terminé de abrirlo me dí cuenta que había encontrado justamente lo que buscaba en mi subconsciente. Un pergamino mal doblado, pero en buenas condiciones. Tal vez el mismo en el que escribió Ashley, tal vez la carta de Ashley.
Me sentí como una mala espía, pero no pude evitarlo cuando cogí el papel con la punta de los dedos. Volví a mirar detrás mío sabiendo que no había nadie, y sin retractarme comencé a leer.
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Sentía que todo se iría abajo en un segundo. Siempre me decías que todo estaría bien, que si pasaba algo nadie sabría de mi, y que todo recaería sobre ti, que yo no correría ningún peligro ¿De verdad piensas que es eso lo que quería? No, claro que no quería eso. Lo único que quería era poder verte cada mañana, poder abrazarte y besarte sin importar quien nos estuviera viendo.
Quería ser como otra de las miles y millones de parejas que hay en el mundo, como cualquier otra. Pero no, nosotros no podíamos ser así ¿no? Somos diferentes ¿no?, empezando por que yo estoy viva y tú no estás ni vivo ni muerto.
Claro, ¿como podíamos ser una pareja de enamorados común? Además de que tú ya tenías una novia de tu misma especie. Es verdad, no me caía nada bien, pero supongo que era mucho mejor opción que yo. Por algo me dejaste por ella...
Aún recuerdo cuando despertaste, un poco antes del alba, y te diste cuenta de que yo ya estaba despierta. Te sorprendiste aunque casi no lo demostraste, yo ya había aprendido a leer hasta el más mínimo de tus gestos. Fue la primera vez en mucho tiempo que te vi dormir, parecías un niño, te veías tan tierno.
¿Recuerdas la primera vez que vino uno de los tuyos a mi casa? Estábamos en la biblioteca hablando cuando sentiste su olor, me dijiste que me escondiera rápido, y que guardara completo silencio. Saliste por la puerta, no escuché nada, sinceramente esperaba gritos y destrozos, solamente hablasteis, pero cuando volviste tenías una expresión muy rara, ahora lo comprendo.
Karin...
Ese era su nombre ¿no? Aún después de tantos años lo recuerdo. El nombre de mis inquietudes, de mi inseguridad y de mi dolor, sin embargo, y aunque pienses lo contrario, no le tengo el más mínimo rencor. No sé si ella fue la engañada o yo fui la que se cegó, lo único que sé es que si le tengo que guardar rencor a alguien me lo guardaría a mi misma, porque aún sabiendo toda la historia, miraba hacia otro lado. Porque aún sabiendo que nunca podría llevar la vida que siempre había soñado, quise estar contigo, sufrir contigo y hasta pensé en morir contigo.
Los recuerdos del día en el me regalaste aquella hermosa argolla de oro blanco me invaden cada cierto tiempo. Normalmente cuando William, mi esposo, me pregunta quien me regalo el anillo que con tanto cariño guardaba, y siempre le respondía igual – Es un recuerdo de mi madre -.
Si quieres saber si tengo hijos. Sí, tengo uno que ya tiene trece años. William piensa que lo he engañé con alguien, siempre me lo dice en cada disputa que tenemos. Y realmente mi pequeño no le ha demostrado que es su hijo, siempre lo ha tratado con demasiada frialdad, mayor que la que usa con todos. Excepto conmigo, claro.
Es un chico muy valiente, siempre ha cuidado más de mi que de si mismo, y, sin mentirte, eso me preocupa. Soy una mujer de 29 años y lo único que tengo que hacer es velar por la seguridad de mi hijo, no que él vele por la mía. Aunque se lo he dicho mil veces, él hace caso omiso a mis palabras. Es tan obtuso como tú.
Si te preguntas su nombre, se llama Vincent. Espero que aún recuerdes al personaje con el cual siempre te comparaba y tú siempre te enfadabas. El personaje de aquella novela de amor prohibido que logré hacer que mi padre me dejara leer, Vincent.
Ya lo sé, el nombre lo escoge el padre ¿no? Entonces ya puedes imaginarte lo mucho que tuve que rogar para poder llamarle así. Insistir se me da fácil, al menos así era contigo, pero con William... es un poco más difícil.
Acabo de caer en que no te he contado como acabé llamándome Ashley Lodge. Mi padre me prometió con Sir William Lodge después de tu partida, nos casamos al mes. Es amable y cariñoso, sobretodo con Vincent, pero mi pequeño lo trata con tanta indiferencia que tengo miedo de que alguna vez William pierda la paciencia con él. Igual como temía que los demás perdieran la paciencia contigo, pero tú eras fuerte, él es un niño aún, aunque, según él, ya es un hombre...
