Disclaimer: Ni Glee, ni sus personajes, me pertenecen.
- Entonces en eso quedamos. Nos vemos la próxima semana para ver lo que decidieron del video, y si sí lo van a querer, ir juntando las fotos y videos que se necesiten.
- Muchas gracias, Quinn. Nos vemos.
- Adios.
- Bye.
Carmen y Karla salieron de la oficina de Quinn sonriendo, al fin iban a lograr la boda de sus sueños.
Programaron otra cita con Quinn para la siguiente semana y se despidieron.
- Señorita Jones, puede pasar ya, la señorita Fabray la está esperando – informó Sarah a Mercedes, que estaba sentada en la salita que tenían Santana y Quinn afuera de sus oficinas. Rachel había quedado de llegar ahí, pero iba tarde.
- Gracias – recogió su bolsa y entró.
- ¡Hola, Quinn!, ¿Cómo estás? – saludó
- Hola, Mercedes. Muy bien, gracias, ¿tú cómo estás?
- También, muy bien.
- Que bueno. Ahora vienes sola – notó Quinn. Ya se había acostumbrado a que Rachel acompañara a Mercedes cada que iba.
- Sí. Se supone que Rachel iba a venir, pero creo que se le hizo tarde – se lamentó Mercedes.
- Que mal. Bueno, a lo que vamos. Me urge que me digas qué tipo de mesas vas a querer, porque hay que ver si se van a contratar los que el jardín ofrece, o si vamos a necesitar de algún otro proveedor. Y, ¿ya contrataste el servicio de catering?
- ¿Tienes fotos de las que ofrece el jardín? Para ver si es lo que quiero. Y del catering y el pastel, ya quedó todo.
- Perfecto. Sí, aquí tengo unas – abrió un cajón de su escritorio y sacó su Tablet – estas son las de ese jardín. Tienen 3 estilos, las típicas Tiffany, Versalles o Avant Garde – le pasó la Tablet a Mercedes para que viera las sillas en diferentes eventos, mientras ella hacía anotaciones sobre los avances que habían tenido.
- ¡Perdón por llegar tarde! – abrió la puerta Rachel, aún tenía el cabello algo mojado y se veía como si hubiera corrido para llegar ahí.
- No inventes, Rachel, traes la regadera contigo. ¿Qué pasó? ¡Te quedaste dormida, ¿verdad!? – le dijo Mercedes intentando no reírse de su amiga.
- ¡No!... bueno, sí, pero no fue mi culpa, no sonó la alarma, estoy segura de que la puse, no estoy acostumbrada a despertar tan temprano – se defendió Rachel.
- ¿Temprano? Yo ya atendí a una pareja antes de ustedes – interrumpió Quinn.
- ¡Pero tú estás acostumbrada a madrugar!, yo cuando vivía en Londres despertaba a medio día y disfrutaba toda la tarde y la noche. Dormía de madrugada – se justificó Rachel.
- Nadie puede estar acostumbrado a madrugar cuando es tan rico dormir.
Rachel ya iba a contestar cuando tocaron la puerta de la oficina. Quinn se levantó para abrirla y vio que era Betty.
- ¿Qué haces aquí? Estoy trabajando.
- Sí, ya se – se asomó a la oficina para ofrecer una disculpa cuando vio quienes eran las que estaban adentro - ¡Hola! Perdón por interrumpir, solo vine a decirle algo rápido – entró y las saludó de beso - ¿Cómo han estado? ¿Se acuerdan de mi?
- ¿Cómo no se van a acordar después del espectáculo que diste el sábado? – preguntó Quinn – aunque – dijo después de reflexionar un poco – igual y Rachel no se acuerda de ti, estaba igual de tomada que tú.
- ¡Hey! No estaba tomada – volteó a ver a Betty – claro que nos acordamos de ti. Parecías estarte divirtiendo mucho –
- Jaja, sí, ¿verdad? – le sonrió complice – tú también te veías muy divertida, Rachel, ¿verdad, Quinn?
- Sí, es porque estaba tomada, aunque lo niegue. Pero bueno, ¿qué necesitas?
- Decirte que me voy a Lima.
- ¿Qué? ¿A qué? Pero si acabas de llegar, ¿Por qué te vuelves a ir? – A pesar de todo lo que había pasado con Betty, Quinn no quería que se fuera, acababa de regresar a su vida y siempre había sido una buena amiga.
- Relájate, se que soy indispensable en tu vida. Solo voy a pasar unos días antes de navidad, para estar aquí para esas fechas y pasarla contigo, obviamente – le dijo Betty sonriendo. Sabía que Quinn no tenía con quien pasar esas fechas y que solían ser sus favoritas.
- No eres indispensable en mi vida – dijo Quinn sonrojándose – y ¿quién te dijo que quiero pasar Navidad contigo?
- Obviamente la quieres pasar conmigo, deja de hacerte del rogar. Nos vemos en unos días, Quinn – la abrazó – Adiós, Mercedes, Rachel.
- Adios.
- Hasta luego.
- Cuídate mucho, por favor, y me avisas cuando llegues allá. Saludas a tu mamá de mi parte.
- Lo haré. Adiós. – y salió de la oficina.
Quinn se quedó viendo la puerta y suspiró. Aunque sea ya tenía con quien pasar Navidad.
- Perdón por eso. Suele pensar que todos tenemos que parar nuestras actividades por ella.
- Y ¿no es cierto? – le preguntó Rachel.
- No, no lo es – pero a lo que estábamos, ¿Encontraste qué sillas vas a querer?
- Sí, creo que las Avant Garde son la opción. ¿Qué opinan? – le pasó la Tablet a Rachel.
