Ninguno de los personajes mencionados me pertenecen, salvo los que no
conocen... los demás son propiedad de J. K. Rowling.
Capítulo IX
Harry ¿Está bien? – Harry no contestaba, esa carta lo había sacado de toda claridad o pensamientos. Era excesivamente imposible que sus padres le escribieran. Ellos estaba muertos. Pero aún así esa carta era de ellos. De sus padres, de las personas que más necesitaba en este mundo al igual que Sirius. Sus ojos se humedecieron, tomó la carta y se levantó para mirar a Dumbledore que en ese momento estaba hablando con Remus Lupin. Pero tardó apenas dos segundo en girarse para ver a Harry que lo miraba con una sonrisa y una pequeña lágrima rodeando por su mejilla, casi indetectable. Dumbledore asintió y se levantó para encaminarse hacía la puerta que se encontraba en la parte izquierda de la mesa de los profesores. Mientras que Harry se dirigía a la puerta del gran comedor y se encaminaba a la oficina de su director.
Patatas de chocolate – Dijo al instante de haber llegado. La gárgola se giró dejando ver una escalera que se movía sola. Harry entró y esperó a encontrarse con la puerta de madera y perilla dorada. Golpeó al mismo momento que la giraba y entraba a la oficina.
Harry, ¿Qué sucede? – Preguntó Dumbledore sentado detrás de su escritorio.
Esto profesor. Solo esto. – Harry extendió la carta y se sentó frente a Dumbledore. Aún mantenía su sonrisa
Harry, esto... ¿Quién te envió esta carta?
No lo sé. Solo llegó hoy con el resto de las cartas. No tiene remitente pero se que es de mis padres.
Espera un momento. – Dumbledore se levantó y subió unas pequeñas escaleras de caracol hacia una biblioteca llena de libros, expedientes y... – Aquí está. – Dumbledore bajó la escalera de caracol y se sentó nuevamente en su lugar abrió la carpeta y Harry miró con gran asombro que en la primera hoja de esa carpeta había dos nombres, MERODEADORES Y PEREGRINAS.
Profesor, ¿Qué es eso?
Pues es una especie de carpeta que hice con un grupo de siete chicos que durante siete años hicieron de este colegio lo más divertido y a la vez lo más terrorífico de todo el mundo. – miró la primera página y luego aclaró. – Aunque creo que hoy en día unas cuantas personas podrían estar al nivel de ser llamados merodeadores o peregrinos. – Su mirada volvió a Harry y luego a la carpeta y sonrió. – Veamos... lo encontré. Mira Harry. – Dumbledore le extendió un sobre que tenía guardado entre unos papeles con diferentes letras y garabatos. Harry tomó el sobre y lo abrió grande fue la sorpresa al descubrir que era lo que estaba leyendo en ese momento.
Querido Profesor Dumbledore,
Fue un honor haber encontrado a una persona como usted en el colegio y en nuestras vidas. Nos ha acompañado durante estos largos y duros siete años y es hora de agradecerle de una de las mejores formas que hemos encontrado tanto James como yo. Ya se lo he dicho en su momento y se lo diré ahora, sabe bien lo quiero como un padre, que fue mi ejemplo a seguir en este nuevo mundo que conocí a los once años y le estoy sumamente agradecida. Le pido perdón por todo lo que James y yo hemos hecho en el pasado y espero que nos perdone por aquellas, tantas, travesuras que realizamos durante los alocados años de escuela. Es por eso que le pido que acepte ser mi padre en este momento tan especial para mi y para James también. Sería un verdadero honor y le estaría eternamente agradecida si cumpliera mi sueño de acompañarme al altar y entregarme a James, como lo haría mi padre si estuviera con nosotros. Muchas gracias y espero que acepte. Un saludo muy grande Lily Evans
Creo Harry, que esta es la misma letra que tu carta ¿verdad?
Si profesor. Así es.
¿Qué le habrá sucedido a Harry para que se fuera de esa manera tan contenta del comedor? – Preguntó Ginny que había llegado junto a su hermano y amiga al mismo tiempo que Harry se marchaba.
No lo se Gin, pero estoy segura que nos lo dirá cuando regrese. – Hermione miró el reloj y se volvió a Ron. – Creo que es hora de ir a clases. Debemos estar a tiempo para Criaturas Mágicas.
Tienes razón. – Hermione y Ron se levantaron luego de que Ron terminara de un sorbo el café de su taza y llevó una tostada con mermelada de fresa en la mano y con la otra su mochila.
Nunca cambias ¿He Ron?
Sería demasiado aburrido si cambiara. Acéptalo Hermione, soy el alma del grupo.
