Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen...

Ángel Oscuro

(Dark Angel)

Un fic de Camaro

Traducción por Apolonia


"¿Divertirnos? ¿Qué quieres decir?" Preguntó. Él era tal misterio. Simplemente no comprenderlo. Un minuto estaba dispuesto a exterminar su existencia y al próximo estaba sintiendo lástima por ella en sus brazos y dándole regalos. Era tan sorprendente que supuso que nunca lo entendería o sería capaz de predecirlo. Pero ese era Vegeta para ustedes. Siempre uno de shockear y complacer.

Y así una vez más iban por interminables pasillos en busca de una manera de librarla de su "drama" como él tan amablemente se refería a ello. ¿Qué tenía que hacer ella? ¿Pretender que su vida era una maldita fiesta tras otra? Bueno, no lo era. Por qué debería incluso intentar pensar que era menos que patético y mucho del tiempo, simplemente aterrador. Pero de nuevo... había estado sintiendo compasión por sí misma demasiado y alojándose demasiado en los inconvenientes de la vida.

"Siempre con preguntas contigo Princesa. ¿Por qué no puedes simplemente confiar en mí? No es como si no hubiera podido matarte ya unas miles de veces por ahora si quisiera Ángel." Ella lo miró ferozmente. Quiero decir... él sólo estaba sentenciando hechos. ¿Entonces qué si no fueron bastantes? Necesita para acostumbrarse a él. Al parecer, por la manera en iban las cosas, iba a estar con él durante bastante tiempo y era probablemente una buena idea ser franca. Él se consideraba el más honorable demonio vivo y era mortalmente honesto. Se negaba a ocultar el hecho de que había asesinado a su propio padre y básicamente robado la corona de su hermano. Claro... otros demonios sabían que el trono nunca fue suyo por derecho. ¿Y qué? Era suyo no obstante y por su crueldad él era temido y respetado. No lo tendría de ninguna otra manera.

"Bulma. ¡BULMA!" le gritó, aún siguiéndolo de cerca mientras vagaban a través de un amplio pasillo.

"¿Qué?" se burló él. Sí... sabía perfectamente lo que quería decir. ¿Pero intentaba pasar por alto una buena excusa para enfurecerla?... oh, ¡claro que no!

"Bulma... Ese es mi nombre."

"¿Y dónde está exactamente la parte en donde se supone que me importa una mierda?" rió él. Así que... el bastardo la había engañado. Él sabía perfectamente bien cual era su nombre. Maldito.

"¡VEGETA!" gritó ella, deteniendo su rápida caminata. Colocó sus manos sobre sus caderas airadamente, dándole su mejor ceño fruncido. Él sólo sonrió, haciéndola apretar sus dientes.

"Si sabías mi nombre todo este tiempo, ¡¿por qué no lo usaste nunca?!" hirvió a través de sus dientes.

"Todo lo que siempre me llamas es Princesa, Ángel o Mujer... ¿Se puede ser más bárbaro? Suenas como un salvaje, sabes." Le informó arrogantemente. Moviéndose peligrosamente cerca de ella, se inclinó para que su rostro estuviera a un simple centímetro del suyo propio, casi tocándose las narices.

"¿Oh? Bueno... tal vez me gusta ser salvaje." Alzó una ceja. "Además," la rozó, alejándose caminando. "Algo me dice que te gustaría duro." Rió. Dudaba que ella tuviera alguna idea de lo que estaba implicando.

¿Qué DEMONIOS estaba implicando?

"Estoy seguro de que no tengo ni idea de lo que estas hablando Vegeta. Y estoy casi positiva que no quiero tenerla." Alzó su nariz excesivamente alta en el aire, pavoneándose ante él de manera snob. ¡Sólo una verdadera Princesa podía sacar esa pequeña rutina! ¡Ja! ¡Déjenla tomarla con la guardia baja ahora!

Deslizó un brazo posesivamente alrededor de su delgada cintura y la golpeó con fuerza contra su pecho, mirándola con una diabólica sonrisa que sólo él podía sacar. Rió destellando sus plateados colmillos.

Maldito... lo había hecho otra vez.

"¿Oh? ¿Tan segura estás? Bueno..." alzó sus gruesas cejas. "Algo me dice que tarde o temprano... estás OBLIGADA a averiguarlo. Sólo espero que sea yo quien dé toda la información." Rió... un profundo gutural sonido que rebotó en las paredes en la gran sala de porcelana, que ahora habitaban.

Lo miró fijamente con amplios ojos, tratando de no dejarse llevar en que acababa de tener la idea más enferma de que sabía EXACTAMENTE qué estaba proponiendo. Moviendo su labio inferior, lo miró.

