Eso es imposible
El viento soplaba fuertemente esa mañana sobre su cabello, lo hacía retorcerse y volverse hacia atrás desacomodando algunos mechones en su cara, pero como siempre ella solo sacudía su cabeza un poco y este se acomodaba como si no hubiera pasado ninguna brisa sobre ella mientras miraba hacia atrás. Ese era el día. Lo escogió rotundamente para asegurarse de que no hubiera escapatoria para él, lo tuvo pensado desde hacía ya dos semanas en cuanto estuvo consciente del gran cambio que hubo en él, ya que si había alguien en ese mundo que lo conociera tanto como ella; aparte de Ulquiorra-kun, ella podría hacerle una entrevista y derrotarlo fácilmente con todo tipo de preguntas que no se pueden imaginar ni en los más elaborados sueños de una persona. Disimuladamente, aunque no tan disimulada para la persona a la que se la dirigió, dejó su vista correr hacia atrás, observó al , muchacho que ya estaba bien afectado y algo preocupado por ese comportamiento inusual.
Una sonrisa tonta iba y venía de ella cada tres segundos, Grimjoww, por supuesto, actuando como cualquier ser humano, comenzó a preocuparse por su sanidad. Ella le estaba viendo cada ir y venir, y sospechaba que Nel pensó que no se iba a dar cuenta de ello; ella solo dejaba risitas aquí y allá. Nel aceleró su paso un poco, mientras amarraba sus manos una con otra en su espalda, mientras ligeramente sonreía sonrojada por la emoción. Caminó con los ojos cerrados por la dura acera, mirando una que otra vez el suelo. La preparatoria aún no se distinguía pero por el camino que ya les era conocido sabían que estaban cerca del destino. Nel imitó sus anteriores acciones por varias cuadras más, dejando a un Grimjoww ya irritado. No quería preguntar, pues era obvio que ella deseaba que le preguntara, pero verla así de emocionada le dejaba un escalofrío correr por su espina, no había nada más irritante que dejar a esa mujer ganar lo que quería, y por su orgullo varonil él no pensaba rendirse fácilmente como cuando eran niños.
Finalmente, ella comenzó a verse irritada. Pero así eran las cosas. El juego de "Habla que me muero de la curiosidad por el gran aporte que tienes que decir a nuestro mundo"ya no funcionaba en él, y eso la frustraba. Pero dos podían jugar ese juego, y él podía morir con la curiosidad en su mente en lo que a ella le concierne. Pero aun así... ¿QUE TANTO LE COSTABA PREGUNTAR? Nel no se rendía, con la frente en alto y un gemido en desaprobación, y aún sus ojos cerrados, volvió su mirada al frente, ignorando al peli azul de atrás. No se detuvo y él no la detuvo. Dio grandes pisotones con un puchero y sus labios salidos junto con sus mejillas ligeramente infladas. No fue sino hasta que sintió algo suave en sus pies que se detuvo.
Bufidos.
Eso era todo lo que escuchó antes de entrar en shock y escuchar una risita demoníaca por todo el lugar, su cara de disgusto se plantó en ella en cuanto se había dado cuenta de lo que sucedió, y Grimjoww no ayudaba en nada para sacarla de ese trance, más bien lo empeoraba todo. Embarrado en su zapato izquierdo, y en lo que había sido su felicidad momentánea para una chica de instituto que solo quería ser atendida como una bebé; se encontraba la abominación que algún maldito perro dejó y que su maldito dueño no se dignó en recoger. Disgusto, náuseas, vergüenza y odio la llenaron por completo.
-¡Acabas de pisar mierda! ¡BIEN HECHO NEL, SE VE MUY BIEN EN TI!- gritó muy lleno de sí mismo Grimjoww, quien no podía parar de reír ante la escena. Si pensó que nada podía ser mejor que haber conseguido que ella notara que él ya no iba a ser controlado por ella nunca más, pues estaba muy equivocado. ¡Eso era mucho mejor!
-¡Maldito seas Grimjoww! ¡Esto es tu culpa!- anunció Nel molesta. Sus brazos se balanceaban al lado de ella mientras lágrimas de cólera le rodeaban sus ojos. El hombre detrás suyo estaba tapándose la boca para dejar de reír, pues estaba ya al borde de la muerte con ambos, se espalda y su estómago, en tremendo dolor.
Al final no pudo aguantarlo por mucho tiempo y se lanzó al suelo con su mano azotando la tierra, para ver si desde el piso podría ganar algo de aire, sin haber detenido su risa ni por un segundo. Incluso había lágrimas de tanto reír y su estómago no se recuperaba.
-¡PISASTE MIERDA! JAJA. ¡MIERDA!- reiteró.
-¡Esto no habría pasado si solo me hubieras preguntado por qué estaba tan feliz!- prosiguió, sus pies estaban ahora sobre el césped, tratando de limpiarse desesperadamente-¡ES TU CULPA!
-no culpes a otros de tu falta de atención,- por fin dijo, sacándose las lágrimas de sus ojos- no hay modo alguno en que yo vaya detrás tuyo como un idiota preguntando esto y lo otro.
Nel le miró irritada, aunque ya su zapato estaba completamente limpio, el recuerdo seguía fresco en ella; aparte de las risas inagotables de Grimjoww en su cabeza. Tras haber terminado su limpieza detallada, subió su pie para verle la parte de abajo. No estaba sucio, pero olía desagradable aunque casi ni se notaba el olor. Lo bajó de nuevo, el muchacho aún parecía que iba a explotar de la risa en el instante en que ella abriera la boca o hiciera algún gesto de disgusto así que se limitó a ignorarlo y seguir caminando por la cuadra descuidadamente, aunque ahora ella miraba el suelo que pisaba.
-esto en verdad no me importa, se dice que es de buena suerte así que no me afectarán tus comentarios. - dijo ella, aunque en el fondo seguía lamentando la hora en que piso esa desgracia.
-Bien por ti, espero que disfrutes cada aroma y cada mierda que te siga de ahora en adelante.- comenzó a torear él, divertido.
-¡Como sea! ¡Y yo que pensaba decirte algunas cosas de esa Kuchiki que tanto te gusta, pero si es así como son las cosas entonces que importa!-
Nel siguió su paso dudosa de si había captado el interés del muchacho que aún seguía detrás de la cortina de la curiosidad anterior. Las marchas aceleradas hacia el lado de ella confirmaron su sospecha. Bingo. Había dado en el blanco. El peliazul, se acercó embobado por lo que ella denominó magia y poder femenino, la curiosidad era visible tanto en sus ojos como en su boca que mantuvo abierta, esperando que algún insecto entrara en ella. Grimjoww se acercó con audacia, casi invisible a su lado y con la cara centelleante.
Se aclaró ligeramente la garganta. -Qué pasa con Rukia?- su voz curiosa era notable.
Nel sonrió triunfante y siguió su camino con orgullo. -Jummm... quién sabe. Con este estómago vacío es difícil recordar. Además, tengo esta carta que entregar pero me da algo de pena darla. Si tan solo hubiera alguien tan amable de entregarla por mí entonces tal vez podría hablar y recordarlo.
Grimjoww suspiró, ya sabía hacia donde se dirigía esa conversación, y estaba seguro que si lograra cumplir el cometido de ella, entonces todo lo que se desease saber le llegaría a sus oídos de la boca de una experta en chismes en lo que a Nel se refiere; pero si aceptaba su información a cambio de lo que fuera que pasara por su mente entonces sería una derrota. Un gemido ligero escapó desde su estómago en lo que giraba en la esquina junto con su amiga de la infancia para dirigirse a la preparatoria, sus pasos ahora nivelados para estar uno al lado del otro.
Finalmente, suspiró derrotado. -¿Y de qué trata esta carta? No me digas que una confesión.
-Me conoces bien Grimmie! Anda, solo debes entregarla y te diré todo lo que quieras saber de Kuchiki. Tengo desde su vida pasada hasta sus amigos de escuelas pasadas, después de todo fue el trabajo que se me dio por él. Tengo mucha información de muchos alumnos.-
El peliazul alzó una ceja. Le creía, y más si fue una orden hacia ella de parte de él,mas entregar una carta y más si era una confesión era demasiado molesto y sospechoso. Ella nunca le había pedido hacer una cosa así, no era una cobarde. Si se trataba de Nel enamorada de algún muchacho no sería necesario que él interfiriera, ella podría hacerlo por sí misma; así había sido desde que lo recordaba si es que su memoria no tenía fallas. Diablos, ahora que lo recordaba ella ni siquiera se dignaba en hablar de esos estúpidos temas con él, no podría saber ni de una sola persona en la que esa mujer estuviera interesada ni siquiera saber cuál era su tipo. Todo era muy confuso para él, ¿por qué si quiera le estaba pidiendo entregar tal cosa? Ni siquiera sabía si la información que obtendrá a cambio valdrá la pena. Miró a su lado y estudió sus facciones en busca de algún signo de mentira escrito en ellas, pero ella solo estaba sonriéndole de regreso sin ningún aire de malicia a su alrededor.
-Bien, como sea. ¿Pero de qué exactamente se trata esto?- preguntó señalando la carta que ella estaba sacando de su bolsillo. Ella miró hacia donde estaba señalando satisfecha.
-Como soy algo popular entre los chicos, las muchachas tienden a mandarme a hacerles favores. Pero todo a un precio. Solo que es muy molesto dar cartas de amor, no quiero que esos chicos me mal entiendan, no estoy interesada en ninguno de ellos.-Nel levantó ambos brazos y los estiró justo detrás de su cabeza, como si solo hablar de eso la dejara agotada.
