INEVITABLE

Pov Sakura

Otro día de duro trabajo, como siempre mi día comenzaba a las cinco de la mañana cuando sonaba el despertador, me daba un baño para despertarme completamente y me vestía. Mis niños aun dormían plácidamente en sus cunas y no me gustaba despertarlos, pero así tenía que ser, bañaba y cambiaba a cada uno de ellos, tomaba su pañalera y salíamos de casa rumbo al hospital.

De camino ambos bostezaban buscando dormir de nuevo, pero todo eso se les pasaba al llegar y dejarlos en la guardería donde veían a todos sus amiguitos y salían corriendo tras ellos, casi me sentía abandonada, después de verlos jugando por unos segundos, saludaba a todas las enfermeras a cargo del turno matutino en la guardería y después de despedirme de mis amores salía rumbo a mi oficina donde seguramente pilas de papeles por firmar me esperaban.

El día podía ser rutinario, papeles por firmar, operaciones por autorizar, visitas de familiares disgustados por las atenciones de sus pacientes, médicos reclamando por la actitud de los familiares y una que otra cirugía que requería mi ayuda.

De vez en cuando salía a Mangekyo el hospital privado con el que teníamos algunas alianzas por así decirlo, visitar aquel hospital significaba ver a Itachi, el hermano del padre de mis hijos, y él me lo recordaba, ¿Por qué tenían que ser tan parecidos? ¿Qué diría si supiera que es tío? No me gustaba pensar en eso, no me gustaba tener que guardar secretos, pero no podía permitir que existiera la posibilidad de que me separaran de mis dos amores.

Todos los días visitaba a Tsunade-sinshou en la clínica, ella ama a mis niños, los ve como sus nietos, aunque no le gusta sentirse abuela ella dice que hace una excepción por ellos, según ella la primera palabra de los gemelos fue "baba" (puede significar abuela en japonés) aunque sabemos que esos solo era balbuceos no quisimos romper su ilusión, más que nada para evitar su enojo

Los días podían pasarse volando, terminaba agotada al final de mi jornada, pero había algunos días, como hoy, que tenía que quedarme más de lo previsto por alguna emergencia, estos días son el doble de pesados y para una madre soltera que aún tiene que llegar a casa a hacer varios quehaceres domésticos pueden ser mortales, es por eso que al medio día tomo una pequeña siesta sin que nadie se dé cuenta, excepto Ino, ella parece adivina.

– durmiendo otra vez ¿he? – escuche su voz burlona cruzando la puerta

Ino seguía siendo mi mejor amiga después de tantos años, ella fue mi asistente personal por un tiempo, pero decidió terminar su carrera como médico después de haberla abandonado por unos años y ahora era una gran doctora, aun así, ella seguía ayudándome mucho en las tareas de oficina.

– calla Ino, tú ya puedes irte – le dije con voz adormilada

– solo vine a dejarte esto – escuché un sonoro golpe sobre el escritorio – son expedientes de las altas de hoy, tienes que firmarlas

– déjalas ahí, lo are más tarde

– hoy volveré una hora por la noche para revisar a la señora Okinawa así que puedes dejarlos sobre el escritorio y los archivare por ti – escuche su voz alejándose

– gracias – le dije y traté de volver a conciliar el sueño

– me voy, nos vemos mañana – por fin la escuche salir de la oficina

– hasta luego

Después de volver a la vida luego de mi sueño reparador vuelvo a las andadas hasta que es la hora de salir.

Dando las once de la noche es hora de salir a la libertad, es duro ser la directora de un concurrido y atareado hospital, menos mal que la guardería está abierta para el personal las 24 horas del día, mis niños han de estar dormidos, que pena me da ir a despertarlos ahora, pero es tiempo de ir a casa.

Me dirigí primero a las duchas a darme un buen baño y quitarme esta ropa sucia, después de eso fui directo a la guardería donde me encontré con Kurenai, la enfermera a cargo esta noche, Daisuke y Sarada dormían al lado de otros niños, al parecer habían caído rendidos después de un día ajetreado.

Le pedí de favor a Kurenai que me ayudara con uno de los niños para poder llevarlos al auto y después de que pidiera ayuda a una de sus compañeras para que vigilara a los niños me acompaño al auto con Sarada en brazos y yo llevaba a Daisuke, acomodamos a los niños en las sillas de seguridad, ambos seguían dormidos, vaya que son de sueño pesado, le agradecí y por fin fuimos directo a casa.

El camino fue bastante tranquilo, las calles a esta hora están casi vacías, solo se veían uno o dos autos cada cierto tiempo, después de unos minutos manejando divise la casa y sentí un tremendo alivio, dormiría como un bebe, justo cuando estacione el auto una llamada entro a mi celular, saque el teléfono de mi bolsa y mire la pantalla, era de Ino así que baje del auto y conteste fuera para no despertar a los niños.

– Sakura, tienes que regresar ahora – escuche que dijo apenas conteste


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