Este fic ha sido creado con el mero objetivo de entretenimiento y sin ningún fin de lucro. Los personajes como ya saben no me pertenecen, la historia sí.
~ENTRE HERMANOS~
CAPITULO X
~El día de la cena~
Cierta pelirosa se había levantado más temprano de lo usual. Había ido al mercado para comprar los ingredientes de la cena en honor a Sasuke. Entre sus talentos, el de cocinar era uno de sus favoritos, su madre le había enseñado lo que sabía respecto a cocina, su madre tenía ese gusto nato culinario.
-Dra. Haruno, hace tiempo que no se pasaba por aquí…- Decía una mujer regordeta. –Me alegro de verle de nuevo…- Sakura contestó sonriente.
-Tengo una cena, esta vez cocinaré yo…- Dijo mientras escogía los ingredientes más frescos.
-¿Haruno?- Dijeron detrás de ella. –Pero que milagro verte por aquí…-
-Choji Akimichi…- Esbozó una sonrisa la pelirosa. –Realmente hoy estoy haciendo milagros eh…- Rio divertida.
-¿Qué te trae por aquí y a estas horas?- Dio un mordisco a una barra de pan que llevaba con él. –Ya se, cocinarás para tu novio…- Añadió guiñándole un ojo. –Sí, seguro es eso… Te he visto hace un rato en el puesto de allá pedir lo mejor para una cena…- Echó una carcajada.
-Ah, no… en realidad yo…- Se ruborizó levemente. –Hay una cena, pero no es nada de romance ni nada parecido. Naruto, ya sabes, prefiero cocinar yo a que ese tonto solo dé de comer su bendito ramen…- Rio divertida.
-Ese Naruto…- La barriga del muchacho se movió al soltar otra carcajada, si bien no era precisamente gordo pero sí un poco corpulento. –Nunca cambiará. Creí que por lo menos comía decentemente…-
-Ya lo podrás imaginar… aunque no lo creas, ha aprendido de aquella receta tuya, ha ido mejorando. Eso tenemos que agradecértelo a ti, por lo menos puede comer un buen ramen, aunque dudo que esta vez el haga uno decente…- Decía Sakura.
-¿Qué pretendes hacer para esa cena?- Dijo el muchacho escogiendo ahora unas frutas frescas.
-Un poco de Onigiri, Okonomiyaki, Pescado asado con una ensalada y claro está que no puede faltar ramen…- Contestó ella tratando de no olvidar nada.
-¡Vaya!...- Sonrió complacido Choji. – ¿Acaso alimentarás a un ejército?- Soltó una carcajada.
-En realidad…- Suspiró. –Es una cena que ha organizado Naruto, pero como te dije no quise arriesgarme a que saliera con alguna tontería y ofrecer ramen instantáneo. Es por el regreso de Sasuke… Sasuke Uchiha…- Finalizó.
-Ya veo… así que es verdad...- Choji no era cercano al pelinegro pero sí le conocía. Sabía de sobra que tanto Naruto como Sakura habían sufrido por su perdida, ambos eran amigos de Choji sin contar que tenían amigos en común. –Me alegro por ese chico…- Atinó a decir.
-Sí, realmente es bueno verle nuevamente…- Dijo tomando una canasta.
-Te recomiendo que escojas estos…- Le lanzó un tomate rojo un tanto pequeño que fue hábilmente atrapado por la ojiverde. –Estos son mejores, seguro que te servirán, seguro que te saldrá delicioso todo, salúdame a ese tonto de Naruto, no olviden pasarse por mi negocio…- Tomó unas bolsas y pagó al dueño del puesto sus compras. –Fue bueno verte Haruno…- Dijo a forma de despedida. La ojiverde correspondió despidiéndose con un movimiento de mano diciendo: "Adiós".
Choji era Chef. Mejor amigo de Shikamaru, con un restaurante heredado de su familia, la que se había dedicado al negocio culinario. Si querían comer cosas realmente deliciosas no podrían faltar al "Cuarta Esquina".
