Buenas noches amados lectores, como siempre gracias por sus tan sinceros comentarios que siempre nos están dando ánimos para continuar con esta historia; en esta ocasión les traemos un capitulo que esperamos los lleve a una montaña rusa de emociones, porque eso fue para nosotras la experiencia de escribirlo…
Aunque son pocas las historias que hemos escrito, nos sentimos orgullosas de contarles que gracias a esos comentarios y criticas tan constructivas que nos regalan, nos hemos dejado llenar de las ideas de otras personas que siempre pueden aportarnos algo, en ocasiones figuras famosas que nos hablan a través de sus escritos y en otras de personas cercanas a nosotras; porque el escribir para ustedes no es solo sentarnos frente a un ordenador y plasmar un montón de ideas, sino interactuar entre nosotras para mejorar las mismas e investigar para ofrecerles un escrito que aunque no tan bello como lo haría un verdadero escritor, si con la intención de llegarles al corazón y despertarles algo más que la imaginación…
Acto 9
Presagio
"Los días parecían transcurrir normales pero lo cierto es que cada momento era mágico para cada una de las parejas recién formadas y para aquellas que a pesar del tiempo solo afianzaban su gran amor, tal como el vino que mejora con los años… Pero a veces la felicidad no es duradera y en medio de ella las gotas de la infelicidad se suelen colar"
Violet era quien más feliz parecía estar a causa de tener nuevamente a su amada esposa a su lado y a su familia tan unida como siempre, pero la tormenta se avecinaba y ella podía presentirlo, las constantes punzadas en su pecho le decían que algo andaba mal; por mucho que ella trataba de descifrar de que se trataba y sacaba todo tipo de conjeturas siempre llegaba a la misma conclusión, su "episodio lujurioso" seria descubierto en cualquier momento. De solo imaginar que Shizuma podría descubrir su aventura con la escolta la llenaba de miedo; pero luego pensaba en que no había ninguna evidencia de ello pues ella personalmente se había encargado de borrar los videos o demás cosas que pudieran levantar sospechas. La única persona que podría delatarla era la misma Himeko y en ella confiaba ciegamente pues no solo había sido su amante por un par de días sino que tras superar su deseo carnal se habían convertido en amigas y confidentes.
Cada día Violet e Himeko se contaban acerca de los avances que tenían con sus respectivas parejas, de lo mucho que amaban a dichas mujeres y de lo arrepentidas que se sentían por sus errores. En cuanto la mayor le comentó a su escolta y jefa de seguridad sobre los presentimientos que había tenido en los últimos días decidieron reforzar la seguridad de las familias Hanazono y Byakudan, al mismo tiempo que se esforzarían por avanzar en la investigación sobre la desaparición de Celia pues Violet no dejaría pasar nada por alto.
Un mes después, lunes en la noche.
Mansión Hanazono
Tras la cena en compañía de sus madres y su hermana mayor, Sachiko quiso estar un rato a solas, se colocó de pie con rumbo a la sala de música pero su madre le habló extrañada por dicha actitud
- ¿Hija no tomaras el té con nosotras? – Preguntó Shizuma
Sachiko respondió con bastante desgano aunque sin perder los modales– No mami, no me apetece te lo agradezco
Violet se acercó a su esposa para hablarle al oído tras la negativa y posterior distanciamiento de su hija – A nuestra hija le sucede algo
Shizuma: Ya lo sé, hace varios días que la noto demasiado voluble, por unos minutos está feliz y radiante como siempre y de repente se molesta con todo el mundo y se distancia.
Violet: Me parece que ya llegó el momento de hablar con ella.
Sachiko se acercó al piano y caminó un poco en rededor al mismo tiempo que acariciaba la madera del instrumento con la yema de los dedos, pero mientras sus manos tocaban la fina madera su mente pensaba en la complicada situación que tenía entre manos, estaba muy segura de su amor por Yumi pero no soportaba tener que amarla a escondidas, sentía que debía enfrentar a sus madres y a las de su novia; en algún punto ellas tendrían que aprobar su relación. Lo que más la quebraba interiormente era el hecho de que siempre contó con el apoyo de sus madres en cada aspecto de su vida, y justo en ese momento era cuando más necesitaba sentir todo ese amor de madres y apoyo incondicional.
Delicadamente levantó la tapa y tomó asiento, posó sus manos sobre las teclas, cerró los ojos y se dejó llevar por sus sentimientos, los cuales eran reflejados en la hermosa pero no tan alegre melodía que se dejaba escuchar por la mansión. Mientras ella divagaba entre notas musicales una lluvia de ideas llegaban a su cabeza.
Shizuma y Violet se dejaron atraer por la melodía hasta la sala de música, sin hacer ningún ruido se quedaron de pie en el portal de la sala para apreciar más de cerca a la interprete. Ya no era una pequeña, su hija se había hecho mujer sin que ellas lo notaran, una muy talentosa y hermosa mujer. Violet no pudo contener una lágrima pues en momentos como esos comprendía cuán grande era su amor por su familia, y lo que sufriría si la llegase a perder a causa de su lujuria. En muchas ocasiones sentía el impulso de confesarle a su esposa todo lo sucedido con Himeko, pero el solo imaginar el corazón de su mujer destrozado y su rostro ensombrecido por el dolor, tomaba la determinación de contenerse y seguir cargando con ese secreto mientras este se la carcomía por dentro.
Shizuma abrazó a su esposa y le dio un beso fugaz en la frente sin dejar de observar a su pequeña.
Sachiko que se detuvo al sentirse observada vio como sus madres la admiraban, intuyó que esa era la ocasión precisa para hablar sobre su relación.
Sachiko las invitó a pasar con un gesto muy cordial.
-Espero no haberte interrumpido hija- Se disculpó Violet.
Sachiko sonrió gentilmente –Claro que no mamá, me encanta que estén aquí porque así puedo aprovechar la oportunidad para hablar con ustedes.
Ambas mujeres se acomodaron en un sofá frente al piano, a la expectativa de lo que su hija les diría.
- Sé que ustedes han estado algo ansiosas por mis cambios de actitud, se preguntaran que es lo que me sucede y la respuesta a ello es muy sencilla- Sachiko tomó aire para continuar con la misma seguridad- Me he enamorado.
Shizuma se sintió bastante sorprendida y emocionada al mismo tiempo – Eso me alegra mucho hija.
- Gracias mami, solo espero que esa emoción que irradias siga ahí cuando te diga de quien se trata.