Grimjoww mostró una media sonrisa. -¿Y a quién le doy esto?
La chica de cabellos turquesa miró hacia él y seguidamente una risita se formó en sus labios, expectante. -A Ulquiorra-kun, por supuesto.
-¡¿QUÉ?!-
-o-
Grimjoww pasó por los pasillos como si nada le importara, y menos si se trataba de la gente con la que se tropezaba en su ruta. Andaba como moribundo por los pasillos, con un aura siniestra y depresiva rodeando todo de sí, ya fuera por sorpresa o por simple atonía. Sus manos estrujaban fervientemente el papel del mal en sus manos, como si con ello una vida dejaría este mundo como él mismo se lo imaginaba. Comenzó su ruta por el campus a paso lento, mientras aumentaba su intento de hacer el tiempo parar aunque fueran solo unos instantes. Su pálido aún dejaba ver la sorpresa que había obtenido cuando recibió el papel, solo de imaginarse pasándole ese maldito trozo de papel a quien será el hombre más frío en toda la escuela secundaria le dejaba un sabor de disgusto en la boca, y las cosas se veían peor si visualizaba a un tipo duro como él entregándole una declaración de amor a su mejor amigo, o lo que fuera que fuera Ulquiorra para él; aún si solo tenía que pasarla, sencillamente no entendía los gustos de la chica que escribió esa estúpida carta de amor. Con odio y desprecio escritos en su cara, miró al maldito papel repugnante en su mano, ya sin tener culpa en su decisión, se acercó a La banca más cercana y se acomodó en ella.
Sin tener cuidado en lo que él debía entregar, tomó el sobre con varios corazones dibujados en su exterior y bruscamente lo abrió, con el cuidado suficiente para que su contenido no saliera lastimado y él pudiera husmear lo que tenía escrito. Quería saber qué tipo de persona era esa chica con una extrema debilidad por los hombres fríos, sin sentimientos, sin corazón, que no hablan, aburridos, maniáticos por la medicina... sin atractivo sexual según él o la doblada carta que acomodó en su regazo y leyó con atención cada palabra desde la primera hasta la última.
"Querido Ulquiorra-kun, espero que los libros que te envié te hayan servido de algo. ¿Sabes? Si yo no te los hubiera dado posiblemente se hubieran quedado ahí en mi habitación decorando aunque yo no entendiera ni una sola palabra escrito en ellos. Ah! Pero si me acuerdo de algo que leí en uno de esos, decía algo de unas avispas gigantes que enfermaban a la gente a muerte y que infectan tu sistema nervioso. ¡Yo también tengo un sistema nervioso! ¿Podríamos ir y buscar avispas gigantes que maten nuestros sistemas nerviosos algún día no? Tú dime cuando y yo estaré ahí... aunque tal vez no sea buena idea, Ulquiorra-kun puede estar ocupado así que mejor no por ahora ¿te parece?
Bueno pero podemos estudiar medicina de los libros que dejó mi hermano, ¡y te puedo servir una increíble ensalada de tomates y arroz con pollo en salsa picante! Sabe delicioso ya verás Ulquiorra-kun. Ahí te veré uno de estos días.
Inoue Orihime"
Grimjoww dejó una de sus cejas temblar mientras miraba el papel. ¡¿Era siquiera eso una confesión?! ¿Qué tipo de problema mental tenía esa chica? Pero lo que lo mantenía con mayor curiosidad, era ver a Nel entregando ese tipo de mensajes a otras personas.
Era cierto que se escuchaba por ahí sobre la confianza que las chicas ponían en ella para hacer entregas que ellas no podrían hacer por sí mismas, pero ese papel no era nada que la misma chica no podría entregar por su cuenta.
"No debo pensar mucho en esto, no es mi problema." Pensó. Estiró sus largas piernas antes de dirigirse hacia el aula de su compañero de cuarto, con el mínimo interés en su cara. Estaba agotado, por toda la limpieza que había tenido que hacer ese día apenas si empezando el día por esa chica de cabellos turquesas.
La mención de ella en su mente le hizo saltar a sus recuerdos, ya llevaba buen tiempo si hablarle por sus propios motivos personales y aun así, se sorprendió de que ella dijera que lo extrañaba, a pesar de todo lo que había sucedido con ellos.
Ya estaba por llegar al pasillo en el que estaba Ulquiorra, cuando cierta morena llamó la atención de sus ojos casi por inercia. Ella estaba caminando hacia su edificio con calma, pero con cada brisa que soplaba sobre ella, su cabello se desordenaba de una manera elegante haciéndole ver bella. Y la evidencia eran las miradas embobadas que hacían muchachos de años inferiores sobre ella, a pesar de ser enana, era hermosa. Grimjoww prestó atención hacia los chicos que la seguían con la mirada, quería golpearlos por mirar su "propiedad".
Uno de ellos comenzó a acercarse sigilosamente y con una mirada convencida de tener alguna oportunidad con ella, pero ese pensamiento debía ser removido de él. Sin pensar, el peliazul fue directo hacia donde se encontraba la morena quien no lo veía venir hacia donde ella estaba. Ella de repente sintió como su hombro era de repente jalado, haciendo su torso girar pero evitando que ella callera, pero aun así no evitó hacerla enojar por el repentino movimiento.
-¿Qué demonios?- gritó ella volviendo a ver al culpable del brusco movimiento. Se sorprendió al ver a un peliazul mirarla tan fervientemente y a la vez observando a sus alrededores, como protegiendo su presa.
-Cállate, me das jaqueca con tus gritos. ¿Cómo te va pulga?- mencionó mientras sonreía, tanto por la reacción de enojo; extremadamente linda de ella; como por los chicos de alrededor que se alejaban derrotados.
Ella soltó su agarre y se acomodó su enagua, para luego patear la espinilla del muchacho. El chico comenzó a saltar en un pie con su rostro irritado y malicia en sus ojos. Era tan linda… y violenta. Pero eso era parte de su encanto. Cuando finalmente pudo recuperarse del golpe, miró a su alrededor para buscar a la ausente chica. ¿En qué momento se había ido? Cuando la logró ubicar fue corriendo hacia ella, olvidando completamente qué hacía por ahí en primer lugar.
-Ey preciosa, no te molestes.- comenzó a musitar- después de todo, yo te pagaré el almuerzo hoy.
La enana lo miró sorprendida- ¿Tú? ¿Pagarme el almuerzo? ¿Por qué?-
-¿No me digas que ya se te olvidó? Accediste a salir conmigo hoy después de clases. No te culpo. ¿Quién puede resistirse a mi encanto?- dijo divertido. Ella comenzó a fruncir sus cejas con expresión confundida, como si quisiera recordar algo importante… y luego golpeó su puño en su otra mano, indicando como había recordado.
-¡Oh cierto! Lo había olvidado.
-Eso no me hace sentir muy bien que digamos- protestó él con el ceño fruncido. Ella solo le dedicó una sonrisa.
Y solo con eso, de nuevo comenzó a sentir una sensación extraña en su pecho. Grimjoww se acarició el cuello de la camisa, tratando de aliviar la sensación de su cuerpo. Prosiguió su ruta detrás de ella molestándola por su altura y ella siguió quejándose de cuan ruidoso era él. Ninguno de ellos había notado la atención que recibían del segundo piso del edificio del frente, al cual Rukia se dirigía.
Fue entonces cuando Rukia sintió como alguien la fulminaba, comenzó a mirar a sus alrededores sin encontrar al culpable. Lo ignoró, pensando que tal vez era solo su imaginación.
Ella estaba sorprendida consigo misma, en su vida se había olvidado de algo. Lo que más la asombraba era que había olvidado una salida pendiente con el acosador tsundere con cabellos que llamaban mucho la atención, aunque no tanto como el de cierto pelinaranjo. Lo único que cruzaba su mente en esos días, bueno, esas últimas horas, eran los acontecimientos del día anterior.
El solo recordar a Ichigo en su casa, preparando la comida y estando solos en su recámara, encendía ligeramente su rostro, pero se controló lo suficiente como para ocultarlo. Tal vez solo estaba nerviosa por tener a un muchacho que apenas conocía en su casa solos, con su amigo Renji no la afectaba porque lo conocía desde la infancia. Sí. Eso debía ser.
Grimjoww la contemplaba mientras observaba las extrañas facetas que ella ponía en su cara, como si hubiera recordado algo extraño. Auto considerándose el culpable de esas expresiones se acercó a ella y susurró lentamente en su oreja
-¿No estarás pensando en mí verdad?- como lo calculó, ella saltó nerviosa y se giró a verlo algo histérica.
-Debes quitarte esa maña de acercarte a la gente así de repente. No pareces japonés- le gritó ella ya molesta.
Girándose rápidamente, caminó hacia las escaleras y se adentró hacia su propio pasillo, el peliazul ya había parado de seguirla para su fortuna. Mas estaba mirando como embobado las escaleras que ella había subido unos segundos atrás.
-Inoue! ¿Quieres ser mi ama?- se escuchó desde el piso de arriba, interrumpiendo los pensamientos del peliazul. La mención de ese nombre le daba la idea de que se estaba olvidando de algo… ese nombre que sonaba tan familiar, ¿dónde lo había escuchado?
