Capítulo 10: Fiebre

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Nota: Hola a todos! Ya estoy aquiiii! Muchas gracias por los reviews. He llegado a los 42, cosa que no me esperaba para nada pero por fi, creo que me he hecho adicta a vuestros reviews y necesito más! Jajaja

Gracias a los que tenéis la historia en favoritos, que sois:

Amvi, angel siriu, assenav1980, Carmencilla, EdwardKaname, Ermia, ginita potter, ginnypottermaisen, jezzikita Cullen, kaoru himura-kamiya, Klaudiitah, laliii, MaRiFeR-CuLlEn, mechiikagome, miadharu28, MIKA17, Nana Cullen-Swan, Ozhiiitah, Patch C. Cassedy, Shir-cullen, twilighter girls, twilightfreek92, xikiss Cullen, XkanakoX, zullly.

También gracias a los que tenéis la historia en alertas:

Ammyriddle, Anfitrite, assenav1980, Chindys, EdwardKaname, JaNnYta, jezzikita Cullen, La Dementor, miadharu28, Nana Cullen-Swan, Patch C. Cassedy, Shir-cullen, twilighter girls, XkanakoX.

Algunos se repiten pero otros no.

Y también doy gracias los que me dejan reviews y no tienen cuenta en Fan Fiction:

Sakura Daidouji, abby, dianis_cullen, Ariadna, AnaaPatts y Ake

En cuanto a los reviews que me dejasteis en el último capi aquí están las contestaciones:

Jezzikita Cullen: Bienvenida a la historia. Ya verás que Edward estará menos distante, jejeje.

Sakura Daidouji: Muchas Gracias por tu Review Sakura. Como siempre alegrando la zona de reviews. Me haces reir mucho, jeje.

Miadharu: La verdad se acerca. Tan tan taaaaaan (suspense) jejejeje

CULLENMX: Ostras! Me sorprendió que gustara tanto la forma en la que Bella se entera de todo. Jejeje. De veras podría competir con el libro?? Es que yo lo tengo tan idolatrado que para mí el libro es millones de veces mejoooooor. Gracias por tu review.

Ammyriddle: Me gusta que te guste, jejeje. Un beso

Assenav1980: Que gracia me hizo lo de "vampiro sexy hermoso precioso, quiero, merezco, necesito OMG" jajaja. Me encantó porque es lo que todas estamos pensando, o no? Jajaja. En cuanto a lo del idioma. Es cierto que es un idioma difícil pero si lo entiendes es lo importante, no?

Abby: Me alegro de que esté todo el mundo diciendo POR FIN! Que Edward se enteró. La verdad es que he tardado mucho para darle más suspense. En el libro también se entera tarde, no recordais?

Bueno, en general un beso a todooooos!

Dejo de ser pesada y aquí tenéis el capi. Espero que lo disfrutéis.

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Capítulo 10: Fiebre.

BELLA POV

Cuando se hizo de noche fui a dormir. Jamás había deseado tanto que fuera de día para ir al instituto. A cualquiera que le digas "Qué bien, mañana instiii" diría que estoy loca. Y lo cierto es que comienzo a pensar que lo estoy. Loca en parte por eso, pero más loca aún por creer que Edward sea un vampiro.

¿Acaso mi imaginación se ha disparado por el ansia de la curiosidad y por necesitar respuestas?

Desde hace unos días que conocí a Edward Cullen, mi vida se enredó como una cuerda. Tenía tantos nudos que sería difícil de desenredar. En el momento en que supiera toda la verdad, esos nudos desaparecerían.

Daba vueltas en la cama. No podía dormir. Era desesperante. Estaba tan harta que me dirigí al baño para tomarme una pastilla para dormir. Era algo que no había hecho en mi vida pero esta vez lo necesitaba. Debía de estar con todos mis sentidos mañana cuando abordara a Edward.

