(NA: como siempre, la parte en cursiva pertenece a un flashback)
Al día siguiente esperaba en el lugar en el que había quedado con el moreno apoyado a la sombra de un árbol. Aquellos días estaba haciendo más calor de la cuenta en la ciudad y cuando se esperaba a alguien a pleno sol cualquier cosa que pudiera servir de refugio se agradecía. Especialmente alguien tan pálido como él que solo conseguiría quemarse y que se rieran de él.
Lo vio acercarse con paso distraído con un aspecto mucho más propio de él de con el que lo había visto la última vez, aunque seguiría sin acostumbrarse al cambio en el pelo, pasara el tiempo que pasara.
- Llegas tarde – le soltó a modo de saludo.
- Quería poner a prueba si el clima conseguía derretirte un rato – sonrió de medio lado quitándose las gafas de sol.
- Por poco – posiblemente volviera a casa con las mejillas rojizas por culpa del sol, eso no se lo iba a quitar nadie a no ser que se pasara el día a cubierto-. ¿Sigues desterrado?
- Ya me avisarán cuando pueda volver a casa. Hasta el traidor de Agumon se ha aliado en mi contra.
- ¿Tiene algo de idea ella?
- No, ha llegado mi hermana, me ha echado y me ha cerrado la puerta en las narices por si acaso – negó con la cabeza con resignación y luego le hizo un gesto para que echara a andar a su lado-. ¿Quieres ir a alguna parte?
- Esto ha cambiado tanto que no creo que sepa ir a ningún sitio ya…
- Pues vas a tener que fiarte de mí.
- ¿Por qué has echado a tu hermano de casa? – Koemi se había reído al ver la escena entre los dos Yagami, pero de ahí a entender qué era lo que pasaba… había esperado hasta que se quedaron solas para preguntar.
- Porque a él no le interesa nada de lo que pase hoy aquí.
- ¿Lo que pasa hoy aquí? ¿No se os habrá ocurrido celebrarme la despedida de soltera con demasiada antelación, no?
- No, mejor – sonrió divertida antes de salir corriendo hacia la puerta cuando volvió a escuchar el timbre.
- ¿Esperamos a alguien?
- Ya lo verás – no miró antes de abrir a sabiendas de quién era, y si era su hermano de vuelta otra vez volvería a cerrarle la puerta en las narices.
Tal y como Hikari había esperado, tras la puerta se encontraba Sora, quien había esperado a perder de vista a Taichi para acercarse y llamar a la puerta. Llevaba un bolso más grande de lo normal, que más bien parecía un maletín de trabajo y tenía la misma cara de ocultar algo que la otra chica.
- Pero… ¿qué? – Koemi se sorprendió mucho al verla-. ¡Sora! – se acercó hasta la chica cuando ya estuvo dentro, yendo a saludarla rápidamente-. ¿Qué estás haciendo tú aquí?
- Darte tu regalo de boda – sonrió abiertamente antes de inclinarse para darle dos besos en la mejilla como saludo-. ¿Dónde puedo dejar las cosas?
- ¿Mi regalo…?
Estiró la mano para coger la chaqueta de ella a modo de respuesta, desapareciendo unos segundos para ir a dejarla encima de la cama en la habitación, volviendo con la expresión totalmente interrogante.
- Espero no llegar demasiado tarde, quizás tendría que haberte avisado, pero según me han contado todavía llego a tiempo.
- ¿Llegar a tiempo a qué?
- Ven – Hikari tiró de ella para llevarla a sentarse al sofá del salón-. Tú solo espera y verás.
Se dejó arrastrar entendiendo cada vez menos. ¿Llegar tarde para qué? ¿Contar? ¿El qué le habían contado? ¿Por eso habían echado a Taichi de casa? Miró confusa hacia la pelirroja hasta que de repente se dio cuenta de algo. Habían echado al novio de la casa y aquella que estaba delante de ella era diseñadora… Verla sacar un cuaderno confirmó sus sospechas. Y automáticamente su pulso de aceleró.
- ¿Qué has hecho? – dijo con un hilo de voz.
- Pues… yo espero que te guste. De verdad que lo espero… conozco a ese idiota que tienes por prometido desde que tengo recuerdos y es lo menos que podía hacer. Yo… si no te gusta o ya tenías otra idea puedes decírmelo sin miedo. De verdad… - se acercó finalmente, abriendo el cuaderno-. Te pido total sinceridad, es tu día, así que por favor, sin miedos.