Violet que gracias a Himeko ya sabía lo que vendría a continuación interfirió en la conversación –Mi vida, sobra decirte que tanto tu madre como yo te apoyaremos incondicionalmente sea quien sea esa persona. ¿verdad mi amor? – Le dijo a Shizuma al mismo tiempo que la codeaba sutilmente
Shizuma asintió, aunque dudosa – Pero cuéntanos acerca de ella – En ese momento recordó lo sucedido en la clausura del festival escolar de la escuela femenina Liliam, ese día ella vio a Sachiko tremendamente atraída hacia la hija de su peor enemiga – La cosa, Sachiko, es que tengo demasiadas preguntas respecto a esa persona y este es el momento para aclararlas –Señaló, cambiando el semblante a uno más serio.
/-/
Paralelamente en la Academia Isayama se llevaba el mismo tipo de conversación. Yumi que se encontraba igual que Sachiko, cansada de tantas mentiras y de esconder su amor por la mujer que amaba, decidió confesar su secreto a sus madres.
(Conversación paralela)
Mansión Hanazono
Shizuma se colocó de pie, tenía el ceño fruncido y su voz sonaba muy alterada- ¿Qué es lo que hay entre ustedes dos? Y no te permitiré que me evadas el tema.
Academia Isayama
Yumi le respondía a su madre la misma pregunta, pero ya estaba harta de esa actitud y no pudo controlar más su ira- No es que lo evada, simplemente no quería hablar del tema porque tu no lo entiendes.
Yomi estaba furiosa tras la declaración de su hija, pero hiso cuanto pudo para contenerse – Ponme a prueba y veras como si puedo entenderlo – Se acercó a su hija y le acaricio el rostro, suavizó su voz y habló nuevamente –Yo no me opongo a que te enamores y salgas con alguien ¿Pero en donde está la confianza?
Mansión Hanazono
Sachiko no pensó que esa conversación podría terminar tan mal, se sentía impotente y en su voz se veía reflejado toda esa furia- Ay mamá por Dios ¿la confianza? Si mira nada mas como te pones solo con tocar el tema, lo peor es que me mientes diciendo que no te opondrás pero en cuanto te digo el nombre te pones histérica.
Shizuma habló más calmada y segura de que tenía la razón –Pero hace poco tenías novia, y la querías mucho.
Academia Isayama
Yumi: si, pero ya no me interesa de ese modo, corté con ella por los buenos términos y ahora somos muy buenas amigas.
Yomi: ¿Qué? –Exclamó sorprendida- ¿Cambiaste a Himeko por esa Hanazono?
Mansión Hanazono
Sachiko respondió entre gritos –Mira mamá, las cosas simplemente terminaron porque Isayama Yumi me enseñó a amar de verdad y no a jugar con las personas como lo había hecho todo este tiempo. La amo – Sentenció.
Shizuma no se había sentido tan frustrada y enojada hacía mucho tiempo, caminaba en círculos lo que hiso que Sachiko se exasperara –Detesto la manera en que reaccionas- Gritó antes de caminar rumbo a la puerta.
Si bien era cierto que Shizuma no soportaba la idea de que su hija amara a una Isayama también era cierto que no soportaba discutir con ella, en cuanto vio que ella se marcharía se apresuró a atraparla con sus brazos – Hija aún no hemos terminado de hablar.
Sachiko se quedó cruzada de brazos, con el ceño fruncido y rodeada por los brazos de su madre – No mamá, puse todo de mi parte para que habláramos y mira esa actitud de niña que has tenido.
Violet quien solo las había observado mientras discutían se acercó a ellas y tomó la palabra –Propongo algo, porque no simplemente nos tomamos el tiempo de conocer a Yumi –Dijo mirando a Shizuma directo a los ojos- Y me parecería que una cena sería una manera apropiada de hacerlo ¿Que opinas hija?
Sachiko sonrió ampliamente – Esa es mi mamá, me parece una idea genial. La llamaré y acordaré la cita ¿Estás de acuerdo mami? – Pregunto mirando a Shizuma al mismo tiempo que lo hacia Violet.
La peligris sintió la presión de ese par de miradas azules y entendió que simplemente no podía negarse, así que exhaló y respondió resignada – Okay, lo haré.
Sachiko cambió el semblante y correspondió al abrazo de su madre – Genial mamá, iré a llamar a Yumi inmediatamente.
Antes de deshacer el abrazo Sachiko notó que su madre ya no lucía igual de delgada que siempre – mami, estas más gordita –Dijo con ternura.
Shizuma se sonrojó- ¿ah? ¿Yo? – Preguntó mientras ella misma analizaba su cuerpo.
Violet también lo notó en ese momento – Ahora que lo mencionas si me lo parece, eso sin mencionar que llevamos un mes seguido haciendo… -Violet cayó en cuenta que casi habla sobre su intimidad frente a su hija, así que tosió y cambió las palabras - Bueno pero es que has estado comiendo demás y a altas horas de la noche.
Sachiko quien se sentía mucho mejor que minutos atrás, volvió a ser la misma joven alegre e irreverente de siempre – Ay mamá no omitas la mejor parte, que casi me lo revelas todo- Suplicó con picardía.
Shizuma intervino para salvar a su esposa de las suplicas de su hija- ¿Y es que tú no tienes nada que ir a hacer señorita? – Le preguntó a Sachiko.
Academia Isayama
En ese instante Sachiko llamó al teléfono de Yumi.
Yumi solo observaba a su madre gritando todo tipo de cosas tras su confesión de amor por una Hanazono – Mamá ya cálmate y dame un minuto atiendo esta llamada.
Kagura se quedó hablando con su esposa para tratar de calmarla - Amor estamos armando una tormenta en un vaso de agua, el objetivo de esta discusión es acercarnos más a nuestra hija y tú solo la estas alejando, así que apóyame en lo que voy a hacer- Suplicó aunque parecía más una orden.
Mientras tanto Yumi estaba al teléfono - Alo
Sachiko: hola mi amor ¿cómo estás?
Yumi: en un interrogatorio con mis madres.
Sachiko: Vaya coincidencia, yo acabo de salir de una situación similar.
Kagura interrumpió la conversación de Yumi -¿Estás hablando con Sachiko?
Yumi solo asintió con la cabeza
Kagura: Genial, ¿me dejas hablar con ella?
Yomi y su hija se quedaron sorprendidas por la petición de la peli castaña.
Yumi: Sach dame un momento que mi madre te quiere hablar –Le pidió a su interlocutora, para luego entregarle el teléfono a su madre, aunque no muy segura de ello.