¿Sería capaz de preguntarle si era cierto? ¿Y si no lo era y me tomaba por loca? Estaba tan nerviosa que pensé que la pastilla no haría efecto. Pero la potencia del medicamento era más fuerte que mis nervios y caí dormida al cabo de unos minutos de incertidumbre.

Un segundo después mi despertador estaba sonando. Qué rabia. Con lo a gusto que estoy en la cama. Apagué el despertador tirándolo al suelo y me di la vuelta. Abrí los ojos a regañadientes para no dormirme y llegar tarde a clase.

¡La prueba! Hoy era la prueba de la escena final frente al director del instituto. ¿Por qué esta vez estaba más nerviosa que cuando ensayé la escena a solas con Edward? ¿Será que ahora sé quién es de verdad?

Me levanté y fui corriendo al baño. Anoche bebí mucha agua y además el medicamento era diurético. Casi no llegué tropezándome por el camino con mis ropas tiradas por el suelo por las prisas que tenía por llegar al baño.

Salí del baño cuando terminé y comencé a vestirme. Con unos vaqueros blancos y un jersey azul ya estaba lista.

Volví al baño para peinarme. De las vueltas que había dado durante la noche antes de conseguir dormirme con ayuda de la pastilla, se me había quedado el pelo lleno de nudos. Gemí al imaginar lo que me dolería pasar el cepillo. Primero pasé mis dedos para desenredarlos sin romper mi pelo y cuando mis dedos pasaron con facilidad terminé con el cepillo.

Bajé a la cocina y estaba Charlie leyendo un periódico mientras se tomaba un café.

- Buenos días – le dije.

- Buenos días.

- ¿Pescaste mucho ayer? – le sonreí.

- Sí, creo que tenemos reservas para dentro de tres años – y ambos nos reímos con el chiste.

- Y ¿qué tal está Billy? – pregunté por educación. Era el mejor amigo de mi padre y aunque a él no le gustasen los Cullen, no tenía por qué odiarle.

- Bien… Todavía no se acostumbra a la silla de ruedas, pero cada vez va mejor.

- Ahm – me dirigí hacia el armario y saqué los cereales y un tazón. Abrí la nevera y cogí la leche.

Cuando me senté en la mesa comencé a comer. No hablábamos. Charlie y yo éramos así. No teníamos mucha conversación entre ambos.

Me detuve a pensar en toda la información que saqué de Jacob ayer. Tengo miedo de que Edward se ría de mí o se enfade por mis suposiciones. He pensado que a lo mejor lo hago sutilmente, con indirectas. Puede que así se decida a contármelo si es cierto.

Pocos minutos después ya había terminado los cereales. Llevé el tazón al fregadero mientras pensaba en mis sentimientos hacia Edward. Nada había cambiado. Si es posible, creo que me fascinaba aún más. ¿No se supone que debería de tenerle miedo? Siempre se ha dicho que los vampiros son asesinos, pero si Edward lo fuera, ¿no me habría matado ya? Es incomprensible.

Subí a mi habitación para cepillarme los dientes y coger la mochila con los libros y llegué al comedor.

- Adiós papá, me voy ya – le dije a Charlie mientras salía.

- Vale, que te vaya bien – dijo sin despegar la vista del periódico.

Miré al cielo y como siempre estaba repleto de nubes. Un poco más hace el oeste se dirigían hacia aquí unas nubes más oscuras a gran velocidad ocasionado por el viento. Seguramente repletas de lluvia.

Me metí en el coche. Encendí la calefacción. Hacía bastante frío fuera. Me calenté las manos con mi aliento y arranqué.

Llevaba medio camino cuando comenzó a llover. Genial. Lluvia, lluvia, y más lluvia. No sé por qué me sorprendo. Pero comenzaba a no ver absolutamente nada. No sabía dónde estaba el limpiaparabrisas y paré el coche para buscar la palanca que lo accionara.

