Capítulo 10 Una visita inesperada
Sea como sea las horas iban pasando y trataron de verle los pros y los contra al asunto… solo los contra, pro no había ninguno
-sería como escondernos en la boca del lobo- Kagura e Inuyasha nunca pasarían desapercibidos ante los oficiales
-si tenemos cuidado no nos pasará nada, se creen muy superiores, nunca mirarán a la cara a un pobre forastero- Kagome tenía razón, si había algo que los militares no dejaban nunca de lado era su orgullo, por muy demonio que fueran nunca los mirarían minuciosamente
-entonces será mejor que partamos pronto o no encontraremos habitación- caminaron sin mucha prisa hasta la posada y al entrar sintieron que la respiración se les cortaba.
Estaban estáticos en la entrada, frente a ellos cientos de ojos asesinos los miraban, él corazón lo tenían en la garganta del nerviosismo
-este lugar me da miedo- pensó Kagura
-lo sé…- por suerte nadie se dio cuenta de que Inuyasha le había leído la mente- sólo pasen y no los miren a los ojos, vamos a la recepción- caminan hasta la mesa que se encuentra atravesando ese mar de gente- quisiéramos pedir tres cuartos por favor
-lo siento- se disculpa la joven que los atendió- todos los cuartos están ocupados, hay muchos militares aquí, sólo nos quedan dos, y uno de ellos es matrimonial
-los tomo- dijo simplemente Inuyasha haciendo que Kagura comenzara a pensar mal de él
-¿en que estas pensando Inuyasha?- no se imaginaba hasta que extremo había sido influenciado por Miroku
-no es nada malo, tu y Kagome se quedarán en esa y yo en la otra
-aquí están las llaves de sus cuartos, que disfruten su estadía- le entrega las dos llaves a Inuyasha y luego se dirigen hacia el último piso donde las habitaciones quedaban frente a frente- bien, aquí estamos, cualquier cosa que suceda solo griten-ambas lo ven con una mirada asesina la cual asusta a Inuyasha- solo era broma, estarán bien, buenas noches- al ver que la situación no cambiaba decidió encerrarse de inmediato en su habitación
-creo que lo asustamos- se siente un poco culpable
-siempre se asusta cuando lo miro de esa manera- junto con Kagome entran a la habitación- no esta tan mal después de todo, espero que pasemos buena noche
-yo por mi parte así lo haré
-¿estas muy cansada?- comprende que tratándose de una humana no tiene tanta resistencia como ella, aunque tenga poderes de brujo, ¿o es que… se trae algo entre manos?
-si… cansada
-aquí hay gato encerrado, algo tiene planeado- la mira por un momento a los ojos, y de inmediato ve en ellos a una inocente niña- falsa alarma, ella aún es muy inocente, no puedo pensar mal de ella
Por su parte Kagome abre un estante encontrándose con una vitrina de licores
-¿quieres tomar algo Kagura?
-si, me caería bien- le da un vaso de tequila mientras que ella toma otro- entonces a tu salud
Mientras continúa la noche, Kagura continuaba bebiendo, sin percatarse de que había caído en la trampa de Kagome, ya muy ebria como para moverse, se encuentra tirada en la cama, mientras que la que pensó era una niña inocente abre la puerta para salir
-oye tu, ¿Cómo es que te llamabas?... ah si Kagome, ¿A dónde vas?
-saldré por un momento, tu ya acuéstate
-ZZZZZZ
Sale al pasillo sin hacer ruido y cierra la puerta
-vaya que me costó que se durmiera, increíble que resistiera tanto tequila- cruza el pasillo hacia la habitación de Inuyasha, y golpea la puerta esperando recibir respuesta- por favor que no se haya dormido aún- parece que sus plegarias fueron escuchadas ya que de la nada Inuyasha abre la puerta de su cuarto, dejando ver su torso desnudo ante la mirada de asombro de Kagome por su bien formado cuerpo
-Kagome, ¿Qué hacer aquí? ¿Sucedió algo?- la invita a entrar para no hablar en medio del pasillo
-sólo quería verte
-bien, aquí estoy, ¿de que quieres…?- no puede seguir hablando ya que sus labios han sido atrapados por los de aquella joven que cautivó su corazón, con gusto corresponde su beso, pero luego de un rato se separan y Kagome coloca sus manos en el pecho del chico
-Inuyasha, quiero pasar esta noche contigo
-¿en verdad?