Kagura: Señorita Hanazono buenas noches
Sachiko se tensó y por más que intentó no pudo ocultar sus nervios - Con… con quien hablo, Se…se Señora Isayama buenas noches
- Hablas con Isayama Kagura, quería saber si tienes tiempo libre el sábado en la noche, pues nos gustaría invitarte a cenar, tengo entendido que tú y mi hija tienen una relación sentimental, así que nos gustaría conocerte un poco.
Sachiko estaba entre nerviosa y emocionada - Claro señora Isayama, de hecho para eso me comunicaba con su hija, porque mi familia también está interesada en conocerla, así que si no le molesta podríamos ir a cenar, las dos familias.
Kagura: me parece muy buena idea.
Sachiko: Señora Isayama si me permite, quisiera ser quien escoja el lugar, ¿le parece bien en uno de los restaurantes de la familia?
Kagura: está perfecto –Pronunció -Entonces nos veremos a las 8 de la noche el día sábado, en el transcurso de la semana me confirmas en cuál de los restaurantes de tu familia cenaremos.
Sachiko: si, señora
Kagura: buena noche señorita Hanazono, adiós
Sachiko: hasta luego señora Isayama.
Martes
Mientras llegaba el fin de semana Sachiko seguía comunicándose con su poetisa anónima. Aunque tenía cierto anhelo porque dicha persona fuese Yumi la conocía lo suficiente como saber que era muy tímida, por ende era poco probable que le escribiera tan hermosos poemas. Sachiko aunque curiosa optaba por no presionarla para conocerse, pues aparte de su prima Chikane esta era su confidente. Al otro lado de la ciudad, Yumi su Poetiza Anónima anhelaba que Sachiko se enterara de su verdadera identidad, habían pasado varios meses desde que comenzó con este juego por tanto le escribió que deseaba verla en persona, citándola el día viernes al finalizar las clases en el invernadero de las rosas del colegio.
Miércoles
Alguien no la estaba pasando bien, con el transcurso de los días Shizuma sentía como su cuerpo presentaba cambios, en verdad estaba aumentado de peso, así como sus pechos también crecían, pero eso no era todo; vivía antojada de cuanta cosa veía, dormía de más, sobre todo en el día porque en la noche era insaciable haciendo el amor con su esposa, mantenía con su libido al 100% situación que le encantaba a Violet. Tanto sus hijas como su esposa señalaban a modo de broma que parecía una mujer embarazada pero las cuatro sabían que esto no era cierto. Aunque a la pelinegra muchas veces le entraba la duda, llegó a pensar que su esposa tuvo relaciones sexuales con un hombre, pero conocía a Shizuma y sabía que eso no pasaría.
También llegaron a sospechar que quizás Celia pudo contratar a alguien para que abusara de ella mientras se encontraba dopada el día que le tomaron las fotos, pero en ese entonces no presentó ningún síntoma de violación, simplemente para salir de la duda ambas determinaron llamar a su médico de cabecera, quien era el único que podría dar el dictamen final y sacarlas de dudas.
El médico ingresó a la habitación de Shizuma para revisarla, esta le comentó sobre los síntomas que había presentado. El hombre revisó su presión y le dijo que estaba estable, luego le pidió que levantara su blusa para palparle el estómago, Shizuma atendió la orden del médico sin ninguna objeción. En cuanto él terminó su revisión y tras la sospecha que tenía prefirió interrogar a Shizuma.
Medico: señora Hanazono, tengo la leve sospecha de la causa de sus síntomas, sin embargo es necesario que se haga una prueba de sangre para ir descartando posibilidades, permítame preguntarle ¿están haciendo algún procedimiento para quedar en embarazo?
Shizuma arqueó las cejas en señal de negación - ¿En embarazo? No claro que no, ya tenemos dos hermosas hijas y por lo que tengo claro sé que no queremos más ¿pero porque la pregunta? acaso no estará pensado que puedo estar embarazada eso sería imposible - Afirmó
Médico: perdóneme señora Hanazono, pero lo más prudente es que se realice una prueba de sangre, es lo que sugiero.
Shizuma acató con mucho disgusto -bueno pues que más le vamos a hacer, mañana iré a hacerme la prueba de sangre y le hare saber que está muy equivocado y de ser así lo retirare como mi médico de cabecera.
Médico: espero no estar equivocado, con su permiso señora Hanazono.
Al salir el médico, Violet y sus hijas lo interrogaron sobre el estado de Shizuma, pero este se negó a darles alguna explicación diciéndoles que ella debía hacerse un examen para conocer el origen de sus síntomas, además aseguró que era probable que esos cambios continuaran y que lo mejor sería tenerle mucha paciencia.
Jueves
Mansión Hanazono
Shizuma se encontraba lista para marcharse hacia su imperio empresarial, en ese momento un delicioso aroma invadió su sentido del olfato, se desvió hacia la zona de servicio hasta llegar a la cocina, todos los empleados que se encontraban en el lugar se sorprendieron y se levantaron para reverenciarla, pues en ese momento la mayoría se encontraba desayunando incluso los escoltas
Shizuma recorrió el lugar con la mirada buscando el alimento del cual provenía ese olor, mientras lo hacía le ordenó a sus empleados continuar en lo que estaban; sus ojos esmeraldas se clavaron sobre un plato que estaba a medio comer, su papilas gustativas llenaron de saliva toda su boca, altiva y sin demostrar su antojo se acercó hacia Himeko quien era la persona que estaba comiendo de ese plato. Le quitó el tenedor de las manos pues era bien sabido que la rubia nunca aprendió a comer con los hashi (palillos), se adueñó del plato lleno de comida y antes de marcharse con él, le guiño un ojo y salió comiendo del lugar.
Himeko quedó boquiabierta, con hambre y sin desayuno mientras que todos lo demás la observaban con cara de no entender lo que acababa de suceder y sorprendidos por el extraño comportamiento de tan, generalmente, apropiada dama.
Estando en su oficina y tras haber revisado varios documentos Shizuma llamó a su secretaria para que se llevara los mismos y le trajera un té.