Después de probar muchos botones que no hicieron absolutamente nada conseguí poner en marcha el limpiaparabrisas. Por fin. Ahora si podía ver.

Continué mi marcha hacia el instituto. Iba demasiado despacio por miedo a la lluvia por lo que llegaba tarde.

Cuando llegué al instituto, la zona del aparcamiento cercana al edificio estaba completamente llena y tuve que aparcar lejos. Iba a calarme entera. Me enfadé conmigo misma al no haberme traído ni chaqueta, ni paraguas.

Respiré profundamente con el calor antes de salir a la fría lluvia que caía fuertemente fuera.

Abrí la puerta y rápidamente cerré el coche. Corría todo lo que mi torpeza podía en dirección al instituto. Más de una vez me resbalé pero tuve suerte de no caerme en ningún charco. ¿Debo de dar gracias por ello?

Llegué al caliente vestíbulo del instituto. No había nadie en los pasillos. Maldije. Seguramente ya habrían comenzado las clases. Me miré en un espejo y tenía el pelo completamente chafado por la lluvia. Parecía como si me hubiese puesto debajo de la ducha con la ropa puesta. Qué frío.

Me dirigí hacia la clase de Biología que era la primera clase del día. No iba corriendo. Tenía las suelas de los zapatos tan mojadas que seguramente caería rodando por las escaleras.

Llegué al aula y toqué con mis nudillos. Escuché un pequeño "adelante" y abrí lentamente la puerta. Nunca había llegado tarde al instituto de Forks, pero por mi experiencia en Phoenix, cuando llegaba tarde, había castigo. Esta vez todos me miraban. Seguramente estaría completamente horrible.

Llegué hasta la mesa del profesor.

- Perdone profesor, es que por la lluvia no he podido venir más pronto.

- Srta. Swan, está calada. Siéntese y no vaya coger frío. No pasa nada por esta vez.

Me fui a mi pupitre en el que sabía que estaría sola pero levanté mi mirada y cuál fue mi sorpresa al ver que Edward estaba sentado al lado de mi mesa.

- Ho… Hola – terminé de saludarle. No tartamudeaba por vergüenza al verle, sino por el frío que estaba comenzando a tener.

Me senté y me abracé a mi misma esperando coger algo de calor con ese gesto.

- Estás completamente empapada – me susurró Edward.

- ¿No me digas? – comencé a temblar.

Noté como Edward se movía y me ponía su chaqueta por encima.

Le sonreí.

- Gracias. – me ruboricé. Aún tenía calor en alguna parte del cuerpo, menos mal.

Me coloqué mejor la chaqueta y pensé que se la dejaría completamente mojada. Pero tenía tanto frío que en ese momento me dio igual.

Edward estaba atento a clase pero no sacaba apuntes. Yo saqué mi cuaderno y comencé a escribir. Estábamos dando las fases de la mitosis.

Estornudé. Hacía tantos años que no estaba resfriada. Espero que esta vez no me ponga enferma. El estornudo ha sido simple alergia, Bella.

Cuando comencé a secarme, empecé a estar mejor. El frío se me estaba pasando y los pensamientos que tenía para hoy se iban aclarando en mi cabeza. Miré a Edward. Él estaba mirando hacia el frente. No me miraba.

Aproveché para fijarme en sus facciones. Era tan guapo y tan perfecto y yo… soy tan normal. ¿Cómo podría fijarse él en alguien como yo? Suspiré y dejé de mirarle para volver a atender la clase.

Cuando terminé debía de ir a mi clase de matemáticas. No compartía esa clase con Edward y me daba un poco de rabia.

Me levanté y me estaba quitando la chaqueta para devolvérsela a Edward cuando él me paró.

- No, quédatela. Luego nos vemos para la prueba, después de todo ¿no?

Yo le miré y ruborizándome asentí. ¿Qué me pasaba hoy? Estaba como si fuese la primera vez que hablaba con él. A ver, Bella, que ya le conoces desde hace un par de días y encima os habéis besado, deja de comportarte como una quinceañera enamorada.