-¡Aléjate de Orihime pervertido!- se escuchó otra voz. Entonces él recordó y mandó una de sus manos a sus bolsillos buscando la carta que se le había mandado a entregar. Sacó el papel arrugado y lo estiró lo más que pudo, de nuevo había olvidado su existencia y eso podría hacer enojar a la mujer que se lo encargó. "Bien, no tengo otra opción más que entregarlo" pensó. Y sin más ni menos, fue al aula en la que se encontraba cierto personaje que carecía de muchas expresiones en su rostro. Aún ya recordando lo que iba a hacer, la enana no salía de su cabeza. Era difícil admitirlo, pero esa sensación que aparecía cuando estaba con ella estaba casi tan cercana a la que sentía con otra persona.
-o-
Rukia siguió su ruta habitual hacia el pasillo que la guiaba a su propia aula sin ningún problema. Gracias al idiota peliazul no estaba pensando tanto en un incidente en específico. A lo que sería la mitad del pasillo, se topó con sus amigos y con la maestra de enfermería y su escandalosa ropa. Ella ya estaba a punto de levantar su brazo para hacer su típico saludo habitual, cuando de repente sus amigos corrieron hacia ella. Ya se esperaba a Keigo saltándole encima como todas las mañanas y tenía programada su respuesta en su puño, pero ver a TODOS sus amigos saltando hacia su dirección… ¡Iban a matarla!
-Rukia!- gritaron todos al unísono. Ella inconscientemente se apartó del camino y dejó a la manada de estudiantes y su maestra de enfermería caer al suelo justo al lado de ella. Ella y Hitsugaya-san los miraron sorprendidos.
Tatsuki, quien miraba desde atrás el acontecimiento, se acercó a ella y le palmó el hombro. –Bonita forma de comenzar la mañana para estos idiotas.- Rukia le dirigió una sonrisa
-Ohayo Tatsuki!- saludó cordialmente. Ella se lo devolvió. – ¿Qué pasa con ellos?- dijo señalando a sus amigos en el suelo. Tatsuki rodó los ojos cuando los vio levantándose de nuevo. Entre los idiotas en el piso, estaba su profesora Matsumoto, su compañero Keigo y aunque no sonaba bien encajar a esta persona con ellos, también Orihime Inoue.
-Solo tienen problemas mentales.- dijo rascándose la cabeza. –Pero sus motivos no me traen sin cuidado.
Los tres personajes que estaban en el suelo ahora estaban al lado de Rukia mirándola con ojos de cachorro. –D... ¿De qué se trata?- preguntó la morena nerviosa.
Rangiku Matsumoto fue la primera en hablar. –Kuchiki, déjame decirte como tu sensei que tienes un excelente gusto en los muchachos. ¡Los chicos malos son los mejores!- Ella miró confundida hacia su profesora, tratando de meter sus palabras en su cabeza o de encontrarles algún sentido.
-Rukia-chan! ¿Por qué deseas dejarme sólo con tantas ganas? ¿Por qué no solo saltas a mis brazos? ¡YO TE RECIBIRÉ!- gritó Keigo abriendo sus brazos. Rukia solo pasó de largo dejando a un desconsolado chico llorando a cántaros en la ventana, empapando a varios estudiantes que estaban en el piso de abajo con sus lágrimas.
-Kuchiki-san! Felicitaciones, aunque no sé si deba estar tan feliz. ¡Pero si tú estás bien con eso entonces yo también!- comentó por último su amiga Inoue. Ninguna de las palabras que había escuchado tenía el más mínimo sentido. Todos la miraban con curiosidad y no despegaban sus ojos de ella, Rukia retrocedió unos cuantos pasos sin saber dónde meterse.
Sus amigos solo la siguieron. –Por favor déjenla, solo la van a asustar- dijo finalmente Hitsugaya, acercándose a Rukia para que ella lograra despegarse de las curiosas miradas de sus amigos, pero cualquier intento era inútil, ellos no se irían hasta obtener lo que querían.
-Responde unas preguntas y te dejaran en paz- le dijo Tatsuki a su lado, quien apartó con un empujón las muy cercanas caras de sus amigos de Rukia. Ellos parecían no parpadear ni un poco. –Quieren saber por qué viniste con Grimjoww al colegio. Parecían haber llegado juntos.- prosiguió Tatsuki.
Los ojos de Rukia se abrieron a más no poder. Si hubiera estado bebiendo algo lo habría escupido de sus labios de seguro.
-¿¡QUÉ!? ¿DE DÓNDE RAYOS SACARON ESA IDEA?- gritó con todas sus fuerzas.
-¡Ohhhh vamos! No tienes que disimular Kuchiki. Todos sabemos bien que panterita te ha tenido como conquista desde la primera vez que te vio. Era inevitable sucumbir ante su cuerpo de dios griego.- comentó con un guiño su profesora. Rukia estaba por maldecir, pero recordó que era una profesora la que hizo el comentario. Ella incómoda comenzó a pensar en sus palabras antes de que hablara de manera inadecuada.
-No es nada de eso. Solo me lo topé cuando venía para el aula.- dijo lo más seriamente que pudo, pero no fue lo suficientemente seria para convencer a su profesora que ya estaba haciéndose sus fantasías de su alumna saliendo con "panterita".
Pero fue lo suficiente para convencer a Inoue y a Keigo, quienes suspiraron de alivio. La primera porque no tenía muy buen concepto de Grimjoww, el segundo, porque no le habían robado a su Rukia.
-Geez, así que de eso se trataba- dijo Tatsuki colocando sus dos manos en su cintura en una muestra de decepción.- que aburrido.
Rukia rodó los ojos y se dirigió a su salón. Saludó primeramente a Ishida y a Sado, trató de procurar que no estaba buscando a una persona, a quién identificó del otro lado del salón hablando con unas chicas. Ignorándola. "Estoy exagerando, solo porque no me salude no significa que me esté evitando" pensó, convenciéndose a sí misma. Cuando volvió a mirar en su dirección, notó las chicas con las que estaba hablando: Hinamori Y Riruka. Sabía que la segunda estaba echando baba por Ichigo (Ya que siempre que la veía en clase, ella estaba viéndolo) y por algún motivo la hizo sentir ansiosa.
La morena se dirigió a su escritorio al lado de Ichigo. Él le estaba dando la espalda. –Ohayo- dijo claramente, pero él no respondió. Las chicas al lado de él estaban hablando alto, pero no tanto como para que no se escuchara su voz según ella.
Parecía inmerso en su conversación, así que ella decidió no interrumpirlo pero no si dejarle una sensación intimidante en su interior.
La campana de inicio de clases sonó, y las chicas al lado de Ichigo se fueron a sentar a sus asientos aliviando a Rukia. Ichigo se despidió y se volvió para sentarse en su asiento, donde a su lado Rukia lo miraba con el ceño fruncido. Ella esperaba que él le reclamara algo, o que le preguntara cuál era su problema, o algo. Pero no recibió nada. Él se sentó sin decir ni una palabra, lo que demostraba que estaba de mal humor. Eso solo prendió a la curiosidad de la chica.
Al salón entró Hisagi-sensei, quien les indicó a todos sacar sus cuadernos para escribir algo que él iba a dictar y no escribir. La clase se mantuvo en completo silencio, lo que fue adecuado para Rukia e Ichigo para que no se evidenciara el aura que los rodeaba. Más de una vez Rukia echó un vistazo a Ichigo para ver su expresión o para pedirle explicaciones con su mirada, pero él no la miró ni por un segundo. Eso la estaba irritando.
¿Qué había hecho para molestarlo? Cuando él regresó a su casa se fueron con buenos términos. Incluso él había olvidado el asunto de su salida de ese día con Grimjoww, puesto a que ella había jurado que no iría muy lejos ni se tomaría eso en serio. Que él no le gustaba ni un poco, y eso era verdad. Ichigo le creyó, o eso pensaba. Si era por una tontería como esa la razón por la que ya no le estaba hablando entonces realmente era un cretino. ¡Pero no tenía ninguna otra explicación a su comportamiento!
Varias chicas escribían muy despacio en su clase, por lo que Hisagi-sensei debió repetir varias veces un enunciado, pero Rukia era muy rápida escribiendo, lo que le dio la oportunidad se sacar un papel aparte. Cuando terminó de escribir en él se lo pasó a Ichigo. Él miró sorprendido el papel al principio, pero después lo tomo y lo arrugó en sus manos para luego meterlo en sus bolsillos, sin siquiera haber leído su contenido. Eso cabreó a Rukia a grados incontrolables. El lápiz que tenía en su mano lo clavó en la pierna de él con algo de fuerza.
-AHH!- Gritó con fuerza atrayendo las miradas de su clase- ¡HIJA DE PUT…!- detuvo su maldición a medio camino cuando notó los ojos de su profesor en él. Ichigo se congeló mientras risitas salían de las bocas de sus compañeros.
-Termine lo que iba a decir Kurosaki, prestamos atención.- dijo serio y molesto por la interrupción.
-Gomenasai.- dijo Ichigo encogiéndose. Cuando la atención se volvió a posar en el profesor, se sobó la pierna y luego fulminó a Rukia con la mirada. Ella hizo lo mismo entre carcajadas.
Su sensei volvió a hablar y ambos continuaron escribiendo, pero ahora el aura volvía a ser la de siempre entre ellos. Parecía que la violencia era la solución a sus problemas. *Ejem*
Aunque Rukia quería preguntarle que lo tenía tan molesto con anterioridad, no tuvo el chance de volver a sacar otro papel porque Hisagi sensei dictó exasperado por lo lento que escribían algunas alumnas, y el resto de la lección se la pasaron explicando el tema que tenían escrito en sus cuadernos. Cuando la campana sonó, tampoco tuvo tiempo libre para hablarle, ya que entró profesor inmediatamente después de salir Hisagi.
