Lo sé, vengo tarde y debo confesar que iba a actualizar el de "de ladrona a heroína" pero ya estaba dejando este en el olvido por lo que dije: no actualizo otro hasta que el capítulo de "let her go" esté terminado y publicado. Espero que a pesar de la brevedad les guste.

Los teen titans no me pertenecen.

Capítulo 10

Rachel se sintió estrechar más por el joven y una pequeña sonrisa comenzó a dibujarse en su rostro. Le gustaba la sensación de familiaridad que él le brindaba y estaba ansiosa de que por unos minutos el vacío en su interior se llenara. Pero justo cuando comenzaba a sentirse lo suficientemente bien al lado de aquel chico, algo en su interior le recordó su falta de memoria y eso la obligó a apartarse de Wally.

Retrocedió un paso, temiendo que si se alejaba demasiado él se iría sin decirle más. Él aun la sostenía por los hombros y, extrañamente, el contacto le sentó bien para poder encararlo.

–Creo que necesitamos hablar– comenzó, esforzándose por sonar segura ya que se sentía un tanto débil bajo la mirada celeste.

La expresión sonriente de Wally desapareció y asintió. Liberó los hombros de Rachel, para disgusto de ella, y dejó caer los brazos a los costados. Rachel sintió una pizca de nervios instalarse en su interior y no estuvo segura de como poder iniciar una conversación.

–¿De qué es lo que quieres hablar?– cuestionó Kid Flash al reconocer la acción de morderse el labio y la mirada baja como signos del nerviosismo en ella.

Rachel elevó el rostro.

–¿Qué me ocurrió? ¿Quién era antes? ¿Tengo familia? Y sí es así ¿dónde están? –Las preguntas salían atropelladamente de su boca sin pausa alguna– ¿Por qué sólo consigo acordarme de ti? ¿Qué relación teníamos antes? ¿Qué ocurrió entre nosotros para que me buscaras hasta ayer? ¿Por qué…?– pero se detuvo para cambiar su pregunta– ¿Quién eres tú?

Kid Flash suspiró, no sabiendo por dónde empezar para explicarle que era lo que le había pasado. Apartó la mirada y frunció un poco el ceño. Ahora comprendía lo que había querido decir Robin con eso de que lo mejor era dejarla olvidar. No se sentía lo suficientemente capaz para explicarle su pasado, no tenía una coraza tan dura para decirle que su padre era un demonio y que su madre estaba muerta.

Tragó duramente y en su mente repasó las otras preguntas, le respondería a Raven todas esas pero primero las que no le podían causar un colapso. En su mayoría las ultimas preguntas eran simples, exceptuando en la que le pedía una razón para haberla buscado después de tantos días. Descubrió que al momento de revelarle que un amigo le había sugerido que no tuviera contacto con ella para que pudiera llevar una vida normal, se vería obligado a revelar de más por lo que no le quedaba otra alternativa que confesarle a la joven su verdadera identidad.

–Rachel tú…– pero el sonido de su comunicador lo interrumpió. En su interior maldijo el pequeño aparato. Lo sacó de un bolsillo de sus short y respondió.

–Parque central, ya– reconoció la voz de Robin antes de que su silueta apareciera. La llamada se cortó y Kid Flash sintió la frustración apoderarse de sí.

Elevó la mirada hacía Rachel, quien lo observaba con interrogantes desbordando por sus ojos.

–Tengo que irme– dijo provocando un ceño fruncido en ella– pero volveré en cuanto termine, lo prometo y…– expulsó el aire con pesar, a sabiendas que tendría que cumplir con lo que diría– te explicare todo lo que quieres saber.

Dicho esto dio media vuelta y se dirigió a la puerta. Estaba por salir cuando se volvió para verla por última vez. Rachel lo observaba con una mezcla de enojo y confusión, los brazos cruzados sobre el pecho y descansando el peso en un pie. Sonrió al verla así, recordando la infinidad de veces que la joven lo había mirado de aquella peculiar manera, regresó con ella y antes de darle tiempo para reaccionar, la atrajo hacía sí para unir sus labios con los suyos.

Un grito de euforia se extendió en sus pensamientos al sentir como todas las partes de su interior despertaban con nuevas energías. Todo su ser estaba deseoso por poder disfrutar más de eso y se vio reflejado al estrechar a la joven entre sus brazos, pero su obligación como héroe le recordaba que había algo más que hacer. Se apartó de Rachel, para descubrir que ahora un semblante sorprendido y ruborizado la invadía.

–Espero que algunas dudas se hayan resulto con eso– dijo antes de besarle con cariño la punta de la nariz– volveré pronto.

Y sin más abandonó el lugar.

Rachel mantuvo la mirada en la puerta por bastante tiempo. Toda su cabeza era un mar de confusión. Lo único que por lo menos podía borrar era la duda de que relación había tenido con Wally, aunque una parte en su interior le gritaba que debió de haberlo tenido claro dada la continua aparición de él en sus sueños y pensamientos.

