Terminó de ponerse el saco de su víctima y ajustarse la corbata azul alrededor del cuello de la camisa blanca que también le había quitado, tenía algunas manchas de sangre, pero no era nada que el agua caliente, el detergente y el cloro de una lavandería común no pudieran solucionar.
Naturalmente no hubiera despojado a alguien así de su ropas, pero las suyas estaban un poco desgarradas, y sus botas tenían las suelas desgastadas… sus botas… miró sus botas por última vez antes de quitárselas y cambiarlas por los finos zapatos del sujeto moribundo, para después quitarle su billetera no, al fin y al cabo, no iba a utilizarla de nuevo.
Robar no era su costumbre, jamás le gusto la sola idea de robar, pero esta vez era necesario, había algo en esa nueva ciudad a la que iba a llegar que le decía que debía esconder su identidad. Ya teniendo puesta la ropa del tipo (excepto la ropa interior) se levantó del suelo de aquella parte del bosque cerca del pueblo y miró otra vez al hombre, le repugnaba el increíble parecido que tenía con él, casi las mismas facciones, cejas, el cabello negro (solo que el del herido no estaba tan alborotado) y los ojos café oscuro.
Pero a diferencia de él, ese hombre era un verdadero cretino, un cretino que se estaba desangrando por una larga herida cerca de la vena yugular causada por un spork. Sí, la persona que estaba parada frente al hombre moribundo era nadie menos que Johnny, alias nny.
Estaba tranquilamente caminando en medio del bosque y a un lado de la carretera (su auto había explotado hace tres días, no me pregunten el motivo) cuando ese tipo pasó cerca de él, burlándose de su atuendo y presumiendo su nuevo auto último modelo, el olor a licor estaba impregnado en todo su cuerpo "Conduciendo ebrio, ¡Que imprudente!" pensó Johnny. Volvió a acelerar pero unos metros más adelante se acabó la gasolina del tanque.
Trató de hacer que su auto avanzara pero no funcionó, se bajó del vehículo refunfuñando y quejándose como un Junior sin su mesada (o su domingo, dinero, pasta o como quieran llamarle XD), y para colmo, el descarado se le acercó con hipocresía pidiéndole que le prestara su celular, puesto que él había olvidado el suyo en un bar. En cualquier otra ocasión él lo hubiera matado y ya, pero esa vez era algo diferente, sorprendentemente no tenía "motivación", sólo dio le dio la espalda y siguió con su camino, con las manos dentro de los bolsillos de los pantalones.
El tipo, despechado por la reacción del nny, se acercó a él por detrás y lo detuvo poniendo la mano sobre su hombro. Ese simple gesto fue suficiente para hacer que Johnny perdiera la paciencia, sujeto con fuerza el spork con el que había matado a toda la gente del restaurante "Taco Smell" a un lado de la carretera la noche anterior y, con sólo girar rápidamente y un simple movimiento de brazo pudo hacerle una enorme y profunda cortada en el cuello, rebanándole al mismo tiempo su "manzana de Adán" y mirando después como se desplomaba sobre el suelo.
Volviendo a tiempo presente, nny tenía puesta su ropa, era muy elegante pero un tanto informal, digna de un profesor o catedrático multidisciplinario de alguna universidad famosa. Fuese quien fuese, iba morir pronto, no tenía caso que se le quedara viendo por más tiempo, dio media vuelta y siguió con su camino en dirección a Nevermore.
Pensó por un momento en la edad que podría tener ese tipo, 25 años, 26 tal vez. Pero después pensó en su propia edad… 27, tenía ya 27 años. Hiso un recuento mental de las cosas que habían pasado desde aquella noche hace 7 años cuando se despidió de Squee, después de haber ido al cielo y el infierno.
Había arreglado algunas cosas y asuntos pendientes. E incluso fue a aquel lugar del sanatorio mental para examinar sus sueños, pero tuvo de dejarlo, iba estar muy ocupado. Y así fue, estuvo muy ocupado, se dedicó todo ese tiempo a viajar alrededor del país, transportándose de noche, viendo los lugares al amanecer y el atardecer y durmiendo de día.