No tardó mucho en hacer las compras en el mercado y tan pronto como llegó a casa, comenzó a cocinar. Las cosas que fueran para cocinar al momento solo las marinó para que en el momento su rubio amigo se encargara de terminarlas. El aroma de la cocina de Sakura realmente era delicioso. Le encantaba escuchar música mientras cocinaba y así lo hizo, bailaba y tarareaba una que otra canción, satisfecha por su trabajo se apresuró a estar lista para irse a trabajar, tenía que dar consulta ese día y tenía aún pendientes por hacer.
-Kiba ¿Estás seguro que no te complico?- Decía Sakura por teléfono.
-No te preocupes…- Contestó el joven revolviendo la cabeza de Akamaru. –Puedo hacerlo-
-Gracias…- La pelirosa había pedido a Kiba pasarse antes de la cena en casa de su mejor amigo.
-¿Segura que no vendrás?- Preguntó extrañado. Habría casi jurado que la primera en la fila por recibir al Uchiha sería ella. –Sí quieres… puedo pasar por ti más tarde…- Ofreció él.
-No, no te preocupes. En realidad hubiera querido ir, pero no puedo…- Mintió. –Tengo que estar aquí, en el hospital…-
-Ya veo…- Suspiró. –Realmente te sumerges mucho en tu trabajo ¿No?- Dijo Kiba con cansancio.
-Ya sabes cómo son estas cosas…- Contestó ella.
-Bueno, en caso que puedas ir, solo tienes que avisarme y paso por ti ¿De acuerdo?-
-Gracias. Sí me desocupara antes, iré…- Él le sonrió en aprobación. –Una última cosa, no digas a Naruto nada, seré yo quien le llame ¿Está bien?-
-No te preocupes, encárgate tú de eso…- Echó una risilla.
Sakura no le había contado a Naruto que no asistiría a la cena. No quería encontrarse con Sasuke en esas circunstancias, prefería estar nuevamente en el hospital y perder cualquier pensamiento al respecto. Su último encuentro no había sido nada bueno, excusándose con su mejor amigo sobre trabajo sabía que no podría reclamarle mucho, aunque pareciera que casi lo había escuchado ya quejándose en su cabeza. Le llamaría más tarde para avisarle y resultara algo repentino y no planeado como lo había sido.
-000-
Todos estaban ya reunidos en casa de Naruto, solo faltaba Sakura y Kiba. Sasuke recién llegaba y estaba cruzando la puerta. El ojiazul les había ya comentado a sus amigos del regreso del Uchiha, para evitar ciertas incomodidades a su mejor amigo. Sabía de sobra que Sasuke no contestaría el posible ataque de asombro y preguntas acerca de su supuesta muerte y ahora su regreso. Todos se mantuvieron al margen del pelinegro. Querían haber evitado algún comentario incómodo y solo se dignaron a saludar como si todo ese tiempo no hubiera pasado. Alguien llamó a la puerta.
-Abro yo, seguro es Sakura…- El cuerpo del pelinegro se tensó al escuchar a Hinata que se apresuraba a la puerta.
-Sí, seguro es ella…- Dijo Naruto sirviéndose una bebida e invitándole una a su mejor amigo. –Prácticamente ella nunca llega tarde… eso es más de Kiba…- Añadió el rubio.
Como por invocación se escuchó una risilla del Inuzuka que saludaba a la ojiperla. Cargaba los insertos de comida que la pelirosa le había encomendado.
-Bueno chicos…- Apareció en la entrada de la pequeña terraza del rubio. –La comida ha llegado…- Se interrumpió a sí mismo y saludo al Uchiha. –Oye… realmente Sakura cocina delicioso… mi auto quedo impregnado de estas delicias…- Dijo por lo bajo al pelinegro.
-Oye… Kiba…- Llamó el ojiazul confundido. -¿Por qué has traído tú la comida?- El castaño lo miro.
