INTERCAMBIO DEL ALMA
(Soul Exchange)
Por Rozefire
Traducido por Inuhanya
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Capítulo 10: El Despertar
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Ella no se atrevía a moverse… apenas se permitía respirar en caso de que lo moviera otra vez. Había caído dormido… pero no estaba segura cuánto tiempo duraría hasta que despertara de nuevo.
Pero otra vez… si ella se tensaba mucho entonces él se movería levemente… así que tuvo que forzarse a relajarse y respirar tan calmadamente como fuera posible bajo las circunstancias.
Kagome sabía que estaría furioso, cuando regresara a la normalidad. Ella ya había planeado su línea de defensa - lista para recordar las estadísticas y excusas perfectas si se molestaba con ella después. No es que nada de eso fuera su culpa… si algo, ella debería estar molesta con él.
Pero era difícil molestarse con alguien que dormía tan sonora y pacíficamente como Inuyasha. Garantizado… en realidad no podía ver su cara desde que la tenía seguramente enterrada en la curva de su cuello y hombro. Pero a juzgar por el resto de él, concluyó que dormía como un bebé.
Él se movió otra vez, y Kagome intentó controlar su respiración mientras murmuraba algo contra la sensible piel de su cuello, sus labios cosquilleándola. Tuvo que contenerse de reír ya que era seguro que lo despertaría. Estaba medio esperando que se despertara y se quitara de encima… pero la otra mitad quería que se quedara así con ella… y no porque estuviera asustada de lo que diría cuando despertara.
Los brazos de Inuyasha descansaban levemente a cada lado de su torso, mientras el resto de su cuerpo estaba desplomado completamente contra el suyo. Kagome lo habría quitado tiempo atrás… pero era MUY pesado. Ninguna persona normal podría ser tan pesada… pero entonces Inuyasha no era exactamente lo que llamaría normal. En algún momento durante la noche se había movido para permitirle a sus piernas moverse… haciendo que Inuyasha cayera entre ellas - logrando una posición muy comprometedora. Si alguien entraba como estaban ahora, seguramente Kagome moriría de vergüenza.
Justo entonces alguien entró. Sango para ser más exacto. Kagome giró de golpe su cabeza hacia la puerta justo a tiempo para ver a la sirvienta dejar caer su bandeja de plata en el piso con un fuerte estruendo. Sorpresivamente, no despertó mucho a Inuyasha.
"Qué… qué has hecho…?" Susurró Sango en shock. "Estás viva - estás bien? Qué estás haciendo aquí?"
"Qué parece que estoy haciendo aquí?" susurró Kagome urgente. "Por favor, Sango - podrías ayudarme a quitarlo de encima antes de que despierte y se de cuenta-"
Sango de repente salió corriendo de la habitación. "Lady Inu! Tenía razón! Estuvieron como conejos toda la noche!"
"Oh cielos…" susurró Kagome y sintió su rostro acalorarse. Tenía que aclarar ese malentendido rápidamente antes de que Inuyasha despertara…
Todo el ruido que Sango había hecho debió haber alcanzado el cerebro de Inuyasha y comenzó a moverse seriamente mientras despertaba. Kagome cerró sus ojos y comenzó a murmurar pequeñas oraciones por lo bajo, rezando a todos los dioses de que Inuyasha hubiese regresado a la normalidad, y que no cortara su garganta en segundos. Las manos de Inuyasha se movieron desde donde estaban agarrando ligeramente las sábanas para tocar gentilmente contra sus hombros, su mejilla rozó su quijada hacia un lado para tener mejor acceso para acurrucarse en su garganta.
El corazón de Kagome se aceleró fenomenalmente.
De repente lo sintió depositar un cálido beso de boca abierta en su hombro desnudo, y pudo sentir el leve roce de sus colmillos sobre la piel. Sabía que tenía que haber estado despierto cuando su pierna se movió levemente, separando más sus piernas.
El corazón de Kagome no estaba latiendo rápido - estaba corriendo tan rápido que parecía como si fuera un largo latido… eso no podía ser saludable… sin duda Inuyasha podía sentirlo también. Casi sintió bendito alivio cuando dejó de hacer todas esas sensuales cosas para presionar su frente contra su hombro y bostezar ampliamente.
De repente dejó de moverse completamente y Kagome se preguntó si se había dormido otra vez. Pero esa esperanza se desvaneció de repente cuando levantó su mitad superior tan rápido que fue una maravilla que no se quebrara.