¿Qué será de ti, Sasuke? Aunque no lo creas, me gustaría saber que pasó contigo después de tanto tiempo. Me gustaría saber si sigues con Karin, si te has echo más fuerte aún, si tu frialdad a disminuido y si tus ojos siguen siendo de ese negro tan profundo. Me gustaría poder verte una vez más y entregarte esta carta.
Me he tardado días en poder escribirte esto. No creas que es por falta de palabras, que sabes que cuando comienzo no hay quien me pare. Pero William me ha puesto unas doncellas que no me dejan sola en ningún momento. Últimamente me encuentra extraña, debe de ser por la fecha, y piensa que me estoy viendo con alguien más. Que estupidez.
Aunque no te niego que me gustaría verme con alguien. Más si ese alguien comienza por S, acaba por e, tiene ojos negros y no esta vivo... Han pasado trece años y siento como si fuera ayer cuando me envolvías con tus brazos, o cuando te ibas por la noche en busca de algún vampiro que atacara en las cercanías. Aún siento tan reciente la preocupación por ti. Aún siento la felicidad recorrer cada lugar de mi cuerpo cuando recuerdo nuestros lindos momentos, la irritación cuando pienso en nuestras discusiones, y la tristeza de aquél día en el que te fuiste, para no volver nunca más.
Sasuke, yo te quería decir que...
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Hasta allí llegaba. Parecía como si se hubiera rociado alcohol sobre la carta, porque la tinta se había desprendido del pergamino y las palabras se habían confundido entre ellas, haciéndola ininteligibles.
Mientras leía sentía como recuerdos me envolvían. Para mi sorpresa lágrimas recorrieron mi rostro y la tristeza y desolación con la que Ashley escribió la carta me inundaron. Era como si cada anécdota que ella indicó la hubiera vivido yo en su piel.
Al menos ahora tengo muchas cosas más aclaradas. Karin... Karin fue la novia de Sasuke mientras estuvo con la chica tan parecida a mi. Pero, ¿de verdad él la dejo por Karin? ¿De verdad quería tanto a esa demonio para abandonar a la mujer que lo amaba de esa manera?
Por alguna razón me comencé a sentir pequeña, como la sombra bajo Ashley Baker y sentí como ella era la sombra bajo una Karin poderosa al lado de mi demonio. Mientras intentaba doblar la carta igual que antes y dejarla en su sitio sentí la puerta de entrada abrirse y cerrarse.
Sasuke...
Llegó. Y yo en su habitación, leyendo una carta privada.
.- ¡Demonios!
Cerré su armario rápidamente y salí corriendo. Intenté parecer que salí de mi habitación para recibirle, así que bajé las escaleras de dos en dos. Cuando vi su espalda colgando su gabardina en el perchero, no dude en saltar y aferrarme a él. No se sorprendió, ni siquiera se movió. Cuando le solté, se volvió con una sonrisa arrogante y me besó.
Tal vez mis dudas no eran más que una tontería. Pero esa arpía...
Cuando nos separamos me miraba con esos pozos negros de los que no quería salir nunca. Un escalofrío me recorrió cuando me sonrió con aquella extraña sonrisa suya. Aquella sonrisa que lo único que hacía era que yo quedara hipnotizada.
.- ¿Ya has cenado? - me preguntó aún envolviendo mi cintura
.- No... - dije sinceramente - ...quise esperarte – mentí lo mejor que pude mientras daba una sonrisa. Me miró perspicaz y levantó una ceja mientras volvía a poner su sonrisa.
.- ¿Qué? ¿Has estado estas dos horas en la bañera? ¿O te quedaste dormida? - se burló de mi.
.- Pues... en realidad... me dormí...dentro de la bañera – confesé avergonzada. Sasuke, aunque intentaba mantener su apariencia serena, arrogante y la de Soy el demonio de hielo que nunca se ríe, estaba aguantando la risa, motivo: mi desgracia. Le miré con los ojos entrecerrados y me volteé. - No te rías, pude haber cogido un resfriado.
Estuvimos charlando de eso hasta la cocina donde nos preparamos algo rápido. El señor Kreim ya estaba dormido, creo, de todas formas eran las doce y no hacía falta despertar a todo el personal para una cena cualquiera.
Cuando terminamos Sasuke me pidió que le acompañara al sótano.
.- ¿Te da miedo la oscuridad o qué? - pregunté juguetonamente cuando abrió la puerta del cuarto
.- Miedo te tendría que dar a ti – respondió una vez entramos, acorralándome contra la pared - ¿Sabes cuantas cosas se pueden hacer en la oscuridad, Sa-ku-ra? - susurró en mi oído produciéndome un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo en un segundo.