Definitivamente – Hermione se colgó del cuello de Ron y caminaron juntos y riendo hacia los terrenos para asistir a la clase de Hagrid. Ginny se quedó mirando como se iban esos dos y se quedó perdida en sus pensamientos caminando hacia la salida cuando unas manos la tomaron por sorpresa.
Hey, ¿Qué demo... ¡TU!
Baja la voz, que no quiero que se den cuenta – Ginny es llevada a una de las puertas más cercanas a la entrada que resultó ser un armario de escobas. - ¿Cómo estás?
Bien. ¿Cómo estás tú? Me enteré lo de tu padre...
Flashback
Ginny estaba en la sala común leyendo un libro cuando Parvatil entró anunciando que Luna estaba en la entrada esperándola fuera. Ella se levantó y se dirigió a la entrada donde Luna la esperaba y la hizo pasar. Ambas se sentaron en el sillón y comenzaron a platicar de trivialidades, pero era obvio que Luna estaba algo nerviosa.
Está bien ¿qué es lo que te traes, Lun?
Pues... creo que debes saber esto Ginny. – Luna le mostró el diario El Profeta y le enseñó la página que ella estaba leyendo momentos antes de in con Ginny. Esta última se asombró y se abrazó a si misma cuando leyó lo que el título decía. "Presos de Azkaban escapan con ayuda de los dementores. Gran parte de estos presos eran seguidores del Señor Tenebroso entre ellos el muy conocido Lucius Malfoy, Nott, Bellatrix y Rodolphus, Rabastan Lestrange, Crabbe, McNair, Avery, Rockwood, Jugson, Mulciber y Doholov . El ministerio teme que los seguidores de Quien – no – debe – ser – nombrado, regresen a él con más fuerzas y que la guerra que pareció terminar hacía más de veinte años comience nuevamente..."
No puede ser Luna. Lucius Malfoy esta, está libre. Esto no es bueno para...
Shhh. Alguien viene. – En ese momento Ron entraba algo distraído pero al ver a su hermana se detuvo.
Hola Ginny, hazme un favor. Si ves a Harry dile que estoy arriba ¿bien?
Claro.
Hola Ronald – Ron se quedó mirando como Luna jugaba con su cabello rubio que tapaba el escudo de su casa pero sus ojos eran los que más llamaban la atención de Ron. En ese preciso momento el retrato se volvió a abrir y por este aparecieron Hermione y Harry
Hola Ginny, Luna. – saludó Harry. Ron te estuvimos buscando por todos lados.
No por todos lados porque no me encontraron. – Poco después las dos observaron como Hermione subía las escaleras regañando de forma amistosa a Ron tomada de su brazo. Y Harry detrás de ellos.
Bien, creo que debo hablar con Draco.
Yo creo que También deberías hablar con tu hermano. Ron debería saber que...
No lo digas. Recuerda que las paredes tienen oídos.
fin del Flashback
No sé que esperar. Mi madre está bastante nerviosa. Es posible que vuelva a casa.
Solo espero que no te trate como siempre. – Ginny abrazaba a su interlocutor quien a su vez le devolvía el abrazo.
Sabes bien, que cree que soy una basura como él. Pero está muy equivocado. Aunque me está comenzando a fastidiar esto de estar escondidos. Ginny ¿cuando se lo dirás a tu hermano?
Si, creo que iré corriendo y le diré "Ron, me olvidaba hace unos dos meses que Draco y yo estamos saliendo. Pero no te preocupes él no es como tu crees, se lleva al mundo por delante solo para que el padre lo vea. Pero en verdad es una criatura en verdad dulce y tierna."
Me arruinarás la reputación Malfoy, amor. ¿Mas de l oque está? Muy graciosa. – Draco se acercó a Ginny y la besó. Era increíble que ellos dos estuvieran saliendo después de todo lo que Draco había hecho y dicho acerca de los Weasley. – Gin, necesito que me perdones, de veras.
Eso quedó en el pasado Draco. No debes preocuparte por nada.
¿Hablaremos con Ronald?
No, yo hablaré con él. Tu te quedas quietecitoque te quiero sano y salvo. Y sin ningún rasguño pro parte de Ron.
¿De veras? Yo creo que le tengo un poco más de miendo a tu amigo Potter que a tu hermano.
No tienes de que preocuparte. Harry es como de la familia. Así que se podría decir que eres familia de él también.
NO! Él es familia tuya si quieres. Peor me niego a tenerlo yo de familia.
Como quieras. Pero me tengo que ir a clases. Te veo luego. ¿Si amor?