Admitía que saber que él había resentido tanto su ausencia como ella la de él, le daba un poco de alegría pero eso no borraba el hecho de que aún había montones de preguntas que quería hacerle. Y si era honesta consigo misma, no estaba segura de querer esperar a que él volviera para aclararlas. Ya había esperado demasiado para todavía tener que hacerlo más.

Caminó hasta el sillón y una vez ahí se dejó caer. Se sostuvo la cabeza con las manos e, inútilmente, presionó. Debía recordar algo más de su vida pasada aparte de Wally, tal vez sólo era cuestión de que se esforzara. Había notado que aunque su mente no lo conseguía, su cuerpo si lo había hecho y eso la había llevado a recordar fragmentos, como había sido cuando Roy la besó y recordó por completó a Wally.

Apretó los parpados con fuerza y sintió como sus uñas se le enterraban en el cabello. Deseaba recordar, aunque fuera sólo una pequeña parte de su pasado pero nunca nada llegó. Al contrario empezó a notar un dolor atravesarle la cabeza. Apretó los dientes, al notar la frustración que comenzaba a apoderarse de sí y de repente escuchó como algo a su lado explotaba.

El sonido la hizo sobresaltarse y salir de su trance. Levantó la cabeza y observó que la taza que había dejado el día anterior en la mesa estaba destrozada. Tomó una de las piezas y la examinó, intentando recordar si cuando la había utilizado había visto que tuviera alguna grieta. Sacudió la cabeza al comprender que lo hubiera notado. Movió entre sus dedos la pieza de vidrio con gesto ausente.

Le extrañaba que hubiera explotado en el momento en que más frustrada se sentía. ¿Y si ella…? no se atrevió a terminar la pregunta, le parecía demasiado estúpida pero tampoco era capaz de borrar esa pequeña inquietud de su interior.

Estaba tan sumergida en sus pensamientos que no notó que la pieza de había abierto una pequeña herida en el pulgar, hasta que sintió el leve dolor. Descendió la mirada y comprobó que la pieza estaba ligeramente manchada de sangre. La devolvió con sus compañeras y, estaba por levantarse para limpiarse la herida cuando la tentación de intentar unir las partes pudo más que ella. Nada perdía con el simple hecho de intentar y si no ocurría nada bien podría reírse de sí misma después. Además sabía que era posible que algunas personas tuvieras ciertas habilidades, los titanes por ejemplo. Nunca se había tomado la importancia de aprenderse sus nombres y saber más acerca de ellos pero había escuchado que algunos tenían ciertos poderes.

Elevó una de sus manos, de manera que sus dedos apuntaran a la taza. Cerró los ojos y se concentró en intentar que las piezas se unieran. Durante los primeros segundos, voces en su cabeza le gritaron que era imposible y se esforzó por silenciarlas. Abrió los ojos para ver si obtenía algún resultado y algo en su interior se estremeció al ver como las piezas temblaban bajo su mirada. En un principio pensó que era una broma de su mente. Sacudió la cabeza y con mayor atención observó las partes. Una a una se elevaron con lentitud y retomaron su lugar original para darle forma a la taza.

Tardaron algunos segundos en pegarse todas y cuando así lo hicieron Rachel bajó la mano y la mirada. Se sentía atónita por lo que acaba de ver e incluso pensó que nada de eso había sido real, lo único que la convenció de que no se trataba de un sueño o de una broma de su imaginación fue que aun llevaba la cortada en su pulgar.

Paso las yemas de los dedos por el corte, deseando no haber sido tan descuidad. Un cosquilleo le atravesó el pulgar y, para su asombro, la herida se cerró.

Bufó, sin creer lo que veía y se recargó en el respaldo. Nuevamente eran demasiadas las cosas que tenía que procesar y aun habiendo visto con sus propios ojos no se sentía completamente convencida. Necesitaba hablar con alguien más y probarle eso para comprobar que no estaba loca y que no eran alucinaciones suyas.

Se levantó del sillón y caminó hasta la puerta. La atravesó y contempló la que había frente. Las dudas acecharon su mente, hacía días que no habían hablado, ni siquiera se habían visto. Y Rachel temió que Roy estuviera molesto por lo que había ocurrido cuando se besaron. Rachel frunció el ceño a sabiendas de que la única manera de descubrirlo era aventurarse a dar unos pasos y llamar. Exhaló sonoramente y se acercó.

Cortó la distancia y golpeó tres veces la puerta. El tiempo que tardó Roy en abrir le pareció eterno y con cada segundo pensaba que la incomodidad entre ambos podía ir más allá de lo que imaginaba. Cuando la puerta se abrió, Rachel observó el aspecto desaliñado que tanto caracterizaba al pelirrojo; una expresión soñolienta, el cabello despeinado, un pantalón de mezclilla con varios agujeros y una playera de tirantes blanca. Lo único que le extrañó a la joven fue que Roy abriera con el cepillo de dientes aun en la boca y una ligera capa de espuma alrededor.

