N/A: Siento muchíiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo la tardanza, apenas si he tenido tiempo de hacer tareas, así que ni de chiste he tenido tiempo de actualizar nada, y pues siento mucho haberlos hecho esperar tanto en los últimos capítulos. Pero bueno, ya qué se le va a hacer. Aquí el capítulo 10, disfrútenlo, espero que haya valido la pena la espera.

Capítulo 10: "El primer rayo de luz"

Eran principios del siglo XIX, cuando China se encontraba sumergida en medio de un rápido deterioro del sistema imperial y un crecimiento continuo de la presión extranjera desde occidente, llevando a la ciudad a enormes cambios en sus estructuras arquitectónicas desde el diseño de los hogares hasta la apertura de nuevas calles y la construcción de grandes edificios al estilo europeo.

Así también la propia cultura china se iba perdiendo conforme está presión extranjera incrementaba y se expandía, llegando incluso a los pequeños pueblos pobres que rodeaban las grandes ciudades. Y a pesar de que había grupos sociales más conservadores que se oponían a dichos cambios, la mayoría se acoplaba con curiosidad y entusiasmo, tal como lo hacía cierto guerrero inmortal de cabellos cortos.

Un inmutable Chase Young de cabello corto caminaba por las calles de la vieja Beijín, perdiéndose entre el resto de la población, con el único deseo de encontrar algo de diversión diferente a patear traseros xiaolin y ser un malvado guerrero heylin.

El sol se había puesto hacía unos minutos y las calles eran iluminadas por el nuevo sistema eléctrico que permitía el uso de faroles automáticos. Así la vida nocturna empezaba para los adultos.

El joven inmortal se dirigió a una de las tantas cantinas del boulevard en donde se encontraba, tenía toda la intención de tomar algo hasta sentir un poco los efectos del alcohol, y luego usar sus encantos varoniles para conseguir una pareja por esa noche sin gastar demasiado en ella. Atravesó las pequeñas puertas del establecimiento y se fue directo a la barra, ignorando a los que ya estaban borrachos a su alrededor, como el par de hombres que probaban sus fuerzas unas mesas más al fondo, o la pareja escondida tras el escenario mientras se besaban apasionadamente.

-¿Qué va a tomar?-le preguntó el cantinero sonriendo sin dejar de secar el vaso de cristal entre sus manos en cuanto le vio sentarse en la barra.

-Déme su mejor trago-contestó sin dejar de ver el espectáculo en el escenario.

-En seguida.

El pelinegro se giró sobre su asiento y recargó engreído sus codos en la barra. Fijó sus brillantes ojos dorados en el salón, recorriendo con la mirada a cada persona, buscando un posible candidato para satisfacer su deseo.

A pesar de que antes, cuando era mortal, se hubiese negado cualquier contacto sexual con alguien de su mismo sexo, hacía siglos que a su inmortalidad no le importaba y su aburrimiento lo había llevado a probar ese camino; por ello cualquiera que fuese lo suficientemente hermoso como para llamar su atención era su objetivo, y claro, nadie podía resistirse a sus métodos y técnicas de seducción, y si lo llegaban a hacer simplemente lo pagaban con sus "insignificantes" vidas, como lo veía él.

El cantinero le dejó su bebida a un lado y se perdió de su vista, seguramente atendiendo a los demás. Volvió a girarse sobre su lugar para darle un sorbo la copa que tenía frente a él, cuando una mujer, talvez un poco mayor a la edad que él aparentaba, se sentó a su lado con toda la intención de hablarle.

-Hola chico, ¿vienes sólo?-preguntó curvando sus rojos labios en una sonrisa coqueta. El guerrero dragón le dedicó un rápido vistazo de arriba a abajo sin ningún toque de discreción y con una expresión inescrutable en el rostro.

-Puede ser.-contestó finalmente una vez que hubo aprobado la figura de la dama aún sin decir nada con sus facciones faciales-Eso depende de quién lo pregunta y por qué.

-No te andas por las ramas, ¿eh?-volvió a sonreír divertida por la respuesta del ojidorado, al tiempo que se sentaba a su lado con elegancia.-El nombre no importa, sólo digamos que soy alguien buscando un poco de diversión sin compromisos al igual que tú.-El cantinero se acercó de inmediato y con sólo ademán ella pidió su bebida.-Te vi cuando entraste-continuó-es claro que sólo estas aquí de caza-él no dijo nada, en cambio volvió a beber de su vaso sin siquiera voltear a verla.-Mira, eres guapo y a mi parecer también inteligente, ¿por qué no te ahorras el tiempo de juntar varias candidatas y nos vamos de aquí y nos divertimos en serio?