"Kagome?"
"Inuyasha?" Ella se alegró de ver de nuevo sus claros ojos dorados y su rostro libre de rayas.
"Qué estás haciendo en mi cama?" sus ojos se movieron entre ellos y de repente se sonrojó un poco cuando se dio cuenta de su posición, recordando lo que había estado haciéndole. El pobre chico probablemente estaba medio dormido.
"Tú…" Kagome luchó por recordar lo que había preguntado ya que estaba complacida muy secretamente de encontrar que tenía una habilidad para hacer sonrojar al Príncipe Inu Youkai.
Él la miró, intentando leer su expresión por un momento antes de romper en un furioso gruñido. "IDIOTA! Pude haberte matado!"
Antes de que Kagome pudiera detenerlo él se quitó de ella, sacudió su ropa y atravesó la puerta que Sango había dejado abierta. Kagome no se molestó en sentarse… sintió un poco de frío ahora que el calor de Inuyasha la había dejado.
No pasó mucho después de que Inuyasha se fuera para que Lady Inu llegara con Sango detrás. "Kagome?" La madre de Inuyasha se apresuró hacia la cama. "Estás bien? Qué es toda esa sangre en tu kimono?"
"Es… es de Inuyasha." Dijo Kagome tranquilamente.
"Todo está bien? Luces pálida." Sango apareció rápidamente a su lado y frotó su brazo. "Qué pasó? Cómo no te mató? Anoche era luna llena, verdad?"
"Qué tiene que ver eso con todo?" Kagome frunció levemente, preguntándose lo que Sango quería decir.
"Las lunas llenas son cuando Inuyasha se vuelve… tú sabes…" Lady Inu tosió levemente. "Más salvaje de lo usual… es algo reciente. Sólo lo ha hecho durante los últimos seis meses desde que su padre se fue… normalmente se encierra en esta habitación hasta la mañana y regresa a la normalidad. Normalmente… no puedo acercarme a él sin ser atacada. Pero no te atacó-?"
"Oh… me atacó…" dijo Kagome rápidamente.
"Entonces cómo es que aún estás viva?" Preguntó Sango de nuevo.
Kagome estuvo por responder antes de levantarse de repente y agarrar su ropa. "Discúlpenme… tengo que ir a asearme."
En su camino fuera de la habitación se agachó y recogió los vendajes que Sango había tirado la primera vez que entró. Tenía la sensación de que sabía a dónde se dirigía Inuyasha - y ella no podía dejar que le diera vueltas a eso. Estaba molesto con ella… había estado preocupado por ella. No podía dejarlo en el aire así - necesitaba hablar con él pronto.
Mientras se tambaleaba por los corredores del palacio, rápidamente se puso su ropa sobre su ropa de dormir. Escuchó unos jadeos de ultraje y horror de un par de mucamas que pasó, pero las ignoró mientras bajaba las escaleras hacia las puertas del palacio. Había terminado de amarrar el lazo de su kimono cuando dejó los campos del palacio y se dirigió hacia el viejo árbol donde se la pasaba con frecuencia, con o sin Inuyasha. Podía ver que ya estaba sentado debajo con su clásica pose enojada - brazos cruzados y tensa expresión.
Él no levantó la mirada cuando llegó y se detuvo para descansar sus manos en sus rodillas para recuperar el aliento. "Buenos días…!"
Inuyasha no la reconoció. Excepto por el hecho de que se sonrojó levemente… probablemente recordando lo que había hecho cuando despertó. Era comprensible. Así que Kagome no planeó hablar de eso.
"Um… sobre noche…" Kagome se desplomó para sentarse a su lado, mirándolo de cerca. "Tu mamá me dijo el tema con la luna llena. Es verdad que te vuelves salvaje? Eres como un Youkai de sangre pura?"
Él no respondió, aunque su entrecejo se bajó levemente.
"Recuerdas lo que pasó?" intentó ella, pero continuó ignorándola, e incluso giró su cabeza. "Anoche entré a tu habitación y… y saltaste sobre mi."
"Si saltara sobre ti entonces estarías muerta." Dijo él sin rodeos, aún sin mirarla. "No te ves muerta para mi."
"Bueno, no me mataste… obviamente!" Kagome sonrió y movió una mano con despido. "Eso es porque cuando me sujetaste a la cama e ibas a golpearme (inserten aquí enojados espasmos de Inuyasha) recordé algo que mi padre me dijo cuando era más joven.
