Cap. 8 La leyenda de la Sakura poblana xD

Cuando abrió la puerta se quedó maravillada; llego a un campo de flores hermosas, el paisaje era precioso, el sol resplandecía y podían oírse los pájaros cantar, no podía evitar sentir nostalgia, a lo lejos podía divisarse una gran casa muy bonita. Volteo y no pudo evitar fruncir el ceño y mirar curiosa. Frente a ella se encontraba una niña parecida a ella (igualita nomas que en chiquita) de cabellos rosas cortos, portaba un vestido rojo con bordados dorados muy finos, collares también dorados y un velo con cuentas preciosas que cubría parte de su cabeza.

-Hola, te eh estado esperando- la niña la veía con una sonrisa tierna.

-Pero tuu...- Sakura se había quedado sin habla.

-Sí, yo soy tu, bueno realmente yo soy la parte de tus recuerdos de la infancia, tendrás que esperar un poco para encontrar las otras dos partes: tu adolescencia y el suceso, no me preguntes más porque yo no tengo esos recuerdos y no estoy enterada de nada- la pequeña ensancho su sonrisa - creo que a la Sakura de la adolescencia te será muy fácil encontrarla pero a la del suceso... mmm ella no se deja ver fácilmente- la niña negaba con la cabeza - bueno será mejor que me recibas de una vez para que busques a las otras dos- la pequeña pelirosa corrió hasta la ojijade mayor y la abrazo desapareciendo en una estela de brillo. Ese brillo fue aclarando las dudas en su interior y de repente sus recuerdos se agolparon en su mente.

Inicia Flashback

Sakura Haruno era una pequeña niña de aproximadamente 6 años que vivía en una hermosa casa, hija de los últimos descendientes de un emperador hindú, estaba rodeada de lujos.

Un día su casa es atacada por piratas que llegaron al puerto cercano en busca de riquezas y al enterarse de la fortuna de su familia decidieron hacerse de ella. Los rufianes no solo buscaban dinero o joyas, también buscaban personas para vender como esclavos. Desgraciadamente Sakura se encontraba lejos de sus padres cuando paso el atraco (en el campo de flores en el que tanto le gustaba jugar) y cuando llego a su casa no pudo evitar ser capturada por esos hombres.

Un golpe certero la hizo perder en conocimiento, cuando despertó se encontraba dentro del barco pirata hacia quien sabe donde. La niña lloro durante noches y dias enteros, daba gracias a que aquellos hombres fueran avariciosos, le habían contado que una esclava virgen valía más dinero y el hecho de ser una niña multiplicaba su valor. Es por eso que no la habían atacado ni intentado abusar de ella. Aun así en ocasiones podía sentir la mirada perversa de esos degenerados y temía que un arranque intentaran hacerle algo.

Así vivió durante 3 meses en aquel barco pirata temiendo por su vida, oraba y meditaba para no perder la cabeza y sentirse más cerca de sus padres. Fue una bendición aquel día que como un ángel caído del cielo apareció en su vida la pequeña pelinegra que ahora era su mejor amiga.

A ella y otras esclavas las habían llevado al mercado en Japón para venderlas al mejor postor; ella llevaba su ropa fina (ese vestido que tenía la niña recuerdo infancia) estaba sentada en un banquito sola y apartada.

-Hola, que bonito vestido- una niña ojiperla se había acercado a ella y le sonreía, la pequeña pelinegra nunca había visto un vestido tan bonito con bordados tan vistosos.

-No deberías de estar aquí, esos hombres son muy malos, puede que te lastimen por favor aléjate- Sakura estaba preocupada no sabía si sus captores se atreverían a toman esclavos a la vista de todos, pero prefería prevenir y que esa linda niña estuviera a salvo.

-Mi nombre es Hinata, ¿quisieras ser mi amiga?- esa niña de cabello rosa y vestimenta hermosamente extraña la miraba confundida.

-Mi nombre es Sakura...- pero antes de que pudiera terminar de presentarse un joven castaño muy parecido a Hinata apareció y tomo del brazo a la niña -Hinata-sama no debería de estar aquí, este no es lugar para alguien como usted- y sin más se llevó a la ojiperla tirándola del brazo.

Sakura se entristeció ella no podía irse igual que aquella niña. Solo podía observarla desde lejos, la pequeña hablaba con aquel joven y volteaban a verla, el castaño la miraba con el ceño fruncido y una ceja ligeramente alzada, asentía por momentos y después camino unos cuantos pasos hasta un hombre muy parecido a ambos. El hombre de cabellos castaños y ojos perlas se acercó a la niña la cual parecía pedir algo con todas sus fuerzas como si implorara por algo.

Pasaron los minutos y cuando menos lo esperaba era su turno de ser subastada, estaba nerviosa, la sentaron en una silla al centro de una tarima, ella mantenía una postura alzada, tranquila y quieta; contraria a como se sentía.

El pirata comerciante empezó a hablar -Y aquí tenemos un tesoro traído desde la India, una princesa pura e inocente digna de pertenecer a un emperador, iniciamos la subasta...- varios hombres ofrecían diversas cantidades de dinero, algunos incluían ganado o costales de múltiples granos, pero nadie esperaba la oferta propuesta por aquel hombre ojiperla. Un barco cargado de granos de arroz y una fuerte suma de dinero fue la oferta nada despreciable que logro la compra de la pequeña pelirrosa.

Al llegar a la mansión de sus ahora amos, se enteró que la compra fue gracias a la insistencia de la hija mayor de Hiashi Hyuga, ellos eran una familia respetada y poderosa; el Clan Hyuga poseía habilidades que muchos respetaban, temían y deseaban.

Mi -Eres libre de irte cuando quieras- le habia dicho el patriarca del clan -pero ten en cuenta tu situación, si te quedas tendrás un techo, abrigo y comida; no pasaras penas, claro que nada es gratis, tendrás que entrenar duro junto con Neji y Hinata, tu trabajo será proteger y acompañar a mi hija, la futura heredera del clan Hyuga- y sin más el hombre le dio la espalda y salió para quien sabe dónde.

Su mejor opción era quedarse, además no sabía cómo regresar a casa. Así pasaron los años y Sakura Haruna se convirtió en la guardiana de Hinata Hyuga, Neji se había ido a administrar las tierras heredadas por su padre y a sus 13 años ambas chicas eran las más grandes amigas. Un día la Hyuga le contó que estaba muy nerviosa, pues debía de conocer a su futuro esposo, un joven heredero con que su padre le había arreglado la unión. Y de esta forma conocieron a un chico pelinegro, de ojos igualmente negros y un muchacho rubio de ojos de color azul del cielo.

Fin del flashback

A Sakura le corrían lágrimas por las mejillas, ciertamente su infancia había sido muy triste, sobre todo por la separación que tuvo de su familia.

Miro a su alrededor, un poco más lejos se podía ver una puerta la cual aparentemente no dirigía a ningún sitio, se acercó y trago saliva, eran muchas emociones para digerir en tan poco tiempo, pero no tenía otra opción si quería recordar del todo al pequeño pelinegro que acababa de ver en sus recuerdos debía pasar por esa puerta y encontrar a la Sakura de la adolescencia...