Claro que sí. Donde siempre – Draco besó apasionadamente a Ginny y la abrazó fuerte. Estaba definitivamente asustado pero no debía aceptarlo. No cuando Ginny estaba con él. No cuando debía ser fuerte para ambos. Por que Ginny sufriría si él estaba mal por eso debía demostrar esa fuerza que se caracterizaba por ser Malfoy. Y que por alguna razón dejó de tener hace tiempo. O quizá, nunca tuvo. Ginny se despidió de Draco y se encaminó a la puerta del armario de escobas. Volvió a besas a Draco y se marchó mirando antes si había alguien fuera o cerca. Al cerrar la puerta Ginny se dirigió a las escaleras para encaminarse al segundo piso donde la esperaban las clases de DCAO. Durante el camino analizó la situación en la se encontraba su querido Draco y a la vez ella misma. Porque no era gratis salir con un Slytherin y mucho menos si eras una Grinffindor. Pero aún así ellos habían mantenido esos dos meses en completo secreto y anonimato, salvo por Luna, quien la descubrió saliendo de aquel preciso armario de escobas y detrás de ella Draco con el cabello solo un poco despeinado a diferencia de la pelirroja. Fue entonces que Ginny tuvo que contarle a Luna todo y esta a diferencia de lo que Ginny pensaba lo aceptó con gran alegría, aunque viniendo de Draco Malfoy estaba un tanto desconfiada. Ginny seguía caminando hacia el aula pero se dio cuenta que se había salteado la primera clase que era herbología con los Ravenclaw y que aún faltaban unos diez minutos para la clase con Lupin. Así que se sentó en el piso y continuó en sus pensamientos. Pensaba en Draco y como él se empeñaba en demostrarle a ella que todo estaba bien. Sin embargo ella conocía demasiado bien a las personas como Draco. Él era una persona sensible que solo necesitaba cariño de alguien. Su madre era una persona que se hacía pasar pro lo que no era, su padre era un pobre subordinado que creía que serlo era lo mejor del mundo y trabajaba para el señor tenebroso como en elfo doméstico para una familia mágica. Draco Malfoy, sin embargo solía disimular bien sus pensamientos y sentimientos. Tan solo pensar en lo que había pasado esa noche hacía ya unos dos meses.
Flashback
Ginny caminaba por los pasillos que dejaban las cocinas, para volver a la sala común cuando escuchó unos ruidos de pasos. Cerca de allí. Ella se escondió y se sorprendió al ver a Malfoy caminando de un lado a otro hablando para sí mismo, como un loco.
Es imposible, no lo soportaré más. Ya es suficiente que él se esté regocijando en Azkaban mientras que mi madre y yo estamos volviéndonos locos para saber que hacer sin él. Era demasiado indispensable para el muy maldito de Voldemort pero también lo era para su familia y ahora no está más. No permitiré que mi madre sufra por su culpa o que yo lo haga también. Ese maldito que se hace llamar mi padre las pagará todas juntas. – Malfoy seguía dando vueltas sobre si mismo mientras una lágrima traviesa se escapaba de sus ojos y se escurría por su mejilla. Ginny se había quedado muy mal por lo que había escuchado y prefirió retirarse para no ser vista. Pero al intentarlo hizo un ruido demasiado evidente que hizo alertar a Malfoy de la presencia de alguien allí. - ¿Quién demonios está allí? – Preguntó con el mismo tono apacible y casi mudo con el que estaba hablando hacía un minuto. Ginny salió de donde estaba y se dejó ver. – Weasley ¿Acaso no tienes nada mejor que hacer que estar espiando a las personas?
Lo...lo siento Malfoy. No era mi intención. – A Ginny se le revelaba una lágrima al igual que le había pasado a él anteriormente. Al parecer esto lo hizo recapacitar por primera vez en que tal vez, solo tal vez, Virginia Weasley estaba sufriendo.
Lo lamento Yo. No debí tratarte así. – Ginny se quedó congelada en ese preciso instante en que Draco Malfoy reaccionó de esa forma.
¿Qué te sucede? Puede hablar conmigo si quieres
No es necesario. – Draco había vuelto a su tono automático y dictador de siempre pero esta vez tenía un deje de tristeza.
Mi madre siempre dice, que es mejor decir los problemas. Compartiéndolos siempre se encuentra una solución a todo más rápido. – Draco la miró. Por primera vez la había mirado, no como Virginia Weasley, sino como alguien a quien poderle contar las cosas.
¿En verdad dice eso tu madre?
Claro. – Ginny se sentó en el frío suelo y espero a que Draco hiciera lo mismo.
Sabes que soy Draco Malfoy, el "mala entraña" de Sluthrin ¿Verdad?
Hoy no. En este momento eres solo Draco, que necesita que los escuchen. Y creo que soy la única persona que está aquí para hacerlo
Aunque hubieran mil personas, estoy seguro que serías la única que lo haría sin ningún privilegio o interés.