Me dirigí hacia la clase y por el camino me fijé en el tablón de anuncios. La prueba se realizaría después de la clase de trigonometría. Es decir, en la hora de descanso.

Entré en clases y me senté en mi mesa sin escuchar lo que decía el profesor en toda la hora. Solo aproveché de oler la chaqueta. Un olor ya conocido y que nunca me cansaría de oler. Edward. Cerré los ojos. Un dolor de cabeza comenzaba a formarse y no le di ninguna importancia.

Acabó la clase y no me había enterado nada de nada pero estaba completamente nerviosa por volver a besar a Edward.

Llegué hasta el salón de actos donde ya se encontraban los dos profesores de Literatura y el director hablando mientras Edward estaba apoyado con una pierna doblada en la pared. Me paré a observarle. Parece un modelo de pasarela.

Volví a andar y me dirigí hacia él.

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EDWARD POV

Cuando llegué al instituto al día siguiente Bella todavía no había llegado. Me preocupé porque venían nubes de lluvia completamente cargadas.

Entré en la clase de biología. Era la primera vez que ella me vería en esta clase. La primera vez huí despavorido. La segunda fueron las votaciones. Se suele decir que a la tercera va la vencida, ¿no?

Llevábamos cinco minutos de clase cuando comencé a escuchar pasos fuera de la clase. Eran pasos de unos zapatos llenos de agua. Ese alguien a quien no podía oírle los pensamientos tocó la puerta. No podía oírle los pensamientos porque era mi Bella.

Me asusté cuando entró. Estaba completamente mojada de pies a cabeza. Es tan despistada, ¿por qué no había traído un paraguas?

Se sentó a mi lado y le costó decirme hola. Lo único que pude hacer fue decirle lo que pensaba, que estaba completamente empapada. A ella no se le ocurrió otra cosa que bromear con su situación.

- ¿No me digas? – miré hacia otro lado para respirar. La lluvia, al contrario de lo que pudiera parecer, hacía que su olor fuera más profundo y dulce. Aún así no me molestaba. Cada vez era más fácil estar a su lado. Aunque todavía fuera un peligro.

Cogí mi chaqueta y se la puse por encima. No quería que se enfermara aunque ya notaba su temperatura subir unas décimas. Qué rápido que cogía frío. Sus defensas no estaban preparadas para el cambio de temperatura.

Se ruborizó al darme las gracias. Me encantaba cuando hacía eso.

Al rato estornudó y vi como mis suposiciones se convertirían en realidad. Ya se había resfriado.

Notaba sus miradas. Y yo sonreía por dentro. ¿Qué estará pensando?

Cuando sonó el timbre que anunciaba el fin de la clase, Bella se levantó y comenzó a quitarse la chaqueta. ¿Estaba loca? Si se la quita se sentirá peor. Levanté una mano y le cogí del brazo parándola para que no se la quitara.

- No, quédatela. Luego nos vemos para la prueba, después de todo ¿no? – Eso era cierto. Había leído en el tablón de anuncios que la prueba era a la hora del descanso. Seguramente para esa hora ya estaría completamente seca.

Cada uno nos dirigimos a nuestra clase. Yo tenía Gimnasia. En esta clase debíamos de tener mucho cuidado. Tenía mucha fuerza pero también mucha velocidad y cuando el profesor pedía que corriéramos tenía que hacerlo con mucho cuidado.

Después de cambiarme por la ropa de deporte, que yo pensaba que era una tontería porque yo no sudaría, comencé a correr alrededor de la pista. Iba lentamente como los demás.

Quería saber lo que estaba haciendo Bella, pero no podía escuchar sus pensamientos. Sabía que su clase de hoy era Matemáticas, por lo que busqué a alguien que estuviera con ella. Pronto encontré a varias personas que estaban pensando en ella.