-No eres de por aquí, ¿verdad?-otro trago a su bebida-Estaría bien hacer lo que dices, pero no me gusta ser el invitado si se trata de mujeres, no me gustan las presas que no intentan siquiera huir de su depredador, y menos si hacen lo contrario. Así que si me disculpas...-el inmortal se puso de pie con toda la intención de salir de ahí, pero ella le detuvo colocando una mano sobre la de él.

-¿Qué diferencia puede hacer una excepción?

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Jack permanecía sentado en el camastro en el que había despertado, acariciando con profundo alivio su ligeramente abultado vientre. Una vez que Bean le reveló el verdadero origen de su infante, el albino se aseguró de no hacer nada que pudiese dañarlo, aún cuando eso significaba ser sumiso con la legumbre.

De cualquier modo, Hannibal no le estaba prestando mucha atención ya que parecía prepararse para un posible reencuentro con el dragón inmortal. Al menos era lo que pensaba el joven genio del mal al ver que su captor leía con interés y especial atención varios libros de magia negra y antigua.

-¿No vas a usar algún wu?-preguntó al cabo de un rato ya que no veía ninguno de dichos artefactos.

-¿Eso te preocupa?-dijo burlonamente-Qué considerado, pero no. Con el movimorfológico tengo suficiente, además de que ninguno me sería de mucha ayuda contra un dragón con mal genio e inmortal-contestó volviendo a su estudio.

-Entonces... ¿qué haces?

-Busco un hechizo para volverlo mortal, por supuesto, no pienso dejarlo con vida está vez o nunca se rendirá y eso sería molesto-sonrió con maldad.

-¿Pu...-tragó grueso ante la idea de perder a Chase de ese modo-puedes hacer eso?-dijo con voz temblorosa.

-Así es, sino lo hice antes fue porque creí que te podría controlar para que tú lo hicieras, pero es obvio que me equivoqué-se levantó de la mesa y se acercó al menor con una sombría sonrisa en sus labios.-Pero no te preocupes, podrás verlo y tocarlo cada vez que quieras...-usando nuevamente el movimorfológico cambió su aspecto al de Chase y le acarició el rostro lascivamente-no tendrás que extrañarlo nunca.

Con brusquedad lo besó al tiempo que lo tumbaba sobre el lecho y se encimaba sobre él, acariciando su cuerpo con deseo y lujuria. Sin embargo, está vez el menor no se quedó quieto y forcejeó contra la legumbre, no pensaba permitir el maltrato nuevamente, lucharía aunque la vida se le fuese en ello. O al menos eso era lo que pensaba, pero nada de lo que hiciera era suficiente para librarse de esas caricias no deseadas, y pronto sintió la penetración del mayor en su interior, arrancándole un fuerte grito de dolor y lágrimas de frustración corrieron sobre sus mejillas al sentirse tan imponente.

Enseguida, el mayor inicio un rápido y salvaje vaivén de caderas que provocaron más gritos por parte del albino. No le importaba lastimarlo de esa manera ya que siempre podía curarlo rápidamente con algún hechizo negro, tal como lo había hecho unas horas antes.

Jack buscó desesperado una manera de librarse, algo con qué golpear a la legumbre y poder escapar. Pero cuando empezó a creer que era inútil, recordó que aún podía recuperar el anillo y arreglárselas él sólo. Así, fingiendo resistencia, empujó al mayor con fuerza buscando el anillo en los bolsillos que tenía a la mano.

-¿Buscas esto?-de repente la voz agitada de Hannibal le susurró al oído al tiempo que le enseñaba el anillo en su dedo-Aquí está más seguro.

-¡Dámelo!-ordenó el pelirrojo tratando de arrebatárselo en vano, gracias a que el mayor le detuvo ambas manos sobre la cabeza.

-Ni siquiera lo pienses...-sonrió divertido, acomodándose sobre el menor-¿Sabes? Te propongo un trato, si logras sobrevivir al parto te lo devolveré.

-Mejor piensa si quedará algo de ti para entonces.

Si las miradas mataran, Hannibal ya habría sido destruido por la ira que desprendían los ojos dorados del guerrero dragón. Un escalofrío recorrió la columna del chico de piel pálida. Empero, una sonrisa irónica se dibujó en los labios de la legumbre al tiempo que abrazaba al menor como si de verdad le importase y delineaba su rostro con un dedo.