Y esta lección era peor que la anterior en la que no pudo dejar de escribir ni por un mínimo segundo, porque ahora no podía desconcentrarse de su práctica o perdería el sello, lo que significaba una puntuación imperfecta en su record, y eso NO era aceptable ni una opción para ella. Cuando la campana del receso sonó, ella cayó en su pupitre muerta del cansancio, y eso que eran las primeras horas del día.
-¡Dios! ¡Pensé que no iba a acabar nunca!- gritó Tatsuki quien se acercaba junto con Inoue, estirando sus brazos a Rukia. Ella levantó su cabeza, cayendo en la cuenta de donde estaba y recordando de lo que quería preguntarle a Ichigo, pero él ya no estaba a su lado. ¿En qué momento se había salido del aula? –Rukia, vamos a comer afuera.
Rukia asintió y las tres juntas salieron al campus con sus bentos para disfrutar del receso.
-o-
Él no lo estaba viendo en absoluto, su cuerpo estaba ahí pero su mente estaba en otro lugar. No era como si realmente le importaba en lo que pensaba, pero estaba irritado. Llevaba varios minutos hablándole, y si él tenía esa mirada ausente significaba que no le prestó atención a ni una sola de sus palabras. El maldito lo había dejado hablando solo. Pensaba reclamarle con odio, pero de repente se le vino a la mente una de las posibles razones de por qué no estaba concentrado en lo que él le decía. Una sonrisa maliciosa se formó en sus cabales cuando una nueva forma de devolver el golpe se le ocurrió.
-¿Así que Inoue Orihime ahora es tu chica?- comentó con descaro y desprecio, mostrando como no apreciaba a la muchacha. –Qué pésimo gusto.
Ulquiorra reaccionó a sus palabras. –Eh?- fue todo lo que pudo decir, después de todo solo volvió en sí cuando escuchó el nombre de la chica. Grimjoww lo observó victorioso.
-De todas las chicas estúpidas que pudieron haberte hecho caso, tenía que ser esa.- Prosiguió Grimjoww. –Me irrita.
Ulquiorra lo fulminó, molesto con el comentario. Aunque no había razón para estar molesto si ella no le importara nada. –No digas estupideces. No tengo interés en ella, y esa carta no era confesión- le dijo con amargura
Grimjoww lo ignoró. –Todo el día se la pasaba llamando a ese cabeza de zanahoria: ¡Kurosaki-kun! Eugh! Que malditamente molesta.-
El de ojos verdes ignoró sus comentarios. Por algún motivo no le hacían gracia, a pesar de que nunca le importó que Grimjoww hablara mal de alguna chica. Pero después de todo esa mujer no le desagradaba, pues ella le había prestado los libros con los que logró recopilar información para el futuro que tanto deseaba, y logró obtener bastante. Los dos caminaban por el campus sin dirección fija, uno hablaba de lo que planeaba hacer con cierta chica en la tarde y el otro fingía escuchar e interesarse de las palabras que siempre escuchaba del tipo con pinta de pantera, aunque ahora hablaba de cuanto le desagradaba otra chica.
-Y no voy a mentir, tiene unas INMENSAS proporciones, pero es inútil. ¡Diablos! No sé ni cómo te relacionas con ella, si yo fuera tú solo la llevaría a un hotel de una vez y luego la ignoraría por completo.-
Y ese fue el punto que colmó la paciencia del chico de ojos verdes. –Vuelve a decir una palabra más, y te arranco la mandíbula de tu cara- dijo con todo el veneno posible en su voz, y cuando sacaba el veneno, significaba que todo ser viviente a su alrededor salía huyendo. Pero Grimjoww tenía orgullo. Se plantó frente a él, estaba nervioso y tenso, pero no se iba a dejar llevar por los instintos, a pesar de que lo comparaban varias veces con un animal; en especial la pantera. Varios espectadores se apartaron varios metros de donde estaban, pero la curiosidad evitaba que apartaran los ojos.
Finalmente Grimjoww cedió y retrocedió unos cuantos pasos, sin conseguir resistir la presión de la mirada de Ulquiorra. El de ojos verdes apartó la vista y se fue por si solo a quién sabía dónde, pues Grimjoww no tuvo la menor intención de seguirlo. El muchacho de ojos verdes prosiguió en su camino, esta vez no estaba molesto; se sentía irritado. Irritado consigo mismo por siquiera tomarle la importancia a los comentarios de su "amigo". Pero se decidió a olvidar todo lo que había dicho que le molestaba.
De uno de sus bolsillos sacó una libreta de notas con apuntes que consideró necesario hacer sobre alguno de los libros que se le habían prestado y se sentó en una banca a leerlos.
Nada podía pasar por su cabeza para distraerlo de su lectura, aunque estuvo distraído unos días por la intervención de cierta chica peli naranja en su vida, puesto a que animó su curiosidad un poco sobre las personas que lo rodeaban. Era la primera vez en su vida que se interesaba en alguien diferente a sí mismo y comenzaba a ver lo que tenía al frente. Pero eso no significaba que le gustara ese cambio. Más bien se irritaba más consigo mismo. Se hallaba leyendo sobre los puntos vitales del cuerpo humano, en los que morirías al instante en el momento en que algo le perforase, cuando una vocecita a la distancia captó su atención. Aunque era ruidosa, no le disgustaba pues en cierta forma llenaba el aire de alegría, y solo había una persona que él conocía que podía hacer eso.
Levantó la vista, inconscientemente, para encontrarse a la propia mujer que había animado su curiosidad por el mundo exterior con su conducta, con la que parecía desinteresada de lo material y solo deseaba en la medida de lo posible ayudar a los demás, y eso lo había experimentado con él mismo. No sabía si lo que hizo por él al darle los libros lo había hecho para alimentar su propio ego y tener un mejor concepto de sí misma, que aunque era la más probable de las opciones, no evitaba que aun así se sintiese como atraído ante esa actitud amable. La mujer pasaba caminando con otras dos chicas al otro lado del campus, riendo. Y esa risita resonaba por todo el lugar.
Ulquiorra estudió las acciones de las chicas, y el efecto que causaban en quienes pasaran cerca de ella. Varias chicas la miraban con desprecio, posiblemente por envidia a su maravilloso cuerpo, pero otras sonreían al verla pasar tan animadamente. Los chicos no podían apartar la mirada de ella, en una sección delantera en particular, pero había entre los chicos quienes solo la observaban sin ningún interés superficial y solo la ignoraba o admiraban por su actitud optimista. Era una interesante reacción la que provocaba su presencia sobre el campus. Y él no era la excepción a esa inercia. Sin que se diera cuenta ya la estaba observando detenidamente, e incluso sintiéndose mejor por el simple hecho de estar cerca de ella. Pero no podía; no; no iba a hacer nada sobre ello. Volvió a adentrarse a sus lecturas cuando notó la distante voz de la mujer aminorar conforme se alejaba.
Ya nada podía atraer su atención, devoraba las páginas como si su vida dependiera de ello. Ya estaba tan acostumbrado a leer que era más rápido que la mayoría de las personas. Todo era ya tranquilidad. Hasta que la luz del sol que iluminaba su lectura desapareció. Una persona se le había posicionado al frente bloqueando su visibilidad, haciéndolo enojar; pero cuando levantó la vista solo fue sorpresa lo que lo asaltó. La mujer que juraba había ido por el otro lado del campus estaba ahora frente a él sonriente.
-Ohayo Ulquiorra-kun!- dijo tiernamente- ¿qué haces leyendo solo?
Ulquiorra no alteró su semblante ni siquiera cuando se sorprendió de su presencia así que no le costó seguir como si nada. –Mujer, estorbas.- dijo fríamente.
Ella comprendió que le tapaba y se corrió de donde estaba. Pero seguía observándolo. Ulquiorra volvió a su lectura ante la recuperación de la luz, pero le era imposible leer al notar que le estaban viendo así que se giró hacia donde ella de nuevo, y ella apartó la mirada nerviosa.
-¿Tienes algo que decirme?- preguntó impaciente cuando notó que no se largaba y lo miraba de forma tan incómoda.
Ella se sentó a su lado. –No. ¡Solo me preguntaba si recibiste mi carta! Se la di a Nelliel-san cuando escuché que vivía en el mismo apartamento que tú.-
-¿No era más cómodo simplemente decírmelo personalmente?- comentó el molesto
-¡Pensé que sería más divertido mandar una carta! En realidad, en la clase de escritura nos ordenaron escribir una carta y pensé: ¿A Ulquiorra-kun le divertiría leer una? Después de todo te gusta la lectura.-
-Una carta y un libro son cosas completamente distintas. Y todo lo que tenía su contenido era extremadamente inútil e innecesario.-
Inoue se acercó un poco más al muchacho para observarlo mejor. Él observó con mucha sorpresa como ella se le acercaba, tomando sus defensas, cuando él no pudo reaccionar a sus acciones. –¡Pero era lo quería decirte!-comentó.
Ulquiorra no podía responder. La cercanía lo estaba quemando por dentro, al principio por disgusto al no estar acostumbrado a tanta proximidad, pero después se sintió extraño. Ella notó que el chico ya no respondía. Cuando analizó la situación, se alejó de golpe. ¡Acercarse a alguien tanto y sin su permiso! Seguro estaba molesto.