-Ah, Sakura me pidió el favor…- Contestó.
-Pero… ¿Dónde está ella?- Dijo desanimado.
-Bueno… creo que…- Entendió la mirada del rubio y recordó las palabras de la pelirosa. –Llegará más tarde creo ¿No te ha llamado?- Dijo para evitar responder con sinceridad.
-No, no lo ha hecho…- Contestó. La mirada oscura del Uchiha movió sus ojos con aburrimiento, parecía el único que entendía que ella no aparecería.
Después de un rato el ambiente comenzaba a realmente amenizarse aún en ausencia de la pelirosa. Naruto tenía la vaga esperanza de que llegara en el último momento, seguro tendría que llamarle para avisarle en caso de que no pudiera ir y ella aún no se comunicaba con él. Todos parecían estar disfrutando excepto él, excepto Sasuke Uchiha, francamente él no había querido ninguna fiesta ni reunión de bienvenida pero había aceptado a regañadientes para lograr que el Uzumaki cerrara la boca y dejara de molestarle.
-Uchiha…- Llamó Neji Hyuga.
-Hyuga…- Contestó él.
-Es bueno saber que no has muerto…- Comentó con seriedad. -¿Qué tal van las cosas con su empresa?- Al pelinegro no le extrañó del todo que sacara el tema.
-Como siempre…- Contestó desganado. –Todo marcha con normalidad…-
-¿Estás seguro?- Inquirió el primo de Hinata. – ¿Seguro que está todo en orden?- El Uchiha asintió.
-Hasta donde sé… Andar con rodeos no es lo tuyo Hyuga- Contestó obligándolo a explicarse ¿De qué iba su comentario?
-Los cambios recientes…- Contestó el ojiperla. –Estas al tanto de ellos, supongo…- Su rostro se tornó más serio si es que eso podía ser posible. –Siendo nosotros el bufete jurídico encargado de los asuntos Uchiha, hemos advertido ya a tu familia que los cambios que quieren hacer tienen que llevarse a cabo a la brevedad posible- Trato de explicar.
-…-Sasuke permaneció estático esperando que siguiera.
-Están bajo investigación uno de los socios con los que han tratado, ese hombre, Orochimaru Yakushi...- Los ojos negros de Sasuke se clavaron en los ojos del joven que hablaba. –Se ha abierto una investigación, esto del orfanato en el que ayuda, está haciendo movimientos que al parecer no son precisamente legales- Terminó de decir.
-¿Que estas tratando de decir?- Frunció el ceño.
-Se rumora, hasta el momento solo hay eso, rumores, no hay nada hasta el momento que compruebe eso, pero se dice que ayuda a ese orfanato con la intención de hacer lavado de dinero, si eso fuera cierto, Uchiha Company e incluso tu propia familia podría verse involucrada. Entiendes a qué me refiero- Aquello claramente no era una pregunta sino una afirmación.
-Hmp…- Utilizando su monosílabo favorito solo asintió. Ahora entendía aquello de una supuesta demanda que Orochimaru le había contado y aquella conversación que había escuchado de Itachi y Kisame. Por eso es que querían romper el convenio que tenían dichas empresas.
Hace unos días había ya expedido el contrato que unía a ambas empresas pero Sasuke había logrado extender el contrato por dos meses más sin notificarle a nadie más que a Orochimaru y sin tener conocimiento de lo que el Hyuga recién le contaba. Se sintió estúpido. Orochimaru no le contó nada en absoluto y Karin tampoco.
Mientras Sasuke hablaba con Neji, vio cómo su rubio amigo se quejaba con el móvil en la mano. Al parecer se trataba de cierta pelirosa que lo estaba evitando y solo él sabía la verdadera razón. Naruto chilló una vez más.
-Oye teme…- Interrumpió el ojiazul. –Tú tienes cierta autoridad en ese hospital, deberías de hacer algo para que no le carguen la mano a la pobre de Sakura…- Gritó desde su asiento.