"Suéltame Vegeta." Él sólo sonrió, apretando su agarre hasta que estuviera obligada a colocar sus manos contra su pecho desnudo y tratar de empujarse lejos a sí misma. Toda la escena era ridícula y ella lo sabía.

"¡Dije suéltame Vegeta!" ordenó ferozmente. Él se encogió de hombros, disminuyendo gradualmente su agarre antes de liberarla para alejarla de él.

"Lo que tu digas... Bulma." Hizo rodar sus ojos sarcásticamente. De repente su mano estaba agarrada por la de él y ella lo atrapó mirando MUY intensamente a su cuerpo.

"Pero algún día... no me dirás que te suelte..." dijo.

"Algún día gritarás por mí."

Antes de entrar a través de un enorme par de puertas dobles, Vegeta la silenció con los dedos. Ella no podía entender por qué lo estaba siguiendo exactamente pero había decidido en privado que probablemente sería mejor que pasear por los desconocidos pasillos toda la noche sola. Trató de echar un vistazo a través de la pequeña grieta de la puerta abierta. No pudo haber estado a más de un pie abierto pero Vegeta la empujó hacia atrás con su brazo, mirándola con desaprobación.

"No seas tan obvia." Susurró cerca de ella. "Te dije que nos divertiríamos."

Bulma no estaba segura si le gustaría la idea de él de "divertirse" pero se mantuvo en silencio detrás de él como él dijo. Poco a poco él movió su cabeza por el marco de la puerta y volvió a mirarla increíblemente astuto.

"Mira allí." Le dijo. "Pero en silencio cuando lo hagas."

Curiosamente, metió su cabeza con cautela por la puerta y vio una habitación de tamaño medio. No estaba muy bien iluminada y había algunos rincones que no podía ver. Con todo, aunque... para el inmenso palacio, era bastante plano... Las mismas paredes comunes rojas y piso de mármol negro. Pero no lejos de donde estaban, un Demonio gordo de cabello largo estaba sentado encorvado hacia atrás en su pequeña silla. Estaba simplemente sorprendida que bajo su extrema peso, la presionada silla no se hubiera arrugado. ¡Era enorme! Su rostro entero estaba implícito en su doble mentón, mientras yacía hacia atrás en su silla con sus rechonchas pequeñas manos descansando sobre su grueso estómago.

Nunca había visto a un demonio tan horrible. En su mayor parte, la raza era elegante y agraciada. Sus poderosos cuerpos y hermosos rostros ensombrecidos por enormes alas. Este demonio sólo poseía dos alas apenas útiles encaramadas en su espalda, encorvadas contra su silla mientras dormía... On servicios de vigilancia.

Sintiendo su duro pecho presionando contra su espalda, Bulma alzó la vista para ver a Vegeta mirando a través de las puertas también. ¿Estaba molesto que este perezoso estuviera durmiendo en el trabajo? ¿Lo castigaría? Una gran traviesa sonrisa, se dio a conocer, mientras su mano se deslizaba sobre la de ella y quedaba sobre ella. Ella estaba sin habla y supuso que era probablemente mejor así ya él le ordenado absoluto silencio. Levantando su mano, y tomando la suya como prisionera con ella, señaló su dedo índice al regordete hombre.

"Mira esto." Por una fracción de segundo una pequeña bola comenzó a formarse en frente de su dedo y ella tuvo que hacer fuerza para no jadear. De repente, la esfera roja de energía y se disparó y temió que hubiera destinado su increíble bola de poder al pobre incauto hombre.

Una de las patas de la silla explotó en pedazos voladores de madera y el hombre gordo se cayó como una patata al duro suelo. Bulma estuvo sorprendida por una fracción de segundo, antes de cubrir su boca para detener la explosión de risa que había estado creciendo.

El enorme hombre maldijo, bruscamente despertado de su letargo. Se encontró sentado en el frío suelo duro, su trasero palpitante. ¿Qué? Mirando debajo de él, echó un vistazo a la familiar pata de la silla.

"¡CADA MALDITA VEZ!" insultó, pateando violentamente a los débiles, destrozados pedazos de silla escurriéndose a través del manchado suelo. Fue entonces cuando oyó el sonido. Como una sorda risa tapada. Sus cejas se surcaron sospechosamente, antes de que se cargara hacia las puertas y las abriera por completo. Dio la oscuridad una vez más de los alrededores. Nada más que oscuridad. Nadie en absoluto. Gruñó en frustración, antes de volver entrar a su habitación a pisotones en la que tomó posesión de su puesto de guardia una vez más, inclinándose airadamente contra la pared.