"Qué guapa que se ve hoy, hasta tiene las mejillas coloradas. Seguramente estará pensando en el beso que nos dimos" Escuchaba la voz de Mike Newton mientras la imagen de Bella me llegaba. Idiota. Tiene las mejillas coloradas porque no se encuentra bien. Seguramente tendría fiebre. Maldije su mala suerte. Tendría que haberla esperado en el aparcamiento. No estará pensando en su beso, ¿verdad?

Seguí hurgando en la mente de los otros que pensaban en Bella hasta que lo que encontré en la mente de Jessica me llamó la atención.

"Mírala la suertuda esta. ¿Qué se creerá llevando la chaqueta de mi Edward?" Su envidia me ponía de los nervios. Qué desagradable era estar dentro de la mente de Jessica. Veía a Bella cómo tenía los ojos cerrados y las mangas de mi chaqueta cerca de su nariz. Sonreí al notar como su respiración era profunda y olía mi chaqueta.

Otro pensamiento completamente distinto hizo aparición.

"¿Qué le pasará a Bella? ¿Se encuentra bien? Parece enferma, ¿le digo algo?" Era Ángela Weber, la chica que había motivado a los alumnos en las votaciones. Esta chica sí que me caía bien. Era buena con Bella sin siquiera conocerla personalmente.

En seguida terminó la clase y seguí viendo como Bella abría los ojos desconcertada y se levantaba de su asiento.

Me fui al vestuario a cambiarme y en un momento ya estaba con mi ropa otra vez. Por supuesto, no había sudado absolutamente nada y ni un mechón de pelo se había salido de su lugar.

En seguida llegué a la puerta del salón de actos para esperar a Bella. Me apoyé mientras escuchaba la conversación de los profesores sin interesarme mucho.

Pensaba en todo lo que pasó ayer. Maldito papel. ¿También tendré que protegerla contra los papeles asesinos? ¿Todo es absolutamente peligroso para ella? Es cierto lo que le dije a Alice, cualquier cosa peligrosa que haya, inexorablemente acabará pululando alrededor suyo convocándola hacia la muerte.

Vi cómo se acercaba y noté su calor. Comenzaba a emanar algo más de calor del normal.

- Hola – se acercó hasta mí. Tenía la voz un poquito tomada.

- Hola – le sonreí. - ¿Pasamos ya?

Los profesores habían entrado y seguramente nos estarían esperando.

Dentro había otros alumnos. Según lo que habían estado hablando los profesores, ya se sabían los otros papeles y se dirían en esa hora antes de la prueba.

Miraba a Bella mientras nos acercábamos a los asientos y la notaba un poco adormecida.

Me acerqué a ella.

- Ey, ¿te encuentras bien? ¿Quieres que te lleve a tu casa? – Le decía esto mientras pasaba mi mano por debajo de su mentón para mirarle a los ojos. Esos preciosos ojos color chocolate.

- No, Edward, estoy bien. Me vendría bien tomarme un Tylenol porque me duele un poco la cabeza.

- Espérate un momento y te traigo uno, ¿vale? – se notaba que no se encontraba del todo bien porque no rechistó cuando me ofrecí en su ayuda.

Me dirigí al profesor y le comenté lo que le pasaba a Bella. También le dije que iría un momento a la enfermería a por un Tylenol para ella. El profesor asintió y me dijo que no tardara porque estaban a punto de empezar a decir los nuevos papeles.

Salí del salón y como no había nadie por los pasillos decidí correr hasta la enfermería. Le pedí a la enfermera un Tylenol y un vaso de agua y me lo dio sin ningún problema.

- ¿qué te encuentras mal hijo?

-No es para mí. Gracias.

Y me fui esta vez lentamente para no derramar el vaso de agua.

Llegué hasta el salón y vi a Bella sentada y mirando hacia el frente, sin mirar nada en especial.