Unos minutos después la secretaria hiso su arribo con la bebida en mano. La peligris se acomodó en uno de los sofás de su oficina, mientras bebía su té helado- cosa que nunca tomaba- pensaba en el ¿Por qué? De tantos cambios. -¿Será que estoy embarazada?- Se preguntaba mentalmente - Pero eso es imposible a menos de que fuese una santa y estoy muy lejos de serlo –Se contestaba a si misma- Es decir, yo soy pervertida, histérica… además estoy en una relación muy seria con una mujer y se supone que la religión tacha esto de inmoral, definitivamente no soy la virgen María así que no puede ser verdad; Tal vez solo sea uno de esos embarazos psicológicos ¿Pero porque? Yo ya tengo dos hermosas hijas y no he pensado en tener una tercera, aunque es una magnífica idea pero entonces sería Violet quien la trajera al mundo – Shizuma se frotó la frente con una de sus manos, nada de lo que pensaba tenía sentido, pero no descartaba la posibilidad de que Celia hubiese hecho que un hombre abusara sexualmente de ella en el tiempo que estuvo dopada. Recordó las palabras de su médico y decidió que ese mismo día se practicaría el examen de sangre. No sabía porque pero le pidió a Kagome que la acompañara y en cuanto terminaron con la tarea una de las doctoras en el centro médico le informó que los resultados los entregarían en la semana siguiente.
ViernesLa tarde era fría, el cielo estaba opaco presagiando que esa noche habría lluvia, dentro del invernadero se encontraba una Sachiko inquieta, esperando la hora en que haría su aparición la poeta anónima, había ojeado su reloj de mano tantas veces como se había asomado por la puerta, se paseaba por el lugar y caminaba en círculos mientras admiraba la belleza y elegancia de las flores plantadas allí. 5:15 y aún nadie llegaba, la pelinegra estaba más que impaciente.
Yumi estaba muy cerca del invernadero, respiraba una y otra vez para calmar la mata de nervios de la que era presa, mientras dio los últimos pasos para llegar al lugar se pasó una mano por el cabello el cual llevaba suelto, se reacomodó el uniforme, respiro profundo y dibujó una amplia sonrisa en sus labios…
Al escuchar el chirriar de la puerta Sachiko se giró en su propio eje, sus ojos azules brillaron y ella no fue capaz de ocultar la felicidad que la embargaba al saber que su poetiza no era nada más ni nada menos que la misma mujer que ya amaba.
Yumi no dejó de sonreír ni un momento –Mi amada rosa Chinensis, he aquí a tu poeta anónima y eterna enamorada- Dicho esto, extendió su mano para entregarle el ramo de flores que llevaba, una combinación perfecta entre lirios rojos y rosas Chinensis. Sachiko se acercó para recibirlas, estaba embriagada de amor, creyó que nunca necesitaría a nadie más en su vida, pues acababa de encontrar el amor de su vida. Abrumada por tantas emociones su corazón palpitaba desbocado, la sangre era bombeada con tal fuerza que Sachiko sintió una ligera punzada en el pecho, de pronto sintió que sus pies dejaron de sostenerla…
…Minutos más tarde Sachiko abrió sus ojos en un lugar que no reconocía, pero esos ojos que la miraban con preocupación sí que eran conocidos para ella.
Yumi no dejaba de acariciar el rostro de su amada con suma delicadeza –Por fin despertaste ¿Cómo estás?
Sachiko tomó la mano que la acariciaba y la beso tiernamente – Me duele un poco la cabeza ¿Qué fue lo que me ocurrió?
- Veras, tú te desmayaste y yo grité por ayuda, entonces Chikane que nos había estado espiando todo el tiempo corrió a auxiliarme y entre las dos te trajimos hasta la enfermería. Aquí te tomaron los signos vitales y nos explicaron que tuviste una subida de presión debido a una emoción muy fuerte – Explicó Yumi
- ¿Y en donde está la entrometida de mi prima? – Preguntó Sachiko a manera de broma
- Ella salió un momento para verse con Himeko y explicarle lo sucedido, así nos dará tiempo de que te recuperes para salir de aquí.
- ¿Y es que eso no se lo podía decir por teléfono?
Yumi besó los labios de su amada con ternura, pero en cuanto el calor en sus cuerpos comenzó a aumentar ella se detuvo – Tu sabes cómo es el amor – Susurró mientras recuperaba el aliento.
A las afueras del Colegio
Chikane se acercaba a la limusina con paso acelerado, Himeko estaba recostada en el vehículo esperando a por ella y su prima. La joven se lanzó a los brazos de la rubia quien la recibió en un abrazo lleno de amor, cada una se apoderó de los labios de la otra y lo que en un principio era un besos suave se estaba convirtiendo en una demostración de cuanto se deseaban; Chikane estaba anhelante por entregarse por completa a Himeko, pero esta le había dejado muy en claro que la respetaría hasta que se conocieran lo suficiente pues sus pretensiones no eran carnales, por lo que en conjunto habían decidido que el momento se daría por sí mismo y sin presiones de ninguna de las partes.
El momento se vio arruinado por una mujer alta de cabello rubio y una impactante mirada verde que las veía con fiereza – Chikane – Dijo con ira
La joven de ojos azules como el zafiro interrumpió el cadencioso beso de mala gana, se giró para ver a la persona que se había atrevido a importunar. En cuanto fijó su mirada en dicha mujer su rostro palideció instantáneamente, la sonrisa que llevaba en los labios se esfumó como por arte de magia. Una punzada fuerte se le clavó en el corazón, sencillamente no podía creer que su madre Kagome hubiera elegido precisamente ese día para ir por ella a la escuela y mucho menos que hubiese llegado en semejante momento tan comprometedor e impropio de la dama que le habían inculcado ser. Sintió que un aura negra rodeaba a su madre, esa era la primera vez que Chikane veía tanta ira en los ojos de la mujer.
Sin embargo la reacción de la más joven no fue menor que la de Himeko, quien al ver a la señora Byakudan dejó de respirar por al menos un minutos, ella no estaba pálida, No, su rostro estaba tan blanco como un papel, el corazón tal vez le había dejado de palpitar porque no sentía sangre recorrer su cuerpo.
Kagome se acercó a las dos jóvenes y antes de hablar respiro profundo – Chikane, sube al auto- Ordenó. Cuando la pequeña intentó reprochar su voz fue más seria – Ahora- entonces ella obedeció sin decir más. –La espero esta noche en la mansión Byakudan, a las nueve pm- citó mirando a Himeko y con un tono de voz bastante desafiante.
La alta rubia caminó con paso decidido hasta el auto, en donde su hija ya estaba acomodada en el asiento del copiloto. Chikane algo apenada no se atrevía a mirar a su madre, cuando tenía la intención de modular palabra veía el serio rostro de la mujer así que prefería no decir nada. Durante el trayecto el silencio se hacía cada vez más ensordecedor, entonces fue Kagome quien decidió romperlo – No estoy de acuerdo en que tengas una relación con Himeko, de hecho no es que no esté de acuerdo, pero esa chica es mucho mayor que tú y como si fuera poco es una escolta.