Puede ser. Pero anda. Dime que sucede que te sentirás mejor. – fue en ese momento que todo comenzaba entre ellos. A partir de allí todas las noches, ambos se juntaban en ese lugar para platicar de cosas triviales y otra no tanto. Hasta que un día Draco le confesó que se había enamorado de ella. Ginny tardó solo un par de segundo analizar la situación y responder de la mejor forma posible. Con un dulce beso en los labios para demostrarle que sus sentimientos eran los mismos.
Fin del Flashback Ginny sonrió tras recordaba ese momento en su vida. Pero ahora le quedaba una cosa. Decírselo a su familia. O quizá a ...
Gin, ¿Qué haces?
Solo espero a que Lupin llegue a clases.
Ya veo. ¿puedo esperar contigo? Necesito hablar unas cosas con él.
Claro Harry. Adelante – Harry se sentó junto a ella y pasó su brazo por sus hombros en forma protectora. – Harry...
¿Si?
¿Qué sientes por mi? – Preguntó con total naturalidad.
Pues déjame ver. Ron es mi hermano y mi mejor amigo. Tus padres son los padres que nunca tuve y tus hermanos son la mejor familia que tuve, aunque no sean de mi sangre. Creo que eso te deja en papel de mi hermanita menor y sobreprotegida. – Ginny apoyó su cabeza en el hombro de Harry y este prosiguió - ¿Qué sucede Gin?
Es solo que tengo un pequeño problema que debo hablar con Ron o con algún Weasley y no me atrevo
Pues aunque no sea un Weasley, puedes contar conmigo, y lo sabes.
¿En verdad? – Ginny pareció entender lo que hasta hace unos minutos era un completo laberinto para ella. Así que tomó la oportunidad y se giró hacia Harry para mirarle a los ojos. – Harry, yo te considero así como un hermano. El hermano gemelo de Ron.
¿Tanto nos parecemos? – Harry había utilizado un tono de dolor en broma lo que hizo que Ginny sonriera – Así estás mejor. Dime...
Es solo que ... bueno, no se como decirlo así que aquí voy. Estoy de novia con alguien.
Eso es genial. Pero ahora entiendo porqué no quieres decírselo a Ron. Te mataría pero primero lo mataría a él.
Ese es el punto Harry. No lo quiere ni un poquito. Es mas creo que lo odia.
Espera, si lo pones en esos términos parece que estuvieras hablando de un Slytherin. – Ginny movió la cabeza en forma de afirmación- solo espero que no sea el que estoy pensando porque te juro que irá a parar a Azcaban por abuso.
Harry ¿En quien estás pensando?
No importa ¿Quién es?
Solo prométeme que no actuaras como lo haría Ron y que serás comprensivo. Debes entender que esto me está matando pro dentro. – Harry la miró a los ojos como señal de seguridad. – Pues es... Draco Malfoy. – Ginny había chico el nombre y tan rápido que Harry se quedó duro como si todavía estuviera esperando que le dijera el nombre. Para luego comprender que ese nombre que él había escuchado no había sido su imaginación.
Espera un momento... ¿me estás diciendo que Draco Malfoy, el que todos conocemos y odiamos, está saliendo contigo y son novios?
Pues si Harry. Lo siento pero es la verdad y no cambiaré de postura...
Ginny, quiero que sepas lo que estás haciendo y donde te estás metiendo.
No debes preocuparte Luna ya me fijo lo mismo y no es necesario que me lo repitas.
¿Luna lo sabe?
Aja.
¿Desde cuando?
Desde hace un mes y algo. – Harry volvió a mirarla a los ojos, pero esta vez fue una mirada de reproche.
Mira Ginny, si tu estás bien. Yo estaré bien. Eres mi pequeña hermana y solo quiero lo mejor para ti. Pero a la primera de cambios que ese sujeto te haga algo te juro que lo mato.
Necesito pedirte un favor Harry
¿Qué es?
Bueno, pues. Que me ayudes a hablar con Ron para que no me mate y tampoco a mi. – Harry se detuvo a meditar la situación y luego recapacito y le contestó firmemente.
Virginia Weasley, haré todo l oque esté a mi alcance para que tu estés bien. – En ese momento Remus Lupin llegaba de las cocinas hacia el salón de clases. Harry se levantó del piso y ayudó a Ginny a hacer lo mismo. Harry entró al salón y a los poco minutos salió con una sonrisa y se acercó a Ginny para susurrarle algo ya que habían algunos estudiantes que acababan de llegar. – intentaré ayudarte en lo que sea Gin. Te lo prometo. ¿De cuerdo?