-Idiota…- Masculló Sasuke. Ese imbécil no tenía ni la mínima idea. A pesar de tener esa cierta "autoridad" que decía el rubio, él no podía interferir en el trabajo de los empleados, para eso había ciertas jerarquías que no debían de sobre pasar. –Dobe…- Se acercó a su amigo insultándole de manera tranquila haciendo que el rubio se convirtiera en un torbellino para propinarle un golpe al que esquivo con demasiada facilidad.
-Realmente hay cosas que nunca cambian…- Murmuró Kiba.
-La estupidez de Naruto no es fingida…- Comentó Neji. Su prima solo miraba la escena apenada.
-Después de todo es mejor verles así…- Agregó Lee.
-Tal como dice Kiba… Hay cosas que nunca cambian y esos dos están muy lejos de poder hacerlo…- Suspiró un desenfadado Shikamaru.
-000-
Sakura llegó a casa de su mejor amiga para salir a tomar algo. Salir con Ino le ayudaría a despejarse, esa rubia sabía cómo hacer para que se sintiera mejor y por lo menos se olvidara por un momento de cualquier otra preocupación.
-¡Hey frentezota!- Abrió la puerta efusivamente. –Anda, quita esa cara. No vienes a un funeral, vamos simplemente a divertirnos…- Sonrió. La madre de la Yamanaka se acercó a saludar a la pelirosa.
-¡Sakura! Cariño… Que gusto verte…- Saludó la mujer.
-Hola Señora- Saludó Sakura. -¿Cómo se encuentra?- Le indicó su antebrazo.
-Ah, mejor de lo que esperaba…- Mostró su brazo aliviada.
-Bueno madre, siento interrumpir su tan animada conversación…- Rodó los ojos. –Pero tenemos que irnos…- Tomo del brazo a la pelirosa para salir huyendo de ahí.
-¡Diviértanse!- Se alcanzó a escuchar antes de que subieran al auto de la rubia. Sakura a través de la ventana decía "Adiós" con la mano.
-000-
Ino había llevado a Sakura a un bar donde tenía una pista de baile. Habían ido antes así que conocían el lugar y un poco al personal del lugar. La rubia siempre escogía ese lugar por Sai, un amigo suyo que trabajaba en la barra. Confiadamente podían consumir sus bebidas así que se paraban entre tanto y tanto a bailar. Cantaban a todo pulmón una que otra canción mientras Sai las miraba divertido.
-Oye Sakura, ven…- Tomo Ino a su amiga por el brazo. -¿Cómo es ese baile extraño que hacían Naruto y tu cuando eran niños?- Echó una risilla divertida.
-¿Puedo invitarles un trago, señoritas?- Dijeron detrás de Sakura. Extrañadas miraron al hombre que les había hecho la invitación.
-Ah, en realidad… estábamos por irnos…- Se excusó Ino desconfiada.
Los tragos ya se le habían subido a la cabeza. Si bien no habían bebido demasiado pero Sakura parecía más afectada que su mejor amiga, ese día la pelirosa no había comido nada en todo el día más que alguna botana que habían picado que les ofreció Sai en cortesía.
-Vamos, aún es muy temprano…- Dijo insistente interponiéndose en el camino de las chicas.
-Oye Ino, vamos…- Llamó Sai detrás del hombre. –Ya es hora…- Ellas lo miraron aliviadas. Aquel hombre les había puesto los vellos de puntas, su voz era extrañamente ronca y su tono un tanto acosador. –Piérdete amigo, vienen conmigo…- Decía el muchacho acercándose más tranquilizándolas.
-…- El hombre entendiendo que no podía insistir más por la presencia del muchacho, se alejó.
-Qué tipo tan más raro…- Se quejó la Yamanaka. –Gracias Sai…- Suspiró tranquilamente.
-Al parecer Sakura no se siente nada bien…- La pelirosa había estado bailando junto con su amiga pero después de un rato se quedó únicamente en la barra con Sai mientras que Ino bailaba entre el tumulto de gente que había en la pista.