-si- cuando escucha aquella respuesta no puede evitar sentir como su corazón llora de alegría, no puede pensar en otra cosa que no sea en hacerle el amor a Kagome. Pasa un brazo por debajo de sus piernas y la alza al estilo nupcial para guiarla hasta su cama donde la recuesta con cuidado para comenzar con aquel ritual.
-si no quieres seguir con esto no te obligaré- esas fueron las palabras de Inuyasha, su conciencia volvía a él para que pensara en Kagome y ver en sus ojos la mirada de una niña que esta a punto de entregarle su virginidad
-claro que quiero, yo te amo Inuyasha- lo abrazó para darle seguridad, sabía que estaba nervioso, porque ella también lo estaba, pero en verdad necesitaba sentirse protegida por él, con sus manos tomó el rostro de Inuyasha y lo llenó de besos, para luego ser correspondida.
Con el tiempo la ropa fue cosa del pasado, ambos se encontraban desnudos sobre la cama, Inuyasha disfrutaba del sabor de la piel de su amada Kagome, mientras que ella le daba suaves caricias en su espalda, cada rincón de su cuerpo era besado y acariciado, haciéndola gemir y arquear su espalda al sentirlo. Era la primera vez para ambos por eso era lo mas delicado posible, sabía que sería algo doloroso cuando estuviera dentro de ella, pero hacer el amor con la persona que mas amaba en esta vida hacía que cualquier precaución valiera la pena, continuó masajeando cada parte de su cuerpo, memorizando su ser para que el recuerdo de la noche mas hermosa de su vida perdurara para siempre en su memoria.
El éxtasis se encontraba al límite, sus cuerpos pedían a gritos unirse en un solo ser, así que con cuidado volvió a besarla para comenzar a penetrarla lentamente, casi llegando a torturarla del placer que le estaba provocando, pero se detuvo cuando se topo con la barrera que separaba a la niña de la mujer. Kagome se abrazó fuertemente, dándole a entender que estaba lista para ser su mujer, con esa muestra de confianza terminó de penetrarla cubriendo con sus besos el grito de dolor que dio Kagome.
-lo siento- se sentía culpable de hacerla sufrir aquel dolor, iba a retirarse, pero en eso Kagome tomó su rostro y lo besó con ternura para tranquilizarlo
-tranquilo, el dolor ya pasará- por su mejilla rodó una pequeña lágrima la cual fue atrapada por un beso de Inuyasha
Se quedó inmóvil para que se acostumbrara a sentirlo dentro, y con el correr de los minutos, todo el dolor se fue convirtiendo en placer y con suaves movimientos Inuyasha comenzó a envestirla, para luego ir acelerando el ritmo.
De un momento a otro los suaves gemidos se convirtieron en gritos y las envestidas se volvieron cada vez más salvajes y desenfrenadas por parte del hanyou, estaban próximos a llegar al clímax de su ritual, así que Inuyasha con una de sus manos quitó el cabello del hombro de Kagome y vio lugar en donde iría la marca que la convertiría en su mujer, besó aquella piel y siguió dándole placer a su amada.
Una última envestida y Kagome había llegado al clímax, así que aprovechando eso Inuyasha dejó ver sus colmillos y los clavó en el hombro de la chica, sujetándola con fuerza para que no pudiera moverse y así evitar desgarrar su piel innecesariamente. La mordió profundamente y luego le llegó la hora a él de llegar al clímax, con lo que pronto derramó su semilla dentro de ella.