- Dáselo de una vez, ya verás como le encanta – apremió Hikari.
La pelirroja sonrió antes de alargar la mano y tenderle el cuaderno. No lo cogió inmediatamente, sino que poco a poco alargó las manos temblorosas, casi con miedo. Sabía lo que iba a ver allí, pero estaba demasiado nerviosa.
- Se lo comenté primero a Taichi – aclaró Sora intentando relajar un poco la situación – para ver si a él le parecía bien.
Finalmente enfocó lo que había dibujado en aquel papel, llevándose una mano a sus labios, con una expresión de sorpresa difícil de ocultar incluso con aquel gesto. A aquellas alturas el nombre de Sora era conocido y llevar algo hecho por ella en una ocasión como su boda era algo que no hubiera pensado poder decir. Pero que lo hubiera hecho especialmente para ella y que fuera… sencillamente perfecto y lo que ella tuviera en mente era otra cosa muy diferente.
- ¿Te gusta? – preguntó Hikari al ver que tardaba en reaccionar.
- … - dejó el cuaderno de lado para levantarse rápidamente y abrazar a la otra.
Sonrió antes de devolverle el gesto, entendiendo bien la reacción de la chica. Le había gustado, la conocía como para poder haber acertado con sus gustos. Y aunque no lo reconocería, con la cabeza como la tenía aquel día temía que no le fuera a salir algo apropiado. No había sido el caso y ahí estaba su recompensa.
- Podemos hacer cualquier modificación que quieras y cuando esté todo listo iremos al estudio para cogerte las medidas y poder hacerlo para que esté listo para el día de la boda.
- Yo… Mil gracias. Es perfecto, muchísimas gracias.
- No me las des – volvió a sonreír cuando se apartó-. Y además he tenido un par de buenas cómplices – señaló a Hikari con la cabeza-. Su madre también me ayudó para ultimar un par de detalles.
- ¿Taichi sabía a lo que veníais hoy?
- Sí, claro, lleva acosándome desde que tengo el borrador – su hermano estaba casi más nervioso que ella, dijera lo que dijera.
- Qué callado se lo tenía…
Volvió a girarse hacia el cuaderno, cogiéndolo y mirando el vestido de nuevo. Todos los detalles, la forma, la caída de la falda… Absolutamente todo era justo y exactamente lo que se hubiera podido imaginar. Apenas había tenido tiempo para empezar a buscar y, de repente, tenía el vestido perfecto delante de ella.
- No creo que haya que cambiar nada… Es simplemente perfecto. Empiezo las vacaciones después del fin de semana, ¿será muy tarde para coger las medidas? No quiero quitarte tiempo…
- Claro que no, es mi único proyecto después de todo el trabajo que he tenido estos meses. Ven cuando puedas, en una semana como muy tarde debería de estar listo para la primera prueba. Tienes tiempo todavía.
- Cuando el tonto de mi hermano te vea se va a quedar todavía más tonto – se rió Hikari por lo bajo-, ya lo verás.
Taichi miró el móvil por enésima vez aquella tarde. Estaba nervioso, sabía lo que estaba pasando y no podía evitarlo. Y su compañía no podía más que reírse de él.
- No sé hasta qué punto será bueno que al novio le dé un infarto unas semanas antes de la ceremonia – algo que tampoco hubiera podido imaginar en los años que lo había conocido.
- Le están enseñando el vestido, ¿cómo quieres que esté?
- Por suerte para todos, no creo que te lo vayas a poner tú, así que algo más relajado.
- Ya, riéte todo lo que quieras, pero el día que te veas en mi lugar ya me reiré yo de ti – vio la cara que le ponía-. Sí, no me pongas esa cara. Tiempo al tiempo.
- No creo que me tenga que preocupar mucho por lo que se ponga o se tenga que poner – le hizo un gesto al camarero para que se acercara y pedir algo de nuevo para los dos.
- Ya, pónmelo por escrito y ya hablaremos. Además, Koemi no lo sabe, es una sorpresa.
- ¿Y si no lo sabe ella cómo lo sabes tú?
- Porque me preguntaron por si ya tenía comprado algo ella. Por suerte, con la cantidad de trabajo que ha tenido últimamente no tuvo tiempo de empezar a buscar aunque estemos cerca de la fecha ya.
- ¿Y por qué esperaron tanto? Si os tenían a mano, ¿no?
- Sí, pero la del regalo no estaba aquí. Sora volvió de Los Ángeles la semana pasada. Es todo cosa de ella – explicó por fin.