Gracias Harry. Eres un gran amigo y hermano.
Capítulo IX
Harry ¿Está bien? – Harry no contestaba, esa carta lo había sacado de toda claridad o pensamientos. Era excesivamente imposible que sus padres le escribieran. Ellos estaba muertos. Pero aún así esa carta era de ellos. De sus padres, de las personas que más necesitaba en este mundo al igual que Sirius. Sus ojos se humedecieron, tomó la carta y se levantó para mirar a Dumbledore que en ese momento estaba hablando con Remus Lupin. Pero tardó apenas dos segundo en girarse para ver a Harry que lo miraba con una sonrisa y una pequeña lágrima rodeando por su mejilla, casi indetectable. Dumbledore asintió y se levantó para encaminarse hacía la puerta que se encontraba en la parte izquierda de la mesa de los profesores. Mientras que Harry se dirigía a la puerta del gran comedor y se encaminaba a la oficina de su director.
Patatas de chocolate – Dijo al instante de haber llegado. La gárgola se giró dejando ver una escalera que se movía sola. Harry entró y esperó a encontrarse con la puerta de madera y perilla dorada. Golpeó al mismo momento que la giraba y entraba a la oficina.
Harry, ¿Qué sucede? – Preguntó Dumbledore sentado detrás de su escritorio.
Esto profesor. Solo esto. – Harry extendió la carta y se sentó frente a Dumbledore. Aún mantenía su sonrisa
Harry, esto... ¿Quién te envió esta carta?
No lo sé. Solo llegó hoy con el resto de las cartas. No tiene remitente pero se que es de mis padres.
Espera un momento. – Dumbledore se levantó y subió unas pequeñas escaleras de caracol hacia una biblioteca llena de libros, expedientes y... – Aquí está. – Dumbledore bajó la escalera de caracol y se sentó nuevamente en su lugar abrió la carpeta y Harry miró con gran asombro que en la primera hoja de esa carpeta había dos nombres, MERODEADORES Y PEREGRINAS.
Profesor, ¿Qué es eso?
Pues es una especie de carpeta que hice con un grupo de siete chicos que durante siete años hicieron de este colegio lo más divertido y a la vez lo más terrorífico de todo el mundo. – miró la primera página y luego aclaró. – Aunque creo que hoy en día unas cuantas personas podrían estar al nivel de ser llamados merodeadores o peregrinos. – Su mirada volvió a Harry y luego a la carpeta y sonrió. – Veamos... lo encontré. Mira Harry. – Dumbledore le extendió un sobre que tenía guardado entre unos papeles con diferentes letras y garabatos. Harry tomó el sobre y lo abrió grande fue la sorpresa al descubrir que era lo que estaba leyendo en ese momento.
Querido Profesor Dumbledore,
Fue un honor haber encontrado a una persona como usted en el colegio y en nuestras vidas. Nos ha acompañado durante estos largos y duros siete años y es hora de agradecerle de una de las mejores formas que hemos encontrado tanto James como yo. Ya se lo he dicho en su momento y se lo diré ahora, sabe bien lo quiero como un padre, que fue mi ejemplo a seguir en este nuevo mundo que conocí a los once años y le estoy sumamente agradecida. Le pido perdón por todo lo que James y yo hemos hecho en el pasado y espero que nos perdone por aquellas, tantas, travesuras que realizamos durante los alocados años de escuela. Es por eso que le pido que acepte ser mi padre en este momento tan especial para mi y para James también. Sería un verdadero honor y le estaría eternamente agradecida si cumpliera mi sueño de acompañarme al altar y entregarme a James, como lo haría mi padre si estuviera con nosotros. Muchas gracias y espero que acepte. Un saludo muy grande Lily Evans
Creo Harry, que esta es la misma letra que tu carta ¿verdad?
Si profesor. Así es.
¿Qué le habrá sucedido a Harry para que se fuera de esa manera tan contenta del comedor? – Preguntó Ginny que había llegado junto a su hermano y amiga al mismo tiempo que Harry se marchaba.
No lo se Gin, pero estoy segura que nos lo dirá cuando regrese. – Hermione miró el reloj y se volvió a Ron. – Creo que es hora de ir a clases. Debemos estar a tiempo para Criaturas Mágicas.
Tienes razón. – Hermione y Ron se levantaron luego de que Ron terminara de un sorbo el café de su taza y llevó una tostada con mermelada de fresa en la mano y con la otra su mochila.
Nunca cambias ¿He Ron?
Sería demasiado aburrido si cambiara. Acéptalo Hermione, soy el alma del grupo.