Cuando hubieron terminado Inuyasha sacó sus colmillos y miró la marca que convertía a Kagome en su mujer, aquella a la que nadie podría tocar, lamió la sangre tanto de la herida como la de sus labios.
Ya cansados y con sus cuerpos perlados por el sudor se refugiaron del frío de la noche desértica entre las sábanas, Kagome apoyó su cabeza en el hombro del chico y este mientras tanto le acariciaba su cabeza para luego abrazarla y así brindarle calor
-Kagome, ¿te arrepientes de lo que acabamos de hacer?- era una pregunta un poco extraña la que le hacía, pero lo entendía, apenas se habían vuelto a ver hace unos días de los que fueron 11 largos años.
-no, ¿tu si?
-no, de hecho, creo que todo esto es sólo un hermoso sueño del cual voy a despertar en cualquier momento
-no será así, cuando despiertes yo voy a seguir aquí- se abrazan aún mas fuerte
-no te imaginas cuanto te amo mi Kagome- besa su frente, mientras acaricia su espalda desnuda
-yo también te amo mi Inuyasha, por eso quise darte mi cuerpo para demostrártelo, tu eres el único que me podrá tener
-Kagome… yo no quiero tu cuerpo, quiero tu amor- las lágrimas de Kagome cayeron en su pecho, lo que había dicho jamás lo habría pensado de Inuyasha, en verdad que el la amaba de verdad, no era solo una obsesión, por su parte Inuyasha tampoco creía lo que había dicho, pero lo había dicho de corazón, eso podía sentirlo, como si esa frase lo siguiera se dejó caer entre los brazos de Morfeo junto con Kagome, esperaba seguir reviviendo aquella noche en sus sueños, por lo menos para saber que si llegaba a morir se llevaría ese recuerdo consigo.
A la mañana siguiente los rayos del sol dejaron ver a la joven pareja en medio de su lecho. Aún se encontraban dormidos, estaban exhaustos por la agitada noche anterior, pero como nada es eterno ya era hora de despertar. Kagome abrió sus ojos y se encontró con el sereno rostro de Inuyasha, con cuidado se levantó para no despertarlo, pero cuando se sentó en la cama Inuyasha abrió sus ojos, llamando la atención de la joven.
-buenos días-dice Kagome al ver aquellos dos soles brillar en el rostro de su amado
-buenos días- con una mano toma su rostro y la acerca para besarla, pero en eso Kagome se separa un momento
-ya tengo que irme- al tratar de levantarse Inuyasha se sienta en la cama y la abraza para no dejar que se levante
-no me dejes solo, durmamos un poco mas- en realidad aquella noche no había sido un sueño, pero de todas formas aún no quería que terminara
-¿y si Kagura nos descubre?- recuerda a la mujer que tuvo que embriagar para poder pasar la noche con Inuyasha
-le diré que yo te secuestré para que pasáramos esta noche juntos
-bien, de acuerdo, me quedaré a dormir un poco mas contigo- deja que Inuyasha la vuelva a recostar a su lado, se apoya en su hombro y con su mano le da caricias en su pecho, pero en eso Inuyasha se coloca muy serio- ¿te pasa algo?
-sólo que tengo la impresión de que olvidé algo, pero no puedo recordar que era…- piensa por un momento y luego se da por vencido- me rindo… de todas formas no debió ser nada importante- se acurruca junto con Kagome para volver a retomar el sueño perdido.