- Sí, son la mejor opción, y quedan perfecto con la decoración floral – opinó Quinn.
- Se ven muy bonitas – dijo Rachel
- Se te nota muy entusiasmada, Rachel – bromeó Quinn
Rachel le sonrió, era muy raro que Quinn bromeara en horas de trabajo, pero ese día parecía que iba con ese
ánimo.
- Me parece una excelente opción, Mercedes – volteó a ver a Quinn - ¿Mejor?
- Pues pudo ser mejor, pero me conformo con eso – se dirigió a Mercedes – Ahorita mando un mail para pedir esas, solo necesito que me digas la cantidad exacta. Me dijiste que ya tenías el vestido y los anillos, ¿verdad?, necesito que le recuerdes a los padrinos de arras, de ramo y de lazo. Recuerda que de arras tiene que ser pareja, de ramo tiene que ser mujer, y de lazo de preferencia dos mujeres.
- Sí, el vestido me lo va a hacer mi mejor amigo, Kurt. Se dedica a eso, y va a quedar hermoso. De anillos ya los tenemos, son Tina y Mike, su esposo, de arras serán Sugar y Puck, de ramo la hermana de Sam, pero no sabía eso del lazo, ¡no tengo ni idea de quién! – exclamo Mercedes entrando en pánico.
- Puedo ser yo, si quieres. Sé que no me habías considerado porque no tengo pareja, pero para este no tengo que tenerla – se ofreció Rachel.
- ¡Sí! Perfecto, solo me falta otra mujer – volteó a ver a Quinn y sonrió – Quinn…
- ¡No! Ni hablar, yo solo voy a las bodas como organizadora… o de invitada cuando es muuuuuy cercana la persona, pero ¿de madrina de algo? NUNCA…
- Creí que ya éramos amigas, Quinn –
- Lo somos, Mercedes, pero… yo… no… - se dio cuenta de cómo se le quedó viendo Mercedes y ya no pudo mas – Maldita sea. Está bien, pues, seré tu otra madrina de lazo.
- ¡Sí!, muchas gracias, Quinn, de verdad. Ahora estoy segura de tener a los padrinos y madrinas perfectos – exclamó Mercedes emocionada.
- Nunca digas nunca, Quinn – le dijo Rachel en voz baja mientras Mercedes le mandaba un mensaje a Sam diciéndole que ya tenían a todos sus padrinos.
- Cállate – le devolvió el susurro. Volteó a ver a Mercedes – es todo por hoy, Mercedes, todavía nos faltan cosas, pero creo que llevamos buen ritmo – revisó su agenda – ¿Te parece bien que nos veamos el jueves? Vamos a discutir lo de los centros de mesa, los recuerdos, tarjetas de asignación de mesas, y menú.
- Sí, el jueves a está hora está perfecto. Ahorita mismo programo una cita con Sarah – se levantaron y fueron hasta la puerta, ahí Mercedes le dio un abrazo y salió hacia el escritorio de Sarah.
Quinn volteó a ver a Rachel, que se había quedado adentro de su oficina.
- Entonces, ¿cómo le hacemos para lo del lazo? Ya se que aún falta mucho tiempo, pero en enero entro a trabajar, y ya no voy a tener tanto tiempo libre para verlos y así. Aunque si tu no puedes por estos días, o crees que es muy precipitado, igual puedo pedir permiso en el trabajo… no me gustaría porque apenas voy a entrar, pero si es necesario lo pido… aunque no se si me lo den, porque como soy nueva, y la obra está próxima y hay muchas cosas que hacer, me necesitan ahí… tal vez podemos ir en algún descanso que tenga o… - Quinn empezó a reír y Rachel se quedó callada viendo hacia el suelo – perdón, no quise marearte divagando.
- No me mareaste, de hecho me parece simpático – Rachel frunció el ceño, generalmente le decían que era fastidioso, molesto, frustrante… nunca le habían dicho que parecía simpático – pero, sí, tienes razón, hay que verlo ya, no quiero que te metas en problemas en el trabajo. Si quieres, y puedes, podemos ir el miércoles, que tengo la tarde libre. O el viernes, o el fin de semana, o cuando puedas…
- O todos esos días, porque no creo que con una vez que vayamos encontremos el que vamos a comprar.
Quinn rió un poco – sí tienes razón. Entonces nos vemos el miércoles como a las 3, y vamos a ver unos lugares.
- Muy bien, Quinn, entonces te veo el miércoles.
- ¿Ya, Rachel? – le dijo Mercedes asomándose por la puerta, llevaba cerca de 5 minutos esperándola afuera.
- Ya voy – se volteó a Quinn – Nos vemos el miércoles, adiós – y se volvió a despedir de un abrazo rápido.
-Así que se ven el miércoles, Quinn – una sonriente Sanana entró a la oficina.
- Maldita sea – maldijo Quinn por segunda vez ese día.
NA: Primero, perdón por haber tardado tanto en actualizar el capítulo pasado. Se me fue el tiempo volando y ni me di cuenta, una disculpa enorme. Segundo, me acabo de enterar hace unos días que la palabra "agendar" no existe, y ya la había usado en algún capítulo anterior, estaba segura de que era una palabra existente, ahí va otra disculpa. Y por último, gracias a todos los que me dejan reviews, la mayoría son para reclamar que tardé tanto en actualizar, pero se agradecen, porque significa que me leen. Muchas gracias. Sé que prometí que iban a ser mas largos, pero o los hago mas largos o actualizo mas rápido, porque no puedo hacer las dos cosas, lo siento, soy muy mala para eso. Intentaré subir otro capítulo entre esta semana y la otra.