Chikane quien de por sí ya estaba temerosa por lo que diría su madre no esperó unas razones tan poco valederas - ¿Qué? Espera un minuto mami ¿Qué es lo que estás diciendo? – Pregunto en cuanto captó por donde iba el asunto
Kagome: Lo que escuchaste hija, que no aprobaré esa relación… a menos de que sea bajo mis condiciones.
Chikane quien no escuchó la última frase reaccionó demasiado airada –No me lo puedo creer mamá, tu siempre me has apoyado en cada cosa en mi vida y me has enseñado que el estatus social no puede interferir entre el amor que sientan dos personas, y ahora me prohíbes estar con el amor de mi vida solo porque es escolta – Gritó la última parte.
Kagome reaccionó y trató de defenderse –Espera hija, estas malinterpretando lo que trato de decirte.
En ese momento el auto llegó a la empresa R&F, Chikane aprovechó los pocos segundos en que el auto de detuvo en la puerta del parqueadero para aventarse fuera del mismo y correr a toda prisa hacia la oficina de su madre Miyuki. Todos los empleados del lugar conocían a la heredera Rokujou -Byakudan, la observaban perplejos ante el comportamiento de la misma pero ninguno osó interponerse en su camino. Ella corrió por los pasillos de la empresa incluso omitió el ascensor pues necesitaba llegar a los brazos de su madre tan pronto como le fuera posible. Una vez alcanzó la oficina de la presidenta se apresuró a entrar sin escuchar a la secretaria que le advertía que su madre estaba en una reunión importante con la señora Hanazono Violet. Una vez abrió la puerta de par en par se lanzó al pecho de su madre, y antes de que la mujer reaccionara rompió a llorar desconsoladamente.
- Kagome me quiere separar de la mujer que amo – Comentó entre sollozos sin separarse de su madre- mamá amo a Himeko, he estado esperando tanto tiempo por una oportunidad para estar con ella y justo ahora que sucedió Kagome se opone sin importarle nada.
Tanto Miyuki como Violet estaban perplejas ante las palabras y reacción de Chikane. En ese momento Kagome ingresó a la oficina, vio a su hija aferrada a su madre ocultando el rostro entre su pecho, y aun dejando escapar uno que otro sollozo. La rubia intentó acercarse pero fue Miyuki quien le ofreció una mirada severa y levantó una de sus manos para señalarle que se alejara.
Kagome optó por no obedecer, el ver a su hija destrozada por su culpa le partía el alma, pero siempre buscó el bien para ella y sabía perfectamente que Himeko no era la mejor opción.
Violet quien conocía a Miyuki y sabia cuan disgustada estaba en ese momento decidió interponerse en el camino de Kagome, la tomó de una brazo y la obligó a salir de la oficina con la simple frase de "por ahora dales tiempo". La rubia comprendió el mensaje y se marchó en compañía de la pelinegra a la oficina de la misma.
Tras tomar un té y un buen parlamento de parte de Violet, Kagome terminó contándole todo lo sucedido aunque normalmente no habría soltado ni una palabra.
Violet como siempre puso su mejor cara y trato de suavizar un poco la situación - ¡Que vamos a hacer con estas adolecentes! – Comentó – Creo que tú, Shizuma y Yomi deberían salir a tomar unas copas y contarse como es que a sus hijas les gusta tanto llevarles la contraria.
Kagome sonrió ante el comentario – Al menos no soy la única-
Ya que Kagome se había soltado un poco, la pelinegra aprovechó para ahondar más en el tema – Bueno pero yo si quisiera saber cuál es tu problema con Himeko-
Kagome tomó aire y comenzó a hablar –El problema no es Himeko como persona, de hecho Miyuki habla muy bien de ella y de su trabajo; pero aparte de que es muy mayor para mi hija es escolta. Es decir, está arriesgando su vida todo el tiempo, yo no quiero que cuando, Dios no lo quiera, le suceda algo mi Chikane quede destruida.
- Pues siendo así tienes mucha razón, pero Himeko es muy buena en lo que hace y se sabe cuidar, de hecho debes saber que es la mejor escolta de nuestra empresa. Y si lo miras por el lado positivo, siendo la novia de Chikane siempre la mantendrá protegida. Pero cuando hablas de la edad me parece que estas siendo injusta o ¿es que acaso no recuerdas que Miyuki casi no te acepta por la corta edad que tenías?
Kagome se sintió avergonzada pero no se permitió demostrarlo – Pero yo era menor así que es diferente.
- De hecho es la misma situación, y si lo analizas descubrirás que ellas tienen la misma diferencia de edad que hay entre tú y Miyuki – Dicho esto, Violet tomó su celular para leer un mensaje de su esposa – Ahora si me disculpas, mi amada Shizuma ha venido por mi así que yo me retiro, solo espero que arregles las cosas – Deseó sinceramente.
En la oficina de la presidenta, continuaba calmando a su hija acariciándole el cabello – Amor tú sabes que yo te apoyo en todo igual que tu madre Kagome. Sé que ella debe tener sus razones para decir lo que dijo, pero si resulta que esas razones no son válidas entonces la haremos entrar en razón. Entonces como todas las Rokujou que somos vamos a aclarar esta situación ¡vale?
Chikane levantó su rostro lleno de lágrimas, su madre las limpió con cariño – Pero es que le pidió a Himeko que estuviera a las nueve en la mansión, y no sé qué piensa decirle- Comentaba entre sollozos- ¿Mamá y si la amenaza? – Declaró espantada – Yo no quiero que la separen de mí, mamá yo amo a Himeko.
- Tranquila hija, si quiere que hablemos pues hablaremos, escucharemos lo que Kagome tiene para decir y le dejamos muy en claro que tu relación con Himeko no está en discusión.
Con imponencia Miyuki salió de su oficina con una Chikane más calmada y tomadas de gancho. Se dirigieron al vehículo en donde Kagome ya las esperaba impaciente.
Miyuki no dejó de mirar con seriedad a su esposa, así que ella decidió no hablar pues conociendo a la mayor como la conocía sabía que discutir en ese momento era perder la guerra sin ni siquiera dar la batalla.