-Frentezota…- Llamó la rubia tratando de asegurarse que estaba bien.
-¿Qué quieres Ino cerda? Ese tipo tenía toda la noche mirándote bailar por eso ya no quise levantarme a bailar contigo…- Bufó.
-Qué mala amiga eres Sakura, debiste de decirme de ese tipo…- Hizo un puchero. –Qué bueno que Sai estaba ahí, no soporto a los tipos que se ponen insoportables como ese…- Decía caminando hacia su auto.
-Es mejor que las lleve a casa Ino…- Agregó el pelinegro. –No pueden conducir así…- La Yamanaka le dio las llaves de su auto.
-De acuerdo… Toma…- La rubia conocía ya a Sai y por eso prefería ir a ese lugar a sabiendas que podrían estar tranquilas, en más de una ocasión Sai había ayudado y llevado a casa. Sai era hijo de uno de los mejores amigos de sus padres. Así que había entera confianza y a Ino le gustaba Sai pero nunca se había dado nada entre ellos.
-Detente…- Pidió Sakura a Sai. –Necesito que pares…- Se estaba mareando.
-Ah, mira…- Señaló la rubia una tienda. –Comprémosle un café ahí… ya estamos cerca de casa, el café le sentará bien…- Sai e Ino entraron a la tienda mientras que Sakura se quedó fuera del coche intentando detener las náuseas.
-¡Demonios!- Maldijo internamente. –¡Debí comer alguna cosa!...- Tosió sintiendo asco.
Un automóvil elegantemente negro pasó por la tienda y dio reversa estacionándose cerca del auto de Ino. Sai e Ino aún seguían en la tienda. Del auto negro se bajó cierto pelinegro tan familiar para la pelirosa.
-¿Qué haces aquí Sakura?- La pelirosa se sobresaltó.
-¡Rayos! Lo que me faltaba…- Se acribilló mentalmente.
-Sasuke…- Levantó la mirada con desgano. –¿No deberías de estar en casa de Naruto?…-
-¿No deberías estar tú en el hospital?- Contestó mordazmente. -¿Qué demonios haces aquí así?- Buscó con la mirada a alguien conocido y se encontró con Ino junto a un joven pelinegro que pagaban en la caja.
-No es asunto tuyo…- Contestó intentando entrar al auto de su amiga. Sasuke la detuvo. –Suéltame…- Ahora estaba molesta pero con ella misma por el estado en el que estaba. Se sentía avergonzada.
-¡Ah! Sasuke…- Dijo la rubia al reconocerle. –Un gusto verte eh…- Dijo animadamente mientras que Sai miraba la escena confundido.
-¿Quién es él Ino?- Su rostro se tornó desconfiado.
-Ah, él es el Gran Sasuke Uchiha….- Levantó sus manos como si indicara un gran anuncio enorme en el aire. –Es amigo nuestro…- Dijo tratando de ahorrar tanta explicación.
-Vámonos Ino…- Dijo la ojiverde abriendo la puerta. Nuevamente Sasuke se lo impidió.
-Oye…- Alertó Sai desconfiado. –Déjala en paz, viene con nosotros- El Uchiha lo fulminó con la mirada.
-Solo tomamos un poco Sasuke… Sai nos llevara a casa, es amigo nuestro también…- Explicó la rubia tratando de relajar el ambiente.
-…- El Uchiha miró a Sakura de reojo.
-Yo no he tomado…- Aclaró el muchacho.
-Vamos…- Dijo Sasuke tomando por el brazo a Sakura. –Te llevaré a casa…- Dijo arrastrándola hasta su auto.
-Un momento…- Trató de detenerlo Sakura. –No…- Trató de soltarse.
-Déjalo, déjalo…- Sonrió Ino divertida. –No hay problema… Sasuke la cuidara…- Detuvo al pelinegro que intentó de detener a Sasuke.