Mientras tanto en el cuarto de Kagura, esta aún se encontraba dormida sobre la cama, pero los rayos de sol en sus ojos la comenzaron a despertar
-¡¡ay, mi cabeza!!- se lleva las manos a la cabeza para tratar de aminorar el dolor- siento como si me hubiese pasado un camión por encima… espero que tu nunca bebas de esta forma Kagome- al ver que no recibe respuesta se levanta para ver que sucede- ¿Kagome?... espera un minuto…- piensa donde pueda encontrarse y sin mas se dirige al cuarto de Inuyasha para encontrarlos a ambos durmiendo placidamente – así que aquí estabas Kagome- apenas escuchan su voz ambos jóvenes se poner nerviosos, mas la misma declaración de Kagura los sorprende- primero que nada comprendo que quieran pasar la noche juntos, para que seguir retrasando lo inevitable… todo eso mientras que a Inuyasha no se le haya olvidado que Zenki iba a venir a verlo- en eso el rostro de Inuyasha cambia completamente a uno de preocupación
-¿eso era lo que habías olvidado?- ahora lo recordaba todo, no era su atención distraer a Inuyasha, pero el daño ya estaba hecho
-bien, se me separan ahora- ordenó Kagura- y tu Inuyasha vístete y sal de inmediato a buscar a Zenki
-bien- sale de la cama y a vista y paciencia de ambas mujeres se viste, para luego besar los labios de Kagome e irse
-¿era necesario que fuera ahora?- Kagome sabía lo cansado que había quedado Inuyasha luego de la ajetreada noche anterior, ella misma también estaba muy cansada
-por una parte si, yo quería hablar contigo
-si es por lo que hicimos yo…
-no tienes por que darme explicaciones, ustedes se aman y yo sabía que tarde o temprano esto pasaría… sólo espero que no hayas quedado embarazada
-¿embarazada?... aún es muy pronto
- pues espero que sea así, no quisiera que trajeras a tu hijo a este mundo sin corazón, donde sólo sería perseguido por su linaje…
En frente de la biblioteca Inuyasha observa el edificio esperando que en ese lugar se encuentre su hermano. Al entrar ve los enormes estantes, tan altos que apenas dejan pasar los rayos del sol, se dirige hacia la zona de lectura y justo donde lo había visto el día anterior estaba Zenki, tapado en libros
-aquí estas, vine por tu respuesta, anoche no fuiste a dármela- Zenki no despega su vista de los libros, pero eso no significa que lo este ignorando
-en realidad si fui
-¿en serio? ¿Entonces como no te ví?
-al parecer estabas muy ocupado con esa chica llamada Kagome y no quise interrumpir
-no nos estabas espiando ¿verdad?
-¿para que? Todo el ruido que hacían los delataba
-¿vas a darme tu respuesta o no?
-¿siempre cambias de tema así como así?
-si es una mala costumbre que tengo
-como sea, mi respuesta es no, ahora no puedo ayudarte, hay muchos asuntos importantes que debo resolver antes
-pero… ¿si no los tuvieras nos ayudarías?
-si, no habría nada que me lo impidiera- él era la única esperanza para terminar el ritual, sin su ayuda nuca podría ser feliz al lado de Kagome, estaba dispuesto a todo para quedarse junto a ella
-entonces nos quedaremos aquí hasta que los hayas resuelto, te necesitamos Zenki
-¿Por qué eres tan bueno conmigo? Siendo que yo te traté tan mal- en verdad no comprende, si hubiese sido él no lo habría soportado y se habría marchado de inmediato
-porque somos familia, tu eres mi hermano, y los hermanos están para ayudarse… y dime, ¿Cuál es ese asunto que tienes que resolver?
-es con mi novia, hace un año le pedí que nos casáramos, pero me rechazó… ella es alguien muy especial para mi, la conocí poco después de escapara del refugio en las montañas… sólo éramos niños, pero aún así fue amor a primera vista
-… fue lo mismo cuando conocí a Kagome
-¿Cuál es el apellido de Kagome a todo esto?, su nombre creo haberlo oído aquí en el pueblo
-su nombre es Kagome Higurashi- al oírlo no pudo mas que espantarse, poniendo nervioso a Inuyasha
-¡¡lo sabía!!
-¿Qué cosa?