/-/
(Mensajes por Whatsapp)
Violet: Ya me contaron que las vieron haciendo cosas obscenas en el colegio 3:)
Himeko: que? de que hablas
Violet: Kagome está furiosa porque estabas abusando de su hija contra la limusina, Miyuki me pidió que te enviara un par de escoltas
Himeko: no, eso no es cierto, ay no¡ ya no iré a esa casa :O
Violet: Ni se te ocurra, tienes que ir, no importa que acaben contigo
Himeko: Esa señora no es capaz, no creo que cometa una locura delante de su hija
Violet: Una mamá furiosa es capaz de todo, esa es peor que Isayama
Himeko: noooooo
Violet: buena suerte, fuiste una gran escolta y amiga. Te pido encarecidamente que por favor no me vallas a halar de los pies cuando estés en el otro mundo
Himeko: Violet me estas asustando enserio, ya siento nauseas
Violet: jajajajaja
Violet: animo¡ y no olvides llevar el chaleco antibalas y la pistola, uno nunca sabe, mañana me cuentas como te fue
Himeko: esto es puro bullying tuyo.
Violet: Yoooo?, como se te ocurre O:) Adiós.
/-/
9:00 p.m.
Una rubia algo andrógina, vestida de traje oscuro compuesto por un pantalón no tal holgado, camisa blanca y chaleco sin mangas, Zapatos elegantes aunque no de tacón hiso su arribo a la mansión Byakudan, llevaba el cabello recogida en una cola de caballo dejando caer un mechón por su rostro. Aunque caminaba con gran ímpetu por dentro se encontraba conteniendo un ataque de nervios.
En la puerta de la mansión Chikane junto a Miyuki la esperaban, en sus rostros se reflejaba mucha ansiedad. Con una reverencia saludó a ambas mujeres, quienes le sonrieron y la invitaron a pasar. Mientras caminaban por los pasillos de la mansión Chikane le decía a Himeko lo apuesta que lucía, colocándola aún más nerviosa. Llegaron a uno de los jardines trasero donde se encontraba una sala con un decorado tipo mediterráneo compuesta por 4 sofás de color beige elaborados en fibra natural, en el centro había una mesa a unos 40 cm del suelo del mismo material y de color café. Himeko y Chikane se acomodaron en el sofá doble, mientras que Miyuki lo hizo en el que se encontraba junto a ellas, está le ordenó a uno de sus empleados que le informaran a Kagome que la estaban esperando, y mientras esperaban ellas bebían un poco de té.
Minutos más tarde Kagome hizo presencia en aquella sala, con una reverencia saludo a las mujeres que se hallaban allí y se sentó justo frente a ellas.
Kagome decidió hablar sin dar mucha espera- Himeko, primero quiero saber qué tipo de relación tienes con mi hija
Himeko respiró profundo para responder con seguridad - somos pareja, ella es mi novia. Y deben saber que mis intenciones con ella son muy serias.
Kagome no se sentía más tranquila por las firmes palabras de la rubia, por ello habló en un tono aún más serio- Ya veo, sin embargo no estoy de acuerdo en que tú seas escolta…
Antes de siquiera poder terminar la frase, Miyuki se puso de pie e interrumpió enfurecida- Kagome estas muy equivocada si crees que solo porque Himeko es escolta voy a permitir que la separes de MI hija, la conozco y es una buena mujer. Ella no la dañaría.
Kagome nuevamente trataba de defenderse sin éxito – Si pero…
Chikane intervino aún más enojada - pero nada Kagome, si MI mama me apoya, tú no te puedes interponer
Miyuki la respaldó - es cierto yo la apoyo.
Kagome que solo al escuchar su nombre salir de los labios de su hija dejó de prestarle atención a lo que las mujeres decían, su nombre ¨Kagome¨ lo repetía en su mente, y luego las palabras ¨tú no te puedes interponer¨ la dejaron desconcertada, no podía creer lo que veía y escuchaba, ¿desde cuando su hija había cambiado tanto y sobre todo en qué momento la había dejado de considerar su madre? eso sin ahondar en la mirada desafiante de su esposa.
Tenía tanto para decir pero las palabras perdieron su sentido y comenzaron ahogarla formando un nudo en su garganta, sus ojos se llenaron de lágrimas, lo mejor era no parpadear o caerían por sus mejillas, esta infelicidad que alguna vez la sintió tan lejana ahora la consumía.
Como pudo se colocó de pie, ofreció una reverencia y salió del lugar sin decir ni una sola palabra. Se dirigió a la entrada de la residencia y solicitó a uno de sus empleados traer la maleta que estaba sobre su cama, pues a pesar de todo debía cumplir con sus obligaciones, aunque estas no eran de vida o muerte pero si la ayudarían a pasar un poco este trago amargo.
Abordó la limusina con rumbo al aeropuerto y de allí hacia Alemania pues precisamente ese fin de semana tendría que asistir a una carrera de F1 para revisar los autos que ella misma había diseñado.
En la sala un silencio sepulcral invadía el lugar, tanto Miyuki como Chikane estaban atónitas ante la reacción de Kagome, ambas se preguntaban si habían sido muy duras con aquella mujer pues nunca la habían visto reaccionar de esa manera, de hecho Chikane era la más sorprendida pues su madre Kagome siempre era quien le acolitaba todos sus caprichos, siempre cedía, pero ahora ¿qué había pasado?
Himeko que se sentía muy mal tras lo ocurrido supo que era momento de retirarse, su intención no fue causar aquel percance, de hecho se sentía como una villana, por tanto rompió el silencio –creo que es mejor que me valla.
Ambas mujeres la observaron cómo recordando que ella estaba allí.
-Sí, ya es muy tarde – atinó a decir Miyuki
- Te acompaño – Proclamó Chikane.
Ambas salieron con rumbo a la entrada de la mansión, el silencio se hiso presente durante su trayecto.
Una vez en la puerta Chikane se excusó por la actitud de su madre Kagome y por la discusión que había presenciado.
Himeko respondió con un –no hay problema- Pues ella estaba tan sorprendida como las demás.
Solo un beso fugaz fue lo que Chikane le ofreció a su pareja antes de apresurarse a entrar en la mansión.
Chikane se dirigió nuevamente a la sala, en compañía de madre fueron a la habitación principal donde supondrían se encontraba Kagome, sin presencia de la mujer allí se dirigieron al estudio, pero para su mala suerte tampoco la encontraron. Optaron por preguntar a los empleados por su paradero para enterarse de que minutos atrás ella se había marchado. Por mucho que quisieron comunicarse, la rubia no contestó sus llamadas pues el celular estaba apagado.
Sábado
Uno de los más exclusivos restaurantes de la cadena Hanazono sería testigo de la reunión que se llevaría a cabo entre dos familias, en donde las cabezas de las mismas se odiaban mortalmente.