-Encárgate de Yamanaka…- Dijo Sasuke al muchacho. –Yo me encargare de ella…- Señaló a la pelirosa.
-Pero…- Intentó decir Sai.
-No te preocupes…- Volvió a decir la ojiazul.
-Es q…- Intentó hablar nuevamente.
-Shh…- Posó el dedo índice en los labios de Sai. –Seguro que esos dos tienen mucho de qué hablar, dejémoslos…- Ino echó un último vistazo a su amiga que estaba sentada con expresión malhumorada ya en el asiento del copiloto del auto de Sasuke. –Vamos…- El muchacho hizo caso omiso y entro al auto.
-000-
Así que todo había sido una mentira, Sakura no estaba en el hospital, Sakura realmente estaba evitando al pelinegro.
-…- Sasuke conducía en silencio.
-No entiendo que quieres Sasuke…- Bufó la pelirosa. –Sí pretendes tratarme como aquella última vez, te advierto que será mejor bajarme aquí…- Intentó abrir la puerta.
-¿Estás loca?- Masculló Sasuke. Se estaba comportando como una chiquilla. -¡Que molesta resulta ser!- Pensó deseando que se quedara quieta.
-No, solo pretendo detener esto…- Se quejó Sakura. –Nadie te pidió que me lleves a casa…-
-Hmp…- Utilizó su monosílabo acostumbrado. –"Sakura estaba loca si pensaba que dejaría en ese estado con un imbécil al que no conocía"…-
Pensó en la Yamanaka. Ella estaba en mejor estado y al parecer aquel imbécil las había defendido de él.
-¿Qué?- Espetó ella.
-…- Sasuke no pretendía discutir con ella y menos en ese estado.
-Eres un desgraciado ¿Sabías eso?- Decía Sakura mirando por la ventana. –Nadie te da derecho a tratarme así…- Recostó su cabeza en el asiento y bajando el vidrio dejando entrar el viento de lleno a su cara sintiendo mejoría para el mareo.
-…- Sasuke sonrió de medio lado al ver como se tranquilizaba inesperadamente y cerraba sus ojos, disfrutando el roce del viento.
-Algo tendré que estar pagando, para no quererte ver y mira, te encuentro de esta manera…- Decía más para sí misma aunque él podía escucharla sin ningún problema. Aunque Sakura no estaba precisamente borracha, el alcohol le había soltado la lengua lo suficiente para desahogarse de aquella manera. Algo que totalmente sobria no le diría.
-… ¿Eso crees?- Contestó él y ella asintió sin abrir sus ojos.
-Odio no poderte realmente decir lo que pienso, odio no poder…- Se interrumpió como si pensara sus próximas palabras. –Odio todo… Odio que hayas desaparecido… Hmp.. ¿Cómo era?- Dijo ella abriendo los ojos ahora vidrioso. –Ah sí, muerto…- Sasuke la miraba con el rabillo del ojo.
-… No morí…- Dijo por lo bajo. –Intentaron asesinarme, pero no lo lograron…- Siguió él.
-…- Sakura se movió corrigiendo su postura confundida y abriendo de sobremanera sus ojos verdes. -¿Qué?- Dijo en un hilo de voz.
-…Hmp…- Pareció concentrarse en el camino. –Se lo conté al imbécil de Naruto… Ese accidente no fue solo un accidente cualquiera…- La ojiverde no podía creer lo que estaba escuchando. –Intentaron asesinarme…- Dijo finalmente él deteniendo el automóvil.
-Pero…- Una Sakura sorprendida le miraba sin dar crédito a sus palabras. -¿Qué estás diciendo? Eso… No puede ser posible…- Él asintió.
-Sí, Sí lo es…- Contestó él.
-¿Por qué no me lo habías dicho?...- Dijo ella olvidando la razón por la que se había enfadado con él.
-¿Para qué?...- Contestó secamente.
-…- La ojiverde estaba desprevenida, no esperaba una confesión así.