.- Sasuke... - no veía nada de nada, solo sentía el aliento cálido del Uchiha en mi cuello haciendo que todos los vellos se erizaran. Sin darme cuenta las luces se encendieron y una sala blanca me deslumbró.
Suavemente mi demonio me soltó manteniendo su pose arrogante y altiva. Solo estaba jugando conmigo. Pensé mirándole con los ojos como dos rejillas. Intenté prestar atención a la nueva sala que se me mostraba. La habitación blanca me recordó a las salas de interrogatorios de las películas. El aroma a limpieza total, tan parecido al del hospital, llenaba cada rincón de la estancia y los diferentes armarios de metal no ayudaban a diferenciarlo de mi lugar de trabajo. Un escritorio, parecido al que tenía Suigetsu la primera vez que lo vi, se encontraba cerca de la pared Este y hacia el Sur había una puerta muy gruesa.
.- Esto es como mi... guarida – dijo no muy seguro. - Los armarios tienes papeles, algunos libros que no puedo tener en la biblioteca o algunas muestras de Suigetsu.
.- ¿Qué hay tras esa puerta? - comencé a imaginarme un montón de respuestas diferentes y la mayoría tenía que ver con demonios encerrados, ángeles caídos que fueron capturados y humanos que utilizaban como ratones de laboratorio. Mi mirada atemorizada le hizo gracia al parecer.
.- Eso te quería enseñar. - me tomó de la mano y me llevó hasta allí. Mientras abría la puerta, instintivamente, apreté más su mano y cerré los ojos. El olor a metal me hizo querer ver.
.- Es una sala insonora. Aquí entreno puntería y pruebo las nuevas armas.
Era muy parecida a la anterior en colores, el blanco y los tonos grises predominaban. El aroma era más metálico y los armarios tenían puertas de vidrio. Dentro de ellos habían armas de todos los tamaños, orejeras y gafas sin aumento. Parecía la sala típica de las películas policíacas. En una esquina había un ordenador pegado a la pared. Aunque una cosa me faltaba por ver y aún no encontraba. Sasuke apretó un botón negro, que resaltaba en la pared junto a uno rojo, que resaltaba aún más, y una "pared" se deslizó hacia un lado. Figuras de personajes en movimiento había tras aquella fina pared.
.- ¿Qué te parece?
.- Alucinante – respondí. Solo sonrió antes de volverse hacia el ordenador, solo tecleó durante unas milésimas de segundo e hizo que las figuras se mantuvieran quietas.
.- Mañana no trabajas ¿no? - asentí con la cabeza insegura por las ideas que se le podían ocurrir – Bien, al menos tenemos tiempo.
No entendí muy bien a qué se refirió con eso pero cuando cogió dos pistolas de un armario, un par orejeras y un par de gafas comencé a entender.
.- Estas loco. ¿Piensas que puedo aprender a disparar? - solo una sonrisa de seguridad en su rostro me dio la respuesta - ...nunca he cogido un arma antes.
.- Para todo hay una primera vez – me dijo poniéndome las gafas y acomodando mi cabello, para colocar las orejeras. Me regaló una sonrisa para tranquilizarme y me tendió la pistola.
Suspiré antes de mirar hacia al frente. Intenté recordar como apuntaban en alguna película que había visto, de estas policíacas. Cerré un ojo, estiré mis dos brazos sujetando con fuerza el arma, apunté y...
¡Boom!
.- Soy peor de lo que imaginé... - dije en un suspiro resignado cuando vi la bala incrustada en la pared falsa detrás de la figura de yeso.
.- Lógico si nunca habías cogido una pistola – dijo situándose a mi espalda. - Tienes que apuntar así. Relaja tus hombros. No cierres los ojos – me indicó. Aunque su fuerte pecho chocando con mi espalda no ayudaban en nada para que me relajara – Ahora... dispara.
Justo en el cuello. Al menos ahora estamos dentro. Aunque con ayuda de Sasuke fue que lo logré, si no seguro sigo destruyendo la pared
.- Ahora tú solita – me dijo con una pequeña sonrisa – Vamos, que seguro que lo haces mejor que eso – me incentivó guiñando un ojo. Lo miré alzando una ceja con expresión resignada, intentando decirle No hace falta que mientas, que se nota mucho.
Disparé intentando seguir sus indicaciones pero no mejoré mucho. La bala tocó el brazo, cerca del hombro, pero terminó fuera. Lo intenté de nuevo, concentrándome más que antes. Cambié de posición mi mano izquierda, ahora sostenía la derecha y sentía que no temblaba tanto como antes.