Definitivamente – Hermione se colgó del cuello de Ron y caminaron juntos y riendo hacia los terrenos para asistir a la clase de Hagrid. Ginny se quedó mirando como se iban esos dos y se quedó perdida en sus pensamientos caminando hacia la salida cuando unas manos la tomaron por sorpresa.
Hey, ¿Qué demo... ¡TU!
Baja la voz, que no quiero que se den cuenta – Ginny es llevada a una de las puertas más cercanas a la entrada que resultó ser un armario de escobas. - ¿Cómo estás?
Bien. ¿Cómo estás tú? Me enteré lo de tu padre...
Flashback
Ginny estaba en la sala común leyendo un libro cuando Parvatil entró anunciando que Luna estaba en la entrada esperándola fuera. Ella se levantó y se dirigió a la entrada donde Luna la esperaba y la hizo pasar. Ambas se sentaron en el sillón y comenzaron a platicar de trivialidades, pero era obvio que Luna estaba algo nerviosa.
Está bien ¿qué es lo que te traes, Lun?
Pues... creo que debes saber esto Ginny. – Luna le mostró el diario El Profeta y le enseñó la página que ella estaba leyendo momentos antes de in con Ginny. Esta última se asombró y se abrazó a si misma cuando leyó lo que el título decía. "Presos de Azkaban escapan con ayuda de los dementores. Gran parte de estos presos eran seguidores del Señor Tenebroso entre ellos el muy conocido Lucius Malfoy, Nott, Bellatrix y Rodolphus, Rabastan Lestrange, Crabbe, McNair, Avery, Rockwood, Jugson, Mulciber y Doholov . El ministerio teme que los seguidores de Quien – no – debe – ser – nombrado, regresen a él con más fuerzas y que la guerra que pareció terminar hacía más de veinte años comience nuevamente..."
No puede ser Luna. Lucius Malfoy esta, está libre. Esto no es bueno para...
Shhh. Alguien viene. – En ese momento Ron entraba algo distraído pero al ver a su hermana se detuvo.
Hola Ginny, hazme un favor. Si ves a Harry dile que estoy arriba ¿bien?
Claro.
Hola Ronald – Ron se quedó mirando como Luna jugaba con su cabello rubio que tapaba el escudo de su casa pero sus ojos eran los que más llamaban la atención de Ron. En ese preciso momento el retrato se volvió a abrir y por este aparecieron Hermione y Harry
Hola Ginny, Luna. – saludó Harry. Ron te estuvimos buscando por todos lados.
No por todos lados porque no me encontraron. – Poco después las dos observaron como Hermione subía las escaleras regañando de forma amistosa a Ron tomada de su brazo. Y Harry detrás de ellos.
Bien, creo que debo hablar con Draco.
Yo creo que También deberías hablar con tu hermano. Ron debería saber que...
No lo digas. Recuerda que las paredes tienen oídos.
fin del Flashback
No sé que esperar. Mi madre está bastante nerviosa. Es posible que vuelva a casa.
Solo espero que no te trate como siempre. – Ginny abrazaba a su interlocutor quien a su vez le devolvía el abrazo.
Sabes bien, que cree que soy una basura como él. Pero está muy equivocado. Aunque me está comenzando a fastidiar esto de estar escondidos. Ginny ¿cuando se lo dirás a tu hermano?
Si, creo que iré corriendo y le diré "Ron, me olvidaba hace unos dos meses que Draco y yo estamos saliendo. Pero no te preocupes él no es como tu crees, se lleva al mundo por delante solo para que el padre lo vea. Pero en verdad es una criatura en verdad dulce y tierna."
Me arruinarás la reputación Malfoy, amor. ¿Mas de l oque está? Muy graciosa. – Draco se acercó a Ginny y la besó. Era increíble que ellos dos estuvieran saliendo después de todo lo que Draco había hecho y dicho acerca de los Weasley. – Gin, necesito que me perdones, de veras.
Eso quedó en el pasado Draco. No debes preocuparte por nada.
¿Hablaremos con Ronald?
No, yo hablaré con él. Tu te quedas quietecitoque te quiero sano y salvo. Y sin ningún rasguño pro parte de Ron.
¿De veras? Yo creo que le tengo un poco más de miendo a tu amigo Potter que a tu hermano.
No tienes de que preocuparte. Harry es como de la familia. Así que se podría decir que eres familia de él también.
NO! Él es familia tuya si quieres. Peor me niego a tenerlo yo de familia.
Como quieras. Pero me tengo que ir a clases. Te veo luego. ¿Si amor?