- Vale, eso lo explica todo – asintió. Y además, no sabía cómo no se lo había imaginado antes, era la pieza que le faltaba a todo aquello-. Entonces seguro que no tienes nada de qué preocuparte.
- ¿Por qué?
- Porque os conoce y, además, por lo que tengo entendido ya no se dedica solo a hacer dibujos en las esquinas de los apuntes de matemáticas – y, sin poder evitarlo, su tono sonó extraño, casi como si lo estuviera visualizando y se hubiera quedado pensando en lo que no debía.
Aquello, por fin, relajó al moreno haciéndolo recordar otros temas que había estado hablando la noche anterior. Si alguien creía que se había quedado contento con la respuesta que le había dado su chica estaba muy equivocado. Se centró, olvidándose por unos minutos del drama del vestido por fin y miró hacia el rubio.
- Ayer salía de casa de mi madre cuando estabais en el patio – soltó de golpe.
- ¿Y qué? – dejó su aire distraído de repente, poniéndose serio-. ¿Vas a empezar también tú como mi hermano? No hice nada, no dije nada. Puedo jurarlo ante notario si es lo que queréis.
- No, eso ya lo sé. Te he dicho que os vi.
- ¿Entonces? ¿Qué tiene de raro? ¿Tendría que haber pasado sin saludar? – ahora iba a ser la otra opción para que alguien fuera a darle la lata, como si lo viera. Viniendo de Taichi seguramente fuera lo que le tocaba escuchar.
- No, eso sería demasiado borde hasta para ti – negó con la cabeza-. Pero te vi.
- ¿Me viste qué?
- Cuando se fue también te vi.
- ¿No tenías nada mejor qué hacer que vigilarme? ¿Qué problema hay? – se había quedado siguiéndola con la mirada, ¿eso era ilegal? -. Hacía años que no la veía, ¿he perdido el permiso de tan siquiera mirarla?
- Bueno, eso depende de a quién le preguntes. Seguramente haya una mayoría que diga que sí – hubiera pasado el tiempo que hubiera pasado fuera, conocía al otro, y estaba exactamente en el tipo de actitud que tenía cuando estaba incómodo-. No… no quiero meterme donde no me llaman, pero quizás..
- Si no quieres meterte donde no te llaman es mejor que no lo hagas.
- Lo hago porque me preocupo. No por ti, sino por ella – aclaró dejando clara su posición en todo aquello-. Tú mismo dejaste pasar muchas oportunidades antes, no creo que sea el momento de…
- Oh, por favor. Solo me la encontré, la saludé y ya está. No hay que sacar las cosas de contexto.
- No las saco. Pero… no solo he sido amigo tuyo todos estos años, lo sabes. Y sé todo lo que tuvo que pasar, así que ten cuidado con lo que haces o dejas de hacer – no quería discutir con él pero sentía la necesidad de decirle aquello.
- ¿Vienes solo? – le había preguntado Taichi a la salida de uno de sus entrenamientos extrañado al ver solo al rubio esperando por él.
- Sí – se encogió de hombros.
- Qué raro… - normalmente solían estar esperándole Sora y Yamato quienes solían hacer tiempo solos cuando ella terminaba sus entrenamientos de tenis-. ¿Se le ha hecho tarde o qué?
- No lo sé.
¿Cómo que no lo sabía? Lo miró aún más sin entender nada, normalmente era él quien sabía esas cosas y ahora parecía que… ¿le daba igual? No entendía nada…
- ¿Vamos?
- Ehm… - Taichi seguía confuso-… ¿Quieres que vayamos a ver si ya ha terminado para volver a casa?
- No sé dónde está, no sé si está entrenando o si tardará en volver así que no me voy a quedar esperando… - puso los ojos en blanco.
- ¿Cómo no los vas a saber?
- No, no lo sé.
- ¿Os habéis peleado?
- No.
- Claro que sí, ¡os habéis peleado! ¿Qué le has hecho ya?
- No nos hemos peleado, idiota – en realidad, necesitaba hablar del tema con alguien, pero quizás no fuera a ser la mejor opción. Sabía lo que iba a pasar, pero mejor que lo supiera directamente por él-. Ya no estamos juntos así que no tengo por qué saber dónde está o deja de estar.
La respuesta tardó en llegar. El moreno se había quedado congelado ante las palabras de su amigo. ¿Estaba él loco o solo hacía unos días había estado metiéndose con ellos por haberlos encontrado más cariñosos de la cuenta a la salida de clase?