Inoue se encogió un poco y guardó silencio. –Perdón, no quise incomodarte- le murmuró
Él recobró el sentido y volvió a ver a su libreta, aunque ahora ya no podía leer ni entender nada de lo que había escrito en ella. ¿Cómo habían podido quitarle sus defensas tan libremente y sin que se diera cuenta? Por su orgullo, decidió no responder. Esperaba que ella se fuese al notar que ya no tenía planeado continuar con la conversación, pero ella se mantenía en la misma posición, ni siquiera parecía sentirse incómoda sobre ello. Él no entendía del todo que estaba haciendo ahí, pero más que nada, ¿cómo rayos llegó hasta ahí?
Ulquiorra sin apartar los ojos de su libreta continuó. – ¿No estabas con otras personas hace unos momentos?- preguntó con curiosidad verdadera.
Inoue le miró sorprendida. –Se fueron a comprar unas bebidas, así que les dije que las esperaría junto a ti.- ella sonriente colocó una mano detrás de su cabeza nerviosa y se aclaró la garganta.- Pero no sabía que nos habías visto.-
-Era imposible no escucharlas si reían tan fuerte- comentó. Ella se sonrojó por la vergüenza y río tontamente.
-Lo siento por ello. ¿Has leído novelas de suspenso o misterio? Son mis favoritas.- comentó ella inocentemente. Él negó con la cabeza. – ¡Deberías hacerlo, son muy buenas! ¿Tal vez debería traerte más libros?- puso un dedo en seña de duda en su barbilla.
-No. No leo absolutamente nada que o tenga que ver con medicina. Además ya tengo demasiados libros tuyos- Ulquiorra ya no miraba la libreta, ahora su atención estaba centrada en la persona que tan ansiosamente deseaba mantener una conversación junto con él. Ella se deprimió ante el comentario, y se sintió decepcionada pues esperaba realmente poder darle los libros.
Ante semejante expresión, Ulquiorra sintió que sus defensas bajaban de nuevo. –Pero supongo que no tendría nada de malo leer solo uno- dijo rendido. Pero solo hasta que lo dijo, se dio cuenta de cómo había sido controlado por sus influencias de nuevo.
Inoue sonrió ante sus palabras con alegría. –¡Bien! ¡Entonces te traeré mis libros!- le dijo animadamente, y se levantó para correr a buscar los libros que mantenía en su aula, pero un brazo la detuvo rápidamente antes de que se moviera.
-Solo un libro. No traigas una montaña.- comentó él.
-S-s... ¡Sí!- dijo ella, y entonces escuchó a sus amigas venir de nuevo. –Entonces adiós Ulquiorra-kun!- se despidió ella, pero él no contestó y ella solo se encaminó de nuevo hacia sus amigas.
-Inoue! ¡Ya ven!- gritó Rukia desde lejos con unas tres bebidas en sus brazos.
-¡Voy!- gritó ella corriendo hacia donde ellas se encontraban. Con delicadeza, nerviosa, y el corazón saltándole a mil, pasó sus dedos por donde la mano de Ulquiorra la sostuvo. O sabía que era esa nueva sensación, ni el motivo por el cual estaba sintiendo eso, pero era fascinante y nuevo. Era diferente a como se sentía con el resto del mundo. Y por ello, se permitiría explorarla.
Y así, con el corazón aun latiéndole rápidamente, se dirigió hacia donde sus amigas, con un sentimiento nuevo infectando su interior.
Cuando llegó hasta ahí, Rukia la miraba con curiosidad, la dejaron por un momento para ir a traer las bebidas, pero no se imaginaban que iba a acercarse al chico frío que pasaba hablando con Grimjoww en los recesos. ¿Así que no era solo Rukia la que hablaba con sujetos extraños eh? Pero no le sorprendía mucho viniendo de Inoue, que desde que la conocía, sabía que ella trataba de llevarse bien con toda clase de personas. La agitada chica de pechos grandes, finalmente llegó a su encuentro con las mejillas encendidas, pero Tatsuki y Rukia supusieron que era por haber corrido hacia donde ellas. Finalmente juntas, fueron a sentarse debajo de un árbol de sakura, casi listo para florecer.
-Woah, ya estamos es la época de los árboles de sakura. ¿Muy rápido verdad?- comentó la enana a las dos chicas que estaban junto con ella.
-Sí. Las del año pasado fueron sorprendentes, Sería tu primera vez viéndolos florecer en Karakura ¿verdad?- le contestó Tatsuki con entusiasmo, mostrando como le agradaba esa estación en específico.
-No realmente estuve en una cuando era pequeña aquí. Venía aquí a visitar a mi difunto abuelo en vacaciones con mi familia, como es un pueblo conocido fue uno de los motivos por lo que ni-sama decidió mudarse aquí- comentó alegre de sus viejos recuerdos. A pesar de que habían muchos dolorosos, también habían muchos felices como los que pasaba en Karakura.
-Tu hermano debe ser muy bueno Kuchiki-san. Hablas de él con mucho respeto- le dijo Inoue.
Rukia asintió. La admiración que sentía por su hermano no podía ser escrita con palabras. No solo la había educado después de la muerte de su hermana y sus padres, si no también había tomado su lugar a pesar de que no tenían ningún parentesco sanguíneo. Lo quería más que a nadie en el mundo, aunque a veces dudaba si su lugar podía ser tomado. Pero eso era algo imposible de pensar para ella en esos momentos en que nadie movía su corazón. "Nadie, nadie" se repitió como tratando de convencerse. Una imagen se le vino a la cabeza, pero se sacudió su cuerpo para que saliera y el color no apareciera en sus mejillas sin que ella lo permitiera, como le había sucedido antes. Tatsuki e Inoue la miraron extrañadas.
-¿Sucede algo Rukia?- pregunta Inoue
-No es nada, es un mosquito.- mintió.
Las tres chicas disfrutaban de su almuerzo pacíficamente, mientras Rukia se sumía en sus pensamientos. Se le habían escapado varias oportunidades para hablar con Ichigo, aunque la mayor parte fue por culpa de él. ¿Qué se le había metido? Hasta que le clavó el lápiz en la pierna no había sido violenta con él, y estaba enojado con ella antes que eso. Y estaba segura además de que no había hecho nada que lo enojase el día anterior. No tenía sentido. Los hombres eran extraños y punto.
Luego repasó la actitud de Ichigo desde que le vio en la mañana. Ignorando su saludo, hablando con chicas con las que no había hablado nunca antes, no contestando su nota… Estaba actuando como una chica en su período y eso le disgustaba tanto como que le dijeran enana, bueno, no tanto. Repasando sus memorias, recordó como Riruka le hablaba y miraba mientras estaba en la clase conversando pacíficamente con él, mientras que a ella la había ignorado. Riruka casi babeaba.
-Rukia ¡Cuidado con eso!-
¿Acaso ella estaba haciéndole algún movimiento a Ichigo?
-Eto… ¿Kuchiki-san?-
¿O tal vez era que Ichigo había captado interés por Riruka y había decidido olvidarla?
-¡RUKIA!- le gritó Tatsuki. La cara de Rukia se puso alarma y de inmediato supo lo que estaba haciendo: estaba estripando el bollo de pan con crema dulce en su interior hasta hacerlo añicos y regar un poco de crema en su enagua. Finalmente reaccionó y tomó una servilleta para limpiarse a sí misma rápidamente. –Geez Rukia, ¿En qué estabas pensando? ¿No nos escuchabas llamando?
-¡Lo siento mucho! Estaba pensando en…. Un programa de ayer. No me gustó lo que hizo una de las parejas del programa.- mintió. Era cierto que vio un programa de citas con parejas por la noche ya que estaba aburrida, y fue lo primero que se le pasó por la cabeza, ¡¿pero no pudo mentir mejor?! Aunque fue suficiente para convencer a sus amigas. Inoue le habló nerviosamente para que no se preocupara por programas como esos, pero Tatsuki la regañó para que se concentrara en la vida real.
El resto del día fue de mal en peor. Aunque Ichigo ya no le trataba tan indiferente como al comienzo del día cuando lo apuñaló con un lápiz, aún seguía sin hablarle. Los temas comenzaban a ponerse más duros por la venida de los próximos exámenes así que las clases estaban haciéndose rudos y debió prestar su máxima atención en cada clase tanto que no tuvo tiempo de siquiera mandarle una nota al pelinaranjo que desvergonzadamente roncaba en algunas lecciones al lado de ella. Aunque Soi Fon le dio su merecido al golpearlo con un borrador en su clase, a los otros les valió poco su falta de atención, ya que el bastardo tenía excelentes calificaciones por motivos desconocidos para Rukia que siempre lo veía vaguear en clase.
Al final, dejó de esforzarse en clases de tratar de hablarle para así poner su concentración en lo que veían. Ichigo no parecía importarle nada de lo que estaba en el pizarrón, pero de vez en cuando miraba al lado suyo para ver a la enana tomando como mil apuntes de cada frase que decían sus profesores. Y de vez en cuando, aunque no lo quería así, se le zafaba una sonrisa de sus belfos. Cuando fue finalmente la última campana de las lecciones del día, Rukia dejó nuevamente su cabeza en su escritorio muy cansada por todo el esfuerzo del día. Si no era obvio ya de que los exámenes rudos iban a venir ese semestre, pues ahora sí lo era y completamente. El cansancio consiguió que ella se olvidara de los problemas que tuvo con Ichigo en la mañana, casi caía soñada con tan solo dos minutos de reposar.