Claro que sí. Donde siempre – Draco besó apasionadamente a Ginny y la abrazó fuerte. Estaba definitivamente asustado pero no debía aceptarlo. No cuando Ginny estaba con él. No cuando debía ser fuerte para ambos. Por que Ginny sufriría si él estaba mal por eso debía demostrar esa fuerza que se caracterizaba por ser Malfoy. Y que por alguna razón dejó de tener hace tiempo. O quizá, nunca tuvo. Ginny se despidió de Draco y se encaminó a la puerta del armario de escobas. Volvió a besas a Draco y se marchó mirando antes si había alguien fuera o cerca. Al cerrar la puerta Ginny se dirigió a las escaleras para encaminarse al segundo piso donde la esperaban las clases de DCAO. Durante el camino analizó la situación en la se encontraba su querido Draco y a la vez ella misma. Porque no era gratis salir con un Slytherin y mucho menos si eras una Grinffindor. Pero aún así ellos habían mantenido esos dos meses en completo secreto y anonimato, salvo por Luna, quien la descubrió saliendo de aquel preciso armario de escobas y detrás de ella Draco con el cabello solo un poco despeinado a diferencia de la pelirroja. Fue entonces que Ginny tuvo que contarle a Luna todo y esta a diferencia de lo que Ginny pensaba lo aceptó con gran alegría, aunque viniendo de Draco Malfoy estaba un tanto desconfiada. Ginny seguía caminando hacia el aula pero se dio cuenta que se había salteado la primera clase que era herbología con los Ravenclaw y que aún faltaban unos diez minutos para la clase con Lupin. Así que se sentó en el piso y continuó en sus pensamientos. Pensaba en Draco y como él se empeñaba en demostrarle a ella que todo estaba bien. Sin embargo ella conocía demasiado bien a las personas como Draco. Él era una persona sensible que solo necesitaba cariño de alguien. Su madre era una persona que se hacía pasar pro lo que no era, su padre era un pobre subordinado que creía que serlo era lo mejor del mundo y trabajaba para el señor tenebroso como en elfo doméstico para una familia mágica. Draco Malfoy, sin embargo solía disimular bien sus pensamientos y sentimientos. Tan solo pensar en lo que había pasado esa noche hacía ya unos dos meses.
Flashback
Ginny caminaba por los pasillos que dejaban las cocinas, para volver a la sala común cuando escuchó unos ruidos de pasos. Cerca de allí. Ella se escondió y se sorprendió al ver a Malfoy caminando de un lado a otro hablando para sí mismo, como un loco.
Es imposible, no lo soportaré más. Ya es suficiente que él se esté regocijando en Azkaban mientras que mi madre y yo estamos volviéndonos locos para saber que hacer sin él. Era demasiado indispensable para el muy maldito de Voldemort pero también lo era para su familia y ahora no está más. No permitiré que mi madre sufra por su culpa o que yo lo haga también. Ese maldito que se hace llamar mi padre las pagará todas juntas. – Malfoy seguía dando vueltas sobre si mismo mientras una lágrima traviesa se escapaba de sus ojos y se escurría por su mejilla. Ginny se había quedado muy mal por lo que había escuchado y prefirió retirarse para no ser vista. Pero al intentarlo hizo un ruido demasiado evidente que hizo alertar a Malfoy de la presencia de alguien allí. - ¿Quién demonios está allí? – Preguntó con el mismo tono apacible y casi mudo con el que estaba hablando hacía un minuto. Ginny salió de donde estaba y se dejó ver. – Weasley ¿Acaso no tienes nada mejor que hacer que estar espiando a las personas?
Lo...lo siento Malfoy. No era mi intención. – A Ginny se le revelaba una lágrima al igual que le había pasado a él anteriormente. Al parecer esto lo hizo recapacitar por primera vez en que tal vez, solo tal vez, Virginia Weasley estaba sufriendo.
Lo lamento Yo. No debí tratarte así. – Ginny se quedó congelada en ese preciso instante en que Draco Malfoy reaccionó de esa forma.
¿Qué te sucede? Puede hablar conmigo si quieres
No es necesario. – Draco había vuelto a su tono automático y dictador de siempre pero esta vez tenía un deje de tristeza.
Mi madre siempre dice, que es mejor decir los problemas. Compartiéndolos siempre se encuentra una solución a todo más rápido. – Draco la miró. Por primera vez la había mirado, no como Virginia Weasley, sino como alguien a quien poderle contar las cosas.
¿En verdad dice eso tu madre?
Claro. – Ginny se sentó en el frío suelo y espero a que Draco hiciera lo mismo.
Sabes que soy Draco Malfoy, el "mala entraña" de Sluthrin ¿Verdad?
Hoy no. En este momento eres solo Draco, que necesita que los escuchen. Y creo que soy la única persona que está aquí para hacerlo
Aunque hubieran mil personas, estoy seguro que serías la única que lo haría sin ningún privilegio o interés.
