FRUSTRACION DE AMOR…
Al atardecer del día siguiente, todos estaban en la escuela. La campaña toca anunciando la salida escolar.
-Renato, ¿has visto a Mayra?.- pregunta el pingüino a su gemelo.
-mmm… la vi hace un momento en la clase de banda de guerra antes del toque.
-genial, gracias.- agradece marchándose a toda prisa.
-espera Klodomino…- llama a su hermano antes de alejarse más de él, pero no logra obtener su atención.- hay no, se me olvido decirle que Eduardo estaba en la misma clase que ella, espero que no se vayan a pelear.- la nutra macho sierra su casillero y se dirige al patio de entrenamiento, ya que ahí se encontraba la puerta de salida de la escuela.
-bien clase eso es todo, regresen los instrumentos a su lugar y salgan a formación para la salida.- ordena el maestro antes de dirigirse a la salida junto con la mayoría de estudiantes. Todos ya habían salido, excepto Eduardo y Mayra. El pingüino terminaba de guardar su trompeta cuando se regiría a la puerta.
-Eduardo espera.- lo llama Mayra acercándose a él con su pandero.
-¿qué pasa Mayra?.- pregunta el macho volteando su mirada para verla.
-necesito hablar contigo.
-¿sobre qué?
-sobre tu noviecita Elisa.
-por favor Mayra ya habíamos hablado de esto, no voy a creer todas las mentiras que me has dicho para dejar en ridículo a Elisa.
-es que tienes que hacerme caso Eduardo…
-dime la verdad.- la interrumpe tomándola de un brazo.- ¿cuáles son tus verdaderas intenciones para decir tanta mentira sobre Elisa?
-¿quieres saber la verdad?.- pregunta con desesperación al mismo tiempo en que se zafaba de su aleta.
-sí, quiero saber la verdad Mayra.- responde de la misma manera, estaba cansado de todas las veces anteriores en las que la hembra le comenzaba a meter malas ideas sobre su novia, que se enredaba con otros al mismo tiempo en que andaba de novia con él, otro caso fue el de decirle que tenía un amante diferente todas las noches, entre otros más ilógicos.
-la verdad es que nada de lo que te he dicho es cierto, solo lo invente para que terminaras con ella de una vez por todas.
-¿cómo puedes hacerme eso después de haberme dicho que eras mi amiga?
-yo no quiero ser tu amiga… quiero ser algo más que eso.- confiesa observando como el macho se impactaba ante tal confesión.- te quiero como algo más que amigo Eduardo… te amo.- termina en un susurro tomándolo por sorpresa, agarrándolo de ambas aletas y colocándolas en su cintura mientras que ella lo abrazaba por los costados. Eduardo no sabía ni que hacer, estaba atónico por la confesión de su amiga, por otro lado, Klodomino llego en el momento menos indicado, al abrir la puerta del salón sus ojos vieron aquella escena perturbadora para él, se quedo parado sin hacer ningún movimiento posible ante ese momento, solo movía sus pupilas para observarlos como unían sus picos y cuerpos al abrazarse. Miraba cada uno de sus rostros, como cerraban sus ojos y disfrutaban de aquel beso, no pasó mucho tiempo más para descubrir que sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas y que en poco tiempo comenzaría a sollozar, no perdió más tiempo y se apresuro a salir del salón seguido de cerrar la puerta.
-… ¡basta!.- pidió Eduardo cortando el abrazo, y apartando sus aletas y cuerpo de ella.
-por favor Eduardo, no me vayas a negar que disfrutaste ese beso tanto como yo.
-no, no lo disfrute, esto no está bien.
-¿pero por qué no?
-por qué tengo novia, estamos a punto de comprometernos.
-puedes romper ese compromiso… te amo.
-pero yo a ti no.
-si no hubieras disfrutado ese beso, lo hubieras cortado inmediatamente.- reclama nuevamente mirándolo tomar de nuevo su trompeta que había dejado recargada sobre una silla.
-no lo disfrute y es mi última aclaración.
-Eduardo no me puedes dejar así… Eduardo.- el macho sierra la puerta del salón y se retira dejando a la hembra quejarse.
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-disculpe señora Marlene, pero le mandan esta carta.- informa una de las sirvientas a la nutria que desayunaba.
-gracias.- agradece a la empleada, después de mirarla marchase, lee el remitente y destinatario y la abre con una ligera sonrisa. Desdobla la carta y la lee enseguida, pocos segundos después de haber llegado al final escucha la puerta principal abrirse y unos pasos dirigiéndose a ella.
-hola mamá.- saluda Renato dándole un beso en su mejilla.- ¿y esa carta?, ¿de quién es?