Durante 7 años estuvo viajando alrededor del país, no sólo para ver esos lugares, también estaba en busca de respuestas sobre su vida, quien era él en realidad… su pasado. Había intentado por todos los medios disponibles pero nada funcionó. Inclusive trató de investigar sobre la criatura que había detrás de la pared de su casa y por qué después de que salió temporalmente al morir no fue a propagar el caos, por qué se había simplemente esfumado… pero siempre era lo mismo: sin respuestas.
Cada ciudad a la que llegaba era un poco diferente, en todas ellas había algo que las diferenciaba la ciudad en la que él vivía, sobre todo las personas, parecían ser un poco más… humanas. Todos los días no podía evitar preguntarse que podrían estar haciendo Devi y Squee, que había sido de ellos, donde podrían estar.
Ya había llegado al centro de la ciudad mientras tenía esos pensamientos, la vida nocturna de ese lugar era activa pero no tanto como lo es en las grandes urbes. Suspiró con un dejo de melancolía al pensar de nuevo en su edad, tenía 27 años, estaba al borde de los 30 y la dirección de su vida estaba pérdida, no sabía hacia donde iba ni que haría después, o donde iba dormir esa noche…
El torbellino mental dentro de su cabeza paró al sentir que alguien entre las otras personas que caminaban sobre la acera tomaba su mano con fuerza y lo llevaba rápidamente a través de los demás peatones sin darle oportunidad de reaccionar o decir algo.
- ¡ ¿Tienes idea de todas las horas que estuve buscándote? ! –Se quejó el joven adulto mientras avanzaba más rápido - ¡Eres un irresponsable! Tuve que cambiar tu clase de introducción a las 9: 00 PM, ahora solo tendrás solo unos pocos minutos disponibles con ellos hoy, 4 para ser exactos ¿Y sabes qué horas son? ¡Las 8: 50 PM! ¡Tenemos que estar allí dentro de 10 minutos o tus alumnos…!
- ¡Hey, espera! –Dijo deteniéndolo y apartando su mano de la de él y mirándolo como un desquiciado - ¿Quién rayos eres? Y ¿A qué te refieres con lo de mi clase?
- ¡ ¿Qué? ! –Exclamó- John, por favor, no me digas que estás pasando por otra crisis de identidad… "Sigh" –suspiró decepcionado- creí ya no las tenías.
- Escucha –empezó a decir tratando de no perder la paciencia- 1: no sé quién eres ni de que estás hablando, 2: mi nombre es Johnny C. y…
Antes de poder decir otra palabra, el joven se movió rápidamente atrás de él y metió la mano en el bolsillo de su pantalón, sacando la billetera del cretino que acababa de matar.
- Tu identificación te delata, John Parker –dijo sonriendo levemente mientras le mostraba "su licencia de conducir" sacudiendo la billetera en frente de sus narices. "John, con que ese era el nombre del cretino" pensó Nny— ahora, deja a un lado tu confusión mental temporal y sígueme –agregó mientras siguió caminando, sujetando otra vez la mano de Johnny— tienes una clase que dar...
Sin saber muy bien por qué, decidió no contradecirlo y seguirlo, de haber estado en su ciudad lo hubiera matado sencillamente, pero estaba en medio de la calle y los peatones quienes, sorprendentemente, parecían realmente ser seres pensantes, cosa que tenía a Johnny verdaderamente fascinado.
Llegaron al frente de un edificio enorme con apariencia a estación de policía, salvo por las letras de metal frente a la parte superior del primer piso que decían "Escuela Forense de Nevermore" seguido de las siglas EFN.
Entraron al lugar, era espacioso y limpio, muy parecido al sanatorio mental de la ciudad en que vivía. Siguieron caminando por los pasillos hasta llegar a una puerta de roble con la palabra "classroom", del otro lado se podían oír las voces de muchos jóvenes hablando entre ellos, muchos de ellos estaban ansiosos, otros impacientes, se podían oír constantemente entre todos los susurros las palabras: maestro, cadáver, forense y curso.
-Bien, no te preocupes, todo estará bien, John, –decía nervioso- sólo los hiciste tener su clase de introducción 6 horas después de lo previsto y… ¿Qué le pasó a tu cabello? ¿En dónde estuviste…?
-No entiendo todo esto aún –lo interrumpió colocando su mano sobre la boca del tipo- ¿Por qué tengo que dar una clase?