- ¿Qué ha pasado?
- Nada.
- Venga ya. Vosotros dos no rompéis por nada… ¿Qué has hecho?
- ¿Por qué tengo que haber hecho algo yo?
- Porque no va a haber hecho algo ella, eso podría jurarlo. ¿Qué has hecho?
- No he hecho nada, solo que ya no estaba cómodo con la relación y…
- ¿La has dejado? - la sorpresa pasó a enfado.
- Ya te lo he dicho, no estaba cómod…
- ¿¡CÓMO QUE NO ESTABAS CÓMODO!? – quizás se metiera en un asunto que no era el suyo, pero aquello sí que no pensaba permitirlo-. ¿Tú te has oído? ¿Se puede saber qué clase de estupidez es esa? No te lo crees ni tú.
- Mira… no tengo que darte explicaciones a ti, así que si quieres que nos vayamos a casa bien, sino yo tengo prisa – dicho aquello giró sobre sus propios talones y guió sus pasos hacia la salida.
No, no fue tras él. Quizás en otro tiempo hubiera ido tras él para llamarle todo lo que fuera necesario llamarle para que volviera en sus cabales. No le iba a colar eso de no estar a gusto. No señor, lo conocía. Lo conocía demasiado bien y los había visto. No estaba a gusto… ¡A gusto no estaba él en clase y se aguantaba! Era imposible que hubiera cambiado de idea de la noche a la mañana…
Pero no, no iba a meterse en eso ahora. Había algo más importante que hacer. Sacó el teléfono de su bolsillo con rapidez y marcó el número de su mejor amiga.
- ¿Dónde estás? – fue lo primero que dijo nada más que ella descolgó.
- Acabo de salir de entrenar, ¿por qué?
- Espérame ahí – colgó y echó a correr en dirección hacia los campos de tenis de la escuela.
No tardó en llegar, era rápido y, en aquella ocasión, tenía prisa. Nada más llegar la observó, apoyada en la pared. No tenía demasiada buena cara, sobretodo ahora que no sabía que la estaba mirando. Aceleró el paso hasta llegar hasta donde ella.
- ¿Estás bien?
- ¿Por qué lo preguntas? – levantó la cabeza, sobresaltada tras no haberlo sentido acercarse.
Pudo verlo. No venía de entrenar, sus ojos la delataban. Estaban rojos y la conocía demasiado bien como para no reconocer el gesto de ella. Igual todavía tenía que replantearse la idea de irse a ponerle las cosas claras al otro idiota. Adelantó un paso hacia ella para cogerla por los brazos, tirar de la chica hacia él y abrazarla con fuerza.
- Es un idiota… - le dijo por lo bajo cerca del oído.
La sintió tensarse ante sus palabras, viéndose pillada, sabiendo que ya no era un secreto, para solo segundos más tarde relajarse y devolverle el abrazo. En ese momento, solo en ese momento, dejó de aparentar que no pasaba nada.
- No creo que necesite que le hagas de perro guardián – y él no quería discutir con Taichi-. No he vuelto por nada relacionado con ella. He vuelto por motivos laborales, puedes estar tranquilo.
- Me da igual, haz lo que quieras, pero, solo te digo que tengas cuidado.
- ¿Y qué hago? ¿No le hablo? ¿Cruzo de acera si la veo venir? Porque entre mi hermano y tú…
- Haz lo que quieras, solo te digo que tengas cuidado – no, no le estaba amenazando, solo le decía que tuviera cuidado con ella.
- He vuelto para quedarme esta vez, Taichi. Solo quiero un poco de tranquilidad. No tenemos quince años ya como para que este tema sea algo que tenga que preocuparte.
- Por si acaso…
- ¿Me vas a desinvitar a la boda si no me comporto? – bromeó, intentando relajar el tema.
- Exacto. Y no podrás morirte de envidia – aceptó el cambio de tema.
- Cuanta crueldad…
- ¿Has dicho que has vuelto para quedarte?
- Sí… y eres el tercero que lo sabe aparte de mi hermano y mi padre… Me retiro. He vuelto para quedarme del todo.
- ¿Cómo que te retiras?
- Retirándome. Cuatro viajes – explicó – es el ciclo. Y tras el último tan gordo me han dado el permiso para poder retirarme, al menos de los viajes largos y… todo eso. Seguiré trabajando de lo mismo, pero desde otro puesto.
- Pero si eres demasiado joven para ello, ¿no?
- Sí, pero ya cumplo los requisitos.
- ¿Ya te has aburrido?