"Y?"
"Y…" Kagome golpeó sus dedos contra su rodilla. "Me dijo alejarme del perro rabioso que vivía en las afueras de la villa… pero si me topaba con él tenía que cantar."
Inuyasha finalmente se giró para mirarla incrédulo. "Cantar?"
"Sí… aparentemente el ritmo de canción y música, melodiosa o lírica, crea un patrón. Los patrones llevan el caos al orden - y cuando los perros escuchan música su rábida mente se calma y usualmente cae dormido o se vuelve dócil. Eso es por qué la gente enloquece sin música en sus vidas. Sabías eso?"
"Um…" Inuyasha la miró antes de fruncir sus ojos. "No eres así de tonta, verdad…?"
"En realidad… usé mi límite de inteligencia del día…" dijo Kagome tontamente. "Pero es verdad."
"Cantaste… y yo caí dormido?" Inuyasha resopló. "Lo encuentro difícil de creer."
"Bueno, estoy viva y bien, no?" Kagome extendió sus brazos. "Grité y te paralizaste - así que todo lo que tuve que hacer fue cantar la primera línea de 'Un anciano y su bastón' y dejaste de intentar lastimarlo. Dos líneas más y te apagaste como una luz… atrapándome en la cama."
Él continuó mirando incrédulo hasta que se giró con otra mofa de contemplación. "No puedo creer que fueras tan estúpida. Entraste a mi habitación - AÚN cuando había un sello en la puerta! Entraste rogándome atacarte!"
"Cuál es tu problema? Estoy viva - así que no te enojes conmigo!" Gritó Kagome.
"No estoy molesto contigo!" Espetó él. "Estoy molesto conmigo!"
"No es tu culpa!" Lo defendió Kagome. "No podías controlarte así!"
"Intenta decirme eso en la mañana si no hubieses cantado esa estúpida canción!" rugió él. "No, espera - no estarías diciéndome nada porque estarías muerta!"
Kagome lo observó tranquilamente. "Te preocupaste por mi?"
Inuyasha hizo una mueca. "No! Habría estado molesto si hubiese sido alguien más - podría haber sido el capitán de la guardia quien entrara y aún estaría molesto conmigo."
"Bueno…" Kagome jugó con el orillo de su manga. "No creo que hubieses lamido así el cuello de tu guardia…"
Ella sólo lo había dicho para hacerlo sonrojar. Funcionó muy bien. Sonrió y continuó. "Mira… no fue tu culpa, estoy bien… así que no te ataques por eso."
"Tú no tienes sentido así que voy a ignorarte, sabes." Inuyasha se giró completamente.
"De qué hablas?! Tengo mucho sentido!"
Él la ignoró.
"Oye!" Kagome golpeteó su hombro furiosamente, antes de halar su cabello. Cuando no respondió a eso, haló su oreja… e incluso fracasó. Ella gateó alrededor para sentarse frente a él y movió su mano ante su rostro - pero él permaneció mirando estoicamente hacia adelante como si ella no estuviera ahí. "Inuyasha… tienes una hemorragia nasal."
Él no se lo comió, y ella le frunció. De repente, limpió con cuidado un poco de sangre que estaba bajando por su brazo y lo colocó bajo su nariz. "Ves?"
Él aún no se movió, o intentó limpiarlo.
Kagome suspiró para sí. "Bien… si vas a ser de esa forma, voy a vendar tu brazo sin tu permiso."
Ella gateó rodeando su lado y extendió su brazo. Sin avisar, retiró su grueso kimono de su hombro, no muy gentilmente. Esperó por que siseara de dolor o llorara como un bebé… pero era más duro de lo que le daba crédito. Trabajó tranquilamente, asegurándose de limpiar la herida con un poco de agua del lago antes de aplicar el vendaje. Cuando terminó colocó de nuevo la ropa de Inuyasha y se sentó, esperando a que él le dijera que buen trabajo había hecho.
Aunque debía haber estado llegando a conocer un Inuyasha diferente si creía que la halagaría.
"Eres tan gruñón…" ella suspiró fuertemente. "Debería empujarte al lago… esperanzadamente ignorarías lo que hice y sólo te sentarías en el fondo y te ahogarías."