"Debe haber sido mi imaginación." Murmuró, descansando su cabeza contra el gran muro de piedra.

Habían escuchado la queja del gordo hombre desde afuera de la habitación, colocado contra la pared. Vegeta los estaba cubriendo con sus grandes alas negras extendidas, camuflajeándolos en la sombra, sus manos a ambos lados de la cabeza de Bulma. El gordo tonto ni siquiera los había visto, a pesar de la risa pobremente oculta de la idiota Princesa. A decir verdad, él casi rompía en risas él mismo. Este era por lejos uno de sus juegos nocturnos favoritos, aunque nunca lo había jugado con nadie más. Era realmente más divertido compartirlo con alguien más para apreciarlo. Esperó un segundo más de lo que realmente supuso que necesitaba, mirando profundamente en sus ojos húmedos.

Ella casi se había caído de culo riendo. Y ahora suprimiendo la necesidad romperse en risa había obligado más lágrimas en sus ojos. ¡¿PODRÍA ALGUNA VEZ DETENERSE?! ¿Era esta la maldición de cada ángel? ¿Un interminable suministro de líquido en los ojos? Pero esta escena no era tan inquietante como las otras. Casi hacía toda la experiencia más divertida.

"Ah... Yajirobe... por lejos el más divertido de mis guardias." Susurró. Ella ahogó incluso más risas debajo de su mano.

"¿Crees que podríamos hacerlo una vez más?" preguntó con amplios ojos. Se veía tan adorable. ¡Incluso para él! Sonriendo se inclinó aún más de su ya firme postura.

"Puedo hacerlo... durante toda la noche." Bromeó. Bueno... en realidad era bastante cierto en sentido, pero él sabía que quería decir sobre la tortura del guardia en lugar de su pensamiento. Ella sonrió, sabiendo malditamente bien lo que él quiso decir. Estaba comenzando a entender sus indirectas y no le molestaban en lo absoluto. Él estaba increíblemente entretenido esta noche y ella sabía muy bien que estaba viendo un lado de él que nadie más siquiera sabía que existía. Le gustaba este lado.

"Está bien entonces. Vamos a ver si puedes" levantó una ceja seductoramente, "hazlo una vez más."

Él sonrió agradecido por su comprensión. Estaba teniendo una extrema influencia en ella y sabía que no pasaría mucho hasta que básicamente pudiera tenerla comiendo de la palma de su mano. Al igual que con todos los demás. Ella sería su esclava incluso antes de que se diera cuenta que había sido su plan todo el tiempo. Y por entonces, sonrió, sería demasiado tarde.

De punta de pie en la puerta, le indicó que lo siguiera. Arriesgando una mirada en la habitación, vio a un Yajirobe roncando plantado contra la pared. No había esperado realmente que el hombre se quedara dormido tan rápidamente. Había hecho esto un millón de veces antes y por lo general tomaba unos buenos diez minutos antes de que el vago cayera de nuevo.

¿Entonces qué estaba planeando Vegeta ahora? Ya no había más silla. Su primera broma se había encargado de ello. Todo lo que quedaba de la alguna vez orgullosa pieza de madera, eran astillas dispersas por todo el piso. Así que ahora no había pierna a la que disparar debajo de él. ¿O sí? Vegeta no lo haría...

Mientras apuntaba su dedo hacia el hombre, Bulma gritó e intentó agarrar su brazo. Una sola línea de energía escapó de su dedo directamente al lugar previsto.

"¡JA!" ¡El hombre falsamente dormido gritó! Había estado fingiendo todo el tiempo y ahora observaba a los dos vagos rostros mirándolo a través de la puerta abierta.

"Te atrapé esta vez tú-" fue interrumpido mientras un gran pedazo de cemento aterrizaba encima de su cabeza, un pedazo de una gárgola de piedra que había estado colocada a lo largo de la pared superior.

Los ojos de los dos rostros se ampliaron horriblemente antes de dispersarse, chocando entre sí en sus confundidas ráfagas. Pero el trozo de roca dura de piedra no había sido suficiente para noquearlo y estaría condenado si le permitía a los dos culpables sin castigo. Los persiguió, moviéndose a través de las puertas y siguiendo a las dos sombras corriendo, no muy por delante de él. Pasando por una esquina, soltó un flujo de maldiciones mientras no veía nada. Así que el dúo de Bonnie y Clyde se habían escapado de nuevo. Malditos sean... uhh... ¡DE NUEVO!