Cuando estuve a su lado me miró y me sonrió cuando le ofrecí la pastilla con el vaso de agua.

- Gracias Edward – lo cogió de mis gélidas manos y noté su temperatura por encima de los 37 grados. Seguramente más tarde se encontrará peor. Según mis cálculos ya tenía 37.5 grados.

Me senté a su lado y procuré acercarme un poco para que le bajara la fiebre. Antiguamente era todo lo contrario. Debían de taparse para que comenzaran a sudar. Ahora las cosas son distintas. Deben de estar completamente destapados e incluso bañarse en agua fría y comenzar a sudar. Algo completamente extraño. Pero yo había estudiado medicina dos veces y sabía los cambios que se habían producido.

El profesor llamó nuestra atención y la de todos los alumnos.

- Bueno chicos, los papeles ya están cogidos. Espero que estéis contentos con la elección.

- En el papel de "Ama" tenemos a: Ángela Weber. – Me alegré por ella. Por lo menos estaría en la obra y era un papel bueno.

- En el papel de "La Sra. Capuleto": Jessica Stanley. – En este caso no sabía ni qué pensar.

- "El Sr. Capuleto" lo interpretará: Sam Peterson – era un chico bastante normal. Casi no lo conocía.

- En el papel de "Mercucio" – este sería un papel importante – Tyler Crowley.

- "Tebaldo" lo interpretará: Eric Yorkie. – Vaya. Lo siento Yorkie pero voy a tener que matarte. Me reí de mi chiste interno. Bella me miró extrañada.

Dijo algunos papeles más hasta que llegó a Paris.

- Y finalmente, en el papel de "Paris" será nuestro alumno Mike Newton. – Cómo no me esperaba esto. Era evidente.

"Besaré a Bella, besaré a Bella" Gruñí ¿Pero qué dices tarado? Paris no besa a Julieta. Ni tampoco creas que permitiré que la vuelvas a besar. Mil formas diferentes de dejarlo KO venían a mi mente. Cada una de ellas desechada para no revelar mi identidad ante todos.

Bueno chicos, ya podéis iros, menos Edward Cullen y Bella Swan.

Todos comenzaron a levantarse y miré a Bella. Todavía no le había bajado la fiebre pero parecía que se encontraba mejor. Me sonrió y yo le sonreí en respuesta.

Nos levantamos en dirección hacia los profesores y nos dijo que nos pusiéramos los trajes que había en una caja detrás de la mesa.

Fuimos hasta allí y los cogimos. Había un traje blanco y largo para Bella y para mi había una camisa blanca con unos pantalones negros. Ella se quitó mi chaqueta y se puso el vestido por encima de la ropa.

Yo me fui al vestuario para cambiarme. Dejé los tres primeros botones de la camisa abiertos como los tenía Romeo y la camisa por fuera del pantalón. En plan moderno.

Salí y Bella se veía preciosa. Aunque se notaba un poco el jersey de debajo, como era ajustado no se veía feo. Solo se notaba un poco la forma de que había algo debajo.

Me miró y noté como dejó de respirar. Dejaba KO a cualquiera. Me reí.

- ¿Chicos, ya estáis?

Los dos asentimos. Pues ya podéis empezar.

Bella empezó acostándose en un diván que habían colocado en el centro de la sala. Cerró los ojos y yo comencé.

Hablaba y hablaba acercándome a ella y rozando su cara. Ella respiraba y su cálida respiración salía a través de su nariz. Yo también respiraba notando su dulce olor.

Tocaba también sus labios en los momentos oportunos y deseaba volver a besarlos.

- ¿He de pensar que la etérea muerte se ha enamorado de ti y te guarda aquí para que seas su amante? – Besé sus labios que ardían de la fiebre. Su temperatura había subido a 38. Noté como aunque se había tomado el tylenol no le había bajado la fiebre. Me preocupé por ello. Después de esto la llevaría a su casa.