-¡Chase!-fingió sorpresa-¿vienes a rendirte y cederme por completo a Jack? Porque, que yo recuerde, a ti no te gusta perder y deshechas lo que ha sido tocado por otras manos... ¿no?-contestó con toda la intención de hundir el dedo en la llaga.

Y logró su objetivo. Con cada palabra el corazón del joven genio del mal se estremecía con temor, pues bien sabía que así había sido desde el primer momento en que le conoció. Pensó que si bien le iba, sólo machacaría a Hannibal hasta la muerte; pero su más profundo instinto de supervivencia le decía que lo más probable era que acabara hasta con el objeto perdido, en ese caso: ÉL.

-Está vez no Hannibal-contestó leyendo el miedo en ciertos ojos rojos-Está vez no vas a vivir para comprobarlo.

Dicho esto, Young se transformó en su forma dragón y con sus garras tomó de los hombros al objeto de su ira alejándolo de un tirón del albino, quién gritó adolorido en cuanto fue despenetrado tan repentinamente. Chase lo volteó a ver preocupado, pero sólo por una fracción de segundo. El dragón verde mordía y arañaba sin piedad la suave piel humana que cubría a la legumbre gracias al movimorfológico, sin embargo ahora no lo hacía perdido en la inconciencia de su odio, ahora no era la bestia en su interior, sino el hombre con el orgullo herido.

Y así no tendría misericordia alguna contra el ser que se había atrevido a dañar a la persona que más amaba y apreciaba en esa vida, aún cuando antes no lo hubiese visto. Descargaría en él toda su rabia y el odio que sentía por sí mismo al haber sido incapaz de protegerle de semejante daño. Hannibal no tenía salida.

Jack observaba paralizado la sangrienta escena sin dar cabida a lo que sus ojos veían. Recordaba que Chase Young era poderoso y cruel cuando perdía los estribos y se dejaba seducir por su parte dragón, pero era todavía más sádico, frío y temible estando en sus cinco sentidos y completamente conciente de sus acciones.

Fueron sólo minutos, pero para los tres parecía una eternidad. Chase sentía que no era suficiente el castigo que inflingía en su victima; Hannibal creía que el tiempo no pasaba lo suficientemente rápido como para caer en manos de la muerte y olvidar el dolor; y Jack… Jack veía todo con demasiada lentitud y demasiado detalle para su gusto, y el miedo se apoderaba de él con cada nueva herida. Finalmente, el dragón dio un último zarpazo, destrozando la cabeza que mostraba el movimorfológico completamente desfigurada y ensangrentada.

El pelinegro volvió a su forma humana, bañado en la sangre de un oponente indefenso ante él, ante su poder. Su figura erguida y bañada de rojo carmesí daba la impresión de que hubiese luchado contra un ejército en vez de haber masacrado a un solo individuo.

Inmediatamente se dirigió a donde el menor temblaba entre el asombro y el horror, sin pestañar ni una sola vez en todo ese tiempo, incluso conteniendo la respiración sin siquiera notarlo. Dándose cuenta de ello, Chase acarició su hombro con delicadeza y lentitud, tratando de darle seguridad. El chico centró su mirada del color de la sangre en los ojos dorados del mayor, y los propios se llenaron de lágrimas en un parpadeo.

-Se acabó…-susurró el inmortal sonriéndole dulcemente.

-Se acabó…-repitió el albino con voz quebrada en un susurró-Se acabó…

Cerrando los ojos con fuerza y reaccionando del trance de terror, se aventó contra el guerrero inmortal y lo abrazó por la cintura con todas sus fuerzas, rompiendo en llanto sobre su pecho, sin restricciones ni frenos, lloró todo lo que había sufrido durante esos meses de tortura tanto física como psicológica. Chase rodeó su pequeño cuerpo tembloroso en un abrazo fuerte y a la vez suave, ofreciéndole el consuelo que necesitaba, dejando que se deshiciera de todos esos fantasmas que lo habían acosado hasta entonces.

Fin

N/A: Ya sé que no parece un buen final, pero realmente no acaba aquí, esperen un epílogo que espero no tardarme mucho en escribir.

Acepto sugerencias sobre lo que puede pasar en el epílogo, así que dejen reviews, que todos los contesto (al menos los que puedo).