-se nota que la conoces poco, Kagome es, o mas bien fue de este pueblo, tienes que hacer que se vaya- esa era la razón por la cual su nombre le sonaba tan conocido, pero nunca pensó que se tratara de la misma persona, estaba en un gran peligro
-si es por los militares no te preocupes, ella debe estar en la habitación de la posada
-no lo entiendes, Kagome es buscada, todos aquí saben que ella es practicante de brujería, debe huir
-¿y donde quieres que la envíe? A estas alturas las aduanas deben estar muy bien vigiladas, no te imaginas lo que me costó entrar en este pueblo
- lo mas seguro es enviarla a la iglesia y que pida santuario, mientras este ahí no podrán tocarla
-iré por ella de inmediato… ahora entiendo por que ayer se encontraba tan asustada
-luego de que la dejes ven a buscarme, te esperaré aquí, acabaremos con esto lo mas pronto posible
Inuyasha se dirigió rápidamente a la habitación de la posada, entró al que era su cuarto y vio a Kagome sentada en la cama terminando de vestirse
-¡¡Kagome!!- apenas la ve se arrodilla frente a ella y coloca su cabeza sobre las rodillas de la muchacha
-¿Qué te sucede? ¿Por qué estas tan alterado?- al parecer Inuyasha no se había dado cuenta, pero estaba temblando, y por su cuerpo recorría un frío sudor
-toma tus cosas te llevaré a un lugar seguro- se levanto y miró fijamente a Kagome, quien sólo agachó la mirada
-ya lo sabes ¿verdad?
-si, Zenki me lo contó, que tu eras de este pueblo, y que los militares te están buscando… lo peor de todo es que no puedes tele transportarte, de seguro ya pusieron una barrera para bloquearte
-… pensaba decírtelo esta noche- iba a llorar pero en eso Inuyasha la abraza
-¿acaso no confías en mi lo suficiente?
-no es eso- corresponde su abrazo y luego se suelta a llorar, tenía tanto miedo, pero no de ser perseguida, sino de que Inuyasha la rechazara- cuando llegué aquí lo primero que pensé fue en que iba a morir
-yo jamás dejaría que algo te pasara
-tenía tanto miedo- el nudo en su corazón no la deja seguir soportando el martirio de tener que callar lo que siente- pero siempre que estoy contigo todo a lo que temo desaparece y sólo me quedas tu… anoche necesitaba sentirme protegida por ti
Las palabras lo hacen sentir un sin fin de emociones, sabía que ella confiaba ciegamente en él, ahora mismo se lo estaba demostrando al confesarle lo que sentía
-y para mí fue un gusto tenerte en la noche… sentir tu piel tan cerca, pensé que iba a morir de la felicidad… no quiero que te separes de mi nunca, pero ahora debo ponerte a salvo- rompe el abrazo y seca las lágrimas de su Kagome
-¿A dónde me llevarás?
-a la iglesia, debes pedir santuario allí, a ningún militar se le es permitido entrar, sólo será por el tiempo necesario, y te iré a ver, te lo prometo
-¿Qué pasará contigo y con Kagura?
-Ella también se ocultará, pero en otro lugar- no puede enviarla a la Iglesia porque los demonios no pueden pisar tierra santa
-¿tu te quedarás solo aquí?
-si
-no, o te vas a otro lugar o yo no salgo de aquí- le preocupa el hecho de que él seria un blanco fácil para quienes lo buscan, también debe asegurarse de que estará a salvo
-… de acuerdo, sólo para que estés mas tranquila, pero no temas por mi- con suavidad toma la mano en la que Kagome lleva la sortija de compromiso que le regaló- quiero que seas mi esposa, cuando vayamos con el sacerdote le pediré que nos case, pero que sea un secreto
-te esperaré con ansias
-todo esta arreglado, ahora sólo es cosa de que vayas a la Iglesia, sin que nadie te vea, yo ahora volveré con Zenki
-bien… por favor cuídate
-así lo haré- la vuelve a abrazar para besarla con pasión, dejando sus labios rojos por aquel prolongado beso, ella es lo único que le queda, el ángel que le fue enviado para sanar su maltrecho corazón, y si la perdiera… ya no habría motivo para seguir viviendo.