Inuyasha hizo un extraño ruido y Kagome levantó la mirada de repente para verlo girar su cabeza rápidamente para que no pudiera ver su cara. Pero Kagome estaba dispuesta a apostar que había hecho un mal intento por contener su risa.
Lentamente gateó alrededor para encararlo de nuevo, pero para entonces había recuperado su dura compostura y continuaba mirando hacia adelante, como si nunca se hubiese reído en primer lugar.
Cuando no obtuvo reacción, ella se inclinó y gentilmente sopló su oreja para ver si podría hacerlo mover. Su oreja se retorció tan levemente que casi lo pasa por alto… pero sonrió triunfante.
"Sabes… todo este cabello debe interponerse en tu camino…" Ella se movió hacia su espalda y retiró la banda de su cabello mientras comenzaba a pasar sus dedos por su cabello. Lo sintió, más que verlo, tensarse bajo sus suministros. Y puramente sin mezquindad, logró recoger su cabello y atarlo en una femenina cola de caballo.
Luego regresó al frente para encontrarlo frunciendo aún más que antes, pero aún trabajando duro por ignorar su presencia. "Ya… apenas puedo decirte aparte de mi abuela…" ella tocó su arrugada y fruncida frente. "Que también tendrás las líneas y las arrugas."
La comisura de su boca se movió levemente y contuvo su aliento, obviamente intentando detenerse de reír, o resoplar y atacarla. Kagome estaba dispuesta a apostar que estaba luchado duro por no reír de nuevo.
"Supongo que esto sería un gran momento para contarte algunas noticias - sabiendo que no reaccionarás." Ella se arrodilló ante él con una sincera expresión. "Esa vez en el salón del trono cuando colapsé, realmente estaba teniendo una visión de cuando murió Kikyo. Creo que puedo ver el pasado."
Él no se movió.
"Pero no vayas a preguntarme con quién te casarás o si esa mucama en la cocina realmente te atrae porque no leo la fortuna." Kagome sonrió. "Oh - y accidentalmente tiré un jarrón en el salón del trono y toda esa ceniza se derramó. Y cuando miré tenía una placa con el nombre de tu abuelo y-"
"Tiraste a mi abuelo?!" Gritó Inuyasha de repente.
Kagome se retiró levemente con una sonrisa. "Sólo bromeaba!"
Inuyasha la miró un momento antes de girar su cabeza e ignorarla. Kagome siguió sus movimientos para poder ver su rostro. Él se giró de nuevo y ella lo siguió otra vez. Esto continuó por un tiempo antes de él agarrar sus hombros para mantenerla quieta, su expresión muy extraña. "Tú-" Él se interrumpió mientras comenzaba a reír.
Kagome lo observó con leve sorpresa, pero con interés. Realmente nunca lo había escuchado reír antes… bueno, no agradablemente. Sólo reía cuando estaba siendo cínico y sarcástico. Ahora su risa parecía rica y real.
"Tienes un ataque?" preguntó Kagome, ojos abiertos con incredulidad.
"Eres genial." Él sonrió mientras soltaba sus hombros y su risa subsidiaba. Se giró para enfrentar el lago y perderse el leve rubor que se extendió por las mejillas de Kagome ante sus palabras. "Así que puedes ver en el pasado, huh?"
"Sólo lo he hecho dos veces…" Kagome presionó una mano fría contra su mejilla, intentando discretamente deshacerse de su sonrojo antes de que lo viera.
"Qué fue la otra vez."
"Bueno, la primera vez fue en el salón del trono contigo. Hubo un destello y luego todo se tornó blanco y negro y estaba viendo a Kikyo volarse. La segunda vez fue el día antes de ayer - estaba caminando por el corredor cuando tuve otro destello y todo se tornó gris de nuevo, y vi a un pequeño hanyou huyendo de una niña… creo que tú y Sango estaban jugando pillapilla."
Inuyasha le parpadeó sorprendido. "No estábamos jugando pillapilla… ella estaba persiguiéndome con ese boomerang de hueso…"
"Entonces destelló otra vez y regresé al presente, y ambos se habían desvanecido del corredor." Kagome le dio una sonrisa.
"Entonces… puedes ver cosas que han pasado cuando visitas los lugares donde han pasado?" Inuyasha frunció, levemente preocupado.
"Bueno, no por mi propia voluntad. No te veas tan espantado."
"De acuerdo… entonces mantente lejos de los depósitos en el segundo piso." Dijo él.
"Por qué?"