- "Sigh" –suspiró quitando la mano de Nny de su boca— ¿No recuerdas quien eres todavía? Esta es tu segunda crisis de identidad en el mes —dijo mientras empezaba a abrir la puerta, pero no completamente.
"¿Quién eres?" esa era la cuestión, ni siquiera Johnny podía responder a eso, no tenía recuerdos concretos de su pasado almacenados en su memoria, pero aquel sujeto que lo arrastró hasta allí le estaba preguntando eso a John y no a él, sin embargo, ya no había marcha atrás, tenía puesta su ropa y debía esconder su identidad, aunque eso significara tener que hacerse pasar por un cretino.
-Escucha, sea quien seas, créeme, no quieres hacer esto, soy un asesino –confesó para librarse de él, pero algo en el fondo le decía que no le iba a creer- si no…
-Okay, hare que esto sea más fácil para ti –dijo interrumpiéndolo de nuevo- te diré algo parecido a lo que mi madre me dijo cuándo tenía siete años de edad, pero aplicado a ti:
Estas crisis se tan ido de las manos. Si enloqueces tan seguido, te volverás un desquiciado. Lo único que debes hacer es enfocar tu mente, recordar tu identidad y ser paciente. Ahora escucha con mucha atención:
Tú no eres Johnny, ni Jeff, ni Káiser, tu verdadero nombre es John Parker. No eres un asesino, eres maestro. También mi amigo y hombre discreto…
¿Ya está todo claro ahora?
- (Cara de WTF?) ¿Era necesario hablar rimando?
- "Sigh" escucha, el cadáver para la clase de introducción ya está listo, sólo entra y has la introducción…
-Pero…
Antes de poder decir algo más, el joven se movió rápidamente atrás de Johnny, colocó sus manos sobre la espalda de su "amigo" empujándolo hacia adentro del salón, mientras susurraba la palabra "suerte", para después cerrar la puerta de nuevo, dejando a Johnny solo con "sus alumnos" mientras él pegaba el oído a la madera de puerta para el estar al tanto de la situación por si su amigo se volvía loco otra vez.
-"Rayos, ese sujeto sí que es rápido" –pensó mientras levantaba su vista y aclaraba sus ojos, viendo así, las numerosas caras de los alumnos mirándolo confundidos.
El salón en el que se encontraba ahora era muy parecido a los de las universidades de las películas, espacioso y con muchas gradas, a pesar de que no había muchos alumnos, eran como máximo unos 27 jóvenes.
"Okay, ¿Qué fue lo que dijo es tipo?… recuerdo que dijo que soy maestro… pero ¿de qué?
Desvió su vista de los alumnos y la fijó en el pizarrón, que decía con letras mayúsculas "BIENVENIDOS A LA MEDICINA FORENSE", y luego volteó a mirar al cadáver de un hombre que yacía sobre la mesa al centro del salón junto con varios instrumentos, entonces entendió todo, el cretino era maestro de medicina forense, y los que estaban sentados eran sus nuevos alumnos del curso, ya ahora él había asumido su identidad, y por lo tanto, tena que dar la clase.
No sabía mucho de medicina ni de cosas de forenses pero, después de haber asesinado a tantas personas para obtener sangre, él era un verdadero conocedor de la anatomía humana. "Creo que esto no será tan difícil" dijo para sus adentros.
-Hola, alumnos –dijo finalmente- así que ustedes están interesados en la medicina forense ¿Eh?, Levanten la mano los que están aquí por su propia voluntad.
Todos levantaron las manos.
- Bien, me da gusto –dijo hablando como él creía que hablaban los maestros- déjenme felicitarlos, la medicina forense no es para aquellos débiles de estómago o de cerebro, porque, verán —decía tomando dos utensilios de metal parecidos a garfios- uno tiene que adentrarse en el asunto, el crimen, ¡Adentrándose en las entrañas de la causa a descubrir! –exclamó abriéndole el vientre al muerto y sacándole los intestinos, regando sangre por todos lados dejando a los jóvenes boquiabiertos.
-¡Hay que utilizar la mente en todo momento! –dijo ahora rompiendo el cráneo del cuerpo y abriéndolo mostrando a todos los presentes su gris y viscoso cerebro, haciendo a todos empalidecer.