-Rukia, Inoue y yo ya nos vamos. ¿Qué hay de ti?- le preguntó Tatsuki de lejos.
Rukia levantó su cabeza ligeramente para volverlas a ver a ambas. –Yo me quedaré un rato. Tengo algo que hacer de todos modos. Ustedes vallan.- repuso. Su propio codo le tapaba la vista de quien estaba recogiendo sus cosas al lado suyo, pero si no hubiera estado ahí tapándole, habría notado un cambio de humor repentino en quien estaba al lado suyo.
-Bien, te veo mañana.- se despidió
-Adiós.- les contestó aún cansada para moverse un milímetro.
El aula entera estaba ya saliendo o recogiendo sus pertenencias, así que Rukia comenzó a hacer lo mismo. Ichigo ya había tomado su bulto y Rukia supuso que se iba a marchar, pero cuando ella levantó la vista para marcharse con sus cosas se lo topó mirándola frente a frente. Su ceño estaba fruncido, aunque eso era lo habitual. Pero la morena sentía una presión diferente detrás de sus orbes, como si algo extraño le sucediera, pero eso era ya obvio desde la mañana.
-¿Qué?- pregunta Rukia con rudeza. Estaba molesta con él, ignorándola todo el día y ahora mirándola como si hubiera hecho algo malo.
Ichigo puso sus manos en sus bolsillos. –Quiero que me respondas una simple pregunta honestamente.- exclamó él.
-¿Por qué debería? Estuviste ignorándome en lo que me concierne fue todo el día, no tengo que responderte nada.- le escupió ella. Pasó al lado de él para largarse del lugar, pero él se colocó frente a ella bloqueándole el camino. -¿Qué haces? ¡Apártate!-
-No me moveré hasta que respondas. De todos modos es por esto que estuve molesto todo el día.
Rukia alzó una ceja. La curiosidad estaba invadiendo todo su cuerpo. No tenía ganas de andar con rodeos ni de jugar a quién se rendía primero en lo que fuera que fuera la competencia que iniciaban inconscientemente ellos siempre. Se mantuvo en silencio, pero le dio a Ichigo la oportunidad de proceder.
Ichigo tomó una bocanada de aire -¿Estás o no interesada en Grimjoww Jaeggerjack?- le preguntó él con seriedad. Esto tomó por sorpresa a Rukia, quien miró a Ichigo confusa. No esperaba que la pregunta fuese reiterada, aunque se la habían formulado de una forma diferente la noche anterior, y ella pensó que ese tema ya había quedado claro entre ambos. Cuando volvió a ver sus ojos de color miel, encontró duda sumergida en ellos así que se decidió a responder.
-No. ¿Esa tontería te tuvo de mal humor todo el día?- le dijo ella son serenidad.
Pero él ignoró su pregunta. –Entonces, ¿Por qué vienes a la preparatoria con él? ¿Y por qué vas a salir con él de todos modos si no te interesa? No tiene sentido. Eso no es algo que se hace con alguien que no te interesa.
Rukia estaba ahora realmente curiosa con su reacción. No había motivo para ponerse así y eso no era de su incumbencia. –Era sólo una pregunta ¿no? Creo que ese tipo de cosas son las que se hacen con amigos tal como lo veo yo. Y lo único que no tiene sentido aquí es que te hayas enojado y portado como un idiota conmigo solo por eso.-
Ichigo puso los ojos en blanco. Ya no tenía ninguna respuesta para eso pero estaba realmente enojado. Sobre todo porque ella tenía toda la razón. -¡Pero eso no es motivo para venir juntos a la preparatoria! ¿Y no juraste no intimar con ese tipo de sujetos? ¿No estás siendo algo hipócrita?-
-¡¿Hipócrita?!- gritó Rukia en su cara. El enojo ya estaba saliendo por sí solo de ella. -¡Eres idiota de verdad! ¿Y qué si quiero venir caminando con él, o con Ishida o con Hitsugaya? ¡No soy una niña indefensa que no sabe cuidarse sola!-
Rukia caminó hacia él y lo empujó del camino. Él no pudo hacer absolutamente nada para evitarlo. La palabra "Niña indefensa" le había abierto una herida profunda, dándole automáticamente un viaje por sus recuerdos. A sus ojos, eso era lo que ella era. Una niña indefensa, como la que lloraba esa vez. Sus ojos no pudieron seguirla de nuevo. Ella lo apartó del camino, y él la dejó ir. Se había portado verdaderamente como un idiota. Se había molestado con ella solo por verla hablar con Grimjoww, y se influenció por los comentarios de sus amigos de ellos dos juntos. No tenía que saltar a sus conclusiones tan precipitadamente y Rukia tenía ahora todo el derecho de enojarse con él.
Antes de salir del aula en la que solo estaban ellos dos discutiendo, ella se volvió a encararlo. –Que me guste Grimjoww…. ¡Eso es imposible! Pero lo preferiría a él mil veces antes que a ti.- repuso con furia en su voz y salió del aula estrepitosamente. Ichigo se mantuvo quieto por unos segundos más. Pero pronto comenzó a apartarse del escritorio, se acercó a la pared más cercana donde colocó un brazo a la altura de su cabeza y se recostó sobre él.
-Demonios- murmuró por lo bajo.
-o-
Rukia estaba hecha una furia mientras caminaba rápido por el campus hacia la salida de la preparatoria. En su vida le habían llamado hipócrita, ignorado, ofendido y tratado de una manera como aquella por esas ridículas razones. Si bien, Ichigo había mencionado que ella le importaba pues no deseaba ver a sus amigos salir heridos de cualquier clase de experiencia, no significaba que ella no supiera lo que estaba haciendo, que no supiera protegerse del mundo exterior o de las personas que quedasen con ella. ¡Había estado inquietada por él para nada! Si hubiese sabido que iba a actuar como un niño insoportable ni se hubiera molestado en pensar en él todo el día, pero ahí estaba ella como una tonta preguntándose qué había hecho mal, cuando no había hecho absolutamente nada.
"Que se olvide de que le voy a volver a hablar a esa zanahoria, ¡Nunca más me preocuparé por él!" pensaba mientras andaba por los pasillos. Sus mejillas estaban rojas por la ira y sus dientes rechinaban, si hubiera sabido que iba a sentirse tan frustrada después de salir del aula lo hubiera pateado en el momento. Rukia necesitaba desahogarse con algo, alguien, ¡Cualquier cosa! Y un pobre basurero que había cerca suyo fue quien recibió la violencia de la chica con una pisada. Para la fortuna de ella y de sus pocas ganas de agacharse, estaba vacío y no regó nada por el suelo, pero en cuanto se hubo desahogado algo en el objeto, lo recogió y puso de vuelta en su lugar.
"No puedo creer que una tontería como esta me ponga en este estado. ¡Cálmate Kuchiki Rukia!" se repetía varias veces. Se lo repitió seguidamente, inhaló y exhaló aire lentamente y consiguió entrar en razón de nuevo. Su sangre ya no hervía tanto, y pudo calmar sus deseos de regresar al aula a asesinarlo. Fue entonces cuando sus pensamientos positivos inundaron su mente, incluyendo en ellos memorias, y entre sus memorias yacía, la de Grimjoww esa mañana recordándole que iban a salir a algún lado. El simple nombre de Grimjoww de repente fue suficiente para volver a hacerla enojar un poco, pero se tranquilizó y fue a la salida de la prepa para encontrarse con él con la mejor cara que podía presentar, pero quien sabía en qué condiciones podía llegar si estaba tan enfadada.
Pero de una u otra forma llegó, y ahí estaba él; apoyado contra la pared con una mirada impaciente. Cuando la vio en vez de saludar frunció el ceño. –Maldición enana, ¿No podías llegar más rápido? Muero de hambre- le dijo por lo lejos. Ella se acercó corriendo hacia él, decidida a ignorar el anterior incidente.
-Olvidé algo en mi salón, perdón por hacerte esperar- contestó con pena.
Él le miró y suspiró. –Que importa. Solo vamos a comer.
.- Sin voltearla a ver de nuevo, comenzó su ruta a un lugar que solo él conocía, pues ella no sabía a donde se dirigían así que le dejó liderar el camino, a un paso corto por detrás de él. Cuando estaba en la cuesta que recorría todos los días de ida y vuelta a casa desde la preparatoria, volvió su mirada hacia atrás, buscado entre las ventanas del edificio, alguna ventana que pudiese reconocer, en donde se encontraba discutiendo hacía unos momentos. No supo por qué se giró, pero lo hizo. No consiguió ver a nadie en la ventana ni lo que se pudiese reconocer desde esa distancia en los adentros del salón que suponía ella, era el suyo. Sin pensarlo dos veces, se volvió y siguió su rumbo junto con su acompañante, que se veía ligeramente animado pero malhumorado. Quizás por el hambre.
Grimjoww se volvía de vez en cuando para decir algunas palabras sin sentido, o repitiendo un tema de conversación varias veces. Rukia había supuesto que estaba solo animado por el lugar al que él la llevaría, pero después de observar sus repetidas acciones una y otra vez, lo clasificó como nervioso. Pero no lo entendía del todo. ¿Nervioso de qué? ¿Nervioso de ella? Era imposible. Aunque le costaba admitirlo, su tamaño era menor al que se supone las chicas de su edad debían tener, era cierto que tenía un temperamento difícil, que fuera molesta e insistente en ciertas ocasiones, que fuera mandona, a veces malhumorada…. "Y de repente, me acuerdo de todos los insultos que ese fresita me ha dicho" Pensó con ironía en la cara. Era cierto que ella era así, pero no se consideraba intimidante, y menos sobre alguien del tamaño de Grimjoww y su musculatura.