"Y," él tosió fuertemente. "Qué te hizo entrar a mi habitación anoche para casi ser asesinada."
"Curiosidad…" dijo Kagome lentamente. Y un poco de celos pero no iba a admitir eso.
"Uh huh." Él no sonó convencido y se giró. "He estado pensando…"
"Una peligrosa ocupación."
"Lo sé." Él miró duro el lago. "Tessaiga es un sello para la sangre de demonio… protege la sangre humana… protege a los humanos…"
Kagome lo observó con cuidado, intentando ver a dónde iba con esto.
"Después de lo que dijiste el otro día sobre lo que pasaría si Sesshomaru atacara… Pensé en aprender a manejar la espada." Dijo él tranquilamente, mientras las esperanzas de Kagome se elevaban por él. "Y después de lo que pasó anoche… SÉ que tengo que dominarla en caso de que pierda el control otra vez…"
"La espada sellará tu sangre de demonio?"
Inuyasha la miró. Ella era rápida… así que tal vez no era tan torpe como creía. "Sí."
"Harías eso por mi?" preguntó Kagome gentilmente, conmovida.
"No sólo por ti." Dijo él bruscamente. "También por todos los demás."
"Esto significa que ahora tomarás el trono?"
Inuyasha pausó antes de mover su cabeza. Kagome suspiró… pero al menos era un comienzo. Sin pensar, de repente se inclinó y lo besó brevemente en la mejilla. "Gracias, su alteza."
Ella se levantó y regresó hacia el palacio, planeando ir a caminar después cuando la temperatura se elevara un poco hacia el mediodía. Inuyasha se quedó quieto, no observándola irse desde que toda su atención estaba enfocada en su mejilla… y pensando en lo suaves que eran sus labios.
Tan suaves como lo había sido su cuello.
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"Tendré un nieto adorable, no crees?" Dijo Lady Inu mientras Sango ataba su obi en la espalda.
"Tendrá cabello negro o cabello blanco?" Preguntó Sango terminando.
Lady Inu miró pensativa. "Hm… será mejor que tengan más de uno - de esa forma al menos tendrán uno con cabello negro y uno con cabello blanco. Pero si todos tienen cabello blanco entonces tendrán que continuar intentando para ese hijo con cabello negro."
"Hacen una hermosa pareja." Sango suspiró ensoñadora. "No puedo esperar para la boda…"
"Tenemos que hacerla en los lagos. Bajo ese árbol en el que les gusta sentarse!" Lady Inu juntó sus manos con deleite. "Ahí es donde Lord Inu y yo nos casamos!"
"Es una pena que no estará aquí para ver a su hijo casarse con una chica hermosa…"
"Sí…" Lady Inu suspiró. "Cuando escuchó que Inuyasha iba a casarse con Kikyo se molestó… amenazó con desheredar al pobre muchacho."
"Lo sé… estuve ahí…" Sango se movió para detenerse ante Lady Inu y ajustar la ropa de la Reina.
"Estúpido, apenas se contuvo de animar y dar un brindis cuando la chica estiró la pata." Lady Inu frunció. "Continuamente tuve que pellizcarlo en presencia de Inuyasha para detenerlo de hacer eso…"
Sango rió levemente. "Lo sé… recuerdo una vez cuando-"
Ella se interrumpió cuando un fuerte y urgente golpeteo sonó en la puerta. Lady Inu gesturizó para que Sango la abriera, y la chica cruzó la habitación para escabullirse por la puerta trasera. Dos consejeros estaban ahí ansiosos.
"Mi Lady!" le hablaron directamente a Lady Inu. "Hemos recibido noticias de los vigilantes de la costa sur!"
"Y?"
"Dicen que una armada del Lobo Youkai se aproxima en botes - es una invasión!"
Lady Inu estalló en acción. "Santo Cielo! Tú… dile al Príncipe lo que está pasando - y tú - envía mensaje a los soldados para alistarse en los acantilados del sur. Estaremos listos."
Sango mordió su labio. Lady Inu sonaba confiada… pero en verdad, nunca estarían listos en cien años…
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Continuará…
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Nota de la autora: Próximo capítulo – 'Los Celos Atacan'
Adivinen quién aparece… Comienza con K y no es Kikyo. (Alguien ha notado cuántos nombres comienzan con K en esta serie? Kagura, Kouga, Kikyo, Kagome, Kohaku, Kanna… uh… estoy segura que hay más que he olvidado…)
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