-¡Estar dispuestos a moverse de sus lugares para escudriñar todo hasta saber la causa exacta de la muerte! –exhaló con emoción clavando los ganchos en sus piernas, atravesando las pantorrillas y arrancando las dos extremidades, haciendo que la sangre salpicara de nuevo, tanto, que muchos de los alumnos sentados en la primera fila terminaron con gotas del líquido rojo sobre sus ropas.
No se había sentido tan emocionado y vivo en años, el color rojo lo hacía sentir… vivo, y lo mejor era que nadie cuestionaba lo que hacía ya que él era el maestro en ese lugar y los alumnos pensaban que hacia todo aquello con el motivo de enseñarles, o eso suponía nny que.
Él tenía el control, no había ninguna voz (tanto positiva como negativa) que lo estuvieran influenciando, No Mr. Fuck, no psycho doughboy, no nail bunny, sólo él y nadie más, "Esto me… gusta" dijo en su mente un aire de malicia y emoción.
- Y para concluir, todos los que están aquí y que continúen con esta carreara hasta el final tendrán que presenciar distintos horrores, algunos más horripilantes que otros, los cuales les causaran muchas noches de pesadillas peores que el mismísimo infierno. Pero está bien, porque cuando sean viejos y sus nietos los miren a la cara después de contarles a que se dedicaron en la vida y pregunten "¿Y cómo te sientes ahora?", ustedes podrán responder: Bien, por que pude permanecer cuerdo después de… ¡Verle la cara a la MUERTE!
Justo cuando terminó de decir eso, levantó ambas manos sujetando todavía los ganchos, estaba a punto de concluir la clase con un gran final cuando… se fue la electricidad y la escuela quedó completamente a oscuras (ustedes saben, por el hechizo de Sera).
A pesar de que no podían ver nada, los jóvenes escuchaban como la carne del cadáver era descuartizada y como salpicaba la sangre, al volver la luz, todos en la sala dejaron escapar de sus gargantas gritos de horror al ver que todo el cadáver estaba hecho pedazos, todos los órganos estaban regados por el piso y sangre había salpicado casi todo, inclusive varios estudiantes notaron en sus ropas gotas del líquido carmesí, hasta los que estaban sentados en la última fila.
-Bien… y ahora pregunto de nuevo ¿Quiénes están aquí por su propia voluntad?
Todos volvieron a levantar la mano, pero no tan rápido a comparación de como lo hicieron la primera vez.
-Qué bueno. Okay, es todo por hoy, vayan a sus casas, departamentos o lo que sea. Nos vemos el lunes, el último en salir dígale al conserje que limpie el lugar.
Y así, salió silenciosamente del lugar, encontrándose con su "Amigo" quien estaba boquiabierto.
- ¡Desde cuando eres tan… tan…!
- ¿Sangriento? –dijo Johnny completando la frase.
-Sí, diablos, no conocía ese lado tuyo –suspiró mientras caminaban juntos hacia la salida del lugar- y… ¿Vas a ir a tu casa o quieres charlar un poco?
- O.o … espera ¿Tengo casa?
- Aun no se te pasa la crisis de identidad, ¿verdad?
Nny sólo negó con la cabeza, a pesar de que sabía que él no tenía ninguna crisis.
-"Sigh" Okay, yo te llevo a tu casa, pero si prometes que mañana me dejas hacerte recordar quien eres.
-De acuerdo, por cierto ¿Cómo te llamabas?
El sujeto negó con la cebase en señal de decepción, pero luego recordó que su amigo estaba pasando por una crisis, era natural que se olvidaran nombres y lugares.
-Soy Vincent Malloy, recuérdalo –dijo con una ligera sonrisa.
Para los que son fans de Tim Burton, de seguro ya saben de quien estoy hablando. Sí, el chico del cortometraje había crecido hasta llegar a la edad de 27, ya no era aquel niñito que soñaba ser Vincent Price, pero todavía amaba las historias de Edgar Allan Poe.
Nota de la autora: Sí, ya sé que están ansiosos por saber qué pasó con Lenore, pero descuiden, ya estoy comenzando a escribir las cosas desde su perspectiva.