Casi con pesar la suelta y luego sale por la puerta, sentía que si no se iba ahora luego iba a ser mas difícil, casi imposible, por su parte Kagome sintió algo extraño dentro de su pecho, un gran dolor, no quería alejarse de nuevo, el volver a su pueblo natal le trajo horribles recuerdos, se había jurado nunca regresar, pero sabiendo que Inuyasha estaba ahí no lo pensó dos veces.
Comenzó a arreglar sus cosas y poco después de que Inuyasha partiera en el cuarto entró Kagura
-Kagura, que bueno que llegaste
-no te preocupes, Inuyasha me lo contó todo, hay que irnos enseguida- por suerte nadie en el lugar había logrado reconocer a Kagome, ya que la única foto que tenían era la de cuando tenía la edad de 10 años, así que sin mas partieron dejando atrás cualquier evidencia de su paso por ahí.
En la biblioteca Inuyasha entró mas tranquilo, al encontrarse con Kagura pudo pedirle que escoltara a Kagome a la iglesia, con ella protegiéndola nadie se atrevería a tocarla, en el mismo lugar en que lo había dejado se encontraba Zenki, como siempre enterrado sobre libros, ya decía que era un ratón de biblioteca… pero uno con gran fuerza, nadie lo había golpeado así antes
-¿no te cansas de leer tantos libros?- para cualquiera sería demasiado
-¿enviaste a Kagome al lugar que te dije?
-si, pero ¿Por qué no me dejaste llevarla yo?
-si te ven con ella lo mas probable es que los reconozcan y luego la usarían para llegar hasta ti y hacer que te entregues… y en respuesta a tu primera pregunta leo mucho porque quiero ser un buen doctor- cierra el libro que estaba leyendo y se levanta de la silla- ya es hora de que conozcas a tu futura cuñada
-al fin, pensé que me iban a salir raíces de tanto esperar- como respuesta sólo recibe una mirada asesina, cuando lo ve es como ver la mirada fría de Sesshoumaru-… fue una broma, tampoco lo tomes tan a pecho… que carácter
Luego de que los ánimos se hubiesen calmado se caminaron tranquilamente al hospital, actuando lo mas natural posible ante unos soldado que iban pasando, desviando la mirada para pasar desapercibidos
-¿Qué hacemos en el hospital?
-ella es voluntaria aquí, pensaba estudiar medicina igual que yo
-ya veo… oye no quiero que piense que la pregunta que voy a hacerte es por entrometido pero… ¿Por qué tu luces casi humano?- sus manos no tenían garras, su cabello era completamente negro, solo sus ojos dorados daban una señal de ser mitad demonio
-larga historia, te la contaré cuando haya mas tiempo
-es que solo te lo preguntaba porque aunque somos hermanos te conozco muy poco
-… si vuelves al pasado me encargaré de ser un buen hermano mayor
-¿Cómo lo recordarás si prácticamente volveremos a empezar?
-tu lo has dicho, volveremos a empezar… cuando era niño tuve una visión donde veía a un joven saltar hacia una cascada, en ese entonces pensaba que era yo, y cuando lo conté todos pensaron que yo era el elegido
-¿yo estaba en ese entonces?
-si, yo tenía unos… 5 años y tu como 2, eras un peque, quien iba a sospechar que tu eras el elegido- su rostro se vuelve serio lo cual preocupa a Inuyasha, es como si hubiera dos personas en el mismo cuerpo a veces se comporta normal y otras es tan melancólico- perdóname, siempre sentí odio hacia ti, pero conociéndote bien eres muy distinto a como te imaginé
-ya te dije que aceptaba tu disculpa- apenas habían puesto un pie en el edificio cuando escucharon una conocida, era la del médico que atendió a Inuyasha cuando lo atropellaron
-¿ustedes que hacen aquí?- examina a Inuyasha solo con la mirada, como si buscara algo- no te atropellaron de nuevo ¿verdad?