No paraba de acariciarla y besar su frente. Esta vez lo hacía más que en el ensayo. Notaba los latidos de corazón de Bella, retumbar fuertemente dentro de su frágil cuerpo.

No quedaba mucho para que yo me tomara el veneno y comenzara a morir.

- Ojos, mirad por última vez. Brazos, dad el último abrazo, y labios, que sois puertas del aliento, sellad con legítimo beso… - Con entusiasmo volví a besarla rozando sus labios con los míos - Un trato perpetuo con la ávida muerte – y me tomé el veneno.

Julieta despertó y comencé a morir.

Esta vez no sé si sería porque ella se encontraba mal y podría llorar con más facilidad pero parecía que se entregaba mucho más que el otro día. Y eso que lo hizo muy muy bien.

- Besaré tus labios, quizá quede en ellos un poco de veneno. – No vaciló al besarme. Supongo que se habría acostumbrado ya a besarme. Me gustaba cómo lo hacía. Disfrutaba de la suave caricia que hacía antes de separarse.

Terminó de hablar y dije mi última frase.

- Con… Con un beso… muero… - ladeé mi rostro y me fijé en que alguna profesora comenzaba a llorar.

Bella también lloraba. Y lo hacía desesperadamente, gimiendo y sollozando. Hasta que al fin, terminó.

Los profesores comenzaron a aplaudir. Y me fijé en que el director tenía una lágrima asomando por su ojo derecho.

Todos pensaban que había sido sensacional. Levanté a Bella que casi no podía sostenerse de pie e hicimos un saludo a todos los espectadores.

- Muy bien chicos, me alegro de que haya salido tan perfecto. Ha sido maravilloso – nos dijo el director. – La obra se realizará el mismo día del baile, dentro de dos semanas. Espero que ensayéis mucho y que todo salga tan bien como ha salido hoy.

Cogí a Bella por la cintura. Seguramente si la soltaba se caería por la poca fuerza que tenían sus piernas. Durante la prueba, su temperatura acabó subiendo hasta 39. Temperatura que tenía ahora mismo. La llevé hasta fuera.

- Bella, te voy a llevar a tu casa. Estás fatal. Tienes mucha fiebre.

- ¿Y cómo lo sabes? ¿Es que acaso notas la sangre que burbujea? – me reí.

- Bella, la sangre no burbujea cuando se tiene fiebre.

- ¡Ya lo sé!

La llevé andando hasta el aparcamiento. Ya no llovía y eso sería mucho mejor. Así no se volvería a mojar.

Bella se paró antes de que llegáramos al coche.

- ¿No vas a decirme la verdad, Edward? – me sorprendió que intentase abordarme en el estado en el que se encontraba.

- Bella, te encuentras mal, tengo que llevarte a tu casa.

- No, no estoy mal – tenía los ojos entrecerrados y se había acercado hasta mí hasta que estuve pegado a la pared. – No hace falta que me digas nada. Ya sé lo que eres.

Me sorprendió tanto que dejé de pensar. No sabía cómo reaccionar a ello. Mi rostro adoptó una pose seria.

- ¿qué crees que soy?

Acercó su mano a mis labios.

- ¿te gustaría morderme Edward? - ¿qué? ¿Estaba loca? Definitivamente tenía mucha fiebre y no sabía lo que decía. Pero estaba claro que sabía lo que yo era.

Cogí su mano y se la besé. Después la aparté de mí.

- Vámonos Bella – comencé a arrastrarla hasta el coche.

- ¡No Edward! – Intentaba resistirse pero no podía con mi fuerza – Tienes que decirme si tengo razón.

- ¿en qué? – intenté hacerme el tonto.

- Te comportas como si fueras de otra época, tienes la piel pálida y fría como el hielo, y además tus ojos cambian de color. No puedes engañarme más Edward. Ya sé lo que eres.

- Dilo… Por favor. – deseaba tanto que toda esta incertidumbre pasara que me daba igual si descubría mi secreto.