.- Dispara
En el costado izquierdo... ¡Soy pésima! me quise gritar pero me lo guarde para cuando fuera peor, porque viendo como iba...
.- Vamos a ver. Esto de poner la mano izquierda en la muñeca derecha esta bien. Mantén los ojos bien abiertos y relajate. Si no te relajas, temblarás y se desviará la trayectoria.
.- Si no estuvieras en mi espalda y si no estuviera sintiendo tu constante respirar, seguro que me relajo más. - Quise, nuevamente, decir.
En cambio de eso, intenté seguir sus instrucciones. Desvié mi atención de Sasuke y la puse en la figura a unos metros de mi. Posición de manos, listo. Ojos abiertos, listo. Relajarse, en proceso. Cuando me tranquilicé un poco, disparé, sin dudar. Justo al centro de una pierna.
Miré a Sasuke con una sonrisa radiante y vi la suya, orgullosa. Me tocó la nariz con su dedo y luego me besó. Fue pequeño y tierno, pero lo disfruté mucho. Cómo aquél primer beso con el que sueñan todas las niñas. Tierno y romántico, aunque el lugar era muy diferente al común. Entre armas.
.- Lo has hecho bien ¿ves?. No eres tan mala como pensabas. Cualquiera seguiría dando fuera – dijo. No supe si tomármelo como un cumplido o como una ofensa.
.- Quiero verte a ti hacerlo – dije – Demuéstrame qué tan bueno es Uchiha Sasuke con las armas – le reté con la mirada.
Cogió su arma casi sin que lo notara. Solo echando una sutil mirada a la figura y clavando sus ojos en los míos, disparó todas las balas.
.- Y ¿qué tal lo he hecho? - miré la figura con los ojos como platos y boquiabierta. Seis balas, todas en el centro, justo entre las cejas. Pestañeé algunas veces, intentando encontrar algún error del demonio. Nada.
.- Increíble... - susurré sin darme cuenta. Ahora ensancharé más su ego, felicidades Sakura. Pensé sarcásticamente.
.- Lo sé, preciosa. Pero ahora no estamos aquí para demostrarte lo que yo se hacer, si no para que tú aprendas a defenderte con un arma.
.- Sí, señor – dije como en la milicia, llevando mi mano derecha a mi frente. Sonrió un poco por mi actitud infantil.
.- Entonces, señorita, prosigamos. Tomé el arma y disparé – ordenó siguiéndome el juego.
Cuando me giré y seguí todos los pasos que él me dio a conocer antes, sentí como unos brazos entrecerraban mi cintura y una voz grave me hablaba al oído. Relajate...
¡Boom!
Justo en el pecho.
.- ¡Kyaa! - salté sobre él y le abracé. - Lo he echo, Sasuke, le he dado. - grité mientras movía mis pies que no tocaban el suelo
.- Sí, muy bien. - respondió con una sonrisa orgullosa instalándome en el suelo, donde se suponía debía estar - Ahora sigue así, que todavía nos queda mucha noche por delante.
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.- ¿Has encontrado algo sobre los hermanos?
.- Nada. Lo siento, señor
.- Necesito una pista sobre ellos pronto. ¿Lo entiendes? Te doy dos semanas para que encuentres alguna pista de ellos aquí... Cualquiera de los dos.
.- Sí...
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Lo siento!! sé que dije que tendría el capitulo para semana santa y ha pasado más de un mes del capítulo anterior, pero han pasado muchas cosas. Entre ellas que he sido escogida para un viaje a Andalucia por una semana, y con preparativos, luego que comprar cosas, después que problemas entre amigas y con mi madre, hace unos días solo que he acabado el capítulo. No lo subí hasta ahora porque pensé que podría enviarselo antes a Tamara para que viera qué podía corregir, pero al final me fue imposible comunicarme con ella. Así que aquí me ven, actualizando justo el día en que me voy de viaje.
Espero que os guste. El capítulo va dedicado a mi niña Paula, que siempre me ha apoyado y estado conmigo. Además que le gusto el capítulo y me recomendó que lo subiera ahora mismo.
Una nota para sunnychan, he puesto un poco del pasado de Ashley. Realmente cuando leí el review he dicho: ¿Por qué no? Así que parte del mérito de la inspiración para este capítulo es tuya :)
Muchas Gracias a todos por sus review, realmente me sentí muy feliz cuando el messenger empezó a sonar cada dos minutos. Espero no decepcionaros con este capi.
Muchos besos a todos! Os quiero muchoo! Sin vosotros esta escritora novata hubiera dejado de lado la historia hace mcho tiempo :)
Nos leemos!
† •·.·´¯`·.·• Jαvιιтнα'S •·.·´¯`·.·• †