-no, esta vez me escoltaron- respondió Inuyasha
-veo que cuidas muy bien a tu hermano menor Zenki
-¿Cómo? ¿Acaso usted sabía de antes que somos hermanos?
-si, pero Zenki me pidió que no te dijera nada hasta aclarar unas dudas
Flash Back…
En medio de la calle Inuyasha se encontraba caminando, tratando de buscar a alguien que le diera una pista sobre el paradero de su hermano, estaba distraído así que no vio al vehículo que se dirigía hacia él, pero entonces, no muy lejos de allí otro joven miraba la escena, se trataba de Zenki
-¡¡cuidado!!
-¿eh?- en eso alcanza a reaccionar y esquiva el auto lo suficiente para aminorar el daño, pero recibe un golpe en su cabeza el cual lo deja inconciente, por su parte Zenki junto con otras personas se acercan para ver al herido
-tu cara… Inuyasha
-hay que llevarlo al hospital- dicen entre varios jóvenes, en eso Zenki coopera y entre todos lo cargan hasta el hospital donde es prontamente atendido. Al encontrarse recostado en la camilla todos salen a excepción de Zenki quien se queda a esperar al doctor
-¿Qué le pasó a este chico?- dice el doctor al ver a Inuyasha todo golpeado sobre la camilla
-lo golpeó un auto- mira su cara, para dar una expresión entre la nostalgia y el enojo
-por tu cara puedo ver que lo conoces de una parte
-es mi hermano
-¿no que no tenías familia? ¿Qué eras huérfano?
-yo también había pensado eso, hasta hace poco- el médico sabe a lo que se esta refiriendo, esta hablando del atentado en el fuerte sur, donde murieron todos los presentes, tras lo cual mira hacia todos lados y luego comienzan a hablar en susurro
-¿no que ibas a dejar eso de la brujería y tus habilidades de demonio? Y mas ahora que el lugar esta lleno de militares
-fue una torpeza mía
-claro, tenías que ir a ese fuerte
-¡necesitaba vengar a mi familia!
-baja la voz- con sus instrumentos examina las heridas de Inuyasha- y ayúdame con el muchacho… tiene algunas heridas antiguas, lo cual es raro siendo un hanyou
-ahora es humano, pero el efecto de la poción debe estar por terminar- en eso el cabello de Inuyasha comienza a cambiar, de negro vuelve a su antiguo color plateado, ante la mirada maravillada del doctor- que conveniente
-dime Zenki, ¿Qué ves aquí?-refiriéndose a las heridas de Inuyasha
-no fue mucho el daño que recibió
-tienes buena vista, si sigues estudiando de seguro te convertirás en el mejor médico que se haya visto… tu hermano solo tiene unos moretones, nada del otro mundo, tuvo mucha suerte, ese vehículo pudo haberlo matado
-¿Qué pasará con él ahora? Estaba solo
-tu te quedarás con él
-no
-¿Cómo que no? Es tu hermano
-antes que nada quiero averiguar algo, él no me conoce, era muy pequeño cuando nos separamos… yo por ahora iré a la biblioteca, cuando despierte envíalo allá
-Zenki… te conozco desde que eras un niño y llegabas con las rodillas raspadas a mi hospital, te considero como un hijo, y aún así pienso que lo que estas haciendo esta mal
-yo me encargaré de todo, confíe en mi
Fin Flash Back…
-y eso fue lo que pasó, pero mi pregunta es… ¿a que han venido?
-¿ella esta?
-en maternidad, por el lado de las cunas
-gracias, vamos Inuyasha, nos vemos después
-cuídense- ve alejarse a ambos hermanos, y pensar que los había visto pelear el día anterior, pero después de todo sabía que lo esencial saldría a flote. Zenki debía aceptar que tenía un destino del cual no podía escapar, por mas que se alejara, por mas que corriera siempre terminaría volviendo al punto de donde había escapado, y ahora con Inuyasha pareciera haber adquirido otro aire, algo en él ha cambiado, quizás era la sensación de saber que aún tenía una familia…