Noté como comenzó a respirar irregularmente y a tambalearse cerrando los ojos hasta que conseguí cogerla mientras se desmayaba. La temperatura de 39.5 debía de bajar.

La cogí en brazos. Maldije por mi suerte. No había conseguido que me dijera lo que yo era. ¿Eso era mejor o peor?

La subí a mi coche y la llevé a su casa. Noté que no había nadie y la llevé hasta su cuarto. Le quité el vestido que todavía tenía de Julieta y se quedó con su ropa. Parecía dormida. Eso hubiese sido mejor.

Me acosté a su lado esperando a que se despertara para preguntarle si se encontraba bien. Cuántas veces había deseado estar acostado con ella en esa cama donde dormía y yo la visitaba todas las noches.

Le acariciaba el rostro y abrió los ojos.

- ¿Edward? – preguntó.

- Si. No te preocupes, ya estás en casa. – Comencé a levantarme para irme pero el brazo de Bella me lo impidió.

- No te vayas, por favor.

Volví a acostarme a su lado. Le miraba a esos ojos profundos. Ella seguía irradiando calor, pero parecía que por fin el tylenol comenzaba a hacer efecto. La fiebre había bajado hasta 38.

Me acerqué hasta ella y rocé sus labios con los míos.

Ella cerró los ojos. Pasaba mis labios de su labio superior a su sobresaliente labio inferior en un beso que duró varios minutos, hasta que ella soltó un gemido al acercarme a ella mucho más. Allí paré y me separé un poco. Me había pasado de los límites. Notaba que debía de separarme de ella antes de tener demasiada sed.

- Tus ojos siguen dorados ¿por qué paras?

- Bella, no es bueno ni para ti ni para mí que te bese de esa forma. – Me levanté de la cama.

- ¿Tienes miedo de hacerme daño? – Ella cambió su postura y se sentó.

- Si – le dije la verdad. Tenía miedo de sobrepasarme y no poder controlar mis instintos.

- Sé que no me harás daño. Confío en ti. – se había levantado y volvió a besarme. Yo volví a separarme otra vez.

- Bella, si sabes lo que soy, ¿por qué sigues acercándote a mí? – ya sabía que ella conocía mi secreto y no tenía por qué ocultarlo más.

- No me importa lo que seas. Sigues siendo Edward ¿no? Aunque desees mi sangre más que a mí misma – agachó su mirada. Definitivamente sabía lo mío.

- ¿Crees que deseo más tu sangre que a ti misma?

Ella asintió ruborizándose.

- Estás equivocada.

Bella levantó sus brazos y los puso alrededor de mi cuello. Yo puse las mías alrededor de su cintura. Y comencé a besarla otra vez delicadamente. Bella caminó hacia delante y yo iba hacia atrás hasta que pegué la espalda contra el armario. Noté como intentó profundizar el beso y sentí como su boca se abría apretándose más a mí. Puse mis manos en sus hombros y la separé.

- Uy – dijo Bella.

- No juegues con mi autocontrol, Bella. – Ella me sonrió y se apartó de mí. Yo decidí que ya sería hora de irme a cazar.

- Me tengo que ir, Bella.

- ¿Te vas ya? – Puso cara triste. Yo sonreí.

- No te preocupes. Mañana te veo, ¿vale? – En realidad la vería esta noche mientras dormía.

- Hasta mañana Romeo – me dijo despidiéndose de mí como aquella primera noche.

- Hasta mañana Mi Julieta – le di un beso y salté por la ventana.

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Hola otra vez! Espero que os haya gustado. Por fa, quiero más reviews, que me dejáis muy poquitos. Y todas esas pequeñas personitas que me dejaban reviews al principio y ya no lo hacen, buaaaa buaaaa (llorando) por fiii, os sigue gustando el fic??

Nos veremos en el próximo capi. Un beso