No podía intimidar ni siquiera a la persona que la había molestado en el salón, pues a pesar de que le devolviera las palabras con sus puños o sus patadas, él seguía haciéndolo. Y eso solo demostraba que él era un insistente cabeza hueca, con un cerebro diminuto y que se molestaba por las más pequeñas cosas. Era un idiota sin remedio con complejo de fresita y zanahoria, tanto fruta como vegetal. Era un maldito bastardo. ¡Era irritante! Y además era un vagabundo, que por motivos desconocidos sacaba excelentes calificaciones. Rukia siguió el camino entero enumerando cada desperfecto del chico que se sentaba al lado de ella, casi se sintió tentada a empezar a contar con los dedos; pero de repente Grimjoww detuvo su paso y por no estar prestando atención al camino ella chocó contra su dura espalda.
-¿A dónde vas? Vamos a comer aquí.- dijo él volteando a verla. Entonces ella prestó toda su atención al sitio de comidas al que él se refería. Estaban en un café, en quién sabía que parte de la ciudad, porque Rukia no lo había visto antes.
Cuando volteó su cabeza, comprobó que o conocía esa calle ni ese vecindario. Grimjoww impaciente la jaló de los hombros, y la guió a la mesa más cercana sin darle tiempo de identificar la zona.
Rukia se sentó frente a él aun tratando de reconocer algún lugar en la ventana del café, pero no importaba en que ángulo viera el lugar, no lo conocía ni recordaba por cual camino había llegado hasta ahí. Todo por culpa del idiota al que estaba ofendiendo mentalmente. Un mesero pasó por su mesa y les colocó el menú en la mesa. En cuanto se hubo retirado Grimjoww la miró de nuevo.
Ella parecía muy distraída, pero no con el menú.
-Oi, ¿qué estás pensando?- le preguntó
Rukia lo miró confusa. Peor luego advirtió que seguro él la había notado algo distante, pues desde que salieron de la preparatoria había estado pensando mal de Ichigo, pero solamente en Ichigo, tanto que no había prestado atención al camino y rara vez le respondía a Grimjoww alguna de sus preguntas sin sentido.
-Nada. Recibí mucha materia para los exámenes hoy y hago un repaso mental- mintió. El simple comentario pareció no hacerle gracia a Grimjoww que se hizo para atrás en su silla con disgusto.
-No me lo recuerdes. Hoy explotó la materia en mi cara. No sé cómo voy a aprenderme todo eso- dijo mientras tomaba un sobre de azúcar y lo golpeaba con sus dedos. –Pero no te traje aquí para que pensaras en estudiar, relájate un rato.-
-Lo siento. ¿Por cierto en dónde estamos exactamente? Nunca había visto este lugar.- comentó Rukia tratando de hacerse un mapa mental para el camino de regreso.
-Es un café-restaurante algo famoso de este vecindario, no muy lejos de aquí está en mi casa así que no te preocupes. – Rukia asintió y volvió a ver su menú, optó por elegir una crepa dulce mientras su compañero escogía papas y un acompañamiento de pescado. Una muy extraña combinación. ¿Por qué era que veía tanto de un felino en él?
Incluso cuando tomaba su comida, había algo en sus modales que le hacía ver incluso peligroso. -¿Alguna vez te han dicho que eres como un felino?- comentó ella buscando un tema de conversación.
Grimjoww la miró y rio ante su comentario, como si ya se lo viera venir. –No tienes ni idea. ¿No has escuchado a la profesora Matsumoto llamarme panterita?-
-He oído el apodo.- dijo ella entre risas recordando esa mañana.
-Me lo puso por que corro como una según ella, y todos los demás la imitaron cuando vieron que tenía otras cualidades de felino. Pregúntame por qué soy así, pero no podré responder.- tomó un vaso de agua y tragó rápidamente. – Es lo mismo con Ulquiorra, todos lo ven como un murciélago. Aunque para mí es un maldito emo.
Rukia y él charlaron de nuevo por un rato de temas sin importancia o triviales, si no hubiera llegado la comida, ella no hubiera sabido de qué seguir hablando. Por algún motivo no tenía mucho de qué hablar con él. Pero él tenía el deseo de sacar todo tipo de información de ella.
-¿No te gustan los tipos rudos?- comentó con voz seductora en medio de la comida. Ella casi escupe lo que estaba masticando por la sorpresa de la pregunta. De repente se le había venido la imagen de alguien a la cabeza pero ella se sacudió para no pensar en ello. Grimjoww tomó su movimiento como un no. -¿entonces eres de las que siguen a los chicos con lentes?-
-No es que no me gusten, pero tampoco me gustan mucho que digamos.- comentó ella. ¿Por qué estaba hablando de su tipo de hombre con Grimjoww? Ella supuso que ahí acabaría el tema, pero él estaba insistente.
-Eso nos deja… tu tipo de chico ideal debe ser alguien como yo.- la risa seductora que se formó en su cara hizo a Rukia sonrojar ligeramente. Pero después le miró con el ceño fruncido.
-¿De qué estás hablando? ¡No! No tengo un tipo de chico en específico que me guste aunque tal vez….- comenzó a pensar ella. – Tal vez me gustaría encontrar un tipo como ni-sama. Eso no me vendría mal.
-¿Tienes un complejo de hermano?- le dijo con sorpresa
-¡No!- gritó ella sacudiendo tanto sus manos como su cabeza. Y por ese movimiento, tiró su vaso sobre sus ropas.
Ni siquiera tuvo el tiempo para reaccionar, o pudo atraparlo y el vaso calló en su enagua derramando todo el líquido sobre ella. Aunque se levantó de golpe, no servía de nada. Grimjoww y unos cuantos meseros se acercaron rápido para limpiar la mesa y el desorden que había causado.
-Excelente. ¡Lo que faltaba!- exclamó con disgusto mientras exprimía su enagua para que saliera algo del líquido de ella.
-Tranquila, solo vamos a cambiarte las ropas y ya.- dijo él mientras recogía el vaso. Ya no tenía sentido seguir comiendo en ese punto, pues ya se había casi terminado de devorar sus platos.
Cuando pagaron la comida, Grimjoww tomó el bolso de ella y la guió a su apartamento.
-¿De qué me va a servir venir aquí si no tengo con qué cambiarme?- Grimjoww había entrado ya, arrastrándola con él.
-Solo le pides una enagua a Nel y ya.- le contesta.
Mientras se adentraba al departamento, Rukia no pudo evitar observar el lugar que la rodeaba, la sala principal, ordenada en general; estaba extrañamente vacía. Bien, ella ya sabía por los rumores que Grimjoww y los otros chicos extranjeros vivían en un mismo departamento, y lo pudo comprobar por sí misma en cuanto inspeccionó el lugar y divisó algunas fotografías entre las pertenencias que iban regadas en cada mueble con las caras de esos chicos. Pero.. ¿Dónde estaban todos? Las clases ya habían terminado y no se veía ni un alma en el lugar.
Grimjoww se dirigió a la cocina del lugar para sacar unos cuantos trapos que lanzó luego a la cabeza de la chica. Y sin necesidad de que se le dijera, ella se secó un poco la enagua y las piernas que aún estaban algo mojadas del fresco que se le regó en el café. Pasó el trapo por sus cabellos, que también habían sido mojados mientras estaba descuidada limpiando su desastre
Ella no notó la mirada que le lanzaba la otra persona en la habitación, si no hasta que levantó la vista cuando sintió que la miraban. Azul marino. Ese fue el color que vio reflejado a través de sus ojos, viendo los de él. Por como la miraba, parecía que iba a quedarse así por mucho tiempo. Pero no soportó la presión de esa mirada, así que le extendió la mano para darle de vuelta el trapo.
¿Qué ocurrió después? Ni ella estaba muy segura. Cuando logró reaccionar, él ya estaba sobre ella en el suelo. La había jalado del brazo en ves de recibir de vuelta el trapo. Con una mano, ligeramente pasó sus dedos sobre la mejilla de ella, inspeccionando su cara, dejándolos seguir su curso hasta sus labios, los cuales se detuvo a mirar, como si lo estuvieran llamando.
-¿Q..qué estás..?- Trató de decir ella. Sus palabras dejaron de salir en cuanto notó que él se acercaba a su cara hasta el punto en que su aliento resoplaba sobre el rostro de ella. Eso no lo vio venir.
Puso su mano sobre los labios de ella protegiéndose de los de el chico, pero eso solo empeoró la situación. él tomó su mano y la sujetó sobre su cabeza, mientras que su otra mano trataba de jalarle la blusa y adentrarse en sus ropas.
-Detente...-
-Cállate. ¿No es para esto que viniste hasta aquí?- su voz era decidida. No se iba a detener.
Nada tenía sentido, y a la vez todo estaba muy claro. La mirada que le dirigía desde el café no era por estar nervioso, era por su lujuria. Sin necesidad de procesar el resto de la información, de lo que él quería hacer después y del motivo por el que el apartamento estaba "convenientemente" solo; ella usó toda su fuerza para empujarlo con su otra mano. Pero él estaba listo para el rechazo y desesperadamente trató de acercarse con más fuerza, pero no logró ganarle a la patada de la chica.