Muy por encima del hombre que insultaba, Bulma estaba sentada a horcajadas sobre la delgada cintura de Vegeta debajo de ella. Él los estaba sosteniendo en suspensión en el aire... Sus gruesas alas protegiéndolos mientras la sostenía contra el techo. No podía bajar la vista y parecía completamente a gusto con mirar a los amplios ojos de ella. Su peso no era mucho, pero tener cada simple parte de su cuerpo presionando fuertemente contra el suyo era algo desconcertante. Sus manos y pies estaban presionados contra el techo, mientras el resto de su cuerpo estaba contra el de ella. Era increíblemente sexual aunque no fue intencional. Yajirobe la hubiera matado por esa broma y él no necesitaba rumores volando alrededor sobre sus bromas de práctica nocturna. Era demasiado respetado para tal vergonzosa cuenta. Sin embargo, toda la situación estaba más allá de toda lógica humorística.

Bulma estaba más allá de sí misma. Quería reír por el hilarante encuentro que habían compartido. Quería ser liberada de esta posición embarazosa. Quería mayormente besar a la oscura criatura tan cerca de ella.

¿Qué era esa mirada? De ninguna manera. Había estado allí por un segundo... ¿O no? La oscuridad estaba jugándole bromas. Por una fracción de segundo allí había tenido la excitante sensación de que el ángel, acomodada sobre él, quería ser besada. Pero tan pronto como iba confirmando la sospecha y acercándose para la matanza... se había ido. ¿Había incluso estado allí en primer lugar? ¿O era una traicionera ilusión? Maldición, si supiera. Pero ahora sólo una vacía expresión se puso sobre él y el demonio decidió que no había moros en la costa.

Maldito él... Maldita ella. Por qué tenía que ser tan... ¡AH! Y por qué ella tenía que ponerse tan... ¡AH! Era tan frustrante. Ella nunca, NUNCA había querido agarrar a alguien y atacar su boca de esa manera antes. Claro... ella y Yamcha se besaban. MUCHO. No hacían mucho más, pero sólo porque ella lo mantenía a raya con un polo pie diez pies la mayoría de las veces. ¿Entonces por qué se sintió como desgarrando todas las reservas de protección y tomar sus bellos llenos en los suyos propios? La sensación era tan ajena a ella. ¿El Infierno estaba teniendo este efecto en ella? ¿Estaba ÉL teniendo este efecto sobre ella? Pero tenía que componerse, plantando una falsa mirada de calma reservada en su rostro cuando por dentro se estaba desgarrando por tomar a esta hermosa criatura entre sus muslos.

No mucho después de que sus reservas fueron sustituidas él la bajó, suave y lentamente. Sin decir nada, caminaron al lado del otro en completo silencio a través de los fríos pasillos y salas. Bulma no tenía ni idea donde estaban, el castillo era tan enorme, y las sospechas le dijeron que Vegeta tampoco sabía. Porque llevaba un confundido rostro y evitaba mirarla.

¿Qué estaba pensando ella? Deseaba saberlo. Ella era el enigma más grande enigma en el universo entero. Cielo e Infierno. ¿Entonces lo quería? ¿Había sucumbido a él finalmente? Si no... ¿cuánto más tiempo podría tardar la tediosa tarea? ¿Y si nunca llegaba? ¿Podría manejar el rechazo? Nunca había probado su veneno antes pero podía imaginar las consecuencias si alguna vez lo hacía. ¡Sangre, tripas y traseros estarían volando por todas partes! Él tenía lo que quería. Y lo que quería ahora era simple... No era demasiado pedir. Quería que ella... lo deseara.

('Lo quiero,'). 'no, no lo quiero'. ('oh, por favor, sí lo quiero')... 'Dios por favor no me dejes'... ('por qué debería incluso negarlo')... 'uhh... por que está mal'... ('¿lo está? ¿Por qué?'). 'porque yo amo a Yamcha.' ('oh sí'). Era como si su interior le estuviera diciendo dos cosas diferentes. Se sentía como su tuviera una doble personalidad por la tomentosa batalla manifestándose dentro de ella. Y así... tomando el auto control. Los ignoró a ambos, simplemente caminando al lado de su torturador.

'hmmm. Supongo que sólo tendré que sacar todas las paradas.' Se dijo a sí mismo con una sonrisa.

¿A dónde iba ahora? ¿Y ese familiar diabólico fulgor en sus ojos? Oh hombre.