Horas antes de la reunión el grupo de seguridad de la familia Hanazono encabezado por Kurusugawa Himeko había registrado el lugar y a cada uno de sus empleados, pues la familia más poderosa de Japón era quien cenaría allí en unas cuantas horas.
A las 8 de la noche hiso presencia Shizuma junto con su esposa Violet y su Hija menor Sachiko. Se acomodaron en una zona reservada exclusivamente para ellas, en la cual estaba preparada una mesa para 6 personas. Allí fueron recibidas por el capitán de meseros, con la hostess y el administrador del lugar.
Himeko las escoltó hasta dejarlas en manos de aquellas personas, luego volvió a la entrada del lugar junto con los demás escoltas. Todos se ubicaron en sitios estratégicos para estar atentos ante cualquier problema.
Quince minutos después arribó la Familia Isayama, encabezada por Yomi, su esposa Kagura y su única hija Yumi. Himeko fue quien las recibió y las dejó en manos de la hostess. Esta las llevó hasta la mesa de la familia Hanazono, posteriormente los tres empleados antes nombrados les dieron un nuevo recibimiento y las ubicaron en sus respectivos lugares.
Las integrantes de la familia Hanazono se colocaron de pie y reverenciaron a las recién llegadas, las miradas de Shizuma y Yomi se cruzaron, tan frías y resentidas como siempre. Sus esposas que sentían ese mal ambiente las tomaron de los brazos y las invitaron a acomodarse, mientras que sus dos hijas solo irradiaban amor.
Sachiko quedó anonadada por lo hermosa que estaba Yumi, ella llevaba puesto un vestido sencillo y jovial, en la parte superior un strapless de color blanco menta que dejaba al descubierto los hombros, una falda de color verde pastel tipo ochentera ligera a unos cinco centímetros de la rodilla de alto, combinada con unas sandalias de color blanco. Su cabello estaba suelto y adornado por dos delgadas trenzas que caían por sus mejillas a modo de mechones.
Sachiko se acercó a ella, la tomó con delicadeza de la mano y le plantó un beso sobre la muñeca. Ellas no necesitaron palabras para decir lo que sentían, con una mirada fue suficiente. El momento las consumió haciendo que desapareciera todo a su alrededor, solo eran ellas dos y ese inmenso amor. Sin embargo a lo lejos escucharon a alguien, aunque no entendían que decía, si pudo sacarlas de su ensimismamiento.
Kagura habló sin poder ocultar ese inmenso sentimiento maternal- Ay que ternura, yo quiero una novia así - y con la impertinencia que la caracterizaba.
Yomi no supo porque sonrojarse más, si por el acto de Sachiko para con su hija o por los comentarios de Kagura.
Ambas jóvenes se sonrojaron y tomaron asiento sin decir nada.
Shizuma pretendiendo ser cordial le habló a Yomi – ¿apetecen vino para iniciar?
Yomi respondió tajantemente -Si, gracias Hanazono.
Shizuma hiso una mueca de disgusto mal disimulada mientras la hostess les enseñó uno de los mejores vinos tintos de la casa. El capitán de meseros les acercó la sugerencia del menú y tras decidir lo que comerían Sachiko decidió dar inició a la conversación.
Sachiko se colocó de pie y se ubicó en un punto en el que las cinco personas pudiesen observarla a la cara, tras tomar aire inició su discurso -El motivo de esta cena no es solo para hacerles saber que Yumi y yo somos pareja, sino también buscar la aprobación de nuestra relación, pues ambas hemos sido muy allegadas a nuestras madres y el tener que ocultar a la persona que amamos no es muy gratificante. Entendemos perfectamente que entre la señora Yomi y mi madre existen diferencias irreparables y no pretendemos cuestionarlas por ello, lo único que queremos de parte de ustedes es que nos apoyen en esto que es tan, tan importante para nosotras.
Yumi se puso de pie y se acercó a Sachiko, la tomó de la mano entrecruzando sus dedos para demostrarle su apoyo, luego habló con la voz más firme que hubiese usado en su vida
-con el paso del tiempo las personas crecen y los sentimientos cambian, eso no quiere decir que las cicatrices que llevamos dentro desaparezcan de la noche a la mañana, pero no porque dichas cicatrices permanezcan allí podemos pretender que las persona a las que amamos se vean también afectadas por eso que a nosotros mismos ya nos hizo tanto daño. No sabemos en qué momento la vida nos dé una oportunidad de cambio, pero en definitiva ese tipo de oportunidades no se repiten dos veces en la vida, y lo que en principio podría habernos ayudado a superar aquello que nos mancha el alma podría incluso terminar hundiéndonos más en el abismo y arrastrando con nosotros a personas inocentes. No es mi intención faltarle al respeto madre y tampoco a usted señora Hanazono- Declaró, mirando a Yomi y a Shizuma- puesto que ambas son mujeres que con cada uno de sus defectos pero sus tantas virtudes son objeto de mi total admiración, a pesar de mi situación actual no considero que esto sea ni una cuarta parte de lo que ustedes dos tuvieron que llegar a superar para salvar aquello que tanto amaban y anhelaban y aun así hoy les veo aquí sonrientes, de la mano de sus almas gemelas y sin lugar a dudas nunca fueron tan felices como en ese momento en que supieron que las tendrían para siempre a su lado y por esa razón estamos Sachiko y yo aquí esta noche, porque a nuestra manera queremos hacerles saber que nuestra situación no es diferente a la de ustedes aunque si menos traumática, por ello simplemente, no les pido que se den un abrazo y se perdonen como si nada hubiese sucedido pero sí que en nombre de ese amor maternal que ustedes sienten, se permitan conocernos; puesto que un hijo no es más sino que el reflejo de una madre, y una madre es Dios ante los ojos de un hijo.
Varias lágrimas rodaron por el rostro de Yomi, no era una pequeña niña la que estaba en frente suyo, era su hija hecha toda una mujer, sus lágrimas más que de tristeza eran de admiración; nunca llegó a imaginar que su pequeña con ese rostro tan ingenuo pudiera llegar a ser mucho más madura que ella como madre.
Kagura se sintió tan orgullosa de su hija que las palabras sobraban, lo único que pudo hacer fue dedicarle un beso colocándolo en sus manos y lanzándolo a la misma, para luego acercarse a su esposa y limpiar las lágrimas que emanaba.
Violet que estaba admirada con las palabras de la menor, colocó una de sus manos en su corazón y con un brillo muy peculiar en sus ojos habló -Ahora entiendo que vio Sachiko en ti.