-de tu tío Gustavo y Sonia… volverán muy pronto.- la nutria macho sonríe ante aquella noticia, Marlene voltea a mirarlo y logra descifrar que tipo de sonrisa era la de su hijo.
-eso me parece maravilloso mamá.- admite dando un suspiro pequeño.
-tú y yo vamos a hablar muy seriamente de esta noticia Renato… y sabes muy bien el por qué.- ordena la hembra cambiando su estado a seria.
-mamá, si es por lo que paso hace años atrás, yo…
-no quiero hablar de ese momento, he dicho que hablaremos de eso más tarde… ¿ok?
-si mamá, como tu digas.- acepta obedientemente.
-y durante el tiempo en que ellos estén aquí… no quiero que te acerques a Ángela.
-¿pero por qué mamá?.- pregunta molesto.
-bien sabes el por qué Renato, tienes estrictamente prohibido acercarte a tu prima.
-esto es totalmente injusto.
-¡basta Renato no quiero discutir contigo!... ya te dije que hablaremos de esto más tarde.- termina su regaño al mismo tiempo en que la puerta se abría nuevamente. Renato no dijo nada mas esta vez y agacho su cabeza.
-mamá ya llegamos.- anuncia Jimena entrando al comedor junto con sus hermanos, seguido de saludarla a ella.
-hola Renato.- lo saluda Camila acercándose a él para susurrarle al oído.- podrías hablar con Klodomino, no ha dicho nada desde que veníamos camino para acá y eso es algo muy extraño para él.
-lo entiendo, hablare con él, no te preocupes.- acepta la nutria macho caminando hacia el.- Klodomino, ¿qué tienes?
-nada.- responde con un hilo de voz un poco chillona, seguido de dar media vuelta y retirarse, subiendo las escaleras para ir piso arriba y Renato comenzó a subir también para ir tras de él.
-Renato no te vayas.- le ordena su madre cortando su camino.
Klodomino no tardo mucho en subir arriba, tenía poca fuerza en sus piernas para continuar, se sentía completamente derrotado, se sentó en el último escalón y continúo con su llanto que escondía desde hace varios minutos.
-¿por qué Mayra?... ¿por qué lo elegiste a él?... ¿por qué?.- se pregunta con frustración, dejando derramar las lágrimas sobre sus mejillas. Estaba tan frustrado que no se percato que Elisa lo veía lamentarse, de inmediato se escondió atrás de un mueble y continúo escuchando su sufrimiento.
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-¿tardara mucho mi cuñado para regresar?.- pregunta con malicia Leonardo a María, que se ocupaba de cortar el pescado para la comida.
-em… no se señor, varia su salida.- responde un poco nerviosa, comenzaba a temerle.
-mi hermana no bajo a desayunar conmigo, ni con mi cuñado, ¿sabes el por qué?.
-me aviso que se sentía mal y quiso que le subiera el desayuno a su cuarto.
-y hasta ahora no ha bajado… ¿por qué será?.- pregunta esta vez lanzando una manzana al aire y cachándola al caer con una sola aleta.
-sinceramente no lo sé señor.
-¿qué le paso a mi ex cuñado?, ¿a Antonio?
-el señor falleció de un paro cardiaco…
-nana.- interrumpe una voz llamando a María, que pertenecía a un pingüino pequeño que entraba a la cocina corriendo.
-¿qué pasa mi niño Antonio?
-¿dónde está mamá?, no la vi sentada en la sala como siempre solía estar.
-tu mamá está en su recamara.- responde con una sonrisa, el pequeño le agradece su respuesta y se apresura a correr hacia su madre, en todo ese pequeño tiempo que había permanecido en la cocina, Leonardo no le había quitado la mirada de encima.
-¿quién es ese pequeño?.- María al escuchar su preguntar comienza a ponerse nerviosa, temía pensar el por qué su pregunta, dudaba con temor que algo malo podría hacerle al pequeño solo por ser hijo de Alejandra y Armando.
-es Antonio, de cariño le decimos Antoniño.- responde terminando con una sonrisa un poco incomoda.- es hijo de Alejandra y Armando.
-se logra ver que es muy tierno… y supongo que como a todos los niños, a este también le gustan los dulces, ¿o me equivoco?
-no señor, no se equivoca.
-bueno…- coloca la manzana en el frutero.- yo me retiro, hasta luego.- se despide haciendo a María respirar aliviadamente y dejarla continuar con sus labores de cocina.- así que ese mocoso es hijo de Armando… ese estúpido pagara con su hijo por haber tocado a Alejandra… me desharé de lo único que ata a Armando de mi mujer… ahora que Antonio está muerto, no puedo desaprovechar esta oportunidad para amar a Alejandra y hacerla que me ame.- se propone hablando solo.