-Hemos llegado…- Anunció él al ver que la pelirosa no tenía intención de bajarse del auto.
La pelirosa reparó en que era verdad, mirando su alrededor tan familiar para ella. Justo fuera de su casa como aquella vez. Abrió la puerta titubeante y bajó del auto, no fue la única. Sasuke había bajado también y se había puesto frente a ella.
-Vamos… Te ayudaré…- Ofreció su brazo para que se sostuviera.
-Puedo yo sola…- Contestó frunciendo el ceño. –No estoy borracha…- Carraspeó.
Sasuke ofreció nuevamente su brazo ignorando el comentario de la pelirosa. Está caminó con sus zapatos de tacón bajo por el caminito hacia la puerta de su casa con el pelinegro a un lado, un mal paso gracias a una piedra diminuta destanteó su andar. El pelinegro en un hábil reflejó la detuvo de no caer atrayéndola a él.
El rostro de la pelirosa se ruborizó. Él olía tan bien. Sus ojos negros clavados en los verdes de ella. Contuvo la respiración por un momento.
-¿Podías qué?...- Dijo con sorna el pelinegro.
-…- Aún con el sonrojo en las mejillas giró su cabeza evitando la mirada oscura de Sasuke.
En un movimiento rápido, el Uchiha la llevó en brazos haciendo que el sonrojo de ella se hiciera todavía más intenso.
-Pero que… ¿Qué haces?- Se alarmó ella.
-Deja de moverte o caeremos los dos…- Advirtió inmutable. Interna y secretamente disfrutó la escena. Cuando la había reconocido fuera de aquella tienda, más por impulso sin siquiera detenerse a pensar se detuvo para acercarse a ella. Se suponía que estaría en el hospital no con cara atontada tocando su garganta como si intentara de retener algo.
Ese impulso hasta ahora desconocido para él lo descontroló un poco. ¿Qué haría ella ahí? Notó como se recargaba en un auto, Sakura no tenía auto, significaba que no estaba sola, evidentemente no era el auto de su hermano. Se acercó al ver cómo se tambaleó.
-Bájame…- Por fin el pelinegro la bajó frente a su puerta. Su cara no podía estar más roja. Roja hasta la raíz. Los brazos de Sasuke eran fuertes, su agarre tan preciso y ella tan… débil ante él.
-"¿Qué ha sido eso?"- Se dijo la pelirosa nerviosa.
El pelinegro esperó a que abriera la puerta pero la ojiverde no conseguía acertar la llave en la cerradura, no era por el alcohol, era por el nerviosismo repentino.
-…- Sasuke una vez más haciendo uso de su rapidez le quito la llave y abrió él.
-…- Sakura le miró confusa. No sabía si agradecerle o decirle alguna otra cosa para evitar su sonrojo. El Uchiha comenzó a caminar hacia su auto pero esta vez Sakura lo detuvo.
-Espera…- El pelinegro se detuvo en seco. –No te vayas aún…- Dijo ella apenada.
-…- Sasuke la miró sobre su hombro. -¿Qué?- Atinó a contestar.
-No has terminado de contarme lo que te paso…- Añadió.
Sasuke volteó acercándose a ella que le invitaba a pasar. La casa de la pelirosa perfectamente arreglada, era notable que lo mantenía todo en orden y el aroma floral que había en el lugar daba ese ambiente cálido y femenino al mismo tiempo. Sasuke tomó asiento en uno de los sofás de la sala que estaba inundada de fotografías de ella y su familia, había más en un librero donde estaban sus amigos, salía él en más de una.
Y ahí estaba él, sin siquiera saber qué hacía ahí y a esas horas. Estaba ahí tratando de remediar su reprochable comportamiento de la vez que la había llevado a casa también. Algo era extrañamente reconfortante. Ver como no tenía más esa cara de enfado. Algo extraño le alertó cuando ella le pidió que no se fuera aún. La razón le decía que se fuera, pero una vocecilla interior, un deseo interior hizo que se quedara.