–Rachel– consiguió decir el chico.

–Hola Roy ¿puedo pasar? – cuestionó Rachel.

Sin dudar, el arquero se hizo a un lado y le permitió la entrada. Rachel observó la habitación, notando el desorden que seguía adornando el interior. Se volvió hacía Roy, quien dejaba el cepillo en una mesa en la cocina y se limpiaba la cara con una toalla.

–¿Qué pasa? Tenía rato que no te veía– preguntó Roy recargándose en la pared.

Rachel asintió y aguardó unos segundos antes de responder para examinarlo y descubrir si en alguna parte de él había una pizca de incomodidad. Por el contrario a lo que esperaba, una sonrisa despreocupada se extendía por el rostro de Roy.

–Hay algo…– inició pero se detuvo al no saber cómo continuar– hice algo que…

Sus intentos por explicar que era lo que había pasado sólo provocaban gracia en el pelirrojo. Tenía un presentimiento de que era lo que Rachel quería decirle pero prefirió mejor verla estresarse para contarle, le parecía más divertido.

Rachel suspiró y optó por contarle exactamente lo que había pasado. Quiso omitir algunos detalles, como la intromisión de Wally en su casa y la extraña conversación que había mantenido con él, pero decidió que para explicarse mejor era necesario que le relatara todo tal cual había ocurrido. Agradeció interiormente ver que al relatarle el beso con Wally, Roy no mostró ninguna señal de enojo o molestia, lo que significaba que ambos habían estado de acuerdo, sin necesidad de palabras, de que lo mejor era continuar con la amistad.

Al finalizar, se sorprendió al ver que Roy no se mostraba estupefacto ante sus palabras sino que la observaba como si fuera lo más normal del mundo. Sin embargo cuando terminó de hablar, él no le dijo nada. Simplemente se puso de pie y caminó hasta la cocina. Regresó con un vaso de agua, el cual bebió de un sorbo. Depositó el traste en la mesa frente a Rachel, quien lo miraba confundida. Se sentó a un lado de la joven y con un gesto en la cabeza, le indicó a la chica que lo moviera.

–Roy, no sé si funcione– admitió Rachel.

–Lo hará, no te preocupes.

La seguridad con la que Roy lo afirmó, sorprendió y a la vez motivó a Rachel. Asintió y volvió la mirada hacía el vaso. Iba a levantar el brazo, pero decidió intentarlo en aquella ocasión simplemente con la mirada. Cerró los ojos y respiró un par de veces antes de centrar toda su atención en el traste. Cuando estuvo segura de que nada podría distraerla, abrió los ojos y lo observó.

En cuestión de segundos el vaso se elevó y permaneció levitando unos instantes antes de volver a su posición en la mesa.

Una sonrisa adornó el rostro de Rachel. Se giró para observar a Roy, quien también le sonrió.

–Bienvenida Raven.

Bueno es todo por hoy. Sé que quedo muy cortó en comparación con los otros capítulos. Pero en mi defensa, puse un beso entre Raven y Kid Flash, una reconciliación entre Raven y Roy (todavía falta la reconciliación entre los pelirrojos XP) y un muestra de que Raven está recobrando sus poderes.

Espero que les haya gustado y si vieron un error por favor háganmelo saber.

Muchas gracias:

Emy.- jaja aún no era el final del fic. Sólo el del capítulo, todavía tengo algunas ideas antes de darlo por terminado, lo que pasa es que me retrase con ese (tenía pensado en actualizar la semana pasada) porque me bloquee y no supe si poner una pelea entre Rae y Wally, que iniciara con Raven ya sola en su apartamento y que se viera por medio del flashback que había pasado o de esta manera (creo que al final es obvia por cual me decidí XP) ya en el siguiente capítulo espero poner el primer encuentro con los titanes. Muchas gracias por seguir comentando.

TsukihimePrincess.- Eso sí, créeme que una parte de mí ya se moría por poner un encuentro entre ellos.

Road-chan.- jaja es que había que crear suspenso para que en realidad pensaran que Kid Flash se iba ir y la iba a dejar vivir su vida pero no, soy cruel y los quiero tener atados aunque ellos no quieran (XP) sobre el final, si se acerca no iba a ser un fic muy largo pero todavía tengo pensados otros dos capítulos mínimo jaja.

Katherine Valentine West.- bueno aun no lo recuerda como Kid Flash pero por lo menos ya hubo un avance, ya me estaba agotando eso de ponerlos tan deprimidos a los dos (U.U) ya era justo y necesario un encuentro. Muchas gracias por seguir al pendiente.

Guest.- I don´t know if this is a compliment or not but still thanks

Verónica sarrez.- que bueno, me da mucho gusto saber eso. Y no te tienes porque disculpar, más bien gracias a ti por darte un tiempo para comentar, me anima mucho.