Sachiko que igual que las demás estaba sin palabras, acercó su mano libre hacia el rostro de su amada, dándose cuenta que su otra mano era sostenida con firmeza, esta misma le hizo sentir la seguridad que irradiaba la menor en cada una de sus palabras, así como nunca titubeo y no hubo ni un ápice de nervios reflejada en ninguna parte de su cuerpo. Mientras la acariciaba entendía que no era ella quien siempre protegía a la más joven, sino que realmente era Yumi quien siempre las protegía a ambas. Justo ahí comprendió como con simples palabras escritas en un papel, Yumi llegó a tocar su corazón; y que en ese momento reflejaba esa combinación perfecta entre la ingenuidad de la Yumi que ella vio por primera vez y de esa determinación que poseía su poetiza anónima - Te amo- fue lo único que puso decir ante tantos sentimientos.
Sin darse cuenta, todas las personas que se encontraban cenando esa noche escucharon el discurso que les llegó al alma y lo único que pudieron hacer para expresarle su admiración a la oradora de semejantes palabras fue a través de aplausos.
Sin soltar a Sachiko, Yumi recibió con timidez aquellos cumplidos, se sonrojó y bajó un poco su rostro en señal de reverencia, lo que no le permitió darse cuenta de la personas que se había acercado; hasta que sintió un par de manos atrapar la suya y la de Sachiko.
Instintivamente Shizuma se puso de pie y se acercó a la pareja, con ambas manos tomo las manos que se hallaban entrecruzadas de las más jóvenes, su alma se encontraba extasiada por las palabras de Yumi, comprendía que nadie más podía amar a su hija como lo haría esa joven. Ni siquiera ella misma habría podido llegar a profesar aquellas palabras.
Cuando las menores sintieron la presencia de la mujer de cabellos plateados se separaron un poco, entonces Shizuma se acercó aún más a Yumi. Colocó una mano sobre su hombro, la más joven la miro con cierto temor.
-El error más grande que podemos cometer los seres humanos es juzgar a las personas solo por sus raíces, tú me has hecho entender cuan equivocada estaba, porque los más grandes héroes no han ganado guerras con armas sino con el poder de las Palabras y eso has hecho aquí tu hoy. No te has ganado una simple aprobación, tú te has ganado mi respeto – Declaró con solemnidad la cabeza de la familia Hanazono.
Shizuma la abrazó. Yumi se sintió tan alagada que sus ojos se llenaron de lágrimas, lágrimas de felicidad. Shizuma aprovechó y abrazó también a su hija y les dio un beso en la frente a cada una.
Los meseros que se encontraban cerca de la mesa con los platos en sus manos, estaban tan encantados por la escena que preferían no interrumpir, pero fue Violet quien les ordenó sirvieran la cena, todas volvieron a sus sitios y cenaron en un ambiente más relajado. Las miradas de Shizuma y Yomi habían cambiado, el odio que sentía la una por la otra comenzó a evaporarse, pero eso solo lo sabía cada una en su interior pues su orgullo siempre las llevaría a demostrar lo contrario.
/-/
Himeko caminaba por los alrededores del restaurante asegurándose que todo se encontraba en orden, sin embargo uno de sus compañeros por la radio le anunció la llegada de un vehículo del cual se bajaron cinco hombres sospechosos, pues aunque estaban bien vestidos sencillamente los escoltas estaban entrenados para detectar el mal a simple vista.
Himeko les ordenó a sus subordinados que los dejaran ingresar, y ella misma junto con 4 escoltas los interceptarían en caso de que se acercaran a la mesa de la familia Hanazono.
Efectivamente los hombres ingresaron al lugar y pidieron que los llevaran a la mesa donde se encontraban las señoras Hanazono, la hostess aunque se asustó vio por encima de ellos que Himeko le guiñaba el ojo para que los dejara seguir.
Una vez los cinco hombres llegaron a la mesa donde se encontraban reunidas las dos familias, uno de ellos metió su mano al bolsillo de su gabán y en cuestión de segundos fueron interceptados por los escoltas, cada uno tomó a cada sujeto al mismo tiempo, el primero fue agarrado del cabello y golpeado por la pantorrilla para que cayera arrodillado. El segundo fue agarrado por el brazo izquierdo llevándolo tras su espalda, luego fue golpeado por los pies para tumbarlo contra el suelo. Al tercero le golpearon en la nuca cayendo desmayado en los brazos del escolta. Al cuarto le atinaron un golpe en ambas orejas con las palmas de las manos abiertas, lo cual lo aturdió instantáneamente, fue tomado por el cuello de la camisa y obligado a sentarse en el piso. El quinto y último quien era el que tenía su mano extendida fue tomado por Himeko de la muñeca quien comenzó a rotarla causándole tal dolor que el hombre fue cayendo arrodillado al mismo tiempo que gritaba –suélteme por favor, somos policías- pero el pánico fue mayor cuando vio a todos sus compañeros en el piso, sollozo aún más –soy policía, soy policía.
Yomi fue la primera en reaccionar, se levantó de su silla y se acercó a Himeko.
-Ah con que eres policía- Dijo Yomi metiendo su mano dentro del gabán para buscar su placa –Revisen a los demás- les ordenó a sus ex estudiantes.
Efectivamente los hombres eran policías. Las demás solo observaban la escena, consternadas; aunque Shizuma y Kagura se intentaron poner de pie Yomi les lanzó una mirada fulminante para que se quedaran en su sitio.
-¿y que quieren?- Preguntó con frialdad Himeko sin dejar de hacer presión sobre la muñeca del hombre
- traemos una orden de arresto- Dijo el hombre entre sollozos y quejidos ahogados.
Yomi tomó el papel que había caído al piso justo cuando Himeko aplicó su tortura. No podía creer lo que veían sus ojos.
-¿orden de arresto contra quién?- Indagó la rubia con ira.
-contra la señora Hanazono…. Violet-
Shizuma alterada se puso de pie – ¿porque?- Gritó
Yomi sin despegar los ojos del papel les dio la tan temida respuesta–por el asesinato de Celia Cumani Aintree…
Continuara…
K&P
Deben saber que esta historia está sometida a constantes cambios, pero siempre con el fin de ofrecerles algo más interesante que lo anterior; es por ello que a veces nos tardamos en las publicaciones de los capítulos e incluso hemos llegado a cometer errores al momento de la edición, cosa por la que nos disculpamos pues siempre hay uno que otro detallito que logra pasarse por alto… Hasta el próximo capítulo