- No digas estupideces – puso los ojos en blanco-. Solo quiero un poco de tranquilidad, creo que ya he tenido suficiente movimiento para un par de años… Así que antes de que lo preguntes, no, no pienso hacer nada con mi vida por el momento.
Le sonó muy raro… cuando alguien se va dejando todo atrás tan decidido a hacer algo como trabajar en el programa espacial… ¿volvía? ¿Así sin más?
- ¿Por qué decías eso del cuarto viaje?
- Porque es el número que normalmente se suele usar como referencia para estas cosas.
- Ah - ¿cuatro viajes y luego los hacían retirarse?
- Déjalo, son tecnicismos. La cosa es que ahora solo quiero un poco de tranquilidad, no que nadie ande vigilando lo que hago o dejo de hacer.
- ¡EH! Fue una coincidencia, salía de casa y estabais demasiado a mano.
- Ya… claro – en el fondo tenía que reconocer que pasada la molestia por el comentario inicial le hacía hasta gracia aquello. Y tampoco le extrañaba aquello por parte de él, pero estaba totalmente fuera de lugar.
No se le ocurriría, le tenía aprecio a su cuello como para de repente dar ese giro. Se formaría una cola en cuestión de segundos para tirarle cosas a la cabeza si de repente les salía con la idea de que buscaba arreglar las cosas. Cosas que no había que arreglar porque no había absolutamente nada que lo necesitara.
- ¿Y cuándo me vas a presentar a la víctima? – cambió de tema radicalmente.
- Cuando quieras, la semana que viene ella también se queda de vacaciones, así que cualquier día estaría bien. De hecho… estábamos pensando en intentar juntarnos todos para dar una cena y poco a poco ir retomando el contacto.
- Suena bien. No creo que vaya a tener nada mejor qué hacer que advertirla de con quién se va a juntar…
- A buen sitio… - sonrió sin poder evitarlo, notando vibrar de repente en su bolsillo el teléfono, sacándolo para ver el mensaje que acababa de recibir, poniendo la cara correspondiente.
- ¿Ya te dejan volver a casa?
- Más o menos… Ahora soy el único que no tiene derecho a saber – puso cara de resignación.
- Tú solito te lo has buscado – posó la mano en su hombro.
Toca capítulo largo hoy... Y digo largo porque lo he partido en dos. El que publiqué por la tarde original estaba junto a este, pero prefiero ponerlos por separado aunque los publique en el mismo día.
Y aquí llega la versión de los hechos del tercero en discordia. Si de verdad pasó algo como el fb del anterior capítulo, el de este me pareció una consecuencia inmediata. A pesar de que llegue a shippear perfectamente el Taiora, la relación entre ellos dos siempre me ha gustado más como amistosa, una muy fuerte en la que posiblemente ninguno pueda imaginarse estar sin el otro, pero, amistad. Aunque no creo que haga falta esta aclaración después de este capítulo, claro xDDD
Las explicaciones sobre la opción de que Yamato pudiera retirarse tras haber hecho ya cuatro viajes no sé si son del todo correctas o no, he intentado informarme sobre esos asuntos, pero... Tampoco he hecho un estudio exhaustivo de la normativa. De todas formas, más adelante iré aclarando un poco más los motivos.
A: ¡Sorpresa! 2x1 hoy también xD
Si te soy sincera, yo tampoco soy mucho de meter personajes ajenos a las sagas en las historias. Pero en este caso, dado que necesitaba una buena excusa que ninguno pudiera rechazar, se me ocurrió pasar a Taichi por el altar xDD Y dado que no soy especialmente fan del Meichi o del Michi, al menos en épocas futuras como las del ff, pues necesitaba sacarme a alguien de la manga para rellenar. Y Haru más de lo mismo, mi idea principal era recurrir a Mimi para ese papel, pero ya son adultos, todos tienen sus vidas, me parecía demasiado condicionante para ambas y prefería meter también a alguien de relleno que pudiera dar pie a situaciones así.
Que la ruptura, de haberla, fuera por algo así, me parecía lo más natural. Sobretodo con los caracteres de cada uno... Hubiera sido gracioso que fuera ella quien se echara para atrás al final, pero, me pegaba más al revés. Aún no tengo escrita la versión de lo hechos de Yamato, ni siquiera en los capítulos más futuros, pero posiblemente acabe haciéndola.
Como siempre, ¡mil gracias por tu review! Ahora voy a ver si avanzo un poco más la historia... ¡un beso!