Rukia se levantó lo más rápido que su cuerpo le permitió y fue a por sus cosas, en el sofá. No se molestó en cerrar la puerta de los apartamentos cuando cruzó el umbral, solo corrió sin detenerse a pesar de que no se le hicieron familiares las calles que la rodeaban. No se detuvo ni siquiera al escuchar las pisadas que iban tras ella, que solo la hicieron ir más rápido.
-Rukia ¡Espera! Lo siento- gritó desde atrás, mas ella hizo caso omiso de ello. Corrió y corrió hasta que no escuchó nada detrás suyo, y siguió corriendo. Ya nada le era familiar a su alrededor, ni las calles, ni las tiendas, no sabía donde mierdas estaba.
Rukia comenzó a desesperarse. No conocía el lugar y eso la ponía ansiosa, estaba enojada hasta el punto que quería volver hacía al apartamento de Grimjoww sólo para darle su merecido pero se iba a contener pues viendo lo que acababa de pasar, quién sabía que podría suceder y si esa vez ella podría defenderse. Pero lo peor de todo, era ese sentimiento de culpa, de saber que Ichigo tenía razón en todo.
"¿Por qué debes ser tan obstinada y orgullosa Kuchiki Rukia? ¿Por qué no simplemente escuchaste a Ichigo?" Eso era todo lo que pasaba por su cabeza.
Estaba oscureciendo, y ella no sabía donde estaba. Se sentó en una banca de un parque que no reconocía ni en sus antiguos recuerdos de Karakura, la más iluminada y cercana a casas del vecindario que había, en caso de que algo sucediera. Una chica sola y perdida en el parque... presa fácil. ¿A quién podría pedir ayuda?
Sacó su celular rápidamente. No iba a llamar a su hermano, no quería explicarle por qué estaba perdida o qué hacía ahí. Trató de llamar a Tatsuki, pero no la alcanzó su deseo. Inoue tampoco contestaba. Y el resto de sus amigos... nadie contestaba el maldito teléfono. Eran las 6 de la tarde, hora en la que daban el drama " Shinigami Y Humano" en la televisión. La mayoría de sus amigos amaba ese drama, incluyendo a Ishida. Lo más probable era que estuvieran muy concentrados viendo el show como para contestar el celular.
Solo había una persona que conocía que no le importaba ese programa. La persona número uno en su lista de "desearía no llamarlo en esta situación", no porque no confiara en él, sino porque su orgullo se interponía en la situación.
Pero este ya no era el tiempo para dejarse llevar por eso. Buscó entre los contactos de su celular y marcó el número nerviosa.
-"Hola?"- su voz sonaba profunda desde la otra línea, pero aún así, el solo escucharla hizo calmar un poco su corazón.
-I...Ichigo, soy yo.- dijo con hesitación. -Rukia.
La voz de Ichigo calló. Un silencio se interpuso por unos segundos. -"Yo.. lamento lo que sucedió."
¿Porqué debía disculparse él? Ella fue la estúpida. Ella era la que se sentía como mierda en ese momento. -No... tenías razón. Tenías razón sobre él. Yo debería ser la que se disculpe-
-"¿Ocurrió algo?"- su tono preocupado hizo que Rukia se estremeciera, a pesar de que había una larga distancia entre ellos, sentía que estaba a su lado.
-Trató de aprovecharse de mí, así que corrí y ahora...- Sus mejillas enrojecieron, él no la vería pero aún así se sintió avergonzada- No sé dónde estoy. Sé que no tengo ningún derecho a pedirte algo, pero necesito ayuda.
No hubo respuesta del otro lado. Por algún motivo, la morena sintió como si él se hubiera molestado. Pero tenía todos los motivos para hacerlo, después de todo él la había alertado y ella no quiso escucharlo; y ahora le pedía ayuda. No le sorprendería si le colgara el teléfono en ese instante.
-"Puedes reconocer alguna tienda o el camino que seguiste? En dónde estás ahora?"-
Rukia se sorprendió. ¿Realmente la iba a ayudar? No lo merecía.
-Estoy en un parque. Lo único que recuerdo es que estaba cerca de un café-restaurante, por fuera es muy llamativo. Lo siento, es todo lo que puedo dar de información.-
-"Quédate ahí. No te muevas"-
-Espera qué vas a..?- Su pregunta fue interrumpida por el sonido de una llamada cortada, él había colgado el teléfono.
Rukia suspiró. Trató de acomodarse mejor en la banca, cubriendo sus piernas con sus brazos, miró a su alrededor para asegurarse de que no hubiera nadie viéndola. No sabía que iba a hacer Ichigo, pero sólo le quedaba esperar. Tenía frío, miedo, y ansiedad. Era la primera vez que se sentía así en toda su vida.
Lo único que la reconfortaba era saber que por lo menos Ichigo iba a hacer algo. Ichigo. Ichigo, quién había estado en su mente todo el día. Ichigo que la había ignorado, que la había ofendido, que la había alertado y que la iba a ayudar a pesar de todo. Ichigo... en quién había pensado todo el día, incluso e compañía de otras personas. Ichigo. Ichigo. Ichigo.
Algo había en él, que la hacía sentirse diferente. Feliz. Calmada. Nerviosa. ¿Qué era eso? Un mundo completamente diferente la rodeaba cada vez que pensaba o estaba cerca de él. ¿Cómo debía llamar ese sentimiento?
-o-
Había pasado una hora desde que lo llamó, pero no llegó. Tal vez después de todo no la iba a ayudar. Tenía pocas esperanzas, pero algo la hizo quedarse en donde estaba y esperar. Un ruido de motor llamó su atención, así que dirigió su vista hacia donde provenía el ruido. Una moto se dirigía a su dirección.
Rukia quería estar equivocada, pero no era así. El conductor, tapado con su casco y vistiendo un suéter negro, la vio de lejos, y de inmediato fue hacia su dirección a pesar de que inicialmente iba hacia el sentido contrario. Rukia tomó sus cosas y trató de correr, pero estaba tan nerviosa que calló al suelo. La moto estaba ahora frente a ella. Con sus brazos se tapó la cara y gritó.
-¡Rukia, soy yo!- La voz familiar detuvo sus gritos, lentamente bajó sus manos y miró al conductor.
-¿Ichigo?-
una sonrisa escapó de los belfos del conductor. Se quitó el casco, mostrando un ruidoso cabello naranja y una implacable sonrisa. Se veía increíblemente guapo contrastando con la moto y el suéter que llevaba puesto. Lo único que había diferente en él era un ligero golpe en su mejilla, que ella no había visto ahí esa mañana. Ese era Ichigo. Era Ichigo. Ichigo había ido por ella.
-No te asustes. Es mi moto.- dijo. No parecía enojado. Sinceridad era lo que escapaba de sus palabras.
-¿Qué te pasó en la cara?- Rukia preguntó.
Al instante, la sonrisa del chico desapareció, mostrando su usual ceño fruncido. -Me topé con ese imbécil de camino. Digamos que aunque gané y le dí su merecido, a veces de agarran desprevenidamente.-
Su pecho estaba enloqueciendo. ¿Qué era? ¿Porqué él hacía que las cosas se sintieran tan caóticas en su interior? ¿Porqué hacía todo eso por ella a pesar de su discusión? ¿Porqué no podía dejar de pesar en él?
-Ichigo... Gracias.
-Sólo sube. Vamos a casa.- dijo y le extendió su mano.
Al momento en que ella la tomó, fue como si un click sonara en su interior. Como si las respuestas a todas sus preguntas fueran solucionadas. Rodeó la cintura de él con sus brazos, apretándolo. Su pecho.. su calor. Lo quería sentir. Quería abrazarlo más. Y estar con él en una moto lo hacía todo más sencillo. El viento soplaba en la cara de Rukia, a pesar de que llevaba un casco. Su corazón latía fuertemente en su pecho.
-Rukia- comenzó a decir él. -No te atrevas a perdonarlo, o enamorarte fácilmente de los chicos que te presten atención. No hagas que esto se repita.
-Enamorarme? Perdonarlo? Nunca!- gritó ella.
Una risita escapó de Ichigo. -Espero que sea así. No quiero que te enamores de idiotas como él-
-Eso es imposible.- concluyó Rukia.
"Eso es imposible..." Reiteró en sus pensamientos, al tiempo que se acercaba más al chico en frente suyo y ajustaba su agarre en su cintura. "Eso es imposible, porque ya estoy enamorada de tí"
Como ven... una de mis fantasías se cumplió. Ichigo en moto XD
NUNCA MÁS escribiré capítulos tan largos. Me canso y las ideas se desploman fácilmente. Disculpen la tardanza, pero estaba estudiando para un examen muy importante. Por cierto lo pasé!
De nuevo gracias por sus reviews. Disfruto mucho leyendolos y sus ideas me hacen reír de vez en cuando. Ya se que esta historia no tiene muchos followers, pero agradesco por los que tengo y los aprecio aunque sean pocos.
Después de todo no escribo esto solo por los followers, quiero dejar mis fantasías fluir!
Si desean algo en específico para la próxima entonces lo pondré (talvezz), pero mándenme un msj o review con sus ideas.
ahhh gracias! Y el proximo no será tan largo pero los capitulos se subiran más a seguido.
Ya tengo como va a terminar la historia, y esperaba que ya se reconocieran por lo meos los sentimientos de uno o de otro.
Nota: Trataré de sacar One shots en inglés, no soy muy buena en ello, pero lo hare lo más simple posible por si lo desean leer.
Reviews por favor!