La condujo a una pequeña habitación... la más pequeña en la que había estado desde que había habitado el castillo contra su voluntad. No era excesivamente pequeña... nada en el lugar lo era. Era sólo que todas las demás habitaciones parecían ser innecesariamente elaboradas y grandes. La habitación era acogedora, mucho más tibia que el resto del castillo con un pequeño fuego ardiente en el extremo derecho. Emitía un acogedor brillo a través de la habitación decorada al estilo Victoriano. Una talentosa estatua estaba sentada en la esquina, una ennegrecida escultura de una hermosa mujer, sólo parecía como si los brazos hubieran sido cortados. Parecía increíblemente vieja pero todavía milagrosamente intacta.

El resto de la habitación podría asimilarse a la de un bar... con una gran isla en el medio y pequeños taburetes de madera alrededor de ella. En la isla había una sorprendente cantidad de lo que consideraba alguna clase de comida, cada plato con un surtido de diferentes colores, aunque diferentes del regular gusto que Vegeta había enviado a su habitación cada noche. Cada pequeño plato tenía un cierto tipo de lujo. Uno contenía varias pequeñas esferas rojas brillantes, cada una con un tallo extendiéndose de ellas.

"Cerezas." Le informó. "Cerezas Maraschino."

Parecía que quería complacerlo y probar una, y así, con valentía, se acercó y sacó una del plato, poniéndola en su boca con tallo y todo.

Supuso que debería haberle dicho que no se comiera la cosa entera, pero era divertido verla hacer el ridículo, así que miró en cómica resolución.

Su boca estaba explotando en sabor. La regordeta... "cereza" parecía reventar en su boca, acompañada por ríos de fluyente jugo, filtrándose en cada grieta de su boca y opacando cualquier otro sabor previo. Era difícil describir el sabor mientras masticaba, forzando más y más a los gloriosos zumos fuera de la maravillosa creación. Era tan... dulce. Nada como la blanda comida del Paraíso. Esta creación estaba hecha para el placer y ella simplemente estaba girando en él mientras ponía una cereza tras otra en su voraz boca... ¿Realmente había pasado tanto tiempo desde que había comido? Había sido un día lleno de eventos y supuso que no había consumido nada desde la mañana cuando uno de sus barbáricos sirvientes hermafroditas lo habían puesto a regañadientes al pie de su cama.

Y así se comió cada cereza, sus ojos buscando por otro montón en el plato entre las tantas cosas para comer también en la mesa. Sin encontrar más, su labio inferior se curvó y se deprimió completamente, sus papilas gustativas rogando por más.

Frente a ella, Vegeta sonrió, sosteniendo una bandeja de barras de color marrón. Ninguna de ellas se veía incluso mínimamente tan apetecibles en comparación con los malvaviscos de cerezas o como sea que se llamaban.

"Entonces dime Princesa," rió haciéndola tensionarse nerviosamente, "¿Has probado alguna vez el chocolate?"

Sacudiendo su cabeza, él rió, alardeando intimidantemente sus anormales colmillos.

"Bueno entonces," sonrió malvadamente. "Deberías. Es realmente bastante..." movió su cabeza a un lado.

"Pecaminoso."


Está bien todos... eso es todo por ahora. Ya casi ni puedo ver bien. No he estado durmiendo mucho últimamente por este fic y se está comenzando a notar inmensamente. Tengo las enormes líneas bajo mis ojos y mi piel está de un color pálido poco natural. Raro, ¿no? Supongo que es momento de dejar de quedarme despierta hasta tarde tipeando y bebiendo. No es bueno para ustedes supongo. Además tengo miedo que se esté empezando a notar en mi trabajo. La mitad del tiempo no tengo idea a donde estoy yendo con esto... incluso a pesar que la mayoría ya está escrito. Así que de cualquier modo. Amor especial para tigerwolf, mi chica Chelsea, un aprecio especial para Kewla, mi siempre apoyadora sorpendente Yugi, y mi recientemente nombrado a la lista de gente favorista... little ninjin. ninjin... eso fue tan increíble de ti que te quedaras así por mí de esa manera. Se necesita un tipo especial de mujer para enfrentarse por una persona que ni siquiera conoce, pero tú lo hiciste y por eso te has ganado una gran cantidad de mi respeto. Pero con respecto a otras personas... no piensen mal de ella. Hahah... ¡Soy una perra! Y fue honesto de su parte decirlo. Además realmente respeto su trabajo. Pero de cualquier manera... eso fue una cosa inimaginablemente buena onda que hiciste y no soy la única que lo piensa. Pocas personas me envían e-mails concordando con lo que dijiste y alentando a sus niñas Ninjin! Hasta mañana por la noche... los amo muchachos... oh y gracias a RisinIndeed y seven. Son increíbles muchachos, ¿qué más puedo decir?