Puede ser. Pero anda. Dime que sucede que te sentirás mejor. – fue en ese momento que todo comenzaba entre ellos. A partir de allí todas las noches, ambos se juntaban en ese lugar para platicar de cosas triviales y otra no tanto. Hasta que un día Draco le confesó que se había enamorado de ella. Ginny tardó solo un par de segundo analizar la situación y responder de la mejor forma posible. Con un dulce beso en los labios para demostrarle que sus sentimientos eran los mismos.
Fin del Flashback Ginny sonrió tras recordaba ese momento en su vida. Pero ahora le quedaba una cosa. Decírselo a su familia. O quizá a ...
Gin, ¿Qué haces?
Solo espero a que Lupin llegue a clases.
Ya veo. ¿puedo esperar contigo? Necesito hablar unas cosas con él.
Claro Harry. Adelante – Harry se sentó junto a ella y pasó su brazo por sus hombros en forma protectora. – Harry...
¿Si?
¿Qué sientes por mi? – Preguntó con total naturalidad.
Pues déjame ver. Ron es mi hermano y mi mejor amigo. Tus padres son los padres que nunca tuve y tus hermanos son la mejor familia que tuve, aunque no sean de mi sangre. Creo que eso te deja en papel de mi hermanita menor y sobreprotegida. – Ginny apoyó su cabeza en el hombro de Harry y este prosiguió - ¿Qué sucede Gin?
Es solo que tengo un pequeño problema que debo hablar con Ron o con algún Weasley y no me atrevo
Pues aunque no sea un Weasley, puedes contar conmigo, y lo sabes.
¿En verdad? – Ginny pareció entender lo que hasta hace unos minutos era un completo laberinto para ella. Así que tomó la oportunidad y se giró hacia Harry para mirarle a los ojos. – Harry, yo te considero así como un hermano. El hermano gemelo de Ron.
¿Tanto nos parecemos? – Harry había utilizado un tono de dolor en broma lo que hizo que Ginny sonriera – Así estás mejor. Dime...
Es solo que ... bueno, no se como decirlo así que aquí voy. Estoy de novia con alguien.
Eso es genial. Pero ahora entiendo porqué no quieres decírselo a Ron. Te mataría pero primero lo mataría a él.
Ese es el punto Harry. No lo quiere ni un poquito. Es mas creo que lo odia.
Espera, si lo pones en esos términos parece que estuvieras hablando de un Slytherin. – Ginny movió la cabeza en forma de afirmación- solo espero que no sea el que estoy pensando porque te juro que irá a parar a Azcaban por abuso.
Harry ¿En quien estás pensando?
No importa ¿Quién es?
Solo prométeme que no actuaras como lo haría Ron y que serás comprensivo. Debes entender que esto me está matando pro dentro. – Harry la miró a los ojos como señal de seguridad. – Pues es... Draco Malfoy. – Ginny había chico el nombre y tan rápido que Harry se quedó duro como si todavía estuviera esperando que le dijera el nombre. Para luego comprender que ese nombre que él había escuchado no había sido su imaginación.
Espera un momento... ¿me estás diciendo que Draco Malfoy, el que todos conocemos y odiamos, está saliendo contigo y son novios?
Pues si Harry. Lo siento pero es la verdad y no cambiaré de postura...
Ginny, quiero que sepas lo que estás haciendo y donde te estás metiendo.
No debes preocuparte Luna ya me fijo lo mismo y no es necesario que me lo repitas.
¿Luna lo sabe?
Aja.
¿Desde cuando?
Desde hace un mes y algo. – Harry volvió a mirarla a los ojos, pero esta vez fue una mirada de reproche.
Mira Ginny, si tu estás bien. Yo estaré bien. Eres mi pequeña hermana y solo quiero lo mejor para ti. Pero a la primera de cambios que ese sujeto te haga algo te juro que lo mato.
Necesito pedirte un favor Harry
¿Qué es?
Bueno, pues. Que me ayudes a hablar con Ron para que no me mate y tampoco a mi. – Harry se detuvo a meditar la situación y luego recapacito y le contestó firmemente.
Virginia Weasley, haré todo l oque esté a mi alcance para que tu estés bien. – En ese momento Remus Lupin llegaba de las cocinas hacia el salón de clases. Harry se levantó del piso y ayudó a Ginny a hacer lo mismo. Harry entró al salón y a los poco minutos salió con una sonrisa y se acercó a Ginny para susurrarle algo ya que habían algunos estudiantes que acababan de llegar. – intentaré ayudarte en lo que sea Gin. Te lo prometo. ¿De cuerdo?
Gracias Harry. Eres un gran amigo y hermano.
